AP4487-2014(44203)

2014

Asistente Jurídico Inteligente

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    CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

PATRICIA    SALAZAR  CUÉLLAR   

MAGISTRADA  PONENTE   

aAP4487-2014   

Radicación   No.:  44.203   

Acta  No.243   

Bogotá D. C.,  treinta (30) de julio de  dos mil catorce (2014)   

VISTO  

De  acuerdo  con lo dispuesto por el numeral  4º  del  artículo  32 de la Ley 906 de 2004, se pronuncia la Sala de Casación  Penal  de  la Corte Suprema de Justicia, la competencia para conocer del recurso  de  apelación  interpuesto  por ARLES SOTO,  por medio de apoderado judicial, contra la sentencia condenatoria  proferida  el  26 de noviembre de 2012 por el Juzgado Primero Penal del Circuito  con      Funciones      de      Conocimiento      de      Turbo     –   Antioquia,   por   el   delito  de  fabricación,  tráfico,  porte o tenencia de armas de fuego, accesorios, partes  o municiones.   

ANTECEDENTES  RELEVANTES   

1.  Da  cuenta  la  actuación  que  el 19 de febrero de 2012, aproximadamente a la 1:30 horas en el  Barrio     “El    Bosque”    del    municipio    de    Turbo    –   Antioquia,   funcionarios   de  la  Policía  Nacional  que  se encontraban realizando labores de patrullaje, fueron  informados  que  en  el  sector  denominado  “La  Yuquita”,  ubicado  en  la  «esquina   de   la   99   con   18»,  se  hallaba  un  hombre  que  portaba  arma  de  fuego  y vestía de  camiseta  de  color  rojo  estampado  y  jean.  Por  tal razón, los uniformados  comparecieron  al  sitio  señalado,  y  allí,  observaron  que  el  sujeto  de  características  similares  a  las  descritas,  al advertir la presencia de los  oficiales,  emprendió  huida  y  arrojó  al  jardín  un  objeto brillante que  guardaba en la pretina del pantalón.   

En  virtud  de  ello,  los vigías del orden  procedieron  a interceptar a quien se identificó como ARLES SOTO, verificando a  su  turno  que  el elemento del cual se había despojado correspondía a un arma  de  fuego  tipo  pistola, calibre 9 mm, con proyector metálico niquelado y doce  cartuchos  en  su interior. Acto seguido, los oficiales lo increparon acerca del  permiso  para  portar dicha arma, cuestionamiento ante el cual el mentado sujeto  manifestó  que  carecía  del  mismo,  por  lo  que de inmediato se efectuó su  aprehensión.1   

2.   Por   las  circunstancias  fácticas  descritas,  el 20 de febrero de 2012, ante el Juzgado  1º  Promiscuo  Municipal  de  Turbo  –  Antioquia,  previa  legalización  de  la captura, la Fiscalía le  formuló  imputación  a  ARLES  SOTO  como  autor  del injusto de fabricación,  tráfico,  porte  o tenencia de armas de fuego, accesorios, partes o municiones,  descrito  y  sancionado en el artículo 365 del Código Penal, modificado por el  artículo  19  de  la  Ley  1453  de  2011.  Cargos que el imputado, debidamente  asesorado por su abogado defensor decidió no aceptar.   

En  la  misma  audiencia,  por solicitud del  representante  del  ente  acusador,  el  imputado  fue  afectado  con  medida de  aseguramiento   consistente  en  detención  preventiva  en  establecimiento  de  reclusión.2   

3.  El  escrito de  acusación  se radicó el 17 de abril de 2012, en los mismos términos en que se  realizó  la  imputación,  correspondiéndole  por  reparto  el conocimiento de  dicho   asunto   al   Juzgado  Primero  Penal  del  Circuito  con  Funciones  de  Conocimiento  de  Turbo  –  Antioquia,  el  cual, el 15 de mayo siguiente celebró audiencia de formulación  de  acusación.3   

La  audiencia preparatoria se desarrolló en  sesiones  de  7  de  junio y 23 de julio de 2011, segmento procesal en el que se  decretaron  pruebas  a  instancia  de  la  Fiscalía  y  la defensa.4   

Finalmente,  el juicio oral se llevó a cabo  el  13  de  septiembre  de  2012, al cabo del cual el Juez anunció que el fallo  sería  de  carácter  condenatorio  y  corrió  el  traslado  de  que  trata el  artículo   447   de   la   Ley   906   de   2004.5   

Es así como, en sesión del 26 de noviembre  de  2012,  el juez cognoscente emitió sentencia por medio de la cual ARLES SOTO  fue  condenado  a la pena principal de 108 meses de prisión y a la accesoria de  inhabilitación  para el ejercicio de derechos y funciones públicas, como autor  del  injusto  de  fabricación,  tráfico,  porte  o tenencia de armas de fuego,  accesorios,  partes  o  municiones,  al  tiempo  que  le  fue  negado  tanto  la  suspensión  condicional  de  la  ejecución  de  la  condena,  como la prisión  domiciliaria.6   

4.  Inconforme con  esa   determinación,   el   defensor   del   procesado   interpuso  recurso  de  apelación,7  razón por la que las diligencias fueron remitidas a la Sala Penal  del  Tribunal  Superior de Antioquia, donde mediante proveído del 28 de mayo de  2014,  el Magistrado Ponente ordenó enviar el expediente a sus homólogos de la  ciudad  de  Medellín,  en atención a lo establecido en el Acuerdo PSAA14-10145  del  28  de abril de la presente anualidad, proferido por el Consejo Superior de  la Judicatura.8   

5.  No obstante, el  Magistrado  de  la  Sala  Penal  del  Tribunal  Superior  de  Medellín  a quien  correspondió  el  expediente  por  reparto, en proveído de 15 de julio de 2014  declaró    que    aplicaba   la   «excepción   de  inconstitucionalidad    del    Acuerdo    PSAA1410145    de   2014».   

Como sustento de su afirmación, refirió que  el  Consejo Superior de la Judicatura, desconoció el contenido del artículo 63  de  la  Ley  Estatutaria  de la Administración de Justicia con la modificación  que  fue  introducida  por  la  Ley 1285 de 2009, al proferir el citado Acuerdo,  donde  claramente  se  indica  que  al  adoptar  medidas  para  ejecutar el plan  nacional  de  descongestión,  debía  respetarse «la  especialidad  funcional  y la competencia territorial»  para  distribuir  los  asuntos  que  Tribunales  y  Juzgados  tengan para fallo;  apartado  que va en consonancia con la garantía del juez natural que hace parte  del debido proceso constitucionalmente consagrado.   

Así,   como  al  implementar  el  Acuerdo  PSAA14-10145   el   Consejo  Superior  desconoció  el  factor  de  «competencia  territorial», al asignar a  la  Sala  Penal del Tribunal Superior de Medellín el asunto que compete es a la  Sala  Penal  del Tribunal Superior de Antioquia, dispuso, al tenor del artículo  4º  Constitucional, aplicar la referida excepción de inconstitucionalidad, por  ser  ese  Acuerdo  «una norma jurídica contraria al  ordenamiento constitucional».    

Por  lo  anterior,  se declaró incompetente  para  conocer del recurso de apelación interpuesto por el apoderado judicial de  ARLES   SOTO,   y   en  consecuencia,  ordenó  remitir  la  actuación  a  esta  Corporación  efecto  de  definir  a  qué  autoridad le corresponde conocer del  presente                   asunto.9   

CONSIDERACIONES  DE  LA  CORTE   

1. Corresponde a la  Sala  de  Casación  Penal  de  la  Corte  Suprema  de  Justicia, conforme a los  lineamientos  contenidos  en  el  numeral  4°  del  artículo 32 del Código de  Procedimiento  Penal  (Ley  906  de 2004),  pronunciarse  sobre  la  competencia  cuando se trate de aforados  constitucionales  y  legales,  o  de  tribunales,  o  de  juzgados de diferentes  distritos.   

Por   ello,   como   lo   ha  indicado  la  jurisprudencia      de     esta     Corporación10, es de su resorte resolver la  controversia  en  el  presente  asunto,  en  el  cual  el  Tribunal  Superior de  Medellín  considera  que  el  llamado  a  resolver  el  recurso  de  apelación  formulado  por  el defensor de ARLES SOTO contra el fallo condenatorio proferido  por  el  Juzgado  Primero  Penal  del  Circuito con Funciones de Conocimiento de  Turbo  – Antioquia, es su  homólogo del Tribunal Superior de Antioquia.   

2.  Para el asunto  que  concita  la atención de la Corte, es preciso rememorar el auto CSJ AP 4253  –  2014,  del 30 de julio  del  presente  año,  donde se pronunció la Sala sobre situación idéntica que  vincula  a  quienes  ahora  acuden  por  vía del instituto de la definición de  competencias, así:   

En  orden  a  adoptar  la  decisión que en  derecho  corresponda,  impera recordar en primer lugar que el concepto de bloque  de   constitucionalidad,  fue  sistematizado  en  la  sentencia  C  –   225   de   1995,  pronunciamiento  reiterado  en  la  jurisprudencia  constitucional posterior sobre la materia, en  los siguientes términos:   

El  bloque  de  constitucionalidad  está  compuesto  por  aquellas normas y principios que, sin aparecer formalmente en el  articulado  del  texto  constitucional,  son  utilizados  como  parámetros  del  control  de  constitucionalidad de las leyes, por cuanto han sido normativamente  integrados  a  la  Constitución,  por diversas vías y por mandato de la propia  Constitución.   Son   pues   verdaderos    principios   y   reglas   de  valor  constitucional,  esto  es,  son  normas  situadas  en el nivel constitucional, a  pesar  de  que  puedan a veces contener mecanismos de reforma diversos al de las  normas del articulado constitucional stricto sensu.   

La  evolución  del  instituto jurídico en  comento   implicó,   entre   otras,   la   distinción   entre   el  bloque  de  constitucionalidad   en   sentido  estricto  y  en  sentido  lato.  El  primero,  «se  encuentra  conformado por aquellos principios y  normas de   valor   constitucional,   los   que  se  reducen  al  texto  de  la  Constitución  propiamente  dicha y a los tratados internacionales que consagren  derechos  humanos cuya limitación se encuentre prohibida durante los estados de  excepción»;   en  tanto  el  segundo  «estaría   conformado   no   sólo   por   el  articulado  de  la  Constitución  sino,  entre otros, por los tratados internacionales de que trata  el  artículo  93  de  la  Carta,  por  las  leyes  orgánicas  y,  en  algunas  ocasiones,  por  las  leyes  estatutarias». (Sentencia  C  – 191 de 1998. Énfasis  propio).   

La integración de las leyes estatutarias al  bloque  de  constitucionalidad  no es una regla general sino una excepción, que  opera  exclusivamente cuando  una  disposición  de  rango  superior  así  lo  indica.  El  máximo  Tribunal  Constitucional lo ha precisado de la siguiente manera:   

De   los   criterios   jurisprudenciales  expuestos,  se  destaca  el  hecho  de  que  algunas  leyes  pueden  integrar el  mencionado  bloque de constitucionalidad en sentido lato, siempre que la propia  Carta  lo  haya  ordenado,  en  forma  directa  y específica, de manera que sus  mandatos  sean  respetados  por  las  leyes ordinarias y logren instituirse como  parámetros de un control de constitucionalidad sobre las mismas.   

[…]  

De manera pues que, el apoyo del demandante  en  el  fallo de constitucionalidad C-191 de 1998, para afirmar categóricamente  que   la   Ley   270   de   1996 “Estatutaria   de   la   Administración  de  Justicia” -en  los  artículos que el actor menciona y en forma determinante-  integra  el  bloque  de constitucionalidad, fue equivocado por no haber existido  en  la  misma  referencia  ni  análisis  pertinente que permitiera llegar a esa  conclusión.   

[…]  

Con base en los criterios jurisprudenciales  mencionados  y  el  contenido  normativo  de  esas  preceptivas legales, la Sala  concluye   que  las  mismas  no  pueden  invocarse  como  transgredidas  por  la  disposición sub  examine,  en  cuanto no integran el  bloque  de constitucionalidad lato sensu , pues debe insistirse en que no todo  el  contenido de una ley estatutaria es apto para ostentar esa condición, sólo  es  viable  a través de un mandato expreso del Constituyente de 1991 que apunte  hacia  esa dirección y en la Carta Política no se observa canon alguno que las  reconozca   como   reglas  de  valor  constitucional.  (Sentencia  C  –  708 de  1999. Subrayas propias).   

El   mismo  error  detectado  en  aquella  oportunidad  por la Alta Corporación se presenta en la interpretación ofrecida  por  la  Sala  Penal del Tribunal de Medellín, pues su planteamiento se basa en  que  el  Acuerdo  PSAA14-10145 del Consejo Superior de  la  Judicatura  es  inconstitucional,  en  tanto  desconoce el artículo   63   de   la   Ley   270  de  1996,  que  en  virtud  de  la  modificación  introducida  por el canon 15 de la Ley  1285    de    2009,    establece:    «el  Consejo  Superior  de  la Judicatura,  respetando la especialidad  funcional  y  la  competencia territorial  podrá redistribuir los asuntos que los  Tribunales  y Juzgados tengan para fallo asignándolos  a  despachos  de  la  misma  jerarquía que tengan una  carga  laboral  que,  a  juicio  de  la misma Sala, lo  permita»  (resalto  fuera  del texto original).   

La  conclusión  obtenida  es errónea, dado que parte de la equivocada  premisa,  según  la  cual la disposición  en  comento hace parte del bloque de constitucionalidad. Como se  expuso,    aunque   esté   contenida   en  la Ley Estatutaria de Administración  de   Justicia,  para  que  fuera  tomada  como  criterio  de  constitucionalidad  tendría   que   existir   autorización  expresa  en  la  Carta Política, pero  ésta   no   fue  consagrada  en  ningún apartado del texto superior.   

Por     lo     tanto,    cuando   el   Tribunal   de   Medellín  optó  por  inaplicar  el acuerdo mencionado haciendo  uso    del    control    difuso   de   constitucionalidad,   también     denominado     excepción    de  inconstitucionalidad;  en  realidad  no  lo confrontó  con     una    norma    de    rango    constitucional,    sino    legal.   

Si  ello  es así, como en efecto lo es, la  consecuencia  lógica  es  que  no  le  estaba dado a  aquella  colegiatura desconocer el contenido del acto administrativo emanado del  Consejo  Superior  de  la  Judicatura,  pues  no  le correspondía decidir si se  ajustaba  o  no a las previsiones de la Ley 270 de 1996, ya que la facultad para  tal  efecto  es  del  resorte  exclusivo  de  la jurisdicción de lo contencioso  administrativo.   

En   el   mismo   sentido,   el  incidente  de  definición  de  competencia  no es el escenario  pertinente  para efectuar el juicio de legalidad de los acuerdos emitidos por el  Consejo  Superior  de  la  Judicatura,  dado que ello desbordaría el ámbito de  injerencia  de  la  Sala de Casación Penal, e invadiría indebidamente el de la  justicia contencioso administrativa.   

En desarrollo de lo anterior, en pretéritas  oportunidades  se  ha  reconocido  que  «el  Consejo  Superior  de  la  Judicatura  ostenta  la  expresa  facultad  para reasignar los  procesos   cuando   la  congestión  de  determinados  despachos  judiciales  lo  ameritan»,  por lo que los acuerdos a través de los  cuales  se  materializa  dicha función, ostentan el rango de normas atributivas  de competencia (Cfr. CSJ SP, 22 Ene 2014, Rad. 38725).   

En el presente asunto, el artículo 1º del  Acuerdo  PSAA14-10145  del  Consejo  Superior  de  la  Judicatura,    ordenó  «trasladar 260 procesos en  estado  de  fallo  de  Ley  906,  de  la  Sala  Penal  del  Tribunal Superior de  Antioquia,  a excepción del despacho de la Dra. Nancy  Ávila,  del  más reciente  al   menos   reciente,   para   ser   distribuidos   entre   13   despachos   de  magistrados de la Sala Penal del Tribunal Superior de  Medellín».   

Dicho  acto  administrativo  se  encuentra  vigente  y  es  de  obligatorio  acatamiento, pues su legalidad se presume hasta  tanto  el  juez  natural  no  resuelva  lo  contrario.  En cumplimiento de dicho  mandato,  es  posible  e  incluso  imperativo,  exceptuar  la  regla  general de  competencia  territorial para la resolución de aquellas 260 actuaciones, una de  las   cuales   es  precisamente  la  que  motiva  el  presente  pronunciamiento.  (Todos los resaltados fuera de texto).   

Lo  allí  resuelto, aplica también para el  presente  asunto  y  como quiera que aquí no están dados los presupuestos para  resolver  el  incidente  de definición de competencias propuesto, lo procedente  será  devolver  de  manera  inmediata,  las  diligencias  a  la  Sala Penal del  Tribunal  Superior  de  Medellín, para que dé estricto cumplimiento al Acuerdo  PSAA14-10145  del  Consejo  Superior de la Judicatura.  Esta determinación  será    comunicada    a    la    Sala    Penal   del   Tribunal   Superior   de  Antioquia.   

En  mérito  de lo expuesto, la Corte Suprema de Justicia, Sala de Casación Penal,   

RESUELVE  

1.            ABSTENERSE  de  pronunciarse  sobre el incidente de definición de competencia propuesto por los  Tribunales Superiores de Medellín y Antioquia.   

2.             DEVOLVER  la  actuación  a  la  Sala  de  Decisión Penal del Tribunal Superior de Medellín,  para   que   dé  estricto  cumplimiento  a  lo  ordenado  en  el  Acuerdo     PSAA14-10145     del     Consejo    Superior    de    la  Judicatura.   

3.             COMUNICAR  la  presente  determinación  a  la Sala de Decisión Penal del Tribunal Superior de  Antioquia.   

Cúmplase.   

FERNANDO ALBERTO CASTRO CABALLERO  

JOSÉ LUIS BARCELÓ CAMACHO  

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ  

EUGENIO FERNÁNDEZ CARLIER  

MARÍA    DEL    ROSARIO    GONZÁLEZ  MUÑOZ   

GUSTAVO ENRIQUE MALO FERNÁNDEZ  

EYDER PATIÑO CABRERA  

PATRICIA SALAZAR CUÉLLAR  

LUIS GUILLERMO SALAZAR OTERO  

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria   

    

1  Cuaderno  Juzgado  Primero  Penal  del Circuito con Funciones de Conocimiento de  Turbo  – Antioquia. Folios  19 – 20.   

2  Ibíd. Folio 4.   

3  Ibíd.   Folio   55   –  56.   

4  Ibíd. Folio 77.   

5  Ibíd.   Folios   104  –  105.   

6  Ibíd. Folios 153 -175.   

7  Ibíd.   Folios   177  –  184.   

8  Ibíd. Folio 198   

9  Ibíd.   Folios   200  –  204.   

10.  Auto de 3 de octubre de 2007, radicado 28343, entre otros.     

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