AP2864-2015(45549)

2015

Asistente Jurídico Inteligente

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    CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

EYDER PATIÑO CABRERA  

Magistrado ponente  

AP2864-2015  

Radicación N°. 45.549  

(Aprobado Acta N°. 184)  

Bogotá,  D.C.,  veinticinco (25) de mayo de  dos mil quince (2015).   

     

I. MOTIVO DE LA DECISIÓN     

La  Sala  examina  la  demanda  de revisión  presentada   por  Ferney  Vargas  Valencia,  a  través  de  apoderado  judicial contra la sentencia del 24 de  junio  de  2008 proferida por el Tribunal Superior del Distrito Judicial de Cali  (Valle  del  Cauca), confirmatoria de la emitida el 21 de febrero de 2007 por el  Juzgado  Sexto Penal del Circuito de la misma ciudad, por cuyo medio declaró al  demandante  penalmente  responsable  de  la  conducta  punible  de  homicidio agravado.   

     

I. HECHOS Y ACTUACION PROCESAL.     

     

1. Fueron   resumidos   por   el   A   quo1:     

“Génesis  de este proceso son los hechos  registrados  el  9  de  marzo  de  1997,  en la Calle 53 entre carreras 33 y 34,  cuando  siendo las 04:15 horas, falleciera el señor ALBEIRO o ABERCIO TOLOSA, a  consecuencia  de  las  heridas  que  le  fueron  causadas  con arma de fuego, de  carácter  mortal,  en  las  regiones  frontal  izquierda  y lateral derecha del  cuello,   siendo  señalados  como  de  dicho  desempeño  los  señores  DANIEL  ADALBERTO   RIASCOS   ANGULO   alias  ‘PAMBELÉ’ y  FERNEY  VARGAS  VALENCIA; indicándose cómo móvil el hurto de un arma de fuego  que portaba en ese momento el occiso”.   

2.2.  Conforme  la  sentencia anexada por el  demandante,  el  21  de  febrero  de 2007 el Juzgado Sexto Penal del Circuito de  Cali-   Valle,  condenó  a  Daniel  Adalberto  Riascos  Angulo  Y  Ferney  Vargas  Valencia, por el delito de  homicidio    agravado,  imponiéndoles  la  pena  principal  de  25  años  de  prisión  y  la sanción  accesoria   de  inhabilitación  para  el  ejercicio  de  derechos  y  funciones  públicas por el mismo lapso.   

Igualmente se decretó la prescripción de la  acción   penal   respecto   de   las   conductas   punibles   de   porte  ilegal  de  armas  y  hurto calificado agravado.   

2.3.  Mediante fallo del 24 de junio de 2008  la  Sala Penal del Tribunal Superior de Cali confirmó íntegramente la referida  providencia.   

2.4.  Presentada  demanda  de revisión, fue  inadmitida  por  la  Sala  de  Casación  Penal  mediante  decisión  del  10 de  diciembre   de  2012  (40.130)  y  en  una  segunda  oportunidad,  con  auto  de  sustanciación    dentro    del    radicado    44015,   le   fue   devuelta   al  peticionario, al constatarse  identidad de objeto, causa y sujeto.   

     

I. LA DEMANDA     

3.1. Inicia el togado la estructuración del  libelo  con  un  acápite  denominado  “hechos  jurídicos  reales”,  donde  se ocupa de describir la actuación procesal de la cual se  solicita la revisión.   

3.2.  A continuación titula “hechos  jurídicos  cuestionables”,  en  cuyo  apartado  denuncia  a  la  Fiscalía  por  omitir  la práctica de algunas  pruebas  relevantes  para  esclarecer  lo  sucedido  y  realiza un examen de los  testimonios  de  Jefferson  Estupiñán Perlaza, Marco Tulio Batioja Carabalí y  Albeiro  García  Ruiz,  al  final  del cual y como reflexión deja entrever sus  propias conclusiones de las aseveraciones de los citados.   

3.3.   Resalta   el  peticionario,  en  la  existencia  de  “un  error judicial craso por parte  del  ente  acusador”, para señalar que conforme los  testigos  surgidos  con  posterioridad a la actuación procesal, su representado  no   fue   quien   determinó   el   homicidio   por   el   que   se   encuentra  condenado.   

3.4. Encuadra la solicitud de revisión en el  numeral  3°  de  la  Ley 600 de 2000, y solicita como pruebas testimoniales, la  declaración  de  Candelario  García  Carabalí  y  María  del Carmen Urrutia;  discierne  del  primero,  que  no  fue  testigo presencial del hecho,  pero  conoce  circunstancias  ocurridas  alrededor   del  mismo  narradas  por  su  hijo  fallecido,  y  de  la  segunda,  como     “testigo  presencial”  de  algunos  acontecimientos  relacionados con la huida del responsable del homicidio, que en  su momento tuvo miedo de declarar.   

3.5.   Continua   con   la  presentación,  “Resumen   de   lo  que  manifiestan  conocer  los  testigos”,  para  referir  brevemente  lo  que  éstos  aportarían,  con  el  objeto  de  aseverar  que su  defendido  nunca  tuvo la intención de atentar contra el occiso y que así como  la  Fiscalía esgrimió prueba consistente en testimonio de oídas, él también  tiene  como  “prueba  sobreviniente  un  testigo en  igual  sentido  y con mayor credibilidad por sus años, su madurez y lo creíble  de su afirmación”.   

3.6.  Valora  la  actitud  procesal  de  su  prohijado, quien a diferencia  de   alias   “Pambele”,  permaneció en su vivienda y no amenazó a los testigos.   

3.7.  Para  finalizar  y  como  “consideraciones       de      la  defensa”,  sostiene que el  testimonio  de  María del Carmen Urrutia, aclara que José Albeiro García Ruiz  sí  fue testigo presencial de los hechos, que no merecía ser descalificado por  la  Fiscalía;  dichos  que  se  complementa  con  la declaración de Candelario  García     Carabali,     como     “testigo    de  acreditación”,  sobre lo  que su hijo le comunicó acerca de los hechos.   

IV. CONSIDERACIONES  

4.1. La Sala es competente para conocer de la  acción  de  revisión  presentada  por  Ferney Vargas  Valencia,   a   través  de  apoderado  judicial,  al  promoverse  contra  sentencia  de  segunda  instancia  dictada  por  un Tribunal  Superior  de  Distrito  Judicial, conforme el numeral 2° del artículo 75 de la  Ley 600 de 2000.   

La  acción  de  revisión fue prevista como  medio  dirigido  a  realizar  la  justicia,  y  como una herramienta excepcional  contra  la inmutabilidad de la cosa juzgada, destinada a invalidar una sentencia  siempre  que  se  compruebe  que  ella  resulta injusta y alejada de la realidad  material.   Pero  improcedente  e  inadmisible  para  intentar  revivir  debates  superados  en  las etapas del proceso o para desconocer o cuestionar, sin razón  ni  fundamento,  el  carácter  definitivo de un fallo que hizo tránsito a cosa  juzgada.    

4.2. Fundamento por el cual la ley establece  no  sólo  causales  taxativas  para  su procedencia, sino requisitos de forma y  fondo,  que  resultan  indispensables para que la Corte pueda pronunciarse sobre  su admisión y disponer el trámite correspondiente.   

Prevé el artículo 222 de la Ley 600 de 2000  –similar  regulación del  194  de  la  Ley  906 de 2004 – las formalidades que debe contener la demanda de  revisión  y  los  documentos  a  ella  anexos,  textualmente  señala la norma:  “Se  acompañará copia o fotocopia de la decisión  de  primera  y  segunda  instancia  y constancia de su  ejecutoria,   según   el  caso,  proferidas  en  la  actuación  cuya  revisión  se  demanda.”      (subrayado     fuera     de  texto).   

La Corporación enfáticamente ha manifestado  que   el   requisito   de   la   constancia   de   ejecutoria   no   puede   ser  supuesto, ya que se trata de  una  exigencia  de  ley,  para  adelantar  el  análisis  de revisión sobre una  decisión  que  tenga  efectos  de  cosa  juzgada,  la  cual  sólo es viable su  acreditación   con   el   referido   documento.   Sostiene  la  jurisprudencia,   

«Y,  en  lo que atañe a la omisión de la  constancia  de  ejecutoria  -razón  fundamental  de  la  inadmisión-,  dice la  memorialista  que  ello  se “infiere” de los documentos aportados, pues, allegó  copia  de  la  notificación por edicto y de la remisión del proceso al juzgado  de origen.   

Empero,  contrario  a  lo  aducido  por  la  impugnante,  si bien los documentos que ella refiere certifican que el fallo fue  notificado,  no  demuestran  que cobró ejecutoria, y aunque le asiste la razón  cuando  afirma  que la ley no establece un formato especial para ello, lo cierto  es  que  sí se precisa de una constancia judicial, expresa y directa, en la que  se haga una declaratoria en tal sentido.   

De  esta  forma,  no  cabe  duda  que  la  recurrente   confunde   la   constancia   acerca  de  los  actos  procesales  de  notificación,  con  la  de  ejecutoria  de  la  sentencia, siendo esta última,  precisamente, la que no allegó.   

Dicha   omisión,   justamente,   fue  el  fundamento  legal  al que apeló la Sala para inadmitir la demanda de revisión,  pues,   reiteró,  constituye  un  “requisito  sine  quanon  para  acreditar  la  presencia        de        res        iudicata2»  (CSJ AP 10 Dic. 2010. Rad.  35249)   

4.3.   Frente  al  presente  asunto  y  examinada  la  demanda  presentada  a  favor  de Ferney  Vargas   Valencia,  se  observa  que  obra  fotocopias  simples de los siguientes documentos:   

i).  Sentencia proferida el 21 de febrero de  2007  por  el  Juzgado  Sexto  Penal del Circuito; ii). Fallo del 24 de junio de  2008   del   Tribunal   Superior   del  Distrito  Judicial  de  Cali3;    iii).  Constancias  de  notificación del radicado 06-8623-00; oficios 6233,6234 y 6235  de  citación  de junio 26 de 2008; iv)  Edicto notificatorio de la condena  de  segunda  instancia;  v).  Oficio  de  julio  17 de 2008 de la Secretaria del  Tribunal  de Cali corriendo términos de ejecutoria, y, vi). Fotocopia del poder  dirigido    al    Tribunal    Superior   de   Cali4.   

Así         mismo,  en  original  las actas de declaración  extraprocesal  de  la  Notaria  19  de Cali para los señores Candelario García  Carabalí  y  María  del  Carmen  Urrutía  Alzate, con anexo de entrevista con  fines  de  revisión  de  sentencia condenatoria y fotocopias de las respectivas  cédulas        de        los        nombrados5.   

4.4.  En  tal  contexto, la presente demanda  será  inadmitida  al observarse que no cumplen los requisitos generales, ya que  tal  como  se  le manifestó al togado en anterior oportunidad – AP5717-2014, 24  Sep.     2014.     Rad.     44663-,    “…omitió   aportar  la  constancia  de  ejecutoria  del  fallo  demandado”,    misma  exigencia   que   ahora   se   avizora  fue  desatendida  por  el  peticionario.   

En consecuencia, de los documentos allegados  en  fotocopia  por  el  demandante,  se  observa  que  la decisión del Tribunal  Superior  de  Cali fue notificada, pero no demuestran que cobró ejecutoria, sin  que  obre  la  constancia  judicial,  expresa  y  directa, en la que se haga una  declaratoria en tal sentido.   

Es decir, aprecia la Corte una ligereza en la  actuación  del  togado  quien a fin de completar los requisitos formales allega  un  documento  en fotocopia, en contravía de la autenticidad y originalidad que  debe   contener   la   constancia   exigida   en   este   asunto,  y,  que  certifica el traslado del término  de  ejecutoria,  pero  como  se citó en precedencia, no acredita que los fallos  sean cosa juzgada.   

4.5.  Adicional  a la falencia referida, tal  como  lo  dispone el artículo 221 del Código de Procedimiento Penal la acción  de  revisión  sólo  puede  ser promovida por los sujetos procesales que tengan  interés  jurídico  y hayan sido legalmente reconocidos dentro del proceso, por  ende  la  legitimidad  del  demandante  debe  aparecer  acreditada  con el poder  especial  otorgado  para  intentar  la  acción,  el  cual  debe cumplir con las  formalidades legales. Al respecto la Sala ha manifestado:   

“Desde ese punto de vista, la revisión es  una  acción  judicial  autónoma, dirigida contra un proceso penal concluido, y  por  ello la demanda debe ser presentada por un abogado titulado que tenga poder  especial  para  hacerlo, así se trate del mismo profesional que intervino en el  trámite ordinario, o de un defensor distinto.   

La necesidad de acreditar poder especial no  obedece  a  una  exigencia  meramente  formal, sino que la legitimidad por parte  activa  es un requisito de procedibilidad de la acción de revisión, la cual no  puede  iniciarse  sin  la  presentación  de  la demanda por un abogado que haya  recibido  poder  para  ese  efecto,  puesto que no es la continuidad del proceso  penal,  sino  el  ejercicio  de  un  mecanismo jurídico excepcional y distinto,  orientado a remover la entidad de la cosa juzgada.   

El  poder  es  el instrumento a través del  cual  la Corte verifica la legitimidad del abogado para actuar, en el sentido de  demostrar  la  existencia  del  vínculo  entre  el profesional y el titular del  derecho  a  ejercer  la  acción  de  revisión.  »(CSJ  AP.  8 Agos 2002. Rad.  18693)   

En  atención a la jurisprudencia citada, es  claro  que  el  memorial  que  faculta  incoar  la demanda de revisión debe ser  auténtico  y  original proveniente del condenado interesado en el proceso y con  las formalidades legales.   

4.6.   El   demandante   soslayando   tal  circunstancia,  aporta  en  fotocopia  un  poder  que dice ser conferido por Ferney  Vargas  Valencia dirigido al Tribunal Superior de Cali,  donde  no  se tiene la acreditación de su autenticidad y que provenga en efecto  del      condenado      en      este      asunto6.   

La  Sala debe reiterar, que el facilismo con  el  que el abogado pretende la incorporación de la demanda de revisión, alejan  la  finalidad  de  la misma, por no observarse ni aún las mínimas formalidades  que se exigen para el estudio de procedibilidad de la acción.   

   En consecuencia, al no cumplirse por  el  accionante  con  los  requisitos  formales  en  su libelo petitorio, se hace  imperioso inadmitirlo.   

4.7. Por otra parte, en lo que se relaciona  con  la  causal  invocada  por  el  peticionario, regulada en el numeral 3° del  artículo  220  del  Código  de  Procedimiento  Penal  de  2000,  ha  dicho  la  Corte:   

«2. Ahora, al invocar la causal tercera se  requiere  probar  que  surgió  una  prueba  o  hecho novedoso, desconocido para  cuando  se  llevó  a  cabo la investigación y juicio, con la entidad necesaria  para variar el sentido del fallo.   

En cuanto se refiere a la prueba nueva, la  Corte  se  ha  ocupado  de  sostener, de forma por demás reiterada, que ella se  define  como  todo  medio  de  conocimiento  que cumpliendo con los atributos de  pertinencia,  conducencia  y  utilidad  no  integró el acervo probatorio y, por  consiguiente,  no  pudo  ser  objeto de valoración por parte de los juzgadores,  con  el  ingrediente  adicional  consistente  en tener vocación de acreditar un  hecho  desconocido  y  relevante a los fines de la decisión de fondo o de mutar  la    percepción   declarada   en   la   sentencia   respecto   de   un   hecho  conocido.   

(…)  

En  ese  orden,  no  es  suficiente que la  prueba  o  el  hecho  se reputen novedosos sino que deben ser lo suficientemente  trascendentes  para probar una realidad histórica diferente a la definida en la  providencia acusada.» (CSJ AP6345-2014. 20 Oct. 2014. Rad. 41425)   

4.8.  En  el  caso de la especie, el censor  fuera  de  incumplir con los requisitos legales ya reseñados, tampoco demostró  la  fundamentación  de hecho y de derecho frente a la causal ni que las pruebas  que aporta como nuevas satisfagan el principio de trascendencia.   

En  efecto,  de  un  lado,  se advierte que  la   referencia  a  la  existencia  de  «hechos  jurídicos  reales», «hechos jurídicos cuestionables  »7  no  pasa de ser un mero enunciado carente de cualquier desarrollo argumentativo,  que  se  asimila  a un alegato de instancia, cuestión que impide todo ejercicio  de     verificación     al    respecto    por    la    Corporación.   

La  Corte  encuentra  que  la  solicitud de  pruebas  con  la  identificación del objeto del pedimento para el testimonio de  Candelario   García   Carabali    y   María   del  Carmen  Urrutía,  las  disertaciones  de  lo  señalado  por  los  testigos  y las críticas  a la  actuación  de  la Fiscalía, no constituyen la argumentación técnica que debe  contener la demanda de revisión.   

4.9.  Y  de  otra  parte,  los  medios  de  convicción  enlistados  por el recurrente bajo la connotación de novedosos, no  tienen  el  poder  suasorio  indispensable para modificar el sentido de justicia  incorporado  al proveído judicial controvertido que ameriten iniciar el proceso  de revisión.   

La   entrevista   de   Candelario  Garcia  Carabalí,  corroborada  con  su  presentación  personal en Notaria, en la cual  señala  que  su  hijo  Ferney  García,  le contó sobre las circunstancias que  rodearon  el  homicidio  de  Abercio  Tolosa,  y  la  responsabilidad  de  alias  “Pambele”  en  estos  hechos,  no  señalan  expresamente  la  inocencia  de  Ferney        Vargas        Valencia,  o  por  lo  menos,  nada se dice, en el  documento aportado.   

4.10. Desafortunado medio probatorio, que no  tiene  trascendencia  frente  a  lo resuelto en la sentencia con efectos de cosa  juzgada,  en la cual se condenan dos personas por el homicidio referido, máxime  que  el  testimonio  de  Albeiro  García Cruz fue valorado y desestimando en la  etapa  de  juzgamiento  por el A quo y por el Ad quem.  Se  dijo  al respecto en segunda instancia:  “…señalando  que  es  primo  del  occiso   y  que  el  responsable  del  hecho  es  conocido  como  “PAMBELE”,  excluyendo  de toda participación a FERNEY VARGAS VALENCIA; declaración que se  contradice  en  sí  misma  y  con  la  prueba de cargo allegada; además de ser  dudosa    por    la   forma   como   arriba   al   proceso   y   por   presentar  inconsistencias.8”   

Luego,  la prueba ahora allegada carece del  carácter  ex  novo  que se  exige  para  la causal tercera de revisión, es intrascendente para modificar el  sentido  del  fallo  y  se  itera,  se  presenta  más bien, con la finalidad de  continuar  el  debate  procesal  y  probatorio  finiquitado  con  las sentencias  ejecutoriadas.   

4.11. Igual suerte se tiene de la entrevista  de   María  del  Carmen  Urrutía  Alzate,  quien  fuera  de  presentar  claras  contradicciones  en  sus manifestaciones y sobre la identidad de Albeiro Garcia,  nada  relevante  da  a  conocer  de  la  inocencia  del  condenado.  A  folio 65  expediente  de  revisión  se  cita:  “Díganos  si  le(sic)  ese  primo  era  Albeiro García.  CONTESTO.  Pero  ese  nombre  no  me  suena, yo creo que usted se  refiere  al  primo   con  el  cual se fue, no con el que llego (sic) que se  llamaba         JUAN        TOLOSA,(…)”   

Para  la Corte, a diferencia de lo expuesto  por  el  censor, la deponente no tiene clara la identidad de quien corresponde a  Albeiro  García,  en  atención  a  que  hace  referencia  a alias “Pambele”,  “Albeiro”, “Arbey”  y  “Abercio”,  ni aún siquiera, sin señalar  que  tuviera conocimiento de que se trate de un testigo presencial de los hechos  en  los  que  falleciera Abercio Tolosa, relata únicamente una escena en la que  al   parecer  observa  a  “Pambele”  intimidando  a  una  persona,  pero reconoce que estaba muy oscuro y  que  sólo  conoció  a  éste  cuando  habló  y por su ropa, sin ofrecer mayor  detalle.   

Por  tanto,  la  manifestación de Urrutía  Alzate  no  tiene  la entidad suficiente para desvirtuar los fallos de instancia  en  los que se condenó como coautor determinador de un homicidio a Ferney Vargas Valencia.   

4.12.  Finalmente,  al  no evidenciarse una  seria  fundamentación  frente  a  la causal solicitada, la falta del poder para  actuar  y  por no constituir la prueba allegada la connotación de trascendente,  se    dispondrá    la   inadmisión   del   libelo   de   revisión.   

En  mérito  de  lo  expuesto, la  Corte  Suprema  de Justicia, Sala de Casación Penal,   

     

I. RESUELVE     

INADMITIR   la  demanda   de   revisión   presentada   en   favor  del  condenado  Ferney Vargas Valencia.   

Contra esta decisión procede el recurso de  reposición.   

NOTIFÍQUESE Y CÚMPLASE  

JOSÉ LUIS BARCELÓ CAMACHO  

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ  

FERNANDO      ALBERTO      CASTRO  CABALLERO   

EUGENIO FERNÁNDEZ CARLIER  

MARÍA   DEL  ROSARIO        GONZÁLEZ       MUÑOZ   

GUSTAVO  ENRIQUE  MALO  FERNÁNDEZ   

EYDER PATIÑO CABRERA  

PATRICIA SALAZAR CUÉLLAR  

LUIS GUILLERMO SALAZAR OTERO  

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria    

1  Ocurridos  en Cali (Valle del Cauca). Conforme se consignó en el fallo allegado  por el peticionario.   

2 CSJ.  AP. 5 Jul. y 14 Nov. 2007, Rads. 24.421 y 28.466, respectivamente.   

3  Folios 10 a 53 cuaderno de revisión.   

4 Cfr.  54,    55-57,    59    y    68    Ibidem.   

5 Cfr.  60-67 Ibídem.   

6 Folio  68 del expediente.   

7 Cfr.  folio          2          ibídem.   

8 Cfr.  Folio          50          ibídem.     

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