AP2413-2014(39046)

2014

Asistente Jurídico Inteligente

Selecciona un texto en la página o analiza el artículo completo.

ⓘ Puedes seleccionar un fragmento de texto o analizar el artículo completo.

    República de Colombia     

  Corte Suprema de Justicia  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

PATRICIA SALAZAR CUELLAR  

         Magistrada Ponente   

Radicación  39046   

Aprobado    acta    N°    132   

AP2413-2014  

Bogotá D. C., siete (7) de mayo de dos mil  catorce (2014)   

VISTOS  

         La  Sala  se pronuncia sobre la solicitud probatoria presentada por  los  apoderados  del  Teniente  Coronel  ® JAIRO ENRIQUE PIÑEROS SEGURA, y del  Teniente  ®  SAMUEL  JAIMES  SOTO, dentro de la acción de revisión instaurada  por  la  Procuraduría  19 Judicial II Penal, contra la providencia por medio de  la  cual  el  Tribunal Superior Militar, confirmó la cesación de procedimiento  proferida  por  el  Comando de la Octava Brigada del Ejército Nacional, por los  delitos de homicidio y tortura.   

ANTECEDENTES  

         1.   Con  apoyo  en  la  causal  3º  de  revisión  de  que trata el artículo 220 del Código  de  Procedimiento  Penal  de 2000, y lo precisado por la Corte Constitucional en  la  Sentencia  C-004  del  20  de  enero  de  2003,  mediante  la  cual declaró  su   exequibilidad,   la Procuradora 19 Judicial II Penal presentó demanda  de   revisión   contra   las   referidas   decisiones   de  la  Justicia  Penal  Militar.   

         Como  fundamento  de  su  petición  evocó  lo  dicho por la Corte  Constitucional en la aludida sentencia, así:   

a)  “La acción  de  revisión por esta causal también procede en los casos de preclusión de la  investigación,  cesación  de  procedimiento y sentencia absolutoria, siempre y  cuando  se  trate  de  violaciones  de derechos humanos o infracciones graves al  derecho  internacional  humanitario, y un pronunciamiento judicial interno o una  decisión  de  una instancia internacional de supervisión y control de derechos  humanos,  aceptada  formalmente por nuestro país, haya constatado la existencia  del   hecho   nuevo   o   de   la   prueba   no   conocida   al  tiempo  de  los  debates.”   

b)   Igualmente   procede   “contra  la  preclusión  de  la  investigación, la cesación de  procedimiento  y  la  sentencia  absolutoria,  en  procesos  por  violaciones de  derechos  humanos  o  infracciones  graves al Derecho Internacional Humanitario,  incluso  si  no  existe un hecho nuevo o un aprueba no conocida al tiempo de los  debates,  siempre  y  cuando  una  decisión judicial interna o una decisión de  un  instancia internacional de supervisión y control  de   derechos   humanos,   aceptada   formalmente   por   nuestro  país,   constaten   un   incumplimiento  protuberante  de  las  obligaciones  del  Estado  colombiano  de  investigar  en  forma    seria   e   imparcial   las   mencionadas  violaciones”.      (negrilla     fuera     de  texto).   

         Considera  el actor, que está probada la causal, pues  dentro  del  proceso  tramitado  ante  la  Justicia  Penal  Militar,  se  evidencia como  “se  privó de la libertad sin razón legal alguna,  al  ciudadano  LUIS  FERNANDO LALINDE LALINDE, quien finalmente fue dado de baja  por  las fuerzas militares de Colombia, comandadas por el Teniente Coronel JAIME  PIÑEROS   SEGURA   y   el   Teniente   SAMUEL   JAIMES   SOTO”,  no  obstante  la  contundencia  probatoria,  se  ordenó cesar todo  procedimiento a favor de los oficiales.   

         Apoya  su  pretensión  con  copia  de  las decisiones de primera y  segunda  instancia,  y  de  la   Resolución No. 24 del 22 de septiembre de  1987   emitida   por  la  Comisión  Interamericana  de  Derechos  Humanos,  que  resolvió:   

“Declarar  que el gobierno de Colombia ha  violado  el  derecho a la libertad personal consagrado en el artículo 7º de la  Convención  Americana sobre Derechos Humanos, y el derecho a la vida reconocido  en  el  artículo  4 de ese instrumento internacional, a través de las acciones  de  sus  agentes  que  condujeron  al  arresto y posterior desaparición de Luis  Fernando  Lalinde  Lalinde,  ocurridos  en  la  vereda  “Verdún”, Municipio  Jardín de Antioquia, el 3 de octubre de 1984.   

Recomendar al Gobierno Nacional que realice  una   exhaustiva   investigación   sobre  los  hechos  denunciados,  a  fin  de  identificar  a  los responsables y someterlos a la justicia a fin de que reciban  las  sanciones que tan grave proceder exige y adopte las medidas necesarias para  impedir que hechos de tal gravedad puedan volver a ocurrir”.   

         2.  La  Corte admitió la demanda y dispuso solicitar al comando de  la  Octava  Brigada  del  Ejercito  Nacional,  el  proceso objeto de la acción.   

         3.  En  el  traslado  para  pedir  pruebas, los defensores de TC ®  JAIRO  ENRIQUE  PIÑEROS  SEGURA  y  T  ®  SAMUEL  JAIMES SOTO, presentaron las  siguientes solicitudes:   

         3.1 Defensor de PIÑEROS SEGURA:   

         a)  Oficiar al  Consejo  Superior  de la Judicatura, a la Fiscalía General de la Nación, a los  Juzgados  Penales  de Antioquia y al Tribunal Superior de Antioquia y Medellín,  para  que certifiquen si en la jurisdicción penal ha cursado investigación por  la  muerte  de  LUIS  FERNANDO  LALINDE  LALINDE.  De ser positiva la respuesta,  allegar “la  documentación”.   

Pretende  la defensa, confirmar que por los  mismos hechos no se ha adelantado otra actuación judicial.   

3.2    Defensor    de   SAMUEL   JAIMES  SOTO:   

         a)  Se  tenga  como prueba el proceso penal que por el caso LALINDE  LALINDE  adelantó  la  Justicia Penal Militar, a fin de que la Corte valore que  el fallo emitido fue en derecho y justicia.    

         b)  Recepcionar  los  testimonios  de  AMPARO  JAIMES SOTO, HÉCTOR  JULIO  CASTELLANOS  JAIMES  y  MIRIAM  RANGEL  PARRA,  para   acreditar  la  conducta ejemplar de su patrocinado.   

CONSIDERACIONES  

         1.  La  procedencia  de  la  práctica de pruebas está dada por la  viabilidad  para  demostrar o desvirtuar los presupuestos de la causal invocada,  lo cual recae en cabeza del peticionario.   

         De  acuerdo  con  el artículo 235 de la Ley 600 de 2000 que regula  el  rechazo  de  las  pruebas,  para poder establecer si la prueba es pertinente  conducente  y  útil,  el  solicitante  debe  definir  los  hechos  que pretende  demostrar  con  ella  y  su  relación con la causal invocada. De no hacerlo, la  Sala  queda  impedida  para  realizar  este  juicio  de  valor, es decir, si las  pruebas  están  dirigidas  a  demostrar  o enervar la causal y si es útil para  ello.   

Sobre  el  tema  la  Sala dijo:   

“el  periodo  probatorio    de    la    acción   de   revisión   tiene   como   finalidad  demostrar  los  supuestos sobre los cuales se fundamenta  la  causal  invocada, de manera que la conducencia de  una  prueba  está marcada por la naturaleza de esa causal; y su pertinencia por  la  eficacia  que  pueda tener para comprobar la circunstancia que ha servido de  sustento  a la postulación; conducencia y pertinencia que el actor debe allegar  respecto   de   cada   elemento   de   juicio  que  pretenda  se  allegue  a  la  actuación”1.   

         Entonces,  serán rechazadas aquellas que  no  se  dirijan  a  acreditar  la causal de revisión invocada, las prohibidas   o   ineficaces,   versen   sobre  hechos  notoriamente  impertinentes, o sean manifiestamente superfluas.   

         Tampoco  serán atendidas las tendientes a acreditar o controvertir  la  responsabilidad penal, cuyo escenario natural lo es el de las instancias, de  prosperar desde luego, la demanda revisora.   

         2.  En  relación  con  los  requisitos  exigidos para demostrar la  causal  alegada,  la  Corte  en  sentencia  CSJ AP, 13 jul 2011, rad. 35733, los  señaló así:   

i)  La  acreditación  de  una  decisión  judicial  de  preclusión  de  investigación,  cesación  de  procedimiento,  o  sentencia  absolutoria o condenatoria con los derroteros fijados en la sentencia  C-979/05.   

ii)   Los   comportamientos   delictivos  investigados   deben   corresponder   a   violaciones   de  derechos  humanos  o  infracciones graves al derecho internacional humanitario.   

iii)  La emisión  de  un  pronunciamiento  judicial  interno,  o de una instancia internacional de  supervisión  y control de derechos humanos, admitida formalmente por el Estado,  en  el que se haya constatado el incumplimiento protuberante de sus obligaciones  en  materia  de  investigación  seria  e  imparcial  de  tales violaciones y la  existencia  de  un  hecho  o  prueba  nuevos  no  conocidos  al  tiempo  de  los  debates.   

iv) La existencia de una decisión judicial  de  instancia  internacional de supervisión y control de derechos humanos, cuya  competencia  haya sido aceptada formalmente en Colombia, y hubiere verificado el  manifiesto   incumplimiento   de  las  obligaciones  del  Estado  Colombiano  de  investigar  completa,  imparcial  y  eficazmente  los  hechos  conocidos  por la  instancia  supranacional,  sin  necesidad  de que haya surgido un hecho o prueba  nueva.   

Cuando  se  trata  de recomendaciones de la  Comisión  Interamericana  de Derechos Humanos, la Sala viene sosteniendo que el  efecto  vinculante  de  las  mismas,  “en tanto acto  jurídico   unilateral  internacional,  tiene  como  única  virtualidad  la  de  propiciar  la  revisión  de la actuación demandada por parte de la Corte, pero  no  la  de  declarar su invalidez sin que previamente la Sala haya verificado si  hubo  algún  tipo  de  violación  en  el  desarrollo  del  proceso”2.   

Es este orden, la revisión de la actuación  por  parte  de  la  Sala  está dirigida a verificar3:   

i)    “si  efectivamente  la  conducta de la Fuerza Pública, en este caso, de los miembros  de   la   Policía   Nacional   que  fueron  favorecidos  con  la  cesación  de  procedimiento  (…),  debe  entenderse un acto propio del servicio que se halle  cubierto   por   el   fuero   investigativo   propio   de   la   Justicia  Penal  Militar”4; y;   

ii)  “si  la  investigación  adelantada por esa jurisdicción fue seria e imparcial, o mejor,  si  por  consecuencia  de ella no se generó una abierta impunidad, aspectos que  sólo  pueden  verificarse al interior de la actuación que generó la decisión  demandada”5.   

         

         3.  Con  estas  directrices  procede  la  Corte   a   determinar  si  las  pruebas  solicitadas  por  los  defensores  son  procedentes, caso contrario las negará.   

3.1  En cuanto a  la   solicitud  del  defensor  de  PIÑEROS  SEGURA,  tendiente  a   verificar  si  en  alguno  de los despachos del país cursó  investigación  por  la  muerte  de  LUIS FERNANDO LALINDE, la Sala la niega por  cuanto  el  peticionario  no  indicó  que  hechos pretende demostrar con ella y  menos  determinó  su  relación  con  la  causal invocada, de modo que la Corte  está   impedida   para   demostrar   su   pertinencia   y  utilidad.   

3.2 Respecto  de la solicitud del defensor de  SAMUEL  JAIMES  SOTO,  para que se tenga como prueba el proceso penal adelantado  por  el  caso  LALINDE LALINDE ante la Justicia Penal Militar, sobra afirmar que  se  tiene  como  prueba,  ya  que su arribo fue producto de la orden dada por la  Sala en el auto admisorio de la demanda.   

         En  relación  con  los  testimonios de AMPARO JAIMES SOTO, HÉCTOR  JULIO  CASTELLANOS  JAIMES  y  MIRIAM  RANGEL  PARRA,  tendientes a demostrar la  conducta   ejemplar   de   JAIMES   SOTO,   serán  negados  por  impertinentes,  por  cuanto  no  tiene ninguna posibilidad lógica ni  jurídica para desvirtuar la causal invocada.   

         4.  De  oficio la Sala ordena tener como  prueba  la  Resolución 24/87 caso 9620 del 16 de septiembre de 1988 de la Corte  Interamericana  de  Derechos  Humanos  y  el  Informe de Admisibilidad No. 40/13  aprobado  en  su  sesión  No.  1948  celebrada  el  11  de julio de 2013 por la  Comisión   Interamericana   de   Derechos   Humanos   en   el  caso  denominado  “Familiares    de    Luis    Fernando    Lalinde  Lalinde”, obrante a folio 114 a 119 del cuaderno de  la Corte.   

Dispone   solicitar   a   la   Comisión  Interamericana  de  Derechos  Humanos,  a  través  del Ministerio de Relaciones  Exteriores,   que   indique  si  dentro  de  la  petición  12.362  “Caso  Familiares de Luis Fernando Lalinde Lalinde”  se  ha  proferido  con posterioridad al 11 de julio de 2013, otro  informe   o   recomendación   adicional,  en  caso  positivo,  remitir  a  esta  Colegiatura    copia    formal    de   las   decisiones   adoptadas   sobre   el  particular.   

En  mérito de lo expuesto, la SALA    DE    CASACIÓN    PENAL    DE    LA   CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

RESUELVE  

         1.  NEGAR  las  solicitudes  de  práctica  de  pruebas elevadas por los defensores del Teniente  Coronel  ®  JAIRO  ENRIQUE PIÑEROS SEGURA y el Teniente ®  SAMUEL JAIMES  SOTO,  de  conformidad  con  las  razones  plasmadas.   

         

         2.    INCORPORAR    como   prueba,   la  Resolución  24/87  caso 9.620 del 16 de septiembre de 1988 emitido por la Corte  Interamericana  de  Derechos  Humanos  y  el  Informe de Admisibilidad No. 40/13  proferido  por la misma Comisión y aprobado en su sesión No. 1948 celebrada el  11    de    julio    de    2013    en    el    caso    denominado   “Familiares  de  Luis  Fernando  Lalinde Lalinde”, obrante     a    folio    114 a 119 de la Corte.   

4.  SOLICITAR  por  medio  del Ministerio de  Relaciones  Exteriores  a  la  Comisión  Interamericana  de  Derechos  Humanos,  indique    si    dentro    del   caso,    petición   12.362   “Caso   Familiares   de   Luis   Fernando   Lalinde   Lalinde”,  se  ha  proferido con posterioridad al 11 de julio de  2013,  otro informe o recomendación adicional, en caso positivo, remitir a esta  Colegiatura    copia    formal    de   las   decisiones   adoptadas   sobre   el  particular.   

Contra esta decisión procede el recurso de  reposición.   

Cópiese,      notifíquese      y  cúmplase.   

FERNANDO ALBERTO CASTRO CABALLERO  

JOSÉ LUIS BARCELÓ CAMACHO  

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ  

EUGENIO FERNÁNDEZ CARLIER  

MARÍA   DEL   ROSARIO   GONZÁLEZ  MUÑOZ   

GUSTAVO ENRIQUE MALO FERNÁNDEZ  

EYDER PATIÑO CABRERA  

PATRICIA SALAZAR CUELLAR  

LUIS GUILLERMO SALAZAR OTERO  

NUBIA   YOLANDA  NOVA GARCÍA   

Secretaria  

    

1  Corte Suprema de Justicia. Sala de Casación Penal. Auto de 23 de  abril   de   2003,   radicación   18453.   Reiterado   por   la  Corte  en  los  siguientes   Radicados:  No.  23059 del 5 de agosto de 2008, Rad. 29075 del  19 de mayo de 2010, entre otros.   

2  Al  respecto, ver auto del 7 de octubre de 2009, radicación 31.195.   

3  Sentencia del 6 de marzo de 2008, radicación  26.703   

4 Auto  del 7 de octubre de 2009, radicación 31.195.   

5  Ibídem.     

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *