AP1644-2016(46443)

2016

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CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA      DE  CASACIÓN  PENAL   

FERNANDO ALBERTO CASTRO CABALLERO  

Magistrado  Ponente   

AP1644-2016  

Radicación  n° 46443   

Aprobado acta nº  093   

Bogotá,  D.C.,  marzo  treinta  (30) de dos  mil dieciséis (2016).   

VISTOS  

Se   examinan   los   requisitos  formales y sustanciales de la demanda de revisión  promovida, a través de apoderada, por  JORGE  FUERBRINGER  BERMEO contra la sentencia proferida en su disfavor el 18 de  diciembre  de  2006  por  esta  Corte,  que  le  impuso las penas de 80 meses de  prisión,  multa  equivalente  a  20 salarios mínimos  legales  mensuales  e  interdicción  de  derechos  y  funciones  públicas  por  el  mismo  término  de  la pena de prisión, declarado  autor  responsable  de  los  delitos  de contrato sin cumplimiento de requisitos  legales,      en      concurso      homogéneo,        y       falsedad  ideológica     en    documento    público           en          concurso          heterogéneo.   

HECHOS  

En  la  sentencia  de  condena   atacada   se   precisaron,   con   referencia   al   contenido  de  la  resolución  acusatoria  proferida  en    contra   de   JORGE  FUERBRINGER  BERMEO  por la  Fiscalía   General   de   la  Nación, de la siguiente manera:   

“1.  El  26  de  diciembre  de  1997,  se  celebró  el  contrato No. 325 entre el gobernador del departamento de Putumayo,  JORGE  ALBERTO  FUERBRINGER  BERMEO  y el señor MARCO AURELIO MUÑOZ, a través  del  cual  se  encomendó  al  contratista  el  suministro  de  repuestos  y  la  ejecución  de los trabajos de reparación de la camioneta de placas OZH 699, al  servicio  del  mandatario  seccional,  por un valor de $11.216.000, contrato que  pese  a contar con la antefirma de la asesora jurídica del ente territorial, no  fue rubricado por ésta.   

“2.  Con  base  en  esta información, la  Fiscalía  39  seccional  con sede en Mocoa inició investigación previa con el  objeto  de  determinar  la  legalidad  del  contrato referido, estableciendo que  entre  diciembre  de  1997 y mayo de 1998, el vehículo objeto de la reparación  se  encontraba  fuera  de  servicio,  abandonado  en  las  instalaciones  de  un  batallón militar de Mocoa.   

“Se  acreditó  también que la camioneta  había  sido trasladada en febrero de ese mismo año por el conductor del primer  mandatario  seccional a la ciudad de Pasto, para que se le hicieran los arreglos  mecánicos,  quedando  a  disposición  del señor NELSON RUIZ PORTILLA hasta el  mes  de  septiembre, cuando el conductor en cita la recogió y regresó a Mocoa,  no obstante lo cual en noviembre de 1997 quedó fuera de servicio.   

“3. En el curso de la inspección llevada  a  cabo en la gobernación del Putumayo con ocasión a la investigación por los  anteriores  hechos,  el  Fiscal  39  Seccional  de  Mocoa  se percató que en la  vigencias  fiscales de 1995 y 1996 el ex Gobernador FUERBRINGER BERMEO, celebró  con   el   mismo   contratista   MARCO  AURELIO  MUÑOZ,  los  contratos  que  a  continuación se detallan:”   

“Contrato  005 del 2 de marzo de 1995 por  valor  de  $9.702.600, con el objeto de suministro de 15 tambores de aceite y 10  tambores de lubricantes.   

“Contrato  No. 009 del 7 de marzo de 1995  por  $11.985.000,  con  el  objeto  de  suministro de 15 tambores de aceite y 10  tambores de lubricante.   

“Contrato  No. 034 del 7 de julio de 1995  por  $18.749.500,  con  el  objeto  del  suministro de 15 tambores de Rimula, 25  tambores  de  Taro  480,  2  tambores  Eléctro  B  (aceites  y lubricantes) y 1  manguera y acople.   

“Contrato  No.  055  del 13 de octubre de  1995  por  $15.382.500,  con el objeto del suministro de 10 tambores de aceita y  25 tambores de lubricante.   

“Contrato  No. 063 del 16 de noviembre de  1995  por  $10.987.500, con el objeto del suministro de 25 tambores entre aceite  y lubricantes.   

“Contrato  No. 075 del 11 de diciembre de  1995  por  $21.622.500,  con el objeto del suministro de 15 tambores de aceite y  30 tambores de lubricante.   

“Contrato  No. 077 del 6 de marzo de 1996  por  $12.018.500,  con  el  objeto  del suministro de 10 tambores de aceite y 15  tambores de lubricante.   

“Contrato No. 109 del 26 de abril de 1996  por  $16.343.800,  con  el  objeto  del suministro de 17 tambores de aceite y 17  tambores de lubricante.   

“Contrato No. 174 del 8 de agosto de 1996  por  $18.444.500,  con  el  objeto  del suministro de 15 tambores de aceite y 22  tambores de lubricante.   

“Contrato No. 209 del 18 de septiembre de  1996  por  $22.400.000,  con el objeto del suministro de 40 tambores de aceite y  lubricante.   

“Se  determinó además que las gestiones  propias  de  esos  contratos  no las adelantaba el contratista sino una empleada  del  establecimiento  comercial  “La Casa del Repuesto”, almacén que pese a  figurar  en  la  Cámara  de  Comercio  de Putumayo a nombre de NELLY RECALDE DE  PANTOJA,  aparentemente  pertenecía  a  NELSON RUÍZ PORTILLA, quiere decir, la  misma  persona  en  cuyo  poder  estuvo  la camioneta al servicio del gobernador  entre febrero y septiembre de 1997.   

“Constató la Fiscalía Seccional de Mocoa  que  entre  1995  y  1997  el  ex  Gobernador  de  Putumayo también adjudicó y  celebró  otros  contratos  con  el  establecimiento  comercial  “La  Casa del  Repuesto”  y/o  NELLY  RECALDE DE PANTOJA, para el suministro de repuestos con  destino    a    la    maquinaria    y   vehículos   de   la   gobernación,   a  saber:”   

“Contrato  No. 081 del 22 de diciembre de  1995  por  $2.084.450,  con  el  objeto de suministrar repuestos varios, para el  carro de bomberos.   

“Contrato  No. 036 del 22 de mayo de 1996  por  $3.651.300,  con  el  objeto  del  suministro  de repuestos varios, para la  maquinaria y vehículos de la gobernación.   

“Contrato No. 177 del 2 de agosto de 1996  por  $2.325.600,  con  el  objeto  del  suministro  de  repuesto  varios para la  maquinaria y los vehículos de la gobernación.   

“Contrato No. 176 del 20 de agosto de 1996  por  $11.696.500,  con  el  objeto  del  suministro  de repuestos varios para la  maquinaria y los vehículos de la gobernación.   

“Contrato  No.  231  del 10 de octubre de  1996  por  $2.210.000,  con el objeto del suministro de repuestos varios para la  maquinaria y los vehículos de la gobernación.   

“Contrato  No. 302 del 31 de diciembre de  1996   por  $22.400.000,  con  el  objeto  del  suministro  de  40  tambores  de  aceite.   

“Contrato  080 del 1 de marzo de 1997 por  $42.834.392,  con  el objeto del suministro de la maquinaria y los vehículos de  la gobernación.   

“Contrato  No. 116 del 2 de abril de 1997  por  $18.149.904,  con  el  objeto  del  suministro  de repuestos varios para la  maquinaria y los vehículos de la gobernación.   

“Contrato  No.  125 del 7 de mayo de 1997  por  $10.057.200,  con  el  objeto  del  suministro  de repuestos varios para la  maquinaria y los vehículos de la gobernación.   

“Contrato  No.  127 del 7 de mayo de 1997  por  $10.652.280,  con el objeto del servicio de reparación de maquinaria de la  gobernación.   

“Contrato No. 183 del  16  de  junio de 1997 por $32.852.360, con el objeto del suministro de repuestos  varios para la maquinaria de la gobernación”.   

ANTECEDENTES   

1.    La  síntesis  de  la  causa  criminal  adelantada  contra  JORGE  FUERBRINGER BERMEO, tiene como referente el  fallo  sancionatorio  de  18  de  diciembre  de  2006,  a  cuyo  tenor se remite  atención, encontrando que las actuaciones procesales  llevadas a cabo se sucedieron como sigue.   

a.  Adelantada  investigación  previa  por  el  despacho  del Fiscal  General   de   la   Nación,   fue   abierta  formal  investigación     y    se    declaró   persona   ausente  a  JORGE  FUERBRINGER  BERMEO,  irrogándole,  al   calificar   su   situación   jurídica,     medida     de     aseguramiento    de    detención        preventiva       sin  excarcelación  por  los  delitos  de  contrato  sin  cumplimiento   de   requisitos  legales,  peculado  por  apropiación,  falsedad  ideológica  en  documento  público   e   interés  ilícito en la celebración  de  contratos;  la  misma  decisión negó      la      sustitución  de  la  detención  preventiva  por  domiciliaria.   

Consecuencial  a la anterior, por conducto  del  Ministerio de Relaciones Exteriores se solicitó  a  la  Embajada de México en Colombia la captura con  fines  de  extradición  del  incriminado, reiterada  después         en         proveído  de esta Sala proferido el 27 de  abril de 2006.    

b.  El  27  de  noviembre    de    2001   se   dispuso   cerrar   la   investigación,  y  con resolución de 26 de febrero  de  2002  el Fiscal General acusó al exgobernador de  Putumayo    FUERBRINGER    BERMEO    como    presunto    autor    responsable   de   los  delitos  de  contrato  sin  cumplimiento  de  requisitos   legales,   falsedad   ideológica   en  documento     público     y     peculado     por  apropiación,     el    primero    en    concurso  homogéneo  y  el  tercero  en  grado  de tentativa;  así  mismo, precluyó la  investigación    por  el    delito   de   falsedad   ideológica   en   documento   público   en  relación  con  los  contratos 005, 009, 0034, 0055,  063,  075,  077,  109,  174  y 209 celebrados con Marco Aurelio Muñoz  Díaz,  y  por los números   081,   136,   177,   176,   231,  302,  080,  116,  125  y  183.   

Con  base en la  valoración  en  conjunto  de  los  medios de prueba  planteó  cómo otros de  los   cuestionados   convenios  suscritos  por  el  funcionario  público     fueron     tramitados     por     el    rito    de    la  contratación   directa   en   los  años  de  1995,  1996  y 1997, atendiendo el presupuesto  departamental  para  esas  vigencias  fiscales,  precisando  la  forma en que cada uno de ellos los llevó  a  cabo  el  otrora  gobernador  sin  apego  a  las  previsiones  legales.   

A    la    vez,   explicó  la  configuración  de  la  falsedad  ideológica    en    documento    público,     relacionada    con    la  extensión  de  uno  de  aquellos  contratos  por el  gobernador,   dando   fe  de  un  hecho  falso,  simulando  el  trámite  contractual  a pesar que la labor encomendada al contratista  se   había   realizado   meses   atrás por orden directa y verbal del funcionario.   

En  cuanto  al  delito    de    peculado    por   apropiación   se  indicó  que con ocasión  de  la suscripción del contrato tachado de falso, si  bien  la  obligación contenida no fue satisfecha, se  trató   de   una   conducta   tentada   porque  se  desarrollaron    actos    idóneos   para   logara  el   resultado,  hacer  efectivo el pago de la obligación.   

c. Ante  la  Sala Penal de la Corte Suprema de Justicia se cumplieron  las    audiencias   preparatoria   y   de   juzgamiento,   profiriéndose    aquí   al   cabo   de   la  culminación  de  la  fase de juicio la sentencia de  condena, el 18 de diciembre de 2006, que es refutada  por     la     vía    de    revisión.   

Expuso     la    Corte    en    esa  decisión     que    la    valoración  conjunta  de  los  medios de prueba acorde con las reglas de la  sana  crítica  permitía  concluir  con  certeza la existencia de las conductas  punibles   de  contrato  sin  cumplimiento  de  requisitos  legales  y  falsedad  ideológica    en    documento    público,  así  como  la responsabilidad  del  acusado  en  su  ejecución;  al  tiempo que lo  absolvió   por   el   delito   de   peculado   por  apropiación.   

CONSIDERACIONES  

1.   La  competencia  para  conocer  del presente asunto tiene su razón de ser en la Ley  600  de  2000,  bajo  cuyo  rigor  se  llevó  a cabo el enjuiciamiento de JORGE  FUENBRINGER  BERMEO,  consagrando  el artículo 75 en su numeral 3º que la Sala  de  Casación  Penal  de la Corte Suprema de Justicia conocerá de la acción de  revisión  cuando  “…la sentencia, la preclusión  de  la  investigación  o la cesación de procedimiento ejecutoriadas hayan sido  proferidas  en  única  o segunda instancia por esta corporación…”   

Según  la  narrativa  de las incidencias  procesales,  está decantado que en efecto esta Corte tuvo a su cargo conocer el  proceso  radicado  19392  seguido  contra  el  exgobernador  del departamento de  Putumayo,  culminado  con  la  emisión  de  condena  en  su  contra, aludida en  precedencia.   

2. De antaño y  con  criterio  uniforme,  la  jurisprudencia  de  esta  Sala  ha expuesto que la  acción  de  revisión,  por su esencia, procede contra decisiones que han hecho  tránsito  a cosa juzgada, constituyéndose en excepcional y procedente sólo en  los casos señalados en la ley.   

Por  eso,  su  naturaleza  es rogada y su  ejercicio  está  reservado  a quienes son señalados como titulares de la misma  -artículo  221 Ley 600 de 2000-, debiendo ajustarse a los presupuestos formales  y  sustanciales  que  esa  normatividad  prevé,  que  en  el  presente se puede  concluir  están satisfechos en lo que atañe a los primeros en mención, cuales  son:  la determinación de la actuación procesal atacada, la identificación de  la  autoridad  judicial  a  cargo de ella, las conductas punibles investigadas y  juzgadas al tiempo que la decisión con que culminó el proceso.   

De  igual manera, la causal impetrada con  los   fundamentos   de   hecho,  de  derecho  y  de  prueba  que  tienden  a  su  demostración.  Por  último,  se  adjunta  copia  del  fallo  a  rebatir con la  constancia de su ejecutoria.   

El carácter excepcional de la acción de  revisión  que  se  predica frente a la “intangibilidad de la cosa juzgada”,  obedece  a  que  una  sentencia  que  ha  cobrado  ejecutoria  formal y material  solamente  puede  ser sometida a nuevo debate en caso de concurrir alguna de las  causales  específicamente  consignada por el legislador, pues remover la fuerza  de  la  cosa  juzgada  implica satisfacer precisas y rigurosas exigencias, carga  que debe asumir el solicitante.   

No  se  trata,  en  manera  alguna, de la  realización   libre  de  un  alegato  de  controversia  sino  la  presentación  organizada  y  armónica  de  los  aspectos  de  orden  fáctico,  jurídico y/o  probatorio  que  impongan como conclusión unívoca que se ha presentado un acto  de  injusticia  el  cual  debe  ser remediado en aras de la preservación de las  garantías  y  derechos fundamentales de quien ha sido sometido al imperio de la  justicia  y  por  esa  majestad  declarado  responsable  de  determinado  actuar  delictivo.   

3. El estudio  del  libelo  y  sus  anexos  permite  tener  por cumplidos, como ya se dijo, los  requerimientos  de orden formal atrás precisados, razón para que se proceda al  examen  sustancial de la pretensión de revisión en cuanto se acude a la causal  tercera del artículo 220 de la Ley 600 de 2000.   

La  causal  pretendida  consagra  la  procedencia de la acción  de revisión cuando     “…después  de  la  sentencia condenatoria aparezcan hechos nuevos o surjan  pruebas,  no  conocidas  al  tiempo de los debates, que establezcan la inocencia  del condenado, o su inimputabilidad.”   

Como quiera que se orienta la censura a la  configuración  de la modalidad que dice de la aparición postrer a la sentencia  de  prueba  nueva,  ha explicado la Corte qué se entiende a ese respecto; puede  encontrarse  en  la  memoria jurisprudencial que desde la providencia CSJ AP, 18  feb. 1998, rad. 9901 se ha explicado que es el:   

…mecanismo   probatorio   (documental,  pericial,  testimonial)  que  por  cualquier  causa no se incorporó al proceso,  pero  cuyo  aporte ex novo tiene tal valor que podría modificar sustancialmente  el  juicio  positivo  de responsabilidad penal que se concreta en la condena del  procesado.  Dicha  prueba  puede versar sobre evento hasta ahora desconocido (se  demuestra  que  fue  otro  el  autor del delito) o sobre hecho conocido ya en el  proceso  (muerte  de  la  víctima,  cuando  la  prueba ex novo demuestra que el  agente  actuó  en  legítima  defensa), por manera que puede haber prueba nueva  sobre   hecho   nuevo   o   respecto  de  variantes  sustanciales  de  un  hecho  procesalmente  conocido  que  conduzca  a  la  inocencia o irresponsabilidad del  procesado.   

También es criterio de esta Corte que en  tratándose  de pruebas nuevas, resulta insuficiente aducir que no se conocieron  al  tiempo  de  los  debates en cuanto se requiere, adicional e imperativamente,  establecer  que  sean  aptas  para demostrar que se ha condenado a un inocente o  inimputable;  por  lo  mismo, que la verdad formal declarada en el proceso no es  la  que  corresponde  a  la realidad de lo acontecido. Para ilustración ver CSJ  AP, 25 nov. 1997, rad. 13640.   

En el mismo sentido, esta Corporación ha  destacado  que si de lo que se trata en un evento dado es que las pruebas nuevas  son  declaraciones  de  testigos  de  los  hechos,  se exige del actor una carga  argumentativa   mayor   para  establecer  la  procedencia  de  la  revisión,  a  saber:   

…se  le  impone  al  demandante explicar  quiénes  son,  sus  relaciones  pasadas  y  actuales  con  el condenado, con la  víctima,  con  sus  familias  y  allegados,  si  fueron  mencionados dentro del  proceso  el por qué no declararon, o en el caso contrario el por qué nadie los  citó  ni  hicieron  contacto  con  el  fiscal investigador, cómo surgen ahora,  cuál  fue el medio para contactarlos y saber del conocimiento que tenían sobre  lo  sucedido  e  igualmente  los  intereses  en  concreto  que los motivan en el  presente  a  prestar  declaración.  Ello  para  posibilitar  el juicio sobre la  procedencia  de  la  acción  que  depende,  como  lo  establece  la  ley, de la  naturaleza novedosa del medio de prueba respectivo.   

Si  como es natural los nuevos testimonios  (o  cualquier  otra prueba en general), se plantean como soporte demostrativo de  una  realidad  distinta  a  aquella  asumida  por el juzgador, a la cual arribó  sustentado  en  el  conjunto  probatorio  obrante  al momento del fallo, resulta  claro  que  dicha  contraposición  de  realidades  debe  ser  enfrentada por el  demandante,  con  miras a demostrar de qué manera los nuevos medios probatorios  acreditan    la   inocencia   o   inimputabilidad   del   condenado. (CSJ AP, 5 dic. 1997, rad. 13776).   

4. En el caso  en  examen la prueba nueva invocada expresamente, se enfatiza, en la demanda por  la  parte  actora corresponde a la acopiada por medio de investigador contratado  por  la  misma  representación  del  condenado,  según se extracta del informe  respectivo   presentado,  que  da  cuenta  del  acopio  de  material  de  prueba  testimonial y documental.   

4.1.  En  el  orden  propuesto  por  la  accionante, son mencionadas y analizadas inicialmente  las  pruebas  de  carácter documental que se enlistan seguidamente, en estricto  rigor,   y   por   eso   a   las   mismas  remite  atención  esta  Corporación  exclusivamente.   

4.1.1.  “CERTIFICADOS  DE  ANTECEDENTES  DE  LA PROCURADURÍA GENERAL DE LA NACIÓN DE  LAS  CÉDULAS 12.795.615 Y CC.12.798.61 (sic)”, con los que se dice demostrado  que  no  existe  la  persona  presuntamente  llamada  Marco  Aurelio  Muñoz; el  apartado  así titulado, en su desarrollo alude, en todo caso, a los números de  cédulas  de ciudadanía 12.795.615 a nombre de Agripino Gamboa, y 12.798.615 de  Abel Obregón Bravo.   

La utilidad y trascendencia que se predica  de  estos  certificados  radica,  según  la solicitante, en que ninguno de esos  documentos  de  identidad  es  de  Marco  Aurelio  Muñoz  Díaz, lo que lleva a  concluir  que  esa  persona no existe sin corroboración en sentido contrario en  la  causa  criminal; por ende, en la sentencia de condena la Corte no cuestionó  la  identidad de quien se dice fue recomendado por JORGE FUERBRINGER BERMEO para  obtener  cotizaciones  y  suscribir  contratos  con la gobernación de Putumayo,  individuo  que por coincidencia todos los funcionarios de esa entidad vinculados  en  los  procesos  de  contratación  dijeron  haber  conocido, pero que, según  entrevista  del  condenado,  apenas  le  fue presentado por Nelson Ruiz Portilla  tiempo después de culminar su periodo y vio por esa única vez.   

En  consecuencia,  de  haberse  indagado  acerca  de  ese  sujeto;  quién  era  en  realidad  ese  declarante;  cuál  su  intervención  en  los  hechos  debatidos;  por  qué  sí era conocido por Aura  María  Álvarez  Iles, de quien dijo el propio gobernador se lo recomendó para  obtener  cotizaciones,  entre  algunas  otras  circunstancias,  el  fallador  no  habría  proferido  la  condena  como  ocurrió,  sino  que  habría indagado la  responsabilidad de otros funcionarios.   

Esta prueba, alega la parte, deja ver que  quien  declaró,  firmó los contratos y constituyó póliza de cumplimiento, no  existe,  que  el  gobernador fue inducido en error al firmar aquellos y de igual  manera  lo  habría  sido el juzgador al tenerlo en cuenta con el mérito que se  le asignó en la sentencia.   

4.1.2.  “ORDENANZA  NO  (sic)  195  DE  JUNIO 26 DE 1997, MEDIANTE LA CUAL LA ASAMBLEA  DEPARTAMENTAL AUTORIZÓ EL CRUCE DE CUENTAS”   

De esta se destaca que en el artículo 330  autoriza,  a  instancia de interesado proveedor o contratista, para que mediante  resolución  motivada se haga el cruce de cuentas entre los impuestos que adeude  al  departamento y los valores que le adeude el ente territorial por concepto de  suministro, contrato u otras obligaciones.   

Esa  fue  la  base  de  expedición de la  resolución  respectiva de cruce de cuentas a favor de Nelson Ruiz Portilla, por  la  secretaría  financiera  a cargo de Jesús Fernando Checa, quien fue testigo  en  este  proceso;  se abre espacio así al argumento según el cual si la Corte  hubiera  conocido  la  ordenanza,  habría constatado que el exgobernador no fue  responsable  del  pago  unificado  de  diferentes  contratos al contratista Ruiz  Portilla,  carecía  de  interés para ello y de esa forma se probaría la plena  inocencia del procesado.        

4.1.3.  “MANUAL DE FUNCIONES DE LA GOBERNACION DE PUTUMAYO”   

Aclara  la reclamante que fue allegado al  plenario  de  forma  parcial,  pero ahora su contenido integral permitirá saber  cuál  dependencia  del  gobierno  departamental  tuvo  la  iniciativa  para los  contratos  investigados  que,  exceptuando  lo  relacionado  con  el  de arreglo  vehicular,  fue  la  secretaría del sector energía según trascripción de las  precisas funciones asignadas en ella asignadas.   

Allí  trabajaba  para  la  época  de la  contratación  escrutada  Neffar  Ruiz,  sobrino  de  Nelson  Ruiz Portilla, que  estuvo  a  cargo  del  inicio  de esos procesos contractuales, lo cual resultaba  desconocido   para  la  autoridad  judicial  y  podría  haber  incidido  en  la  verificación,  que  se echa de menos, sobre la responsabilidad del procesado en  ese  ámbito; por eso, a partir de la participación de Neffar Ruiz en las fases  precontractual  y  contractual, se colige la inocencia manifiesta de FUERBRINGER  BERMEO.   

4.1.4. “HOJA  DE VIDA MARÍA VICTORIA GUACALES”   

Expone la peticionaria que de ella dice la  sentencia  de  condena  que  fungía  en  el  cargo  de  asesora jurídica de la  gobernación  de Putumayo, cuando en verdad, según su historial laboral, era la  Jefe   de   la  Oficina  Asesora  Jurídica,  rol  que  cambia  radicalmente  la  perspectiva de las funciones que debía cumplir.   

Se  critica enfáticamente que a pesar de  no  ser  abogada,  desempeñó  ese  empleo en la gobernación de Putumayo, y no  obstante  que  se  le  exigió  la  comprobación de su formación y titulación  profesional  por  la  oficina de recursos humanos de esa entidad, no lo hizo; en  cambio,  fungió  en  el  cargo  y  logró  hacerse  a  la  confianza  de  JORGE  FUERBRINGER  BERMEO  que en varias ocasiones la encargó como Gobernadora en sus  ausencias,  cuando  por  motivos  del  ejercicio  de  esa  dignidad  tenía  que  desplazarse fuera de su sede.   

Como quiera que dentro de sus asignaciones  estaba  la  de  elaborar  contratos  y  confirmar  con  su  rúbrica  los que el  gobernante  suscribiera,  es censurada su atestación acerca de que firmaba esos  documentos   después  que  lo  propio  hiciera  aquel,  siendo  lo  cierto  que  funcionalmente  a  su cargo estaba dicha elaboración previa verificación de la  clase de contrato a que hubiera lugar.   

De  lo  anterior  se  sigue que no sería  responsable  FUERBRINGER  BERMEO, porque a lo sumo se trataría de negligencia o  impericia  pero  no  suyas, porque la mencionada funcionaria era la encargada de  la  realización  y verificación del trámite contractual del que él no estaba  a cargo en su totalidad.    

4.1.5. “HOJA  DE VIDA DE AURA MARÍA ÁLVAREZ ILES”   

El  documento de la que es señalada como  testigo  fundamental para probar el elemento subjetivo del tipo penal, que no se  precisa  cuál,  reprochado  al condenado, permite establecer que fue jefe de la  Sección  de  Recursos  Físicos  de la Secretaría de Gobierno de Putumayo y en  muchas  ocasiones  se  le  comisionó  para viajar a Pasto con el fin de obtener  cotizaciones  y  comprar  equipos,  razones  para  presumir  que tuvo contacto y  conoció  a  Marco  Aurelio  Muñoz  Díaz, denotándose su interés en declarar  contra el aquí investigado.   

Se  encuentra, también, la anotación de  la  sanción  disciplinaria  de  destitución  del  cargo  por participación en  política, todo lo cual lleva a restarle credibilidad.   

    

4.1.6.  “RESPUESTA DERECHO DE PETICIÓN”   

El   investigador  contratado  para  la  recolección  de  elementos  de  carácter  probatorio,  el 22 de agosto de 2014  presentó  solicitud  a la gobernación de Putumayo para que se le suministraran  copias  de  gran  número  de  documentos, entre ellos ordenanzas de la asamblea  departamental,  resoluciones,  contratos,  certificaciones, pólizas de seguros,  etc.,  que  fueron  objeto  de  análisis  en su momento por la Corte Suprema de  Justicia, se aduce.   

De la respuesta recibida, reza el libelo,  se   encuentra   que   muchos  de  ellos  ya  no  existen  en  esa  dependencia,  infiriéndose  inadecuado manejo de la información, situación no atribuible al  procesado;  de  otra parte, se destaca la entrega de una constancia suscrita por  la  jefe  de  la  Oficina  Asesora Jurídica, María Victoria Guacales Beltrán,  sobre  la  no  asistencia de Marco Aurelio Muñoz Díaz a la firma de uno de los  contratos motivo de la investigación.   

Lo anterior sirve de sustento para afirmar  que  son  ciertas  las aseveraciones de Aníbal Manolo López Sánchez en cuanto  al  manejo documental [en la entidad requerida]; que para cuando las autoridades  [de   investigación   se   entiende]  realizaron  visitas  ya  había  pérdida  documental  sin  que  se  procurara  indagar  al  respecto  para obtener pruebas  verificables  e idóneas; que como la Corte no pudo saber de esto, la incidencia  en  la decisión habría sido significativa no de condena sino de aplicación al  in  dubio pro reo, porque ese manejo documental no era ni fue responsabilidad de  JORGE FUERBRINGER BERMEO después de 1998.      

4.1.7.  “RESOLUCION NO. (sic) 009 DEL 14 DE MAYO DE 1997”   

Acota  la  demanda  que por medio de este  acto  administrativo  el  Secretario  de  Hacienda del departamento de Putumayo,  Jesús  Fernando  Checa,  “ordena  una  compensación de cuentas” a favor de  Nelson  Ruiz  Portilla,  representante  legal  de “Dislicores Putumayo”, sin  evaluar  las  cuentas  a  cruzar  ni  el  sustento  real  de  las  mismas  o  si  correspondían  o no al contratista, significando que no era necesario hacer ese  cruce con cuentas de la misma persona.   

Con referencia a la resolución aludida y  a  un  apartado  del fallo, colige que quien autorizó el pago indiscriminado en  un  sólo  cheque fue el secretario financiero, sin interesar si correspondía a  determinado  contratista;  dado  que  no fue el gobernador quien así procedió,  debe   variar   por   eso   “sustancialmente   la  decisión”  porque  ese  proceder  censurado en la  sentencia  de  condena  no  sería  atribuible  al procesado, él no aprobó esa  actuación, acreditándose así su inocencia.   

4.2. En lo que  se  refiere a las novedosas probanzas de índole testimonial, se remite la parte  solicitante a indicar lo siguiente:   

4.2.1.  “ENTREVISTA DE JORGE FUERBRINGER BERMEO”   

No  fue escuchado en el proceso que se le  adelantó   porque, se explica, salió del país el 27 de agosto de 1998 en  condición  de  refugiado, y, además, por falencias de sus distintos defensores  que  no  lo solicitaron ni procuraron por algún medio aportar su dicción sobre  los   hechos   investigados;  esto  impidió  que  la  Corte  lo  apercibiera  y  evaluara.   

Muestra su absoluta inocencia y determina,  a  la  vez,  quiénes  serían  los  responsables  de  las  conductas  que se le  atribuyen  o que “…al menos, simplemente que hubo  pérdida de documentos relevantes.”   

En  alusión a los contratos de compra de  combustible,  lubricantes  y repuestos para las plantas generadoras de energía,  que  son  la  mayoría  de  los  que  se  reputaron  ilícitos incurridos por el  sentenciado,   explica   éste   el   procedimiento   de  contratación  en  que  intervenían   varias   personas   cumpliendo  diferentes  tareas,  llamando  la  atención  que  todas  ellas  conocieron  y/o tuvieron algún contacto con Marco  Aurelio  Muñoz  Díaz,  persona  que  apenas  fue  conocida por el entrevistado  tiempo  después  de dejar su cargo, desvirtuándose así lo que se le imputa en  relación  con las indicaciones que dio para que se le solicitaran cotizaciones,  iterando,       contradictoriamente,      que      está      demostrada      su  inexistencia.   

Por  ende,  de haber conocido la Corte la  versión  del  procesado  no  habría  adoptado la decisión en cuestión, y sí  cuestionado  la  credibilidad  de  los  testigos  que  aseveraron  conocerlo; se  demuestra  la  “…NO  PARTICIPACIÓN DEL CONDENADO…”, correlativamente su  absolución.     

4.2.2.  “ENTREVISTA DE OMAR ENRIQUE CABAL MURIEL”   

Desempeñó varios cargos en la Tesorería  de  Putumayo, motivo que le permite señalar que JORGE FUERBRINGER BERMEO no fue  el  encargado  de  dirigir todos los procesos contractuales, ratificando que los  documentos  respectivos  antes  de  llegar  a  sus  manos  eran revisados por la  Oficina  Jurídica  que  dirigía María Victoria Guacales; además, refiere que  la  consecución  de  cotizaciones  estaba  a  cargo  de la oficina de compras y  suministros  bajo el mando de Aura María Álvarez Iles, comentando la libelista  que  era su obligación conocer a los contratistas, así como ella dijo ocurrió  con el inexistente Marco Aurelio Muñoz Díaz.     

Igualmente,   con   la   información  suministrada  por  el  entrevistado  se  podría  saber si hubo o no pago por el  contrato  035  de 28 de diciembre de 1997, nada de lo cual la Corte pudo conocer  porque  este  entrevistado  no  fue citado a declarar en el proceso, razón para  señalar su utilidad actual.   

4.2.3.  ENTREVISTA DE ANÍBAL MANOLO LÓPEZ SÁNCHEZ”   

Prestó  servicios  en  el archivo por lo  cual  aporta  su  conocimiento acerca del manejo de documentos para la época de  ocurrencia  de  los hechos, precisando que no había un manejo adecuado de ellos  en  la  gobernación  de  Putumayo,  lo que se suma a la respuesta al derecho de  petición,  antes  referenciado,  en  el  sentido  que  no se encontró allí el  presupuesto de 1995.   

En  oposición a la sentencia de condena,  que   partió   de  considerar  el  principio  de  idoneidad  en  el  manejo  de  documentación  en la mencionada gobernación, se vislumbra que no profundizaron  los  investigadores  judiciales  en este aspecto que repercute en el registro de  cadena  de  custodia,  viciado  en  su  recolección, y con incidencia en que la  Corte  no considerara el in dubio pro reo  en  atención  a  que  el  procesado no tuvo nada que ver con el  manejo  de  los  documentos en los trámites pre o post contractuales que fueron  analizados en el fallo.   

5.  Común  denominador  de  las pruebas que se viene de  citar,    advera   la   accionante,   es  que  ninguna  de ellas fue conocida  en  el  asunto  analizado por esta Sala al proferir sentencia el 18 de diciembre  de 2006.   

Del estudio del  fallo      se      encuentra      que             ciertamente   casi  la  totalidad  de  los    medios    de  conocimiento  aportados  en  esta acción             son            instrumentos     probatorios     que  no  fueron  aducidos  en  oportunidad y debida forma  para  su  examen,  para  su contemplación material y  jurídica por el juez de conocimiento.   

Sin   embargo,   no   es   extensivo      el     planteamiento  a   todos   los  elementos  allegados  por   cuanto   en   la   causa  y,  por  supuesto,  en    la    sentencia    de    marras,    fue    conocida      y      sopesada    la  declaración               extraprocesal,   ahora   entrevista,  rendida  por  Omar  Cabal  Muriel,  que  en  su  momento fue aportada   por   la   defensa   de   turno,  a la cual en los alegatos  de    conclusión    al    culminar    el   juicio  expresamente se refirió,  desvirtuándose   la   novedad   de  ese   elemento   de  prueba   y   su   utilidad   para       los       fines       de      la      revisión.   

Refulge  que  lo pretendido es admitir la  percepción  que  asigna  la  accionante  sobre  su  mérito  de  convicción  acerca  de  cómo se desarrollaban las tareas  contractuales  y la intervención  que   en   ello   tenía  el  incriminado  declarado  responsable,  para minar  la  credibilidad en el fallo asignada a otros medios  de  prueba,  fin  de  por  sí ajeno al objeto de la  revisión.   

Ni   tiene  connotación  de  novedad  la  resolución  009  de  14  de  mayo  de 1997 de la Secretaría de Hacienda de  Putumayo   por   “…la   cual   se   ordena  una  Compensación  por  Cruce  de Cuentas”,  porque sí  fue  conocida  y  evaluada  en el fallo que se ataca;  véase  la específica  referencia  que se hace al  hecho       no  cuestionado,  que  a  través de ese acto de la  administración  departamental  se  abonaron  varias  cuentas   de  cobro  de  personas  jurídicas, en  las    que    tenía  interés      o  participación   Nelson  Ruiz  Portilla, con cargo a las obligaciones la firma  “Dislicores         Putumayo”,  que  él  mismo    representaba  legalmente,   por   concepto   de   impuesto   al   consumo   de  licor  en  esa  región.   

Lo novedoso es que ahora se le quiera dar  trascendencia       suasoria       distinta,  aduciendo  que  esa  resolución  fue  suscrita  por  persona   diferente   al   encausado,   dígase  el  Secretario     de     Hacienda    por    entonces  Jesús    Fernando    Checa,    y    que   en   la  expedición   de   ese   acto  nada  tuvo  que  ver  JORGE  FUERBRINGER  BERMEO,  lo que de suyo implica,  nada  más  ni nada menos, que reabrir discusión sobre la entidad persuasiva de  ese  documento,  a  pesar  que  la  oportunidad  para intentar esa estrategia de  defensa  feneció  largo  tiempo  atrás  en la causa originaria que se pretende  deshacer, propósito ajeno al objeto de la presente acción.   

6. En  lo  que  atañe a la incidencia que  tendrían    los    restantes    medios  de  prueba  acopiados  en  tiempo reciente, desconocidos en el  juzgamiento,  es  necesario  destacar en primer orden  que   varios  de  ellos  no               contribuyen    a   la   afirmación    de    inocencia    de    FUERBRINGER   BERMEO,   por   la   alternativa   súplica  que  se hace de aplicación       del   in   dubio   pro   reo,  dada  la  confusión   argumentativa   que   desdice   de  la  lógica  presentación y  sustentación de la causal deprecada.   

En aras de clarificar lo que se plantea en  precedencia,      se      abordarán     estos    tópicos,      resultando      útil   para   ese  fin  acudir  a lo  conceptuado  por  esta  Corte,    de    larga    data,   en   sentencia  de  segundo grado CSJ SP, 15  jul. 2003, rad. 17866, que al respecto dice:   

Si la presunción de inocencia es un estado  garantizado  constitucional  y  legalmente  a  toda  persona que se le inicie un  proceso  en  nuestro  territorio  patrio, desprendiéndose la regla del in dubio  pro  reo  en el sentido de que toda duda debe resolverse en favor del procesado,  y  que  al aplicarse por los funcionarios judiciales conduce indefectiblemente a  la  declaratoria  de  NO RESPONSABILIDAD, bien a través de la preclusión de la  investigación   o   de  la  sentencia  absolutoria,  de  ninguna  manera  puede  equiparársele  con  la  declaratoria de INOCENCIA, habida cuenta que si la DUDA  se  entiende  como  CARENCIA  DE CERTEZA, deviene como lógica reflexión en los  casos  en  que  se considere, no la aseveración de que se juzgó a un inocente,  sino    LA    IMPOSIBILIDAD   PROBATORIA   para   que   se   dictara   sentencia  condenatoria.   

No puede entonces tener similar alcance la  sentencia  absolutoria como consecuencia de la aplicación del in dubio pro reo,  que  aquella  fundamentada (por ejemplo) en  la  ATIPICIDAD  DE LA CONDUCTA INVESTIGADA, pues en la primera,  subyace  la  sensación  de que al Estado le faltó la diligencia necesaria para  recaudar  los  elementos  de  juicio  suficientes  para  condenar,  quedando  el  absuelto  frente  a  la  sociedad  con  un halo de reprochabilidad difícilmente  olvidable  en  el  tiempo;  mientras  que  en  la  segunda ningún estigma puede  quedar,  por la potísima razón de reconocerse que el comportamiento desplegado  por el sindicado no desbordó los linderos de la ley.   

           Lo   argumentado  encuentra  consolidación  con añejo pronunciamiento de esta misma corporación  en  el  que  se  deja  entrever  el  estigma  con  que queda el procesado que es  absuelto en aplicación del principio al que se ha hecho alusión:   

“Ante esa falta de certeza probatoria en  el  momento  de  proferir  sentencia,  ha  de acudirse al amparo del apotegma in  dubio  pro  reo, expresamente consagrado en nuestro ordenamiento procesal por el  art.   216   1,  para  soslayar  el  peligroso riesgo de condenar a un inocente,  extremo  de la disyuntiva falladora menos grave que el de absolver a un eventual  responsable;  la  justicia  es  humana y, por lo mismo, falible; por eso el acto  soberano  y  trascendente  de  emitir  sentencia  de condena ha de estar anclado  firmemente  en  prueba  de irrefutable solidez; cuando ello no ocurre, se impone  en   nombre   de   esa  misma  justicia,  decisión  absolutoria”.2   

   

Esta   tesis   se   ha  reafirmado  con  posterioridad,   entre  otras   decisiones,  en  CSJ    SP,    26   ene.   2005,   rad.  15834;  CSJ  SP, 30 ene. 2008, rad. 22983; CSJ SP, 13 jun. 2012,  rad.           35331,          surgiendo  diáfano  que el in dubio  pro  reo  no  se  equipara  en  manera  alguna  a la  declaración  de inocencia, precisamente,   porque   el   primero   de  estos  institutos   jurídicos  se  aplica  siempre   y   cuando   aparezca  insalvable  duda  acerca  ya  de  la  demostración  de  la  ocurrencia  de  la  conducta  ilícita  ora  de  la responsabilidad predicable del  incriminado;  en  tanto  que  el  segundo  procede en los eventos en que no cabe  equívoco   alguno   acerca  de  la  falta     de     prueba     o     no  demostración  de  cualquiera  de  esos presupuestos  para condenar.   

La advertida   contradicción   de  la  accionante      se     presenta     con  dos   de   los  nuevos  medios    cognitivos  aportados:  (i)  la  respuesta  al  derecho  de  petición    de  investigador       particular       ante      la  gobernación     de     Putumayo     para     la  expedición    de    copias   de   múltiples     documentos     de     sus    archivos,    contestación  que  según  la solicitante deja en evidencia la carencia  documental,  la irregular o indebida conservación de  documentos  relacionados  con  los contratos ilegales  reprochados en el proceso  seguido a FUERBRINGER BERMEO.   

Y          (ii)   la  entrevista  de  Aníbal  Manolo  López  Sánchez,  que     proporciona  datos  acerca  de  su  experiencia  al  servicio del  departamento      de      Putumayo,      en      lo     trascendente,  en  el  archivo  de Tesorería,  explicando  que  su  labor  primordial  allí           consiste    en    la   búsqueda   de  documentación        para        atender      pedimentos      de      entes     de     control     y     demás; concluye  la   parte   actora  que  entre  1995 y 1997, fecha de los hechos juzgados, no  hubo  manejo adecuado de la documentación  en  la gobernación de esa autoridad  administrativa regional.   

A     partir     de    dichos    medios   y   esos           análisis  de  la  interesada,  es  palmario el yerro conceptual que  a  la  vez  elimina     la     trascendencia     demostrativa     de   que   se   quiere   dotar   a  esos  elementos     de    comprobación;    no    satisfacen,    siguiendo    lo    afirmado       sobre      esta      extraordinaria      acción,        la        necesaria     convicción          para          declarar          la         inocencia  del  enjuiciado  sino, a lo  sumo,    como   dice   la   demanda,   el reconocimiento de la duda a su favor.   

Entonces,  si  la  causal impetrada     está    prevista    para  que    proceda    la  revisión   cuando   aparece  prueba  nueva  de  la  inocencia del procesado,  aquella  que  no  contribuye  a concluir así, que no  demuestra    esa    condición,             mal            podría  tener    mérito    alguno   admisible   en   otro  sentido,                situación     que     en  el  caso  de la especie desemboca  en      que     la  alegación  de  la  duda  favorable  al  procesado,  instituto  jurídico  penal  que  dista  mucho de la  inocencia   según  ha  quedado  precisado,  y  las pruebas que la sustentan  no   cumplan    los    condicionamientos    para    la   admisión     de    la    acción.   

7. Quedan    para   el   análisis   los  demás     medios    cognitivos    a    que    se  refirió           la          demanda,     a     los    que    se  remitirá     enseguida     atención  con  miras  a elucidar la viabilidad  de  abrir  juicio  rescindente  por  la  concurrencia  de  nueva prueba sobre la  inocencia   de   JORGE  FUERBRINGER BERMEO.   

Se  trata, por  tanto,  de  establecer  si  a  ello  contribuirían  las  probanzas  documentales  y  testimoniales,  así  catalogadas  en  el libelo, a saber: los certificados  de  antecedentes  de  la Procuraduría General de la  Nación  de las cédulas números 12.795.615 y 12.798.61 (sic); la ordenanza 195  de  junio  26  de  1997 de la Asamblea de Putumayo; el manual de funciones de la  gobernación  de  Putumayo; la hoja de vida de María Victoria Guacales; la hoja  de  vida  de  Aura  María  Álvarez  Iles; y la entrevista de JORGE FUERBRINGER  BERMEO.   

Esas  pruebas,  puede   concluirse   de   inicio,   carecen  de  la  potencialidad   o   entidad   suficiente   como   para   enervar  el  juicio  de  responsabilidad       contenido       en      la  sentencia   de   única  instancia,     y     reconducir     el   juicio  de  ponderación        probatoria  a  fin  de  asumir  uno  nuevo que se oriente a concluir que fue  declarado penalmente responsable un inocente.   

Ninguna    de    esas    pruebas   descarta   la  ocurrencia   o   incursión  de  JORGE  FUERBRIGER  BERMEO  en  los  reatos motivantes de la  cuestionada   condena   porque  ninguna,  de manera individual o en conjunto,  tiene    el    mérito    para    llevar   a   esa  declaración,  olvidando  la  parte  actora  que  un  juicio  de  convicción conteste con su planteamiento  de       inocencia       no       puede       implicar      la      asistemática  evaluación  de  la  prueba   nueva,   ni   descartar  de  plano  el  universo  de  medios  cognoscitivos  que,  esos  sí, surtieron a cabalidad  los  requerimientos  para  convertirse en pruebas en el sentido estricto que les  asigna la Ley 600 de 2000.   

La   labor  incumplida    por   la  requirente,  denota  que   las   conclusiones  a  que  llega  no  pasan  de  ser  consecuenciales  al  interés  particular  que  representa,  pero  no  se  enmarcan  en  la  necesaria  ponderación  integral,  intrínseca        y        extrínseca,  de  todos  y  cada uno de los instrumentos de conocimiento  que  han  nacido a la vida  en   el   proceso,   que   por   lo   mismo  imponen  su  valoración       ajustada       a       la       sana      crítica.   

Por manera que deja de lado la         libelista         la  confrontación  integral  de  la  prueba y, haciendo  abstracción de todo aquello, con una mirada insular  concluye       que       las       certificaciones    obtenidas    de   la   Procuraduría  General  de  la Nación dan fe de la  inexistencia  de  la  persona de Marco Aurelio Muñoz  Díaz,  premisa errada si en cuenta se tiene que esa  entidad   carece   de   atribuciones,   porque  ni  la  Constitución,   la  ley  o  el  reglamento  se  las  ha  asignado,  sobre la identificación de las personas.   

Se han obtenido y aportado certificaciones  que   dan   cuenta   de   los   registros   o   anotaciones   de  índole  disciplinaria  que  le figuran, o no, a dos números     de     documentos    de    identidad    -cédulas    de    ciudadanía-   consultados   por   el   sistema  informático   que   esa   institución  administra;  pero  de  ello no puede colegirse unívoca   e   inequívocamente   que  el  referido individuo no existe.   

Pero en gracia de la discusión,   si   así  fuera,  es  del  todo  contradictorio  el  argumento que se encamina a decir  que  no  resultan creíbles los declarantes que en el  proceso  expusieron  haber  tenido  alguna  clase  de contacto o conocerlo, y al  tiempo  se  aluda que en entrevista JORGE FUERBRINGER  BERMEO                  afirmó   como   hecho   cierto   que  sí           lo           conoció, pero  explica           que          eso        ocurrió     tiempo     después  de  haber dejado el cargo de gobernador de Putumayo.   

Ostensible  e  inaceptable      contrasentido      dimana de esas alegaciones,   dado  que  una  cosa  no puede  ser  y  no  ser  a  la vez; esto   por   cuanto  al  tiempo  que  se  afirma    la    inexistencia    de    Marco  Aurelio  Muñoz Díaz  y  fuerte  crítica  redunda  a la  credibilidad  de aquellos que sobre él declararon en  el    proceso,    se  acepta  su  existencia  según  la  acomodaticia  versión     del  procesado,   contraviniendo   la   solicitante   el  principio    de   la  lógica  de  no  contradicción  contenido  en la  reconocida       comúnmente      fórmula:  “El  ser es y no puede a la vez no ser”.   

En   este   punto   oportuno   realizar  mención  a la entrevista de FUERBRINGER BERMEO, que  se  acopia  y  allega  justificando el por qué hasta  ahora  rinde  exposición  sobre  los  hechos  motivo  de la condena en debate, destacando que a  simple vista no puede ser tenida como prueba en estricto rigor,  por  cuanto  en  la  ley  procesal penal aplicable -Ley 600 de 200- no  ostenta  esa  calidad;  se consagra  como  medio de defensa al alcance del inculpado, por  excelencia,   sin  que  se  descarte  que puede ser tenida como un   medio  de  cognición,   siempre   y   cuando   se   lleve  a  cabo  con  apego  a  los  parámetros  que  prevén  los    artículos   332   y   siguientes   de   esa  normativa.   

La  entrevista  en  comento dista mucho de ser un ejemplo de medio de prueba nuevo, porque se ha  llevado  a  cabo  más  a  la usanza de la   recolección   de   elementos    materiales   probatorios   que   puede   hacer   la  defensa  en  igualdad  de  condiciones   que   la   Fiscalía  General  de  la  Nación  en  el  modelo  procesal  de  la  Ley  906  de  2004, y por eso es por lo que menguada capacidad  probatoria tiene en tanto  que   por   tratarse   del   propio   sujeto  pasivo  de  la  acción   penal  se  advierte,  entre  otras  falencias,   que   no   fue   acompañado   de   apoderado   defensor  para  absolver    el    cuestionario   del   investigador  particular.   

Esa  versión,  con    todo,    no   pasa   de   ser   el       relato      propio   sobre  desempeño  de  JORGE  FUERBRINGER  BERMEO  en  el  cargo  de gobernador de  Putumayo,  con  la  explicación  subjetiva  de  sus  actividades    y    funciones    en   temas      contractuales    y   en   otras   áreas      de      la      gestión  oficial;  no  tiene  la  virtud  de demostrar su inocencia en los hechos investigados y juzgados por esta  Corporación, puesto que  las   aseveraciones   que  hace  no  desfiguran  ni  derruyen  las  imputaciones  delictivas  que  la  sentencia de 18 de diciembre de  2006  contiene en aspectos  como   la  cierta  e  indiscutible  suscripción  de  múltiples   contratos   que   no   respetaron  las  exigencias   de   la  contratación  pública  reglamentada  en  la  Ley  80  de  1993 y demás  normas  aplicables, en la forma que  fueron analizados allí.   

Dijo    el   entrevistado,  por  ejemplo,  quiénes  estaban  a  cargo  en  la  administración  del departamento que  gobernó    de    tareas   relacionadas   con   la  iniciación  de trámites  precontractuales,  sin que eso hubiera sido dejado de  analizar  en  el  proveído  sancionatorio en que se  afirmó,  con remisión a  la   prueba   acopiada,   siguiendo   la   ley  y  la  jurisprudencia  sobre  la  materia,  que:   

…para  el  momento  de  los  hechos  el  acusado desempeñaba el  cargo  de  gobernador  del departamento de Putumayo y  que    con   arreglo   a   lo   estipulado   en   el   literal   “b”     del    numeral    3    del  artículo  11 de la ley 80 de 1993 tenía la facultad de celebrar los contratos.   

Acerca  de  la  conducta  el  tipo  penal  prevé     tres     formas     alternativas    de  realización:   el   incumplimiento   de     los     requisitos     legales     sustanciales     en    la  tramitación  de  los contratos el cual cobija todos  los  pasos que la administración debe observar hasta  su  celebración;  no  verificar la presencia de los  presupuestos  previstos  en  la  ley de contratación  estatal    para   su  perfeccionamiento  que  incluye obviamente constatar la presencia de atinentes a  la  fase  precontractual;  ni  los  relacionados  con la liquidación.   

Es    palmar    que   el   legislador  diferenció   las   conductas  ejecutadas  por  los  encargados  de  impulsar  el  trámite de  la contratación y las realizadas por  el  ordenador del gasto en las etapas de celebración  y liquidación del mismo.   

Separación  armónica   con   la  forma  desconcentrada  de  la  realización    de   la   contratación  pública en las entidades estatales,  en  las  cuales  las  etapas  precontractuales  y de  ejecución    son    cumplidas    por   servidores  públicos    de   nivel   ejecutivo   y   las   de  celebración      y      liquidación  a  cargo  de  quien  por  ley  está  autorizado  para  disponer de los recursos públicos,  actividad     que     sólo    podrá   efectuar   previa  verificación  del  cumplimiento  de  las  formalidades  legales  para la etapa previa, como garante que es de la legalidad  del   proceso   contractual   por  tratarse  del  funcionario  que  por  mandato  constitucional  y  legal  tiene  la  potestad  de  disponer  de los recursos del  ente  territorial.,  (subrayas ajenas al texto original).   

Que  tiene  su sustento jurídico  en  los artículos 209 Superior y  23,  24,  25  y  26  de  la  ley  80  de  1993, los cuales preceptúan     que     la     contratación  pública   estará  al  servicio   de   los   intereses  generales,  que  se  desarrollará   con   arreglo   a   los  principios  mencionados    de    igualdad,    moralidad,    eficacia,   economía,   celeridad,   imparcialidad   y   publicidad,   transparencia,  responsabilidad   y  selección  objetiva,  mediante  descentralización,      delegación  y  desconcentración de funciones.   

Y,    en    el    artículo  7º  del  Decreto  679  de  1994  reglamentario  de  los  artículos  12  y  25-10 del  Estatuto    de    Contratación    Pública,    al    disponer   que   la   desconcentración    implica    la   atribución   de  competencia   para  expedir  los  diversos  actos  en  los  procedimientos  de  licitación o concurso por  parte  de  los  funcionarios pertinentes sin incluir la adjudicación  o  la  celebración  del  contrato.   

En  líneas  subsiguientes  se  hizo cita textual en extensión de  la    providencia   CSJ   SP,   9   feb.           2005,            rad.  21547,  sobre    la   gestión  contractual   oficial  desconcentrada  y   la   responsabilidad   de   quienes   ostentan  la  titularidad  para   la  celebración       de     contratos,    precisando    que  la   desconcentración  se da en actos inherentes  a    la   tramitación   del   contrato   mas   no   respecto   de    su    adjudicación,   ni   con   relación     a    la    celebración    del  mismo; tras el escrutinio  uno     a     uno     de    los    múltiples    convenios    de  suministro  de  insumos para plantas de generación    de   energía   eléctrica,   considerados   ilegales   en  el  pliego  de  cargos,  y  los  medios de prueba  documentales  y  testimoniales  practicados  en  el  plenario,  más adelante  concluyó         la         Sala:   

Al sopesar en conjunto el cúmulo   de   irregularidades   del   que   adolece  el  proceso  de  contratación     concluye     la    Corte    que  tenía  como  propósito  dar      apariencia      de      legalidad      a      la     adjudicación   de  los  convenios  que  de  antemano  hizo  el  acusado a NELSON RUIZ PORTILLA utilizando para el efecto las  compañías de su propiedad Representaciones M&M  MARCO   AURELIO  MUÑOZ  y  Casa  del  Repuesto  los  repuestos.   

Ello  explica  que  aparezcan adjudicados  múltiples  contratos  a  dichas  personas  jurídicas  en  algunos  casos sin  fijar  el  aviso  invitando a ofertar o sin contar con las dos propuestas, o con  fundamento    en    la    oferta    del   contratista   presentada   de   manera  extemporánea y sin cumplir las condiciones exigidas  en  el aviso y en muchas  ocasiones  sin  fecha  o  con  la  misma  data  del  contrato,  o  por fuera del  término    o   con   una   antelación  injustificada, o con apoyo en varias cotizaciones que realmente  eran   presentadas   por   el   mismo   contratista;   otras  omitiendo  expedir  el     acto     de  adjudicación y sin dejar constancia de los factores  atendidos  para la selección.   

Conclusiones       también    asumidas   en   lo   que  atañe   al   contrato  325  de  26 de diciembre de 1997, adjudicado a Marco  Aurelio  Muñoz por valor de $11.216.600,    tramitado   y   celebrado      para     el  suministro de repuestos y reparación  del  vehículo asignado al  gobernador  FUERBRINGER BERMEO, que con base en la prueba examinada se   catalogó  de  ilegal  en  efecto  porque  se  hizo  sin  sustento en las normas de la  contratación pública,  a     instancias  de  orden  verbal suya,  con                   simulación       posterior        del         trámite         y  celebración   por   escrito   con  el  objeto  de  legalizarlo  para    pagar   al  contratista.   

Este  esquema  de  estudio  deja ver que  tampoco  las  demás probanzas que aporta el libelo  son    idóneas   para   el   fin   pretendido,  porque  revisado lo que se  expone  en  cuanto  al  manual  de  funciones de la  gobernación      de      Putumayo,  que  se  acepta fue allegado pero  parcialmente    en    la    causa    originaria   de   esta   acción  y  es  presentado    en    la    actualidad   de   forma  más    completa,    si    bien    dejaría   en   claro  qué    dependencia    y    servidor  público      en     concreto     tenía      o      tuvo     la     iniciativa     de  trámite  de los contratos primeramente mencionados  -los   de   insumos   para   la   generación   de  energía-, al  fin  y  al  cabo no desdice de la  responsabilidad      por      la      irregular  celebración  de  los mismos que estuvo a cargo del  penado.   

Tampoco     desvirtúan     esa     responsabilidad     ni     afirman    per       se       la  inocencia  de  JORGE  FUERBRINGER  BERMEO,  las  hojas  de  vida de María Victoria Guacales y Aura María Álvarez  Iles,  porque  la  censura  a  la credibilidad a ellas otorgada en el fallo como  testigos  no  aparece eliminada con esos documentos, que valga decir reflejan el  historial  profesional  y laboral de esas personas, nada más, incluso aceptando  cierto  que  la primera de ellas no acreditó el nivel de formación profesional  exigido  para  fungir  como Jefe de la Oficina Asesora Jurídica y las sanciones  disciplinarias  que  por  ese y otros motivos se le impusieron; o que pudo haber  defraudado  la confianza de su superior, el entonces gobernador de Putumayo, que  la  designó  en  su reemplazo en varias ocasiones por ausencias temporales dada  la  necesidad  de  desplazarse  a  atender asuntos propios del cargo fuera de la  sede natural.   

Ni siquiera acogiendo que tenía dentro de  las  atribuciones  de  ese  empleo  la  preparación  y  revisión de documentos  contractuales  para  la  firma,  previa  o posterior, del gobernador FUERBRINGER  BERMEO,   habida   cuenta   que  acorde  con  las  asignaciones  legales  a  él  correspondía,  y  a  nadie  más,  la celebración o suscripción de los pactos  respectivos  que  fue,  precisamente,  el  deber  que  no  acató al hacerlo sin  cumplir  todos  los  requisitos  legales  previstos  conforme  quedó probado al  estudiar     en     integridad     el    cúmulo    de    pactos    objeto    de  investigación.   

Tampoco respecto de la segunda se conduce  a  derruir  la  certidumbre de la condena, el reporte de su estatus laboral como  servidora  del  departamento  de  Putumayo;  o  las  comisiones  cumplidas en el  ejercicio  funcional  encomendado;  bien  la  obtención  de  cotizaciones  para  adquisición  de  insumos  o  equipos  de ese ente y el conocimiento que tuvo de  Marco  Aurelio  Muñoz  Díaz; ora las sanciones  disciplinarias  incluida  la derivada de intervenir en política que llevó a su  destitución,  etc.,  porque olvida la censura que sus atestaciones no fueron la  fuente   exclusiva   de   acreditación   de  la  materialidad  de  los  delitos  investigados ni de la responsabilidad del procesado.   

Finalmente,  sobre la constancia emanada  de   la  jefa  de  la  Oficina  Asesora  Jurídica,  María  Victoria  Guacales,  que  hace  saber de la  imposibilidad  de  Marco  Aurelio  Muñoz  Díaz,  de acudir a suscribir uno  de    los    contratos    adjudicados;  y  la  Ordenanza 195 de junio 26 de  1997  de  la  Asamblea  Departamental  de  Putumayo,  debe  señalar la Sala que  ninguna  relevancia  tienen  en  relación  con la causa criminal seguida contra  JORGE FUERBRINGER BERMEO.   

Esto  es  así  porque  a  pesar  de  su  contenido  sobre  la  no comparecencia del contratista para cumplir con la firma  del  contrato  y  la carencia que se revela en la copia de la constancia aludida  que  se  ha  tenido  a  la vista, esto es, que no tiene fecha de expedición, se  sabe  que  el pacto a que se refiere, el 174 de 8 de agosto de 1996, al fin y al  cabo    fue    suscrito    por    Marco   Aurelio  Muñoz Díaz;  sobre  lo  afirmado,  no  puede  extraerse  si la funcionaria  conocía   o   no  a  esa  persona,  si  existe  o  existió,    sino  simplemente  lo  que  allí figura: que en esa fecha  no  acudió  el contratista a firmar para legalizar  el    objeto    convenido,   porque   cualquier   otra   aseveración  es  de  índole  especulativa, no  demostrativa    de    algo   diferente,  según  se     lee    en    la    exposición                de                la                accionante.       

La  ordenanza 195 de junio 26 de 1997 que  dice  la  demandante  autorizó  el  cruce  de  cuentas  a  favor de Nelson Ruiz  Portilla,  fue  allegada  incompleta  y  de  esa  forma  no  es  apta para poder  analizarla  en  su  integridad;  a  pesar  de  esto,  se aprecia que su fecha de  expedición  es  posterior  a la de la resolución por cuyo medio la Secretaría  de  Hacienda  de  Putumayo ordena la compensación de cuentas de marras, pues su  data es 14 de mayo de 1997.   

Por ende, no resultaba aplicable al caso y  menos resulta de incidencia alguna en este procesamiento.   

De   todo   lo  expuesto,  se  aprecia absoluto desentendimiento  de  la confrontación de  las   pruebas  nuevas    con   la   integralidad     de    las    acopiadas   en  el  expediente  que           fueron      analizadas  por  la Corte en el fallo de  18     de     diciembre    de    2006,      asumiendo     la  parte  peticionaria  insulares y  sesgadas    posturas   que   de   ninguna   manera  atienden  la  realidad  procesal,     visto     como    está  que  se  realizan  conjeturas  con  fundamento exclusivo en las  pruebas adjuntas al escrito de demanda.   

Se  dejan  de  atender  las  reflexiones  que  aparecen  consignadas  en  la  sentencia  acerca  de las previsiones para la viabilidad de  contratar  de manera directa en los años 1995, 1996  y  1997  acorde con los presupuestos de esas anualidades que fueron corroborados  por            la            investigación  desplegada por la Fiscalía General  de          la          Nación.   

Así mismo,  se  omiten    las   falencias   detectadas    en   los   convenios  particularmente        examinados,  en  aspectos  como  la  generalizada  ausencia  de invitaciones  públicas   para   contratar;   la   falta    de    obtención   previa   del  número   de  ofertas  exigidas  por  la  ley  para  el  mismo  fin;  la escogencia de contratistas que no cumplieron con  la  presentación  de  ofertas  o  lo  hicieron con  inexplicable  antelación  o extemporáneamente;  la  adjudicación  a  los  contratistas  a  pesar  de no acatar esas pautas; la  extensión   escrita   de   todos  los  documentos  contractuales;  la  expedición de orden verbal para  realizar  labores  que  requerían  del acatamiento  previo  de las mentadas condiciones; o la intención  de  legalizar  pagos  por servicios cumplidos   valiéndose  para  ello  de  espurios elementos.   

De  todo  esto  dan  fe  las diligencias  investigativas   consignadas   en   el   informe   del   Cuerpo  Técnico  de Investigación y sus anexos  que  se  citan  en  el  cuerpo   de  la  sentencia,  es  decir,     los    contratos    obtenidos  en esas labores, ya en original o copia,  y demás documentación    relacionada    en    detalle.   

Igualmente,      los     testimonios     de    Marco    Aurelio    Muñoz          Díaz,  del que nada se dice no obstante ser cuestionada su existencia  personal;   Hugo  Edmundo  Otoya  Chávez,      conductor     de     la  gobernación   de   Putumayo;   Jesús  Armando  Quintana,  almacenista de esa gobernación;  Ernesto Muriel Silva  y  Neffar  Hernando  Ruiz  Olanda,  secretarios de gobierno  e  infraestructura  de  esa  provincia;  Javier  Vicente Hernández,  comandante  del  batallón con  sede        en       Mocoa       –     Putumayo;     Digna  Myriam  Rosero  Lasso,  empleada  de  la razón    social    “La    Casa   del  Repuesto.   

Todos   ellos   dieron  soporte  a  la  estructuración   de   la   sentencia   sin   que  de  los  enunciados, conforme fueron analizados por  la  Sala  Penal  de  la  Corte  Suprema de Justicia,  se  muestre  crítica  para  desechar  su  incidencia  en  la sentencia de  condena,   acreditándose   de   esta   manera  la  fragmentación  probatoria  de  la  solicitante  al  margen   del   rigor  de  la  evaluación  integral  probatoria     en    sana    crítica  que  debe imperar aún en sede de revisión.   

8.  Consideración  adicional  debe  hacerse  y no puede dejar de llamar  la               atención,  que  de  acuerdo  con el resultado de la búsqueda  de información en el sistema  de  gestión institucional, se ha constatado que el  Juzgado    Veinte   de   Ejecución   de   Penas   y   Medidas   de  Seguridad  de  Bogotá,  el  3  de marzo de 2014, resolvió  declarar  la  prescripción  de las penas impuestas  por    esta   Colegiatura   a   JORGE   FUERBRINGER  BERMEO,  en  el fallo tantas veces mencionado fallo  de 18 de diciembre de 2006.   

Decisión  que,  en  firme, ha dado lugar  asimismo  a  la remisión de las diligencias a la Secretaría de la Sala para su  archivo definitivo, desde el pasado 7 de abril de 2014.   

Así  las  cosas,  la  acción de  revisión       ha      sido      tramitada  en  el  entendido  que  si  bien  es  cierto  no  subsiste  en estricto sentido  jurídico  sentencia  de condena contra FUERBRINGER  BERMEO,  tampoco  se  encuentra  expresa  previsión  legal  acerca  de  la oportunidad o término para su  interposición    de    conformidad    con    la  regulación     de     los     artículos      220      a      231      de      la     Ley    600    de    2000,   lo   que  denota  su  intemporalidad  en  vista  que  el  imperativo que regula  su  procedencia  es,  en  palabras  de antaño   acuñadas   por  la  Sala,  del  siguiente tenor:   

A    diferencia   del   recurso   de  revisión  que  en  materia  civil señala    un    término    para   su  interposición  -por  regla  general  el de dos años contados a partir de  la  ejecutoria  de  la  sentencia  respectiva-,  en  materia  penal  la  revisión se instituye como una  acción            intemporal.   

Esta  especial  característica  de  la  revisión  penal  que  parecería     romper     el     necesario  equilibrio entre el interés  por  la  seguridad jurídica que emana de los fallos  ejecutoriados  y el imperio de la verdad y la justicia por encima de los errores  contenidos   en   una   sentencia   perjudicial   y   en  principio  inamovible,  inclinándose     en     favor     de  un  incondicional  rescate  del  orden  justo,  tiene  no obstante límites naturales  en  la  vigencia  del  interés que el titular acuse  para  su  interposición en un caso determinado, en  la   propia   naturaleza   de   las  causales  que  invoque,  y  aún       en       la       posibilidad       de      proseguir     y     culminar    un  proceso.   

Si  lo  primero, preciso es destacar que  la  revisión  apunta,  como  viene  dicho a restablecer un derecho quebrantado y a procurar la vigencia  de  un  orden  justo,  mas no a otorgar simplemente  oportunidades  para la reconstrucción de  hechos  en  su  trascendencia  simplemente  histórica,     ni     a     reivindicar    en    ese    ámbito  el nombre de una persona o una familia, y ni siquiera a la  sola  posibilidad  de  que  los  herederos  de  un  injustamente condenado hagan  efectivo    el    resarcimiento   económico   que  les  corresponda,  si  ante   la  ley  vigente  no  son  ellos  titulares  de  esta  acción     extraordinaria.,    (CSJ    SP,   11   mar.   1996,  rad.  10186; subrayas fuera del texto original).   

Pero     ese     carácter  intemporal  no  significa ni es  sinónimo    de    ilimitada    posibilidad    de  argumentación  pues  no   se  permite  reabrir  debates  que fueron superados en las instancias  ordinarias       del       proceso,   ni   el   replanteamiento   de  estrategias  de  defensa  para  motivar disquisiciones que en nada consultan ese  interés    superior   de   corregir   actos   de  injusticia   cometidos   en   perjuicio   de   un  inocente.   

9. Suma de lo  que     se     viene     de     exponer     es    que    no    están            satisfechos    los   requerimientos   formales   y   sustanciales       previstos   por   el  legislador  en  la demanda de revisión  impetrada     en  representación de JORGE  FUERBRINGER BERMEO, por todo lo cual será inadmitida.   

En mérito de lo expuesto, la CORTE     SUPREMA    DE    JUSTICIA,  SALA      DE      CASACION     PENAL,   

R E S U E L V E  

Primero:    INADMITIR    la   demanda   de  revisión  presentada  por  la  representación  de  JORGE  FUERBRINGER  BERMEO.   

Segundo: Contra  esta decisión procede el recurso de reposición.   

         

Notifíquese  y cúmplase.   

GUSTAVO  ENRIQUE MALO FERNÁNDEZ   

JOSÉ  LUIS  BARCELÓ CAMACHO   

JOSÉ  LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ   

FERNANDO      ALBERTO     CASTRO  CABALLERO   

EUGENIO      FERNÁNDEZ CARLIER   

EYDER       PATIÑO CABRERA   

PATRICIA   SALAZAR   CUÉLLAR   

LUIS GUILLERMO SALAZAR OTERO  

NUBIA  YOLANDA  NOVA  GARCÍA   

Secretaria  

    

1  Art. 7 del Código de Procedimiento Penal vigente.   

2  Mayo 15 de 1984. M.P. Alfonso Reyes Echandía.     

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