AP1524-2016(46272)

2016

Asistente Jurídico Inteligente

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CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

FERNANDO ALBERTO CASTRO CABALLERO  

Magistrado Ponente  

Radicado No. 46.272  

Aprobado Acta No. 080  

AP1524-2016  

Bogotá,  D. C.,  marzo dieciséis (16)  de dos mil dieciséis (2016)   

VISTOS:   

El Tribunal Superior del Distrito Judicial de  Ibagué,  mediante  auto proferido el 5 de junio de 2015, resolvió acceder a la  solicitud  de  preclusión  presentada  por la Fiscalía Sexta Delegada ante esa  Corporación,   a   favor   de   MARCO  TULIO  GONGORA  MARTÍNEZ,  Juez  Segundo  de  Familia  de la referida  localidad,  por  atipicidad  de  la  conducta  de  prevaricato  por  acción. El  apoderado  de  la denunciante inconforme con esa decisión, presentó recurso de  apelación en su contra.   

HECHOS:   

El   señor  Castelar  Gutiérrez  Cardozo  interpuso  acción de tutela en contra de la Caja Nacional de Previsión Social,  por  la  violación de sus derechos al debido proceso, igualdad, mínimo vital y  seguridad  social, en razón a que habiendo laborado para la Rama Judicial desde  el  1  de  septiembre  de  1975  hasta el 9 de diciembre de 2005, en el cargo de  escribiente  grado  5  del Juzgado Penal del Circuito de Honda, CAJANAL E.I.C.E.  mediante  resolución  del  16  de  noviembre de 2005 le reconoció y ordenó el  pago  de  su  pensión  vejez,  decisión  contra  la  cual interpuso recurso de  reposición, siendo confirmada el 13 de febrero de 2006.   

Posteriormente   solicitó  a  CAJANAL  la  reliquidación  de la pensión, con base en el salario más alto devengado en el  último  año  de  servicio,  en  el  ciento  por ciento de la bonificación por  servicios,  de  la  prima  de productividad y las doceavas partes de la prima de  navidad,  de  la prima de vacaciones, prima de servicios que incluya el 2.5% del  incremento, sin recibir ninguna respuesta a dicha petición.   

Con  fundamento  en  estos hechos, el señor  Castelar    Gutiérrez    Cardoso    interpuso    acción   de   tutela   contra  CAJANAL.   

La  demanda  de  tutela  le correspondió al  Juzgado  Segundo  de  Familia  de  Ibagué,  que  el  9  de junio de 2008 avocó  conocimiento  de  esa  solicitud  de  amparo  y vinculó a la entidad accionada.  Seguidamente,  el  24  de  junio  profirió  fallo  mediante el cual amparó los  derechos  del  accionante  y ordenó a CAJANAL efectuara la reliquidación de la  pensión,  teniendo  en  cuenta  el  100% de la bonificación por servicios, las  doceavas  partes  de  todos  los  factores  devengados  en  la prima de navidad,  servicio  y  vacacional,  auxilio  de  transporte  y  subsidio de alimentación,  igualmente  el 100% de la prima de productividad y no de manera fraccionada como  se  le  había  reconocido.  Esta  decisión no fue objeto de impugnación, como  tampoco     fue    seleccionada    para    su    revisión    por    la    Corte  Constitucional.   

Posteriormente,  la  apoderada  de  CAJANAL  E.I.C.E   denunció  al  Juez  Segundo  de  Familia  de  Ibagué,  MARCO             TULIO             GONGORA            MARTÍNEZ,  afirmando  que  el  fallo  de  tutela    que    éste    profirió    a    favor   del   señor   CASTELAR           GUTIÉRREZ          CARDOZO    es    abiertamente    ilegal,  básicamente,  por  dos  motivos:  Primero,  la improcedencia de la solicitud de  amparo,  por  existir otro mecanismo judicial de defensa y no haberse probado la  ocurrencia  de  un  perjuicio  irremediable  que  la  habilitara  como mecanismo  transitorio.  Segundo,  que  la  orden  de reliquidar la pensión del accionante  desconoce  que  la  bonificación por servicios no tiene el carácter de ingreso  mensual.   

ANTECEDENTES:  

    

1. Con  fundamento  en  la  denuncia  formulada  por  la  apoderada  de  CAJANAL E.I.C.E en la que se atribuye al Juez  Segundo  de  Familia  de  Ibagué,  MARCO TULIO  GONGORA               MARTÍNEZ,  la comisión del delito de prevaricato por acción con  ocasión  del  fallo  de  tutela  proferido  a  favor  del  señor CASTELAR            GUTIÉRREZ          CARDOZO,  la  Fiscalía  Sexta  delegada  ante  el  Tribunal  de  Ibagué  adelantó  la respectiva indagación preliminar y, mediante escrito del  7  de  marzo  de  2014,  solicitó la preclusión a favor del citado funcionario  judicial.     

    

1. Luego  de  analizar las evidencias  recolectadas,  el  Fiscal  radicó el escrito de solicitud de preclusión por la  causal  de atipicidad del hecho investigado, la Sala Penal del Tribunal Superior  del  Distrito  Judicial  de Ibagué realizó la audiencia con tal fin, a la cual  asistieron  la  apoderada  de  la  denunciante,  el  indiciado, su defensor y el  delegado del ente investigador.     

    

1. Durante la vista pública, el Fiscal  Delegado  ante esa Corporación afirmó que al analizar los elementos materiales  probatorios  recolectados durante la fase de indagación, evidenció la ausencia  del  ingrediente normativo exigido por el tipo penal de prevaricato por acción,  toda  vez  que  la  tesis  jurídica expuesta por el indiciado en el cuestionado  proveído,  resulta  admisible y razonable a la luz del criterio jurisprudencial  expuesto  por el Consejo de Estado en el fallo de tutela del 30 de septiembre de  1999,  expediente  No.  1165,  el  cual, a su vez, fue replicado en innumerables  resoluciones  administrativas expedidas por CAJANAL, en las cuales se reconocía  la bonificación por servicios en un 100%.     

Agregó, en su solicitud de preclusión, que  diversos  Tribunales  de  lo  Contencioso  Administrativo,  como  el de Caldas y  Risaralda,  señalaban  que  para  el  reconocimiento  o  reliquidación  de  la  pensión  de un empleado o funcionario de la Rama Judicial, la bonificación por  servicios  prestados  debía  ser tenida en cuenta en la totalidad de su valor y  no  en  forma  fraccionada,  lo  cual  indica  que  la  interpretación del Juez  GONGORA   MARTÍNEZ    no   se   trató   de   una  interpretación insular, absurda o carente de juicio y de razón.   

4.  En auto proferido el 22 de mayo de 2015,  la  Corporación  de  instancia  decretó la preclusión a favor del funcionario  judicial  por  el  delito de prevaricato por acción. Decisión contra la que la  apoderada  de  la  denunciante presentó recurso de apelación que ahora la Sala  procede a resolver.   

El       AUTO    IMPUGNADO:   

El  Tribunal  enuncia  los  planteamientos  esbozados  por  el  Fiscal Delegado en su solicitud de preclusión, en la que se  afirma  que  no  se  evidencia en la conducta de MARCO  TULIO    GONGORA            MARTÍNEZ  el     ingrediente     normativo     «manifiestamente   contrario  a  la  ley»  exigido  por  el  tipo  penal  de  prevaricato  por  acción, pues conforme a lo  previsto  en  el  Decreto  546  de  1971,  la  Ley  100  de  1993  y  su decreto  reglamentario  1158  de 1994; así como, los criterios establecidos por la Corte  Constitucional  en  las  sentencias  de  tutela:  T-189 y T-531 de 2001, T-631 y  T-1000  de  2002,  T-211  de  2007  y  T-180  de  2008,  resultaba procedente el  mecanismo  de  amparo solicitado por el señor CASTELAR GUTÍERREZ CARDOZO, pues  creyó  encontrarse  ante  una  vía  de  hecho,  en el entendido de que CAJANAL  había  liquidado  con un fundamento normativo equívoco la mesada pensional del  señor          CASTELAR         GUTIÉRREZ  CARDOZO.   

Así mismo, reseñó que el ente acusador al  momento  de  argüir  la  atipicidad  de la conducta del indiciado, adujo que si  bien  es  cierto  el  fallo  de tutela emitido por el Juez Segundo de Familia de  Ibagué  desconoce  que  el  Consejo  de Estado en recientes pronunciamientos ha  considerado  que  la «bonificación por servicios no  tiene  el  carácter de ingreso mensual», su decisión  no  puede calificarse como arbitraria o caprichosa, pues tras advertir un vacío  normativo  en  ese  tópico, dado que los Decretos 274 de 1997 y 1042 de 1978 no  indican  en qué forma se debe liquidar la bonificación de servicios, acudió a  la  interpretación  judicial, esto es, al fundamento del fallo de tutela del 30  de  septiembre  de  1999, proferido por la Sala de lo Contencioso Administrativo  del  Consejo  de  Estado, así como a varias sentencias de tutela y resoluciones  administrativas expedidas por CAJANAL.   

El     a  quo,  luego  de  ponderar  los  elementos  materiales  probatorios   aportados,   descartó   la   configuración  del  tipo  penal  de  prevaricato   por   acción   en   el  caso  sub  examine;  explicando  así  su  discernimiento:   

«en  el  caso concreto no se puede afirmar  que  el  Dr.  Góngora  Martínez  haya  desobedecido  o  desconocido un mandato  normativo  o  precepto  legal,  por  la  potísima  razón que las normas que se  aluden  como  vulneradas –  artículos  6 del Decreto 546 de 1971 y 12 del Decreto 717 de 1978-no determinan  la  forma  ni  la  cuantía  en  que  se  debía  liquidar  la bonificación por  servicios  prestados,  aspecto que constituía el punto central de la acción de  tutela  y  mantenía  a  las  partes  en  disputa,  sino  que  este  tópico era  interpretado  por  las  altas cortes por vía jurisprudencial, no siendo un tema  pacífico pronunciamiento.   

Como   claramente   lo  ha  señalado  la  Fiscalía,   si  bien  hoy  en  día  este  aspecto  está  jurisprudencialmente  decantado,  anteriormente  existían  varias posiciones jurídicas en torno a la  forma  como  se  debía  liquidar la bonificación por servicios. Así, estrados  judiciales      de      diferentes     distritos     judiciales     –  como  se  puede  apreciar  en  las  sentencias  que  obran  en el cuaderno de anexos- en decisiones que datan de los  años  2005  al  2007  sostenían  y  reconocían el 100% de la bonificación de  servicios,  en  tanto  que otros despachos consideraban que era una prima que se  iba  causando  mes  a  mes  y  por  lo  tanto  debía  ser liquidada en doceavas  partes».1    

Con el propósito de sustentar su decisión,  hace   un   detallado   recuento  de  las  evidencias  recolectadas  durante  la  indagación   adelantada  contra  GONGORA           MARTÍNEZ, concluyendo que  la  decisión  cuestionada no puede calificarse como prevaricadora y, por tanto,  que   deviene   procedente   la  solicitud  de  preclusión  solicitada  por  la  Fiscalía.   

LA   IMPUGNACIÓN:  

Limita  su  disenso,  el  apoderado  de  la  denunciante,  a  reiterar los argumentos que nutrieron su rechazo a la solicitud  de  preclusión.  Repitiendo  que  en  el  presente  caso  se  cumplen todos los  elementos  objetivos  estructurales  que  exige el tipo penal de prevaricato por  acción,  toda  vez  que  el  Juez  Segundo  de  Familia de Ibagué, MARCO TULIO  GONGORA  MARTÍNEZ,  al  momento de emitir el fallo de tutela a favor del señor  CASTELAR  GUTIÉRREZ  CARDOZO  acudió  a  diferentes  pronunciamientos   jurisprudenciales   que  no  tenían  aplicabilidad  al  caso  concreto,  siendo  ello  suficiente  para calificar su  conducta como delictiva.   

CONSIDERACIONES  DE  LA  CORTE:   

Al tenor de lo dispuesto en el artículo 32,  numeral  3 de la Ley 906 de 2004, la Sala de Casación Penal de la Corte Suprema  de  Justicia es competente para conocer el recurso de apelación interpuesto por  el  apoderado  de la denunciante contra el auto por medio del cual la Sala Penal  del  Tribunal  Superior del Distrito Judicial de Ibagué aceptó la solicitud de  preclusión  de  la  investigación  en  favor  del  Juez  Segundo de Familia de  Ibagué,  MARCO TULIO             GONGORA            MARTÍNEZ.   

Como  quiera  que  el  motivo invocado en la  solicitud  de preclusión es el previsto en el numeral 4 del artículo 232 de la  Ley  906  de 2004, y que éste fue aceptado en su integridad por el Tribunal, al  considerar  atípica  la  conducta  del  aquí indiciado, de cara al ingrediente  normativo  “resolución manifiestamente contraria a  la  ley”,  consagrado  en el artículo 413 de la Ley  599   de   2000,   la   Sala   procederá  abordar  el  análisis  del  anterior  cuestionamiento,  recordando  que  la  conducta  jurídicamente  desaprobada  se  encuentra prevista en el Código Penal en los siguientes términos:   

Artículo    413.    Prevaricato    por  acción.   El   servidor   público   que   profiera  resolución,  dictamen o concepto manifiestamente contrario a la ley, incurrirá  en  prisión  de tres (3) a ocho (8) años, multa de cincuenta (50) a doscientos  (200)  salarios  mínimos  legales mensuales vigentes, e inhabilitación para el  ejercicio   de   derechos  y  funciones  públicas  de  cinco  (5)  a  ocho  (8)  años.   

En su aspecto objetivo, se ha considerado un  ilícito  de  resultado,  eminentemente doloso en el que la descripción típica  tiene   la  siguiente  estructura  básica:  a)  Tipo  penal  de  sujeto  activo  calificado,  para  cuya comisión se requiere la calidad de servidor público en  el  autor,  aspecto  que  no  ofreció ningún tipo de controversia y, b) Que se  profiera  una  resolución, dictamen o concepto contrario a la ley, es decir que  exista  una  contradicción  evidente  e  inequívoca  entre  lo resuelto por el  funcionario    y   lo   mandado   por   la   norma2.   

Definida  la  estructura  del  tipo penal de  prevaricato  por  acción,  debe  precisarse  que  las  autoridades  judiciales que  no  tienen  la  condición  de  órganos  de  cierre,  aun  cuando tienen el deber  de  acatar  el precedente jurisprudencial,        pueden       apartarse del criterio señalado por las  altas  Cortes  siempre que cumplan con la  carga  de  expresar  los argumentos por  los  cuales no lo consideran aplicable al caso bajo su  estudio, pero en uno y otro  caso  la  decisión  solamente  podrá  generar  responsabilidad  penal si está  fundada     en     razones     de     corrupción3.   

Ello es así, por cuanto para considerar que  en  un evento determinado existe el ingrediente normativo referido, se exige que  la  contradicción  entre  lo demandado por la ley y lo resuelto sea ostensible,  evidente  y grosera, es decir, no puede ser fruto de intrincadas elucubraciones,  debe  mostrarse  de  bulto  con  la  sola  comparación  de  la norma que debía  aplicarse  en  el  momento  en  cuya  conducta  se  juzga  y  no  a  posteriori.   

De tal forma que quedan excluidas del objeto  de  reproche  penal, toda aquella decisión respecto de la cual quepa discusión  sobre  su  acierto  o  legalidad,  diferencias  de  criterio, interpretaciones o  equivocaciones despojadas de ánimo corrupto.   

Respecto   a  este  tópico  la  Corte  ha  considerado:   

El delito de prevaricato no se tipifica por  la  ocurrencia  de  una simple equivocación valorativa de las pruebas ni por la  interpretación  infortunada  de  unas normas, como tampoco puede proyectarse en  el  acierto o desacierto de la determinación que se investiga, tema restringido  al  estudio  y  decisión  de las instancias, constituyendo la verdadera esencia  del  tipo  de  prevaricato  activo  tanto  la  ocurrencia de un actuar malicioso  dentro  del  cual  el  sujeto  agente  se  aparta de manera consciente del deber  funcional  que  le estaba impuesto, como la existencia objetiva de una decisión  abiertamente  opuesta  a  aquella  que  le  ordenaba o autorizaba la ley, lo que  implica  el  análisis  retrospectivo  de  la  situación  fáctica  que  debía  resolverse4.   

En  efecto, tal como lo consideró el a quo,  no  se advierte en el presente caso la existencia de dicho ingrediente subjetivo  exigido  por  el  tipo  penal  de prevaricato por acción , toda vez que el Juez  Segundo   de  Familia  de  Ibagué  MARCO     TULIO  GONGORA    MARTÍNEZ   al  momento  de  resolver  la  acción    de    tutela    presentada    por    el    ciudadano    CASTELAR           GUTIÉRREZ           CARDOZO,   fundó   su  decisión  en  el  criterio  jurisprudencial  esbozado  por  el  Consejo de Estado durante el lapso  comprendido   entre   los   años   1999   a   20095,    al    solucionar    las  problemáticas  planteadas  por  funcionarios  de  la Contraloría General de la  República  y  de  la  Imprenta Nacional, mismo que consideró aplicable al caso  bajo  su  análisis  porque  se  trataba  del  reconocimiento de una prestación  (quinquenio)  que guarda similitud con la bonificación por servicios reconocida  a los servidores de la rama judicial y el Ministerio Público.   

Agréguese, que la Fiscalía también anexó  a  su  petición,  como  evidencias  físicas, algunos  proveídos   de   los   Tribunales   de   lo   Contencioso   Administrativo   de  Caldas  y Cundinamarca, los  cuales    al    ser    confrontados    con  los argumentos expuestos en el fallo  de     tutela     proferido     por    el    aquí    indiciado    GONGORA           MARTÍNEZ,  denotan que  con    la    decisión    cuestionada   tan   solo   se   pretendía   dar   una  protección efectiva a los  derechos  que  el  Juez  Segundo de Familia de Ibagué  consideró   le   estaban  siendo   vulnerados   al  accionante,  llenando  el  vacío  normativo  con el criterio jurisprudencial que  creyó vigente.   

Es  más,  del  análisis  de los elementos  materiales  probatorios  aducidos  por  el  representante del ente acusador como  sustento   de   su  solicitud  de  preclusión,  es  posible  concluir  que  las  problemáticas  que  se  han  planteado  durante  la última década  ante  el  Consejo  de Estado y los Tribunales Administrativos del  territorio        nacional,       respecto  a la forma en que debe liquidarse  la     bonificación     por    servicios,    han    propiciado    matices  o  variaciones  al  referido  criterio  jurisprudencial;  lo  cual  evidencia  que  la  decisión  tachada  de  prevaricadora en el asunto sub  examine,      podría,      a      lo      sumo,  considerarse actualmente como desacertada.   

De otra forma dicho, el tema en discusión  o,  si  se  lo prefiere, el problema jurídico planteado en la acción de tutela  presentada     por     el    señor    GUTIÉRREZ          CARDOZO       admitía   en  su  momento  (24  de  junio  de  20086)      diversas      alternativas   de   solución,   todas  ellas                  plausibles         como  respuesta jurídica, pues el tema  de  la  inclusión  del cien por ciento (100%) de la  bonificación  por servicios en la liquidación pensional continua siendo objeto  de  discusión,  aun al interior del Consejo de Estado, así se puede evidenciar  en  sentencia del 26 de septiembre de 2012, en la que  se afirma:   

«Lo     anterior,     por    cuanto  independientemente  de que la bonificación por servicios se haya devengado como  una  contraprestación  por  haber  cumplido  un  año  de  servicios y haya servido como factor a incluir  al  momento  de  liquidar la pensión jubilación, no  hay  norma que consagre que aquello que se recibió de manera integral, no puede  ser    fraccionado    para   efectos   de   liquidar   la   pensión»7         (Subrayas      fuera      del      texto     original).   

Y  si  a lo anterior se agrega que no existe  elemento   probatorio   alguno   indicativo   de   que   el  juez  MARCO   TULIO  GONGORA  MARTÍNEZ haya  tenido  interés  en  favorecer  con  su  decisión  al  accionante  de  tutela,  imperioso  resulta  concluir  que  la  conducta enrostrada no puede adecuarse al  punible  de  prevaricato por acción cuya comisión requiere el dolo que se echa  de  menos  en  este  caso, en otras palabras,  es atípica por ausencia del  elemento  subjetivo  del  delito,  y en tal virtud, lo jurídico es confirmar la  preclusión decretada en primera instancia.   

En  mérito  de  lo  expuesto,  la  Sala  de  Casación Penal de la Corte Suprema de Justicia,   

R   E   S   U   E   L   V  E:   

CONFIRMAR  el  auto   de  5  de  junio  de  2015,  mediante  el  cual  la    Sala  Penal  del   Tribunal   Superior   de  Ibagué  decretó  la  preclusión  de  la  investigación seguida contra  MARCO         TULIO        GONGORA  MARTÍNEZ,  en su condición  de  Juez  Segundo  de Familia de esa ciudad por la presunta comisión del delito  de prevaricato por acción.   

Contra  esta  decisión  no  procede recurso  alguno.   

        Comuníquese,    cúmplase    y   devuélvase   al   Tribunal   de  origen.   

Gustavo Enrique Malo Fernández  

José Luis Barceló Camacho  

José Leonidas Bustos Martínez  

Fernando Alberto Castro Caballero  

Eugenio Fernández Carlier  

Eyder Patiño Cabrera  

Patricia Salazar Cuéllar  

Luis Guillermo Salazar Otero  

Nubia Yolanda Nova García  

Secretaria  

                                                    

    

1  Folio 57   

2  CSJ,  SP del 27 de julio de  2011, radicado 35656.   

3 CSJ,  SP   del  23  de  octubre  de  2014,  radicado  39538   

4  CSJ SP 5 Dic. 2009, Rad. 27.290.   

5  Hasta    cuando    el   Consejo   de   Estado   recogió   dicho  criterio  en  febrero  de  2010,  al  modificar  la  sentencia  del Tribunal Administrativo de  Cundinamarca  del  3  de julio de 2008. CE, sentencia del 10 de febrero de 2010,  radicado  interno  2371-2008,  accionante:  Cecilia  Carrero  Garzón.   

6  Fecha  en  que se profirió el fallo de tutela objeto  de censura.   

7  CE,   Sala   de   los  Contencioso  Administrativo,  Sección  Segunda, sentencia del 26 de septiembre de  2012.        Radicación       número: 05001-23-31-000-2010-00458-01 (0710-12).     

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