SP3103-2016(45181)

2016

Asistente Jurídico Inteligente

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    CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

EUGENIO FERNÁNDEZ CARLIER  

Magistrado ponente  

SP3103-2016  

Radicación n° 45181  

(Aprobado  Acta No.  71)   

Bogotá  D.C.,  nueve (9) de marzo de dos mil  dieciséis (2016).   

  VISTOS  

Una   vez   realizada   la   audiencia   de  sustentación  del  recurso  de  casación,  resuelve  la  Sala  la impugnación  interpuesta   por   el   defensor   de  FLORO     ALEXÁNDER    DURÁN    REAL  contra    la  sentencia  proferida  en  segunda  instancia  por  el  Tribunal  Superior  de  Neiva  el 15 de septiembre de 2014, confirmatoria de la dictada en  forma   anticipada  por  el  Juzgado  2º  Penal  del  Circuito  de  La  Plata  (Huila) el 1º de agosto del  mismo año, por cuyo medio  lo  condenó como cómplice penalmente responsable del delito de porte ilegal de  armas  de fuego de defensa  personal.   

HECHOS  

Aproximadamente a la 1:50 de la mañana del 8  de  septiembre  de  2013,  en el marco de un procedimiento de requisa adelantado  por  la  policía  nacional  a  la  salida  del  establecimiento “Cielo”  ubicado  en  la  Avenida  Los  Libertadores  carrera  3  E  No.  12 A –   19  del  municipio  de  La  Plata,  se  encontró  en  poder  de  FLORO ALEXANDER DURÁN REAL  un  revólver  Smith & Wesson, calibre 38 largo, número AEB8488, sin contar  con  el respectivo salvoconducto para portarlo; el arma tenía 6 cartuchos, 3 de  los cuales habían sido disparados.   

ACTUACIÓN PROCESAL  

En audiencia realizada el 9 de septiembre de  2013  en  el  Juzgado  1º  Penal  Municipal de La Plata  se   impartió  legalidad  a  la  captura  de  DURÁN  REAL,  la  Fiscalía  le  imputó  la  comisión del delito de fabricación, tráfico, porte o tenencia de  armas  de fuego, a la cual  no  se  allanó,  y  a  instancia  del  ente  acusador le fue impuesta medida de  aseguramiento  de  detención preventiva intramural que luego fue sustituida por  domiciliaria.   

Una vez presentado el escrito de acusación  y  antes  de  celebrarse la  correspondiente   audiencia,   se   allegó  un  preacuerdo  entre  procesado  y  Fiscalía,  en  el  cual  aceptó  la  comisión del referido delito a cambio de  degradar    su    participación    de    autor   a  cómplice.   

El   Juzgado  2º  Penal del Circuito de  La  Plata  dictó fallo el  1º   de   agosto   de   2014,   por   cuyo   medio   condenó   a  FLORO  ALEXANDER  DURÁN  REAL a la pena  principal  de  54  meses de prisión y a la accesoria de inhabilitación para el  ejercicio  de  derechos  y  funciones públicas por el mismo lapso, de   manera   congruente  con  el  pacto  referido. Así mismo, negó  al   prenombrado  tanto  la  condena  de  ejecución  condicional como la prisión domiciliaria.   

Impugnada  la  sentencia por la defensa, el  Tribunal  Superior  de Neiva la confirmó mediante fallo del 15 de septiembre de  2014,  proveído  contra  el  cual  el  mismo  sujeto procesal interpuso recurso  extraordinario   de   casación  y  allegó  la  respectiva  demanda,   que  fue  admitida   mediante   auto   del   12  de  agosto  de  2015.    La        audiencia       de       sustentación       correspondiente  se  llevó  a  cabo  el  pasado       19      de      octubre.   

LA DEMANDA  

Con  base  en la causal primera de casación  establecida  en  el  numeral  1º  del  artículo 181 de la Ley 906 de 2004, que  trata  de  la  violación directa de la ley sustancial, el recurrente advera que  el  Tribunal  incurrió  en aplicación indebida del artículo 365 de la Ley 599  de    2000    y    exclusión    evidente    del    artículo   30   del   mismo  ordenamiento.   

Luego  de  trascribir los citados preceptos,  manifiesta  que si bien el delito de porte ilegal de armas tiene una sanción de  9  a  12  años de prisión, al verificar el elemento objetivo para acceder a la  prisión  domiciliaria  no  debe  tenerse  en  cuenta el mínimo citado, sino la  sanción  que  en abstracto corresponde al cómplice, pues en tal condición fue  condenado  su  procurado,  es  decir, una pena disminuida de la sexta parte a la  mitad  que  corresponde  a  los extremos de 4 años y 6 meses a 10 años, asunto  que  afirma  ha  sido  dilucidado  por la Sala en providencias del 27 de mayo de  2004. Rad. 20642 y 30 de abril de 2014. Rad. 41350.   

A partir de lo expuesto, el actor refiere que  conforme  a  los  lineamientos  del  artículo  38  B de la Ley 1709 de 2014, su  asistido  tiene derecho a la prisión domiciliaria sustitutiva de la intramural,  pues  cumple  con  el requisito objetivo dado que la pena mínima de 4 años y 6  meses  es inferior a 8 años de prisión, «el arraigo  con  suficiencia  se  demostró  con  la  prueba documental aportada»,  carece  de  antecedentes y está presto a consignar la caución  que  se  fije,  y  por  ello,  solicita a la Corte la casación del fallo, en el  sentido   de   conceder   a  FLORO  ALEXANDER  DURÁN  REAL la prisión domiciliaria.   

AUDIENCIA DE SUSTENTACIÓN  

1.           Intervención del demandante   

A  los argumentos plasmados en el libelo, el  defensor      adiciona     que     aunque     el     Tribunal     invocó     la  sentencia                    C  –  1260 de 2005 (en referencia a la imposibilidad de crear tipos penales como  resultado  de  la  negociación  preacordada  de  culpabilidad),  en la presente  oportunidad  las  partes  obraron  al  amparo  del  artículo 351 del Código de  Procedimiento  Penal, conforme al cual es posible pactar una modificación en el  título  de  participación.  Finalmente,  insiste en la solicitud anteriormente  anotada.   

2.               Intervención     de     los    no  recurrentes   

Tanto  la  Fiscalía  como  el  Ministerio  Público  abogan  por  la  casación del fallo y en su lugar la concesión de la  prisión   domiciliaria.   Consideran   cumplido  el  requisito  objetivo,  cuyo  cálculo,  adveran,  debe  efectuarse  teniendo  en  cuenta  las  circunstancias  modificadoras  de  la punibilidad, como lo tiene sentado la Colegiatura. De otra  parte,  agregan,  se  colma  también  la  exigencia  subjetiva,  en tanto está  demostrado  el  arraigo  de  FLORO  ALEXANDER  DURÁN  REAL,    y    éste    carece    de    antecedentes  penales.   

CONSIDERACIONES DE LA SALA  

1.           Precisión inicial   

Previo  a resolver de fondo, impera señalar  que  el  demandante  cuenta  con interés para recurrir, pues la única crítica  elevada  se  formula  con  relación  a la negativa de la prisión domiciliaria,  aspecto  que  no  fue  objeto  del  preacuerdo  suscrito  entre  el acusado y la  Fiscalía.   

Lo  anterior  por  cuanto,  acorde  con  el  desarrollo  jurisprudencial  del  canon  182 del estatuto adjetivo (entre otras,  CSJ  SP,  03  Sep  2014,  Rad.  33409),  no  es  posible impugnar las sentencias  dictadas  de  forma  anticipada respecto de aspectos admitidos por el acusado de  forma unilateral o convenida.   

2.           Prisión domiciliaria   

La sustitución de la privación de libertad  intramural  por  domiciliaria,  inicialmente  regulada  en  el  artículo 38 del  Código  Penal,  ha  sido objeto de varias modificaciones, introducidas mediante  las Leyes 1142 de 2007, 1453 de 2011 y 1709 de 2014.   

Aunque  los hechos por los que se procede en  el    sub   examine   son  anteriores  a  la  vigencia  del  último  cuerpo  normativo en cita, éste debe  aplicarse  por  favorabilidad,  dado que las exigencias allí previstas son más  laxas  que las consagradas en las pretéritas disposiciones legales, y el delito  imputado  no  excluye  la posibilidad de acceder al mecanismo sustitutivo. (Cfr.  CSJ  AP, 28 Ene 2015, Rad. 44776, entre muchos otros). Dichos requisitos son los  siguientes:   

1. Que la sentencia se imponga por conducta  punible  cuya  pena mínima prevista en la ley sea de ocho (8) años de prisión  o menos.   

2.  Que  no  se trate de uno de los delitos  incluidos en el inciso 2o del artículo 68A de la Ley 599 de 2000.   

3.  Que  se demuestre el arraigo familiar y  social del condenado.   

En  todo  caso  corresponde  al  juez  de  conocimiento,  que  imponga  la  medida,  establecer  con todos los elementos de  prueba   allegados   a   la   actuación   la   existencia  o  inexistencia  del  arraigo.   

4.  Que  se  garantice mediante caución el  cumplimiento de las siguientes obligaciones:   

a)   No   cambiar   de   residencia   sin  autorización, previa del funcionario judicial;   

b) Que dentro del término que fije el juez  sean   reparados   los   daños  ocasionados  con  el  delito.  El  pago  de  la  indemnización  debe  asegurarse  mediante  garantía personal, real, bancaria o  mediante acuerdo con la víctima, salvo que demuestre insolvencia;   

c)   Comparecer   personalmente  ante  la  autoridad  judicial que vigile el cumplimiento de la pena cuando fuere requerido  para ello;   

d)  Permitir  la entrada a la residencia de  los  servidores  públicos encargados de realizar la vigilancia del cumplimiento  de  la  reclusión.  Además deberá cumplir las condiciones de seguridad que le  hayan  sido  impuestas  en  la  sentencia, las contenidas en los reglamentos del  Inpec  para  el  cumplimiento  de la prisión domiciliaria y las adicionales que  impusiere el Juez de Ejecución de Penas y Medidas de Seguridad.   

La  primera  de  las  exigencias  reseñadas  consiste  en que el delito por el cual se impone condena prevea una pena mínima  igual  o inferior a ocho años de prisión. En no pocas ocasiones ha aclarado la  Corte  que  dicho  tiempo  se  refiere a la sanción legal en abstracto, no a la  efectivamente  impuesta  en  cada  caso  (Cfr. entre otros, CSJ AP, 28 Ene 2015,  Rad. 44776).   

2.           Caso concreto   

Compete a la Sala determinar la viabilidad de  favorecer   a   FLORO  ALEXÁNDER  DURÁN  con  la prisión domiciliaria, teniendo  en    cuenta    que   fue   condenado   con   base   un   marco   punitivo   previsto  para  la  condición  de    cómplice    del  punible    de    porte    de   armas   de   defensa  personal.   

El  delito  referido está sancionado por el  canon  365  del  estatuto  sustantivo  –incluida  la modificación de la Ley 1453 de 2011, artículo 19- con  prisión de 9 a 12 años.   

De   una   lectura  simple  y  literal  se  concluiría  que  si la pena mínima para el referido delito contra la seguridad  pública  es de 9 años de privación de libertad, y si la prisión domiciliaria  procede  cuando  se condene por una «conducta punible  cuya  pena  mínima  prevista  en  la  ley  sea  de ocho (8) años de prisión o  menos»,  el punible de porte ilegal de armas de fuego  de  defensa  personal no satisface el requisito objetivo para que el sentenciado  acceda a dicha figura sustitutiva.   

   

No obstante, encuentra la Corporación que si  el  derecho  penal  se  caracteriza  porque la responsabilidad es individual, en  punto   de   la  imposición  de  la  pena  y  de  su  ejecución,  también  es  imprescindible  que  los beneficios respondan a esa individualización, como que  no  se  aviene  con  dicho postulado, ni con el principio de proporcionalidad de  las  sanciones penales, que se midan con igual baremo los procederes de un autor  o  los  de  un  cómplice,  las  consecuencias  de  un  delito  tentado o de uno  consumado.   

En  efecto,  de  una  estricta  y exegética  interpretación  de  la  última de las normas citadas podría concluirse que el  legislador  no  hizo distingo alguno entre autores, determinadores o cómplices,  ni  entre  delitos  tentados o consumados, no obstante, no es ese el sentido que  conforme  al  carácter  esencialmente  individual  de la pena y el principio de  proporcionalidad de ésta se deriva del texto en comento.   

Así  pues,  la  noción  de  «conducta  punible» a la que se refiere el  citado  precepto  no puede entenderse como una remisión genérica e igualitaria  para  todos  quienes hayan cometido tal o cual comportamiento, por el contrario,  su  inteligencia  apunta,  conforme  al  principio  de  proporcionalidad  de  la  sanción,  a que debe ponderarse en cada caso concreto cuál es la conducta que  determinó  la imposición  de la pena.   

En  tal  sentido,  no corresponde a la misma  conducta  la realizada por un autor o por un cómplice, pues huelga señalar que  la  del  segundo  no podrá en ningún caso tener una pena superior o igual a la  del  autor,  es  decir,  siempre  será inferior. De igual manera, nunca la pena  para  el  autor  del  delito  tentado  podrá ser igual o superior a la sanción  derivada para el punible consumado.   

Si  ello  es así, dado que en la estructura  del  fallo,  luego  de la acreditación de la materialidad del delito, así como  de   la   responsabilidad   del  acusado,  el  funcionario  judicial  procede  a  cuantificar  la  sanción  teniendo  en  cuenta  para  ello  no  únicamente  el  comportamiento  por  el que se procede, sino las circunstancias modificadoras de  la  punibilidad  generadas  como  consecuencia del preacuerdo, encuentra la Sala  que mutatis mutandi, cuando  se    establece   la conducta   punible en  punto  del  elemento  objetivo  para  acceder  a  la  prisión  domiciliaria  sustitutiva  de  la  intramural,  también deben tenerse en cuenta  tales  variantes de los extremos punitivos, a fin de precisar con singularidad e  individualidad,  que  en  el  caso  concreto la «pena  mínima   prevista   en   la   ley   sea   de  ocho  (8)  años  de  prisión  o  menos».   

Como ejemplo se tiene que la prescripción de  la  acción y la sanción penal de un mismo delito, opera de manera diferenciada  para  el  cómplice y para el autor, como lo ha venido explicando la Corte desde  la  vigencia  del  Decreto Ley 100 de 1980, en postura que ha pervivido también  bajo el rigor de la Ley 599 de 2000, así:   

Para  la  determinación  del  término  de  prescripción   de   la  acción  penal,  es  cierto,  han  de  computarse  “las  circunstancias  de  atenuación  y agravación concurrentes” (art. 80 C. P.). La  misma  expresión  “concurrentes”  que  usa  el  texto  legal,  indica  que debe  tratarse   de   factores   contingentes   de   comportamiento  coetáneos  a  la  realización  del  hecho  punible, no de conductas posteriores a la consumación  del  mismo,  que  de  pronto  puedan  llegar  a  amainar  la  cantidad  de pena,  sencillamente  porque  las  últimas  se identifican como simples reductoras del  monto  de  la  sanción,  al  paso  que  los  primeros  son verdaderos elementos  accidentales  que  están  dentro  de  la  estructura  del  delito. (CSJ  SP,  11  Jul  2000, Rad. 12758. También, CSJ AP, 04 May 2011,  Rad. 34969 y CSJ SP, 30 Abr 2013, Rad. 38385).   

De manera similar, los artículos 357-1 de la  Ley  600 de 2000 y 313-2 de la Ley 906 de 2004 establecen como presupuesto de la  imposición  de  medida  de  aseguramiento que la pena mínima del delito por el  que   se   procede  «sea  o  exceda  de  cuatro  (4)  años»,  sobre  lo cual la Corte tiene decantado que,  en  cuanto  atañe  a  establecer  la  sanción mínima, corresponde realizar la  respectiva  dosificación  en  cada  caso  concreto,  para lo cual, desde luego,  deben  tenerse  en  cuenta  las  circunstancias  modificadoras  de  los extremos  punitivos, como ocurre -entre otras- con la complicidad.   

La misma situación se presenta con relación  a  la  tentativa  (Art.  27  del  Código Penal), cuya reducción punitiva se ve  representada  en  la  respectiva  tasación  de  la  sanción  y  también en el  cálculo  de  los  requisitos  objetivos  atinentes  a  varios institutos, entre  otros,   la   prisión   domiciliaria   (Cfr.   CSJ   AP,   28  May  2014,  Rad.  43247).   

En  consecuencia,  encuentra la Corte que en  punto  de  constatar  el  límite punitivo mínimo de la conducta por la cual se  procede  a  fin  de  verificar  el  elemento subjetivo para acceder al mecanismo  sustitutivo  aludido,  se  impone  tener  en  cuenta aquellas circunstancias con  virtud  para  modificar los extremos de pena establecidos en el precepto, dentro  de  las  cuales  se  encuentra,  aunque  no  exclusivamente,  la  condición  de  complicidad.   

En  el  pronunciamiento CSJ SP, 31 Ago 2005,  Rad.  21720,  posteriormente  referencia  obligada del tema, la Colegiatura hizo  una  síntesis  de la jurisprudencia precedente y concluyó que, con relación a  la  exigencia objetiva aludida, «por conducta punible  debe  entenderse  el  comportamiento típico con las circunstancias genéricas y  específicas   que   lo   califican  o  privilegian»;  entonces,  el  tiempo  previsto  por  dicha  norma corresponde al de la sanción  mínima  del  delito, incluyendo los dispositivos amplificadores que incrementan  o disminuyen la punibilidad:   

En  relación  con  las  circunstancias  y  modalidades  conductuales concurrentes, que alteran los extremos punitivos de la  conducta,   y  deben   por  tanto  ser tenidas en cuenta como factores  modificadores  de  la  punibilidad  abstracta, han sido señalados, entre otros,  los   dispositivos   amplificadores   del   tipo   (tentativa   y   complicidad),   las   modalidades   de  comportamiento  previstas en la parte general del código (como la marginalidad,  ignorancia  o  pobreza  extremas;  la  ira  e  intenso  dolor;  el exceso en las  causales   de  justificación),  y  las  específicas  de  cada  tipo  penal  en  particular,  que  amplían  o  reducen  su  ámbito  de  punibilidad  (como  las  previstas  para  el  hurto  en  los  artículos  241,  267  y  268  del  Código  Penal).    

En  cambio, quedan por fuera todos aquellos  factores  que  no  guardan  relación  directa  con  la conducta punible, por no  encontrarse  vinculados  con  su  ejecución, sino con actitudes postdelictuales  del  procesado,  cuya  concurrencia  solo  tiene  la  virtualidad  de afectar la  punibilidad  en  concreto,  en  cuanto  operan sobre la pena ya individualizada,  como  por  ejemplo  la  confesión,  la  reparación  en  los  delitos contra el  patrimonio  económico,  el reintegro en el peculado, la sentencia anticipada, o  la  retractación  en  el  falso  testimonio. (Énfasis  propio).   

Sobre  la misma temática ha puntualizado la  Sala de Casación Penal:   

No sería equitativo que para tales efectos  se  tengan  en cuenta exclusivamente las circunstancias agravantes específicas,  pues  al  igual que éstas la complicidad, la tentativa, la ira e intenso dolor,  entre  otros  dispositivos amplificadores, hacen parte de la figura delictiva, y  no  existe  razón  para  ignorarlas  al  momento  de  entrar  a  considerar  la  posibilidad de sustituir la prisión intramuros por domiciliaria.   

Además  de lo anterior, no puede olvidarse  que  la  prisión  domiciliaria  alude a la ejecución de la pena y ésta es una  decisión  que  se  ha  tomado con la precisión de todas las circunstancias que  rodean  el  hecho,  razón  de  más  para  estimar que cuando la norma habla de  conducta   punible  no  excluye  aquellas  modalidades  del  comportamiento  que  amplían  o reducen el ámbito de punibilidad. (CSJ SP,  15   Sep   2004,   Rad.   19948,   reiterada  en  CSJ  SP,  18  Nov  2008,  Rad.  30539).   

En   el   sub  judice,  dentro  de  las  cláusulas  del  pacto no se  encuentra  el  otorgamiento  de  la  privación de libertad en la residencia del  acusado,  pero  ello  de  ninguna  manera impedía que la judicatura evaluara la  posibilidad  de  acceder  a  ésta,  por  lo  tanto, la negativa categórica del  a  quo  y  el  ad  quem constituye una violación directa  de  la  ley  sustancial  que merece corrección en sede extraordinaria, pues tal  prohibición  no  está  contenida  en los textos que regulan el preacuerdo. Con  tal  cometido,  la  Colegiatura  procede  a  examinar  el  cumplimiento  de  los  requisitos  contenidos  en  el  artículo  38 B del Código Penal, anteriormente  reseñados.   

Primero,  la  conducta punible por la que se  procede,  en  atención a la condición de complicidad preacordada (que conlleva  la   disminución   «de   una   sexta  parte  a  la  mitad» de la pena señalada en el tipo penal -Art. 30  del  estatuto  sustantivo-),  tiene  prevista  una  pena  mínima de 4 años y 6  meses, es decir, inferior a 8 años de prisión.   

Segundo,  el  porte  de  armas  de  defensa  personal  no hace parte del catálogo de delitos excluidos por el artículo 68 A  del estatuto sustantivo.   

Tercero,  el  arraigo  del  procesado  está  suficientemente  acreditado  con  el  respectivo  informe  de  policía judicial  practicado  el  8  de  septiembre  de  2013,  en el que se detallan sus datos de  identificación, filiación, ocupación y residencia, así:   

FLORO     ALEXANDER     [sic]DURAN          [sic]   REAL,  IDENTIFICADO  [sic]  CON LA  CEDULA  [sic] DE CIUDADANIA  [sic]  N°  1.081.392.629  EXPEDIDA   EN   LA   PLATA   HUILA,   GRADO   DE  ESTUDIO  TECNICO  [sic]    HIJO   DE   FLORENTINO   DURAN  [sic] (FALLECIDO) Y BEATRIZ  REAL,  VENDEDOR  DE  LA  EMPRESA CAUCHO SOL DEL CENTRO S.A., RESIDE EN LA VEREDA  BAJO  SAN  ISIDRO  FINCA  VILLA REAL DE LA PLATA HUILA EN LA CIUDAD DE LA PLATA,  CON  SU  COMPAÑERA SENTIMENTAL SARA LUCÍA DIAZ [sic]  TORRES,  VIVIENDA LA CUAL ES DE PROPIEDAD DE SU MADRE  LA SEÑORA BEATRIZ REAL, A LA CUAL NO LE PAGA ARRIENDO.   

Por  último,  el  procesado  no  ha  sido  condenado  por  delitos  dolosos dentro de los 5 años anteriores (Art. 68 A del  Código  Penal),  según se extrae del oficio emitido el 8 de septiembre de 2013  por la Policía Metropolitana de Neiva, en el que se indicó:   

…          [C]onsultada     la     información  sistematizada  de  antecedentes  penales,  así  como  órdenes de captura de la  Dirección  de Investigación Criminal e Interpol (DIJIN) y según lo estipulado  en  el  artículo  248 de la Constitución Nacional, aparece registrada hasta la  siguiente información así:   

FLORO  ALEXÁNDER  RELA DURÁN [sic]   C.C.  1081392629,   NO   REGISTRA  ANTECEDENTES  JUDICIALES  SEGÚN  ART.  248  DE  LA  CONSTITUCIÓN  NACIONAL  DE  COLOMBIA. (La Corporación  destaca  que  pese  al  error  de  digitación  en el nombre del sentenciado, la  coincidencia  de  su  documento  de  identidad confirma que se trata de la misma  persona).   

Ante  tal  panorama,  el  fallo  de  segunda  instancia  será  casado parcialmente, en el sentido de conceder al procesado la  prisión domiciliaria.   

Para  acceder  a la medida sustitutiva, debe  suscribir  acta  de  compromiso  en la que se obligue a cumplir las obligaciones  consagradas  en  el  artículo  38  B  del  Código  Penal,  la  cual  habrá de  garantizar  mediante  caución  equivalente  a  1  salario mínimo legal mensual  vigente  (SMLMV),  suma  que se fija en atención a su capacidad económica y la  naturaleza  del  delito cometido. La suscripción de la respectiva diligencia de  compromiso  y la recepción de la caución quedarán a cargo del juez de primera  instancia,  el  cual  ejerce jurisdicción en el territorio donde el sentenciado  está      privado      de      la      libertad1.   

En  mérito de lo expuesto, la Corte Suprema  de  Justicia,  Sala  de  Casación Penal, administrando justicia en nombre de la  República y por autoridad de la ley   

RESUELVE  

CASAR  parcialmente  la  sentencia impugnada, en el sentido  de  conceder  al  procesado la prisión domiciliaria,  cuya  materialización  se  condiciona  a  la  constitución  de  la caución respectiva, en los términos  indicados    en    la   motivación.   En  lo  restante  el  fallo  objeto de  reproche       queda      incólume.   

Contra esta providencia no procede recurso  alguno.   

Cópiese,   notifíquese,   cúmplase   y  devuélvase al Tribunal de origen.   

GUSTAVO ENRIQUE MALO FERNÁNDEZ  

JOSÉ LUIS BARCELÓ CAMACHO  

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ  

FERNANDO ALBERTO CASTRO CABALLERO  

EUGENIO FERNÁNDEZ CARLIER  

EYDER PATIÑO CABRERA  

PATRICIA SALAZAR CUELLAR  

LUIS GUILLERMO SALAZAR OTERO  

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria    

1 En el  mismo  sentido, CSJ SP, 15 Feb 2012, Rad. 36607; CSJ SP, 09 Jul 2014, Rad. 43711  y CSJ SP, 05 Ago 2014, Rad. 43860.     

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