AP1523-2015(45567)

2015

Asistente Jurídico Inteligente

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CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

GUSTAVO ENRIQUE MALO FERNÁNDEZ  

Magistrado Ponente  

AP1523-2015  

Radicación N° 45567.  

Aprobado acta No. 110.  

Bogotá,  D.C.,  veinticinco (25) de marzo de  dos mil quince (2015).   

V I S T O S  

Se  pronuncia  la  Corte  en  relación  a la admisibilidad de la demanda  de  casación  instaurada  por  el defensor de JULIÁN  DAVID   PINILLA  en  contra  de  la  sentencia   proferida  por  el  Tribunal  Superior  de  Antioquia  el     11         de         diciembre  de  2014,    que     confirmó    la  que  a  su  vez  había  dictado  el  Juzgado     Promiscuo  Municipal        de        Entrerríos       (Antioquia)   el  15  de  enero    de    la    misma    anualidad,  mediante  la cual se decidió condenar al acusado como autor del  delito de Extorsión agravada.   

A N T E C E D E N T E S  

    

1. Fácticos.     

En  la  sentencia  impugnada  se trascribieron  los  hechos  jurídicamente  relevantes   tal  y  como  fueron   descritos   en  el  escrito  de  acusación,  así:   

El  2  de  diciembre  de  2010, a las 13:00  horas,  la  señora  YULIANA  ANDREA  MESA  CESPEDES,  recibió una llamada a su  celular  donde  le  hicieron exigencias económicas (ilícitas) inicialmente por  $6.000.000,  por  parte de un hombre que le dijo ser “El Comandante Valenciano  de  las  AUC”,  la intimidaron durante toda la tarde y la amenazaron de muerte  junto  a su familia (que si quería ver un familiar secuestrado para que ahí si  consiguiera  lo  que  le  estaban  pidiendo)  ante la negativa de no cumplir las  exigencias     que     le     hacia    (sic)…  posteriormente  le  indican  que  debe consignar $2.000.000 a la oficina de Gana  …  luego  vuelven y la amenazan (que no se le olvidara que estaba en riesgo su  vida  y  la  de  su familia) … vuelven y la llaman y le dicen que consigne los  $2.000.000  en  Servientrega  a  nombre  de  JULIAN DAVID PINILLA con cédula No  18.523.125  a  una  oficina  de  Pereira  (que le daban 20 minutos o iba a tener  muchos  problemas)…  cuando  confirman la consignación le ofrecen un “Paz y  salvo”  por  3  años  y (que su vida y la de su familia iban a estar bien)…  posteriormente  vuelven  y  la  llaman  a  exigirle otros $2.000.000, los que al  final  se los rebaja a otro $1.000.000… finalmente manifiesta que consignó el  dinero  por  miedo  a  las  amenazas  que  le hacían y a pesar que su esposo es  policía  no  le  comentó  nada  porque  quien llamaba decía que conocía todo  sobre  ella  y  su  familia  y le daba miedo que les hicieran algo. JULIAN DAVID  PINILLA,  obtuvo un provecho ilícito al cobrar un giro enviado por la víctima,  producto   de   un   constreñimiento   ejercido   en   su   contra   y   de  su  familia.   

    

1. Procesales.     

En   audiencia  preliminar  celebrada  el 14  de  junio de 2013   ante   el   Juzgado   Segundo  Promiscuo Municipal con función  de  control  de  garantías  de  Jamundí  (Valle del  Cauca),   la   Fiscalía  formuló  imputación  a  JULIÁN  DAVID  PINILLA  por  el  delito de Extorsión  agravada   (arts.   244   y   245-3   del   Código  Penal).   

El  escrito  de  acusación  se  presentó  el  18 de julio  de  2013  ante  el  Juzgado  Promiscuo  Municipal     de     Santa     Rosa     de     Osos  (Antioquia),   el   cual  se  declaró  impedido  y  lo remitió a su homólogo  del  municipio  de  San  José   de   la   Montaña  (Antioquia)1. A su vez,  este último estimó         que         no         tenía         competencia  para  pronunciarse  sobre tal manifestación, por lo que envía la actuación al  Juzgado    Promiscuo   Municipal   de   Donmatías  (Antioquia)2         cuyo  titular  acepta  el  impedimento,  pero, al tiempo, hace una  declaración     de     la     misma     índole3.  Finalmente,  el  juzgado  de  Entrerríos  acepta el  último   impedimento   y   asume   el   conocimiento   del  proceso4.   

El  1  de  octubre  de 2013, se realiza la  audiencia  en  la cual se acusó a JULIÁN DAVID PINILLA por el mismo delito que  le  había  sido  imputado  inicialmente. Luego, el día 21 de ese mismo mes, se  celebra   la  audiencia  preparatoria  y  el  29  de  noviembre  siguiente, la del juicio oral, al término  de  la cual el juzgado anunció sentido condenatorio  del fallo.   

La  lectura  de la sentencia tuvo lugar el  15   de   enero      de      2014  y  en ella se condenó al acusado a  las    penas    de:    prisión    por    un    término    de    240   meses,   multa   equivalente   a  3.750 salarios mínimos legales mensuales  y  a  la  accesoria de inhabilitación para el ejercicio de derechos y funciones  públicas   por   el   mismo  período  que  la  de  prisión.  Contra esa decisión, la defensa técnica  interpuso  recurso  de apelación, el cual fue resuelto por el Tribunal Superior  de  Antioquia  el  11 de  diciembre   de   2014  confirmando    en    su    integridad    el   fallo  inicial.   

A su vez, la sentencia de segunda instancia  fue  objeto del recurso de casación por el mismo impugnante, quien lo sustentó  mediante   la   presentación  de  la  respectiva  demanda  el  23 de febrero de 2015.   

LA  DEMANDA  

En primer lugar, se identificaron los sujetos  procesales,  la  sentencia  impugnada,  los  hechos  juzgados  y  la  actuación  procesal  relevante,  no  sin  antes  advertirse  que  la  demanda  persigue  la  reparación  del  agravio  sufrido  por  el  acusado  con la condena. Enseguida,  procedió  a   invocar  la   causal  prevista  en  el  numeral  3  del  artículo  181 de la Ley 906 de 2004 (violación indirecta de la ley sustancial)  y  al  amparo  de ésta propone un único cargo de falso juicio de identidad por  adición.   

El error de hecho denunciado habría ocurrido  en  la contemplación de la constancia que señaló al procesado como la persona  que  cobró el giro producto de la extorsión. A ese documento, continúa, se le  agregaron  los  siguientes  fragmentos: “situación  que  aquí  quedó probada pues con claridad se pudo establecer que JULIAN DAVID  PINILLA  fue,  sin  lugar a dudas, la persona que telefónicamente amenazó a la  señora  YULIANA  ANDREA  MESA  CESPEDES.  No  existe  duda  entonces  sobre  la  responsabilidad  que  tuvo  JULIAN DAVID en la autoría material del ilícito”  (fallo    de    primera   instancia);   “…en  ningún  momento  puede  ser  considerado  a  título de  partícipe  -cómplice-,  como quiera que el papel asumido por éste fue de gran  importancia  para  la  consumación del comportamiento extorsivo… porque de no  haber  accedido  que  a  su  nombre  se consignara un dinero… PORQUE LO QUE SE  DEMOSTRÓ,  es  que  en  la  labor  asignada  dentro  de la división de trabajo  encomendada  para  lograr  el  fin ilícito, le correspondió a JULIÁN DAVID el  retiro    del    dinero…”   (fallo   de   segunda  instancia).   

En cuanto la trascendencia, manifiesta que si  el  sentenciador  hubiese  analizado  que  la  conducta del procesado se limitó  a    “prestar    su    nombre    y   cobrar   el  giro”,  lo habría condenado en calidad de cómplice  y  no de autor. En tal sentido, asegura que ni de la constancia pertinente ni de  ningún  otro medio de prueba se desprendía una actuación de autor, por lo que  el   juez   ha   debido   aplicar   la  duda  a  favor  del  acusado5.   

Solicita,  entonces,  se  case  la sentencia  para,  en su lugar, condenar al JULIÁN DAVID PINILLA en calidad de cómplice en  virtud  del  principio  del  in  dubio  pro  reo.  Luego, ruega una “casación  oficiosa”  teniendo  en  cuenta  que aquél no fue citado para la audiencia de  lectura  del  fallo  de  segunda  instancia  y  que  éste no le fue notificado,  impidiéndole  ejercer  la  defensa material. Por último, reprocha imprecisión  en  la dosificación de la pena de prisión porque no estableció el extremo por  el cual se optaba en el cuarto mínimo.   

C O N S I D E R A C I O N E S  

De  conformidad  con  lo  previsto  en  el  artículo  184 del Código  de    Procedimiento   Penal   de   2004    (ó  C.P.P./2004),  la  Corte  examina  la  demanda  de  casación     interpuesta     por    el    defensor   de   JULIÁN   DAVID  PINILLA  con el objeto de  determinar  si  es  admisible  o  no, lo cual dependerá del cumplimiento de los  requisitos  consagrados en el citado estatuto para ese acto procesal,  referidos, básicamente, a la existencia de interés jurídico,  al  señalamiento  de  la  causal  de  casación, al desarrollo de los cargos de  sustentación   y  a  la  necesidad  del  fallo  para  cumplir  algunas  de  las  finalidades del recurso.   

1.    Cuestión    previa.   

Con    la  entrada    en    vigencia   de   la   Ley   906   de   2004   se   afianzó  la   naturaleza   de   la   casación  como           mecanismo  de  control  constitucional y  legal,   en   virtud  de  lo  cual  se  amplió  su  procedencia   a  todas  las  sentencias  de  segunda  instancia,  sin  importar la categoría del juez que  las  profirió  o  la  pena  prevista  para  el  delito,  siempre  y  cuando  se  adviertan  violaciones  a  derechos  o  garantías fundamentales (art. 181) y se persiga la consecución de  uno  cualquiera  de  los  fines  previstos  en  el  artículo  180  ibídem:  la  efectividad   del  derecho  material,  el  respeto  de  las  garantías  de  los  intervinientes,   la   reparación   de   los   agravios   inferidos  a  éstos,  y,   por  último,  la  unificación de la jurisprudencia.   

La  redefinición  legal  del  ámbito  material  y  teleológico  de  la  casación, como era  lógico,  trajo  consigo  la  adscripción  de  nuevas  facultades  a  la  Sala  de  Casación  Penal de la Corte Suprema de Justicia,  entre  las  cuales  vale la pena destacar: en primer  lugar,  la  de  superar  los  defectos  de  la  demanda  para  decidir  de fondo  atendiendo  a  los  fines  de  la  casación,  fundamentación  de  los  mismos,  posición  del  impugnante  dentro  del  proceso  e  índole  de la controversia  planteada  (art.  184); y, en segundo lugar, se previó la potestad de dictar un  “fallo   anticipado”   cuando  por  razones  de  interés       general,       en      decisión  mayoritaria,  la  Sala  priorice  los  turnos para convocar a la audiencia de  sustentación  y  decisión  (art.  191).   

En  todo caso,  sin  perjuicio  de  la  facultad  especial de soslayar los defectos formales, la  demanda   habrá  de  inadmitirse  por  auto  debidamente  motivado  que  admite  “recurso  de  insistencia”  presentado  por  alguno de los magistrados de la  Sala  o por el Ministerio Público, en las hipótesis previstas en el inciso 2º  del  precitado  artículo  184,  a  saber:  si el demandante carece de interés,  prescinde  de  señalar  la  causal, no desarrolla los cargos de sustentación o  cuando  de su contexto se advierta fundadamente que no se precisa del fallo para  cumplir algunas de las finalidades del recurso.   

En   ese   contexto   legal,   la   Corte   ha   decantado  unos  presupuestos    mínimos    de    admisibilidad    de   la   demanda:   

1. Acreditación del agravio a los derechos  o garantías fundamentales producido con la sentencia demandada;   

2. Señalamiento de la causal de casación,  a  través  de  la  cual  se  deja evidente tal afectación, con la consiguiente  observancia  de los parámetros lógicos, argumentales y de postulación propios  del motivo casacional postulado;   

3.  Determinación  de la necesariedad del  fallo  de  casación  para alcanzar alguna de las finalidades señaladas para el  recurso  en  el  ya  citado  artículo  180  de  la  Ley 906 de 20046.   

Establecidas   las   premisas   básicas  del    examen    constitucional    y   legal   que  corresponde,      la      Sala      abordará  el estudio de la demanda de  casación.   

2.     Caso     concreto.   

Sea  lo  primero  advertir que,   conforme   a   lo   establecido   en   el  artículo  181  del  C.P.P./2004,  el recurso de casación interpuesto es  procedente  por  la  única  razón  de que     se    dirige    contra    una    sentencia    de   segunda  instancia  dictada   en   un   proceso   penal,  como  fue  la  proferida  el  11   de   diciembre  de  2014  por  el  Tribunal  Superior  de  Antioquia,  mediante    la    cual     confirmó    la    del    Juzgado   Promiscuo     Municipal    de    Entrerríos    de    ese    mismo  departamento,   en   el   sentido  de  condenar  a  JULIÁN  DAVID  PINILLA  como  autor  del  delito  de  Extorsión agravada.   

Además, resulta  evidente    que    el  demandante      se      encuentra     plenamente  legitimado para recurrir  en  casación  conforme  lo  establece  el  artículo  182   del  C.P.P./2004,  pues,     en     primer    lugar,    es  una de  las  partes  del  proceso  o  un  interviniente  como genéricamente lo denomina  aquella  norma,  y,  en  segundo  lugar,  le  asiste  interés  jurídico  porque  la providencia judicial  impugnada    (sentencia    condenatoria)   produce   consecuencias   notoriamente  adversas  en   los  derechos  fundamentales  del  procesado,    pero,   además,   el   recurrente   ya   antes,  en  sede  de  apelación  de  la  sentencia  de primera instancia,  había      manifestado      las     razones   de   inconformidad   con   la   decisión   condenatoria.   

A  pesar  de  esos  iniciales  aciertos,  la  demanda  de  casación  es  inadmisible porque la sustentación no desarrolla un  cargo  susceptible  de  casación, el reparo propuesto es intrascendente y de su  contexto  no  se  advierte  la  necesidad  de  un  fallo para cumplir una de las  finalidades  del  recurso, es decir, o la efectividad del derecho material, o el  respeto  a  las garantías de los intervinientes, o la reparación de agravios o  la  unificación  de  la  jurisprudencia. Es más, aun cuando el recurrente dice  pretender  la  reparación de los agravios inferidos con la condena, ni siquiera  explica  si  los  mismos  son  los connaturales efectos adversos de una sanción  penal  o si, por el contrario, se trata de una lesión antijurídica a alguno de  los derechos o garantías fundamentales del acusado.   

El  demandante  formula  un  cargo  de falso  juicio  de  identidad  por  adición bajo el supuesto de que a partir del recibo  suministrado  por  la  empresa  Circulante  S.A.,  en el cual consta que JULIÁN  DAVID  PINILLA  cobró  el  giro  de  dinero  realizado  por Yuliana Andrea Mesa  Céspedes  como  producto  de  las amenazas que recibía, el juzgado infirió la  autoría  material  de  aquél  en  el  delito  de  Extorsión  y  descartó  la  complicidad.  Como  se  observa,  la  aseveración  del  recurrente,  aun de ser  cierta,  no  encierra una discordancia entre el contenido objetivo del documento  en  mención  y  su  asunción  por el juez por la vía del cercenamiento, de la  tergiversación  ni  de  la  adición,  sino  una  crítica  indiscriminada a la  conclusión  de la sentencia en torno a la valoración del acervo probatorio, al  haber declarado una autoría en vez de una participación.   

Así  las  cosas,  antes  que  la  labor  de  apreciación  o  de  contemplación  del  concreto medio de conocimiento, lo que  cuestiona  el  demandante es la labor intelectiva del sentenciador al momento de  determinar  la  eficacia  de  la  totalidad de los incorporados al proceso. Ello  implica  que  el  debate  propuesto  se circunscribe a mostrar la divergencia de  resultados  en  el  ejercicio  de valoración probatoria, específicamente en lo  que  hace  a  la forma de intervención del acusado en el delito, así: mientras  en  la  sentencia  se  establecen  los presupuestos de una autoría material, el  recurrente  es  del criterio que sólo se reúnen los de una complicidad. En ese  marco  de  la  discusión,  sin  que  se  sustente  un  verdadero error judicial  –ni de procedimiento-, al  Tribunal  de Casación vendría a dirimir un conflicto de posiciones valorativas  que   le   convertiría   en   una   –irregular- tercera instancia.   

A más de lo anterior, un examen superficial  de  la  sentencia  impugnada, nos permite observar con absoluta claridad, de una  parte,  que  a partir del documento proveniente de la empresa Circulante S.A. el  único  hecho que tuvo por acreditado el juzgador fue que el acusado recibió el  dinero  girado por la víctima de las amenazas extorsivas, el cual, además, fue  avalado  por  las  partes  mediante estipulación probatoria, y, de la otra, que  contrario  a  lo  sugerido  por  el impugnante, la condena como autor del delito  investigado  se  fundó  no  sólo  en aquél medio de convicción sino en otros  que,  igualmente, fueron asentidos, sin lugar a debates, por la defensa y por la  fiscalía.   

En  cuanto a la asunción de la integralidad  del  medio  de  convicción,  resulta  suficiente  citar  los  apartados  de  la  sentencia  impugnada  en  los  que  se fijó el contenido del recibo de pago del  giro:   

Es  claro también, que de conformidad con  el  oficio  SAC  1-425218949  del  14  de marzo de 2012, remitido por la empresa  CIRCULANTE  S.A.,  la  señora  YULIANA  ANDREA  MESA  CÉSPEDES,  el  día 2 de  diciembre  del  año 2010 envió un giro a través de una oficina de EFECTY para  pagar  la  extorsión de que fue víctima en la misma fecha y que dicho giro fue  cobrado  por  el  señor  JULIÁN  DAVID PINILLA, identificado con la cédula de  ciudadanía  número  18.523.123,  tal  y como quedó sentado en la denuncia que  fue   objeto   de   estipulación   por   los   sujetos  procesales.  (fl.  12  –  fallo de primera instancia)   

…;  la  certificación  de  la  empresa  CIRCULANTE  S.A.,  donde se verifica que la víctima envió un giro el día 2 de  diciembre  de  2010  a  Dosquebradas;  el recibo de pago del giro antes referido  suministrado  por  la  empresa CIRCULANTE, donde se puede apreciar que lo envió  la  señora  MESA  CÉSPEDES  y  lo  cobró  el  aquí procesado;…  (fl.  16  –  fallo de primera instancia)   

…,  le correspondió a JULIÁN DAVID, el  retiro  del dinero girado a través de EFECTY, habiendo ejecutado la acción, de  manera   subsiguiente   a   su  depósito,  tal  y  como  se  acreditó  con  la  certificación  expedida por la empresa Circulante S.A., de donde se deduce, que  el  mismo día de la consignación fue retirado el efectivo, precisamente porque  estaba  atento  a  que  se  diera  el giro, … (fl. 10  –   fallo  de  segunda  instancia)   

En  cuanto  a  lo  segundo,  esto  es,  a la  pluralidad  de elementos de convicción que, diferentes al cuestionado, fundaron  la  decisión de condena sin que contra ellos se haya elevado censura alguna por  el  demandante,  con lo cual el cargo refulge abiertamente intrascendente; basta  traer a colación el siguiente párrafo de la sentencia:   

Se   tiene  entonces,  que  para  dictar  sentencia  condenatoria, el artículo 7 del Código de Procedimiento Penal exige  la  existencia  del  convencimiento de la responsabilidad penal del acusado más  allá  de toda duda, y la convicción de que el señor JULIÁN DAVID PINILLA, es  autor  responsable  de  la  conducta  punible de Extorsión Agravada, lo cual se  deriva  en principio, del hecho cierto e indiscutible que el día 2 de diciembre  de  2010 a eso de las 13:30 horas, éste inició la ejecución de actos idóneos  e  inequívocamente  dirigidos  a  su consumación de ese delito por el cual fue  acusado,  además,  obra  material probatorio que así lo demuestra, como lo son  la  denuncia  formulada por la víctima señora YULIANA ANDREA MESA CÉSPEDES de  fecha  3  de  diciembre de 2010 ante la Policía Nacional de Santa Rosa de Osos,  Ant.;  la  certificación  de  migración Colombia que prueba que la víctima se  encuentra  fuera  del  país;  la  tarjeta  alfabética  del acusado con el cupo  numérico  18.523.125 de Dosquebradas, Risaralda, que prueba su plena identidad;  la  certificación  de  la  empresa  CIRCULANTE  S.A.,  donde se verifica que la  víctima  envió  un  giro  el  día  2  de diciembre de 2010 a Dosquebradas; el  recibo  de  pago  del giro antes referido suministrado por la empresa CIRCULANTE  S.A.,  donde  se  puede  apreciar  que  lo envió la señora MESA CÉSPEDES y lo  cobró  el  aquí  procesado;  y  el  informe del investigador de laboratorio de  fecha  11  de  noviembre  de  2012  y anexo, signado por la I.T. Gloria Patricia  Giraldo,  perito  en dactiloscopia, que demuestra que el cotejo de huellas de la  foto  cédula  del  cupo  No  18.523.125 y la del recibo del pago del giro antes  citado,  arrojó como resultado UNIPROCEDENCIA. (fl. 16  –   Fallo  de  primera  instancia)   

De  otra  parte,  es  claro  que  la  sola  divergencia  de  criterios en torno a la eficacia del acervo probatorio asignada  por  el juzgador, no constituye por sí misma un desconocimiento de la garantía  del  principio  del  in dubio pro reo, como lo pretende el impugnante, menos aun  cuando  éste,  de  una parte, admite la responsabilidad penal del acusado y, de  la  otra, no logra acreditar que la anhelada dubitación en relación a la forma  de  intervención  en el delito, no solo existe en su raciocinio particular sino  en la objetividad de la decisión judicial.   

En  último  lugar,  el  censor reclama un  examen  “oficioso”  de  la actuación porque el procesado no fue citado a la  audiencia  de  lectura  del  fallo  en  la  segunda  instancia  ni  éste  se le  notificó,  impidiéndole  de  esa  manera  ejercer  su  derecho  a  la  defensa  material.  Este reclamo, a más de configurar una simple petición de principio,  falta  a  la  verdad  procesal porque en la carpeta7   consta   la   solicitud  de  remisión  que  del  procesado  hiciera  el  Tribunal Superior de Antioquia a la  dirección   del  Complejo  Penitenciario  de  Jamundí  en  el  que  aquél  se  encontraba  recluido,  así  como  su  envío  a través del correo electrónico  oficial       de       esa       institución8. Además, ninguna vulneración  al  derecho  a  la  defensa del acusado se advierte cuando la referida audiencia  contó  con  la  presencia  de  su  apoderado  y  éste  ejerció el único acto  defensivo  viable  a  esas  alturas del proceso, cuál es la interposición y la  sustentación del recurso de casación.   

También   se   deprecó   una  actuación  “oficiosa”  de  la  Corte  bajo  el  argumento de que la sentencia impuso el  extremo  cuantitativo  máximo  del  cuarto aplicable (el primero), sin que ello  fuese   debidamente  justificado.  Nuevamente,  incurre  el  impugnante  en  una  petición  de  principio y en un alejamiento de la realidad procesal. En efecto,  basta  mirar  el  folio 18 de la sentencia de primera instancia para conocer las  razones  por  las  cuales  el  juzgador  impuso  la  pena  máxima que resultaba  aplicable  según los parámetros argumentativos previstos para tal efecto en el  inciso  3º  del  artículo  61  del  Código Penal9. Obsérvese lo que al respecto  se argumentó:   

Sin embargo, la conducta punible que hoy se  le  reprocha al acusado es de gran impacto social, pues no sólo se cometió una  extorsión  a  una  persona  si  no  que se atentó contra la tranquilidad de la  víctima  y su familia quienes tuvieron que salir del país, por miedo a que las  amenazas  de  que  fueron objeto se cumplan; igualmente, el señor JULIÁN DAVID  registra  antecedentes  penales  vigentes y actualmente se encuentra descontando  pena por la comisión del mismo ilícito que hoy se le endilga.   

Por  lo  anterior,  se  hace necesaria la  imposición  de  la  pena,  que  cumpla  las  funciones de prevención general y  especial,  retribución  justa  y protección misma de la condena (Arts. 3 y 4).  Así  entonces,  se  considera legal, necesaria, proporcional, razonable y justa  la  prisión  de  doscientos cuarenta (240) meses (20 años) de prisión y multa  de  tres  mil  setecientos  cincuenta (3750) salarios mínimos legales mensuales  vigentes, los cuales se ubican dentro del primer cuarto.   

Conforme a lo anterior, en la sugerencia de  una  casación  oficiosa  con  base  en  situaciones  procesales manifiestamente  infundadas  se  refrenda,  una  vez más que la pretensión del demandante es la  censura  indiscriminada  de  la  sentencia,  sin  que logre siquiera insinuar un  yerro  atendible  por  la  vía  del  presente  recurso,  con lo cual se intenta  desnaturalizar  su  carácter  extraordinario. En otras palabras, sus argumentos  son  propios de un alegato de instancia que, obviamente, es extemporáneo porque  ya  precluyó  el  escenario  procesal  para  el  ejercicio  de actos defensivos  basados en la mera confrontación argumentativa.   

3. Conclusión.  

La  demanda  de  casación  se  inadmitirá  porque  no  se  formula  ni se sustenta un reparo susceptible de estudio en sede  del  recurso  extraordinario, no se advierte la necesidad para lograr uno de los  cometidos  de este medio de impugnación, y tampoco se vislumbra la más mínima  trascendencia de la censura.   

4.   Precisiones   finales.   

De   acuerdo  con  las  consideraciones  expuestas,  la  Corte  inadmitirá    la    demanda    de   casación   presentada   por   el  defensor  de JULIÁN DAVID PINILLA,  no     sin     antes     reiterar    que            examinada   la   actuación   en   lo  pertinente,     no     se     observó     la    presencia    de    alguna   de  las  hipótesis  que  le  permitirían  superar  sus defectos para decidir de fondo, de conformidad con el  artículo 184 de la Ley 906 de 2004.   

Finalmente,  se           advierte          que, de conformidad con lo previsto en  el  inciso  2º del artículo 184 del C.P.P./2004, en  contra   de  este  proveído  procede  la   insistencia,   en  los  términos  ampliamente  decantados  por la jurisprudencia de la  Sala.   

D E C I S I Ó N  

En  mérito  de lo expuesto, la    Corte    Suprema    de    Justicia,    Sala   de   Casación  Penal,   

R E S U E L V E  

INADMITIR   la  demanda   de   casación   presentada   por   el   defensor   de  JULIÁN  DAVID  PINILLA.   

Contra   esta   decisión   procede   la  insistencia.   

Cópiese,      notifíquese      y  cúmplase.   

JOSÉ LUIS BARCELÓ CAMACHO  

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ  

FERNANDO ALBERTO CASTRO CABALLERO  

EUGENIO FERNÁNDEZ CARLIER  

MARÍA DEL ROSARIO GONZÁLEZ MUÑOZ  

GUSTAVO ENRIQUE MALO FERNÁNDEZ  

EYDER PATIÑO CABRERA  

PATRICIA SALAZAR CUÉLLAR  

LUIS GUILLERMO SALAZAR OTERO  

Nubia Yolanda Nova García  

Secretaria    

1  Auto del 22 de julio de 2013.   

2  Auto del 1 de agosto de 2013.   

3  Auto del 22 de agosto de 2013.   

4  Auto del 23 de agosto de 2013.   

5  Transcribe  una parte de la providencia de esta Corporación que identifica como  la sentencia de casación No 40105 del 28 de mayo de 2014.   

6  CSJ  AP, 13 de julio de 2007, Rad. 27.737, y CSJ AP,  23 de julio de 2007, Rad. 27.810.   

7  Folios 132 y 133.   

8  dirección.cojamundi@inpec.gov.co   

9  Art.  61,  inciso 3º: “Establecido el cuarto o cuartos dentro del que deberá  determinarse  la  pena,  el  sentenciador la impondrá ponderando los siguientes  aspectos:  la  mayor  o menor gravedad de la conducta, el daño real o potencial  creado,  la naturaleza de las causales que agraven o atenúen la punibilidad, la  intensidad  del  dolo, la preterintención o culpa concurrentes, la necesidad de  pena y la función que ella ha de cumplir en el caso concreto.”     

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