AP256-2014(42712)

2014

Asistente Jurídico Inteligente

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    CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado Ponente  

JOSÉ LUIS BARCELÓ CAMACHO  

Aprobado acta N° 018  

AP256-2014  

Bogotá,  D. C., veintinueve (29) de enero de  dos mil catorce (2014).   

V I S T O S  

La Corte se pronuncia sobre los requisitos de  lógica  y  debida  fundamentación de la demanda de revisión presentada por el  defensor   de   Ciliana   Reyes  Villegas,  contra  la  sentencia del 8 de mayo de 2009, por medio de la cual  el  Juez 1º Penal del Circuito Especializado de Cundinamarca la condenó por el  delito  de  homicidio  agravado,  así como contra la decisión de segundo grado  del  9 de marzo de 2011, emitida por el Tribunal Superior de Cundinamarca que la  confirmó.   

H E C H O S    

Hacia  las  23:00 hr. del 13 de septiembre de  2004,  en  la  vía  que  de  Briceño  conduce  a  Zipaquirá,  la  Policía de  Carreteras  de Cundinamarca observó abandonado el automóvil de placas BOL 370,  en  cuyo interior halló los cuerpos sin vida de Euser Rondón Vargas, candidato  a   la   gobernación  del  Meta,  Nubia  Inés  Sánchez,  diputada  del  mismo  departamento,   y   Carlos   Javier  Sabogal  Mojica,  ex  Gobernador  del  ente  territorial.   

Se  determinó  que  el  candidato Rondón se  desplazó  desde Villavicencio, tras haber sido convocado por el jefe del bloque  Centauros  de las autodefensas, Miguel Arroyave Ruiz, con el fin de tratar temas  relacionados  con  denuncias formuladas por los tres antes mencionados contra el  Gobernador  electo  Edilberto  Castro  Rincón.  En  el  norte  de  Bogotá  fue  recogido,  junto  con  sus  acompañantes,  y llevado hasta la finca Esperanza o  Villa  Paty,  ubicada  en  la  localidad  de  Tocancipá,  donde aquellos fueron  ultimados y luego trasladados al lugar donde fueron descubiertos.   

Así mismo, la investigación estableció que  del  grupo  de  las  autodefensas  a las que se les atribuyó el crimen, hacían  parte,  entre otros, Ciliana Reyes Villegas,        alias       ‘Diana’,  encargada   de  concretar  la  cita  que  culminó  con  las  muertes  aludidas.   

ANTECEDENTES    PROCESALES   RELEVANTES   

El Tribunal Superior de Cundinamarca, mediante  fallo  del  9  de  marzo de 2011, confirmó la decisión emitida el 8 de mayo de  2009  por  el  Juzgado  1º  Penal del Circuito Especializado del mismo distrito  judicial,    que    condenó    a    Ciliana   Reyes  Villegas a la pena principal de 29 años de prisión y  a  la  accesoria  de  inhabilitación  para el ejercicio de derechos y funciones  públicas  por  el  término  de 20 años, como coautora del delito de homicidio  agravado  (art.  104,  numerales  7  y  10,  del Código Penal), en concurso. La  sentencia cobró ejecutoria el 2 de mayo de 2011.   

En  contra de lo resuelto por el ad  quem la defensa del procesado formuló  la acción de revisión.   

LA      SENTENCIA    IMPUGNADA   

El a quo  advirtió  la  exculpación  de  la  hoy  sentenciada Reyes   Villegas,   según   la  cual  su  intervención  se  limitó  a  realizar  la  función  de secretaria de Teodosio  Pabón,  miembro del Frente Capital de las autodefensas, pero nada supo del plan  criminal.  Fue  de  esta  manera como, según aquella lo explicó en el proceso,  concretó  telefónicamente  la cita que condujo a la víctima Euser Rondón y a  sus  acompañantes  a  un  paraje donde fueron recogidos y más tarde ultimados,  sin  que  tuviera  nada que ver con los homicidios; que desconocía el motivo de  la  llamada  telefónica  efectuada  y  que  con  el  mencionado Teodosio Pabón  sostenía una relación sentimental.   

A  la  hora de apreciar esta exculpación, el  juez     concluyó    que    aún    cuando    Reyes  Villegas  desconociera  el propósito de las llamadas,  lo  cierto  era  que esa sola circunstancia no permitía deducir que fuera ajena  al  plan  criminal  o  desconociera  que  la  cita  a la cual se convocaba al ex  candidato  iba a ser un encuentro mortal, pues su intervención fue importante y  determinante  para  el  cumplimiento  del designio criminoso.  Lo anterior,  explicó  el  juez,  por cuanto aquella fue una de las gestoras, a través de la  promoción  de  foros  comunales  regionales a nombre del bloque Centauros, para  que  la  víctima  desistiera  de  su  enfrentamiento con el entonces gobernador  electo  Edilberto  Castro  y así se fortaleciera políticamente el grupo armado  ilegal,   a   lo   cual   se  oponían  las  víctimas  Euser  Rondón  y  Nubia  Sánchez.   

Por   tanto,   concluyó   el  a   quo,  la  función  de  Ciliana  Reyes Villegas no era la que se le  encomendaba  a  una  simple secretaria o a una persona que no actuara de consuno  con  los  propósitos  de  la  organización,  sino  la  que se le encarga a una  persona  comprometida  con  la  estructura  ilegal y que se mueve dentro del eje  central de los mandos y en su ámbito social.   

Al  apelar la determinación de primer grado,  el  defensor  insistió en la inocencia de su asistida, con fundamento en que su  comportamiento  se  limitó  a  concretar  una  cita con la futura víctima, sin  tener conocimiento del plan criminal.   

El  Tribunal,  a  su  turno,  señaló que la  prueba  de  la  responsabilidad  de la procesada no provenía solamente de haber  contactado  por  encargo  de  Teodosio  Pabón a la víctima, aporte que por sí  mismo  fue  importante, sino que existían otras circunstancias que configuraban  indicios   de   su   participación   en   el   delito:  así,  el  ad  quem  agregó  que  el  homicidio fue  cometido  en  coautoría,  por  agentes  que articularon de manera jerárquica y  subordinada  sus acciones a los fines de una organización criminal, mediante el  mecanismo  de  la  división de tareas y la concurrencia de aportes, a la manera  de  una  cadena,  en  la  que  una orden se transmite a través de sus eslabones  desde  la  cabeza  de mando hasta quien la ejecuta, sin que necesariamente todos  los que así actúan se conozcan.   

Precisó,   entonces,  que  aparte  de  que  Reyes  Villegas trabajó como  asistente  de  Teodosio  Pabón  y  mantuvo  con  él una relación sentimental,  también   participó   activamente  en  la  actividad  política  de  las  AUC,  organizando,   junto   al  mencionado  Pabón,  foros  comunales  encaminados  a  establecer  el movimiento político del bloque Centauros; fue por eso que Pabón  y  Reyes Villegas sostuvieron  una  reunión  con  Euser  Rondón  y  la diputada Nubia Sánchez, con el fin de  desarrollar  el  proyecto  político  del  grupo ilegal, el cual no gozaba de la  aprobación de estos últimos.   

De   igual   forma,   dedujo  el  Tribunal,  Reyes          Villegas:          i)   organizó  la  manifestación  del 28 de julio de 2004 en Bogotá, con el fin de  apoyar     la    desmovilización    de    los    paramilitares;    ii) permitió que Euser Rondón asistiera  a  la  cita  fatal  acompañado de Nubia Sánchez y Carlos Sabogal; iii)  el  día  de  los  hechos, desde El  Dorado,  Meta,  sostuvo  numerosas  llamadas con Euser Rondón y al mismo tiempo  con  Teodosio  Pabón;  iii)  este  último,  desde  la localidad de Santa Fe de Ralito, le encargó a aquella  contactar  a  la  víctima  y asegurarse que asistiera al lugar donde finalmente  fue asesinado.   

De  todo  lo  anterior  la  Corporación  de  instancia  dedujo  la  configuración del indicio de oportunidad y concluyó que  Reyes      Villegas  “estaba  en  las  circunstancias  más próximas no  solo  para  conocer  sino  para  participar  en  el plan previamente ideado para  cometer  el homicidio del señor Euser Rondón, Nubia Sánchez y Carlos Sabogal,  máxime   cuando  eran  evidentes  las  desavenencias  que  el  primero  de  los  mencionados  mantenía  con  Teodosio  Pabón,  componente  del estado mayor del  bloque   Centauros,   y   aliado   de  la  encartada  además  sentimentalmente,  situaciones  estas  que  le  permitían  tener  una  posición  de privilegio al  interior de la organización”.    

Además del anterior indicio, el sentenciador  encontró  que  con  ocasión  de  la  primera comunicación sostenida con Euser  Rondón,    Ciliana    Reyes    Villegas  le  expresó  que  la  reunión  tenía  por  objeto  tratar temas  relacionados  con  las  demandas  contra  Edilberto  Castro, en beneficio de los  intereses  del  primero de los mencionados. Este último se negó y fue por ello  que  Reyes le insistió para  que  compareciera  a  la  reunión,  con  la  promesa  de  que  las autodefensas  pagarían  su  estadía  en  Bogotá.  Todo  ello,  dijo el Tribunal, prueba que  “Ciliana  Reyes  no  era  ajena  a  los  proyectos  y  planes  de las AUC, pues de lo contrario se hubiera  limitado  a  comunicarle  a  Euser  Rondón  que  debía  asistir  a la supuesta  reunión,  sin  explicarle  cuál  era  el  objeto de la misma, y mucho menos le  habría  insistido  en  que  él  debía  asistir,  prometiéndole dádivas que,  obsérvese,  comprometían  dineros  de las AUC, lo que señala que el rol de la  procesada  dentro  de  la  organización  criminal  era  tal, que incluso podía  comprometer el capital de la misma”.   

La  anterior, unido a la evidente mentira que  le  transmitió Reyes Villegas  a  Euser  Rondón  sobre  la  presencia  de  Diego  Arroyave  en  la  cita  y la  posibilidad  de que este último se ocupara de ciertos temas (así lo declararon  Henry  Beltrán,  Willighton Mosquera y el propio Teodosio Pabón), le permitió  concluir,  adicionalmente,  que  su papel en la ejecución del delito consistió  en  “convencer a Euser Rondón para que asistiera a  la  supuesta  reunión en Bogotá sin que este sospechara, y para ello se valió  de   la   confianza   que   la   presencia   de   Miguel  Arroyave  generaba  en  aquel”.   

En  conclusión,  el  fallador,  tras  hallar  configurado  el indicio de mala justificación y encontrar que sus exculpaciones  violaban   las   reglas   de   la  experiencia,  concluyó  que  “las  afirmaciones  hechas  por la procesada, según las cuales esta  era       una       simple       ‘secretaria’  y  no tenía conocimiento del plan criminal que culminó con la muerte de Euaser  Rondón  y  sus  acompañantes,  no  corresponde  a la realidad de los hechos…  Ciliana  Reyes  participó  dolosamente    en    el   triple   homicidio   objeto   de   estudio”.   

LA       DEMANDA    DE   REVISIÓN   

Con  fundamento  en la causal de que trata el  numeral  3°  del artículo 192 de la Ley 906 de 2004, el demandante señala que  de  haber  tenido  en cuenta el sentenciador las versiones rendidas con ocasión  del  proceso de Justicia y Paz por Manuel de Jesús Pirabán, alias ‘Jorge        Pirata’,  integrante  del bloque Centauros de  las   autodefensas,   y   Diego   Alberto   Ruiz  Arroyave,  alias  ‘El          Primo’         o         ‘Andrés’,  miembro  del  Bloque  Capital de la  misma   agrupación,   habría   concluido   en  la  inocencia  de  Ciliana Reyes Villegas.   

Lo  anterior,  sostiene, por cuanto de dichos  testimonios  se  extrae  que  aquella  no  fue enterada anticipadamente del plan  homicida,  sino  que  su  participación se limitó, como secretaria de Teodosio  Pabón  e  indirecta  colaboradora  del  bloque de las autodefensas liderado por  Arroyave  Cruz  y  el  propio Pabón Contreras, a recordarle a la víctima Euser  Rendón  la  cita  que  tenía  con  el  último  de  los  mencionados  el 13 de  septiembre  de  2004.  Así,  dice,  la  hoy  sentenciada  participó  de manera  inocente y su comportamiento careció de dolo.   

Con fundamento en las anteriores reflexiones,  el  actor  le  pide  a  la Sala que admita la demanda, tramite lo previsto en el  artículo  195 de la Ley 906 de 2004 y “se ordene la  revisión,   declarando   la   inculpabilidad   de  mi  poderdante  Ciliana  Reyes Villegas, y como corolario  se decrete su absolución”.    

Junto   al  escrito,  el  actor  anexa  los  siguientes  documentos:  i)  copia  auténtica  de  los  fallos de instancia, con constancia de haber cobrado  firmeza   el  2  de  mayo  de  2011;  ii)  declaración  escrita  y en medio magnético de los testimonios de  Manuel   de   Jesús   Pirabán,   Diego   Arroyave   Ruiz   y  Teodosio  Pabón  Contreras.    

CONSIDERACIONES    DE    LA   CORTE   

1.  Previo  a  abordar  los  presupuestos  de  admisibilidad  del  escrito  de  revisión, la Sala debe destacar, una vez más,  que  dicha  acción es un mecanismo a través del cual se busca la invalidación  de  una  providencia que, a pesar de haber adquirido ejecutoria material y hecho  tránsito  a  cosa  juzgada,  de ella resulta razonable predicar que entraña un  contenido de injusticia material.   

De  manera concordante con lo anterior, como  lo  tiene  dicho  esta  Colegiatura,  se trata de ” un  instrumento  de  garantía  que otorga el derecho a quien considere fundadamente  que  el  fallo o la decisión definitiva que se haya emitido merece ser revisada  para  que,  una  vez  ceda  el  principio  de  la  cosa  juzgada, pueda la misma  jurisdicción  ordinaria  corregir  el  error  que  se  pudo haber cometido, por  cualquiera  de  las  causas  señaladas  taxativamente en la ley”.1   

La  invalidez de la decisión recurrida puede  tener  lugar  porque  la  verdad  procesal declarada es bien diversa a la verdad  histórica  del  acontecer  objeto  de juzgamiento, o porque la acción penal no  podía  iniciarse  o  proseguirse  por  prescripción  de la acción penal, así  mismo  ante  la  presencia de cualquiera otra causal de extinción de la acción  penal.  También,  cuando  después  del  fallo  aparecen hechos nuevos o surgen  pruebas  no  conocidas  al  tiempo  de  los  debates,  las  cuales  acreditan la  inocencia  o  la  inimputabilidad  del  condenado, o bien en la medida en que se  demuestre  con  sentencia  en  firme  que  el fallo fue determinado por conducta  típica  del   juez o de un tercero, o se basó en prueba falsa.  Así  mismo,  en  los eventos en que la Corte haya cambiado favorablemente el criterio  jurídico que sirvió de sustento a la sentencia condenatoria.   

La   demostración   de   las   anteriores  circunstancias  sólo  es  posible jurídicamente dentro del marco que delimitan  las causales taxativamente señaladas en la ley.   

Además,  en la actualidad, con fundamento en  el   fallo   de  constitucionalidad  C-004  de  2003,  proferido  por  la  Corte  Constitucional,  también  procede  la  acción  de  revisión  en  los casos de  preclusión  de  la  investigación,  cesación  de  procedimiento  o  sentencia  absolutoria,  cuando  se trate de violaciones de derechos humanos o infracciones  graves   al   derecho   internacional   humanitario,  siempre  que  se  den  las  específicas circunstancias allí mismo señaladas.   

En  lo  concerniente a la sustentación de la  demanda  de  revisión,  es  imperioso  reseñar  que  a la Corte le corresponde  constatar  que  el  demandante cumpla los requisitos que el legislador consagró  como  mínimos  para  activar  la jurisdicción (artículos 222 de la Ley 600 de  2000  y  194 de la Ley 906 de 2004), pero más que el análisis del cumplimiento  de  unas  reglas  de  debida  técnica,  el  examen  que se debe hacer al asunto  sometido  a  revisión  tiene  que  ver con la justicia realizada o la impunidad  consentida, reflejadas en lo resuelto por la jurisdicción.   

2.  Ahora bien, cuando, como en este caso, se  acude  la  causal de revisión consagrada en el numeral 3º del artículo 192 de  la  Ley 906 de 2004 (idéntica a la consagrada en el mismo numeral del artículo  220  de  la Ley 600 de 2000), la cual tiene que ver con la aparición de hecho o  prueba  nueva  no  conocido  en  el  proceso,  la Sala tiene dicho lo siguiente:   

“La  jurisprudencia tiene establecido que  el  ejercicio  de  la  acción con fundamento en la causal tercera del artículo  220  del  estatuto  procesal  penal,  exige  acreditar  el  cumplimiento  de los  siguientes  presupuestos:  a)  surgimiento  de  hechos  nuevos  o  de pruebas no  conocidas  al  tiempo  de los debates en las instancias ordinarias del trámite;  b)  que  el  acontecer  fáctico  esté  ligado a la conducta punible materia de  investigación  y  juzgamiento;  y  c)  que las pruebas aducidas sean aptas para  establecer  en grado de certeza la inocencia del procesado o su inimputabilidad,  o  de  tornar  cuando menos discutible la verdad declarada en el fallo, haciendo  que no pueda probatoriamente mantenerse.   

“No  se  trata  entonces,  de  aducir  cualquier  clase  de  medio  probatorio,  sino  solamente  aquellos   que   apunten   a   establecer   la  inocencia  del  procesado  o  su  inimputabilidad,   pues  la  revisión, en cuanto a esta causal se refiere,  no  ha sido instituida para dar lugar a la continuación del juicio que culminó  con  la  providencia  que  hizo  tránsito  a  cosa juzgada, o revivir el debate  jurídico-probatorio  que  se  llevó  a  cabo en el fenecido proceso, sino para  postular  un  cuestionamiento  serio  a  la  declaración de justicia que selló  definitivamente     la     controversia     procesal     con     la    decisión  inmutable.   

“Por   esta  razón,  como  presupuesto  de  admisibilidad  del  libelo  demandatorio  de  la  revisión,   cuando  de  la  causal  tercera  se  trata,  establece  la  ley  la  obligación     para     el     accionante     de     relacionar    ‘las  pruebas  que  se  aportan  para  demostrar     los     hechos     básicos     de     la    petición’,  esto es, allegarlas con la demanda  y  acreditar  al  tiempo  que  tienen la virtualidad de modificar el sentido del  fallo,  es  decir,  que  reúnen los dos extremos mencionados en precedencia: la  novedad  y  trascendencia, pues de no cumplirse esta carga, ha de entenderse que  lo  pretendido  es prolongar el debate de modo inútil e impertinente como si el  juicio  no  hubiera fenecido con la ejecutoria de la decisión cuya revisión se  demanda”.2   

Así las cosas, en orden a demostrar la causal  de  revisión que acá invoca el accionante, no basta con la presentación de un  catálogo  de  hechos o pruebas nuevas no conocidos durante el proceso, sino que  es  indispensable  que   estén  revestidos  de la entidad  suficiente  para  mutar  el  fallo, a fin de demostrar en grado de certeza la inocencia  del  condenado  o   su   inimputabilidad o, por lo menos, que permitan  desvirtuar  la  declaración   de   verdad  allí contenida, todo  lo    cual   ha  de  conducir  razonablemente  a  derribar  las  bases  probatorias  de  la  decisión  atacada  (principio  de trascendencia). En otras  palabras,  el  hecho  o prueba nueva ha de ser de tal magnitud que no quepa duda  de  que, de haberse conocido al tiempo del proceso, el sentido del fallo habría  sido el opuesto.   

Dígase, además, que de antaño la Corte ha  entendido  por  hecho  nuevo  todo  acaecimiento  o suceso fáctico vinculado al  hecho  punible  materia del proceso, del cual no se tuvo conocimiento en ninguna  de  las  etapas  de  la  actuación  judicial  y  que,  por  tanto,  no pudo ser  controvertido.   El  concepto  de prueba nueva, en cambio, hace relación a  un  medio probatorio no incorporado al proceso, cuyo surgimiento tuvo ocurrencia  después  de  él,  que  da  cuenta  de  un hecho desconocido, o de una variante  sustancial  de  un  hecho  conocido  en  las  instancias procesales, cuyo aporte  conduce  a  concluir,  en grado de certeza, que se condenó a un inocente o como  imputable a quien no lo era.   

La  idea  de  prueba  nueva, entonces, no se  limita  a  la  circunstancia  de  que  el medio probatorio no figure aportado al  proceso  cuya  revisión  se  pretende o sea posterior a la sentencia. Se exige,  además,  que la evidencia que se presenta como novedosa, de haber sido conocida  en  su momento por el juzgador lo habría llevado con seguridad a la absolución  del  procesado.   Eso  es  precisamente  lo  que  le otorga el carácter de  novedoso.   Así  las  cosas,  insiste  la  Sala,  la prueba nueva a que se  refiere  la  causal de revisión invocada, debe ser de tal forma contundente que  haga  surgir  de  inmediato  la  idea  de  que  se condenó a un inocente o a un  inimputable          como         imputable.3   

3.   Pues  bien,  vistos  los  lineamientos  precedentes  frente  a los elementos de juicio que allega el accionante se tiene  que  estos  no  reúnen  las  características de prueba nueva ni aportan hechos  nuevos,  conforme  los  razonamientos  antes  reseñados.  Por tanto, el escrito  será  inadmitido,  por  no  reunir  el  presupuesto  de idoneidad material para  cumplir los fines de la acción de revisión.   

En  efecto,  los  testimonios  aportados nada  ofrecen  de  novedoso porque a lo que apuntan es a un asunto que fue ampliamente  considerado  y  debatido  en  el proceso, cual fue el papel de simple secretaria  del  paramilitar Teodosio Pabón que supuestamente habría cumplido Ciliana   Reyes   Villegas,  su  supuesta  ajenidad  a los planes criminales de las autodefensas y su relación sentimental  con  aquel.   Así las cosas, surge nítido que nada diferente a lo probado  y   discutido   en  el  proceso  traen  las  declaraciones  sobrevinientes.  Los  deponentes  en  Justicia  y  Paz, Manuel de Jesús Piraván y Diego Arroyave, se  limitan   a   expresar   su  opinión  sobre  el  papel  desempeñado  por   Reyes   Villegas   en   la  organización,  tema sobre el que el fallo y la prueba discurrieron ampliamente,  de  manera  que, aún cuando estas atestaciones no pudieron ser apreciadas en la  actuación,  no  tienen  la  virtud  de  traer  un  hecho  nuevo  que, de manera  contundente, permita mostrar que se condenó a un inocente.   

Más aún: si se miran con detalle las nuevas  pruebas  habría  de  concluirse  que  terminan  por  corroborar  las ponderadas  apreciaciones  del  sentenciador,  pues  de ellas se extrae que en verdad la hoy  sentenciada  tenía,  junto a su compañero Teodosio Pabón, una amplia y activa  participación  en  los asuntos del grupo de autodefensas, contaba con el manejo  de  dineros  de  la agrupación, incluso fue amenazada y por ese motivo recibió  varios  millones de pesos de las autodefensas para proveer su protección y a la  de  su  familia,  situaciones  todas  estas  que,  como  lo dijo el juzgador, no  corresponden  a  las  que  incumben  a  una  simple  secretaria,  sino a alguien  comprometido   activamente   con   los   fines   criminales  del  grupo  armado.   

Visto lo anterior, queda claro que los nuevos  testimonios  carecen  de  la  capacidad  de abrir nuevas sendas probatorias que,  confrontadas  con  el  soporte  argumentativo  de  la  sentencia,  acrediten una  injusticia  material. El actor pasa por alto, además, que la responsabilidad de  Reyes   Villegas   no  fue  solamente    el    resultado    de    su    aparente   papel   de   ‘secretaria’,  sino  que  tomó  en consideración  evidentes   mentiras  y  contradicciones,  así  como  hechos  antecedentes  que  permitieron llegar a la misma conclusión.   

5. En síntesis, como el escrito del actor no  cumple   con   la   exigencia  de  idoneidad  material,  el  mismo  se inadmitirá.   

En  mérito  de lo expuesto, la CORTE  SUPREMA  DE  JUSTICIA, SALA DE CASACIÓN PENAL,   

R E S U E L V E  

INADMITIR la demanda  de   revisión   formulada   por   el  defensor  de  la  condenada  Ciliana    Reyes    Villegas.   

Contra esta providencia procede el recurso de  reposición.   

Cópiese, notifíquese y cúmplase.  

FERNANDO ALBERTO CASTRO CABALLERO  

JOSÉ       LUIS       BARCELÓ  CAMACHO                             JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ   

          

EUGENIO          FERNÁNDEZ  CARLIER                         MARÍA  DEL  ROSARIO  GONZÁLEZ MUÑOZ          

GUSTAVO ENRIQUE MALO FERNÁNDEZ                                                                                          EYDER   PATIÑO   CABRERA                  

LUIS GUILLERMO SALAZAR OTERO  

                                                                       

               NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA   

                    Secretaria     

1 Auto  de oct. 27 de 1993.   

2  Radicación 21404, auto del 3 de diciembre de 2003.   

3 Corte  Suprema  de  Justicia,  Sala  de  Casación Penal, auto del 27 de marzo de 2000,  radicación No. 15822.     

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