AP270-2014(42442)

2014

Asistente Jurídico Inteligente

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CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

SALA DE CASACION PENAL  

GUSTAVO ENRIQUE MALO FERNÁNDEZ  

Magistrado Ponente  

AP270-2014  

Radicación No. 42442.  

Aprobado acta No. 20.  

          Bogotá,  D.C.,  veintinueve  (29)  de  enero  de  dos  mil  catorce  (2014).   

VISTOS  

Se  pronuncia  la  Sala  sobre la demanda de  revisión  instaurada  a  nombre  de  los  condenados  ARIEL HUERTAS GUTIÉRREZ,  GABRIEL  MALDONADO  PABÓN  y MARCO AURELIO TORRADO TORRADO, contra la sentencia  proferida  por el Juzgado Penal del Circuito de Pamplona el 25 de enero de 2011,  confirmada  por el Tribunal Superior de la misma ciudad el 17 de agosto de 2011,  por  cuyo  medio  se  condenó  a  los  demandantes  a  las penas de 27 años de  prisión  e inhabilitación de derechos y funciones públicas por el término de  20  años,  como  coautores  de  los  delitos  de  homicidio  agravado  y  hurto  calificado agravado.   

  ANTECEDENTES   DEL  CASO   

         

          En       anterior      oportunidad1,  la Corte tomó el siguiente  relato  de  los  hechos,  contenido  en  la  sentencia  del Tribunal:    

         

“Ocurrieron el  30  de  marzo  de  2007,  a  eso  de  las  seis  de la mañana en la vía que de  Ragonvalia  conduce  a  Chinácota,  en  el  sitio  conocido como el alto de San  Pedro,  cuando  un  grupo  de aproximadamente cinco hombres, utilizando armas de  fuego,   luego  de  haber  despojado  de  sus  pertenencias  a  Sacramento  Leal  Hernández  y  Argemiro Calderón Contreras y atravesar sobre la vía el camión  en  el que éstos viajaban, interceptaron el bus de placas UVE 067 de la empresa  Cotranal,  conducido  por  Álvaro  Zabala  Amado que cumplía la ruta indicada,  donde  los  maleantes  ingresaron  al bus, ordenando a sus ocupantes bajarse, al  tiempo  que  uno  de  los  atracadores hizo un disparo que impactó la cabeza de  José  Luis  Miranda,  quien  quedó  dentro  del  vehículo  gravemente herido,  mientras  que  los  delincuentes  despojaban del dinero y sus pertenencias a los  pasajeros  del  vehículo  referido,  entre ellos a Edna Consuelo Medina Pérez,  Ana  Tilcia  Correa  Ruíz,  Diana  Carolina Espitia Acevedo, Mauricio Alexander  Díaz  Ochoa,  Álvaro  Ochoa  Camacho  y  Javier  Blanco.  Una  vez cumplido su  cometido  los  atracadores le ordenaron a las víctimas abordar los vehículos y  continuar  su  camino,  mientras que José Luis Miranda Medina, falleció cuando  sus  parientes  intentaban  buscarle  asistencia  médica,  hechos  que momentos  después,  los  afectados  pusieron  en  conocimiento  de  las autoridades de la  policía,  quienes de inmediato iniciaron el operativo que dio con la captura de  los hoy procesados”.   

ACTUACIÓN PROCESAL  

          Por  los  hechos  antes  referenciados,  la  Fiscalía General de la  Nación,  acusó  a  ARIEL  HUERTAS GUTIÉRREZ, GABRIEL MALDONADO PABÓN y MARCO  AURELIO  TORRADO  TORRADO como coautores de los punibles de homicidio agravado y  hurto  calificado  agravado. Dicha decisión cobró ejecutoria el 2 de noviembre  de 2007.   

          La  etapa  de  juicio se adelantó por el Juzgado Penal del Circuito  de  Pamplona  que  en  decisión  del  21  de  enero de 2011 condenó a los tres  acusados  a  la pena de 27 años de prisión e inhabilitación para el ejercicio  de  derechos  y  funciones  públicas por el mismo término, por los delitos por  los cuales fueron acusados.   

          La  sentencia  de  primera instancia fue impugnada por la defensa de  los  procesados,  siendo  confirmada parcialmente, en decisión del 17 de agosto  de  2011,  pues sólo se modificó en lo atinente a la pena accesoria cuyo monto  se  fijó  en  20  años,  se revocó la condena en perjuicios y se modificó el  valor de los daños materiales.   

Contra la anterior decisión, el defensor de  GERMÁN  MALDONADO  PABÓN  interpuso  recurso extraordinario de casación, cuya  demanda  se  inadmitió por  esta   Corporación   en   auto   del   14    de  marzo  de  2012.   

LA DEMANDA DE REVISIÓN  

         

         Invocando  la  causal  del  numeral  3º del artículo 220    de    la    Ley    600        de        2000,    el   defensor   de               los         condenados ARIEL HUERTAS  GUTIÉRREZ,  GABRIEL MALDONADO PABÓN y MARCO AURELIO TORRADO TORRADO, alega que  en  el  presente caso surgieron hechos nuevos de carácter relevante, que llevan  a  pregonar  la  “ausencia  de  modalidad delictiva  (autoría  y  participación) de mis poderdantes, en los proveídos detentivos y  calificatorio”.   

         Según  el  demandante, los anteriores proveídos resultaron lesivos  del  debido  proceso y el derecho de defensa, pues el Juzgado de conocimiento no  estaba  “programado, facultado o investido del poder  jurisdiccional”   para  imputar  a  sus  defendidos  coautoría en los delitos investigados.   

          Además,  existe  una  incongruencia  o falta de sincronía entre la  sentencia  de  primer  grado  y el pliego de cargos, lo cual generó una nulidad  “supralegal”, que viola  los  artículos 29 de la Carta Política y 306, numerales 2º y 3º, del Código  de  Procedimiento  Penal, por irregularidades sustanciales que afectan el debido  proceso y el derecho de defensa.     

         Tales  errores  sustanciales,  agrega,  no fueron conocidos por los  sujetos   procesales,   ni   por  el  Fiscal  Instructor,  ni  por  el  Juez  de  conocimiento,              quien  dictó la  sentencia  condenatoria  en  el  sentido  previsto sin  percatarse      de      los     mismos,  razón  por  la  cual se alegan  como hechos nuevos, con el fin de  que  se  revise  la  actuación  en  orden  a  que  las  cosas  se  rehagan en derecho.   

         Aduce  que el supuesto investigativo y la hipótesis del juicio son  violatorios  de  la  Carta  Política y del Código de  Procedimiento  Penal porque  se    omitió  especificar   la  forma  de  participación  de  los  procesados,  esto  es,  si concurrieron como autores, coautores, determinadores,  cómplices  o encubridores del delito, tópico al cual  sólo  se refirió el Juez de conocimiento, cuando la  competencia    de   esa   concreción   era    de    la    Fiscalía,    quien  acusó sin motivación alguna.   

         Como  pruebas  de  esa  violación  dice  presentar  las decisiones  tomadas  en  el  curso de la actuación, esencialmente  la   medida   de   aseguramiento   y   el  proveído  calificatorio.   

         

         Como     se     trata     de     una     nulidad    “constitucional”,     pide    que   se   rehaga     el     proceso    a  partir de la resolución de situación  jurídica,  considerando  la  libertad de sus poderdantes por vencimiento de los  términos procesales.   

         Además,        aporta  la  declaración  jurada  del  señor  Luis Alberto Rodríguez,   denunciando  al  individuo  Ever  Antonio  Contreras  Navarro,   por   los   hechos   ocurridos   en   la  carretera  que  conduce  de  “Ragonvalia-Chinácota-Cúcuta”,  para que se considere como una prueba nueva que definitivamente  exculpa a sus poderdantes.   

CONSIDERACIONES DE LA CORTE  

Dado  que  la  acción  de  revisión,  como  mecanismo  excepcional y extraordinario, busca derrumbar la intangibilidad de la  cosa   juzgada,   para  su  postulación  es  necesario  cumplir  con  estrictos  requisitos,  en  ausencia  de los cuales surge indefectible la inadmisión de la  demanda.   

        Por  esa  razón,  la  demanda  no  sólo  debe  someterse  a  las  taxativas  causales que para su prosperidad indica el  artículo  220  de  la  Ley  600 de 2000      (192     de     Ley    906    de    2004),   sino   que   además  requiere  del  aporte  de  elementos    de    juicio    serios,  procedentes,  idóneos  y  con  suficiente grado de credibilidad y trascendencia  para    conducir    a    la   rectifi­ca­ción  del    error    que    se    le   atribuye   a   la  sentencia.   

         

        En  el caso presente, el actor acude a la causal 3ª del artículo  200    de   la   Ley  600  de  2000, alusiva al  surgimiento  de  hechos  nuevos  o pruebas no conocidas al tiempo de los debates  que  establezcan  la  inocencia  del  condenado o su  inimputabilidad.   

        No  obstante,  las argumentaciones que  formula   el  demandante  se  encaminan  a  destacar  presuntas fallas en el procedimiento, aduciendo que el  Juzgado   de   conocimiento   no   estaba   facultado  para  imputar  a  sus  defendidos  coautoría  en  los  delitos  investigados,  o  que  la  sentencia  es  incongruente con el pliego de  cargos,  o  que  se  omitió  especificar  la  forma  de  participación  de sus  poderdantes   en   el  delito  juzgado,  razonamientos  todos  que  no  resultan  apropiados  en  este  trámite,  en  tanto el juicio de revisión, como se tiene  dicho,  no  es  una instancia para examinar errores in  procedendo,  sino  una acción que pretende remover la  inmutabilidad  de  una  cosa juzgada injusta, con ocasión de factores que no se  tuvieron en cuenta en el juicio.   

Los errores de procedimiento aducidos ninguna  relación  tienen con el surgimiento de hechos nuevos  o  pruebas  no  conocidas  al tiempo de los debates que establezcan la inocencia  del   condenado   o   su   inimputabilidad,  razón  por  la  cual  es       evidente       la      absoluta      desorienta­ción  que  el  actor  revela  en  su  escrito de demanda.   

          La  razón  de  ser de la acción de revisión, se insiste, es la de  subsanar  los  defectos  materiales  de  aquellas  providencias que ponen fin al  proceso  penal  tanto  en  la  instrucción  como  en  el  juicio, proferidas en  contravía  de  una  recta  administración  de justicia, atendiendo al interés  general  de  la verdad y de la justicia como forma de garantizar una convivencia  pacífica  y un orden justo para el conglomerado social. Pero no es un mecanismo  para  revisar  la  legalidad  de  la  sentencia  como  sucede  con el recurso de  casación,    sino    la    justicia    en  su dimensión positiva, para evitar que se condene a inocentes o  se absuelva a los responsables.   

Y  aunque  al  final de su escrito el censor  referencia  la  declaración  jurada  del señor Luis  Alberto  Rodríguez,  ninguna argumentación trae en  orden  a  acreditar  su condición de prueba nueva y cómo incide la misma en la  manifestación    de  responsabilidad de los condenados.   

En  esas  condiciones, como nada se acredita  sobre   la   causal   invocada,  se  impone  el  rechazo  de  la  demanda.    

En  mérito de lo expuesto, la CORTE SUPREMA  DE JUSTICIA, Sala de Casación Penal,   

RESUELVE  

Rechazar   la  demanda  de  revisión  presentada  a  nombre  de  los  condenados ARIEL HUERTAS  GUTIÉRREZ,  GABRIEL  MALDONADO  PABÓN y MARCO AURELIO TORRADO TORRADO, por las  razones consignadas en la anterior motivación.   

          Contra      esta     decisión     procede     el     recurso     de  reposición.   

          Cópiese, notifíquese y cúmplase.   

GUSTAVO ENRIQUE MALO FERNÁNDEZ  

Magistrado  

GUILLERMO ANGULO GONZÁLEZ  

Conjuez  

DIEGO EUGENIO CORREDOR BELTRÁN  

Conjuez  

EUGENIO FERNÁNDEZ CARLIER  

Magistrado  

ABEL DARÍO GONZÁLEZ SALAZAR  

Conjuez  

EYDER PATIÑO CABRERA  

Magistrado  

LUIS GONZALO VELÁSQUEZ POSADA  

Conjuez  

YEZID VIVEROS CASTELLANOS  

Conjuez  

Nubia Yolanda Nova García  

Secretaria    

1  Auto   del   14  de  marzo  de  2012,  radicado  No.  38.251     

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