AP1526-2016(46676)

2016

Asistente Jurídico Inteligente

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    CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

FERNANDO ALBERTO CASTRO CABALLERO  

Magistrado Ponente  

AP1526-2016  

Radicado No. 46.676  

Aprobado Acta No. 080  

          Bogotá,  D.  C.,  marzo dieciséis (16) de dos mil dieciséis (2016).   

V I S T O S:  

La  Corte  decide  el recurso de apelación  interpuesto     por     el     defensor     de    la    acusada    DALGY            ESTHER            BLANCO            BLANCO  contra  la decisión adoptada por  la  Sala  de Decisión Penal del Tribunal Superior de Sincelejo en desarrollo de  la  audiencia  preparatoria, adelantada el 10 de agosto de 2015, por medio de la  cual   se   le   niegan   cuatro  testimonios  de  los  pedidos  por  esa  parte  procesal.   

H E C H O S:  

Fueron  reseñados  por  la Fiscalía en el  escrito de acusación de la siguiente manera:   

Como  consecuencia  de la iniciación de un  incidente  de  desacato en pro del cumplimiento de la orden de tutela emanada de  la  sentencia  de  segunda  instancia  proferida  por  el  Juzgado Promiscuo del  Circuito  de  Sucre,  Sucre,  de fecha Junio 16 de 2008, dentro del radicado No.  2008-00022-01,  consistente en que la señora ELVIRA JULIA MERCADO ACEVEDO en su  condición  de  Alcaldesa de esa localidad, en el término de 48 horas, contadas  a  partir  de la notificación de esa decisión, debía responder las peticiones  que  le  formularon  los  accionantes  en el mes de Diciembre de 2007 y Enero de  2008;  las  juezas  imputadas  DALGY  ESTHER  BLANCO BLANCO y GUIOMAR DEL CARMEN  VIDAL  ANAYA  profirieron  la  primera  auto  del  20 de agosto de 2008 en donde  impuso  sanción  de  30  días de arresto y cinco (5) días de salario mínimos  legales  mensuales  vigentes en contra de la señora Ex Alcaldesa y la segunda a  través  del  auto  de  fecha  Enero 16 de 2009, mediante el cual se confirma la  sanción  impuesta  modificándola  a  15  días de arresto inconmutables; ambas  decisiones  bajo la motivación de que la autoridad accionada no había cumplido  con la orden impuesta en la sentencia de tutela.   

De la evidencia documental recolectada, que  tiene  que ver fundamentalmente con el procedimiento de tutela y el trámite del  incidente  de desacato, sin problema alguno se observa que no resulta cierto que  la  autoridad  accionada  no  haya  cumplido,  en su momento a cabalidad y en el  término  con la orden impuesta, que consistía en que la alcaldía Municipal de  Sucre,  Sucre, a través de su Alcaldesa diera respuesta a las peticiones de los  accionantes  radicadas  para  los  meses  de  diciembre de 2007 y enero de 2008,  quienes  en  el  ejercicio  del derecho fundamental de petición habían elevado  una   reclamación   administrativa   de   liquidación   y  cuantificación  al  reconocimiento  de derechos laborales y prestacionales contenidos en resolución  expedida  por  ese  ente  territorial  entre  los  meses  de noviembre de 2003 a  febrero  de  2004,  y  que se les reconociera, liquidara y se pagara la sanción  moratoria  de que habla la ley 244 de 1995, modificada por la 1070 de 2006; pues  como  evidentemente  quedó  demostrado  y  así  lo admiten los incidentistas y  aportan   documentación,   la  administración  había  proferido  los  oficios  respectivos  de  fecha  junio  20  de  2008, incorporados en el procedimiento de  tutela,   en  los  cuales  se  les  había  manifestado  que  resulta  imposible  cuantificar  unos derechos, que a la luz de las normas que lo regulan no estaban  determinados  que les asistiera a los accionantes o si se encontraban prescritas  las  acciones, además de la carencia de bases documentales para cuantificarlos,  por  lo  que  ante tal negación la administración municipal, los invitó a que  acudieran  a  la jurisdicción de lo contencioso administrativo, por tratarse de  acreencias   laborales   de  carácter  litigioso;  y  además  se  expidió  la  resolución  No.  821  de  14  de  agosto  de 2008, mediante la cual se niega el  reconocimiento  y pago de las prestaciones sociales a los accionantes y por ende  la liquidación solicitada y el pago de la sanción moratoria.   

Frente a la motivación de los autos con los  que  se  resuelve  el  incidente  de  desacato  y  la información recolectada a  través  de  entrevista a la burgomaestre de entonces y a su apoderado judicial,  lo  que  se  vislumbra  es  la  intención  y  el  deseo  de las señoras Juezas  procesadas  tendientes  a  que  la  administración  municipal entrara no solo a  cuantificar  las  acreencias  laborales  sino que se hiciera el efectivo pago de  ellas,  pese  a lo oneroso que resultaba para la administración el pago de esas  pretensiones  inciertas y litigiosas y a pesar de la orden impartida por vía de  tutela,   contraviniendo   de   manera  flagrante  la  misma  orden  dada  ellas  (sic) en sede de sentencia  de  tutela  de  segunda  instancia…  El  haber  proferido autos de fecha 20 de  agosto  de  2008, por parte de la señora Jueza DALGY ESTHER BLANCO BLANCO, y el  de  16  de enero de 2009, por parte de la señora Jueza GUIOMAR DEL CARMEN VIDAL  ANAYA,  en  ostensible  desconocimiento  de  la situación fáctica tratada y el  acervo  probatorio  arrimado,  quebrantaron  de  manera  manifiesta  el  mandato  consagrado  en  el  artículo  52  del Decreto 2591 de 1991, reglamentario de la  acción  de  tutela,  que  referido  al  instituto  del  desacato, solo se torna  procedente  su  aplicación  cuando  la  persona  a quien se le ha impartido una  orden  judicial  de desacato la incumple, en este caso como se tiene, la persona  a  quien  se  le  dirigió  la  orden la cumplió a cabalidad y en los estrictos  límites  de  la mismas; solo el capricho y la arbitrariedad, pueden soportar la  sanción  impuesta,  tal  como  lo  reconociera  el  Tribunal  Superior  de este  Distrito,  cuando  conociendo  de  la  acción  de tutela contra dicha orden, la  dejara  sin  efecto, decisión que fue confirmada por al Honorable Corte Suprema  de  Justicia  en  decisión  del  2  de  junio  de  2009,  bajo  el radicado No.  245191.   

ACTUACIÓN PROCESAL RELEVANTE:  

    

1. Como   consecuencia   de   la  investigación  de  los  referidos  hechos,  se  cumplió  el  trámite  de  las  audiencias  preliminares,  luego  de lo cual el delegado de la Fiscalía General  de  la  Nación  presentó  el 7 de octubre de 2013 ante el Tribunal Superior de  Sincelejo   escrito   de  acusación  contra  GUIOMAR  DEL        CARMEN        VIDAL  ANAYA   y  DALGY   ESTHER  BLANCO  BLANCO  por  los  delitos  de  privación  ilegal  de  la libertad y prevaricato por acción,  mismos  cargos  que  les  fueron  atribuidos  el  3 de abril de 2014, durante la  audiencia de formulación de acusación.     

    

1. Tras   varios   aplazamientos  originados  en  la conducta procesal de las partes procesales, se desarrolló la  audiencia  preparatoria  del  juicio  oral,  oportunidad  en  la  que las partes  procesales   realizaron   solicitudes   probatorias,   tales   como  las  que  a  continuación  se  trascriben,  en razón a que constituyen el objeto de disenso  en el presente caso.     

Expresó  el abogado defensor de la acusada  DALGY    ESTHER            BLANCO            BLANCO   al   momento   de  demandar  la  práctica de las siguientes pruebas testimoniales:   

«1º.-WILLIAM  DEVIS  SARMIENTO MARTÍNEZ,  porque  con  éste  pretendo  demostrar  que  la  decisión  que adoptó la Juez  Primero  Promiscuo  Municipal  de  Sucre, la doctora DALGY ESTHER BLANCO BLANCO,  esto  es,  el  auto  del  20  de agosto de 2008, mediante el cual se decidió el  incidente  de  desacato,  no  iba  guiada  por  ningún  tipo  de sentimiento de  animadversión,  parcialidad, enemistad, amistad, coacción o preventa, dinero o  cualquier  otra  utilidad;  sino que, obedeció al deber funcional de acatar las  decisiones   judiciales,   además,   para   que  informe  si  indicaron  a  los  accionantes,  si el competente para conocer las acciones que estaban presentando  era  el  Departamento  de Sucre, según la Ley 715 de 2001, siendo esa la razón  por la que la respuesta emitida a los accionantes no fue eficaz.   

2º.-  ELVIRA JULIA MERCADO ACEVEDO, porque  con  su testimonio pretendo demostrar que la decisión que adoptó mi defendida,  esto  es,  el  auto  del  20  de agosto de 2008, mediante el cual se decidió el  incidente  de  desacato,  no  iba  guiada  por  ningún  tipo  de sentimiento de  animadversión,  parcialidad, enemistad, amistad, coacción o preventa, dinero o  cualquier  otra  utilidad,  sino  que obedeció al deber funcional de acatar las  decisiones  judiciales, es decir, que no hay móviles torticeros en la decisión  dictada por la funcionaria judicial.   

3º.-   RAFAEL  PÉREZ  SOTO  y  REINALDO  MARTÍNEZ  CÁRDENAS, ex funcionarios del Juzgado Primero Promiscuo Municipal de  Sucre  (Sucre),  sus  testimonios  son  pertinentes y útiles en cuanto mediante  éstos  se acreditará el tiempo que duró la doctora DALGY ESTHER BLANCO BLANCO  al  frente  del  juzgado  referenciado,  además,  para  que  declaren  sobre el  trámite  que la funcionaria le dio a la acción constitucional radicada bajo el  No.  2008  -00022-000 y otros que se refieren a este mismo asunto, es decir a la  exigencia  de  los  docentes  que  se les liquidara y cuantificaran los derechos  laborales  reconocidos a través de una sentencia de tutela de segunda instancia  proferida  por  el  Juzgado  Promiscuo  del Circuito de Sucre- Sucre, dentro del  radicado  2003-00192-00, y que fueron resueltas con anterioridad al trámite que  se  cuestiona, por otro lado, para que expresen si entre la funcionaria judicial  y  los  accionantes,  conoció  de  la existencia de alguna relación personal o  familiar  que  fuera  determinante  para  adoptar  la  decisión cuestionada; el  segundo  testigo  además,  dará a conocer información personal que ayudará a  sustentar  la  teoría  del  caso,  manejo  que  el  daba a su trabajo, la carga  laboral     y     criterio    orientador    de    la    funcionaria    en    sus  decisiones.»   

    

1. Mediante  auto  emitido  el  10  de  agosto  de  2015,  el  Tribunal  decreta  las pruebas  solicitadas  por  las  partes  procesales,  con  excepción, entre otros, de los  cuatro  testimonios  solicitados  por  la defensa de la exjuez Primero Promiscuo  Municipal  de  Sucre-  Sucre,  decisión  que  fue  objeto  de la apelación que  procede la Corte a resolver ahora.     

LA PROVIDENCIA RECURRIDA:  

En  la sesión de la audiencia preparatoria  adelantada  el  10  de  agosto  de  2015,  dentro  del  proceso  que  se sigue a  GUIOMAR   DEL             CARMEN            VIDAL            ANAYA        y        DALGY            ESTHER            BLANCO            BLANCO,   acusadas  de  los  delitos  de  privación  ilegal  de  la libertad y prevaricato por acción, se resuelve sobre  las  pruebas  que  solicitadas  por las partes van a practicase en el juicio, de  las  cuales  el  Tribunal  le niega a la defensa los testimonios de WILLIAM  DEVIS  SARMIENTO  MARTÍNEZ, ELVIRA JULIA MERCADO ACEVEDO,  RAFAEL  PÉREZ  SOTO  y  REINALDO MARTÍNEZ CÁRDENAS,  por considerarlos impertinentes, inútiles e inconducentes.   

Respecto  a  las  pruebas  testimoniales de  WILLIAM   DEVIS   SARMIENTO   MARTÍNEZ     y     ELVIRA    JULIA    MERCADO  ACEVEDO,   el   a   quo   expresó   que  resultaban  inútiles  para establecer  si  las  decisiones  tomadas  por las acusadas son ostensiblemente contrarias al  ordenamiento  jurídico,  toda  vez  que  para  la  configuración del delito de  prevaricato   «no  se  exige  la  demostración  de  móviles  torticeros  como para que surja la necesidad de escuchar declaraciones  referentes   a   estos   temas»;   aunado,   a  que  «los  términos  de  la  respuesta  al  derecho  de  petición  deben  conocerse  no  de  boca  estos  declarantes sino del documento  mediante  el  cual se le dio  cumplimiento al fallo de tutela».   

Similar fue la respuesta jurídica del a quo  respecto   a   los   testimonios   de  RAFAEL  PÉREZ  SOTO      y     REINALDO     MARTÍNEZ          CÁRDENAS,  exfuncionarios  del  Juzgado  Primero Promiscuo Municipal de Sucre (Sucre), toda  vez     que     los    consideró    inútiles    e  impertinentes,  al pretenderse acreditar a través de  éstos,  de  una  parte,  hechos  estipulados y, de otra, ajenos al objeto de la  acusación.   

Al  respecto,  precisó  la Corporación de  instancia:   

En  relación  con  la  prueba  testimonial  enunciada  en el numeral 3, la Sala comparte el pensamiento crítico del fiscal,  porque  en  verdad, sus testimonios se piden para referirse de un lado, a hechos  estipulados,  es  decir,  tiempo  que  duró  la Dra. DALGY BLANCO al frente del  juzgado  promiscuo  municipal, de otro lado, al trámite de actuaciones que nada  tienen  que  ver  con  el  objeto  de la acusación y que en gesto de seriedad y  lealtad  procesal,  el  mismo  defensor  reconoce son anteriores al incidente de  desacato,  que  por  lo mismo ningún cuestionamiento tienen frente a los cargos  que  les  formula  la fiscalía; y en cuanto al recargo laboral que soportaba la  funcionaria  judicial,  aspecto  sobre  el que se pretende que también declaren  estos  testigos, si bien esta sirve para justificar un mora, no es asunto que se  trate  en  contra  de  las  acusadas  por  parte  del acusador; y finalmente, en  relación  con  el  trámite  dado  a  la acción constitucional radicada con el  número  2008-00022-00,  se  repite, no es el objeto de la acusación, pues esta  se  refiere  exclusivamente  al trámite del incidente de desacato y no al de la  tutela,  razón  por  la  cual la prueba debe negarse, porque además lo legal o  ilegal  del  pronunciamiento  judicial  que  efectuaron  las  acusadas  sobre el  trámite  cuestionado,  se  verificará  sobre  la actuación llevada a cabo por  éstas  durante  el  trámite  del  desacato,  por  consiguiente,  SE  NIEGA  la  práctica  de  la  prueba  pedida  en  el numeral 3.2   

LA IMPUGNACIÓN:  

El  defensor  de  la  acusada DALGY            ESTHER            BLANCO  BLANCO  defendió  el cumplimiento de su rol en relación con  la  argumentación  ofrecida acerca de la pertinencia de cada prueba testimonial  solicitada.   

Frente  a  los testimonios de WILLIAM           DEIVIS            SARMIENTO           MARTÍNEZ       y      ELVIRA  JULIA  MERCADO   ACEVEDO,  precisó   que   a   partir  de  sus  dichos  pretende  acreditar  que  no  hubo  «ningún  tipo  de  sentimiento  como  el  odio,  el  rencor,  la  rabia,  que  pudiera  [haber motivado el  proferimiento    de]   la   decisión   [tachada   de  prevaricadora,  pues]  la  teoría    de    la    defensa    es    la    ausencia    de    dolo».   

Y   en   relación  con  los  testimonios  de     RAFAEL  PÉREZ  SOTO      y     REINALDO     MARTÍNEZ          CÁRDENAS,  sostuvo  su  planteamiento  inicial  en  torno  de la  pertinencia   de   los   mismos,   esto   es,   que  su  importancia  radica  en  que:   

«declararían  sobre  el  trámite  que la  funcionaria  le  dio  a  la  acción  constitucional  radicada  bajo  el número  2008-00022-000,    [por    ser    esta]  la tutela de primera instancia de donde se deduce el incidente de  desacato  que  motivó  la presente investigación, [y  porque  relatarían  los  aspectos  concernientes]  a  los…  autos  que resolvieron los incidentes de desacato que fueron anexados al  expediente   de   tutela  2007-00075,  2007-00076,  tutelas  en  las  cuales  se  presentaron   las  mismas  pretensiones…  accionantes  y…  accionados;  pero  también  se  dijo  que  esos exfuncionarios poseen información a través de su  conocimiento  directo y personal que permiten soportar la teoría del caso de la  defensa  dado  que  para la época de los hechos fueron empleados de ese Juzgado  Promiscuo  Municipal, por lo tanto, son conocedores del manejo que la acusada le  daba  al  despacho  a su cargo, la forma como distribuía las cargas laborales y  como  se orientaba su defendida al momento de tomar las decisiones judiciales».   

Seguidamente, en orden a darle solidez a su  petición  de  admitir  las  referidas evidencias, el recurrente cita apartes de  las  decisiones  proferidas por ésta Corporación el 5 de junio de 2013 y 25 de  febrero  de  2015,  bajo  los  radicados  41127  y  45011, correspondientemente,  afirmando  que  resultan  aplicables los criterios establecidos en ese proveído  al  caso  sub  judice,  referente al tratamiento que habrá de otorgársele a la  prueba  que  se  encuentra inescindiblemente relacionada con la teoría del caso  de la defensa.   

De  esa  forma,  sostiene el impugnante, la  decisión  objeto  de  censura  debe  ser revocada y, en su lugar, decretarse la  práctica de las referidas pruebas testimoniales.   

CONSIDERACIONES DE LA CORTE:  

La  Sala  es  competente  para  resolver el  presente  recurso  de  apelación, de conformidad con lo dispuesto en el numeral  3º del artículo 32 de la Ley 906 de 2004.   

En orden a dar respuesta a la problemática  planteada,  esto  es,  si  son  admisibles o no los testimonios de WILLIAM  DEVIS  SARMIENTO   MARTÍNEZ,          ELVIRA            JULIA            MERCADO           ACEVEDO,           RAFAEL            PÉREZ            SOTO        y        REINALDO           MARTÍNEZ          CÁRDENAS,  solicitados    por   el   abogado   defensor   de   la   acusada   DALGY            ESTHER            BLANCO            BLANCO, es importante precisar que la Ley  906  de  2004  se  encuadra  dentro de una perspectiva acusatoria, regida, entre  otros,  por el principio adversarial, en la cual se reclama respeto integral por  las   posibilidades   de   contradicción   y  controversia,  en  el  denominado  «proceso         de        partes».   

Bajo esta perspectiva, el legislador dispuso  en  los  artículos  356,  357,  358,  359,  360  y  362  del referido compendio  normativo,  un  procedimiento de depuración probatoria que debe llevarse a cabo  en  la  audiencia  preparatoria,  en  el cual las partes (Fiscalía y defensa) e  intervinientes  procesales  (Ministerio  Público  y víctima) a más de dirigir  sus  solicitudes a la admisión de las evidencias que pretenden sean sometidas a  contradicción  en  la  audiencia  de  juicio  oral,  peticionan  la exclusión,  rechazo  e  inadmisibilidad  de  las  postuladas  por  su  contradictor, en este  último  evento,  ya sea por considerarlas impertinentes, inútiles, repetitivas  o  por  estar  encaminadas  a probar hechos notorios3.   

De  esa forma, el ritual de la audiencia se  desarrollará  entre  la  solicitud  de  pruebas que hagan las partes en orden a  demostrar  sus  pretensiones;  las  cuales  deben  reunir  tres  exigencias para  considerárseles  admisibles: (i) que se refieran directa o indirectamente a los  hechos  de la acusación –  pertinencia-;   (ii)   que   se  requieran  para  el  juicio  oral  –   utilidad-   ,  y  (iii)  resulten  legalmente obtenidas o recolectadas.   

Esa  carga  argumentativa  que se le impone  cumplir  a las partes procesales, con el fin de que sean acogidas sus peticiones  probatorias  por el funcionario judicial, cumple una doble función en esta fase  de  la  actuación, pues a más de poner en evidencia la estrategia defensiva de  la  contraparte  (teoría  del  caso),  en  procura  de  que ejerza su derecho a  controvertir,   posibilita   que   el   funcionario  judicial,  ante  esa  breve  exposición  fáctica  que contienen las alegaciones, determine o establezca los  hechos  a  probar  y  el material probatorio a practicar, los cuales constituyen  los  insumos necesarios para proferir la decisión que delimitará el objeto del  juicio oral, esto es, el auto de decreto de pruebas.   

Así,  entonces el juez deberá decretar la  práctica  de  aquellas  solicitudes probatorias que se refieran a los hechos de  la  acusación  demandantes de acreditación, según las reglas de pertinencia y  admisibilidad establecidas en la legislación procesal penal.   

En  ese orden de ideas, la Sala observa que  la  inconformidad  que  presenta  la  defensa  de  una de las acusadas contra la  decisión   del   Tribunal   de   inadmitir  los  testimonios  de  RAFAEL  PÉREZ  SOTO  y  REINALDO  MARTÍNEZ  CÁRDENAS,  exfuncionarios  del  Juzgado  Primero  Promiscuo Municipal de Sucre (Sucre), está llamada a prosperar, habida  cuenta  que  revisados  los  registros  de  la audiencia preparatoria, se colige  fácilmente  que  con  los  citados  se  pretende  acreditar  la  «metodología     y    el    seguimiento    desarrollado   por  la  Juez  DALGY  ESTHER  BLANCO  BLANCO»  al momento de resolver problemas jurídicos  similares  al  planteado  por  los  exservidores  públicos  que  promovieron la  acción  de  tutela  contra  la  Alcaldía Municipal de Sucre (Sucre) en el año  2008,  esto  es,  que  se  les otorgara una respuesta oportuna y congruente a la  petición  por  ellos  formuladas  a  ese  ente territorial, referida ésta a la  liquidación  y  cuantificación  de  los  derechos  laborales  y prestacionales  contenidos  en  actos  administrativos expedidos entre los meses de noviembre de  2003 a febrero de 2004.   

Es decir, dentro de la teoría del caso que  exhibirá  la  defensa  en  el  juicio  oral, público y concentrado, procurará  demostrar  que  la  actuación  de  la  acusada  DALGY  ESTHER    BLANCO            BLANCO   se  ciñó  al  orden  jurídico, en tanto las dos decisiones aludidas, esto es, las  emitidas   en   los   trámites  de  desacato  adelantados  bajo  los  radicados  2007-0075-00  y 2007-0076-00, fueron proferidas con anterioridad a la calificada  en  el  caso  subexamine  como  ilegal,  con  lo  cual  se  pretende mostrar una  uniformidad  conceptual  y,  de  esa  forma,  enervar  la  existencia  del  tipo  subjetivo del delito de prevaricato por acción.   

En   esas   precisas   condiciones,   la  Corporación  se  aparta  de  las consideraciones expuestas por el a quo, según  las  cuales, los testimonios de los exfuncionarios del Juzgado Primero Promiscuo  Municipal  de  Sucre  (Sucre)  no  forman  parte  del  tema  probatorio  que  se  discutirá  dentro  del  proceso,  en  la  medida  en  que, como quedó visto en  precedencia,  el  concepto  de  pertinencia  no solo apunta a que el elemento de  conocimiento  tenga relación con el objeto de investigación y debate, sino que  también  resulte  apto  y  apropiado para demostrar un tema de interés para el  proceso,   como   sería   el   aspecto   subjetivo  del  tipo  atribuido  a  la  procesada.   

Similares  son los motivos de inconformidad  planteados  por  el  impugnante  respecto a la inadmisión de los testimonios de  WILLIAM   DEVIS            SARMIENTO          MARTÍNEZ       y      ELVIRA            JULIA  MERCADO  ACEVEDO,  toda  vez  que  durante  el  curso  de la audiencia preparatoria  manifestó    que    con    ellos    pretende    acreditar    las   circunstancias  que  rodearon la conducta  de    la    Juez   DALGY  ESTHER   BLANCO            BLANCO   al  momento  de  proferir  la  decisión que  se  tacha de prevaricadora, lo cual se traduce en demostrar la  ausencia   del  dolo  en  su  comportamiento  y  este,  a  su vez, constituye  un  aporte concreto en punto del objeto de investigación,    pues  conocidas   son   las   dificultades   que  comporta  escudriñar  en  la psique, por manera que en el mayor número de casos, como el  sub  judice,  es  a  través  de  indicios o, mejor aún, de la demostración de  hechos  indicadores,  que  la  defensa logra probar la inexistencia del elemento  volitivo.   

Huelga  recordar  lo  dicho  por  esta Sala  respecto a ese tópico:   

La prueba relativa al ingrediente cognitivo  del  dolo  puede  deducirse  de  los  mismos actos de  naturaleza     objetiva    que    constituyen    la  acción  objeto  de estudio, pero también   de   circunstancias   ocurridas   antes  o  después  de  ésta  (en  todo caso, analizadas  mediante    criterios   normativos   y   no   tendientes   a   descubrir   datos  psicológicos en el agente), siempre y cuando guarden  directa         relación         con     la     situación   típica   y,   por   lo  tanto,  no  constituyan  derecho  penal  de  autor.  Así  lo  ha  señalado   la  Sala,  en  relación    con    la    demostración      del     dolo:     (…)  es viable deducir tanto el  elemento    cognitivo   como   el   volitivo   del   dolo   de   las   concretas  circunstancias que hayan rodeado la conducta y no del  hecho,    de    difícil   comprobación,  de  establecer qué pasó   en   realidad   por   la  mente  del  inculpado.   

(…) Así  mismo,  en  la  medida  en  que es  imposible    conocer    los    elementos    del    dolo    por   medio   de   la  observación       directa,       éstos  también  pueden   derivarse   de   los   indicios  que  se  construyan  alrededor  de  la  situación    fáctica  imputada,  pero  no a datos extraños a tal conducta y  que  constituyan derecho penal de autor. De acuerdo con la doctrina:(…)   los  hechos  externos  de los que parte la inferencia deben  extraerse  siempre  de  modo  directo de la situación  enjuiciada,  sin  que pueda admitirse la introducción  de  consideraciones  relacionadas  con  otros  datos  ajenos a aquélla,  tales  como  el  modo  de vida o la personalidad del autor. Y  ello  porque el objeto de la  prueba    –sea    el  conocimiento    o    la    voluntad–  se  refiere  exclusivamente al hecho cometido, de donde se sigue  la  total  ineptitud  de  cualquier  otro  dato  personal para aportar       alguna       información  relevante4.   

Así,  la  Corte  advierte  que las pruebas  testimoniales  deprecadas  por  la  defensa  son  pertinentes para el objeto del  debate,  pues apuntan a sustentar su teoría del caso; es decir, la inexistencia  del  elemento  subjetivo  en  las  conductas  típicas  imputadas a DALGY  ESTHER   BLANCO           BLANCO.   

En consecuencia, la providencia impugnada se  revocará  en  los  puntos objeto de censura, habida cuenta que los elementos de  conocimiento   deprecados  por  la  defensa  técnica  son  admisibles  por  las  circunstancias anotadas en precedencia.   

En mérito de lo expuesto, la CORTE SUPREMA  DE JUSTICIA, SALA DE CASACIÓN PENAL,   

R E S U E L V E:  

REVOCAR   la  providencia  del  10  de agosto de 2015 proferida por la Sala de Decisión Penal  del  Tribunal  Superior de Sincelejo, de acuerdo con lo expuesto en precedencia,  y  en  su  lugar  ordenar  la  práctica  de  los  testimonios  de RAFAEL  PÉREZ  SOTO,   REINALDO  MARTÍNEZ  CÁRDENAS,          WILLIAM            DEVIS            SARMIENTO          MARTÍNEZ       y      ELVIRA            JULIA  MERCADO  ACEVEDO.   

Contra esta providencia no procede recurso  alguno.   

Cópiese,  cúmplase  y  devuélvase  al  Tribunal de origen.   

Gustavo Enrique Malo Fernández  

José Luis Barceló Camacho  

José Leonidas Bustos Martínez  

Fernando Alberto Castro Caballero  

Eugenio Fernández Carlier  

Eyder Patiño Cabrera  

Patricia Salazar Cuéllar  

Luis Guillermo Salazar Otero  

Nubia Yolanda Nova García  

Secretaria  

                                                    

    

1  Folios 55 a 59   

2 Folio  315.   

3  En  ese  mismo  sentido:  CSJ, AP del 22 de junio de 2011, radicado 36611; AP del 26  de  febrero  de 2014, rad. 43176; AP del 13 de junio de 2012, rad. 36562; AP del  8 de mayo de 2014, rad. 43481.   

4 CSJ,  SP  del  24 de febrero de 2010, radicación 32872. En  similar     sentido,     autos    del  23  de  septiembre  de  2003 y 3 de agosto de 2005, radicación    18576    y    22112,  correspondientemente.     

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