AP3458-2014(43492)

2014

Asistente Jurídico Inteligente

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    CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

JOSÉ LUIS BARCELÓ CAMACHO  

Magistrado ponente  

AP3458-2014  

Radicación Nº 43492  

(Aprobado acta N°  195)   

Bogotá,  D.C., veinticinco (25) de junio de  dos mil catorce (2014).   

I.   V  I  S  T  O  S   

La  Corte  se  pronuncia  sobre  el  escrito  presentado    en    su   propio   nombre   por   el   sentenciado   Henry  Buitrago Lozano, a través del cual,  con  fundamento  en  el derecho de petición, pide que se reviese la condena que  le  fuera  impuesta  por  el  delito  de  extorsión en grado de tentativa y, en  consecuencia,  se  le  aplique  la  rebaja punitiva del 50%, por haber confesado  dicha conducta punible.   

II.   HECHOS   Y  ANTECEDENTES  PROCESALES  RELEVANTES   

De los escasos elementos de juicio que obran  en   la   actuación,  se  tiene  que  Henry  Buitrago  Lozano   fue   condenado  por  el  Juzgado  Promiscuo  Municipal  de  Tenza  a  las  penas  principales de 66 meses de prisión y multa  equivalente  al  valor de 320 salarios mínimos legales mensuales vigentes, como  autor  del  delito de extorsión, en grado de tentativa, según hechos acaecidos  en  los  municipios de La Capilla y Garagoa (Boyacá) entre los meses de octubre  y  diciembre  de  2007,  cuando,  junto  con  Juan  Gabriel Roa Ortiz y mediante  amenazas,  requirió  a  Javier  Francisco  Fernández  Calderón  la entrega de  $1.650.000.   

La   determinación   del  a  quo fue confirmada en segunda instancia  por  el  Tribunal  Superior  de  Tunja,  en  sentencia  del 17 de enero de 2013.   

III. EL ESCRITO DE  REVISIÓN  

El      sentenciado     Buitrago  Lozano,  en  su  propio  nombre,  presenta  un  escrito  a través del cual, en síntesis, reclama el otorgamiento  de  la  rebaja  punitiva  del  50% por haber aceptado el cargo de extorsión, en  grado  de  tentativa. Lo anterior, según lo dispuesto en la decisión 33254 del  27 de febrero de 2013, proferida por la Corte.   

Asegura  que  en  dicha  providencia  esta  Colegiatura  reconoció  el beneficio por allanamiento hasta en un 50%. Recuerda  que  fue condenado a las penas de 66 meses de prisión y multa por $183.000.000,  tras   haber   reconocido   la   autoría   del  citado  delito  “en  primera  instancia del proceso, y además buscando un incentivo  (rebaja)  por esta aceptación”.  Critica que no  se  le  hubiera reconocido la mencionada rebaja por la prohibición de que trata  el artículo 26 de la Ley 1121 de 2006.   

El  sentenciado  se  refiere  al  incremento  punitivo  previsto  en  la  Ley  890  de  2004 y la prohibición de conceder los  beneficios  de  que  trata el artículo 26 de la Ley 1121 de 2006, al tiempo que  trascribe  apartes  la  decisión  de  la  Sala  de  Casación  Penal  Nº 33254  referentes  al estado social y constitucional, el principio de proporcionalidad,  la  legalidad  en  la  aplicación  de  las  penas,  su  función preventiva, el  ejercicio  del ius puniendi y  el deber de protección de los ciudadanos a cargo del estado.   

Considera que “el  no  reconocerme mi beneficio por la aceptación de cargos se estarían aplicando  una  pena totalmente injusta y desproporcionada, pues la justicia tiene como fin  el  llegar  a  una  verdad,  la  cual yo mismo colavoro con su exclarecimiento y  reconozco  mi delito…” (sic). Por último, concreta  su  petición  así:  “que  se me dé una rebaja de  pena  por  aceptación  de cargos de hasta un 50% o el criterio que su honorable  sala considere justo y pertinente”.   

En  el  expediente  obra  copia simple de la  sentencia  del 17 de enero de 2013, proferida por el Tribunal Superior de Tunja,  a  través  de  la  cual  confirmó  la  condena  impuesta  por  el a  quo  por  el  delito de extorsión, en  grado de tentativa.   

IV.      CONSIDERACIONES    DE   LA   CORTE   

Aunque impreciso en su postulación, la Sala  entiende  que  a través del escrito que antecede lo que el sentenciado pretende  en  su  propio  nombre  es  formular  la  acción  de  revisión en contra de la  sentencia que pesa en su contra por el delito de extorsión.   

Entendida así la naturaleza del escrito, la  Sala  anticipa  su decisión de inadmitirlo,  toda  vez  que  incumple uno de los deberes mínimos que rigen su  presentación,  cual  es  la  sustentación  por  parte de un abogado titulado e  inscrito,    en   los   casos   en   que   el   sentenciado   no   tenga   dicha  condición.   

En efecto, en el caso presente se tiene que,  al    parecer,    el    condenado    Henry   Buitrago  Lozano no es un profesional del derecho. Por tanto, si  su  pretensión  es  que la Corte, a través de la acción de revisión, estudie  la  sentencia  que  se  ha  proferido  en  su  contra,  ha debido conferir poder  especial  a  un  abogado  titulado e inscrito, ya fuera de confianza o designado  por  la  Defensoría  Pública  de  la  Defensoría  del  Pueblo,  para que  presentara la correspondiente demanda.    

Sobre  lo  anterior,  la  Sala de Casación  Penal  se ha pronunciado de manera reiterada (CSJ SP, 1º de julio de 2009, Rad.  30984),  en el sentido de que tanto en el Código de Procedimiento Penal de 2000  (Ley  600 de 2000, artículo 221) como en el de 2004 (Ley 906 de 2004, artículo  193),  la  acción  de revisión puede ser interpuesta por cualquiera de los que  intervinieron  en  el  proceso,  siempre  y cuando ostenten interés jurídico y  hayan sido legalmente reconocidos dentro del mismo.   

   

Adicionalmente,  según  así  lo ordena el  artículo   193  de  la  Ley  906  de  2004,  la  acción  puede  ser  promovida  directamente  si  quien ha intervenido en el proceso fuere abogado en ejercicio,  pero,  “en  los  demás  casos, se requerirá poder  especial para el efecto”.   

   

Lo  anterior  -ha  dicho    la    Sala,    de   manera   constante   y  pacífica-  encuentra  su  razón  de  ser  en que la  acción  de  revisión  es  autónoma e independiente del proceso por el cual se  acude  a  ella,  pues  mediante  aquella lo  que se busca es remover la firmeza de cosa juzgada que reviste  la  sentencia  ejecutoriada  que  le  puso  fin  al  proceso.  Por  tanto, si el  condenado  que  interpone  de manera directa la acción no es un profesional del  derecho,  o  si  cualquier  persona  que  actúe  en  su  nombre  carece  de  un  mandato    especial    y    suficiente  para  tal  fin,  no tendrá legitimación para la proposición de  dicho trámite.   

Ahora bien, la restricción que se le impone  al  sentenciado  que no es abogado para que sustente personalmente la acción de  revisión  no  vulnera  las  garantías  de acceso a la justicia o el derecho de  defensa.  Dicho  aserto  encuentra  justificación en que, como lo ha dicho esta  Colegiatura  (CSJ  SP,  124  de  abril  de 2013, Rad.  40779),  el artículo 229 de la Constitución Política  garantiza  el  derecho  de  toda  persona  para  acceder a la administración de  justicia,  pero  deja  en  manos  del legislador la facultad de señalar en qué  casos  puede  hacerlo  sin ejercicio al derecho de postulación, para lo cual se  debe  acceder  con  la  representación  de  abogado,  pues  no siempre se puede  concurrir  al  proceso  de manera personal, directa e independientemente, aunque  se  tenga  la calidad de sujeto de la relación jurídico-procesal, toda vez que  existen  eventos  en  los  que  se  requiere  de los representantes judiciales o  apoderados  para  hacerlo, siendo uno de éstos casos el trámite inherente a la  acción de revisión.   

En conclusión, el  condenado    Henry   Buitrago   Lozano   carece    de    legitimación    para    promover    la   revisión,  pues          -reitera  la Corte- aunque  el  artículo 193 del Código de Procedimiento Penal (Ley 906 de 2004) establece  que  esta  acción puede ser instaurada por cualquiera de los sujetos procesales  que  tengan  interés jurídico y hayan sido legalmente reconocidos dentro de la  actuación  procesal, lo cierto es que esta clase de trámites en lo atinente al  ejercicio  del  derecho  de  postulación  está  reservado a un profesional del  derecho,  condición  que,  según  lo se deduce del material allegado,  no  ostenta el sentenciado.   

Así  las  cosas,  la Sala, por razón de la  falta  de  legitimidad adjetiva, rechazará   el   escrito   de   revisión   presentado  directamente  por  el  sentenciado.   

En  mérito  de lo expuesto, la CORTE  SUPREMA  DE  JUSTICIA, SALA DE CASACIÓN PENAL,   

R E S U E L V E  

1.   RECHAZAR  la  demanda  de  revisión presentada por el condenado  Henry        Buitrago        Lozano.   

2.  Contra esta decisión no procede ningún  recurso.   

3.  Por secretaría de la Sala, devolver  al  condenado  Henry  Buitrago  Lozano  el  escrito  mediante  el  cual  pretendió  interponer  la  acción  de  revisión.   

Cópiese,        notifíquese,  cúmplase.   

FERNANDO ALBERTO CASTRO CABALLERO  

Presidente  

JOSÉ LUIS BARCELÓ CAMACHO  

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ  

EUGENIO FERNÁNDEZ CARLIER  

MARÍA    DEL    ROSARIO    GONZÁLEZ  MUÑOZ   

GUSTAVO ENRIQUE MALO FERNÁNDEZ  

EYDER PATIÑO CABRERA  

PATRICIA SALAZAR CUÉLLAR  

LUIS GUILLERMO SALAZAR OTERO  

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria    

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