AP3425-2015(44936)

2015

Asistente Jurídico Inteligente

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    CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

EYDER PATIÑO CABRERA  

Magistrado Ponente  

AP3425-2015  

Radicación N°. 44936  

(Aprobado Acta N°. 212)  

Bogotá,  D.C.,  diecisiete (17) de junio de  dos mil quince (2015).   

MOTIVO DE LA DECISIÓN  

Examina  la Sala los requisitos de lógica y  debida  argumentación  de  la  demanda de casación presentada por la Fiscal 44  Especializada  de  Derechos  Humanos y Derecho Internacional Humanitario, contra  la  sentencia  del Tribunal Superior de Bucaramanga, proferida el 19 de junio de  2014,  por  medio  de  la cual confirmó la dictada por el Juzgado Tercero Penal  del   Circuito   Especializado   Adjunto  de  la  misma  ciudad  y  absolvió  a  Oscar    Fernando    López   Wanumen   de  los delitos de desaparición forzada y concierto para delinquir.   

HECHOS  

El     A  quo los sintetizó así:   

Los  acontecimientos que dieron origen a la  presente  investigación  sucedieron  el  primero (01) de mayo de dos mil cuatro  (2004)  en  el  corregimiento  de la Quitaz del Municipio La Belleza [Santander]  donde   fue   interceptado   [Rogelio   Téllez  Romero]  por  miembros  de  las  Autodefensas  Unidas  de  Colombia AUC –  Frente  Lanceros  de  Vélez  del Bloque Central Bolívar, siendo  trasladado  a  la  vereda  La Granadina para después darle muerte procediendo a  desmembrarlo y enterrarlo.   

.  

En  desarrollo  de  la  investigación  se  identificaron  a  los  autores  del  atroz  crimen  entre  quienes se encuentran  RITO     ANTONIO     RUEDA    MELO    alias  PETETE,  ROBERTO      VILLAREAL      CALA     alias         MAURICIO,  JUNIOR STEVEN SILVA DIAZ alias  JUNIOR,  FRANCISCO   ALBERTO   MERCADO   OTERO   alias  MAICOL o  el  POLITICO  entre otros,  quienes   pertenecían   a  las  Autodefensas  Unidas  de  Colombia,  siendo  ya  condenados        por       estos       hechos1.   

ACTUACIÓN PROCESAL  

1.    Adelantada    la   correspondiente  investigación  contra  varios  miembros de las Autodefensas Unidas de Colombia,  Bloque  Central  Bolívar, Frente Lanceros de Vélez, a raíz de la información  obtenida  en  el  transcurso  de  la misma, el 29 de julio de 2009, la Fiscalía  Cuarenta  y  Cuatro  Especializada  de  la Unidad Nacional de Derechos Humanos y  Derecho  Internacional  Humanitario  para  Santander  y Cesar, ordenó vincular,  formalmente,     a     Oscar     Fernando    López  Wanumen2,   a   quien   luego   de   escucharlo  en  indagatoria3, le resolvió  la  situación  jurídica  el 13 de agosto siguiente, en el sentido de imponerle  medida  de  aseguramiento  de  detención  preventiva, sin derecho a la libertad  provisional4.   

2.  El  12  de  febrero de 2010, el despacho  fiscal  ordenó  el cierre parcial de la investigación respecto de López              Wanumen5  por  lo   cual,   el   30   de   marzo   de   ese   año  calificó  el  mérito  del  sumario6,  con  resolución  acusatoria  como  coautor  de  los  delitos  de  homicidio  agravado  y concierto para delinquir agravado, según lo dispuesto en  los  artículos  103,  104-4,  340-2  y 342 del Código Penal, decisión que fue  confirmada  en  segunda  instancia,  el  1º  de  octubre  posterior7.   

3.  Celebradas las audiencias preparatoria y  pública,  el  Juzgado  Tercero  Penal  del  Circuito  Especializado  Adjunto de  Bucaramanga,    en    sentencia   del   31   de   agosto   de   2012,     absolvió     a     Oscar   Fernando  López  Wanumen  de  las  conductas    punibles    objeto    de   acusación8.   

4.  El  Tribunal  Superior de esa ciudad, al  conocer  del recurso de apelación interpuesto por la Procuradora 58 Judicial II  Penal,  confirmó  en  su  integridad  el  fallo del A  quo9.   

LA DEMANDA  

La  delegada de la Fiscalía postula un solo  cargo,  con  estribo en la causal primera, cuerpo segundo, del artículo 207 del  Código  de  Procedimiento  Penal,  por violación indirecta, en la modalidad de  falso raciocinio.   

Argumenta  que  el  Tribunal,  al momento de  analizar  los  testimonios  de  Roberto Villareal Cala, Rito Antonio Rueda Melo,  Junior  Stiven  Silva  Díaz,  Francisco  Alberto Mercado, Yaircinio Rueda Melo,  Evencio  Valenzuela  Téllez y Nelly Yolanda Rueda, los desestimó por presentar  contradicciones,  «desconociendo  la  calidad de los  mismos   en   el   contexto   en   que  se  desarrollaron  los  hechos  que  nos  ocupan»,  y  en  consecuencia,  dejó  de  considerar  varias  reglas  de  la  experiencia  que  imperan  en  el  funcionamiento de las  organizaciones militares.   

Así  mismo,  al examinar la declaración de  William  Salvador  Bernal Santana, no advirtió las contradicciones de su dicho,  al ser contrastadas con el restante material probatorio.   

En  orden  a  demostrar  que el Ad  quem  se apartó de los postulados de  la  sana  crítica,  aduce  que  al  dejar  de lado la credibilidad de aquéllos  testimonios,  «hizo  una  valoración  estricta y en  conjunto  de  sus  relatos, al punto que las inconsistencias en sus dichos sobre  los  aspectos  narrados  le parecieron de tal trascendencia, que los desechó de  plano».   

En   ese   sentido,   apunta   que   las  contradicciones  de  los  ex  integrantes del Frente Lanceros de Vélez no es un  argumento      suficiente     para     minar     su     credibilidad,  si  se  tiene  en  cuenta  que desde la  época  de  los  hechos  han  transcurrido  más  de  ocho  (8)  años y dada la  multiplicidad  de  crímenes  por  ellos realizados, es apenas explicable que no  recuerden  con  precisión  las  circunstancias  que  rodearon  cada uno de esos  episodios.   

Además, lo que se evidencia son variaciones,  es  decir,  «contradicciones relativas»  que  no pueden derivar en la ineficacia  demostrativa  de  sus  aseveraciones; por el contrario, la ausencia de similitud  permite  descartar la preparación de los mismos, «la  maquinación,  la  manipulación  y el direccionamiento, esto es en últimas, el  soslayado    reparo    que    se    formula    para    cuestionar    la   fuerza  persuasiva».   

En  tal  sentido,  recalca  que los testigos  coinciden  en  aspectos  centrales del hecho, como los vínculos de López  Wanumen  con  el  frente  Lanceros  de  Vélez  y  Boyacá y su  participación  en  el homicidio de Henry Rogelio Téllez, y si no concuerdan en  ciertos  detalles,  como  los  referenciados por el Ad  quem,          en         realidad,  se erigen en prueba fehaciente que nada  perverso  urdieron contra el procesado y que para ese efecto llegaran al extremo  de autoincriminarse.   

Más        adelante, se apoya en jurisprudencia para aludir a  la  necesidad  de  tener  presente,  frente a las declaraciones de guerrilleros,  desertores,    desmovilizados    e    informantes,    la    clandestinidad,   la  compartimentación  y  la  verticalidad, que imperan como reglas esenciales para  la  subsistencia  de  grupos  alzados en armas, que a través de la historia han  tenido   el   secreto   como  arma  principal  para  oponerse  al  accionar  del  Estado.   

Justamente,   la   clandestinidad  explica  que,   en  casos  como  el  presente,  no se perciba la condición de militante paramilitar del procesado, a  quien  la  sociedad  veía  como  un  miembro de la fuerza pública, no así los  integrantes  del  Frente  Lanceros de Vélez, con quienes mantenía vínculos, y  estaban  en capacidad de conocer la información que suministraron, en la medida  que  la estructura a la que pertenecían hacía presencia en la región donde se  perpetró  el  homicidio  que  aquí  se juzga, más aun cuando algunos de ellos  fueron  correalizadores  materiales  del  mismo  y,  por  tanto, tuvieron acceso  directo e inmediato a la información que aportaron.   

La  actora,  aparte  de  cuestionar  otras  consideraciones  estimativas  del Tribunal y de insistir en el valor suasorio de  los  relatos  de  los  desmovilizados y su obligación de esclarecer los delitos  por  ellos  cometidos,  solicita  se  case el fallo impugnado y, en su lugar, se  dicte  el  de  reemplazo,  condenando  a Oscar Fernando  López  Wuanumen como coautor responsable del delito de  homicidio  en  persona  protegida en concurso con el de concierto para delinquir  agravado.   

CONSIDERACIONES  

1. Resulta importante advertir, desde ahora,  que  la  Sala  inadmitirá la demanda presentada por la Fiscal Cuarenta y Cuatro  Especializada  de  Derechos  Humanos y Derecho Internacional Humanitario, contra  la  sentencia  dictada  por  el  Tribunal  Superior de Bucaramanga, toda vez que  carece de interés para recurrir.   

2.   Bastante   se  ha  insistido  por  la  jurisprudencia  de la Corte, que conforme a lo dispuesto en el artículo 213 del  Código  de  Procedimiento  Penal,  la  admisibilidad de la demanda de casación  está  sometida  al  cumplimiento  de  los  requisitos  de  lógica  y  adecuada  fundamentación,  pero,  igualmente,  que  el  ejercicio de este mecanismo exige  como    presupuesto    ineludible,    la    existencia    de    interés    para  recurrir.   

Sobre  este  particular,  en CSJ SP, 11 abr.  2007,  rad.  26297,  se dejó sentado que quien acude a esta sede extraordinaria  debe  satisfacer  ciertas exigencias, entre ellas, el interés jurídico, que no  sólo  deriva  de  la legitimidad, oportunidad y procedencia de la impugnación,  sino  de  la  necesidad de haber apelado la sentencia de primera instancia y que  exista  identidad temática entre los fundamentos expuestos en ese momento y los  aducidos como soporte del recurso extraordinario:   

Carece  de interés jurídico para recurrir  en  casación  el  procesado que, teniendo la oportunidad, no hubiere apelado la  sentencia  condenatoria de primera instancia, puesto que tal actitud comporta la  aceptación del contenido material del fallo.   

Se  parte  del  supuesto  que  el procesado  efectivamente  tuvo  la  oportunidad  de apelar y se le garantizó este derecho,  situación  que  no  ocurre,  por  ejemplo,  cuando  no  ha  contado con defensa  técnica,   o   cuando   la   notificación   es   inexistente   o  abiertamente  irregular.   

El  silencio  de los sujetos procesales que  han  tenido  la  oportunidad de apelar, materializado en no ejercitar dentro del  término  legal  ese  derecho, o en impugnar sólo por algunos motivos, comporta  la  correlativa aceptación de lo decidido por el Juez, en todo, o en los puntos  no cuestionados.   

Si ello ocurre, el principio de preclusión  de  los  actos procesales concatenados que conforman la unidad lógico jurídica  del  proceso  penal,  impide que por fuera de la oportunidad que confiere la ley  se  intente  censurar lo decidido por el Juez. Admitir lo contrario sería tanto  como  atentar  contra  el principio de la seguridad jurídica y, en determinadas  condiciones, contra la inamovilidad de las decisiones de mérito.   

Debe   existir  identidad  temática,  de  materia,  conceptual  o  sustancial entre los motivos de disenso que se ponen en  conocimiento  del  Tribunal  Superior a través del recurso de apelación, y los  cargos   que   más   tarde   se   someten  a  consideración  de  la  Corte  en  casación.   

No  se trata de que exista plena identidad,  repetición   textual,   ni   correspondencia   exegética   producto   de   una  confrontación  puramente  formal  entre  la  apelación y la casación, pues la  naturaleza  de  la  apelación  contra  la sentencia de primera instancia muchas  veces   la  impediría;  sino  de  que  sea  verificable  que  la  alzada  y  la  impugnación  extraordinaria  tienen identidad sustancial en lo fáctico y en lo  jurídico,     aunque     pudiesen     presentar     enfoques    o    argumentos  distintos.   

La  anterior  línea  jurisprudencial,  que  ahora   se   reitera,   puede  confrontarse,  entre  otras,  en  las  siguientes  sentencias:  16  de  julio  de 2001 (radicación 15488), 12 de diciembre de 2002  (radicación  17176), 27 de agosto de 2003 (radicación 16198) y 28 de noviembre  de  2005  (Radicación  19840).  De  igual manera, en los siguientes autos: 8 de  septiembre  de 2004 (radicación 12584), 13 de abril de 2005 (radicación 22947)  y 21 de marzo de 2006 (radicación 24686) (subrayas no originales).   

3.  Del expediente se constata que contra la  sentencia  absolutoria  dictada  el  31 de agosto de 2012 por el Juzgado Tercero  Penal  del  Circuito  Especializado Adjunto de Bucaramanga, tanto la Procuradora  58  Judicial  II  Penal,  como  la  delegada  de la Fiscalía, aquí recurrente,  interpusieron      recurso     de     apelación10.  Según las correspondientes  constancias  secretariales,  el  término de ejecutoria de la decisión culminó  el      7      de      septiembre      siguiente11 y el lapso de los cuatro (4)  días   hábiles   (artículo  194  del  Código  de  Procedimiento  Penal)  que  permaneció  el  expediente  en  la  Secretaría,  para  la  sustentación de la  alzada,  se surtió del 10 al 14 de ese mes y, para los no recurrentes, entre el  14       y       el       19       posteriores12.   

          Dado  que  la  funcionaria  del  ente fiscal presentó el escrito de  sustentación   de   la   alzada   el   19  de  septiembre  de  201213, esto es, el  último  día de traslado para los sujetos procesales no recurrentes, el titular  del  despacho,  por  auto  del 25 posterior, lo declaró desierto y concedió la  apelación   sustentada   en   tiempo   por   la  representante  del  Ministerio  Público14.   

          3.1.  No  obstante, la delegada de la Fiscalía concurre a esta sede  extraordinaria   para   acusar   la   sentencia  del  Tribunal  por  errores  de  apreciación  probatoria,  con  la  pretensión  de  obtener  que  se revoque la  absolución  dispuesta  a  favor  del  enjuiciado,  sin  atender que el interés  jurídico  para  recurrir  se  adquiere siempre y cuando el sujeto procesal haya  manifestado  su  inconformidad con el fallo de primera instancia, en orden a que  el  Ad  quem examine aquella  decisión  y provea de conformidad, una vez revisados los aspectos que sustentan  el disenso.   

De  manera que, si el interesado en promover  el  recurso  extraordinario  no  recurrió  el  fallo  de primera instancia, por  obvias  razones  no  puede acudir a la casación porque su pasividad frente a la  decisión   proferida   por   el   A  quo,  es  una  manifestación  de  conformidad  con  lo allí decidido.   

3.2.  Y  si  bien la Sala tiene decantado de  tiempo  atrás  (CSJ  AP,  11 mar.2003, rad. 19126) que es posible prescindir de  aquella   exigencia,   ello   solo   ocurre   en   alguna   de   las  siguientes  eventualidades:   

Cuando    aparezca    demostrado    que  arbitrariamente    se    le    impidió    el    ejercicio    del   recurso   de  instancia.   

Cuando  el fallo de segundo grado modifique  su    situación   jurídica   de   manera   negativa,   desventajosa   o   más  gravosa.   

Cuando  el sujeto procesal proponga nulidad  por  vía  extraordinaria,  siempre  que  medie  una  demanda  en forma, pues la  aceptación  del  contenido  material del fallo, revelada a través del silencio  de  la  parte,  sólo  resulta  válida  si  el procedimiento que lo sustenta es  legítimo,   y   en  circunstancias  de  ser  la  casación  en  nuestro  medio,  fundamentalmente un juicio de validez del proceso.   

La  falta de interés para recurrir, cuando  se  ha  dejado de apelar la sentencia, con las salvedades planteadas, se predica  de  todos  los  sujetos procesales, sin privilegio distinto del que pueda surgir  normativamente.   

3.3.  En  el  sub  exámine  no  se  verifica  alguna  de  las anteriores  hipótesis,  pues, inclusive,  la   funcionaria   fiscal   no   exteriorizó   alguna   inconformidad   con  la  determinación  de  declarar  desierto  el  recurso  de apelación que formulara  contra  la sentencia de primera instancia, ni esta decisión fue modificada y en  el  libelo casacional no se propone la causal de nulidad, todo lo cual conduce a  predicar, inexorablemente, la falta de interés para recurrir.   

4. Lo anterior no impide aclarar que, en todo  caso,  el  libelo  no  se  ciñe  a los requisitos de lógica y coherencia en la  demostración      y      desarrollo     del     cargo     formulado.   

En efecto, desde la técnica que gobierna el  recurso,  el error de hecho por falso raciocinio comporta una labor demostrativa  en  la  que  el  interesado objetive el absurdo de los razonamientos judiciales,  efecto   para   el  cual,  no  es  suficiente  concretar  la  prueba  o  pruebas  cuestionadas  y  elaborar  un  examen  distinto  y  opuesto  al  contenido en el  fallo.   

Es  indispensable, dar a conocer las razones  por  las  cuales  se  desconocieron  las  pautas  de  la  sana  crítica  en  la  valoración  de  los  indicados  elementos  y señalar aquello que demuestran en  concreto,  así  como  las  inferencias y el mérito que les fue asignado por el  sentenciador,  con miras a evidenciar el principio lógico, la ley de la ciencia  o  la  máxima  de  la  experiencia  desconocida,  y  la  trascendencia  de  ese  desacierto,  luego  de  confrontar  el  sustento  probatorio  de  la  decisión.   

No  procedió  así  la  censora,  pues  sin  precisar   la   regla  de  la  sana  crítica  supuestamente  vulnerada,  ni  su  repercusión  en  la  decisión  final, redujo su discurso a exponer las razones  por  las  cuales  considera  que  son  creíbles  las  declaraciones  de Roberto  Villareal  Cala,  Rito  Antonio Rueda Melo, Junior Stiven Silva Díaz, Francisco  Alberto  Mercado,  Yaircinio  Rueda  Melo,  Evencio  Valenzuela  Téllez y Nelly  Yolanda Rueda.   

4.1. Esta alternativa de valoración no solo  es  extraña  a  los  parámetros  de demostración del yerro invocado, sino que  excluye  abiertamente la dialéctica analítica del sentenciador, quien explicó  detalladamente,  el  cúmulo  de  vacíos,  inconsistencias y contradicciones de  aquellos  deponentes, acerca de la responsabilidad del procesado en el homicidio  de Henry Téllez Romero.   

Al  finalizar  ese  ejercicio, consignó lo  siguiente:   

Es  conveniente aclarar que la resolución  de  acusación  confunde  la  coautoría  con  la  participación  a  título de  determinador,  al  circunscribir  el aporte del procesado al plan criminal, a la  supuesta  solicitud que hizo el procesado a los paramilitares para que mataran a  Téllez  Romero. Sin entrar en los detalles dogmáticos diferenciadores de estas  dos  figuras  por  no  venir  al  caso, la Sala estima necesario precisar que la  calidad  de  coautor  no  puede  predicarse del acusado, pues ningún testigo ni  prueba  presente  en  el  plenario lo ubica el día de los hechos perpetrando el  crimen  de  marras,  sino  unas  semanas  antes  de este suceso solicitando a un  comandante   paramilitar  que  ejecutara  el  homicidio  de  un  civil,  o  sea,  instigando,  sembrando  la  idea  criminal  en la mente de una persona, accionar  propio   de   un   determinador  según  las  voces  de  la  legislación  penal  –artículo 30 Ley 599 de  2000-.   

Recapitulando,  no  se  demostró  que  el  procesado  se concertase con el grupo paramilitar ya reseñado para delinquir en  el  caserío  de  La  Quitaz  o  sus zonas aledañas. En el caso de la muerte de  Henry  Téllez,  la persona que manifestó haber sido sometida a la instigación  –alias   Mauricio-  no  conocía  al  procesado como condición lógica que posibilitara la germinación  de  la  idea  criminal  de asesinar en su mente, o de direccionar su conducta en  ese  sentido  y,  sobre  el acto particular del señalamiento en el kiosco de La  Quitaz,  fue  un  evento  de  dudoso acaecimiento, más aún cuando no se logró  demarcar  un motivo creíble que respaldara la condición de determinador que se  atribuyó  a Oscar Fernando López Wanumen; premisas probatorias que cimentan la  duda  a favor del acusado, por lo que la Sala confirmará el fallo impugnado por  las    razones   expuestas   en   este   proveído15.   

4.2.  Lo  único  que  se  verifica,  del  desarrollo  del  reproche  por  violación indirecta de la ley sustancial, en la  modalidad  de  falso  raciocinio,  es  el  fruto  del  análisis subjetivo de la  demandante,  quien  no  concretó  algún  desacierto  esencial  del juzgador al  momento  de  valorar  los  medios  de prueba, como tampoco precisó cuál de los  elementos  que  integran  la sana crítica fue desconocido, sino que exterioriza  una   manifiesta   inconformidad   por   la   decisión  absolutoria.   

En  mérito  de  lo  expuesto,  la  Sala de  Casación Penal de la Corte Suprema de Justicia,   

RESUELVE  

INADMITIR   la  demanda  presentada  por  la  Fiscal Cuarenta y Cuatro Especializada de Derechos  Humanos  y  Derecho  Internacional  Humanitario, por las razones expuestas en la  parte motiva de este pronunciamiento.   

Contra  esta  decisión  no procede ningún  recurso.   

En  consecuencia,  se  ordena  devolver  la  actuación al Tribunal de origen   

Notifíquese y cúmplase  

JOSÉ LUIS BARCELÓ CAMACHO  

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ  

FERNANDO      ALBERTO      CASTRO  CABALLERO   

EUGENIO FERNÁNDEZ CARLIER  

GUSTAVO  ENRIQUE  MALO  FERNÁNDEZ   

EYDER PATIÑO CABRERA  

PATRICIA SALAZAR CUÉLLAR  

LUIS GUILLERMO SALAZAR OTERO  

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria  

    

1  Folios 53 y 54 Cuaderno No 12.   

2  Folios 273 a 279 Cuaderno No 3   

3  Folios 8 a 21 Cuaderno No 4.   

4  Folios 80 a 105 Ib.   

5 Folio  116 Cuaderno No 6.   

6  Folios 183 a 220 Ib.   

7  Folios 49 a 57 Cuaderno No 7.   

8  Folios 53 a 121 Cuaderno No 12.   

9  Folios 11 a 72 Cuaderno del Tribunal.   

10  Folios 128 y 129 Cuaderno No 12.   

11  Folio 130 Ib.   

12  Folio 131 Ib.   

13  Folios 138 a 163 Ib.   

14  Folios 176 y 177 Ib.   

15  Folios 70 y 71 Cuaderno del Tribunal.     

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