AP3344-2016(47917)

2016

Asistente Jurídico Inteligente

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CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

PATRICIA SALAZAR CUÉLLAR  

MAGISTRADA PONENTE  

AP3344-2016  

Radicación No.: 47.917  

Acta No. 160  

Bogotá D.C., veinticinco (25) de mayo de dos  mil dieciséis (2016).   

VISTOS  

Resuelve la Sala si admite o no la demanda de  revisión propuesta por la defensora de JUAN PABLO CANDELA AMADOR.   

HECHOS  

Fueron  resumidos  en la decisión de primera  instancia, como a continuación se indica:   

A eso de las 02:00 horas de la madrugada del  22  de  septiembre  de 2013, L…D…Q…suspendió su celebración del día del  amor  y  la  amistad para revisar si sus hijos menores se encontraban bien en su  morada,  percatándose  en ese momento de una fuga de agua en su hogar.  En  razón  de  lo  anterior,  regresó  al  establecimiento  en donde departía con  A…M…R…para  informarle del daño, circunstancia que no pasó desapercibida  para  JUAN  PABLO  CANDELA AMADOR, quien mostró (sic)  dispuesto  a  ayudarle; sin embargo, ante la tardanza  de  la  pareja, la compañera de la celebración fue a buscar a la señora Q…,  quien  al  notar  su  presencia  le  solicitó ayuda porque la estaban violando,  razón  suficiente  para que ingresara al inmueble y golpeara al antes nombrado,  quien luego de un forcejeo emprendió la huida.   

ACTUACIÓN PROCESAL  

Con  base  en  la  denuncia formulada por la  víctima,  la  fiscalía libró orden de captura, la que se materializó el 6 de  octubre  de  2013.   En  la  misma  fecha  se  declaró  la legalidad de la  detención,  se  formuló  imputación  contra  JUAN PABLO CANDELA AMADOR por el  delito  de  acceso  carnal violento y le fue impuesta medida de aseguramiento en  establecimiento carcelario.   

La  Fiscalía  lo  acusó por esa conducta y  agotado   el   rito   correspondiente,   el  Juzgado  Dieciocho   Penal   del   Circuito   de   Medellín  dictó              sentencia,  el  9  de  junio  de  2015, mediante la  cual  lo  absolvió  de la conducta que le endilgó el ente acusador.   

La decisión de primer nivel fue apelada por  la  Fiscalía  y  la  apoderada de la víctima.  La Sala Penal del Tribunal  Superior  de Medellín, a través del fallo dictado el 21 de agosto de ese año,  la   revocó   para   condenarlo   como   autor  del  delito  de  acceso  carnal  violento.   Le  impuso  en  consecuencia, pena de 12 años de prisión y la  accesoria   de  inhabilitación  para  el  ejercicio  de  derechos  y  funciones  públicas por el mismo tiempo de la principal.   

Contra  dicha  determinación el defensor de  CANDELA  AMADOR  interpuso  el recurso extraordinario de casación, pero como no  lo  sustentó,  mediante  auto  del  18  de  noviembre  de 2015, el ad quem lo declaró desierto.   

LA DEMANDA DE REVISIÓN  

          En  primer  término la defensora del condenado, hizo un recuento de  la  actuación  procesal  surtida.   Luego  mencionó,  al  parecer  por un  lapsus,   la   causal  de  revisión  prevista  en  el numeral 2° del artículo 192 de la Ley 906 de 2004,  pero   citó   el   texto   de   la  hipótesis  contenida  en  el  numeral  6°  ejusdem1.   

Para  sustentar  la  causal  invocada,  hizo  alusión  a  una  declaración  tomada  por la Fiscalía según la cual se puede  colegir  que  la  denunciante  mintió.   Además,  se  refirió al informe  pericial  de  biología  forense  en  el  que  el  Instituto  de  Medicina Legal  advirtió   que   no   se   había   hallado   semen   en   el   cuerpo   de  la  ofendida   

Agregó,   que   para   el   a  quo  lo  procedente  era absolver a su  defendido  porque  tanto  el  relato  de la víctima, como las exculpaciones del  acusado,     «no     resultan     suficientemente  explicativas»,  lo que al juzgador de primer nivel le  impidió  emitir  un  fallo  condenatorio.  Ese criterio se contrapone a la  conclusión  del ad quem, que  revocó  la  decisión inicial, argumentando que los galenos que examinaron a la  víctima  manifestaron  que  «se dio un (sic)     penetración    de    índole  sexual»,   circunstancia  que  fue  corroborada  por  CANDELA AMADOR.   

          Agrega,  que  del  análisis de las pruebas practicadas en el juicio  se  concluye  «la inexistencia de un delito imputable  en  contra de mi poderdante» o en su defecto, una duda  razonable,   misma   que  fue  reconocida  por  el  a  quo.   

          Además,  de  acuerdo  con  la  historia  clínica  de  ingreso,  la  víctima  no  sufrió  lesiones  en  sus genitales externos, siendo ese hallazgo  corroborado   por   el  galeno  del  Instituto  de  Medicina  Legal  y  Ciencias  Forenses.   Adicionalmente,  el  informe  de búsqueda e identificación de  espermatozoides  practicado  a  la  agredida  arrojó  como resultado que en las  muestras   de  frotis  vaginal  recolectadas  no  se  detectó  semen,  elemento  probatorio  que  analizado  en  conjunto  con  las demás pruebas periciales, no  permitía concluir que fue accedida carnalmente.   

          Criticó  la  decisión  condenatoria  proferida por el ad  quem,  pues  no  solo no analizó los  elementos  de convicción practicados en el juicio oral, sino que fundamentó la  sentencia  en  «pruebas que no existen en el proceso,  así  como  también  en argumentaciones falsas», pues  JUAN   PABLO  CANDELA  AMADOR  «en  ningún  momento  confesó,   aseveró,   aseguró,   o   de   otra  manera  aceptó»  haber penetrado a la víctima, contrario a lo expuesto por el juez  colegiado.   

          Agregó   que   «en   el  peor  de  los  casos»,  las  pruebas legalmente recaudadas apuntan a  la  comisión  de  un  delito  de  lesiones  personales,  acto  sexual  abusivo,  «o  cualquier  otro», pero  no acreditan la existencia de un acceso carnal violento.   

          También  señaló  que  el  Tribunal «de  manera  subjetiva  presupone  la  existencia  del  delito, sin que exista prueba  científica   que  la  sustente».   Empero,  los  diferentes  dictámenes  médicos  y  de  laboratorio  coincidieron  en  que  la  víctima  no  sufrió  lesión  alguna  en sus genitales externos, ni presentaba  rastros   de   semen,   razón   por   la   que   insistió   que   «el  Tribunal  de  segunda  instancia acudió a argumentos falsos,  derivados   de  pruebas  inexistentes  al  interior  del  plenario».   

          Para  la  demandante,  JUAN PABLO CANDELA AMADOR nunca aceptó haber  penetrado  a  Leandra  Disney  Quiceno,  por  lo  que el Tribunal tergiversó la  declaración  de  CANDELA  AMADOR  en el juicio oral y le dio un alcance del que  carecía.   

          Añadió  que  la  causal  invocada  es  procedente  en  el presente  evento,  pues  la  Ley 906 de 2004 no exigió como requisito para la prosperidad  de  la misma «la existencia de una decisión judicial  que  declare  la falsedad de la prueba», amén que aun  sin  que  exista  tal  declaratoria  de  falsedad  por  la  vía  judicial, debe  prosperar  la  misma, para romper los efectos de cosa juzgada que pesan sobre la  sentencia condenatoria impuesta a su defendido.   

          Pidió  a  la Corte que se declare sin valor el fallo emitido por la  Sala  Penal  del  Tribunal  Superior  de  Medellín,  y  se  ordene «la  devolución  del  expediente» a esa  Corporación  para  que  se emita una nueva decisión ajustada a derecho y a los  elementos materiales probatorios que obran en el proceso.   

CONSIDERACIONES  

1.  De conformidad  con  lo  dispuesto  en el numeral 2° del artículo 32 de la Ley 906 de 2004, la  Sala  de  Casación  Penal  de  la  Corte Suprema de Justicia es competente para  conocer  de  la  presente  demanda  de  revisión,  porque  se  dirige contra la  sentencia   proferida   por  el  Tribunal  Superior  del  Distrito  Judicial  de  Medellín.   

2.  Dado  que  la  acción  de  revisión  busca  derruir  la intangibilidad de la cosa juzgada, es  preciso  cumplir  los  requisitos  formales para la presentación de la demanda,  reglados  en  los  artículos  193  y subsiguientes del Código de Procedimiento  Penal,  dentro  de  los  que  se  cuentan,  la  determinación  de la actuación  procesal   frente   a   la   cual   se   demanda   la   revisión;  «la  causal  que se invoca y los fundamentos de hecho y de derecho  en  que  se  apoya la solicitud»; y las evidencias que  se aportan como sustento de la petición.   

Así   mismo,   el   inciso  final  de  la  disposición  en  comento  prevé que el escrito mediante el cual se promueve la  acción  de  revisión  deberá estar acompañado «de  la  decisión  de  única,  primera  y  segunda  instancias  y constancias de su  ejecutoria,  según  el  caso,  proferidas  en  la  actuación cuya revisión se  demanda»2.   

Pues bien, examinado el expediente se observa  que  el  defensor  del  condenado  allegó  copia de las sentencias de primera y  segunda  instancias,  pero  no  aportó  la respectiva constancia de ejecutoria,  documento  necesario  para  tener  certeza  de  que la decisión que se pretende  revisar  ha  hecho  tránsito a cosa juzgada material, toda vez que esta acción  tiene  como  presupuesto ineludible el agotamiento de cualquier otra alternativa  procesal o mecanismo de impugnación.   

Dicha  omisión deriva en la inadmisión del  libelo,  dado  el  incumplimiento de uno de los requisitos formales exigidos por  la norma procedimental penal para su estudio.   

Sin  embargo, aún si se admitiera subsanada  esa  falencia  con  la  copia  del auto mediante el cual el Tribunal Superior de  Medellín  declaró  desierto el recurso extraordinario de casación interpuesto  por  el  defensor  del  sentenciado,  tampoco  se  observa  que  los  documentos  aportados  por  la  defensora  tengan aptitud para ser considerados por la Corte  como  válidos  para  soportar la causal invocada, por las razones que se pasa a  explicar.   

Dijo  la  Sala  en providencia CSJ AP, 30 de  mayo  de 2012, Rad. 38.110, sobre la invocación de la causal y la sustentación  de los hechos que acompañan la solicitud, lo siguiente:   

…la  normatividad ha previsto la carga de  seleccionar  cuidadosamente  la  causal  que  se  pretenda aducir en apoyo de la  pretensión,  al  igual  que  las  pruebas  en que se  funde,  y  la  exposición  racional  tendiente a la demostración del motivo que se escoja, de modo que los  fundamentos  fácticos  y  jurídicos  en  que  se sostiene la solicitud, queden  exteriorizados  nítidamente,  por  eso  la  Sala  ha  estimado  que  la demanda de revisión no puede ser un  simple  alegato  de instancia pues, por su contenido y  naturaleza,   debe   sujetarse  a  las  exigencias  de  la  norma.  Su  elaboración  no  puede  quedar  sujeta  al  capricho  o  a  la  simplicidad,  sino  que  debe acoplarse a la técnica de una demanda  por  cuanto  lo que se pretende es una acción dirigida a remover  la    autoridad    de    cosa   juzgada.   (Énfasis  agregado).   

3.   Invoca  la  defensora  de  JUAN PABLO CANDELA AMADOR, la causal de revisión contenida en el  numeral  sexto del artículo  192     de     la     Ley     906     de     20043,  derivada de que el Tribunal,  para   imponer   sentencia  condenatoria  contra  su  defendido,  se  fundó  en  «argumentos    falsos,    derivados   de   pruebas  inexistentes al interior del plenario».   

Allegó  en  sustento  de  la  demanda,  los  elementos  de  convicción  que  dentro  del proceso se practicaron, entre ellos  entrevistas,  informes  periciales y la historia clínica de la ofendida con los  que,   en   su   criterio,   se   acredita   la   procedencia   de   la   causal  invocada.   

Empero,   para   la  acreditación  de  la  circunstancia  de  revisión  invocada  era su deber aportar alguna decisión     judicial     en   firme   que  avalara  las  presuntas  falsedades,  y  no,  sustentarla,  como  lo hizo, con las pruebas que dentro del  proceso se practicaron, para con ellas sacar avante su cometido.   

Sobre  el  particular, la Sala, en decisión  CSJ  AP,  16  de marzo de 2005, Rad. 23.085 (reiterada  en    CSJ   AP7427   –  2015), precisó:   

La    exigencia    que   establece   la  causal  es  clara  y no se  presta  a  interpretaciones  de  ninguna  especie:  se  requiere  que  la  decisión  cuestionada  se  hubiese basado en una prueba cuya  falsedad  hubiese  quedado  demostrada en una sentencia ejecutoriada,  como  cuando  la  providencia  que  se  ataca tuvo por exclusivo  fundamento  las  manifestaciones  de un testigo que luego es condenado por falso  testimonio,  precisamente  en  razón  de la declaración en que se sustentó la  decisión.   

No  se  trata,  por  lo  tanto, de elaborar  construcciones   teóricas   para   acreditar   la   falsedad   del   medio   de  convicción   que  tuvo  en  cuenta  el  funcionario  judicial   para   proferir   la   providencia,   sino  únicamente  de aportar la copia de la sentencia en firme que dio por demostrada  la  falsedad de aquella prueba y acreditar así mismo que ésta fue determinante  en   el   sentido   de   la   decisión. (Destaca la Corte).   

          Amén  de  lo  anterior, se equivoca la demandante al referir que la  Ley  906 de 2004 no exige para la procedencia de la causal invocada «la  existencia  de una decisión judicial que declare la falsedad  de  la  prueba»,  pues  como lo expuso la Sala en CSJ  AP4772 – 2015:   

…se  evidencia el yerro del impugnante al  insistir  en  la  aplicación  por  favorabilidad  de  la causal contenida en el  numeral  6º del artículo 192 de la Ley 906 de 2004, señalando, erróneamente,  que  es disímil a la contenida en el numeral 5º del canon 220 de la Ley 600 de  2000,  bajo el entendido de que no se exige en el Código de Procedimiento Penal  de  2004,  sentencia condenatoria en firme que avale la falsedad del elemento de  convicción,  pues  contrario  a su dicho y como bien lo dijo la Sala en el auto  censurado:   

…la  redacción  de  la  causal  guarda  identidad  en  ambas  codificaciones,  por  lo  que  resulta  inane  invocar  la  aplicación  del  principio de favorabilidad para que aplique al caso el Código  de Procedimiento Penal de 2004.   

Y adicionalmente:  

…la pauta benigna mediante la cual podría  predicarse  la  aplicación  del principio de favorabilidad no se presenta en el  caso  concreto,  pues  la Sala exige, como bien lo ha  sentado  en  pacífica  jurisprudencia,  para  los eventos en que se pretende la  revisión  de  la  sentencia  al amparo de la causal contenida en el numeral 6º  del  artículo  192  del  Código  de  Procedimiento  Penal  de 20044,    lo  siguiente:   

…en  caso  de  referirse a la causal 6ª,  el    actor    debía    demostrar,    mediante  fallo debidamente ejecutoriado,  que  las  pruebas  censuradas  y  que  sirvieron de fundamento a la decisión de  condena    por    responsabilidad   penal,   fueron   declaradas   judicialmente  falsas;  elementos  íntegramente ausentes en el caso  en   estudio,  puesto  que  la  actuación  sólo  corresponde  al  escrito  del  accionante,  falencia que reitera la ausencia de la legitimidad técnica exigida  por  el  legislador,  resultando  imperativo  para la  Corte  la  inadmisión  de la demanda, conforme con lo previsto por el artículo  195  del  Estatuto  Procesal  Penal,  y  ante  la  evidente  inobservancia de lo  dispuesto  en  los  artículos  193  y 194 de la misma normatividad. (CSJ AP5001  –  2014, resaltado fuera  de texto).   

Entonces,  resulta intrascendente verificar  la  aplicación  al  caso de la garantía de favorabilidad, para que el rito sea  adelantado  al  amparo  de la Ley 906 de 2004, pues la  causal  aplicable  (5ª  del  artículo  220  de  la  Ley  600  de 2000), guarda  identidad  con  la  que  contempla  el  numeral  6º  del apartado 192 de la Ley  906.  (Negrillas fuera del  original).   

          Por  ende,  es  erróneo  señalar  que  la  causal 6ª de revisión  invocada  no  exija  para su procedencia que el demandante allegue una decisión  judicial  en  firme mediante la cual se acredite que las pruebas que fundaron el  fallo  de  condena son falsas, pues la declaratoria judicial mediante sentencia,  es   el   único   método   válido  para  determinar  si  ello  en  verdad  es  así.   

          Tampoco  es  acertado lo que pretende la libelista en la demanda, al  cuestionar  las conclusiones a las que arribó el Tribunal Superior de Medellín  luego   de   evaluar   los   medios  de  prueba  allegados  en  el  juzgamiento,  calificándolos  de  «argumentos falsos»,  pues  no  es esa la esencia de la acción de revisión y menos de  la causal sexta invocada.   

          Lo  cierto  es que, el carácter de espurio y falaz de los elementos  de   convicción   que  fundamentaron  la  sentencia  condenatoria,  debe  estar  acreditado  mediante una decisión judicial en firme y ello, en este caso, no se  acreditó,  amén  que lo que se pretende desvirtuar es la legalidad de un fallo  que ya hizo tránsito a cosa juzgada.   

4.  Ahora,  los  motivos  que  soportan la pretensión de la demandante, permiten advertir que su  propósito  es el de controvertir los argumentos que edificaron la sentencia del  Tribunal  ad  quem,  a  manera  de un alegato de instancia ajeno a la acción de  revisión.   

En  efecto,  en  el  libelo  señala  que se  vulneró  el debido proceso de su defendido y critica los argumentos con los que  el  Tribunal  Superior  de Medellín revocó la absolución, al punto de indicar  que   el  ad  quem  valoró  erróneamente  las  pruebas  y  además,  que  de  ellas  se  desprendían otras  conductas   punibles   diferentes   a  la  de  acceso  carnal  por  la  que  fue  condenado.   Pero  advierte la Sala, que con esas postulaciones muestra que  su  pretensión  no  es  acreditar  la existencia de un motivo que posibilite la  revisión  de  la sentencia, sino controvertir la legalidad del fallo de segundo  nivel,  por  la  vía  que  señala  la  ley  para  el recurso extraordinario de  casación.   

No obstante, la acción de revisión, por su  especial  naturaleza,  tiene  finalidad  diferente  a  la de los mecanismos para  controvertir   las   decisiones   judiciales   que   contempla  la  legislación  procedimental   penal.    Sobre   el  particular,  ha  dicho  en  pacífica  jurisprudencia la Sala que ésta:   

No  busca  subsanar  errores de juicio o de  procedimiento  porque  esa  es  la función de los recursos de instancia y de la  casación.    La   revisión,   en   cambio,  pretende  la  reparación  de  injusticias  a partir de la demostración de una realidad histórica diferente a  la  del  proceso y únicamente dentro del marco de invocación precisado por las  causales  establecidas en la ley. (En ese sentido, CSJ  AP, 16 de octubre de 2013, Rad. 41.229).   

Y además:  

La   acción   de   revisión,   a   diferencia   del   recurso   extraordinario   de  casación  –a través del cual, con  apoyo  en  los  motivos  legales que lo hacen procedente, es posible discutir la  regularidad  del  trámite procesal, el cumplimiento de las garantías debidas a  las  partes,  los  supuestos  de  hecho  de la sentencia de segunda instancia no  ejecutoriada        y       sus       consecuencias       jurídicas—,   tiene  como  objeto  una  sentencia,  un  auto  de  cesación  de  procedimiento  o una  resolución  de  preclusión  de  la  investigación  que  hizo tránsito a cosa  juzgada  y  como  finalidad remediar errores judiciales originados en causas que  no  se  conocieron durante el desarrollo de la actuación y que están limitadas  a las previstas en la ley.   

No  es la acción de revisión por tanto un  mecanismo  disponible para reabrir el debate procesal,  resultando  indebido por lo mismo sustentarla en fundamentos propios del recurso  de  casación.   Tampoco es una tercera instancia  a  la  que  se  accede  para  discutir  lo  resuelto  por los jueces  o  fiscales  con base en los mismos elementos probatorios que les  sirvieron a aquellos para tomar las decisiones.   

Lo  anterior  significa  que  por  medio de la acción de revisión no se puede abrir de nuevo el  debate      sobre      lo      declarado     en     la     sentencia.   

El juicio rescindente, en tratándose de la  acción  de revisión, opera respecto del fallo que se considera injusto gracias  a  la  prueba o hecho nuevos, y no en relación con el trámite o actuaciones ya  agotados,  independientemente  de  que se evidencien irregularidades u omisiones  trascendentes  en  curso del proceso, las cuales, se repite, debieron tener como  escenario  natural  de discusión los recursos ordinarios o el extraordinario de  casación.  (Cfr.  CSJ AP, 6 de febrero de 2007, Rad.  23.839, resaltados fuera del texto original).   

Con todo, el instituto de la revisión busca  remediar  una  injusticia  y  no,  corregir  presuntos  errores  judiciales  que  debieron  ser alegados al interior del proceso.  De ahí que los argumentos  que  trae  a  esta  sede  la  defensora  de  JUAN  PABLO  CANDELA  AMADOR, no se  compadecen  con  los  presupuestos  exigidos  para  la procedencia del mecanismo  mediante  el  cual  pretende remover la intangibilidad de la cosa juzgada que le  asiste a la sentencia condenatoria dictada contra su prohijado.   

5. Por las razones  expuestas,  dado que la acción de revisión no constituye una prolongación del  juicio  y  el  escrito incumple básicamente las exigencias formales que para su  admisión  establecen los numerales 3° y 5º del artículo 194 de la Ley 906 de  2004, se impone su inadmisión.   

En  mérito  de lo expuesto, la CORTE   SUPREMA  DE  JUSTICIA, SALA DE CASACIÓN PENAL,   

RESUELVE:  

1.  INADMITIR  la  demanda  de  revisión  presentada  por la apoderada judicial del condenado JUAN  PABLO CANDELA AMADOR.   

2.  Contra  esta  decisión procede el recurso de reposición.   

Cópiese,      notifíquese      y  cúmplase.   

GUSTAVO ENRIQUE MALO FERNÁNDEZ  

JOSÉ FRANCISCO ACUÑA VIZCAYA  

JOSÉ LUIS BARCELÓ CAMACHO  

FERNANDO ALBERTO CASTRO CABALLERO  

EUGENIO FERNÁNDEZ CARLIER  

LUIS ANTONIO HERNÁNDEZ BARBOSA  

EYDER PATIÑO CABRERA  

PATRICIA SALAZAR CUÉLLAR  

LUIS GUILLERMO SALAZAR OTERO  

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria  

   

    

1  La  acción  de  revisión  procede contra sentencias  ejecutoriadas, en los siguientes casos:   

(…)  

6.  Cuando  se demuestre que el fallo objeto de pedimento  de  revisión  se fundamentó, en todo o en parte, en prueba falsa fundante para  sus conclusiones.   

2  Sobre  ese  apartado cabe aclarar que la Corte  Constitucional,  mediante sentencia C-792/14 lo declaró inexequible, por omisión  legislativa, con efectos diferidos y en los términos  señalados  en  el  numeral  segundo  de  la  parte  resolutiva  de esa  providencia,  en  cuanto  omite  la  posibilidad   de   impugnar   todas  las  sentencias  condenatorias.   No  obstante, declaró EXEQUIBLE  el  contenido  positivo de  esa  disposición,  dentro  del  que  se encuentra la  exigencia  de  aportar  la constancia de ejecutoria para presentar la demanda de  revisión.   

3  Cuando  se demuestre que el fallo objeto de pedimento  de  revisión  se fundamentó, en todo o en parte, en prueba falsa fundante para  sus conclusiones.   

4  Cuando  se demuestre que el fallo objeto de pedimento  de  revisión  se fundamentó, en todo o en parte, en prueba falsa fundante para  sus conclusiones     

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