AP290-2015(45236)

2015

Asistente Jurídico Inteligente

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CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

JOSÉ LUIS BARCELÓ CAMACHO  

Magistrado Ponente  

AP290-2015  

Radicación N° 45236  

(Aprobado acta N° 26)  

Bogotá,  D.  C., veintiocho (28) de enero de  dos mil quince (2015).   

Sería  del caso que la Corte se pronunciara  sobre    la    admisibilidad   de   la   demanda   de   casación   excepcional  presentada por el     defensor    de    GONZALO   JIMÉNEZ   PARADA,  si  no  fuera  porque  se advierte    que   la   acción   penal  derivada  de  la   conducta  punible  por  la  cual  se  profirió sentencia se encuentra prescrita.   

A N T E C E D E N T E S  

1.  Los  hechos  que  originaron  el presente  diligenciamiento, fueron compendiados de la siguiente manera:   

“[…]  El  9  de  septiembre  de  2006,  aproximadamente  a  las 23:00 horas, sobre la carrera 6 con calle 19 esquina, se  presentó  un  accidente  de  tránsito  entre  un  vehículo marca Mazda 626 de  placas  BEY  858 conducido por GONZALO JIMÉNEZ PARADA  y  la  motocicleta  de  placas  MCA  17 conducida por  Eduardo Polanía Vásquez.   

Como consecuencia de la colisión, el señor  Eduardo  Polanía Vásquez, sufrió múltiples lesiones en su integridad física  […]”.   

2.   Agotado  el ciclo investigativo, la  Fiscalía  Octava Local de Espinal (Tolima) calificó el mérito del sumario, el  17  de  octubre de 2008, con resolución de acusación en contra de GONZALO  JIMÉNEZ  PARADA  como  presunto  responsable  del  delito  de  lesiones personales culposas (artículos 111, 112,  114,    117    y    120    del    Código   Penal)1,   decisión   impugnada   y  ratificada  por  la  Fiscalía  Cuarta  Delegada  ante  el Tribunal Superior del  Distrito  Judicial  de  Ibagué,  el  4  de  enero de  2010.2    

3.   Correspondió la etapa de la causa  al  Juzgado  Segundo  Penal  Municipal  de  Espinal  que,  luego de celebrar las  audiencias  preparatoria y pública, emitió sentencia el 28 de febrero de 2014,  imponiendo  al  procesado  las  penas principales de once (11) meses y doce (12)  días  de  prisión, multa de seis punto quince (6.15) salarios mínimos legales  mensuales,   privación  del  derecho  a  conducir  vehículos  automotores  por  dieciocho  (18)  meses y la accesoria de inhabilitación de derechos y funciones  públicas  por  el término de la sanción privativa de la libertad, al hallarlo  autor  responsable  de  la ilicitud objeto de acusación. Lo condenó al pago de  perjuicios,  concediéndole  la  suspensión  condicional de la ejecución de la  pena.3   

4. Apelada esta decisión por la defensa y el  representante  de  la  parte  civil, fue modificada por el Juzgado Primero Penal  del  Circuito  de  Espinal,  el  1º  de  septiembre  de  2014, en el sentido de  reliquidar   la   condena   de   perjuicios   irrogada,   confirmándola  en  lo  demás.4   

5.  Contra  esta  determinación  la defensa  interpuso   el  recurso  extraordinario  de  casación  por  vía  discrecional,  impugnación  sustentada  el  28  de noviembre de 2014. Culminado el término de  traslado  de  la  demanda a los no recurrentes, con auto de 15 de enero de 2015,  el   ad  quem  dispuso  la  remisión   de   las   diligencias   a   la   Corte5, siendo recibido el expediente  en    esta    Corporación    el   21   siguiente.6   

CONSIDERACIONES DE LA CORTE  

1.  Como  se indicó, sería del caso que la  Sala   se  pronunciara  sobre  la  admisibilidad  de  la  demanda  de  casación  presentada  a  nombre  del  procesado GONZALO JIMÉNEZ  PARADA,  si  no  observara  que la acción penal de la  conducta  punible  por  la cual se profirió acusación y sentencia se encuentra  prescrita,    no   quedando   otra   alternativa   jurídica   distinta   a   su  declaratoria.   

2.  Recuérdese  que mediante resolución de  acusación  fechada  el  17  de  octubre de 2008, la cual quedó ejecutoriada el  4  de  enero  de  2010,  se  convocó  a  juicio  al mencionado por el delito de lesiones personales culposas  que,   conforme   con   la   normatividad   aplicable   y  en  razón  al  daño  infligido7,  se  sancionaban con pena de prisión entre siete (7) meses y seis  (6) días a veinticuatro (24) meses.   

Ahora bien, como quiera que con la ejecutoria  de  la  resolución de acusación se interrumpió el término prescriptivo de la  acción  penal,  de  acuerdo  con  lo  dispuesto  por  el  artículo  86  de  la  codificación  en  cita, este inició a correr de nuevo por un tiempo igual a la  mitad  del  máximo  indicado,  sin  que  pueda  ser inferior a cinco (5) años,  cumpliéndose   tal   lapso   el   4   de   enero  de  2015,     fecha  en la que  estaba  surtiéndose  el  término  de traslado de la demanda de casación a los  sujetos  procesales  no  recurrentes  para que se pronunciaran con respecto a la  misma.   

          3.   Acerca   del  tema,  la  Corte  ha  dicho  que  “cuando  la  prescripción opera después de la sentencia de segunda  instancia,   se   debe   decretar   directamente   y   cesar  procedimiento  con  independencia   del  contenido  de  la  demanda  (se  prescinde  del  juicio  de  admisibilidad),  por  haberse  dictado  el  fallo en forma válida, en cuanto se  hallaba   vigente   la   facultad   sancionadora   del   Estado”  (CSJ  SP,  21  Ago  2013,  Rad.  40587), de tal manera que al ser la  prescripción   un   fenómeno  objetivo  de  extinción  de  la  acción  penal  consagrado  en  el  artículo  82, numeral 4°, del Código Penal, y que una vez  verificado  implica  que  el  Estado  pierde  la  facultad  de  continuar con el  trámite   investigativo   o   de  juzgamiento  y  de  aplicar  el  ius  puniendi,  al  haber fenecido por el  paso  del  tiempo;  la  única  decisión  procedente  ante su configuración es  decretarla  y  ordenar la consecuente cesación de procedimiento, como en efecto  se  declarará,  medida que,  conforme  la  posición  mayoritaria  de  la Sala, también cobijará la acción  civil,   al   tenor   del   artículo   98   de   la   codificación  citada  en  precedencia8.    

          4.  De  otra parte, no puede pasar inadvertido que en este asunto es  viable  predicar  mora  en algunos funcionarios para la gestión oportuna de las  diligencias                             -independientemente  de  las  contingencias  propias  del  proceso  que también  incidieron  en  su  prolongado  desarrollo,  como  aconteció  con  el  dictamen  pericial   practicado  en  la  fase  probatoria  del  juicio  y  las  ulteriores  objeciones  al  mismo-,  según  se verifica del interregno en el cual la Fiscal  Cuarta  ante  el  Tribunal Superior del Distrito Judicial de Ibagué procedió a  desatar  la apelación formulada contra la resolución de acusación (más de un  año)9  y  el  lapso en el que se agotó idéntico trámite respecto de la  sentencia  de  primer  grado,  por  parte del Juez Primero Penal del Circuito de  Espinal  (cerca  de cuatro meses), pese a la advertencia que sobre la proximidad  de   la   prescripción   efectuó  a  éste  último  el  juzgado  a                  quo.10   

          Por  ende,  se  compulsarán  copias ante el Consejo Seccional de la  Judicatura  de  Tolima  para  que  se investigue la eventual comisión de faltas  disciplinarias  en la que pudieron incurrir los servidores públicos mencionados  con antelación.   

En  mérito  de lo expuesto, la CORTE  SUPREMA  DE  JUSTICIA, SALA DE CASACIÓN PENAL,   

R E S U E L V E  

PRIMERO:   ABSTENERSE  de  emitir  pronunciamiento  sobre  la admisibilidad de la demanda de casación excepcional presentada por el  defensor   de   GONZALO  JIMÉNEZ  PARADA.   

SEGUNDO:  DECLARAR  que la acción penal adelantada  por   el  delito  de  lesiones  personales  culposas  en  contra  del  procesado  GONZALO  JIMÉNEZ  PARADA  se  encuentra       prescrita.       En      consecuencia,      se      DECRETA   a  su  favor  la  cesación  de  procedimiento.     De     igual    forma,    se    decreta    la    PRESCRIPCIÓN   de   la   acción  civil,  conforme    lo    consignado    en    la    parte    considerativa    de    esta  providencia.   

TERCERO:   Por  intermedio  del  juzgado  de primera instancia, líbrense los oficios de rigor a  las  autoridades  pertinentes  a  efectos  de  comunicar  y  hacer efectiva esta  determinación.   

CUARTO:  Compúlsense  con destino a  la  Sala  Jurisdiccional Disciplinaria del Consejo Seccional de la Judicatura de  Tolima    las   copias   aludidas   en   la   parte  motiva  de este proveído,  para los fines legales pertinentes.   

Contra  esta  decisión procede el recurso de  reposición   

Notifíquese, devuélvase al Juzgado de origen  y cúmplase   

JOSÉ LUIS BARCELÓ CAMACHO  

Presidente  

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ  

FERNANDO ALBERTO CASTRO CABALLERO  

EUGENIO FERNÁNDEZ CARLIER  

MARÍA     DEL    ROSARIO    GONZÁLEZ  MUÑOZ   

GUSTAVO ENRIQUE MALO FERNÁNDEZ  

EYDER PATIÑO CABRERA  

PATRICIA SALAZAR CUÉLLAR  

LUIS GUILLERMO SALAZAR OTERO  

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria  

SALVAMENTO  PARCIAL DE VOTO  

Con  el  debido respeto que la decisión de  mayoría  merece,  procedo a consignar las razones por  las  cuales  me  separo  en  forma  parcial  de  la  decisión  que  declara  la  prescripción  de las acciones penal y civil surgidas con ocasión del delito de  lesiones    personales    culposas,    atribuido   al   procesado   GONZALO JIMENEZ PARADA.   

En  ese  propósito  reitero  mi  criterio  expuesto  en precedentes salvamentos frente a las providencias con las cuales la  Corte  adoptó similares determinaciones a las asumidas en esta especie, el cual  sintetizo señalando que,   

“…   mi  discrepancia  es  frente  a  la  oportunidad  en  que se hace la declaración de  prescripción  civil  y  por  quien  la hace, y no en cuanto se relaciona con la  cesación   de   procedimiento   penal    por   el   delito  de  (…)  pues, en verdad, a partir de la  ejecutoria   de   la   resolución   de   acusación  hasta  la  fecha  de  este  pronunciamiento,  ha  transcurrido  de  manera  ininterrumpida  un término  superior  a cinco años, suficiente para que el Estado perdiera toda oficiosidad  para  continuar  ejerciendo la acción penal,  ya que tal determinación no  amerita reparo alguno de mi parte.   

Tal  y  como  lo  expuse en el curso de los  debates  orales  en  el  seno  de  la  Sala, no puedo prohijar la providencia en  comento  sin  referirme  a  la decisión de declarar prescrita la acción civil,  pues  si  bien ella corresponde a una interpretación literal de la norma que la  establece  (Art. 98 del C. Penal), su aplicación inmotivada no se compadece con  el  deber  de  establecer  primero  la  razón  de  ser  de  la disposición, su  conformidad  con  la  Carta  Política,  o  al  menos con el principio rector de  aplicación  prevalente relativo al restablecimiento del derecho, según el cual  los  funcionarios  judiciales  deberán  adoptar las medidas necesarias para que  cesen  los  efectos  creados  por la comisión de la conducta punible, las cosas  vuelvan  al  estado  anterior, y se indemnicen los perjuicios, pues es claro que  el  delito  -como  fuente  de  obligaciones-,  ni,  por  supuesto,  sus  efectos  materiales,  económicos  y sociales, desaparecen por haber operado el fenómeno  de la prescripción de la acción penal.   

No  se  tuvo en cuenta, que la disposición  aplicada  al  caso  sin  consideración  al  sistema  a que pertenece, se ofrece  excesivamente  gravosa  para  los intereses particulares de los perjudicados con  el  delito,  que  ven  frustradas  sus  expectativas  y  resultan  sancionados a  consecuencia de la inactividad del Estado.   

Esto,  si  se  considera  que  en el evento  presente  la  parte  civil ejerció la acción en oportunidad y acudió a uno de  los   mecanismos   previstos  por  el  ordenamiento  jurídico  para  lograr  el  restablecimiento de su derecho.   

Con la decisión mayoritariamente adoptada,  no  sólo  se  exonera, sin más, de toda responsabilidad civil a la persona que  ha  sido acusada, sino que deja a la afectada sin instrumentos para perseguirla,  tan  sólo  por  haber optado por pretender la indemnización dentro del proceso  penal,  y  no  por  la  vía civil donde la prescripción de la acción opera en  términos  mucho  más  amplios,  se  interrumpe  con  la notificación del auto  admisorio  de  la  demanda  y  no hay lugar a declararla como consecuencia de la  simple          y          llana         inactividad         del         órgano  judicial.             

Y  si  bien  no  desconozco   que  el  Tribunal  Constitucional  mediante Sentencia C-570 de 2003 declaró exequible el  Artículo  98  de  la  Ley  599  de  2000,  bajo el supuesto de que “la  medida  de  ligar el término de prescripción de la acción  civil  al  de  la  acción  penal, cuando la primera se ejerce en el marco de la  segunda,  es proporcional y ajustada a la exigencias propias del proceso penal y  a  las  características  que  identifican  al  papel  de  la parte civil en las  últimas  diligencias”, tampoco puedo pasar por alto  que  el  pronunciamiento  del Tribunal Constitucional, pese a haberlo anunciado,  desconoció  que “en cuanto hace a la acción civil,  el   objetivo   de   la  prescripción  es  extinguir  el  derecho  de  reclamar  judicialmente  el  crédito  como consecuencia de la inactividad del acreedor en  demandar      el      cumplimiento      de     la  obligación”.   

De  ahí que, con todo y el pronunciamiento  de  la  Corte Constitucional en torno a la exequibilidad del precepto, considero  que  cuando el legislador precisa en el artículo 98 del Código Penal que   “la  acción  civil  proveniente  de  la  conducta  punible,  cuando  se  ejercita dentro del proceso penal, prescribe, en relación  con  los  penalmente  responsables, en tiempo igual al de la prescripción de la  respectiva  acción penal”, debe ser entendida en el  sentido  de que el juez penal no puede proferir el fallo civil correspondiente a  la  demanda  de constitución de parte civil, y el afectado queda en libertad de  reclamar  los  perjuicios ante la jurisdicción civil mientras que la acción se  encuentre  vigente,  pues,  en  palabras de la propia Corte Constitucional en la  sentencia  en  comento,  “no sería razonable que el  juez  penal  dictara  la  condena  en  perjuicios si la acción penal ya ha sido  prescrita”.   

Lo   contrario   implicaría   victimizar  nuevamente  al  sujeto  pasivo de la infracción penal por haber incurrido en el  desacierto  de  acudir a la jurisdicción penal con la esperanza de que allí se  produjera  en  un  tiempo menor la reparación por el agravio recibido, frente a  la  opción  de ir ante la jurisdicción civil, ya que a pesar de haber ejercido  en  tiempo  el  derecho  de  reclamar  el  pago por los perjuicios recibidos, la  lentitud  del  aparato  judicial  en  el trámite de su pretensión, le implicó  perder  el  derecho  frente  al penalmente responsable, para obligarlo acudir al  inicio  de  un proceso contencioso administrativo en contra del órgano judicial  que  frustró  sus  expectativas,  nada  de  lo  cual  hubiera ocurrido de haber  presentado   la   demanda   ante   la  jurisdicción  civil.»   

      

Son  estos razonamientos los que me llevan a  discrepar respetuosamente de la decisión mayoritaria.   

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ  

Magistrado  

Fecha ut supra.  

    

1  Cfr.   Folio   18  y  siguientes  cuaderno  original  2   

2  Cfr. Fl. 88 y s.s ibídem   

3  Fl. 270 y s.s c.o 2   

4  Fl. 45 y s.s ibídem   

5  Fl. 123 ídem   

6  Fl. 1 cuaderno Corte   

7  Se  ocasionaron  lesiones a Eduardo Polanía Vásquez  que  le generaron perturbación funcional de carácter permanente (artículo 114  del  Código  Penal)  en  varias  de  sus facultades motrices, de manera culposa  (artículo 120 ibídem).   

8  “La  acción  civil  proveniente  de  la  conducta  punible,  cuando  se  ejercita  dentro  del  proceso  penal,  prescribe,  en  la  relación   con   los   penalmente  responsables,  en  tiempo  igual  al  de  la  prescripción de la respectiva acción penal […]”.   

9  Cfr. Fl. 87 c.o 2   

10  Cfr. Fl. 36 c.o 3     

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