AP3937-2014(44065)

2014

Asistente Jurídico Inteligente

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    CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

SALA   DE   CASACIÓN  PENAL   

MARÍA  DEL  ROSARIO  GONZÁLEZ  MUÑOZ   

Magistrada Ponente  

AP3937-2014  

Radicación 44065  

(Aprobado Acta No. 226).  

Bogotá  D.C.,  julio dieciséis (16) de dos  mil catorce (2014).   

VISTOS  

Procede  la  Colegiatura  a  constatar  el  cumplimiento  de  las  exigencias  de  argumentación lógica y suficiente en la  demanda  casacional  presentada  por  el  defensor  del  procesado  IWIN  YESID  SÁNCHEZ, contra la sentencia  proferida  en segunda instancia por el Tribunal Superior de Bucaramanga el 10 de  abril  de  2014,  a través de la cual confirmó el fallo dictado por el Juzgado  Séptimo  Penal del Circuito con funciones de conocimiento de la misma ciudad el  10  de  octubre  de  2013,  por  cuyo  medio  lo  condenó como autor penalmente  responsable  del  concurso  de  delitos  de  tráfico,  fabricación  y porte de  estupefacientes, en la modalidad de llevar consigo.   

HECHOS  

Los   sucesos  que  dieron  lugar  a  este  averiguatorio  fueron  sintetizados por el Tribunal en el fallo de segundo grado  de la siguiente manera:   

“El 29 de octubre  de  2009 en horas de la tarde, momentos en que se hallaba IWIN YESID SÁNCHEZ en  la  carrera  119  con calle 31 de la ciudad, fue observado en actitud sospechosa  por  dos  agentes de policía quienes procedieron a registrarlo y encontraron en  uno   de  los  bolsillos  traseros  de  su  pantalón  28  papeletas  plásticas  herméticas  que fueron entregadas voluntariamente por el mencionado, las cuales  contenían   una   sustancia   pulverulenta,   que   sometida  al  análisis  de  identificación  preliminar  PIPH  dio positivo para cocaína y derivados con un  peso   neto   de   8.2   gramos,   situación   que   generó   la   captura  de  SÁNCHEZ”.   

ACTUACIÓN PROCESAL  

En  audiencia  realizada el 30 de octubre de  2009  ante  el  Juzgado  Segundo  Penal  Municipal  con  funciones de control de  garantías  de  Bucaramanga, se impartió legalidad a la captura de IWIN  YESID  SÁNCHEZ,  oportunidad en la  cual   la   Fiscalía   le   imputó   la  comisión  del  delito  de  porte  de  estupefacientes,  sin  que  se allanara. En la misma diligencia, a instancia del  ente  acusador  le fue impuesta medida de aseguramiento de detención preventiva  intramural.   

Presentado el escrito de acusación, el 11 de  marzo  de  2010  se realizó la respetiva audiencia, sin que el acusado aceptara  la comisión del delito imputado.   

Surtida  la  fase  del  juicio,  el  Juzgado  Séptimo  Penal  del  Circuito  con  funciones  de  conocimiento  de Bucaramanga  profirió  fallo  el  10  de  octubre  de  2013,  mediante  el  cual  condenó a  IWIN  YESID  SÁNCHEZ  a la  pena  principal  de  sesenta y cuatro (64) meses de prisión y multa por dos (2)  salarios  mínimos legales mensuales y a la accesoria de inhabilitación para el  ejercicio  de  derechos  y funciones públicas por el mismo lapso de la sanción  privativa    de    la    libertad,    como   autor   del   punible   objeto   de  acusación.   

En  la misma providencia le fue negada tanto  la condena de ejecución condicional como la prisión domiciliaria.   

Impugnada  la  sentencia  por la defensa, el  Tribunal  Superior de Bucaramanga la confirmó mediante fallo del 10 de abril de  2014,  contra  el cual el mismo sujeto procesal interpuso recurso extraordinario  de  casación  y  allegó  la  demanda,  cuya  admisibilidad  se examina en este  proveído.   

EL LIBELO  

          El  demandante  propone  dos cargos, los cuales postula y desarrolla  en los siguientes términos:   

1.            Primer  reproche: Violación directa por  interpretación errónea del artículo 376 del Código Penal   

Con  base  en la causal primera de casación  establecida  en  el  artículo 181 de la Ley 906 de 2004, el defensor manifiesta  que  el Tribunal erró al interpretar el artículo 376 del estatuto punitivo, en  cuanto  dicho  precepto  establece  que  el  porte de estupefacientes es punible  cuando  no  se  cuente  con  permiso  de autoridad competente, pese a lo cual el  ad  quem recalca en el fallo  “que  ese  TAL  PERMISO  DE  AUTORIDAD  COMPETENTE  emanada  del artículo 376 del C.P. no es necesario cuando la conducta del porte  de  la  sustancia  se  ha  demostrado  POR  OTROS MEDIOS PROBATORIOS”.   

Resalta  que  tal  como  lo  ha  dicho  esta  Colegiatura  respecto  del  delito  de porte de armas, específicamente en punto  del  permiso  para  llevarlas  consigo,  compete  a la Fiscalía en el delito de  porte  de  estupefacientes  acreditar la ausencia de tal autorización por parte  del   Consejo   Nacional   de   Estupefacientes  o  la  Dirección  Nacional  de  Estupefacientes,  mediante  prueba  introducida en el juicio oral o a través de  estipulación sobre el particular.   

          También  dice  que  hay otros tipos penales para cuya acreditación  es   necesaria   la  demostración  de  la  ausencia  de  permiso  de  autoridad  competente,  como  ocurre  con  la  experimentación  ilegal  con  especies,  la  ilícita  actividad  de  pesca,  la  caza ilícita y la explotación ilícita de  yacimiento minero.   

          Sin  hacer  explícita  su  pretensión  casacional,  para  culminar  señala  que no se puede desconocer el ingrediente contenido en el artículo 376  del Código Penal.   

          2.        Segundo cargo: Prescripción de la acción penal   

          El  defensor  plantea  que si los hechos ocurrieron el 29 de octubre  de  2009 y al día siguiente se efectuó la audiencia de imputación, a la fecha  de  presentación  del  libelo  de casación, esto es, el 26 de mayo de 2014, se  encuentra  prescrita la acción penal, pues según el artículo 83 de la Ley 599  de  2000,  “producida la interrupción del término  prescriptivo,  éste  comenzará  a  correr  de nuevo por un término igual a la  mitad  del  señalado  en  el  art.  83  del  C.P.  En este evento no podrá ser  inferior a tres (3) años”.   

          A  partir  de  lo  expuesto, el recurrente solicita la casación del  fallo  atacado  o  la cesación de procedimiento, con base en la declaratoria de  prescripción   de   la  acción  penal  derivada  del  delito  por  el  que  se  procede.   

CONSIDERACIONES DE LA SALA  

Tiene dicho la Colegiatura que para acceder a  este  recurso extraordinario corresponde al recurrente demostrar el quebranto de  derechos  o  garantías  fundamentales,  lo  cual exige contar con interés para  impugnar,  señalar  la  causal,  desarrollar  los cargos de sustentación de la  inconformidad  y  demostrar  la  necesidad  del  fallo de casación para cumplir  alguno  de  los  fines  establecidos  en el artículo 180 de la Ley 906 de 2004,  esto  es,  la  efectividad del derecho material, el respeto de las garantías de  los  intervinientes,  la  reparación  de  los agravios sufridos por éstos y la  unificación  de  la  jurisprudencia, so pena de resultar inadmitida la demanda,  según   lo   establece   el   artículo   184   de   la   citada   legislación  procesal.   

         Es  oportuno destacar que en el examen de  los  requisitos  de  admisibilidad  de  los libelos casacionales, es deber de la  Sala  constatar  en  la formulación y desarrollo de las censuras el acatamiento  de  las  exigencias de lógica y  pertinente demostración definidas por el  legislador  y  desarrolladas  por  la  jurisprudencia,  con  el fin de evitar la  transformación  de este recurso extraordinario en una instancia adicional a las  ordinarias.  Tales  requisitos  se  orientan  a  conseguir  el desarrollo de las  demandas  dentro  de unos mínimos lógicos y de coherencia en la postulación y  demostración  de  los  cargos propuestos, en cuanto resulten inteligibles, esto  es,  precisos y claros, pues no corresponde a la Corte en su función reglada de  orden  constitucional  y  legal,  develar o desentrañar el sentido de confusas,  ambivalentes    o    contradictorias   alegaciones   de   los   impugnantes   en  casación.   

          Adicional  a  lo a anterior, conforme al artículo 184 de la Ley 906  de  2004,  “si  el  demandante  carece de interés,  prescinde  de  señalar  la  causal, no desarrolla los  cargos  de  sustentación” (subrayas fuera de texto),  el libelo se inadmitirá.   

Acerca  del  primer  reparo,  constata  la  Corte  que el censor propone la  violación  directa de la ley sustancial, la cual tiene lugar cuando a partir de  la  apreciación  de  los  hechos  legal  y oportunamente acreditados dentro del  diligenciamiento,  los  sentenciadores  omiten  aplicar  la  disposición que se  ocupa  de  la  situación  en concreto, en cuanto yerran acerca de su existencia  (falta   de   aplicación   o   exclusión  evidente),  realizan  una  equívoca  adecuación  de  los  hechos  probados a los supuestos que contempla el precepto  (aplicación  indebida),  o le atribuyen a la norma un sentido que no tiene o le  asignan   efectos   diversos   o  contrarios  a  su  contenido  (interpretación  errónea).   

En  tal caso, sin que interese la especie de  vulneración  directa  de  la  preceptiva sustancial, el yerro de los juzgadores  recae   sobre   la  normatividad,  circunstancia  que  ubica  el  debate  en  un  ámbito     estrictamente     jurídico,  sea  porque  se  dejó  de  lado  el  precepto  regulador  de  la  situación  específica  demostrada,  ora  porque  el  hecho  se  adecua  a  una  disposición  estructurada  con  supuestos distintos a los establecidos, o bien,  porque  se  desborda  el  entendimiento  propio  de  la  norma aplicable al caso  concreto,  todo  lo cual exige del censor la aceptación de la realidad fáctica  declarada en las instancias.   

Desde luego, no se debate allí la actividad  probatoria   ni   su   ulterior  ponderación  por  parte  de  los  funcionarios  judiciales,  pues para emprender la censura de la validez de las pruebas o de su  apreciación,  el  legislador ha establecido como causal la violación indirecta  de  la ley sustancial, en cuanto su infracción se produce de manera mediata, de  conformidad  con  las diversas modalidades de errores en que pueden incurrir los  sentenciadores en tal materia.   

En  el  cargo  examinado  en  punto  de  su  admisión  se  observa,  que  pese  a  postular  la violación directa de la ley  sustancial,  el  demandante  se  orienta  a  deplorar  falencias  en  la  debida  demostración  de  uno de los elementos constitutivos del delito por parte de la  Fiscalía,  específicamente,  que  no  se demostró la ausencia de permiso para  portar  la  sustancia  incautada,  es  decir,  su  disentimiento  se  orienta  a  cuestionar     el    thema    probandum,  con  lo  cual  ingresa  en  el  discurrir propio de la violación  indirecta    de   la   ley   sustancial,   diversa   a   la   postulación   del  reproche.   

          Es  palmario  que  si  la  queja  del casacionista apunta a echar de  menos  la  demostración  de  un  componente  del  punible,  debió  invocar  la  violación  mediata  de  la  ley derivada, por ejemplo, de un error de hecho por  falso  juicio  de  existencia  por  suposición  de la prueba y emprender, desde  luego, la correspondiente acreditación.   

          Adicionalmente  se tiene que el recurrente no se ocupa de la noción  de   carga   dinámica   de   la  prueba  consustancial  al problema que propone, sobre la cual ha señalado  esta Corporación (CSJ SP, 27 mar. 2009. Rad. 31103):   

“Es  claro,  de  igual  manera,  que  a  pesar de su connotación adversarial, a la defensa se le  permite   desarrollar   su   particular   teoría  del  caso  a  través  de  un  comportamiento  pasivo  o  inercial cuya legitimidad reposa, precisamente, en el  hecho  de  que  la  carga  de  demostrar  la  responsabilidad penal compete a la  Fiscalía,  al  tanto  que  el  acusado  se  halla  prevalido,  como  imperativo  constitucional  que  además  reproduce normas internacionales, del principio de  presunción   de   inocencia,   acompañado   de   su  correlato  in  dubio  pro  reo.   

“Ello   no  significa,  empero,  que toda la actividad probatoria deba ser adelantada por la  Fiscalía,  a  la manera de entender que junto con la prueba de cargos, se halla  obligada  a  recoger  todo  cuanto  elemento  probatorio  pueda  ir  a  favor de  cualesquiera  posturas de su contraparte, o mejor, de la específica teoría del  caso de la parte defensiva.   

“Incluso dentro  de  los  parámetros  de  la Ley 600 de 2000, que, se recuerda, contempla dentro  del  sistema  mixto  acogido  allí, una verdadera actividad judicial del Fiscal  durante  la  fase  de  la  instrucción,  al  punto  de  obligarlo,  dentro  del  presupuesto  de investigación integral, a allegar tanto lo desfavorable como lo  favorable  al  procesado (art. 20), existen limitaciones a esa carga probatoria,  demandando  del  procesado  o  su  defensor,  en los casos en los cuales el ente  investigador  ha  allegado  pruebas  de  cargos suficientes, adelantar su propia  tarea  demostrativa  para  desvirtuarlas,  en seguimiento del principio de Carga  Dinámica de la Prueba”.   

También  ha  dicho la Corte (CSJ SP, 9 abr.  2008. Rad. 23754) sobre el particular:   

“A este efecto,  la    Corte    estima    necesario    acudir   al   concepto   de   ‘carga     dinámica     de     la  prueba’   que   tiene  relación  con la exigencia que procesalmente cabe hacer a la parte que posee la  prueba,   para   que   la   presente   y  pueda  así  cubrir  los  efectos  que  busca.   

“Porque, si bien,  como  ya  se anotó, el principio de presunción de inocencia demanda del Estado  demostrar  los  elementos suficientes para sustentar la solicitud de condena, no  puede  pasarse por alto que en los eventos en los cuales la Fiscalía cumple con  la  carga probatoria necesaria, allegando pruebas suficientes para determinar la  existencia  del  delito y la participación que en el mismo tiene el acusado, si  lo  buscado  es  controvertir la validez o capacidad suasoria de esos elementos,  es  a  la contraparte, dígase defensa o procesado, a quien corresponde entregar  los elementos de juicio suficientes para soportar su pretensión.   

“Pero, dentro de  criterios  lógicos  y  racionales,  es  claro que existen elementos de juicio o  medios  probatorios que sólo se hallan a la mano del procesado o su defensor y,  si  estos  pretenden  ser utilizados por ellos a fin de demostrar circunstancias  que  controviertan  las  pruebas objetivas que en su contra ha recaudado el ente  instructor,  mal  puede  pedirse  de  éste conocer esos elementos o la forma de  allegarse al proceso.   

“Por  eso,  el  concepto  de  carga  dinámica  de  la  prueba  así  restrictivamente  aplicado  –no para que al procesado  o  a  la  defensa  se  le  demande  probar  lo  que compete al Estado, sino para  desvirtuar  lo  ya  probado  por  éste-,  de ninguna manera repugna el concepto  clásico  de carga de la prueba en materia penal, ni mucho menos afecta derechos  fundamentales  del  acusado. Simplemente pretende entronizar en el derecho penal  criterios  racionales  y  eminentemente lógicos respecto de las pretensiones de  las   partes   y   los   medios   necesarios   para  hacerlas  valer”.   

          Tampoco  el  casacionista explica por qué la ausencia de permiso de  autoridad  competente  no  puede  acreditarse  con  diversos medios de prueba en  desarrollo     del     principio    de    libertad  probatoria   que   rige  el  sistema  procesal  penal  colombiano.   

          Para   concluir   se  observa  que  el  defensor  no  identifica  su  pretensión  en  esta  sede  extraordinaria,  en manifiesto olvido del carácter  rogado del recurso de casación.   

Las  razones  expuestas son suficientes para  inadmitir el reproche.   

          En  punto  del  segundo  cargo considera la Colegiatura que debe ser admitido.   

          En  mérito  de  lo  expuesto, la CORTE SUPREMA DE JUSTICIA, SALA DE  CASACIÓN PENAL,   

RESUELVE   

1.            INADMITIR  el  primer  cargo  del  libelo casacional presentado por el  defensor    de   IWIN   YESID   SÁNCHEZ  y  admitir  el  segundo  reproche,  de  acuerdo con las razones expuestas en las consideraciones  precedentes.   

De  conformidad  con el artículo 184 de la  Ley  906  de  2004,  es  facultad  de  la  parte  demandante elevar petición de  insistencia respecto de la censura inadmitida.   

         2.                      REGRESEN    las  diligencias   al   Despacho   para  fijar  fecha  y  hora  de  la  audiencia  de  sustentación    del   segundo   reparo,   una   vez  surtido  el  mecanismo  de  insistencia  o vencido el  plazo dispuesto para ello.   

Notifíquese y cúmplase.  

FERNANDO ALBERTO CASTRO CABALLERO  

JOSÉ LUIS BARCELÓ CAMACHO  

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ  

EUGENIO FERNÁNDEZ CARLIER  

MARÍA     DEL    ROSARIO    GONZÁLEZ  MUÑOZ   

GUSTAVO ENRIQUE MALO FERNÁNDEZ  

EYDER PATIÑO CABRERA  

PATRICIA SALAZAR CUELLAR  

LUIS GUILLERMO SALAZAR OTERO  

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria  

         

    

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