AP4362-2014(44084)

2014

Asistente Jurídico Inteligente

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    CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA   DE   CASACIÓN  PENAL   

PATRICIA SALAZAR CUÉLLAR  

Magistrada  Ponente   

AP 4362 – 2014  

Radicación n° 44084  

Aprobado acta nº 243  

Bogotá,  D.C., treinta (30) de julio de dos  mil catorce (2014)   

VISTOS:  

Decide la Corte sobre la admisibilidad de la  demanda  de  casación presentada por el defensor de MARCO LINO CUBIDES CUBIDES,  en  contra  de la sentencia de segunda instancia proferida por la Sala Penal del  Tribunal  Superior  del  Distrito  Judicial  de  Bogotá,  el  29  de  abril del  corriente  año, mediante la cual confirmó el fallo emitido por el Juzgado 31°  Penal  del  Circuito con funciones de Conocimiento de esta ciudad, emitido el 21  de  marzo  del  mismo año, condenando al mencionado procesado, como autor de la  conducta   punible   de   Receptación,  a  las  penas principales de 48 meses de prisión y el equivalente a  16  salarios  mínimos  legales  mensuales  vigentes  de  multa, y a la sanción  accesoria   de  inhabilitación  para  el  ejercicio  de  derechos  y  funciones  públicas por el mismo término.   

H E C H O S  

En   el   proveído   impugnado   quedaron  consignados de la siguiente manera:   

Los hechos se circunscriben a que el día 16  de  agosto  de  2012,  en el inmueble localizado en la carrea 2ª este N° 6C-38  sur  de  esta  ciudad,  de  propiedad de MARCO LINO CUBIDES CUBIDES, la policía  halló  la camioneta marca Ssangyong, modelo 2011, de placas RCT-716, en proceso  de  desguazamiento,  la cual había sido hurtada luego de que el señor FERNANDO  CORREDOR  ANDRADE,  el  14  de  agosto  de 2012, se la alquilara a DIEGO GERMÁN  VÁSQUEZ  AVELLA,  quien  a  su  vez  se  la  había  alquilado a CARLOS LEANDRO  VALENCIA.   

ACTUACIÓN PROCESAL RELEVANTE  

En audiencia preliminar llevada a cabo el 17  de  agosto  de 2012 ante el Juzgado 58° Penal Municipal con Función de Control  de  Garantías  de  Bogotá,  la Fiscalía 292 Seccional de esta ciudad formuló  imputación   a   MARCO  LINO  CUBIDES  CUBIDES  por  el  delito  de  Receptación,  agravado.  Previo a ello,  ante  el  mismo  juez,  se  produjo  la legalización de su captura, ocurrida en  flagrancia  el  día  16  de  agosto  anterior,  llevada  a  cabo  dentro  de la  diligencia  de  allanamiento y registro ejecutada en la carrera 2ª este, 6C-72,  de esta ciudad.   

El  imputado  no  se  allanó  a  los cargos  formulados   y   en   su   contra   no   se   impuso   medida  de  aseguramiento  alguna.   

Posteriormente,   el procesado celebró  un  preacuerdo  con  la  Fiscalía,  el  mismo  que se hizo consistir en que él  aceptaba  su  responsabilidad penal, a cambio de lo cual el acusador le retiraba  la  circunstancia  de  agravación  punitiva  contenida en el inciso segundo del  artículo  447  del  Código Penal, además se acordó la imposición de la pena  mínima  prevista  para el delito, esto es, 48 meses de prisión y multa de 6.66  salarios mínimos legales mensuales vigentes.   

Dicho  acuerdo  fue  presentado ante el Juez  31°  Penal del Circuito con Funciones de Conocimiento de esta ciudad, quien, en  audiencia  celebrada  el  día  21  de  marzo  de  2014, lo encontró ajustado a  derecho  y  le  impartió  su  aprobación,  anunciando  que la sentencia sería  condenatoria.   

Ese  mismo  día  se emitió el fallo en los  mismos  términos  acordados  por  las  partes,  negándole  el  derecho  a  los  subrogados  de  la  condena de ejecución condicional y la prisión domiciliaria  como  sustitutiva  de  la  prisión,  por  considerar  que  no  se cumplían los  requisitos de los artículos 63 y 38 del Código Penal.   

Apelado el fallo por el defensor del acusado,  la  Sala  Penal  del  Tribunal  Superior  de  Bogotá lo confirmó íntegramente  mediante   providencia   del   29  de  abril  de  esa  anualidad,  la  cual  fue  oportunamente recurrida en casación por el mismo sujeto procesal.   

RESUMEN DE LA IMPUGNACIÓN  

En  un  escrito  de  libre  elaboración, la  señora  defensora  del  procesado  consigna  los  argumentos para acudir a este  recurso  extraordinario,  los que hace girar alrededor de su incoformidad por no  haberse  otorgado la prisión domiciliaria como sustituta de la pena de prisión  impuesta,  puesto  que  en  su entender el Tribunal en su decisión se apoyó en  una  norma  violatoria de la Constitución Política, como lo es la contenida en  el  numeral  2  del artículo 38B, adicionado por el artículo 23 de la ley 1709  de  2014,  en  la medida en que se hace remisión a los delitos enlistados en el  inciso  2°  del  artículo  68ª  de  la  Ley  599  de  2000,  para prohibir la  concesión del sustituto penal .   

Entiende  la  libelista  que  la  decisión  demandada  quebranta  los  derechos  fundamentales  de  la  igualdad y el debido  proceso  y,  sin  que  precise  en  qué  aspectos  en particular se produce tal  violación,  sostiene que los falladores debieron inaplicar por inconstitucional  aquel   precepto   legal,   conforme   lo  establece  el  artículo  4°  de  la  Constitución Política.   

Reconoce,  sin embargo, que le asiste razón  al  Ad quem, cuando desató el  recurso   de   apelación   confirmando   la  decisión  del  juez  a  quo, pues entiende que no desarrolló de  manera  adecuada ante la segunda instancia el concepto de violación del derecho  a  la  igualdad, lo que no es óbice para que la Corte lleve a cabo un juicio de  constitucionalidad   sobre   la   norma   en   cuestión,   sosteniendo  que  es  «discriminatoria     entre     unos     y    otros  procesados»   y   quebranta   los  mandatos  de  los  artículos 13 y 29 de la Constitución Política.   

Aduce que la decisión del Tribunal también  vulnera  el  debido  proceso  y  el  derecho  de  defensa, al no admitir para su  valoración  pruebas  que  acreditan las condiciones personales del acusado, las  que,  acepta,  aportó  con  posterioridad  a la sentencia de primera instancia.  Censura,  por  último,  que  esa  corporación  no se haya pronunciado sobre su  petición    de    conceder    al   procesado   el   mecanismo   de   vigilancia  electrónica.   

CONSIDERACIONES DE LA CORTE  

Como  en  este  evento surge evidente que la  impugnante  ignora  por completo los requisitos de fundamentación exigidos para  la  admisibilidad  de  la  demanda  de  casación, desde ya anticipa la Sala que  inadmitirá la misma.   

Debe recordarse que con el advenimiento de la  Ley  906 de 2004, se ha buscado resaltar la naturaleza de la casación en cuanto  medio  de  control  constitucional  y  legal habilitado de manera general contra  todas  las sentencias de segunda instancia proferidas por los Tribunales, cuando  quiera  que  se  adviertan  violaciones que afectan garantías de las partes, en  seguimiento  de  lo  consagrado por el artículo 180 de la Ley 906 de 2004, así  redactado:   

“Finalidad. El  recurso  pretende  la  efectividad  del  derecho  material,  el  respeto  de las  garantías  de  los  intervinientes,  la reparación de los agravios inferidos a  estos, y la unificación de la jurisprudencia”.   

Precisamente,  en  aras  de  materializar el  cumplimiento  de  tan específicos intereses, la Ley 906 de 2004 dotó a la Sala  de  Casación  Penal  de la Corte Suprema de Justicia de una serie de facultades  realmente  especiales,  como lo hizo con aquella consagrada en el artículo 184,  a  saber, la potestad de “superar los defectos de la  demanda  para  decidir  de  fondo” en las condiciones  indicadas   en   él,   esto  es,  atendiendo  a  los  fines  de  la  casación,  fundamentación  de  los  mismos,  posición  del  censor  dentro  del proceso e  índole  de  la  controversia  planteada; y  la  referida  en el artículo 191, para emitir un “fallo        anticipado”        en  aquellos  eventos en que la  Sala   mayoritaria   lo  estime  necesario  por  razones  de  interés  general,  anticipando  los  turnos  para  convocar  a  la  audiencia  de  sustentación  y  decisión.   

Es  necesario,  sin  embargo,  inadmitir  la  demanda  si,  como  postula  el  inciso segundo de aquél precepto: “el  demandante  carece  de  interés,  prescinde  de señalar la  causal,  no  desarrolla  los  cargos de sustentación o cuando de su contexto se  advierta  fundadamente  que  no  se precisa del fallo para cumplir alguna de las  finalidades del recurso”.   

Atendidos  estos  criterios, ha señalado la  Corte1   

:  

De  allí  que  bajo  la  óptica del nuevo  sistema  procesal  penal, el libelo impugnatorio tampoco puede ser un escrito de  libre  elaboración,  en cuanto mediante su postulación el recurrente concita a  la  Corte  a  la  revisión del fallo de segunda instancia para verificar si fue  proferido o no conforme a la constitución y a la ley.   

Por  lo tanto, sin perjuicio de la facultad  oficiosa  de  la  Corte  para prescindir de los defectos formales de una demanda  cuando  advierta la posible violación de garantías de los sujetos procesales o  de  los  intervinientes, de manera general, frente a las condiciones mínimas de  admisibilidad, se pueden deducir las siguientes:   

1. Acreditación del agravio a los derechos  o garantías fundamentales producido con la sentencia demandada;   

2. Señalamiento de la causal de casación,  a  través  de  la  cual  se  deja evidente tal afectación, con la consiguiente  observancia  de los parámetros lógicos, argumentales y de postulación propios  del motivo casacional postulado;   

3.  Determinación  de  la necesariedad del  fallo  de  casación  para alcanzar alguna de las finalidades señaladas para el  recurso en el ya citado artículo 180 de la Ley 906 de 2004.   

De  acuerdo  con los referentes normativos y  jurisprudenciales  que  vienen  de reseñarse, advierte la Sala varias falencias  en  el  libelo  objeto  de  estudio, las cuales dan al traste con la pretensión  casacional del actor.   

Sea  lo  primero  relevar  que  aunque  la  recurrente  divaga  ampliamente sobre un escenario argumentativo que en el mejor  de  los  casos  correspondería  a  una  alegación  de  instancias  y  no a una  auténtica  demanda  de  casación,  podría  inferirse,  así no lo precise por  parte  alguna,  que  en  esencia  denuncia  la  violación  directa  de  la  ley  sustancial   por   interpretación   errónea   del  artículo  38  del  Código  Penal.   

Sin embargo, la presentación y desarrollo  del  cargo  lo  tornan, por completo, impertinente, pues resulta inaceptable que  se  pretenda señalar un yerro del Tribunal en torno al tópico jurídico que se  discute,  aceptando  la  propia  libelista,  de  una  parte,  que  no  hubo  tal  equivocación  porque la decisión se fundamentó en estricta sujeción a la ley  y,  de  otra,  que  fue  deficiente  su argumentación a la hora de sustentar el  recurso de apelación interpuesto.   

Es  por  tan  evidente  dislate  que termina  enfrascada  en  una  argumentación dirigida, no a cuestionar la legalidad de la  decisión,  sino  a  abogar  por  el  control  de constitucionalidad por vía de  excepción,  a  fin  de  que  se  sustraiga  del  ordenamiento  jurídico,  vía  inaplicación,  para  el  caso  concreto,  el  numeral  2  del artículo 38B del  código  Penal,  adicionado  por  el  artículo  23 de la ley 1709 de 2014, y el  consecuente  inciso  2°  del  artículo  68A  ibídem,  en  lo  que atañe a la  prohibición  del otorgamiento de la prisión domiciliaria para el delito por el  que su defendido fue condenado.   

Aunque es cierto que el reconocimiento de la  supremacía  constitucional  en  la labor de interpretación y aplicación de la  ley  faculta  al  funcionario  judicial,  en  legítimo ejercicio del control de  constitucionalidad  difuso  o  concreto, a apartarse de las normas que de manera  ostensible  contraríen  el texto superior, esa no es materia que pueda erigirse  como   causal   de   casación,  por  la  potísima  razón  que  dicho  control  en    ningún    caso    es    obligatorio    sino  potestativo  para  cada  funcionario  según  su leal  saber             y             entender2.   

De   manera  pacífica,  la  Sala  viene  precisando,   desde  tiempo  atrás,  que  un  ataque  encaminado  a  censurar  un  error consistente en que  el Tribunal haya omitido dar aplicación al principio  de  excepción  de  inconstitucionalidad  en relación con una determinada norma  legal,  no tiene cabida en sede casacional, por cuanto la posibilidad de hacerlo  no  es  obligatoria,  y  la  aplicación  de la norma cuya constitucionalidad se  cuestiona,   mientras   conserve  vigencia,  no  torna  ilegal  la  decisión  en  la   que   fue   empleada   para  la  solución  del  caso  concreto  3.   

Lo cual resulta razonable, puesto que quien  censura  la disposición legal, admite la legalidad de  la  decisión,  en  tanto  no  fustiga  a  los  falladores por haberla  interpretado  o  aplicado  de manera  errónea,  o  por  no  haberla aplicado, sino todo lo  contrario,  su  reproche  se termina erigiendo en una  tácita  aceptación  del  acierto  judicial  al  aplicar la norma, enfilando su  censura  la  libelista a la  disconformidad   de   la  norma  con  el  mandato  constitucional,  aspecto  que  escapa  por  completo  a la  esfera   de  protección  de  legalidad  de    la   decisión.    

Además,  debe  decirse que aunque el asunto  fue  propuesto  ante  el  Tribunal por la misma defensora del procesado, ninguna  argumentación   desarrolló   en   esa  oportunidad  dirigido  a  demostrar  la  inconstitucional  de  la  norma  con la que se viene mostrado inconforme y, más  bien,  como  lo puso de presente el Ad quem,   incurrió   en  notables  contradicciones  en  su  planteamiento  aspirando  a  que,  por favorabilidad, se aplicara la novísima norma que regula  la  prisión  domiciliaria  en  lo que atañe a algunos requisitos y en otros se  aplicada    la    norma    derogada,   tesis   de   la   que   ya   se  ocupó  esta  Sala  destacando  la  inconveniencia  de desarticular la fórmula legal prevista en el artículo 23 de  la  ley  1709 de 2014, siendo improcedente la creación de una tercera norma por  vía  judicial4.   

Por  lo  demás,  es  un  desacierto  de la  casacionista  su  pretensión  de  que  el  Tribunal,  como  órgano  de segunda  instancia,  valorara  documentos incorporados con posterioridad a la emisión de  la  sentencia  condenatoria. Mucho menos, como lo reclama, tales medio de prueba  pueden ser considerados por la Sala.   

Desconoce  que en  el    actual    procedimiento    acusatorio   el   postulado   de   “oportunidad  de  pruebas”, prescribe  que  “Toda prueba deberá  ser   solicitada   o   presentada   en   la  audiencia  preparatoria,  salvo  lo  dispuesto  en  el  inciso  final  del  artículo  357,  y  se  practicará  en el momento correspondiente del  juicio     oral    y    público”.    (artículo   374   de  la  Ley  906  de  2004,  Subrayado  fuera  de  texto).    

Pero es que además el canon 179 de la misma  obra  instrumental  citada,  no  establece  ninguna oportunidad procesal para la  exhibición   de   elementos  materiales  probatorios  o  evidencia  física  no  incorporada  en  el  juicio  o el consentimiento para la práctica de pruebas en  curso del trámite del recurso de la apelación de la sentencia.   

DECISIÓN  

De   conformidad   con  lo  consignado  en  precedencia,  la  Sala  inadmitirá  la  demanda  de casación presentada por el  defensor  de  MARCO  LINO CUBIDES CUBIDES, no sin antes advertir que revisada la  actuación  en  lo  pertinente,  no se observó que con ocasión de la sentencia  impugnada  o  dentro de la actuación, hubiese existido violación de derechos o  garantías  del  acusado,  como  para  superar  los defectos y decidir de fondo,  según  lo  impone  la preceptiva del inciso 3° del artículo 184 de la Ley 906  de 2004.   

Cabe advertir, para finalizar, que contra la  presente  decisión  procede  el  mecanismo de insistencia de conformidad con lo  establecido  en  el  artículo  184 del Código de Procedimiento Penal de 2004 y  con  las  reglas  que  ha  definido  la Sala en pronunciamientos anteriores a la  presente                  decisión5   

.  

En  mérito  de  lo  expuesto,  LA  CORTE SUPREMA DE JUSTICIA, Sala de Casación Penal,   

R E S U E L V E  

1.  INADMITIR  la  demanda  de  casación presentada por el defensor del acusado MARCO LINO CUBIDES  CUBIDES,  en  seguimiento  de  las  motivaciones  plasmadas en el cuerpo de este  proveído.   

2.  De conformidad  con  lo  dispuesto  en  el  artículo 184 de la Ley 906 de 2004, es facultad del  demandante elevar petición de insistencia.   

FERNANDO ALBERTO CASTRO CABALLERO  

JOSÉ LUIS BARCELÓ CAMACHO  

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ  

EUGENIO FERNÁNDEZ CARLIER  

MARÍA DEL ROSARIO GONZÁLEZ MUÑOZ  

GUSTAVO ENRIQUE MALO FERNÁNDEZ  

EYDER PATIÑO CABRERA  

PATRICIA SALAZAR CUÉLLAR  

LUIS GUILLERMO SALAZAR OTERO  

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria    

1                     Entre  otros,  CSJ  AP, 13 de junio de 2007, Rad. 27.537; AP, 25 de  julio de 2007, Rad. 27.810.   

2                     CSJ SP, 13 de diciembre de 1995, Rad. 10.895.   

3                     CSJ  SP,  11 de mayo de 2001, Rad. 13.371; AP 24213, 11 de marzo de  2009.   

4                     CSJ   AP,   24   de   febrero  de  2014,  Rad.  34.099.           

5                     CSJ, AP 12 de diciembre 2005, Radicado 24.322.     

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