AP2491-2016(47221)

2016

Asistente Jurídico Inteligente

Selecciona un texto en la página o analiza el artículo completo.

ⓘ Puedes seleccionar un fragmento de texto o analizar el artículo completo.

    CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado Ponente:  

GUSTAVO ENRIQUE MALO FERNÁNDEZ  

AP2491-2016  

Radicación    N°    47221.   

Aprobado acta N° 135.  

Bogotá,  D. C., veintisiete (27) de abril de  dos mil dieciséis (2016).   

     

I. MOTIVO DE LA DECISIÓN     

La  Sala se pronuncia sobre la admisibilidad  de  la  demanda  de revisión presentada por Cristóbal  Ríos   Díaz,  a  través  de  apoderada    especial,   contra   la  sentencia  dictada  el  30  de noviembre de 2009 por el Tribunal  Superior  de  San  Gil  (Santander), quien confirmó el fallo del 13 de julio de  2009  emitido  por el Juzgado Promiscuo del Circuito de Charalá (Santander), en  el   que   se   le   condenó  a  la  pena  principal  de   144   meses    de    prisión   y   600   SMLMV   de  multa  como  autor  responsable   del  delito  de  extorsión.   

II. HECHOS Y ACTUACIÓN PROCESAL  

2.1.   Extraídos   de  la  sentencia  de  primera   instancia   se  tiene que:   

(…) El denunciante José Leonardo Pinzón  Cárdenas  da  cuenta  que  Cristóbal  Ríos  Díaz  le  adeudaba  la  suma  de  $2.500.000.oo  garantizada  en  una  letra  de cambio, que tuvo que someterla al  cobro  jurídico por intermedio de abogado, en el Juzgado Promiscuo Municipal de  Coromoro,  debido  a que el mencionado individuo no le cancelaba su valor, quien  por  su  parte,  cuando  se enteró de la existencia del proceso ejecutivo en su  contra,  se  asoció  con los paramilitares que habitaban en el corregimiento de  Riachuelo,  los  cuales  lo  citaron,  dice  Leonardo, junto con su esposa, y lo  obligaron  a recibir solamente $1.500.000.oo y a que solicitara en el juzgado la  terminación  del  proceso,  según  hechos  que  ocurrieron a mediados del año  2003.  El  denunciante  agrega que de esta forma sufrió menoscabo económico de  $3.000.000.oo  representado  en  el  saldo  de  capital que no se le pagó y los  intereses.   

2.2. Por estos hechos y agotada la actuación  procesal,  con  plena observancia del sistema regido bajo la Ley 600 de 2000, se  profirió,  el  13  de  julio  de 2009, por el Juzgado Promiscuo del Circuito de  Charalá,  fallo por el punible de extorsión, imponiendo al procesado como pena  principal 144 meses de prisión y 600 SMLMV de multa.   

2.3  La  Sala Penal del Tribunal Superior de  San  Gil  confirmó  aquella decisión mediante sentencia del 30 de noviembre de  2009,   la   cual   cobró   ejecutoria  el  22  de  marzo  de  20111.   

III.      LA  DEMANDA   

3.1.          La         apoderada  de  Cristóbal Ríos Díaz, luego  de  realizar  el  recuento  de  los  hechos, la actuación procesal y las partes  intervinientes,   invocó   el   numeral   7°  del  artículo  192  de  la  Ley  906  de  2004, como causal de revisión.   

3.2.    Enunció    que    «[a]l momento del fallo se le aplicó a  mi  poderdante el aumento punitivo señalado en el Artículo 14 de la Ley 890 de  2004,  y  se  le negaron las rebajas por allanamiento a cargos o preacuerdos por  prohibición   del   Artículo   26   de   la   Ley   1121  de  2006»2.   

Así  mismo,  expresó  que  «la  solicitud tiene como fundamento la  jurisprudencia  de  la  Sala  Penal  de  la  Corte Suprema de Justicia del 27 de  febrero  de  2013  (…),  que explica claramente la incompatibilidad que existe  entre  el Artículo 14 de la Ley 890 de 2004, que estableció el aumento general  de  penas,  con  las normas que excluyen el acceso a beneficios administrativos,  subrogados      penales      y     otras     rebajas     de     pena»,  motivo    por    el    cual   sostuvo    «las  personas  que  se  encuentran  afectadas  por las prohibiciones contenidas en el  Artículo  6 de la Ley 1121 de 2006 y otras similares, no pueden verse afectadas  por  el  aumento  general  de  penas  contenido  en la ley 890 de 2004, y pueden  solicitar   la   redosificación   punitiva,  en  aplicación  al  principio  de  proporcionalidad     de    la    pena»3.   

Adicionalmente, esgrimió que en el presente  asunto  está comprometido  el  derecho  a  la  igualdad  porque  en  situaciones  jurídicas  similares  se  aplican  sanciones  sustancialmente  diferentes, pues  «es  el  caso  de  aquellas personas a quienes se ha  inaplicado  el  Artículo 14 de la Ley 890 de 2004, y por ende han sido condenas  a  pagar  una  pena  menor,  como  sucedió  con  la  sentencia que hoy sirve de  fundamento    a   esta  solicitud»4.   

3.3. Con fundamento en lo expuesto, solicitó:   

[D]eclarar     fundada     la  causal  7  de  Revisión,  y sin efectos parciales la sentencia  demandada;  y  en  consecuencia  se redosifique la pena impuesta, descontando el  aumento    del    Artículo    14    de   la   Ley   890   de   2004.   

  IV.  CONSIDERACIONES   

4.1. De conformidad con lo establecido en el  numeral  2° del artículo 32 de la Ley 906 de 2004, a esta Sala compete conocer  de  la  acción  de  revisión  presentada  por  la  defensora  de  Cristóbal  Ríos  Díaz,  por  cuanto  es  promovida  en  contra  de sentencia de segunda instancia dictada por un Tribunal  Superior de Distrito Judicial.   

En efecto, se trata del fallo condenatorio de  segundo  grado  emitido  por la Sala de Decisión Penal del Tribunal Superior de  San  Gil, a través del cual confirmó el proferido por el Juzgado Promiscuo del  Circuito  de  Charalá,  declarando  la  responsabilidad  penal  del  mencionado  procesado  por  el  delito  de extorsión.   

4.2.  Ahora  bien,  la  Sala ha sostenido en  múltiples   oportunidades,   que   la  acción  de  revisión  tiene  carácter  excepcional,  pues,  por su conducto, se busca quebrar la fuerza de cosa juzgada  que  reviste la sentencia, en defensa de la justicia. De allí que el legislador  haya   establecido  no  sólo  causales  taxativas  para  su  procedencia,  sino  requisitos  de forma y fondo en la demanda, que resultan indispensables para que  la   Corte  pueda  pronunciarse  sobre  su  admisión  y  disponer  el  trámite  correspondiente.   

4.3.  El  carácter  inmutable del instituto  jurídico  que  se  pretende  remover  conlleva  el cumplimiento de una serie de  exigencias  formales  contempladas  en el artículo 194 ibídem, v. gr.: aportar  con  el  libelo  copia  o  fotocopia  de  las decisiones de primera y de segunda  instancia,  de  la  constancia de su ejecutoria, indicar la causal que se invoca  junto  con  los  fundamentos  de  hecho  y  de  derecho  en  los que se apoya la  solicitud y relacionar las evidencias que sustentan la pretensión.   

En  el  caso  particular,  si  bien  podría  afirmase  están  cumplidos algunos de los aludidos requisitos legales formales,  lo  cierto es que los postulados expuestos por el actor para la demostración de  la  causal  esgrimida, no permiten advertir que la declaración contenida en las  sentencias  reprochadas  ostente  un  defecto  de  tal  magnitud  que demande su  rectificación,  pues para confrontar la trascendencia y asidero de la petición  de  rescisión  se  requiere,  además, agotar una carga argumentativa idónea y  compatible   con   la   naturaleza   de   la   causal  de  revisión  deprecada.  Veamos:   

4.4.    De   la   causal   séptima   de  revisión.   

4.4.1.  La Corte  insiste  en  su  jurisprudencia aplicable para el numeral 7 del artículo 192 de  la Ley 906 de 2004, en la que se indica:   

Ha dicho la Sala que esa postulación exige  acreditar  que  la  postura  argumentativa  en  virtud  de  la cual se dictó la  sentencia  objeto  de  reproche,  fue  posteriormente  variada  por  esta  misma  Corporación,  a  través  de un pronunciamiento que contiene razonamientos cuya  aplicación  al  caso  concreto,  benefician al accionante (CSJ SP, 17 Oct 2012,  Rad. 36793 y 4 Mar 2013, Rad. 40208).   

Lo  anterior  implica  para  el interesado,  llevar  a  cabo  una labor de constatación en la que enseñe de manera objetiva  que  los presupuestos de la decisión contentiva del nuevo juicio, son similares  a  la  que  se cuestiona por esta vía. En otras palabras, debe «identificar en  el  contexto de la sentencia materia de revisión, el problema jurídico central  planteado,  junto  con  el  criterio  jurídico  que  la  Corte ha empleado para  desatarlo    (CSJ    SP,    23    May.  2012, Rad. 34180 y CSJ AP6904-2014.  Rad. 39857).   

4.4.2.   En   ese   orden,   la   Corte,   por   intermedio  del  pronunciamiento  CSJ   SP,  23  may.  2012,  rad.  26957,  sobre  la inaplicación del  aumento  de  penas establecido en la Ley 890 de 2004, al interior de un trámite  adelantado con ocasión de la Ley 600 de 2000, expresó:   

En  decisión  proferida  el  dieciocho de  enero  de  dos  mil doce, dentro del proceso de única instancia distinguido con  el  radicado  número  32.764,  la  Sala  mayoritaria  definió que los aumentos  punitivos  señalados en la Ley 890 de 2004, se hallan estrechamente ligados con  el  sistema  de  justicia premial dispuesto por la Ley 906 de 2004, en     consecuencia,    en  aquellos  procesos rituados por la Ley 600 de 2000  (…)  no  opera el aumento punitivo  consagrado  en  esa  normatividad. (Énfasis fuera de  texto).   

4.4.3. Dicho criterio fue reiterado por esta  Colegiatura,  a  través del precedente CSJ SP, 5 sept. 2012, rad. 36947, en una  actuación  de única instancia seguida contra un congresista, sujeto calificado  al  cual  se le aplica la Ley 600 de 2000, de la siguiente forma:   

Sobre  la  determinación  de los extremos  punitivos,  se  hace  necesario  advertir  que  conforme  la  actual  y unánime  posición  de  la  Sala  Penal  de  la  Corte  Suprema de Justicia, en  este  caso  [régimen  procesal  de  la Ley 600] no es posible  aplicar  el  incremento punitivo del artículo 14 de la Ley 890 de 2004, pues el  mismo  tiene  su  razón  de  ser  en  las  negociaciones  y  preacuerdos que se  autorizan  en  el  régimen del sistema acusatorio establecido por la Ley 906/04  (…). (Énfasis fuera de  texto).   

          4.4.4.  Así  mismo,  mediante decisión CSJ SP, 27 sept. 2012, rad.  37322, se dispuso:   

(…)  Adicional  a la propia voluntad del  legislador,  como  se  ha  visto, la Corte Constitucional, a través del control  constitucional  de tutela y a propósito de la comparación de las figuras de la  sentencia  anticipada (Ley 600) y el allanamiento a cargos (Ley 906), igualmente  advirtió  acerca  de  la  diferenciación  entre  los modelos de enjuiciamiento  criminal  y  la  conexidad  entre  la  ley  de  aumento  de  penas  y el sistema  acusatorio.   

(…)  

Esta   voluntad   legislativa  fue  así  observada  por  la Corte Suprema de Justicia, Corporación que desde los albores  de  la  entrada  en  vigor  de  la  Ley  906  de 2004, no sólo advirtió que el  incremento  general  de  penas ordenado en el artículo 14 de la Ley 890 de 2004  se  justificaba  para  los  casos  que  se  adelantaran  por el novedoso sistema  acusatorio,  sino  que las sanciones penales podrían terminar siendo irrisorias  ante  la  facultad  amplia  de la Fiscalía de llegar a acuerdos y negociaciones  con los procesados.   

(…)  

Si  el incremento de penas señalado en el  artículo  14  de la Ley 890 de 2004 se encuentra inexorablemente vinculado a la  Ley  906  de  2004,  según  lo  ha  venido  sosteniendo  esta  Corte en sede de  casación  desde que comenzó a regir el sistema acusatorio y, por otro lado, el  nuevo  Código  de  Procedimiento  Penal  dispone que el régimen procesal penal  aplicable  a  los  congresistas  es  la  Ley  600  de  2000,  surge  como verdad  incontrastable  que  a  estos aforados constitucionales no les resulta aplicable  esa  mayor  punición,  criterio unificado por la Sala a partir de los fallos de  enero  18  de  2012  para  aplicarlo  igualmente en procesos de única instancia  adelantados  por  la  Corte,  como  se  viene  haciendo desde entonces de manera  unánime   en   plena  observancia  del  principio  de  legalidad. (Énfasis fuera de texto).   

4.4.5. En este asunto en concreto, pese a que  en  la  propuesta  presentada  por  la  apoderada  del  sentenciado Cristóbal  Ríos Díaz, aparece la expresa  manifestación   consistente   en   que   el   reo   experimentó   «el  aumento  punitivo señalado en el Artículo 14 de la Ley 890  de  2004, y se le negaron las rebajas por allanamiento a cargos o preacuerdo por  prohibición   del   Artículo   26   de   la  Ley  1121  de  2006»,  lo cierto es que en los fallos de instancia acusados se advierte,  de  manera  diáfana  y  cristalina, que el sujeto referido fue castigado por el  tipo  penal descrito en el artículo 244 del C.P., modificado por el artículo 5  de  la Ley 733 de 2002, en atención a que el ilícito lo cometió a mediados de  2003,  es decir, los mencionados administradores de justicia jamás le aplicaron  la      disposición     jurídica     que     incrementó     las     sanciones  delictuales.   

4.4.6.  Por  otra parte, luego de analizadas  las   aludidas   determinaciones   condenatorias,  se  percibe,  con  suficiente  claridad,  que  el  juicio  adelantado en contra del prenombrado fue con base en  los  lineamientos  consagrados  en  la  Ley  600  de  2000  y,  de  contera, era  jurídicamente  imposible tramitar solicitud de allanamiento o preacuerdo alguno  debido a que son figuras propias de la Ley 906 de 2004.   

4.4.7. Así las cosas, estima la Sala que el  contexto  de  la sentencia que pretende ser removida por la parte actora difiere  ostensiblemente  con  el  entorno auscultado por la jurisprudencia en la que fue  hincada  la  demanda  de  revisión,  pues  el  caso  del procesado Cristóbal   Ríos  Díaz  fue  ventilado  de conformidad con la Ley 600  de   2000,   donde   no   operan   las   incrementos  correccionales  señalados en Ley 890 de 2004, en tanto  que  el  aludido  precedente  (CSJ  SP, 27 feb. 2013,  rad.   33254)  fue  erigido  atendiendo  el  trámite  previsto   en   la   Ley  906  de  2004,  lo  cual  permite  afirmar  que  ambas  determinaciones    judiciales   contienen   problemas   jurídicos   enteramente  diferentes    e    imposibles    de    asimilarse    o   equipararse.    

4.4.8.  En  ese  sentido,  la  postulación  efectuada  por  la  apoderada  del  citado  condenado  no logra acreditar que la  postura  argumentativa  en  virtud  de  la cual se dictó la sentencia objeto de  reproche,  fue  posteriormente  variada por esta misma Corporación a través de  un  pronunciamiento  que  contiene  razonamientos  cuya  aplicación,    al    caso    concreto,  benefician  al  accionante debido a que  los  soportes empleados en una y otra decisión judicial no resultan ajustables,  pues  contienen  elementos  fácticos  y  jurídicos  disímiles  por  cuanto al  demandante  nunca  le  impuso  el  señalado  aumento  punitivo, aplicable a los  asuntos  impulsados  por  la  Ley 906 de 2004, habida cuenta a que fue condenado  con base en el código de procesamiento penal de 2000.    

4.5.     En     suma,     advierte   la   Sala  que  estamos  en  presencia  de  una  demanda  de  revisión  que, de bulto, carece de adecuación  frente  a la jurisprudencia utilizada como apoyo para resquebrajar la firmeza de  la   sentencia   cuestionada,  pues  no  es  posible  constatar  de  manera objetiva que los presupuestos de  aquella  decisión  son similares a la que se reprocha por esta vía.   

4.6.   No  comprende,  entonces, la  Corte  el motivo por el cual la profesional del derecho exteriorizó,  contrario  a  la  realidad, que a su  prohijado  le impusieron una pena mayor a  la  que  le  correspondía  por  la  comisión  del  delito  de  extorsión, realizado a  mediados     de     2003,     en     consideración       a    la   Ley   890   de   2004,   pues   en   las   determinaciones     estudiadas     se  advierte,       de      forma      ostensible,  que  Cristóbal Ríos Díaz  fue   investigado   y  juzgado,   bajo   la  ritualidad  establecida en la Ley 600 de 2000,  por  el  tipo  penal  descrito en el artículo 244 del  C.P.,  modificado  por  el artículo 5 de la Ley 733 de 2002, y que no soportó,  injustificadamente,   incremento   punitivo   alguno;   disposición   jurídica  compatible solo con la Ley 906 de 2004.   

4.7.  En razón a la manifiesta y objetiva  ausencia  de  idoneidad de  la  demanda  propuesta,  así  como  de la             inobservancia      de      los      presupuestos      sustanciales   de  admisibilidad,  es  la inadmisión del libelo  la  solución  que  se  impone  adoptar (CSJ AP, 26 feb 2014 Rad. 40168).   

En  mérito  de lo expuesto, la Corte  Suprema  de  Justicia,  Sala  de  Casación Penal,   

  V.   R E S U E L  V E   

INADMITIR  la  demanda  de  revisión  presentada  por  la  apoderada  especial   de   Cristóbal   Ríos  Díaz.   

Contra esta decisión procede el recurso de  reposición.   

Notifíquese y cúmplase.  

GUSTAVO ENRIQUE MALO FERNÁNDEZ  

JOSÉ FRANCISCO ACUÑA VIZCAYA  

JOSÉ LUIS BARCELÓ CAMACHO  

I m p e d i d o  

FERNANDO ALBERTO CASTRO CABALLERO  

EUGENIO FERNÁNDEZ CARLIER  

LUIS ANTONIO HERNÁNDEZ BARBOSA  

EYDER PATIÑO CABRERA  

PATRICIA SALAZAR CUELLAR  

I m p e d i d o  

LUIS GUILLERMO SALAZAR OTERO  

Nubia Yolanda Nova García  

Secretaria    

1 Así  da  cuenta  la  certificación expedida por el Juzgado Promiscuo del Circuito de  Charalá,  adiada  28  de  marzo  de  2011,  obrante a folio 104 del cuaderno de  revisión.   

2 Cfr.  Folio 1 de la demanda de revisión.   

3 Cfr.  Folio          3          Ibídem.   

4 Cfr.  Folio 5 Ibídem.     

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *