AP3683-2015(46264)

2015

Asistente Jurídico Inteligente

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    CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

GUSTAVO ENRIQUE MALO FERNÁNDEZ  

Magistrado Ponente  

AP3683-2015  

Radicación N° 46264.  

Aprobado acta No. 225.  

Bogotá,  D.C.,  uno  (1) de julio de dos mil  quince (2015).   

VISTOS  

Sería    del    caso   que   la   Corte  entrara a determinar si la  demanda  de  casación  presentada  por  el apoderado  del      procesado  AGUSTÍN        RENGIFO        CAICEDO  y  del  tercero  civilmente responsable, reúne los requisitos  formales  para su admisión, si no fuera porque advierte que la acción penal se  encuentra prescrita.   

El  recurso extraordinario, vale aclarar, se  dirige  en contra de la sentencia de segunda instancia dictada por la Sala Penal  del   Tribunal   Superior   de   Quibdó  (Chocó), el  13   de   noviembre  de  2014,  mediante  la  cual  confirmó,  con  modificaciones,  la proferida por el  Juzgado  Segundo  Penal  del  Circuito  de  esa  ciudad,  el 17 de mayo de 2012,  condenando  al  mencionado  sindicado por el delito de  homicidio culposo.   

HECHOS  

Ocurridos  en  el  municipio      de      Quibdó      (Chocó),  en  el  fallo  del Tribunal se  reseñan de la siguiente manera:   

“…[s]egún  consta  en  el expediente y en la Resolución de Acusación, el día 10 de enero  del  2007 (sic) aproximadamente a las 9 y 30 de la mañana en el barrio silencio  (sic),  intersección  de  la  carrera 9 con calle 30, encontrándose la señora  MIREYA  DEL  CARMEN  MORENO  SALAZAR   en   el   andén,  apoyada  sobre  el  muro  perteneciente   a   la   casa   del   señor   JOSÉ  ISIDRO  MENA  MORENO,  fue alcanzada por un vehículo  (recolector  de  la basura) tipo caja compactadora   de   placa   00Q-048,   marcha  Chevrolet,  color  blanco,  modelo  1997,  de  servicio  oficial,  el  cual  era  conducido por el señor AGUSTÍN RENGIFO CAICEDO.   

La señora MIREYA DEL CARMEN MORENO SALAZAR,  fue trasladada de inmediato a la Clínica Vida donde falleció”.   

ACTUACIÓN PROCESAL RELEVANTE  

Por  los  hechos  anteriores,  el  10  de enero de 2007 la Fiscalía 101  Seccional       de      Quibdó      (Chocó)    dispuso    la  apertura  de  la  instrucción  y la vinculación de AGUSTÍN   RENGIFO  CAICEDO,  quien  fue  escuchado  en  diligencia  de indagatoria en la misma  fecha.   

Con  sendas resoluciones del 24 de abril de  2007,  el  ente  instructor  admitió la demanda de constitución de parte civil  promovida  por  los  herederos  de  la  occisa  y ordenó vincular como terceros  civilmente   responsables   a   las  empresas  ETASERVICIOS  E.S.P.  y  VINCULAR  LTDA.  A  su  vez, el 4 de junio de 2009 aceptó como  llamada en garantía a la compañía LA PREVISORA S.A.   

Clausurada la fase  instructiva  el  19 de marzo  de   2010,  la  Fiscalía  calificó  su  mérito  el  26  de  abril  posterior,  profiriendo    resolución    de    acusación   en   contra   de   RENGIFO          CAICEDO   por   la   conducta  punible  de  homicidio    culposo,  tipificada  en  el artículo  109    del    Código  Penal.   

Dicha providencia quedó ejecutoriada el 22  de  junio  de  2010, cuando fue confirmada en segunda instancia por la Fiscalía  Once delegada ante el Tribunal Superior de esa ciudad.   

El  conocimiento  de  la  fase  del juicio  correspondió  al  Juzgado  Segundo  Penal del Circuito de Quibdó, despacho que  luego  de  realizar  las  audiencias  preparatoria  y  pública  de  juzgamiento  –el  20 de agosto y 19  de  octubre  de  esa anualidad, respectivamente-, dictó sentencia al 17 de mayo  de   2012,  declarando  la  responsabilidad  penal  del  sindicado  por el ilícito contenido en el pliego  acusatorio.   

Consecuente con  su  determinación,  el A  quo   le   impuso  las  penas  principales  de 35  meses  de  prisión  y  multa  por  el equivalente a  20  salarios  mínimos legales mensuales vigentes, y  la  sanción  accesoria  de  inhabilitación  para  el  ejercicio  de derechos y  funciones  públicas  por  el  mismo  lapso; de igual  manera,  le concedió el beneficio sustitutivo de la  suspensión condicional de la ejecución de la pena.   

En el mismo pronunciamiento, el juzgado de  conocimiento   se   abstuvo   de  fijar  perjuicios  materiales   y  condenó  solidariamente    a    los   terceros   civilmente  responsables  a  pagar  en favor de las víctimas el  equivalente a 400 smlmv.   

Apelado  el  fallo  por  el  defensor  del  enjuiciado,   uno   de   los   terceros  civilmente  responsables    -ETASERVICIOS   E.S.P.-  y el apoderado de la parte civil, la  Sala       Penal       del      Tribunal      Superior      de      Quibdó      lo      confirmó    parcialmente   mediante  providencia  de  segundo grado del 13 de noviembre de  2014,    en   tanto,  determinó  el  pago de perjuicios materiales, modificó el valor de los morales  y absolvió a la compañía aseguradora llamada en garantía.   

Por último, luego de un dilatado trámite  en  la notificación de la sentencia, en contra de la misma el defensor conjunto  del    procesado    y   la   empresa   ETASERVICIOS  E.S.P.,  interpuso  el  recurso  extraordinario  de  casación y allegó la correspondiente demanda.   

Concedido  el  recurso,  el  proceso  fue  recibido en esta Corporación el 23 de junio del año en curso.   

CONSIDERACIONES DE LA CORTE  

Como primera premisa para la decisión que  ha  de  tomar la Sala, conviene recordar que la conducta punible de homicidio   culposo  por  la  cual  el  sindicado   AGUSTÍN   RENGIFO  CAICEDO    fue    acusado   y   condenado         en         las  instancias,   está   consagrada   en  el   artículo   109  de  la  Ley  599  de  2000,  con  pena  de  prisión  de dos  (2)  a  seis       (6)  años.   

Por  otra  parte,  de  conformidad con las  reglas   de   prescripción   previstas  en  los  artículos  83  y  86  de  esa  normatividad,   la   acción  penal  para   el  mencionado   ilícito  prescribió   el  22  de  junio  de  2015, pues, la  resolución   de  acusación  cobró  ejecutoria  el  22  de  junio        de        2010,  habiendo transcurrido así más de  5 años sin que el fallo condenatorio cobrara ejecutoria.   

Ello,   porque   si  bien  luego  de  la  interrupción   del   término  prescriptivo,  producto  de  la  resolución  de  acusación  debidamente  ejecutoriada,  el  mismo vuelve a contabilizarse por la  mitad  del  señalado  en  el  artículo  83,  sin que sea inferior a 5 años ni  superior  a  10,  en  este  caso ese mínimo es de 5 años, habida cuenta que la  pena   máxima   para   la   conducta   punible   imputada  es  de  seis       (6)       años de prisión.   

Dicho   término,   vale   aclarar,   se  cumplió  un  día  antes  de  que  fuera  recibido  el  expediente  en esta  Corporación, el 23 de junio anterior.   

En estas condiciones, abatido por el tiempo  el  ius puniendi de que es  titular  el Estado, no queda a la Sala alternativa diferente a la de declarar la  prescripción,  fenómeno  que  impide  el  ejercicio  de  la  acción  penal en  cualquiera  de  las  fases  o  sedes  del  proceso  penal y, en consecuencia, de  conformidad  con  el artículo 39 del Código de Procedimiento Penal de 2000, se  decretará  la  cesación del procedimiento adelantado en contra de AGUSTÍN RENGIFO CAICEDO.   

Como  consecuencia  de  la  decisión,  se  cancelarán  las  medidas  restrictivas  personales  o sobre bienes que se hayan  impuesto al acusado en mención.   

Del  mismo  modo,  debe  señalarse  que, de  conformidad  con  lo  previsto  en  el  artículo  98  de  la  Ley  599 de 2000,  igualmente  la  acción civil proveniente de la conducta punible ha prescrito en  relación   con  el  penalmente  responsable.  En  relación  con  los  terceros  civilmente  responsables  y  con  el llamado en garantía que fueron debidamente  vinculados  a  la  presente  actuación,  será  la  jurisdicción  civil la que  deberá  pronunciarse  al  respecto,  pues la prescripción respecto de ellos se  ajusta  a  lo  previsto  en  la  legislación de tal especialidad, tal y como lo  consagra  la parte final del precitado artículo 981.   

DECISIÓN  

En mérito de lo  expuesto,   la  Sala  de  Casación Penal de la Corte Suprema de Justicia,   

RESUELVE   

1. DECLARAR prescritas las acciones penal  y  civil  adelantadas  en  contra de AGUSTÍN RENGIFO  CAICEDO,  acusado  por el  delito     de    homicidio    culposo.   

2.   Como  consecuencia  de  lo  anterior, DISPONER LA CESACIÓN  DEL  PROCEDIMIENTO  seguido en contra del mencionado  procesado.   

3. ORDENAR la cancelación de las medidas  restrictivas   personales   y   sobre   bienes   que   se   hayan   impuesto  al  sindicado por razón de este proceso.   

4. Frente  a  la  eventual prescripción de la acción civil ejercida  dentro  del proceso penal contra los terceros civilmente responsables, así como  en  relación  con  el  llamado en garantía, se declara que es la jurisdicción  civil la competente para pronunciarse al respecto.   

Contra  este  auto  procede  el recurso de  reposición.   

Cópiese,   notifíquese,   cúmplase  y  devuélvase al Tribunal de origen   

JOSÉ LUIS BARCELÓ CAMACHO  

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ  

FERNANDO ALBERTO CASTRO CABALLERO  

EUGENIO FERNÁNDEZ CARLIER  

GUSTAVO ENRIQUE MALO FERNÁNDEZ  

EYDER PATIÑO CABRERA  

PATRICIA SALAZAR CUÉLLAR  

LUIS GUILLERMO SALAZAR OTERO  

Nubia Yolanda Nova García  

Secretaria  

SALVAMENTO  PARCIAL DE VOTO  

Con  el debido respeto que la decisión de  mayoría  merece,  procedo  a consignar las razones de mi disentimiento respecto  de  la  declaración  de  cesación  de  procedimiento  por prescripción de las  acciones  civil  y  penal  por el delito de homicidio  culposo  por el cual se acusó al procesado AGUSTÍN RENGIFO CAICEDO.   

He  de  comenzar  por advertir  que  mi  discrepancia es frente a la  oportunidad  en  que  se  hace  la  declaración  de  prescripción  de  la  acción  civil y por quien la  realiza,  y no en cuanto  se   relaciona   con  la  cesación  de  procedimiento  penal  por  la    referida   conducta,   ya   que  el   supuesto   en   que   se   funda  tal    determinación    no    amerita   reparo   alguno   de   mi  parte.   

       

Tal  y como lo  expuse  en  el  curso  de  los  debates  orales  en el seno de la Sala, no puedo  prohijar  la  providencia  en  comento  sin referirme a la decisión de declarar  prescrita  la acción civil, pues si bien ella corresponde a una interpretación  literal  de  la  norma  que  la establece (Art. 98 del C. Penal), su aplicación  inmotivada  no  se compadece con el deber de establecer primero la razón de ser  de  la  disposición,  su  conformidad con la Carta Política, o al menos con el  principio  rector  de  aplicación  prevalente  relativo al restablecimiento del  derecho,  según  el  cual  los  funcionarios  judiciales  deberán  adoptar las  medidas  necesarias  para  que  cesen los efectos creados por la comisión de la  conducta  punible,  las  cosas  vuelvan  al estado anterior, y se indemnicen los  perjuicios,  pues  es claro que el delito -como fuente de obligaciones-, ni, por  supuesto,  sus efectos materiales, económicos y sociales, desaparecen por haber  operado el fenómeno de la prescripción de la acción penal.   

No  se tuvo en cuenta, que la disposición  aplicada   al   caso   se   ofrece  excesivamente  gravosa  para  los  intereses  patrimoniales  de  la  persona  natural que resultó  perjudicada   con   la  conducta, ve frustrada sus expectativas de     reparación     y    resulta  sancionada a consecuencia  de      la      inactividad      del     órgano  jurisdicente.   

Esto,  si se da  en  considerar  que  en  el evento presente la parte  civil  ejerció  la  acción  en  oportunidad  y acudió a uno de los mecanismos  previstos  por  el  ordenamiento jurídico para lograr el restablecimiento de su  derecho.   

Con la decisión mayoritariamente adoptada,  no  sólo  se  exonera,  sin más, de toda responsabilidad civil por la referida  conducta  al acusado, sino  que  deja  a los         afectados     sin     instrumentos    para  perseguirlo,  tan  sólo  por  haber optado por pretender la indemnización dentro del proceso penal, y no  por  la vía civil donde la prescripción de la acción opera en términos mucho  más  amplios,  se  interrumpe  con  la  notificación  del auto admisorio de la  demanda  y  no  hay  lugar  a  declararla como consecuencia de la simple y llana  inactividad  del órgano judicial, sino que, además,  no  puede  ser  declarada  de  oficio  sino  que su configuración debe alegarla  oportunamente    la   parte  interesada  en  su  reconocimiento.             

Y  si  bien  no desconozco que el Tribunal  Constitucional  mediante Sentencia C-570 de 2003 declaró exequible el Artículo  98   de   la   Ley   599   de   2000,  bajo  el  supuesto  de  que  “la  medida  de ligar el término de prescripción de la acción  civil  al  de  la  acción  penal, cuando la primera se ejerce en el marco de la  segunda,  es proporcional y ajustada a la exigencias propias del proceso penal y  a  las  características  que  identifican  al  papel  de  la parte civil en las  últimas  diligencias”,  tampoco  puedo  pasar por  alto  que  el  pronunciamiento  de  la  Corte  Constitucional,  pese  a  haberlo  anunciado,  desconoció  su propia consideración en  el   sentido  que  “en  cuanto  hace a la acción civil, el objetivo de la prescripción es extinguir el  derecho   de   reclamar  judicialmente  el  crédito  como  consecuencia  de  la  inactividad    del    acreedor    en    demandar    el    cumplimiento   de   la  obligación”.   

De ahí que, con todo y el pronunciamiento  en  relación  con  la  exequibilidad  del  precepto,  considero  que  cuando el  legislador  precisa  en el artículo 98 del Código Penal que  “la  acción civil proveniente de la conducta punible, cuando se  ejercita  dentro  del  proceso penal, prescribe, en relación con los penalmente  responsables,  en  tiempo  igual al de la prescripción de la respectiva acción  penal”, debe ser entendida en el sentido de que el  juez  penal  no  puede  proferir  el fallo civil correspondiente a la demanda de  constitución  de  parte  civil, y el afectado queda en libertad de reclamar los  perjuicios  ante  la  jurisdicción  civil  mientras que la acción se encuentre  vigente,  pues, en palabras de la propia Corte Constitucional en la sentencia en  comento,  “no  sería  razonable que el juez penal  dictara   la   condena   en   perjuicios   si   la  acción  penal  ya  ha  sido  prescrita”.   

Lo   contrario   implicaría,  con  carácter  general, victimizar  nuevamente  al  sujeto  pasivo  de  la  infracción  por  haber  incurrido en el  desacierto  de  acudir a la jurisdicción penal con la esperanza de que allí se  produjera  en  un  tiempo menor la reparación por el agravio padecido, frente a  la  opción  de  ir ante los jueces civiles, ya que a pesar de haber ejercido en  tiempo  el  derecho  de  reclamar  el  pago  por los perjuicios recibidos con la  conducta  delictiva,  la  lentitud  del  aparato  judicial  en el trámite de su  pretensión,  le  implicó perder el derecho frente al responsable del ilícito,  para  obligarlo  iniciar  un  proceso  contencioso  administrativo en contra del  órgano  judicial  que  frustró  sus  expectativas,  nada  de  lo  cual hubiera  ocurrido    de    haber    presentado    la    demanda    ante    la    justicia  civil.               

      

Son  estos razonamientos los que me llevan a  discrepar respetuosamente de la decisión mayoritaria.   

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ  

Magistrado  

Fecha   ut  supra.   

    

1  Entre  otros, en pronunciamientos CSJ SP, 23 agosto 2005, Rad. 23718; CSJ AP, 20  feb.  2008,  Rad.  29235;  CSJ  AP, 20 oct. 2008, Rad. 30249; y CSJ AP, 18 enero  2012, Rad. 36841.     

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