AP2490-2016(47807)

2016

Asistente Jurídico Inteligente

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    CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

GUSTAVO ENRIQUE MALO FERNÁNDEZ  

Magistrado ponente  

AP2490-2016  

Radicado N° 47807.  

Aprobado acta No. 135.  

Bogotá,  D.C.,  veintisiete (27) de abril de  dos mil dieciséis (2016).   

V I S T O S  

Decide  la Corte sobre la admisibilidad de la  demanda  de  casación  presentada  por            el  defensor  de  YONNY  RICARDO  BERMEO  ANTURI,  contra  la  sentencia  de  segunda  instancia proferida por el Tribunal  Superior   del   Distrito  Judicial  de  Cali,  el  25  de  noviembre  de  2015,  confirmatoria  de  la emitida el 18 de septiembre de 2015, por el Juzgado Octavo  Penal  del  Circuito de esa ciudad, en la cual se condenó al acusado y a Marino  Mellizo  Ledesma,  a la pena principal de 9 Años de prisión, como autores  del  delito  de  concierto  para  delinquir  y  coautores  del  punible de hurto  calificado   agravado.   Allí  mismo  se  decretó  la  sanción  accesoria  de  inhabilitación  para  el  ejercicio  de  derechos y funciones públicas, por un  término  igual  al  de  la  pena  privativa  de la libertad, y se negaron a los  procesados  los  subrogados de la suspensión condicional de la ejecución de la  pena y prisión domiciliaria.   

HECHOS  

En  el fallo de segunda instancia, se narró  lo ocurrido, de la siguiente forma:   

“El  19  de  noviembre  de  2014,  fueron  capturados  Yony  Ricardo  Bermeo  Antury  y Marino Mellizo Ledesma, quienes por  información  de  fuente  humana  se  informó, pertenecían a una organización  criminal   liderada   por   Gerardo   Arenas  Quintero,  alias  “el  patas”,  propietario  del  establecimiento  de  comercio  “Barras  y Licores Gershi”,  ubicado  en la carrera 42D N° 45-88, local 2 del barrio República de Israel de  esta  ciudad;  organización  dedicada  al  hurto  de  residencias  y el llamado  “fleteo”   y   conformada  incluso  por  algunos  miembros  de  la  Policía  Nacional.   

De  igual  manera, el 3 de abril de 2014, a  eso  de  las 14:30 horas, en la carrera 33 A N° 12B-45 del barrio Colseguros de  esta  ciudad,  le hurtaron a Alexander Gómez Arenas, bajo amenaza de muerte, un  total   de   $   3.500.000.oo,   producto   de   la   distribución  de  gaseosa  “Bigcola””.   

DECURSO  PROCESAL   

    

        Capturados  los procesados YONNY RICARDO BERMEO ANTURY y Marino Mellizo Ledesma,  el  día  20  de  noviembre  de  2011,  se iniciaron ante el Juez  26 Penal  Municipal   de   Cali,  las  audiencias  preliminares  de  legalización  de  la  aprehensión,   formulación   de   imputación   y   solicitud   de  medida  de  aseguramiento.   

       En el decurso  de  las  mismas audiencias, el Juez de Control de Garantías determinó legal la  captura  y  facultó  que  se formulase imputación por los delitos de concierto  para delinquir y hurto calificado agravado.   

       En desarrollo  de  la  diligencia, luego de informársele de sus derechos y consecuencias de la  aceptación  de  responsabilidad  penal,  los  procesados  se  allanaron  a  los  cargos.   

         

         Por  último,  se  impuso  a  los  imputados  medida  de  aseguramiento de detención  preventiva en establecimiento carcelario.   

          El  29  de mayo de  2015,  se  llevó  a  cabo  ante  el  Juez Octavo Penal del Circuito de Cali, la  audiencia de individualización de pena y sentencia.   

     Posteriormente, el 18  de  septiembre  de  2015,  el juez profirió la sentencia de primer grado arriba  reseñada,  en  la  cual  determinó  que  la  rebaja  pasible  de otorgar a los  procesados  por  el  allanamiento  a  cargos  operado  durante  la  audiencia de  formulación  de  imputación  asciende  al  40%  del  monto  contemplado  en el  artículo  351 de la Ley 906 de 2004. De igual manera, se negó la reducción de  pena  por  indemnización integral dispuesta en el artículo 269 del C.P., en el  entendido  que  no  se  había  demostrado  que  se  había pagado todo el daño  ocasionado a la víctima.   

      En la audiencia  de  lectura  del  fallo,  la  defensa  de YONNY RICARDO BERMEO ANTURY, interpuso  recurso de apelación, que después sustentó por escrito.   

       El  fallo  de  segunda  instancia,  en  el  cual se negaron las pretensiones de la defensa, fue  proferido el 25 de noviembre de 2015.   

        Dada   la  confirmación  de  lo  resuelto  por  el  A  quo,  el defensor de BERMEO ANTURY,  presentó  y sustentó recurso extraordinario de casación, que ahora se examina  en su debida fundamentación.   

SÍNTESIS   DE   LA  DEMANDA   

Primer cargo  

Con amparo en la causal primera consagrada en  el  artículo  181  de  la  Ley  906 de 2004, el defensor del procesado acusa la  sentencia  de  segundo grado de haber violado directamente la ley sustancial por  falta  de  aplicación  de  lo  consagrado  en  el  artículo  269  del  Código  Penal.   

En  desarrollo  del  cargo,  el  recurrente  desglosa  los  que  entiende  elementos  objetivos  de  la  norma  en cuestión,  destinada   a   brindar   un   porcentaje  sustancial  de  rebaja  de  pena  por  indemnización integral de perjuicios.   

Luego  de  ello,  concluye  que  todos  los  requisitos  demandados  por la norma en cuestión se cumplen y solo se encuentra  en  discusión  lo  referido  a  la  naturaleza  de  la indemnización pagada al  afectada, o mejor, si esta debe entenderse o no integral.   

A  este  efecto,  destaca  cómo el Tribunal  negó  tal  calidad  al dinero consignado por el procesado, alegando que no solo  debe restituirse lo hurtado, sino indemnizar los perjuicios.   

Sin  embargo, acota el recurrente, pasó por  alto  el Ad quem, que la defensa presentó en la audiencia de individualización  de  pena,  un  documento  signado  por  la  víctima,  en  el  cual esta se dice  indemnizada integralmente por el daño padecido.   

Entiende  el  impugnante,  a  su vez, que la  falta  de  autenticación  ante  notario o de confrontación con la víctima, no  constituye  requisito de procesabilidad o procedibilidad, pues, ha de tomarse en  cuenta el principio constitucional de buena fe.   

Agrega  que  de  existir  controversia  al  respecto,   debió   la   Fiscalía,   en  cuanto  contraparte,  oponerse  a  la  presentación  del documento, lo que no hizo. Y, no es posible erigir en perito,  dentro  del  sistema  acusatorio  vigente, al juez, pues, este apenas funge como  árbitro.   

Controvierte  la  defensa,  así  mismo,  la  afirmación  del  Tribunal referida a que  debió iniciarse un incidente de  reparación  anticipado,  dado  que esta diligencia, en sentir del abogado, solo  opera cuando existen diferencias en cuanto al valor a cancelar.   

Estima  el  recurrente que la determinación  tomada  por el Tribunal proviene de inadecuada interpretación del contenido del  artículo  269  del  C.P., que directamente afecta al procesado, pues, le impide  acceder al beneficio punitivo allí regulado.   

Segundo cargo  

Ahora dentro del camino que traza el numeral  segundo  del  artículo  181  de  la  Ley  906  de  2004, el recurrente advierte  vulnerado el debido proceso.   

De esta manera genérica descrito el cargo,  luego  el demandante describe lo ocurrido con la rebaja de pena por allanamiento  a  cargos,  que ascendió a un 40%, y considera afectó el debido proceso, pues,  aunque  el  artículo  351  de  la Ley 906 de 2004, regula que si la aceptación  unilateral   de  responsabilidad  opera  en  la  audiencia  de  formulación  de  imputación   “la   disminución  es  del  40%  al  50%”,  debe accederse al máximo de rebaja, dado que  con ello se evitan todas las audiencias posteriores.   

Estima, en este sentido, que si el procesado  no  esperó  hasta  que  se  presentara  el  escrito  de acusación –en  cuyo  caso  sí  se  justificaría  otorgarle  apenas  el  40%  de  reducción  de  pena- ha de acceder a la máxima  rebaja.   

Considera, así mismo, que la rebaja debe ir  de  la  mano  del  desgaste  que  se evita a la judicatura y no por ocasión del  tiempo  que  ocupó  la  Fiscalía  en  investigar  el  asunto,  dado  que  esta  “tiene  el  deber  constitucional de investigar los  delitos”.   

Añade  que  en  el  examen  de los límites  mínimo  y  máximo  de  rebaja,  ha  de  atenderse  a  la  más benéfica, como  principio   general   del   derecho,  incluso,  con  aplicación  del  principio  pro  homine y la teoría del  “racero    (sic)    O    Cuchillo    de    Ockan  (sic)”,  referido  a  que  dentro de dos teorías en  igualdad  de  condiciones,  la  más simple es la que tiene más probabilidad de  ser la correcta.   

Dice,  de  igual  manera,  que  si  en  los  preacuerdos  la persona pacta con la Fiscalía el porcentaje máximo de rebaja y  ello obliga al juez, esto debe suceder igual con el allanamiento.   

A manera de conclusión para ambos cargos, el  demandante  pide  que  se modifique el fallo atacado a efectos de que se aplique  la  rebaja  de  pena por indemnización integral y se amplíe a un cincuenta por  ciento el beneficio por allanamiento a cargos.   

   

CONSIDERACIONES  DE  LA  CORTE   

      La  Corte  se  ve  obligada  a  precisar,  como  en  tantas  otras  ocasiones  lo  viene haciendo y  debería  ser  suficientemente  conocido  por  los operadores jurídicos, que el  recurso  extraordinario de casación no representa una nueva instancia a la mano  para  que  la  parte  afectada  con la decisión persista en su tesis derrotada,  prolongando  de manera innecesaria un debate que por lo común debe culminar con  la decisión de segunda instancia.   

      Es  por ello que el  carácter  excepcional  del  medio  de impugnación repudia el simple alegato de  instancia  y  obliga  de  precisa  argumentación  sustentada  en  las  causales  específicas contempladas en la ley.   

      Solo  a  partir  de  verificar  en  profundidad  que  el ad quem incurrió en un error trascendente y  ostensible,  al  punto  de  obligar  modificar o revocar lo decidido, es posible  asumir  adecuadamente  emprendido  el  alegato  casacional, en el entendido que,  precisamente  por  su  naturaleza  excepcional,  este  tipo  de vicios no son de  común  ocurrencia y, entonces, acudir de manera invariable -como si fuera labor  obligada  de  la  tarea  encomendada  a la parte- al mecanismo extraordinario se  representa   inane  e  incluso  contrario  a  mínimos  elementales  de  lealtad  procesal.   

     Esto, para significar  que  la  sola  discrepancia del impugnante con la tesis del Tribunal, aún si se  ofrece  más  elaborada  o  sugestiva  que  la  asentada  en  el  fallo, ninguna  virtualidad  de  prosperar  tiene en esta sede, dado que la sentencia de segunda  instancia  llega  aquí  prevalida  de  una  doble  connotación  de  acierto  y  legalidad que la blinda de ese tipo de controversias.   

      No  es,  además,  adecuada  forma  de  adelantar  la argumentación casacional, aquella que apenas  examina  de  forma  diferente el alcance de las normas o estima que estas han de  ser  aplicadas  de  manera  que  se  atiendan  sus  requerimientos, en tanto, de  entrada  la  alegación  se  ofrece  sesgada  e  interesada,  sin que en ella se  contenga   la  demostración  fehaciente  del  error  obligado  de  examinar  en  casación.   

      Es  ello  lo  que  contiene,  cabe decirlo desde ya, la sustentación que de la demanda presenta el  casacionista,  la  cual,  finalmente, apenas alcanza a reprochar del Ad quem que  no  examinase las normas o pruebas de cara a sus muy particulares intereses, sin  que  en  ese  camino  presentase  algún  fundamento serio que soporte la causal  aducida,  como  a  renglón  seguido  se  explicará  en  examen separado de los  cargos.   

        Cargo primero   

        A  pesar  del  esfuerzo  del  demandante por estructurar cubierta la  causal  primera,  en  el  entendido  que  se  violó  de  manera  directa la ley  sustancial,  lo  argumentado  no  logra  demostrar  algún  tipo  de yerro en el  análisis efectuado por las instancias.   

      Al  efecto,  ha  de  partirse  por  significar al recurrente que cuando se acude a la causal primera,  referida  a  la  interpretación  errónea  o  falta  de aplicación de la norma  sustancial,   necesariamente  debe  asumirse  la  controversia  desde  el  plano  dogmático,  a  fin de demostrar que frente a los hechos estimados como probados  de   acuerdo   con   el   análisis   realizado  por  el  Tribunal  –tópicos   inamovibles   que   deben  respetarse-  se  incurrió  en yerro interpretativo, dado que la norma examinada  no se examinó de la mejor forma en consideración a esos hechos.   

       De   entrada  el  impugnante  desatendió  este  inamovible  básico,  como quiera que en lugar de  estudiar  exclusivamente la norma y sus efectos, en aras de determinar de manera  fehaciente  que  ella  no contiene lo que extrajo el ad quem, deriva su crítica  hacia  los  hechos,  en  aras de advertir que estos, a diferencia de los asumido  por el fallador, ofrecen una realidad distinta.   

      Para  el  caso,  la  decisión  del  Tribunal  de  abstenerse de aplicar a favor de los procesados la  causal  de  atemperación  punitiva  establecida  para  los delitos de contenido  patrimonial  por  el  artículo  269  del  C.P.,  se  soportó en circunstancias  eminentemente  fácticas:  (i) que lo pagado resulta insuficiente para estimarlo  indemnización  integral;  y  (ii)  que  no  se  ha  demostrado  que la víctima  efectivamente  aseveró  estimarse  completamente  satisfecha  con  el  presunto  pago.   

      El  tema, y así lo  examinó  el  impugnante en su escrito, se advierte eminentemente probatorio, al  punto  que  el  recurrente  asegura  que con el documento aportado se prueba con  suficiencia  la voluntad del afectado de aceptar como indemnización integral lo  supuestamente   consignado   o   entregado   a   él   personalmente   por   los  procesados.   

     Abandonado, así, el  escenario  propio  de  la causal aducida, debió el demandante demostrar, dentro  del    campo    indirecto    de    los    errores    de   derecho   –verificando que se violó la legalidad  probatoria  o  se  acudió  a   tarifa  legal-,  o  de  hecho  –falsos   juicios   de   existencia  o  identidad,  o  falso  raciocinio-, un vicio trascendente que obliga atender a su  pretensión.   

     Pero, como jamás se  alegó  en  tal  sentido, limitándose el casacionista a anteponer su particular  visión  de  lo  que  los  medios  arrojan,  en  contra  de la que plasmaron las  instancias  en  sus  fallos,  evidente  se aprecia el carácter instancial de lo  argumentado,  por  lo  cual  debe  ser  preservada  la  condición  de acierto y  legalidad de las sentencias.   

       Lo   anotado  es  suficiente para que el cargo deba ser inadmitido.   

     Sin embargo, se hace  necesario  agregar  que  lo  sostenido  por el demandante ni siquiera representa  verdadera  controversia  a  las  razones  aducidas  por  las  instancias (que se  entienden  complementarias,  en  cuanto,  abordan  desde  la misma óptica y con  similares  efectos  el tema) para negar la reducción de pena por indemnización  integral.   

     A este respecto, cabe  destacar  cómo  ambos  falladores  realizaron  amplia disertación en torno del  tema,  para  lo cual se examinó la norma, sus efectos y lo que sobre el tópico  ha   dispuesto   la   jurisprudencia   de   la   Corte,   soporte  toral  de  lo  fallado.   

     A ello solo de forma  fragmentaria  aludió  el  impugnante  y  apenas  para  presentar  su  tesis  en  contrario,  sin  demostrar  el  yerro  de  la  postura  controvertida,  elemento  indispensable para que se examine en sede casacional el asunto.   

      Es  lo cierto, para  culminar,  que  la  Corte,  en  sede  de  la  Ley  906 de 2004, efectivamente ha  referido  cómo  la  definición  del pago de lo que a título de indemnización  integral  contempla  el  artículo  369  del  C.P., reclama de una intervención  activa  del  juez,  en  aras  de  comprobar  no  solo  que  se adelantó el pago  completo,   sino  que  cualquier  tipo  de  aceptación  de  la  víctima  opera  voluntaria1.   

      Ello  no  fue  de  ninguna  manera controvertido por el recurrente, quien ni siquiera se refirió a  dicho fundamento jurisprudencial.      

       Lo  referido  en  precedencia  obliga,  ante  la  impropiedad de lo alegado, a inadmitir el primer  cargo.   

        Cargo segundo   

        No  aprecia  la  Corte cómo pudo haberse afectado el debido proceso  por  el  solo hecho de que los jueces, dentro de su autonomía y con pleno apego  a  la  ley, hayan decidido rebajar el monto de pena por allanamiento en un 40% y  no   en  el  50%  que  pide  el  casacionista,  cuando  este  mismo  admite  que  perfectamente,  acorde  con  lo  dispuesto  en el artículo 351 de la Ley 906 de  2004, el porcentaje puede ser inferior al querido.   

     Mucho menos, si para  soportar    la    menor    rebaja    –ubicada,  se  repite,  dentro del rango permitido por la norma-, los  falladores  expusieron razones objetivas que incluso consultan la jurisprudencia  que sobre la materia ha expedido la Corte, allí reseñada.   

     Razones que, importa  destacar,   controvierte   el   recurrente,  no  con  fundamentos  sólidos  que  evidencien   en   aquellas   yerro   o   simple   capricho,  sino  a  partir  de  manifestaciones   subjetivas,   claramente  interesadas  o  incluso  francamente  impertinentes,  como  sucede  con  la remisión al rasero de Ockham, que ninguna  vinculación  tiene con la forma de resolver la cuestión planteada aquí, entre  otras  razones porque, asoma ostensible, no es posible definir que un porcentaje  de reducción de pena pueda considerarse complejo y el otro simple.   

       Por  lo  demás,  ninguna  posibilidad  de éxito puede comportar la afirmación atinente a que el  funcionario  judicial debe acudir al principio de favorabilidad o a su correlato  más  amplio pro homine, para  aplicar  en  favor  de  quien se allane a cargos el máximo permitido en la ley,  simplemente  porque  si  se  acepta  una  tal postura se despoja por completo de  significado  el  artículo,  tornando inane su objeto, precisamente encaminado a  que  el  juez  se  mueva  dentro  de  unos  baremos  que  le permitan juzgar las  circunstancias  particulares  y  a partir de ellas definir en concreto dónde se  ubica.   

      De  esta  manera,  cuando  los funcionarios judiciales estimaron pertinente rebajar el 40 % de pena  dado  el  allanamiento  a  cargos  operado  en  la  audiencia de formulación de  imputación,   tuvieron   en  cuenta,  para  no  conceder  el  máximo  del  50%  contemplado  en  el  artículo  351  de  la  Ley  906  de 2004, que la Fiscalía  desarrolló  una muy vasta tarea investigativa, previo a la imputación, la cual  demandó  de tiempo y esfuerzos ingentes, al punto de obtener prueba contundente  de  la  participación de los procesados en las ilicitudes, de lo cual se sigue,  objetivamente,  no  solo  que la asunción de responsabilidad penal no morigeró  con  mucho  el  trabajo judicial, sino que a futuro era posible esperar factible  la condena, si se siguiese el trámite ordinario.   

     Tales circunstancias,  cabe  agregar,  son  las  que  la  jurisprudencia de la Corte obliga examinar en  estos  casos,  acorde  con  la citación realizada por los falladores,  sin  que   ninguna   posición   argumentativa  sólida  ofreciera  en  contrario  el  demandante.   

       Solo  anoto,  al  respecto,   que  dada  la  función  otorgada  a  la  Fiscalía,  es  para  ella  obligatorio  investigar  los  delitos,  argumento  circular que nada aporta para  evidenciar errado el examen efectuado en los fallos.   

      En  suma,  como sin  esfuerzo  se  verifica que lo intentado por el recurrente en el cargo estudiado,  no  es  más  que  tratar de entronizar su muy interesada postura sobre el tema,  sin  nada  de  peso  que  desdibuje  o ponga en entredicho los razonamientos del  Tribunal   –mucho  menos,  verifique   posible   un   vicio   propio   de   la  casación-,  la  Sala  debe  inadmitirlo.   

     Finalmente, dado que  la  Corte  no observa en el trámite del asunto o el contenido de las decisiones  allí  tomadas,  afectación  trascendente  de  garantías  que  obligue  de  su  intervención  oficiosa,  se  inadmitirá  en  toda  su extensión la demanda de  casación.   

En  mérito  de  lo expuesto, la  Corte  Suprema  de Justicia, Sala de Casación Penal,   

R   E   S  U  E  L  V  E   

INADMITIR  la  demanda de casación presentada en nombre de YONNY  RICARDO  BERMEO  ANTURY,  en  seguimiento  de   las  motivaciones  plasmadas  en  el  cuerpo del presente  proveído.   

De  conformidad  con  lo  dispuesto  en  el  artículo  184  de  la  Ley  906  de  2004,  es  facultad  del demandante elevar  petición de insistencia en relación con el punto.   

Cópiese,      notifíquese      y  cúmplase.   

GUSTAVO ENRIQUE MALO FERNÁNDEZ  

JOSÉ FRANCISCO ACUÑA VIZCAYA  

JOSÉ LUIS BARCELÓ CAMACHO  

FERNANDO ALBERTO CASTRO CABALLERO  

EUGENIO FERNÁNDEZ CARLIER  

LUIS ANTONIO HERNÁNDEZ BARBOSA  

EYDER PATIÑO CABRERA  

PATRICIA SALAZAR CUÉLLAR  

LUIS GUILLERMO SALAZAR OTERO  

Nubia Yolanda Nova García  

Secretaria    

1  Radicado 39719, del 19 de junio de 2013     

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