AP2135-2016(47071)

2016

Asistente Jurídico Inteligente

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    CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

GUSTAVO ENRIQUE MALO FERNÁNDEZ  

Magistrado Ponente  

AP2135-2016  

Radicación N° 47071.  

Aprobado acta No. 120.  

Bogotá, D.C., trece (13) de abril de dos mil  dieciséis (2016).   

V I S T O S  

Se  decide    lo    que    corresponde   ante  los  recursos de  apelación  interpuestos por  el  delegado  de  la Fiscalía,     el  defensor        y       el       indiciado,  respectivamente,  en contra  del   auto   proferido   en  audiencia  del   26  de  octubre    de    2015   por   el   Tribunal   Superior   de   Cúcuta, mediante el cual denegó  la  preclusión de la indagación  seguida  contra CARLOS GABRIEL ZULUAGA FORERO        por        el     delito     de     prevaricato por omisión.   

A N T E C E D E N T E S  

1.          Fácticos   

De  acuerdo  con  la  información  y  los  elementos  de  convicción  allegados  a la actuación, se pueden extractar como  hechos jurídicamente relevantes los siguientes:   

Que  el  indicado  CARLOS  GABRIEL  ZULUAGA  FORERO,  quien  fungió  como Fiscal Cuarto Delegado ante los Jueces Penales del  Circuito  de  Cúcuta, conoció de una investigación penal que se originó tras  noticia  criminal formulada el 20 de septiembre de 2011 por el ciudadano Orlando  Rueda       Vera       contra       los           señores  Nidia  Claro Mejía y Víctor Regino  Pérez  Ayala,  en la que,  alegó   el  denunciante,  lograron   una  decisión  favorable  del  Juzgado  Segundo Civil del Circuito en relación con el inmueble  ubicado  en la calle 6 No. O E-14 de Cúcuta de manera  fraudulenta.   

Así  mismo, que el hoy encartado, mediante  resolución  del  13  de  junio  de 2012, ordenó el archivo de las diligencias,  luego  de  considerar  que  no  se  probaron  las circunstancias fácticas de la  denuncia,  determinación que se mantuvo, tras solicitud de desarchivo deprecada  por Rueda Vera.   

De igual forma, se tiene que el querellante  acudió  a  varias  acciones  de tutela y una petición elevada ante un Juez con  Funciones  de  Control  de  Garantías,  a  fin  de  obtener  una determinación  diferente  a  la  adoptada  por  el  hoy  encausado,  no embargante, tales vías  judiciales, resultaron contrarías a sus intereses.   

Finalmente,  el  señor  Orlando Vera Rueda  denunció  al  Fiscal  CARLOS  GABRIEL  ZULUAGA  FORERO,  tras considerar que su  comportamiento  se  adecua  al tipo penal de prevaricato por omisión, ya que no  cumplió  con sus obligaciones y dejó de adelantar una verdadera investigación  dentro del proceso penal reseñado.   

2. Procesales   

El 18 de diciembre de 2013, se promovió por  parte  de Orlando Rueda Vera denuncia en contra de CARLOS GABRIEL ZULUAGA FORERO  por el delito de prevaricato por omisión.   

Si bien no existe constancia en el plenario,  la  respectiva indagación,  al        parecer        fue       asignada,  inicialmente,  a  una  Fiscalía  Delegada  ante  el  Tribunal  de Cúcuta, pues  aparece     en     las     foliaturas     una     reasignación     a     la    Fiscalía    Quinta   delegada  ante  el  Tribunal  Superior   con   sede   en   la  ciudad       de      Bogotá,   mediante   Resolución   No.   0274   del   31   de  julio  de  2014.   

Ahora,  el día  10  de  octubre de esa misma anualidad, el referido ente acusador presentó ante  la  Sala  Penal  del  Tribunal  Superior  del  Distrito  Judicial de Cúcuta una  solicitud  de  audiencia de preclusión de esa investigación, por atipicidad de  la conducta.   

La  audiencia  respectiva  tuvo  lugar,  luego  de  verificarse  un  impedimento  de dos de los  titulares    de    esa    Sala    Penal   y   unos  aplazamientos,    en  sesiones   del   24  de  junio,   18        de        septiembre  y 26 de octubre de 2015. En  esta  última,  el  Tribunal  denegó la solicitud de  preclusión      de      la     indagación     y  concedió,  en el efecto  suspensivo,  el recurso de  apelación  promovido por  el        delegado        de       la  Fiscalía,    el  defensor      y      el     indicado.   

E L   A U T O   A P E L A  D O   

El   Tribunal   decidió  no  precluir  la  indagación con base en el siguiente razonamiento fundamental:   

Como en este caso el peticionario fiscal no  concretó  la  base  fáctica específica que estaba evaluando y dejó por fuera  del  análisis  varias  posibles  hipótesis  delictivas,  resulta  obligada  la  conclusión  de  la  inviabilidad de la petición por cuanto se evidencia que la  fiscalía  debe  continuar  con  el trámite averiguatorio en miras a esclarecer  todas   las  anteriores  situaciones  referidas  y  establecer  la  tipicidad  o  atipicidad del comportamiento investigado.   

E L   R E C U R S O  

        I. Recurrentes   

        (i) Fiscalía   

        En  primer  lugar, advierte que lo que se debía determinar es si el  archivo  de  la  investigación  que  dio  lugar  a  esta última indagación es  constitutiva  de comportamiento del cual se puede estructurar un tipo penal y si  se actuó con dolo.   

Luego  de  traer  a  colación  los  mismos  argumentos   de   su   petición  inicial  y  tras  hacer  énfasis  en  que  la  determinación   de  archivo  y  la  posterior  negativa  de  desarchivo  fueron  ratificadas  por  otros  funcionarios,  mediante  la  resolución de acciones de  tutela  y  una diligencia que para tal fin elevó el denunciante ante un juez de  control  de  garantías,  concluye  que  la decisión cuestionada a partir de la  cual  se endilga el delito de prevaricato por omisión es resultado del criterio  de   interpretación   del  indiciado  y  que  en  tal  virtud  ni  objetiva  ni  subjetivamente se puede afirmar la existencia de ese reato.   

(ii) Defensa  

Solicita  la revisión del auto que negó la  preclusión,  pues  la  intervención del ente acusador fue clara, sobre todo en  las   razones   que   condujeron   a   la   postura   que  se  le  cuestiona  al  procesado.   

Que  esa decisión de archivo fue ratificada  en  otras  instancias  judiciales  y  que los argumentos del Tribunal a quo para  oponerse  a  la  petición  de  preclusión  son más formales que sustanciales.   

(iii) Indiciado  

Afirma   que  la  decisión  impugnada  se  encuentra  conformada  por premisas y conclusiones soportadas en una presunción  de culpabilidad.   

Asegura  que no existió daño alguno con su  actuar,  toda  vez  que  la investigación que archivó en su oportunidad, en la  actualidad  es  adelantada  por  otro  fiscal  y  no buscó beneficiar a ninguna  persona, sino evitar un desgaste de la administración de justicia.   

Sostiene  que  la  interpretación  de  un  funcionario  judicial  no  puede ser entendida como una omisión, máxime cuando  la  providencia  que emitió y por la cual se encuentra vinculado a este proceso  fue motivada y no el resultado del capricho.   

Indicó que no obstante la carga laboral que  tenía   esa  agencia  judicial,  atendió  de  manera  pronta  y  oportuna  las  peticiones y actuaciones que le correspondían.   

Por  último, señaló que la determinación  de  archivo  tuvo  en cuenta que se surtieron dos investigaciones por los mismos  hechos  y  que  el  denunciante  debió  acudir  a la primera de las diligencias  adelantadas en ese asunto.   

II. No recurrentes  

(i) Víctima  

Básicamente,   depreca   se  mantenga  la  decisión  impugnada porque los recurrentes pretenden tergiversar las razones de  esa  negativa, al insistir que lo que se debe establecer es la responsabilidad o  el dolo en ese asunto.   

Estima  que  el  ente  acusador  iteró  los  argumentos  de  su primigenia solicitud, y si bien promueve una nueva hipótesis  sobre la atipicidad, la impugnación no es el escenario para ello.   

C O N S I D E R A C I O N E S  

        De  conformidad  con  lo previsto en el artículo 32, numeral 3º,  de  la Ley 906 de 2004, la Sala de Casación Penal es competente para conocer de  los  recursos  de  apelación  contra  los  autos  y sentencias que profieran en  primera  instancia  los  tribunales  superiores.  En  consecuencia, se aborda el  estudio           de          los   que  fueran                propuestos   por  el      delegado      de     la     Fiscalía,   el  defensor   y   el  indiciado  contra  la  decisión  proferida por el  Tribunal    Superior    de    Cúcuta,    consistente   en   denegar  la  solicitud  de  preclusión   de   la   indagación  seguida  contra  CARLOS  GABRIEL  ZULUAGA  FORERO por el  delito   de  prevaricato  por  omisión.   

        Según  el artículo 250 de la Constitución Política, modificado  por  el  Acto  Legislativo  No  003  de 2002, la Fiscalía General de la Nación  tiene  la  obligación  de adelantar el ejercicio de la acción penal y realizar  la  investigación de los hechos que revistan las características de un delito.  Sin       embargo,       el       mismo      artículo      superior,  en  su numeral 5º, faculta a dicho  órgano  para  solicitar  ante  el  juez  de  conocimiento  la preclusión de la  investigación  cuando,  según  lo dispuesto en la ley, no hubiese mérito para  acusar.  Esa  misma facultad aparece reiterada en el artículo 331 de la Ley 906  de  2004 y, según lo dispuesto en la sentencia C-591 de 2005, puede ejercitarse  en  cualquier  momento,  es  decir,  aún     con     anterioridad     a    la    formulación    de    la  imputación.   

        La  fuerza de cosa juzgada que entraña la preclusión,   como  decisión  que  pone  fin al ejercicio de la acción penal de manera anticipada,  exige  que  la  causal  que  la  funda  se encuentre  demostrada  de manera cierta o, lo que es igual, que respecto de la misma exista  conocimiento  más  allá de toda duda razonable, tal  y  como  se  ha  dicho en  otras oportunidades:   

Acerca de la preclusión y sus efectos, la  jurisprudencia   y   la  doctrina  de  manera  unánime  han  pregonado  que  es  imprescindible  la  demostración  plena  de  la causal invocada, de modo que si  perviven  dudas  sobre su comprobación, el funcionario judicial está compelido  a continuar el trámite.   

Sobre  el particular, esto dijo la Sala en  sentencia del 25 de mayo de 2005, radicado 22.855:   

“Significa lo anterior que la alternativa  de  poner  fin  al  proceso  por esta vía supone la existencia de prueba de tal  entidad  que  determine de manera concluyente la ausencia de interés del Estado  en  agotar  toda  la actuación procesal prevista por el legislador para ejercer  la  acción  penal, dando paso a un mecanismo extraordinario por virtud del cual  pueda    cesar    de    manera    legal    la   persecución   penal”     (CSJ    AP,    24  jun.  2008,  Rad.  29344; CSJ AP, 27 sept. 2010, Rad. 34177; y  CSJ   AP,  24  jul.  2013,  Rad.  41604)1.   

        En  el  evento  bajo  examen,  ante la  solicitud   de   preclusión  de  la  indagación  seguida  contra  CARLOS  GABRIEL  ZULUAGA FORERO, Fiscal  Cuarto    Seccional    de   Cúcuta   para  la  época  de los hechos, por el  delito   de   prevaricato  por  omisión,  elevada por el titular de la acción  penal con base en la atipicidad de la conducta   (art.   332-4   C.P.P./2004),  el  Tribunal  resolvió  denegarla   considerando   que   en  este  caso  el  peticionario  no  concretó  la  base  fáctica que estaba evaluando y dejó por  fuera   del   análisis   varias   posibles   hipótesis  delictivas,  argumento  éste  que,  en  lo  esencial,  es compartido por el  representante      de     quien     interviene     como     víctima.   Por   su   parte,   el  ente acusador, defensor    e    indiciado    impugnan    la  decisión,  insistiendo en que  la determinación de archivo y la posterior negativa  de  desarchivar,  fue  motivada  y  se  encuentra  justificada,  además, que no  se evidencia dolo en su actuar.   

        Debe   advertirse,  en  primer  lugar,  tal  y  como  se  ha  venido  señalando  por  esta  Corporación    en    anteriores   ocasiones   (CSJ  AP449-2016),   que  el  defensor  y el indiciado  carecían   de  legitimidad  para  interponer  recursos   contra   el   auto  que  denegó   la   preclusión  solicitada        por        la  Fiscalía,   más  aún  cuando  ello  tuvo  lugar  en  la  fase de       indagación.  En efecto, sólo la parte a la que se  le  rechaza  o  deniega  una pretensión,   es   la   que   sufre  un  agravio  en  el  proceso  que  la  legitima    para    reclamar    su    enmienda   por   la   vía   de   los  medios  de  impugnación,  tal  regla  es  más  perentoria  en  el contexto de  sistemas   acusatorios   como   el   colombiano,   en   los   que   el    ruego    de    las    partes   no   solo   es   el  que  activa  la jurisdicción sino  que   delimita   el   objeto   de   su  intervención.  Además,  si  antes  del juzgamiento   la   defensa  no  tiene   capacidad   procesal  para    postular   una   preclusión,  conforme  se  desprende  del     artículo    331    procesal,   por   sustracción   de   materia,  menos     la     tendrá     para    recurrir.  En consecuencia, la apelación propuesta por el titular  de  la  defensa  técnica y el indiciado se rechazará.   

En  lo  que  respecta  a  la  inconformidad  de  la Fiscalía, para  el   asunto   debatido  estima  la  Sala  que,  en efecto, como lo sostuvo el A  quo,  el  peticionario no  sustentó  ni  probó  con  el  rigor debido la efectiva existencia de la causal  pregonada,  en  tanto,  fundamentó  su pedimento con  apreciaciones    personales,    acorde   con   las  cuales   concluyó   que   la   determinación   de  archivo   y   la   de   no  acceder  al  desarchivo  fueron  atendidas  por  el  fiscal  indiciado, quien  tenía  motivos  para asumir esa postura.   

En  efecto,  el  peticionario    se    dedicó    a    explicar  cada  una  de  las  razones  que a su juicio permitían  adoptar  esa  posición y  con   fundamento  en  ello  arribar  a  la  conclusión  de  la  atipicidad  del  comportamiento investigado.   

No  embargante  lo anterior, para     la    Corporación,    es    absolutamente    diáfano      que     le   asiste   la  razón  al    Tribunal    cuando   advierte   que   no   se   configuró    la   causal  en comento por falta de acreditación  de  la  misma,  pues,  sin  necesidad  de  llegar  al  extremo de indicar todas y cada una de las hipótesis  fácticas  que  se  podían  presentar en el caso de marras, lo cierto es que el  ente  fiscal  no  se ocupó de ese aspecto de manera  apropiada.   

        En  principio,  puede  pensarse  que el  archivo    de    una    indagación   y/o   la  negativa  de  acceder  a  su  desarchivo,  excluye  la  presencia  de  un  dolo  de  prevaricar en  el  comportamiento  de  un fiscal,  pues  tal  actividad  es  propia  de  esa  función.  Sin   embargo,   en  la  indagación       se       han      recopilado  elementos     materiales    probatorios    que    indican    que    aspectos  como  aquellos referidos a la  no  práctica de pruebas para emitir el archivo y la  negativa  de  desarchivar  no obstante la presencia de elementos presentados por  el   denunciante   como  nuevos  para  justificar  esa  decisión,  entre  otros  reseñados    por    el    Tribunal    a   quo,   ninguna   consideración   han  tenido.   

Ahora,    para    la    Sala  esa  irregularidad  encuentra su  génesis  en  el silencio del peticionario al momento  de   fundamentar   su   solicitud,  sobre  la  identificación,  elaboración  y  desarrollo  de su programa metodológico en el caso sub examine, que permitiría  conocer  las  diferentes  hipótesis  delictivas derivadas de las circunstancias  fácticas        conocidas       y,   a   partir  de  ellas,   conocer   el   desenlace  de  las  mismas.    

Además, encuentra esta Colegiatura que no  existe  en el plenario constancia de lo actuado por la Fiscalía que se dice por  el   memorialista,   inicialmente   conoció  la  actuación,  previo  a la reasignación que se hiciera a  su  despacho,  y  si  bien  se  asegura  que  se  pidió  como  prueba copia del  expediente  de  la  actuación  penal  que  dio  lugar a esta investigación, lo  cierto   es   que  no  se  avizora  una  sola  labor  probatoria adicional.   

En  ese  orden de glosas, dada la falta de  conocimiento  sobre  el programa metodológico y, con  éste,   de  las  distintas  hipótesis  delictivas,  así  como  de  la  insipiente  actividad  en  la  recolección  de  elementos  de prueba, no existe  claridad  sobre  las  variables  delictivas,  las  cuales, desde luego, hasta el  momento    no   encuentran   respuesta,  pues,  insiste  la  Sala,  ni  siquiera  se  conocen las mismas,  derivando  ello  en  una investigación incompleta y que por lo tanto mal haría  en  tales condiciones arribar a una conclusión de atipicidad del comportamiento  que     diera     lugar    a    la    preclusión  deprecada.   

Ahora  bien, en  este  escenario  primigenio  de  la  actuación  las  posibles  hipótesis aún  no  identificadas  por  el ente acusador, y que desde  luego            se           asoman como  una            mera           probabilidad,   nunca   como  el  resultado  de  un  juicio de  convicción         plena,        mientras,   por   lo   menos   no  se  identifiquen  y  por  lo  tanto  subsistan,        no        permitirán  afirmar que más allá de  toda  duda  razonable,  se  encuentra  demostrada la  ausencia      de      dolo      en      el      comportamiento      que   la  Fiscalía       considera       objetiva      y  subjetivamente              atípico.  En  consecuencia,  a esta altura de la indagación no  es   viable   decretar  la  preclusión,  por  lo  menos no con los elementos probatorios que hasta ahora  obran,  lo  cual conlleva  necesariamente    a    ratificar    la    decisión    del   A   quo.   

D E C I S I Ó N  

En  mérito  de  lo expuesto, la    Corte    Suprema    de    Justicia,    Sala   de   Casación  Penal,   

R E S U E L V E  

Primero:  Rechazar  el  recurso de apelación interpuesto por el  defensor y el indiciado.   

Segundo:  Confirmar  el auto proferido  el  26  de  octubre   de  2015  por  el  Tribunal  Superior   de   Cúcuta,  mediante  el  cual denegó  la        solicitud       de       preclusión   de   la   indagación  seguida  contra  CARLOS   GABRIEL  ZULUAGA  FORERO  por  el delito de prevaricato por omisión.   

Contra     esa    decisión no procede recurso alguno.   

Cópiese,      comuníquese      y  cúmplase.   

GUSTAVO ENRIQUE MALO FERNÁNDEZ  

JOSÉ FRANCISCO ACUÑA VIZCAYA  

JOSÉ LUIS BARCELÓ CAMACHO  

FERNANDO ALBERTO CASTRO CABALLERO  

EUGENIO FERNÁNDEZ CARLIER  

LUIS ANTONIO HERNÁNDEZ BARBOSA  

EYDER PATIÑO CABRERA  

PATRICIA SALAZAR CUÉLLAR  

LUIS GUILLERMO SALAZAR OTERO  

Nubia Yolanda Nova García  

Secretaria    

1 CSJ  AP,    18    de    junio   de   2014,    Rad.  43797.     

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