AP2324-2014(40483)

2014

Asistente Jurídico Inteligente

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CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

EYDER PATIÑO CABRERA  

Magistrado ponente  

AP2324-2014  

Radicación n° 40483  

(Aprobado  Acta No.  123)   

Bogotá  D.C.,  treinta (30) de abril de  dos mil catorce (2014).   

MOTIVO DE LA DECISIÓN  

Se  pronuncia  la  Corte  sobre el recurso de  apelación  presentado  por  el  Fiscal  Delegado  ante  el Tribunal Superior de  Quibdó,  contra  la  decisión de dicho Cuerpo Colegiado, del 5 de diciembre de  2012,  de  negar  la  preclusión  de la investigación seguida contra el doctor  Pedro   Inocencio   Rentería   Ramírez por el delito de prevaricato por omisión.   

HECHOS Y DECURSO PROCESAL  

El  3  de  agosto  de 2011, el abogado Harold  Iván  Mena  Torres denunció al doctor Pedro Inocencio  Rentería   Ramírez,  Fiscal  Séptimo  Seccional  de  Quibdó,  por  no  formularle  imputación  al  señor  José  Martín Hincapié  Álvarez,  Administrador  Temporal para el Sector Educativo del Departamento del  Chocó,  contra quien había iniciado, un año antes, proceso penal por fraude a  resolución  judicial,  al no haber dado cumplimiento a un fallo de tutela de la  Sala  Jurisdiccional  Disciplinaria  del  Consejo Superior de la Judicatura, que  favorecía a un grupo de docentes poderdantes suyos.   

     

I. Solicitud de preclusión.     

1.-  El  Fiscal1  Delegado  ante  el  Tribunal  Superior  de  Quibdó  solicita  la preclusión de la investigación en favor de  Rentería     Ramírez,  destacando  que  la  conducta  es  atípica,  de  acuerdo  con  el numeral 4 del  artículo  332  del  Código  de  Procedimiento  Penal. Comienza por realizar un  repaso  acerca  de la facultad de la Fiscalía General de la Nación para llevar  a  cabo  las  investigaciones,  y  diserta luego en punto de los derechos de las  víctimas,   acompañado   de   la   jurisprudencia   constitucional2, para después  enunciar  los  elementos  del  tipo  de  prevaricato por omisión, acorde con el  artículo  414  del  Código  Penal,  y  acreditar  la condición de funcionario  público del indiciado. Además:   

1.1.- Precisa, siguiendo los lineamientos de  la                   jurisprudencia3,  los  verbos alternativos del  tipo  penal  del  que  se ocupa, cuales son omitir, retardar y rehusar, y a tono  con  ello  plantea  que  para saber si el indiciado rehusó y/o retardó un acto  propio  de  sus  funciones,  se  debe  tener  presente el límite temporal de la  investigación   previa,   que   conforme   al  artículo  175  del  Código  de  Procedimiento  Penal, es de dos años, acotando que antes de la reforma de 2011,  esa  fase se podía prolongar por todo el periodo que abarcaba la prescripción,  salvo  que hubiese imputación. De modo que, para el momento en que se presentó  la   denuncia,  la  indagación  podía  extenderse  por  todo  el  término  de  fenecimiento  de  la  acción  penal,  toda  vez  que  no se le había fijado un  límite.   

1.2.-  Reseña  que  el  doctor  Rentería  Ramírez,  mientras estuvo al  frente  de  la  investigación,  elaboró  el  programa  metodológico  el 22 de  noviembre  de  2010  y  practicó  el interrogatorio4  a Hincapié Álvarez el 17 de  marzo de 2011.   

1.3.-  Manifiesta  que  a dicho Fiscal no le  figuran  más  actuaciones  en las diligencias, porque fue removido del caso por  el  Director  Seccional  de  Fiscalías de Quibdó, al conocer de la recusación  que el denunciante entabló en su contra.   

1.4.-  Asevera  que  el  asunto  que  debía  resolver  el  doctor Pedro Inocencio Rentería Ramírez  era  complejo  o  por  lo  menos  ameritaba un estudio  detallado  de la denuncia, del caudal probatorio y demás documentos allegados a  la  actuación  que adelantaba contra el funcionario gubernamental José Martín  Hincapié                  Álvarez5 y ello justificaría su actuar  desde  que  asumió  el  caso y hasta que fue separado del mismo, revelando, por  igual,   que   el   denunciante   reiteradamente  incorporaba  documentación  y  presentaba  solicitudes,  siendo  la  principal  que  se  acogiera por parte del  director  de  la  investigación, su pretensión de imputar cargos al denunciado  por el delito de fraude a resolución judicial.   

1.5.-  Anota  que  su  investigado  en  el  interrogatorio  manifestó que estaba conociendo de actuaciones correspondientes  a  los dos sistemas procesales; que su carga laboral comprendía sendos procesos  contra  la  Alcaldesa  de  Bagadó (Chocó), por peculado por apropiación, y el  Alcalde  y  Tesorero  de  Beté  por  igual reato, y su atención además estaba  puesta  en  otros  relativos a la defraudación a recursos destinados a la salud  del pueblo Chocoano.   

1.6.- Rememora, del mismo interrogatorio, la  congestión  en  el  despacho  del indiciado, la escasez de personal, incluso la  carencia   de   colaboradores,   lo   cual  condujo  al  Director  Seccional  de  Fiscalías6  a  trasladar  temporalmente  desde  Istmina,  a  la Fiscalía 4 de  Infancia  y  Adolescencia  para  que asumiera las actuaciones tramitadas bajo la  Ley  600  de  2000.  Recordó  que  el doctor Rentería  Ramírez   argumentó   que   conjuntamente  con  las  funciones     investigativas     y     jurisdiccionales,     cumplía     tareas  administrativas7.   

1.7.- Asegura, que entre el 2 de mayo de 2010  y  el  1º  de  agosto  de 2011, en el Despacho del indiciado se desempeñaron 3  personas  en  el  cargo  de asistente judicial y la última que lo ocupó estuvo  ausente   por   vacaciones   y   en   más  de  una  ocasión  fue  promovida  a  Fiscal.   

1.8.-  Insiste  que  al  doctor Rentería  Ramírez no se le podía exigir,  tal  y  como  lo  pidió  el  denunciante,  que le formulara imputación a José  Martín  Hincapié  Álvarez,  ya  que éste allegó a la actuación, documentos  que  hacían  ver que cumplió con lo que se le ordenó mediante fallo de tutela  por  la  Sala Disciplinaria del Consejo Superior de la Judicatura, y providencia  en  que  se  determinó  no sancionarlo por desacato, por lo que pudo archivar o  solicitar la preclusión de la investigación.   

1.9.- Menciona que la jurisprudencia de esta  Corporación8  ha  establecido  que  el delito de prevaricato por omisión, no se  concreta  con  la  materialización  de  alguno de los verbos rectores del tipo;  siendo  necesario  corroborar  si  el  sujeto  activo  sabía  que con su actuar  infringía  la  ley,  y  a  pesar de ese conocimiento decide su realización, lo  cual  no  surge  de  la  actuación.  De  otra  parte,  el  doctor  Pedro   Inocencio  Rentería  Ramírez  no  tenía  ningún  interés  en beneficiar a Hincapié Álvarez; por el contrario,  el  29  de  octubre de 2011 contra él presentó, en otra actuación a su cargo,  escrito de acusación por fraude a resolución judicial.   

Así, una vez le advirtió al Tribunal que de  acuerdo  con  lo  asegurado  por el implicado y su colega, doctor Tello Chaverra  Castro,  en  el  sentido  de  que  el  denunciante  les  pedía  que  citaran  a  interrogatorio  a  José Martín Hincapié Álvarez o solicitaran audiencia para  formularle  imputación  y  así  se  asustaría  y  haría  los  giros  de  las  acreencias  de  sus  poderdantes,  es  que  el Fiscal fundamenta su pedimento de  precluir la investigación por atipicidad de la conducta.   

     

I. Intervenciones.     

1.-  Harold  Iván  Mena  Torres9, denunciante y  representante de las víctimas.   

1.1.-  Rechaza  el  señalamiento  de  haber  ejercido  presión  a  los  fiscales  para  que  formularan  imputación a José  Martín Hincapié Álvarez.   

1.2.-  Lamenta  que  ni el indiciado, ni los  otros  fiscales  que  han  conocido de la actuación hayan hecho la imputación,  cuando  aportó  todos  los elementos probatorios, por lo cual se deben rechazar  las excusas relacionadas con la carga laboral.   

1.3.-  Discrepa  con  el  Delegado  ante  el  Tribunal  en  cuanto  a  que el asunto sometido a conocimiento del indiciado era  complejo,  toda vez que la petición que hizo a la Fiscalía fue muy simple y en  la misma no se han determinado a los responsables.   

2.-     El  Procurador10.   

2.1- No se configura el delito de prevaricato  por omisión.   

2.2-  En  el  caso  por  el  que se llamó a  responder  al  doctor  Rentería  Ramírez  la justicia ha sido lenta, porque dicho funcionario le ha dedicado  más  tiempo  a  los asuntos con detenido por estar de por medio el derecho a la  libertad.   

2.3- Coadyuva la solicitud de preclusión de  la Fiscalía.   

3.-     El  defensor.11   Acoge   en   todo,   los  planteamientos  de  la  Fiscalía  y  suplica  al  Tribunal la preclusión de la  investigación  en  favor  de su asistido, doctor Pedro  Inocencio Rentería Ramírez.   

DECISIÓN DE PRIMERA INSTANCIA  

1.-  El Tribunal12  rechazó  la  solicitud  de  preclusión por las siguientes razones:   

1.1.-  La  mora es evidente, porque desde el  momento  en  que  el  doctor  Pedro Inocencio Rentería  Ramírez,  escuchó  en  interrogatorio  al  indiciado  José Martin Hincapié Álvarez, la actuación se estancó.   

1.2.-   Un   argumento   para  excluir  la  responsabilidad   del  indiciado  debería  hacer  relación  a  la  congestión  judicial,  en  punto  de  lo cual obra la certificación y el cuadro de la carga  laboral  existente entre agosto de 2010 y el 30 de septiembre de 2011, es decir,  el  período  en  el  que el implicado estuvo al frente de la indagación por la  que  se  le cuestiona, donde el promedio llegaba a 67 procesos de Ley 600 y casi  165  de  la  906  de  2004,  incluso  en algunos meses las cifras de asuntos del  sistema acusatorio se incrementaron a 242.   

1.3.-   No  se  estableció  el  nivel  de  producción  del  despacho  del  investigado,  de  ahí  que  cuando se dice que  desatendió  el diligenciamiento en razón del cual fue denunciado, por ocuparse  de  otros,  se  esperaba  que el Delegado de la Fiscalía acreditara la carga de  trabajo   del  doctor  Rentería  Ramírez en esas otras actuaciones, labor que omitió.   

1.4.- La fiscalía no acreditó la causal de  preclusión,  artículo  332,  numeral  4,  del  Código de Procedimiento Penal,  sobre  atipicidad  del  hecho  investigado,  estando  frente  a  una mora en las  decisiones   judiciales,  sin  establecer  si  obedece  a  un  interés  u  otra  circunstancia, por no ser de su resorte ni el momento oportuno.   

1.5.- Concluye la importancia de profundizar  en  la  investigación  hasta las últimas consecuencias, porque de lo contrario  no  se  tendrá  claridad  acerca  de  la  concurrencia  de  los elementos tanto  objetivos  como subjetivos del tipo penal de prevaricato por omisión, necesario  para   decidir   por   lo   que   se  impone  el  rechazo  de  la  solicitud  de  preclusión.   

SUSTENTACION    DEL    RECURSO    Y    SU  TRÁMITE   

1.- Fiscalía.  

El   Delegado,  al  respecto,  reflexionó  así13:   

1.1.- No es aceptable que el Tribunal afirme  no  haber  sustentado  la  causal  de  preclusión  y,  además,  le atribuya al  indiciado  haber  incurrido  en mora sin especificar el verbo del tipo penal del  prevaricato  por  omisión  al  que  adecuó  su  proceder.  La  indagación que  tramitaba  el  doctor  Rentería  Ramírez  se  encontraba  dentro  del  término  de  dos  años  que fija el  artículo 175 del Código de Procedimiento Penal.   

1.2.-  Un  funcionario  judicial no está en  condiciones  de evacuar, con seguridad, determinada cantidad de trabajo, pues la  experiencia   muestra   que   concurren   situaciones   de  índole  personal  y  administrativa  que  interfieren en la meta que se trace. Así funda su crítica  al  a  quo  cuando exige el  conteo  riguroso de los procesos impulsados o finiquitados, o de los autos, para  justificar  el  retardo  en  la  ejecución de un acto de un servidor judicial y  plantea  que,  frente  a la posición de esa Colegiatura, todos los funcionarios  de  la Rama del Poder Público no solo presentarían atraso en sus labores, sino  también    estarían    incurso    en    el    delito    de   prevaricato   por  omisión.   

1.4.-  Enfatiza  que  el  Tribunal  no  se  pronunció  en  torno  al aspecto subjetivo de la conducta del indiciado, cuando  debió  hacerlo,  ya  que  no es solo la ocurrencia objetiva o el retraso lo que  configura  esta  clase  de  delito,  sino  también  el estudio de los elementos  cognoscitivo  y  volitivo  que  precisamente  no  concurren,  toda  vez  que del  interrogatorio  al  doctor  Pedro Inocencio     Rentería     Ramírez,  se  extracta que no era consciente que la actuación se estuviera  prolongando  en  el  tiempo  y  tampoco  fue su deseo extenderla, ni se detectó  interés  alguno en favorecer a Hincapié Álvarez; denotando cómo en otro caso  lo  llevó  a  juicio.  Recuerda  la  inmanejable  asignación  de asuntos a ese  funcionario,  lo mismo que las labores administrativas que le fueron confiadas y  le  mermaban  su  capacidad  para  resolver  los  asuntos  jurisdiccionales a su  cargo.   

Apoyado   en  los  anteriores  argumentos,  solicita  la  revocatoria  del  auto  recurrido  para,  en su lugar, precluir la  investigación.   

2.-  No recurrentes.   

2.1.-          Procurador14. No  obstante  considerar  no  estar  frente  al  delito de prevaricato por omisión,  esgrime  que  la  decisión  del  Tribunal  se tomó para tener mayor certeza al  resolver de fondo.   

2.2.-          Defensor15.       Coadyuvó  los  planteamientos  del  Fiscal  y  solicitó  que  sean  tenidos en cuenta en defensa de los intereses de su asistido.   

2.3.-  Victima.  Mostró su acuerdo con lo decidido.   

CONSIDERACIONES  

1.-  Competencia.   

Al tenor de lo dispuesto en el artículo 32,  numeral  3 de la Ley 906 de 2004, la Sala de Casación Penal de la Corte Suprema  de  Justicia  es  competente  para conocer del recurso de apelación interpuesto  por  el  Delegado  de  la  Fiscalía  contra  el  auto  del  5  de  diciembre de  2012, por medio del cual el  Tribunal  Superior  del  Distrito  Judicial de Quibdó  negó   la   preclusión  de  la  investigación  adelantada  contra  el doctor  Pedro   Inocencio   Rentería   Ramírez, por el delito de prevaricato por omisión.   

2.- El caso concreto.  

1.-  Se desprende de los hechos relatados en  precedencia,     que     al     doctor     Rentería  Ramírez  lo  denunció  el  abogado Harold Iván Mena  Torres  por  el  delito  de prevaricato por omisión, porque en su condición de  Fiscal  7 Seccional de Quibdó no formuló imputación a José Martín Hincapié  Álvarez,    investigado    por    el    reato    de    fraude   a   resolución  judicial.   

2.-  De  acuerdo  con  lo  previsto  en  el  artículo  414  del  Código  Penal,  se  constituye en prevaricador omisivo, el  funcionario     público     que     «omita,   retarde,   rehúse  o  deniegue  un  acto  propio  de  sus  funciones…».   

3.-  Siendo  imprescindible  constatarlo,  observa  la  Sala  que  el  indiciado  en  la  calenda  a  la cual se remonta la  pretermisión  por  la  que  se  le  cuestiona,  cumplía  funciones  de  Fiscal  Seccional  de  Delitos  contra  la  Administración  Pública  en  la  ciudad de  Quibdó     (Chocó),  circunstancia  que  evidencia  en  el actual evento, el primer elemento del tipo  objetivo,   es   decir,   el   sujeto   activo   de   la   acción  descrita.   

4.-  La  condición de tipo penal en blanco  signada   al   prevaricato   por  omisión,  implica  la  existencia  de  normas  extrapenales  en vigor al momento de realización de la conducta, contemplativas  de  la  función  incumplida  y  el  plazo dentro del cual ha debido asumirla el  funcionario  público.  Cuando  no  se  observan  esas  máximas,  se  afecta el  principio  de  legalidad  y se desobedece el artículo 122 Superior que señala:  «no  habrá   empleo  público    que    no    tenga    funciones    detalladas    en    la    ley   o  reglamento…».   

5.- La conducta punible objeto del presente  proferimiento,  ha  sido  abordada en diferentes ocasiones por esta Sala. En una  de   ellas,   se   reiteró  el  lineamiento  previo  y   se  hicieron  otras  concreciones  como  pasa  a  denotarse:   

Desde  el  punto  de vista de su estructura  objetiva,  es  un tipo penal de sujeto activo calificado, de omisión propia, de  conducta  alternativa  y  en  blanco,  que  protege  el  bien  jurídico  de  la  administración  pública.  Y en cuanto a su estructura subjetiva, un tipo penal  esencialmente doloso. (…)   

“Los delitos de  omisión  propia  son  por  esencia  de  mera  conducta  o  actividad,  particularidad  que significa que el  comportamiento  típico  se realiza con la sola acción omisiva, o con la simple  infracción  del  deber  de  actuar,  sin  exigir  la causación de un resultado  específico separable de ella. (…)   

(…)  

“La conducta se  encuentra  definida por los verbos omitir, rehusar, retardar o denegar, acciones  que  se  enuncian  de manera alternativa, bastando, en consecuencia, para que la  conducta  típica  se  entienda  ejecutada,  la  constatación  material  de una  cualquiera de ellas, con independencia de las otras.   

“Se  trata,  según  se  advierte,  de  un  tipo  penal de conducta  alternativa  susceptible  de ejecutar mediante uno de  los  verbos  rectores  en  él  contenidos, esto es, omitir, retardar, rehusar o  negar   algún  acto  comprendido  dentro  de  las  funciones  que  por  mandato  constitucional  o  legal  debe  realizar  el funcionario cuestionado’.   

“Sobre   el  contenido  y  alcance  de  estas  modalidades  de  conducta,  la  Corte ha hecho  precisión  en  el  sentido de que omitir es  abstenerse de hacer una cosa, pasarla en silencio; retardar    es    diferir,    detener,  entorpecer,  dilatar  la  ejecución  de algo; rehusar  es  excusar,  no  querer  o  no  aceptar  una cosa; y  denegar  es no conceder lo  que se pide o solicita.   

(…)  

“El  delito de  omisión,  como  ya  se  dijo, se traduce siempre en la negación de una acción  que  el  sujeto  está  obligado  a realizar, o en el incumplimiento de un deber  jurídico  que  le  ha  sido  impuesto,  infracciones  que, en cualquiera de sus  expresiones   conductuales   (omitir,   rehusar,   retardar   y  denegar),  debe  concretarse  o  recaer  sobre  un  acto  propio  de  sus  funciones, siendo esta  exigencia un elemento común y necesario de todas ellas. (…)   

“Los  tipos  penales  en  blanco son aquellos en los cuales el supuesto de hecho que contiene  la  conducta  que  la normatividad ordena o prohíbe, aparece consagrado total o  parcialmente  en una norma de carácter extrapenal, por lo que se hace necesario  acudir  a  ella  para  completar  el contenido y alcance objetivo de la conducta  típica.  En virtud del principio de legalidad, el supuesto extrapenal, al igual  que  la  norma que describe la conducta delictiva, debe preexistir al momento de  la realización de ésta.   

“En el delito de  prevaricato  por  omisión,  la  norma  castiga  al servidor público que omita,  retarde,  rehúse  o  deniegue  un acto propio de sus  funciones,  sin  incluir,  por no poder técnicamente  hacerlo,   el   catálogo  de  funciones  cuyo  incumplimiento  da  lugar  a  la  tipificación  del delito, particularidad que hace que sea necesario acudir a la  norma  constitucional,  legal o reglamentaria que los establece o consagra, para  darle contenido al precepto,   

“El tipo penal  de  prevaricato  por omisión lo describe el artículo 414 de la Ley 599 de 2000  en  los  mismos  términos  que  lo  estaba  en la codificación vigente para la  época  de  los  sucesos,  acertadamente  precisada por el aquí demandante, que  grava     con    pena    privativa    de    la    libertad    al    ‘servidor público que omita, retarde,  rehúse    o    deniegue   un   acto   propio   de   sus   funciones’.   

Se trata, ciertamente, de un precepto penal  en  blanco,  toda  vez que  para  adecuar en el mismo el obrar de quien tiene la condición de sujeto activo  de  la  conducta,  es  preciso  acudir  a  la  normatividad  en la que se hallan  establecidas           sus           funciones          específicas’.   

“Esto  ha  llevado  a  la  Sala  a  sostener,  en  forma pacífica y reiterada, que para la  realización  del  juicio  de tipicidad en el delito de prevaricato por omisión  es  condición  necesaria  establecer  la  norma extrapenal que asigna al sujeto  activo  la  función que omitió, rehusó, retardó o denegó, y/o el plazo para  hacerlo,  al  igual  que  su  preexistencia  al momento de la realización de la  conducta,  con  el  fin  de  poder  constatar  el  cumplimiento  del  tipo penal  objetivo…  (CSJ  SP,  27Jun      2012,      Rad.     37733).   

6.-  Dentro  de  ese  contexto,  el  deber  funcional   echado   de   menos   en   el   actuar   del   doctor   Rentería    Ramírez,   referido   a  finiquitar   la   fase   preprocesal   formulando   imputación  a  José  Martín  Hincapié  Álvarez, no  se  encontraba  sujeto  a un límite temporal, señalado de manera exacta por la  ley;  su  fenecimiento  coincidía  con  el de la acción penal, claro está, si  antes  no  se  verificaban  las  exigencias del artículo 287 de la Ley  906  de  2004, caso en el cual se  imponía  la formulación  de     imputación;  materializado  tal  acto,  se   suspendía   el   término   de   prescripción   y  se  daba  inicio  al  estadio intermedio o de la  investigación.   

7.- Actualmente, esa fase tiene previsto un  término  de  2,  3 y 5 años, atendiendo a criterios del legislador ínsitos en  la      norma.16  No  obstante,   esa   precisión   legislativa  y  oportuna,    actualmente    en    vigencia,    la    Sala    en    sentencia  de tutela 56598 del 23 de noviembre de 2011, señaló  que  no  ha  de  aplicarse  a situaciones que le hubiesen  precedido  en  el  tiempo,  como  la  presente,  que  involucra    acontecimientos   anteriores   a   su  vigencia,   lo  que  conlleva  a  que  se  dilucide  entonces,     si     el     implicado    prolongó  caprichosamente,  la indagación contra José         Martín        Hincapié        Álvarez.   

8.-   Ni   ahora   con  la  reforma,  ni  con  anterioridad, es ni  era  concebible  que  el  funcionario a cargo de la investigación, arbitrariamente esperara al          cumplimiento    del    término   impuesto  a    ese    estadio  procesal  o,   el   agotamiento   de  la  acción  penal,   en        aras        de       formular       imputación,  tal  como  parece  entenderlo  el  señor Fiscal Delegado  ante    el    Tribunal    de   Quibdó;  pues  de  esa  manera  se  vería  transgredido el imperativo de  administrar   pronta   y   cumplida  justicia  y  desde  luego  el  Estado  habría declinado a  uno de sus fines esenciales como lo  es  garantizar  la  efectividad  de  los  derechos17.   

9.-   La   organización   Estatal,  para  no pasar por alto esos  mandatos  Constitucionales,  ha  de  controlar  no  solo que las investigaciones  penales  tiendan  a  finiquitarse dentro los términos asignados para ello, sino  que,  cuando  las  particularidades  del  asunto  lo permitan, su trámite no se  prolongue más allá del  tiempo     necesario,    debiendo    los   funcionarios   judiciales   ser  conscientes      de      ello      y      actuar  coherentemente.   

10.-   En   ese   contexto,  huelga  reiterar que no le es dable  al  director  de  la  investigación,  siéndole  posible  decidirla en un lapso  inferior,  sujetarla al plazo máximo fijado por el legislador o ampararse en la  inconcreción  al  respecto,  y  dejarla  inactiva,  temática  sobre la cual la  Corporación,  haciendo  eco  en  algunos tópicos de lo acotado por el Tribunal  Constitucional ha indicado:   

Respecto  a  la  indagación  preliminar,  conviene destacar que en el fallo de tutela radicado  40580  de  manera previa a la promulgación de la citada ley, la Sala convalidó  su  proscripción  con  carácter  indefinido en los  siguientes términos:   

“Al respecto  es  pertinente  recordar  que la Ley 906 de 2004 en su artículo 66 consagró la  titularidad  de  la  acción  penal  en  cabeza  del Estado por intermedio de la  Fiscalía  General  de la Nación, ente encargado de adelantar la investigación  de  los  hechos  que revistan las características de un delito, de oficio o que  lleguen  a  su  conocimiento   por  medio  de denuncia, petición especial,  querella o cualquier otro medio.   

Cuando  no  se  cuente  con  los elementos  suficientes  para  determinar la ocurrencia del delito o el presunto autor de la  conducta,  el  legislador  planteó  la posibilidad de adelantar una indagación  por  parte  de  la  Policía  Judicial  bajo la dirección o coordinación de la  Fiscalía  General  de  la  Nación  (Art.  200 y ss.), etapa a la cual no fijó  expresamente   un  límite  temporal,  de  lo  que  se  concluye  que   -en  principio-  aquél  no es otro que el término establecido para la prescripción  de la acción penal.   

De  allí que el legislador no consideró  la    necesidad    de    contemplar    un    plazo    específico   –como  ocurría  en  la  ley  600 de  2000-  dadas  las  especiales características de la labor de investigación que  se  aspiró  implementar  con  el sistema penal con tendencia acusatoria, que en  algunas  ocasiones  por  la  complejidad  del  asunto,  el  número  de posibles  implicados  y  los  efectos sociales que de éste se  desprendan,  justifica  un  tiempo más extenso para  desarrollar   las   actividades   contempladas   en   el   mencionado   programa  metodológico.   

La duración, entonces, de la indagación  no  es  otro que el necesario para que la policía judicial bajo la supervisión  del  Fiscal  encargado  del  caso  recaude  los  elementos  indispensables  para  soportar,  bien  sea  la  imputación –formulación-,  la  petición  de  preclusión o el archivo de las  diligencias,  debiendo  ejecutarse  cualquiera de ellas en un término razonable  con  el  que  los intervinientes hasta el momento no vean afectados sus derechos  fundamentales.   

En un contexto diferente, pero relativo a  la  razonabilidad de los plazos la Corte Constitucional señaló en su sentencia  C-1154 de 2005:   

‘Los plazos  que   rigen  el  procedimiento  penal  se  han  establecido  como  un  mecanismo  procesal   encaminado a satisfacer los presupuestos del derecho sustancial.  Dichos  plazos  tienen un sentido específico que en todo caso han de satisfacer  los   criterios  derivados  de  los  principios  de  igualdad,  debido  proceso,  razonabilidad   y   proporcionalidad   asociados  al  principio  de  neutralidad  procesal,  protegido  no  solamente  en  la  Constitución colombiana sino   también  en  los  tratados  de  Derechos  Humanos  de  los  cuales  hace  parte  Colombia.   

En   un   plano   general,   la   Corte  Constitucional  ha  establecido que la razonabilidad del término de un plazo de  investigación   dentro  del  proceso  penal  debe  estar  condicionada  por  la  naturaleza  del  delito  imputado, el grado de complejidad de su investigación,  el   número   de   sindicados   y   los   efectos  sociales  que  de  éste  se  desprendan.   

La  Convención  Americana  de  Derechos  Humanos  en  sus artículos 7-5 y 8-1 25 consagra la protección al derecho a un  plazo  razonable  y  suficiente de investigación dentro de un proceso penal. En  concordancia  con  el  anterior  articulado  la Corte Interamericana de Derechos  Humanos   ha   indicado   el   examen  de  tres  elementos  para  establecer  la  razonabilidad  de  un  plazo  dentro  de  un proceso penal i) la complejidad del  asunto;  ii)  la  actividad  procesal  del interesado; y iii) la conducta de las  autoridades  públicas.  En  algunos  casos  la  jurisprudencia  del Tribunal de  Derechos  Humanos Europeo ha añadido el análisis de la importancia del litigio  para  el interesado como un cuarto elemento para establecer dicha razonabilidad.  Igualmente,  dicho  tribunal  ha  establecido que el mencionado examen puede ser  sustituido    por    un    análisis   global   del   procedimiento.”   

Cita  que  aunque  no trata el tema de la  indagación  en  la actuación penal, si deja entrever la necesidad de que no se  prolongue  en  desmedro de las personas involucradas en dicha fase, más aún en  los  casos  donde  un  individuo  conoce  que  en  su  contra  se  adelanta  una  investigación   preliminar,   teniendo  el  derecho  a  no  mantenerse  en  una  situación  de indefinición de su situación jurídica, existiendo la necesidad  de  que  se corrobore lo más pronto posible o se disperse la sospecha que en su  contra se plantea por la autoridades competentes.   

De   allí  que  cada  situación  deba  estudiarse  de  manera  particular,  pues  sería  una extralimitación del juez  imponer  un  término  que  el  legislador  en  atribución  de  sus  facultades  constitucionales  no  previó,  pero tampoco ello le impide dejar pasar por  alto  situaciones en donde una injustificada desidia del encargado de ejercer la  acción  penal afecte el juzgamiento de los responsables por una conducta penal,  pues  ello  a  todas luces atentaría contra los pilares fundamentales al debido  proceso     y     la     recta     administración    de    justicia…(CSJ   STP,   23  Nov  2011,  Rad.  56598).   

11.- El indiciado, tal y como lo expuso el  Delegado  de  la Fiscalía, no actualizó con su proceder los elementos objetivo  ni   subjetivo   del   delito   de  prevaricato  por  omisión,  según  pasa  a  verse.   

12.-  Debe  partirse  de  la  base que el  Fiscal  investigado recibió la denuncia interpuesta por el abogado Harold  Iván  Mena  Torres  contra el  doctor  José  Martin Hincapié Álvarez,  el  18  de  agosto  de 2010, y en el mes de noviembre del mismo  año,  elaboró  el  programa  metodológico  y procedió a desarrollarlo con la  Policía  Judicial; aparte  de  ello,  en  enero  de  2011 disfrutó de un período de vacaciones y el 17 de  marzo    siguiente,    cumplió    lo    referente    al    interrogatorio   del  indiciado.   

13.-  Del  acontecer procesal se extracta  también  que  el 12 de octubre de 2011, rechazó  la  recusación  planteada por el interesado, y el 23 de  noviembre  fue  separado  del  caso  por el Director Seccional de Fiscalías del  Chocó,  al  conocer del  mencionado incidente propuesto por el quejoso.   

14.-   El  diligenciamiento  estuvo aproximadamente doce  meses  en manos del investigado y se vislumbra el avance que  por  su virtud alcanzó, porque de la mera denuncia pasó a la indagación en la  cual  se  hacen  patentes determinantes actuaciones como las dos ya mencionadas,  valga  indicar,  el  programa  metodológico  y el interrogatorio al indiciado y  ello   lleva   a   colegir  el  impulso  dado  a  la  investigación.  Véase,  además, que no se trataba  de  un evento de flagrancia, y lo impulsó en la medida en que se lo posibilitó  el     resto    de    carga    laboral.   

15.- Si bien en  principio  podía  pensarse  que  la investigación a  cargo  del  indiciado  no  revestía complejidad, lo  cierto  es  que  el  denunciante en todo momento acudió con vastos memoriales y  otra    clase    de    documentos    y,  ni  lo  uno  ni  lo otro,  permitía  merced  a  que era tan repetitiva dicha práctica, su  rápida  revisión y ponderación en aras de emitir otras órdenes a la Policía  Judicial,  tomar  la decisión de archivo o acudir ante los jueces en procura de  autorización   para   recopilar  elementos  materiales  probatorios,  evidencia  física     e    información    y    solicitar    audiencia    para    formular  imputación.   

16.-  De  manera  que  la  actividad  del  querellante,  en  razón  de  la cual acopió numerosas piezas probatorias, así  como   solicitudes   plasmadas   en   escritos,   en   algún   grado  mudó  el  diligenciamiento de simple a complejo.   

17.- Visto quedó también, que aparte de  los   casos   del  sistema  acusatorio,  la  carga  laboral  del  investigado  comprendía  los  de la Ley  600  de  2000, y que entre agosto de 2010 y septiembre de 2011, lapso durante el  cual  estuvo  a  su  cargo  la  actuación (no se pierda de vista la salvedad en  torno  del  descanso  de  ley  que  le  fue  reconocido),  por  la  que  soporta  investigación,   el   promedio   de   los  asuntos  asignados,     correspondientes     al     sistema    acusatorio    fue  de 208 y 65.2 relativo  a  la Ley 600 de 2000, carga  laboral que sin lugar a equívocos  se  ofrece  para  un  solo  funcionario,  en  quien  como ya se sabe,  estaban  radicadas  labores de jaez  administrativa   en  las  otras Fiscalías delegadas ante los jueces penales del circuito.   

18.-      Ahora,     congruente     con     la    disertación    anterior,   en   punto   del  alto  cúmulo  de  trabajo  reinante  en  el despacho del indiciado, la  concurrencia    de    casos   complejos18 y el poco  apoyo   en   la  planta  de  personal  con   el   que  contaba,  Rentería            Ramírez  explicó  que  se  aprestaba  a  revisar  la carpeta  contra  José Martín Hincapié Álvarez,   lo   mismo   que   otros  asuntos  con detenido que atendía  con  mayor  celo y cuidado, por si era viable solicitar audiencias preliminares,  resaltando     que     a    su    cargo    estaban    procesos    de    interés  departamental   que  lo  mantenían      bastante     ocupado   y  sumó  a  ello  otras  actividades.-  Agregó,  que  para cumplir con todos esos compromisos laborales solo tenía  una    colaboradora,    quien    en   no  pocas  veces  fue nombrada Fiscal en encargo, lo que implicaba  atender  él  solo  el  Despacho,  al frente de cual tampoco podía permanecer, toda vez que sus paralelas  funciones  como  Jefe  de  la  Unidad  de  Fiscalías  Seccionales  de  Quibdó,  le absorbían.   

19.-  De  otra  parte,  se destaca que no  milita    información    acerca   de   algún   lazo   de   amistad,  interés o cualquier relación entre  el   funcionario   judicial   implicado  y  el  servidor  público  investigado,   a   quien   el  Fiscal  Rentería   Ramírez,  según      lo      dice      éste,  conoció  con    ocasión    del    interrogatorio   que   le  formuló   dentro   del   diligenciamiento  en  que  presentó   acusación   en  su  contra,  oportunidad  en  la  cual se enteró  que       procedía       del      Departamento del Valle del Cauca.   

20.- Fluyen  incontrovertidas     las     aseveraciones     del    indiciado    y, más aún, los elementos probatorios  las  respaldan, tanto a la caótica situación en que se encontraba su Despacho,  por   el  elevado  número  de  actuaciones  que  no  permitía  impulsarlas  ni  evacuarlas  como  era  su  deseo  y  también  a  causa  de que simultáneamente  desempeñaba  funciones  de  índole  administrativo,  así que a esa otra labor  igualmente  le  tenía  que  reservar  tiempo y ponerse al frente de todo lo que  demandara,    como    a    la    orfandad    de   relación   con   Hincapié   Álvarez,   por   lo  que  se  imposibilita  inferir  que  pudo  actuar  con  mayor celeridad en   el  impulso  de  las  investigaciones  a  cargo  y  que  se inhibió de hacerlo solo por  interés           en          favorecerlo.   

21.-  No  ve  la  Sala  que la actuación  reclame   el   aporte   de   más   elementos   de   convicción   y,    por    lo    tanto,  que  se  incremente  la  actividad  investigativa,  especialmente  en  aras de saber qué tanto produjo laboralmente  el  indiciado en esos doce meses en que estuvo a su cargo la carpeta por la cual  se  le llamó a responder, si probatoriamente obra lo suficiente para establecer  que    no   prolongó   arbitrariamente  la  indagación  contra José Martín  Hincapié Álvarez.   

22.-  Es  cierto que esta Corporación ha  preconizado   que   en  estos  eventos  las  estadísticas  son  herramientas con la capacidad de orientar  una  decisión,  pero  no puede ello concebirse como una tarifa legal de prueba,  ni  ese  ha  de  ser  el  enfoque  de  dicha  reflexión,  dado  que  a  los  mismos resultados bien puede  acceder   el   juez  a  partir  de  otras  piezas  de  acreditación,  vr.  gr.,  testimonios     e  inspecciones, entre otros.   

23.- En suma, se revocará la decisión de  la  Sala de instancia y en su lugar se precluirá la investigación en favor del  doctor       Pedro      Inocencio      Rentería  Ramírez,   por   el   delito  de  prevaricato  por  omisión.   

3.- Cuestión final.  

         El   Fiscal  Delegado,  en  la  audiencia  de  preclusión  de  la  investigación,           adujo           19  que el indiciado lo mismo  que   el  colega  de  éste  doctor  Tello  Chaverra  Castro,  quien  por  un  tiempo estuvo al frente del  mismo  asunto,  afirmaron  que  el denunciante Harold  Iván  Mena  Torres  los  urgía  para que citaran a  interrogatorio    a    José   Martín   Hincapié  Álvarez,  o  solicitara  audiencia  para formularle  imputación  y  así  éste  se  asustaría  y le pagaría las acreencias de sus  representados.   

         De    acuerdo    a    lo    anterior,    se    estima   que   pudo  quebrantarse   la   Ley   Disciplinaria   de   los  profesionales  del  derecho,  razón  por  la cual se  dispone  que  la  Secretaría  de  la  Sala  remita copias de la actuación, con  destino  a  la  Sala  Jurisdiccional  Disciplinaria  del Consejo Seccional de la  Judicatura  del  Chocó,  a  fin  de  que adelante las investigaciones a que den  lugar esos comportamientos.   

En  mérito  de  lo  expuesto,  la  Sala de  Casación Penal de la Corte Suprema de Justicia,   

RESUELVE  

1º.  REVOCAR  la  decisión   del   Tribunal  Superior  de  Quibdó,  Sala  Penal,  que  negó  la  preclusión de la investigación.   

2º.  PRECLUIR  la  presente  actuación  adelantada contra el doctor Pedro  Inocencio  Rentería  Ramírez  en  su  condición  de  Fiscal  Séptimo  Delegado  ante  los  Jueces  Penales  del  Circuito de Quibdó  (Chocó).   

3º.     COMPULSAR     copias   de   la   presente  actuación  a  la  Sala  Jurisdiccional  Disciplinaria  del  Consejo  Seccional  de la Judicatura del Chocó, para que se  investigue  la  eventual conducta infractora del Estatuto del Abogado del doctor  Harold Iván Mena Torres, de acuerdo a lo motivado.   

4º.  CONTRA esta  decisión no procede recurso alguno.   

Cópiese, notifíquese y cúmplase  

FERNANDO ALBERTO CASTRO CABALLERO  

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ  

JOSÉ LUIS BARCELÓ CAMACHO  

EUGENIO FERNÁNDEZ CARLIER  

MARÍA DEL ROSARIO GONZÁLEZ MUÑOZ  

GUSTAVO ENRIQUE MALO FERNÁNDEZ  

EYDER PATIÑO CABRERA  

PATRICIA SALAZAR CUELLAR  

LUIS GUILLERMO SALAZAR OTERO  

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria    

1  Record:06:03, primer archivo   

2 Las  sentencias  que trae a colación para mejor entendimiento de  esos aspectos  son: C-1194 de 2005, C-209 y C-516  de 2007.   

3 Hace  relación  al  pronunciamiento  de esta Sala del 27 de octubre de 2008, radicado  26243.   

4  El  Fiscal  enuncia  otras  diligencias y la recepción de documentos al interior de  la  indagación  que adelantaba su investigado así: El 30 de noviembre de 2010,  el   investigador   Jair   Bejarano  Córdoba,  quien  desarrolló  el  programa  metodológico,   presentó  el  correspondiente  informe,  al  que  adjuntó  la  entrevista  efectuada  al  denunciante  Mena  Torres  y los documentos que éste  aportó,  quien  el 23 de diciembre de 2010, radicó el poder que le confirieron  las  víctimas  para  actuar  en el incidente de reparación integral y el 30 de  diciembre  siguiente,  entregó  un memorial y el documento que hace ver que sí  se  giraron los recursos por parte del Ministerio de Hacienda, para cancelar las  prestaciones  sociales  parciales  de sus clientes. En escrito del 3 de enero de  2011,  el  denunciante solicitó escuchar en interrogatorio a Hincapié Álvarez  y  el 19 de enero siguiente, se quejó porque éste no cumplió en su integridad  el  fallo  de  tutela del Tribunal Superior de Bogotá, del 3 de febrero de 2009  que  le  ordenó al Ministro de Educación Nacional o su Delegado, cuantificar y  certificar  el  total  de  las obligaciones de sus poderdantes, en los rubros de  nivelación  de  sueldos,  cesantías,  intereses  primas, horas extras y demás  factores  salariales,  desde  el  2002 hasta la fecha de esa sentencia. El 25 de  enero  de  2011  se  incorporó  a  las diligencias memorial de sustitución del  poder de uno de sus asesorados.   

5  El  Fiscal  Delegado  menciona  como documentos aportados a dicha investigación por  el  denunciante:  Fallo  de  tutela  de la Sala Jurisdiccional Disciplinaria del  Consejo   Superior   de   la  Judicatura,  que  revocó  el  del  Seccional  del  Chocó   del  9  de  marzo  de  2010  tutelando  el derecho de petición, y  ordenando  al Administrador Temporal del Servicio Educativo del Departamento del  Chocó,  responder  de  fondo  la  solicitud  respectiva  dentro del plazo de 48  horas.  El  auto  del  21  de  julio  de 2010, mediante el cual  el Consejo  Seccional  de  la  Judicatura  del  Chocó,  Sala  Disciplinaria,  se abstuvo de  sancionar  a  José  Martín  Hincapié  Álvarez,  Administrador  Temporal  del  Sector   Educativo  del Chocó, al concluir que había dado cumplimiento al  derecho  de  petición de la señora Dioselina Asprilla Díaz. Aquí recuerda el  Delegado  que  dicha  decisión fue mal recibida por el doctor Harold Iván Mena  Torres y fue el motivo para denunciar a Hincapié Álvarez.   

6 Alude  el  Fiscal, a la entrevista que le practicó al doctor Juan Carlos Galeano Mena,  Director  Seccional  de  Fiscalías,  en  donde  aseguró que sí se produjo ese  traslado  con  fundamento  en  la  resolución 0176 del 10 de octubre de 2011, a  través  de  la  cual  se  implementó  un plan de descongestión de procesos de  ambos sistemas.   

7 Este  aspecto  lo  estableció,  según  lo  indicó   el Fiscal Delegado ante el  Tribunal  de Quibdó, con certificación del Director Seccional Administrativo y  Financiero  en  la  que  señala  que  el  doctor  PEDRO  INOCENCIO RENTERÍA se  desempeña  desde  el  22  de  agosto  de 2006, como coordinador de la fiscalía  delegada  ante  los  jueces penales del circuito y entre otras responsabilidades  tiene  la  de  realizar  seguimiento periódico a las investigaciones que tengan  términos  vencidos,  como  lo  dispone  la resolución 060 del 1º de agosto de  2006.   

8  No  indica  radicado,  simplemente  que esa postura se encuentra en el auto del 7 de  marzo de 2012, M.P María del Rosario González Muñoz.   

9  Su  intervención inicia en el record 50:42   

10  Record:  01:01:35.   

11  Record: 01:04:08   

12  Record: 03:19. 2do. archivo.   

13  Record: 11:42, segundo archivo.   

14  Record: 24:39 ibídem.   

15  Record: 23:24 ibídem.   

16 Se  hace  referencia  al  artículo 49 de la ley 1453 de 2011, vigente desde el 4 de  junio  de  dicho  año,  que  incorporó  el  parágrafo  al  artículo  175 del  C.P.P.   

17  Art. 2º Constitución Política.   

18 Se  hace  relación  a  los  correspondientes  a  los  alcaldes  de  Bagadó y Beté  (Chocó)  y  al  tesorero  de  este  último,  por  el  delito  de  peculado por  apropiación;  aparte de otras actuaciones que cursan por la defraudación a los  recursos de la salud de la población del mismo Departamento.   

19  Record; 37:16, primer archivo.     

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