AP3474-2014(43844)

2014

Asistente Jurídico Inteligente

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CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

JOSÉ LUIS BARCELÓ CAMACHO  

Magistrado Ponente  

AP3474-2014  

Radicación N° 43844  

(Aprobado acta Nº 195)   

         Bogotá,  D.C.,  veinticinco  (25)  de  junio  de  dos  mil catorce  (2014).   

         Procede  la  Sala  a  verificar  los requisitos de lógica y debida  argumentación  de  la  demanda  de  casación  presentada  por  el  defensor de  VÍCTOR   DANIEL   BETÁNCUR   SEPÚLVEDA.   

H E C H O S  

         Fueron    expuestos    en    la    actuación   de   la   siguiente  manera:   

“El pasado 13 de junio del 2008, en horas  de  la  mañana cuando Luis Eduardo Sepúlveda Castaño se encontraba realizando  actividades  de  ordeño  en  la  finca  La Isabela de la vereda Río Grande del  municipio  de  Donmatías,  arribó  su vecino VÍCTOR  DANIEL  BETÁNCUR  SEPÚLVEDA,  quien  mediando malos  tratos,  le  manifestó que con su permiso o sin el realizaría algunas obras en  el  nacimiento  de agua que había en dicho predio a fin de garantizar agua para  su  finca,  ocurrido  esto  Luis  Eduardo  Sepúlveda  se dirigió al sector del  nacimiento  y  allí encontró algunos materiales de construcción que procedió  a   sacar   de   su   predio,   por   lo  que  al  día  siguiente  MANUEL  JOSÉ BETÁNCUR SEPULVEDA arribó  nuevamente  al  predio  con  unos  animales  de  carga  en  los que transportaba  material  de  construcción, por lo que Luis Eduardo Sepúlveda, se opuso siendo  golpeado     por    MANUEL    BETÁNCUR,   momentos  después    arribó    al   lugar   VÍCTOR   DANIEL  BETÁNCUR, quien también intervino en la reyerta, de  la  cual Luis Eduardo Sepúlveda Castaño resultó lesionado, lo que le acarreó  una  incapacidad  de  cincuenta  días y una perturbación funcional del miembro  superior izquierdo de carácter permanente.   

Intervino  entonces en la discusión Yirley  Sepúlveda   García,   buscando   defender  a  su  progenitor,  quien  resultó  igualmente     golpeada    por    VÍCTOR    DANIEL  BETÁNCUR,  lo  que  le  acarreó  una incapacidad de  quince días sin secuelas.   

Según pudieron constatar los integrantes de  la  familia  Sepúlveda  García,  la  cerca de ingreso a su propiedad apareció  rota,  y  dentro  del  mismo  cerca  al manantial de agua, se encontraron varios  materiales  de  construcción, que ocasionaron erosión en el lugar donde estaba  dicho nacimiento”.   

A N T E C E D E N T E S  

         1. Culminada la  fase  del  juicio  y  anunciado el sentido condenatorio del fallo por el Juzgado  Promiscuo   Municipal   de  Donmatías  (Antioquia),  estrado  judicial  al  que  correspondieron  las  diligencias, se dictó sentencia el 12 de febrero de 2013,  a  través  de  la  cual  se  impuso  a  VÍCTOR DANIEL  BETÁNCUR   SEPÚLVEDA   las  penas  principales  de  prisión  por  cincuenta  y  dos  (52)  meses,  multa  de treinta y cuatro punto  sesenta  y  seis  (34.66)  salarios mínimos legales mensuales y la accesoria de  inhabilitación  para  el  ejercicio  de  derechos  y funciones públicas por el  mismo  término de la sanción privativa de la libertad, como coautor del delito  de   lesiones  personales  dolosas  con  perturbación  funcional  de  carácter  permanente  (artículos  111,  112 y 114, inciso 2°, del Código Penal) y autor  del  ilícito  de  lesiones  personales  dolosas con incapacidad menor a treinta  (30)  días  (artículos  111  y  112  ibídem).  Por  su  parte, a MANUEL         JOSÉ         BETÁNCUR        SEPÚLVEDA, le impuso las  penas  principales  de prisión por cuarenta y ocho (48) meses, multa de treinta  y  cuatro  punto sesenta y seis (34.66) salarios mínimos legales mensuales y la  accesoria   de  inhabilitación  para  el  ejercicio  de  derechos  y  funciones  públicas  por  el  mismo término de la sanción privativa de la libertad, como  coautor  de  las  lesiones  personales  dolosas  con  perturbación funcional de  carácter  permanente  propinadas  a  Luis  Eduardo  Sepúlveda Castaño. Se les  negó  la  suspensión  condicional de la ejecución de la pena, otorgándoseles  la          prisión          domiciliaria.1   

         2.  Apelada  esta  determinación por la Fiscalía y los defensores  de  los  procesados,  fue  adicionada  y modificada por el Tribunal Superior del  Distrito   Judicial   de   Antioquia  –Sala  Penal-  el 14 de marzo de 2014, en el sentido de complementar  la  parte  resolutiva del fallo de primer grado y absolver a los acusados de las  conductas  punibles  de  violación  de  habitación ajena y daño en bien ajeno  (artículos  189  y  265  ídem),  y  conceder a MANUEL  JOSÉ  BETÁNCUR SEPÚLVEDA la suspensión condicional  de   la   ejecución  de  la  pena,  confirmándola  en  lo  demás.2   

LA DEMANDA DE CASACIÓN  

         El  defensor  de  VÍCTOR DANIEL BETÁNCUR  SEPÚLVEDA  presentó  el recurso extraordinario para  postular  un  cargo único en  contra  del fallo de segunda instancia, al amparo de la causal contemplada en el  artículo  181, numeral 3°, de la Ley 906 de 2004, denunciando la violación de  la  ley sustancial por errores de hecho que condujeron a la falta de aplicación  del principio de in dubio pro reo.   

         Luego   de  reseñar  jurisprudencia  y  doctrina  sobre  el  tema,  relaciona  diversas  falencias que, en su criterio, acaecieron en la valoración  de  los  testimonios  recibidos  durante  el  juicio  oral,  fundadas  en que el  ad  quem le confirió total  credibilidad  a las dicciones rendidas por los miembros de la familia Sepúlveda  García  sin  tener  en cuenta el relato suministrado por su prohijado, en tanto  éste  señaló  que  fue  agredido  junto con su hermano por parte de aquellos,  viéndose abocado a defenderse.   

         En  ese orden, refiere que las versiones de las supuestas víctimas  son  contradictorias  y  da  cuenta  de  varias  imprecisiones  que,  considera,  ocurrieron  en  el  análisis  de  los dictámenes médico legales practicados a  Luis  Eduardo  Sepúlveda  Castaño,  ya  que,  contrario  a lo afirmado por sus  allegados  -quienes  describieron  una  salvaje  golpiza  inflingida  a  toda su  humanidad-,  estos  solo  determinaron  la  existencia  de  lesiones en su brazo  izquierdo.  Dicho  contexto, dice, fue pasado por alto por el juzgador al obviar  sopesar  en forma conjunta los medios de convicción aportados a la actuación y  por   no   someterse  a  la  sana  crítica,  reitera,  al  examinar  la  prueba  testimonial.   

         De  este  modo, concluye el censor, no existe en las diligencias el  conocimiento  más  allá de toda duda para dictar sentencia condenatoria y, por  ende,  no  se desvirtuó la presunción de inocencia de su asisitido, por lo que  pide  casar  la  sentencia  y  en  su  reemplazo se emita fallo absolutorio a su  favor.   

  CONSIDERACIONES   DE  LA  CORTE   

         1.  El  proceso  penal  se  caracteriza  por  una  serie  de etapas  concatenadas,  revestidas  de  un  plexo  de  garantías,  durante las cuales se  somete  a  controversia  de  la  jurisdicción un asunto jurídico-procesal cuya  discusión  culmina  con  la  sentencia, providencia susceptible de impugnación  por  vía  de  la  apelación  y  en  aras  de  que la inconformidad de quien la  interpone  sea  solventada  por  el  superior jerárquico del funcionario que la  emitió   para  que  la  confirme,  modifique  o  revoque,  si  a  ello  hubiere  lugar.   

         Este  contexto  explica  porqué  el  debate  sobre  las aristas de  interés  para  el ejercicio de la acción penal culmina en tales escenarios, es  decir,  durante  el  decurso de las instancias, previéndose la existencia de un  recurso   extraordinario,   la  casación,  solamente  cuando  por  específicas  causales,  para  este  caso  las  previstas en el artículo 181 de la Ley 906 de  2004,  se pretenda un estudio respecto de la legalidad de la sentencia por parte  de  la  Corte  Suprema  de  Justicia.  No  se  trata,  entonces, de prolongar la  controversia  que feneció con la emisión de una determinación amparada con la  presunción de acierto y legalidad.   

         De  esta  manera,  existen parámetros conceptuales que hacen de la  demanda  correspondiente  un escrito sometido a estrictas reglas de postulación  y  que  bajo  la  égida  de  principios  como  el  de  autonomía, limitación,  prioridad,  entre  otros, debe bastarse a sí mismo para demostrar la existencia  del  yerro planteado y su trascendencia, siendo  premisa fundamental que la  simple  discrepancia  de  criterios  no constituye un aspecto susceptible de ser  auscultado en sede extraordinaria.   

         2.  Lo  anterior  se  menciona  para  señalar que ninguna de estas  aristas  lógico-conceptuales  fueron  consideradas  por  el  recurrente, ya que  únicamente  plasmó  en  su  escrito  ideas  genéricas  ausentes  de contenido  argumentativo  y descontextualizadas desde todo punto de vista, si de derruir la  doble  presunción  de  legalidad  de la sentencia atacada se trataba, según se  corrobora a continuación:   

         2.1.  Aun  cuando  el censor transcribió jurisprudencia acerca del  tema,  no  tuvo  en  cuenta que la denuncia de un error en la apreciación de la  prueba  sobre  la  cual  se ha fundado la sentencia contrae diversas modalidades  que,  por  virtud de los principios de claridad y razón suficiente que rigen la  casación,  han  de  ser especificadas. Es decir, debió el casacionista indicar  puntualmente  si  la  hipotética  infracción  consistió en un falso juicio de  existencia,  identidad  o  raciocinio  y  luego  desarrollar  el  ataque  con la  metodología  connatural  al  yerro aplicable al caso (CSJ AP, 30 Nov 1999, Rad.  14535).   

         Ahora  bien,  pese  a  que  en  la demanda se aludió a la presunta  conculcación  de  la  sana  crítica  –lo  que  enmarcaría  el  análisis  del  reproche por la senda del  falso  raciocinio-,  tal  señalamiento  no se acompañó con una argumentación  consistente  que  evidenciara  en  forma concreta el principio de la lógica, la  ley  de  la  ciencia  o  la máxima de la experiencia desconocida, el motivo del  error,  y  cuál  principio, ley o máxima es la aplicable, según lo exige esta  clase  de error. Y esta dinámica no se suple, como lo asumió el libelista, con  el  mero  antagonismo  de  criterios  en  cuanto al mérito que desde su postura  subjetiva  debe  asignársele  a las pruebas, pues de cotejarse su posición con  la  del  sentenciador  el  resultado  por  supuesto será disímil, pero ello no  significa   per   se   la  configuración  de  un  vicio   susceptible  de  enmendarse  a  través del  recurso extraordinario.   

         2.2.  Así  las  cosas,  se  advierte que en la demanda allegada la  labor   demostrativa   de   la  eventual  infracción  se  circunscribió  a  la  exposición  de  la  llana  discrepancia  de  pareceres  en lo concerniente a la  valoración  de los testimonios brindados por quienes resultaron lesionados y de  sus  familiares  presentes en el sitio donde ocurrieron los hechos, acerca de lo  cual indicó el Tribunal:   

“En  el presente asunto encuentra la Sala  que  el  dicho  de la esposa e hijos del señor Luis Eduardo Sepúlveda, aparece  coherente,  claro  y preciso al narrar cómo el señor Luis Eduardo, fue atacado  por  los  señores  MANUEL y  VÍCTOR DANIEL,  admitiendo  ellos lo que hicieron para  lograr  defender  a su padre, como lo fue tratar de separarlos con la rama de un  árbol,   por   el  contrario  el  dicho  de  VÍCTOR  MANUEL,   al  sentir  de  la Sala aparece claramente destinado a minimizar lo  ocurrido  al  señalar  que  solo fue una discusión verbal, cuando pretendieron  abrir  el portillo del predio para llevar unos materiales hacia el nacimiento de  agua  y que solamente él recibió golpes, cuando lo cierto es que no hay prueba  alguna  de  lesiones  en  su  cuerpo a pesar de la lluvia de piedras y palos que  supuestamente  debió  soportar,  aspectos  estos  que  llevan  necesariamente a  restarle   valor  suasorio  a  su  dicho  […]”.3   

         De  cara  a estos razonamientos, el libelista opta por pasarlos por  alto,  insistiendo  en  una  serie  de  cuestionamientos  ya  analizados  por el  ad  quem  que  en lugar de  acreditar  la  presunta  trasgresión  a  la  sana crítica derivan en críticas  inanes,  toda  vez  que  el  hipotético  yerro  lo afinca, se repite, en que la  postura  de  la  administración  de  justicia  no  coincide  con sus intereses.   

         

         3.  En  síntesis, el reparo formulado por el recurrente no alcanza  siquiera  a  constituir un cargo en debida forma, en la medida que no refiere de  modo  idóneo mediante la lógica que orienta la causal de casación invocada en  qué  consistió  la trasgresión del sentenciador, siendo el reproche una llana  opinión  indeterminada  presentada  a  la manera de un alegato de instancia que  omite   la  demostración  puntual  de  cualquier  error  que  de  cabida  a  la  intervención   de  la  Corte.  En  consecuencia,  se  dispondrá     la     inadmisión     de     la     demanda,    como  quiera  que  el  discurso  propuesto  en  ella sugiere que el  recurso  extraordinario es una fase adicional propicia para zanjar la disparidad  de  criterios  respecto a la determinación contenida en la sentencia de segunda  instancia,  cuando  no  es  así,  lo que devela su  ausencia de desarrollo  (artículo   184   de   la   Ley   906  de  2004).  De  igual  forma,  tampoco se avizora violación a las garantías fundamentales que  conduzca  a superar los defectos del libelo, ni se percibe de su contexto que se  precise   de   un   fallo  para  cumplir  con  alguna  de  las  finalidades  del  recurso.   

         4.  Por  último,  debe  recordarse  que  frente  a  esta  determinación   procede   el  mecanismo  de  insistencia  de  acuerdo  con  los  lineamientos  señalados  en  la  providencia  del  12  de  diciembre  de  2005,  proferida en el radicado 24322.   

         En  mérito  de  lo  expuesto,  la  CORTE  SUPREMA     DE     JUSTICIA,     SALA     DE     CASACIÓN     PENAL,   

R E S U E L V E  

         INADMITIR   la   demanda  de  casación  presentada  por  el defensor  de  VÍCTOR  DANIEL  BETÁNCUR  SEPÚLVEDA.   

Contra  esta decisión procede el mecanismo  de insistencia   

Comuníquese,  devuélvase al Tribunal de  origen y cúmplase   

FERNANDO ALBERTO CASTRO CABALLERO  

Presidente  

JOSÉ LUIS BARCELÓ CAMACHO  

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ  

EUGENIO FERNÁNDEZ CARLIER  

MARÍA    DEL    ROSARIO    GONZÁLEZ  MUÑOZ   

GUSTAVO ENRIQUE MALO FERNÁNDEZ  

EYDER PATIÑO CABRERA  

PATRICIA SALAZAR CUÉLLAR  

LUIS GUILLERMO SALAZAR OTERO  

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria  

         

    

1  Cfr.    Folio    128    y    siguientes    cuaderno  actuación   

2  Cfr. Fl. 195 y s.s c.a   

3  Cfr.  Fl.  12  sentencia  Tribunal  / Anverso Fl. 200  c.a     

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