AP2934-2014(43515)

2014

Asistente Jurídico Inteligente

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    CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

EYDER PATIÑO CABRERA  

Magistrado ponente  

AP2934-2014  

Radicación N° 43.515  

(Aprobado Acta N°  162)   

Bogotá D.C., veintiocho (28) de mayo de dos  mil catorce (2014).   

MOTIVO DE LA DECISIÓN  

Sería del caso examinar las bases jurídicas  y   lógicas   de  la  demanda  de  casación  presentada  por  el  defensor  de  Ismael      Cadena      Martínez     contra  la  sentencia  proferida  el 22 de abril de 2013 por la Sala  Penal  del  Tribunal  Superior de Valledupar, que confirmó, con modificaciones,  la  emitida  el  5  de  julio  de  2012  por  el  Juzgado  Penal del Circuito de  descongestión  para  el Juzgado Tercero Penal del Circuito de esa ciudad que lo  había  condenado por el delito de falsedad en documento privado y, en su lugar,  también le atribuyó responsabilidad por el de fraude procesal.   

HECHOS Y ACTUACIÓN PROCESAL  

1. La cuestión fáctica fue sintetizada por  el Tribunal en los siguientes términos:   

Los  hechos jurídicamente relevantes a que  se  contrae  esta decisión, dan cuenta que el Presidente del sindicato Nacional  de  trabajadores  de  la  Industria  de  Alimentos “SINALTRAINAL”, seccional  Valledupar,  denuncia  que  el  11  de  octubre  de 2006 ISMAEL CADENA MARTÍNEZ  demandó  laboralmente  a  esa agremiación, reclamando acreencias laborales por  el  periodo  comprendido  entre  el 10 de enero de 1972 y el 17 de septiembre de  2003,  cuando en ese tiempo laboró fue con la empresa CICOLAC Ltda., la cual le  canceló  por  ese concepto la suma de $146.266.347, pagados a través de cheque  de gerencia.   

Agrega  el denunciante que CADENA MARTÍNEZ  estuvo  afiliado  a  la organización sindical hasta el día 17 de septiembre de  2003,  a  la  que  hacía  aportes  en atención a su desempeño como Rector del  colegio  Fundación  Manuela  Beltrán, institución educativa que era sostenida  por   la   empresa   “CICOLAC”  por  convección  (sic)  colectiva  con  los  trabajadores;  sin  embargo que el denunciado hábilmente asaltó la buena fe de  Hernán  Piedrahita  Rojas,  al  solicitarle constancia de trabajo desde el 2 de  febrero  de  1979 hasta enero de 2004, igualmente exhibió una certificación de  IRMA  CARDONA  como  pagadora,  cuando  ella  no fue quien la firmó y apenas es  secretaria   auxiliar   contable,   sin   facultad  para  certificar  sobre  las  bonificaciones;  no  obstante, el procesado utilizó esos documentos como anexos  a  la demanda referida para inducir al Juez Laboral en error, y así ocurrió el  funcionario   la   admitió,  pretendiendo  además  el  encartado  obtener  una  sentencia  a  su  favor,  contraria  a derecho, toda vez, reitera, ISMAEL CADENA  MARTÍNEZ   era  conocedor  de  que  no  tenía  relación  laboral  alguna  con  “Sinaltrainal”,  sino únicamente con Cicolac. Que para asegurarse de que la  parte  demandada no ejerciera el derecho de defensa en forma efectiva, el señor  CADENA  dijo  al  juzgado  que  no  conocía  la dirección de aquella, tan solo  sabía  que  tenía  su  sede  en  Bojacá,  Cundinamarca, gracias a los cual el  proceso  se  venía  adelantando  con  curador  ad  litem, hasta cuando lograron  enterarse  del  ilícito fraguado y para entonces hacerse parte en aquel juicio,  instaurando  luego  la  denuncia  penal  por  los  delitos  de fraude procesal y  falsedad                 documental.1   

2.  El  10  de  septiembre de 2007 la Fiscal  Décima    Seccional    de    Valledupar    dispuso    iniciar    investigación  previa2.   

3.  Tras practicar algunas pruebas, el 13 de  febrero  de  2008  el Fiscal Veintitrés Seccional del lugar declaró abierta la  instrucción   y   ordenó   vincular   mediante   indagatoria   a  Ismael       Cadena       Martínez3.   

4.  El  2 de julio siguiente se clausuró el  ciclo                   instructivo4.   

5.  El  mérito del sumario se calificó con  resolución  de  acusación  del  25 de octubre de 2008 en contra del sindicado,  quien  fue  llamado a juicio como autor de los injustos de falsedad en documento  privado    y    fraude    procesal    (artículos   289   y   453   –con  la modificación del artículo 11  de   la   Ley  890  de  2004-  del  Código  Penal)5,  la  cual  cobró  ejecutoria  tres  días después de la última notificación -por estado-, esto es, el 14 de  noviembre                  posterior6.   

6. El juzgamiento le correspondió al Juzgado  Tercero  Penal  del  Circuito  de dicha ciudad, despacho que avocó conocimiento  del  asunto el 26 del mismo mes y año y ordenó correr el traslado de que trata  el   artículo   400   de   la   Ley  600  de  20007.   

7.  La audiencia preparatoria se celebró el  26        de       febrero       de       20098  y  la pública de juzgamiento  inició   el   16   de   marzo   de  esa  anualidad9  y  continuó  el  13 de julio  siguiente  bajo  la  presidencia  de  dicho juzgador10,  pero culminó solo hasta el  21  de  marzo  de  2012  en cabeza del Juez Penal del Circuito de descongestión  para   el   Juzgado   Tercero   Penal  del  Circuito  de  Valledupar11.   

8. Mediante sentencia del 5 de julio de 2012,  Ismael  Cadena  Martínez fue  absuelto  respecto  del  injusto  de  fraude  procesal  y  declarado  penalmente  responsable  en calidad de autor del delito de falsedad en documento privado. En  consecuencia,  se  le  impuso  la  pena  principal  de  dieciocho  (18) meses de  prisión  y  la  accesoria  de  inhabilitación  para el ejercicio de derechos y  funciones públicas por igual lapso.   

Igualmente,  se  abstuvo  de  condenarlo  en  perjuicios  y  le  concedió  la  suspensión condicional de la ejecución de la  pena12.   

9.  Inconforme  con  el  fallo  de  primera  instancia,  el representante de la parte civil y la defensa lo apelaron, y el 22  de  abril de 2013 la Sala de Decisión Penal del Tribunal Superior de Valledupar  revocó  la  absolución que por el punible de fraude procesal había dictado el  a  quo, para condenarlo como  autor  del mismo e imponerle la pena de cincuenta y seis (56) meses de prisión,  multa  en  cuantía de doscientos treinta y tres (233) salarios mínimos legales  mensuales  vigentes  e inhabilitación para el ejercicio de derechos y funciones  públicas  por  un  período  de  sesenta  y  un (61) meses y quince (15) días.  También   revocó   el  subrogado  conferido  pero  le  concedió  la  prisión  domiciliaria13.   

10.  En  cumplimiento  de  una  decisión  de  tutela  emitida  el  17 de  septiembre  de  2013  por  la Sala Segunda de Decisión de Tutelas de la Sala de  Casación                    Penal14  se  rehízo  el trámite de  notificación  de  la sentencia de segunda instancia, tras lo cual, dentro de la  oportunidad  conferida por el Tribunal, la defensa técnica interpuso el recurso  de  casación15,   que  luego  fue  sustentado  mediante  la   correspondiente  demanda16.   

CONSIDERACIONES  

Aunque la demanda invoca cargos por la senda  de  la  «violación  indirecta  de la Ley penal, por  aplicación  indebida  de la norma procesal de carácter sustancial contenida en  el  artículo  7  del  C. de P.P., que determinó la aplicación indebida de los  artículos  289  y  453  del C.P., y las normas que presuponen la existencia del  delito,   artículos   22  y  25  tipicidad  dolosa,  11  antijuridicidad  y  12  culpabilidad»17   y  por  falso  juicio  de  existencia  por  omisión  presuntamente recaído en la prueba indiciaria y a la  par,  de  forma  subsidiaria,  hace  expresa la solicitud de prescripción de la  acción  penal  por  los  delitos  de  fraude  procesal  y falsedad en documento  privado,  no  hay  lugar  a calificar el libelo, ni mucho menos a admitirlo, por  cuanto,  una  vez consolidada tal figura extintiva con posterioridad al fallo de  segunda   instancia,   no  queda  otra  opción  jurídica  que  proceder  a  su  declaración.   

Ahora, según lo prevén los artículos 83 y  86  del  Código  Penal,  la acción penal prescribe en el mismo término que el  máximo  punitivo  establecido  para  cada delito, eso sí, mínimo en cinco (5)  años  durante  la  instrucción,  salvo  que  se haya calificado el mérito del  sumario  con  resolución  de  acusación, pues a partir del momento en que esta  cobra  ejecutoria,  se  interrumpe el término prescriptivo y corre otro, por la  mitad  del  inicial,  el  cual, en todo caso, tampoco puede ser inferior a cinco  (5) años.   

La  acusación  en  contra  de  Ismael  Cadena Martínez se produjo por los  delitos  de  falsedad  en  documento privado y fraude procesal, en los términos  del    artículo    289    y   453   –modificado por el artículo 11 de la Ley 890 de 2004-.   

A  fin de determinar si el Estado perdió la  capacidad  de  ejercer  el  poder  punitivo  respecto  de las conductas punibles  endilgadas    al    procesado,    se    impone    verificar    el   quantum   de   pena   previsto   por  el  legislador  para  dichos  ilícitos,  procedimiento  en  el  que debe tenerse en  cuenta   la   fecha   de   los   hechos   y   las   normas   vigentes  para  ese  momento.   

Así  tenemos que, el documento objeto de la  falsedad  –certificación  laboral,  supuestamente  suscrita  por la pagadora del Colegio Manuela Beltrán-  se  produjo  el  28  de noviembre de 2002, pero se usó el 11 de octubre de 2006  cuando  se  introdujo  al  tráfico  jurídico como anexo de la demanda laboral,  tiempo  durante  el  cual  el  delito  de  falsedad  en documento privado estuvo  sancionado  con  pena  de  1  a  6  años  de  prisión,  por lo que el término  prescriptivo   al   tenor   del   artículo   86  del  Código  Penal  es  de  5  años.   

De la misma manera, informa el expediente que  el  fraude  procesal  inició  el  31  de octubre de 2006, momento en el que fue  admitido  el  referido  libelo  y  perseveró incluso durante el juzgamiento del  procesado,  pues  para esa época aún no se había definido en la jurisdicción  laboral   el   asunto,  pero,  por  virtud  de  una  ficción  legal,  de  orden  jurisprudencial  (CSJ  AP  04  dic.  2013,  Rad.  42552)  propia  de los delitos  permanentes,  debe  entenderse  que  las  consecuencias  del  injusto  de fraude  procesal  únicamente  se  extendieron  hasta  la  ejecutoria  del  cierre de la  investigación,   esto   es,   hasta   el   14   de  julio  de  200818.   

Lo  anterior significa que, en principio, la  sanción  para  este  ilícito  debía estar gobernada por el artículo 11 de la  Ley  890  de  2004,  que  modificó  el  artículo  453  de la Ley 599 de 2000 e  incrementó  la  pena de prisión que pasó de estar fijada en 4 a 8 años a 6 a  12 años.   

Esto  significa  que,  en estricto rigor, el  término  prescriptivo  para  esta  infracción  durante  la fase de juzgamiento  tendría   que   haber  sido  de  6  años,  que  equivale  a  la  mitad  de  12  años.   

No  obstante, verificado el fallo de segunda  instancia,  se  constata  que,  el  Tribunal creyó erradamente que, el referido  incremento  punitivo  correspondía al aumento generalizado de penas previsto en  el   artículo   14  de  la  Ley  890  de  2004  que  tuvo  como  fundamento  la  implementación  del  nuevo sistema de enjuiciamiento penal consagrado en la Ley  906   de   2004,   al   que   hizo  referencia  el  a  quo  a efecto de inaplicarlo, pero en punto del delito  de falsedad en documento privado.   

En  efecto,  se advierte que al dosificar la  pena  para  el último reato mencionado el juez de primer nivel se refirió a la  prohibición  de  hacer  la  adición de una tercera parte en el mínimo y de la  mitad  en  el  máximo,  consagrada  en  el referido canon 14, en lo cual tenía  razón,    argumento    que   fue   descontextualizado   por   el   ad  quem al utilizarlo frente al delito de  fraude  procesal,  cuando es claro que el aumento previsto de manera específica  para  dicho  injusto  en  el  artículo  11  de  la Ley 890 está desprovisto de  cualquier   relación   con   el   generalizado  del  precepto  14  ejusdem   y  necesariamente  debía  ser  aplicado  por  ser  la  norma  vigente  al  tiempo  de  los hechos, tal como fue  deducido en la resolución de acusación.   

Estas    fueron    las    desafortunadas  consideraciones del Tribunal:   

De acuerdo al artículo 453 de la Ley 599 de  2000,  la  pena  de  prisión  para  el  reato de Fraude Procesal, que es el que  registra  mayor  entidad,  atendidas las reglas para el concurso delictivo (art.  31  del  C. Sustantivo), oscila entre 4 y 8 años de prisión, es decir, 48 y 96  meses;  multa  de  200 a 1.000 salarios mínimos mensuales legales vigentes y la  inhabilitación  para  el ejercicio de derechos y funciones públicas de cinco a  ocho  años.  Se  aclara  que  no se aplica el incremento de la ley 890 de 2004,  pues  como  acertadamente  lo  sostuvo  el  a-quo,  el  mismo no tiene cabida en  tratándose  de  asuntos  que  como el presente se tramitan por los cauces de la  ley  600  de  2000, según reiterada jurisprudencia (entre otras, Rad. 33254 del  27  de  febrero  de  2013,  M.P.  José  Leonidas Bustos Martínez).19   

Lo  anterior,  obliga  a la Corte, según su  última  postura  jurisprudencial  (CSJ  AP  23 may. 2012, Rad. 38681, CSJ AP 04  jun.  2012,  Rad.  38681,  CSJ  AP 21 ag. 2013, Rad. 40587, CSJ AP519-2014 y CSJ  AP1712-2014),  a  respetar,  aunque  equivocado,  el  criterio  del  Tribunal  y  concebir  que  el  período  prescriptivo para el injusto de fraude procesal, en  este  caso,  es  de  escasos  5  años;  esto,  para  no  hacer  más gravosa la  situación  del  recurrente  único,  en tanto, se ha venido considerando que el  monto   punitivo   definido  por  las  instancias  ata  igualmente  al  período  prescriptivo.   

En este asunto, objetivamente, se observa que  la  resolución de acusación del 25 de octubre de 2008, cobró ejecutoria el 14  de  noviembre  siguiente,  esto  es,  tres días hábiles después de la última  notificación  –por estado-  surtida  el  11  del  mismo  mes, lo que implica que el lapso con que contaba el  Estado  para  juzgar  al  presunto  responsable  de  los  reatos  de falsedad en  documento   privado   y   fraude   procesal   vencía  el  14  de  noviembre  de  2013.   

Si esto es así, no cabe duda que, cuando el  defensor  del  procesado  interpuso  el  recurso  de casación -15 de octubre de  2013-,  dichos  injustos  no  habían prescrito, lo que sí había sucedido para  cuando  presentó  la  demanda  correspondiente  -9 de diciembre siguiente- y el  ad   quem   concedió  la  impugnación extraordinaria -4 de febrero de 2014-.   

Comprobado como está que las acciones penal  y  civil  por  los  delitos  de  falsedad en documento privado y fraude procesal  prescribieron  el  14  de  noviembre  de  2013,  luego  de proferido el fallo de  segunda  instancia  y  cuando el expediente aún estaba a cargo del Tribunal, es  decir,   antes   de   que   arribara   a  la  Corte20, se declarará la extinción  de  la  acción  penal por prescripción respecto de los punibles de falsedad en  documento  privado y fraude procesal y se ordenará cesar todo procedimiento por  esas  conductas  punibles  a  favor  de  Ismael Cadena  Martínez.   

Del mismo modo, por mandato del artículo 98  de  la ley 599 de 2000, se impone declarar la prescripción de la acción civil,  como  quiera  que ella fue ejercida por el Sindicato Nacional de trabajadores de  la   Industria   de   Alimentos   “Sinaltrainal”  dentro  de  la  actuación  penal21.   

Se precisa que en el expediente allegado a la  Corte  no  obra el cuaderno de parte civil, al que alude la sentencia de primera  instancia  en  el  acápite  relativo  a  la  estimación de perjuicios, pero su  referencia  expresa  en  dicha  providencia  a  las pretensiones de dicho sujeto  procesal,  permite  inferir  con claridad que la acción civil sí fue promovida  en sede del proceso que nos ocupa.   

En  mérito  de  lo  expuesto,  la  Sala  de  Casación Penal de la Corte Suprema de Justicia,   

RESUELVE  

Primero. Declarar la  extinción,      por      prescripción,  de  las  acciones  penal  y  civil  derivadas  de  los delitos de  falsedad  en  documento  privado  y  fraude  procesal  por los que fue procesado  Ismael  Cadena  Martínez  y,  por     consiguiente,     decretar    en    su    favor    la    cesación    de  procedimiento.   

Segundo.  Devolver  la  actuación  al  Tribunal  de  origen, el cual procederá a cancelar las órdenes de captura, las  cauciones  que hubieren sido prestadas y las medidas cautelares sobre bienes que  se  encuentren vigentes. Además, de ser el caso, informará lo aquí resuelto a  las  mismas  autoridades a las que se les comunicó la resolución de acusación  y las sentencias de primera y segunda instancias.   

Notifíquese y cúmplase.  

FERNANDO ALBERTO CASTRO CABALLERO  

JOSÉ LUIS BARCELÓ CAMACHO  

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ  

EUGENIO FERNÁNDEZ CARLIER  

MARÍA    DEL    ROSARIO    GONZÁLEZ  MUÑOZ   

GUSTAVO ENRIQUE MALO FERNÁNDEZ  

EYDER PATIÑO CABRERA  

PATRICIA SALAZAR CUÉLLAR  

LUIS GUILLERMO SALAZAR OTERO  

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria  

    

1 Cfr.  folios  2-3  de  la sentencia de segunda instancia a folios 5-6 del cuaderno del  Tribunal.   

2 Cfr.  folios 260-261 ibídem.   

3 Cfr.  folio 20 del cuaderno original 2.   

4 Cfr.  folio 34 ibídem.   

5 Cfr.  folios 44-50 ibídem.   

6 Cfr.  folio 50 vuelto ibídem.   

7 Cfr.  folio 60 ibídem.   

8 Cfr.  folios 69-70 ibídem.   

9 Cfr.  folios 79-86 ibídem.   

10 Cfr.  folios 103-106 ibídem.   

11  Cfr. folios 154-161 ibídem.   

12  Cfr. folios 164-178 ibídem.   

13  Cfr. folios 4-29 del cuaderno del Tribunal.   

14  Cfr. folios 36-43 ibídem.   

15  Cfr. folio 51 ibídem.   

16  Cfr. Folios 52-77 ibídem.   

17  Cfr. folio 7 de la demanda a folio 58 ibídem.   

18  Cfr. folio 34 vuelto del cuaderno original 2   

19  Cfr.  folio  22 de la sentencia de segunda instancia a folio 25 del cuaderno del  Tribunal.   

20 El  proceso  fue  allegado  a  la secretaría de la Sala de Casación Penal el 31 de  marzo de 2014. Cfr. folio 1 del cuaderno de la Corte   

21  Cfr.  folio  14  del  fallo  de  primer  nivel a folio 177 del cuaderno original  2.     

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