AP1521-2017(48648)

2017

Asistente Jurídico Inteligente

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JOSÉ FRANCISCO ACUÑA VIZCAYA  

Magistrado ponente  

AP1521-2017   

Radicación No. 48648  

(Aprobado acta número No. 77)  

Bogotá  D. C., Ocho (08) de marzo de dos mil  diecisiete (2017)   

Resuelve  la  Sala el impedimento manifestado  por    los    magistrados   RAFAEL   MARÍA   DELGADO  ORTIZ,  JOHN  JAIRO  GÓMEZ  JIMÉNEZ1     y     RICARDO     DE    LA    PAVA  MARULANDA,  integrantes  de la Sala Penal del Tribunal  Superior  del  Distrito  Judicial  de  Medellín,  para conocer de la apelación  contra  la  sentencia  de  30 de julio de 2013, proferida por la Juez Adjunta al  Juzgado  Quinto  Penal  del  Circuito  Especializado  de  Medellín  contra LUIS  FERNANDO  ZEA  MEDINA  y  HÉCTOR  DUQUE ECHEVERRY, por los delitos de concierto  para     delinquir     agravado     –con  fines  de  desplazamiento-, desplazamiento forzado –en concurso homogéneo- e invasión de  áreas de especial importancia ecológica.   

ANTECEDENTES  

1. La Juez Adjunta  al  Juzgado  Quinto  Penal  del  Circuito  Especializado  de Medellín, mediante  sentencia    de   30   de   julio   de   2013,   rad.   2012-2015   –Ley  600  de  200-,  condenó  a  Luis  Fernando  Zea  Medina  y Héctor Duque Echeverry a 125 meses de prisión y multa  de  2.845  SMLMV,  tras  declararles  penalmente  responsable  del  concurso  de  conductas   punibles   de   concierto   para   delinquir  agravado  –con    fines   de   desplazamiento-,  desplazamiento  forzado –en  concurso  homogéneo-  e invasión de áreas de especial importancia ecológica.   

2.  La  defensa  interpuso el recurso de apelación.   

3.  Ingresado  el  asunto  a  la  Sala  Penal  del  Tribunal  Superior  del  Distrito  Judicial  de  Medellín,  los magistrados Ricardo de la Pava Marulanda y Rafael María Delgado  Ortiz  manifestaron su impedimento para resolver la impugnación, con fundamento  en la causal 4.ª del artículo 56 de la Ley 906 de 2004.    

Sustentaron  esa  determinación  con  los  siguientes argumentos:   

i)   Mediante  sentencia   de  17  de  septiembre  de  2013,  rad.  05001-31-07-005-2011-00517,  confirmaron  la  condena impuesta a Ramiro Enrique Álvarez Porras (alias NAPO o  MÓVIL  8)  por  los  delitos  de concierto para delinquir agravado con fines de  desplazamiento   forzado,   desplazamiento  forzado  en  concurso  homogéneo  e  invasión  de áreas de especial importancia ecológica, en la cual se valoraron  algunos  testimonios que sirvieron de soporte probatorio para elaborar el juicio  de reproche en contra del acusado.   

ii) La Juez Adjunta  al  Juzgado  Quinto  Penal  del  Circuito  Especializado  de Medellín profirió  condena  por  hechos  ocurridos “dentro del accionar  delictuoso      de      la      organización      criminal”      denominada          Autodefensas  Campesinas  de  Córdoba  y Urabá (ACCU),  en cuya actuación obran testimonios que fueron valorados por esa  Sala, sobre los cuales emitieron juicios de valor.   

En   ese   orden,   afirman,  “…  teniendo  los  dos  procesos  la misma relación fáctica y  probatoria  (…) valorarlos nuevamente en este proceso afectaría gravemente la  imparcialidad del sentenciador.”.    

iii)  Por último,  agregaron  que  “no  se  trata simplemente de haber  valorado  los  ocho  testimonios  citados  en  lo  relacionado  con un procesado  diferente”, porque:   

El  punto medular de la opinión previa que  nos  genera  el  impedimento  radica  en que en el proceso contra RAMIRO ENRIQUE  ÁLVAREZ  PORRAS (alias NAPO o MÓVIL 8) se tuvo como demostrada la existencia y  la  dinámica  criminosa del grupo paramilitar dentro del proyecto de siembra de  palma  africana  que  ideó  y  desarrolló  VICENTE CASTAÑO GIL, organización  ilegal  en  la  que  participaron  los  aquí  condenados,  por lo que al señor  GALLEGO  OCAMPO  (sic)  le  fue  proferido juicio de reproche por concierto para  delinquir  agravado,  de  tal  manera  que  observamos  la misma identidad (sic)  fáctica   y  jurídica  entre  las  dos  actuaciones  ya  que  al  valorar  los  testimonios  de RAÚL EMILIO HASBUN MENDOZA, FREDY RENDÓN HERRERA (El Alemán),  HEBERT  VELEZA  GARCÍA  alias “El Moña”, JESÚS IGNACIO ROLDÁN PÉREZ, el  sacerdote  católico JESÚS ALBERTO FRANCO, MARIO MANUEL CASTAÑO BRAVO y MARTHA  MARGUIT  MARTÍNEZ  en  el  otro  expediente,  se dio por demostrada la conducta  punible  de  concierto  para  delinquir  agravado  con  fines  de desplazamiento  forzado,  desplazamiento forzado en concurso homogéneo e invasión de áreas de  especial   importancia   ecológica   cometidas   por  los  miembros  del  grupo  paramilitar   por   conducto   de  los  rentes  “Elmer  Cárdenas”,  “Alex  Hurtado”  y “Bananero”, en asocio con empresarios palmeros, en las cuencas  de  los  ríos Curvaradó y Jiguamiandó, lo que incluye a los aquí condenados,  y  dada  la naturaleza jurídica de la infracción contra la seguridad pública,  que  se  materializa  con la simple concertación de los ilícitamente reunidos,  resulta  francamente  difícil  sostener que no estaríamos contaminados con esa  valoración   hecha   anteriormente,   por   lo   menos   frente   a   ese  tipo  penal.   

4.    Con  posterioridad,  el  magistrado  John  Jairo  Gómez  Jiménez  manifestó  estar  impedido,  adhiriendo  a  las  razones  expuestas por sus homólogos2.    

5. El 1º de agosto  de  2016,  los  magistrados Leonardo Efraín Cerón Eraso, Miguel Humberto Jaime  Contreras  y  Pío  Nicolás  Jaramillo  Marín,  no  aceptaron  el  impedimento  manifestado.   Respaldaron   esa  decisión  con  las  siguientes  motivaciones:   

…  [N]o  es dable que los funcionarios se  aparten  del  conocimiento  del  asunto,  por la sola razón de que conocieron y  emitieron  una opinión respecto de la demostrada macro empresa criminal, cuando  dicha  situación  claramente no afecta la imparcialidad, ya que en la decisión  por  ellos  emitidas  (sic) no analizaron de manera directa los medios suasorios  que  vinculaban  a  los señores Zea Medina y Duque Echeverry con la asociación  ilícita,  pues  se  debe tener en cuenta que la región de Bajirá fue invadida  por  compañías  disimiles  como  Urapalma,  Palmura,  Palmas  S.A.; Agropalma,  Palmadó,  entre  otras, todas ellas con diferentes socios, aunado al componente  netamente  paramilitar,  lo  que significa un sinnúmero de elementos suasorios,  en  apariencia  comunes,  pero  que  en  realidad se diferencian en su contenido  sustancial  sobre  el  punto  central  de  la responsabilidad de cada uno de los  posibles integrantes del plan criminal.    

Es  evidente  que en la actuación conocida  por  los H. Magistrados que hoy se declaran impedidos, no realizaron valoración  probatoria  de  la  cual se permitiera desprender la posible vinculación de los  aquí  procesados  a  la  empresa  criminal  macro,  pues  el  aporte  de  alias  “Napo”   dentro  del  plan  no  tuvo  ninguna  relación  ni  nexo  con  las  actuaciones  de  Zea  Medina  y  Duque  Echeverry,  ya que respondía a órdenes  directas  de  Vicente Castaño dentro de la empresa Urapalma, sin que se infiera  enlace  alguno de dicho ciudadano con la compañía “Palmadó”, de propiedad  de los acusados.   

6.  Finalmente,  ordenaron  el  envío  del  proceso  a  la  Sala  de Casación Penal de la Corte  Suprema de Justicia para que dirima de plano la cuestión.   

CONSIDERACIONES  

1.  Teniendo  en  cuenta  que  la actuación penal que origina el presente pronunciamiento se rige  por  los  lineamientos  del  Código  de Procedimiento Penal – Ley 600 de 2000-,  esta  Sala  de  conformidad  con  el  artículo  103  de  esa  codificación, es  competente  para  dirimir  de  plano acerca del impedimento manifestado por tres  magistrados  de  la  Sala  Penal  del Tribunal Superior del Distrito Judicial de  Medellín,   luego   de   haber   sido   declarado   infundado   por  los magistrados Leonardo Efraín Cerón  Eraso,   Miguel   Humberto   Jaime   Contreras   y   Pío   Nicolás   Jaramillo  Marín.   

2. La finalidad del  régimen  de los impedimentos y las recusaciones no es otro que la satisfacción  de  la  garantía  fundamental de un juez natural, independiente e imparcial que  garantice  a  los  ciudadanos  una recta y cumplida administración de justicia,  esto  es,  que  la  imparcialidad  y  la  ponderación  del funcionario judicial  llamado  a  resolver  el  conflicto  jurídico  no se encuentren perturbadas por  alguna circunstancia ajena al proceso.   

Al respecto, esta Sala ha señalado de manera  pacífica  y  reiterada  que  la  manifestación  de impedimento está sujeta al  particular  arbitrio  de  quien  la  declara  y  vinculada  inevitablemente a la  taxatividad  de  las  causales, sin que sea posible acudir a la analogía o a la  extensión  de  los  motivos  estrictamente  señalados  por  la ley, en aras de  sustentar su procedencia.   

En   pronunciamientos   anteriores  se  ha  expresado lo siguiente:   

En desarrollo del principio de imparcialidad  que  debe  presidir  las  actuaciones  judiciales,  la  legislación procesal ha  previsto  una  serie  de causales de orden objetivo y subjetivo en las cuales el  juez  debe declararse impedido para decidir, garantizando a las partes, terceros  y demás intervinientes las formas propias de cada juicio.   

Empero,  como  a  los  jueces  no les está  permitido  separarse  por  su  propia voluntad de las funciones que les han sido  asignadas,  y  a  las partes no les está dado escoger libremente la persona del  juzgador,  las  causas  que  dan  lugar  a  separar  del conocimiento de un caso  determinado  a  un  juez  o magistrado no pueden deducirse por analogía, ni ser  objeto  de  interpretaciones  subjetivas,  en  cuanto  se  trata  de  reglas con  carácter  de  orden  público,  fundadas en el convencimiento del legislador de  que  son  éstas  y  no  otras,  las circunstancias fácticas que impiden que un  funcionario   judicial  siga  conociendo  de  un  asunto,  porque  de  continuar  vinculado  a  la decisión, compromete la independencia de la administración de  justicia  y quebranta el derecho fundamental de los asociados a obtener un fallo  proferido     por     un    tribunal    imparcial3.   

Los  anteriores son los parámetros que han  de  gobernar  el examen de las apreciaciones expuestas por los magistrados de la  Sala   Penal   del   Tribunal  Superior  del  Distrito  Judicial  de  Medellín,  Rafael   María  Delgado  Ortiz,  John  Jairo  Gómez  Jiménez  y  Ricardo  de la Pava Marulanda, de conformidad con la manifestación  de  impedimento  y  la  causal  que  aducen  para separarse del conocimiento del  asunto.   

ANÁLISIS DEL CASO CONCRETO  

1.  Exponen  los  manifestantes  que  al  dictar la sentencia de segundo  grado  de  17  de septiembre de 2013 en contra de Ramiro Enrique Álvarez Porras  (alias  NAPO  o  MÓVIL  8) por los delitos de concierto para delinquir agravado  con   fines  de  desplazamiento  forzado,  desplazamiento  forzado  en  concurso  homogéneo  e invasión de áreas de especial importancia ecológica, en el rad.  05001-31-07-005-2011-00517,     valoraron    algunos    elementos    probatorios  (testimonios)  que  constituyen  el  fundamento  fáctico de la condena impuesta  Luis Fernando Zea Medina y Héctor Duque Echeverry.   

Resaltan  que quien fue condenado en aquella  oportunidad  y  los  procesados  en  la  actuación  que ahora les fue asignada,  pertenecieron   a  la  misma  organización  delictiva  denominada  “Autodefensas     Campesinas     de     Córdoba     y     Urabá  (ACCU)”.   

En consecuencia, invocaron la circunstancia  prevista  en  el numeral 4° del artículo 99 de la Ley  600   de  20004, el cual reza:   

Artículo    99.    Son   causales   de  impedimento.   

(…)  

4.   Que   el  funcionario  judicial  haya sido apoderado o defensor  de  alguno  de  los  sujetos  procesales,  o  sea  o  haya  sido  contraparte de  cualquiera     de    ellos,    o    haya    dado    consejo    o    manifestado    su    opinión   sobre   el   asunto   materia   del  proceso. (Negrilla fuera de  texto)   

2. Sobre la causal  alegada,   la  Sala  de  Casación  Penal  de  esta  Corporación  ha  advertido  que:   

(… ) no toda opinión emitida por el juez  sobre  el  objeto  del  proceso  da lugar a la declaratoria de impedimento, sino  solo  aquella  que  producida extraprocesalmente pueda conducir a la separación  del  asunto.  Además,  la opinión con poder suficiente para la separación del  conocimiento  del  proceso, debe ser de fondo, sustancial, es decir, que vincule  al  funcionario  judicial  con  el asunto sometido a su consideración, al punto  que  le  impida  actuar  con  la imparcialidad que de él espera el conglomerado  social,   y  particularmente  los  sujetos  procesales  que  intervienen  en  la  actuación.5   

En esa misma dirección, se ha insistido en  que  la  declaración  de  impedimento al amparo de la causal invocada, no puede  predicarse cuando:    

[E]l  juez  o  magistrado  expresa su opinión en ejercicio de sus funciones así sea por fuera  del  proceso, por igual no debe perderse de vista que  allí  no  se  agota  la posibilidad de su ocurrencia, pues, así mismo, como se  refiere  en  el  pronunciamiento  que  se trae y que recoge el pensamiento de la  Sala,  el  operador  judicial  debe  estar  “libre  de  todo prejuicio que dé  pábulo  a  la  suspicacia  de  parcialidad”,  de  modo  que en cada caso debe  examinarse  si  la  postura  expuesta  por  éste  le  resulta  vinculante y, en  consecuencia,  debe  separarse  del conocimiento del caso, en orden a garantizar  el       principio       de      imparcialidad.6   

          3.  Observa  la  Sala que en el presente  caso  no  se  presentan  las  condiciones  para  declarar fundado el impedimento  porque,  como  se  dijo  anteriormente,  no  toda  opinión  sobre el objeto del  proceso   acarrea  esa  solución,  sino  únicamente  aquella  que  se  produce  extraprocesalmente;  entonces,  el  análisis de algunos elementos probatorios y  las  consideraciones  expuestas  en ejercicio de las funciones judiciales, en el  marco   de   otro  proceso,  -como  en  el  asunto  estudiado-  no  produce  esa  consecuencia jurídica.   

Adicionalmente,  tampoco  se  evidencia que  los   manifestantes   del  impedimento,  en    el    proceso    adelantado   en   contra   de   Ramiro  Enrique  Álvarez  Porras  (alias NAPO o MÓVIL 8), hubiesen  formulado  juicios  de responsabilidad respecto de los  procesados  Luis  Fernando  Zea Medina y Héctor Duque  Echeverry.   

En ese orden, el que los sujetos mencionados  conformaran   una  organización  criminal  y,  por  esa  razón,  los  punibles  imputados  y  los  elementos  probatorios  sean similares, o incluso los mismos,  debido  a  la  comunidad  creada  con  el  fin  de  ejecutar  una  pluralidad de  actividades  delictivas,  no  es  motivo suficiente para que el funcionario o la  corporación  judicial  que  conoce del juzgamiento respecto de uno de ellos, se  aparte  de  los  juicios  penales  seguidos  en contra de los demás implicados.   

Para  mayor  claridad,  en  relación con la  actividad  probatoria  y  la  manifestación de impedimentos, se ha señalado lo  siguiente:   

Es  necesario  que  entre uno y otro asunto  existan  nexos  sustanciales  y  no  de  simple  afinidad.  Sólo  mediando este  requisito  puede  invocarse  el  impedimento,  ya  que  en  condiciones tales se  evidencia  una  comunidad  de hechos, sobre los cuales, o al menos en algunos de  sus  elementos  de  mayor  esencialidad, se ha producido una interpretación que  puede  dirigir  el  juicio  sobre  los temas que restan de los mismos, o que, al  menos,  colocan  al juez o magistrado en una circunstancia difícil para cambiar  de  opinión…7   

Esa  situación, claramente excepcional, no  se evidencia en el presente caso.   

4. En conclusión,  como   no  se  estructuró  el  impedimento  alegado,  el  mismo  se  declarará  infundado,  por  lo  que  los  magistrados  manifestantes deberán conocer de la  apelación  contra  la  sentencia  de 30 de julio de 2013, proferida por la Juez  Adjunta  al  Juzgado Quinto Penal del Circuito Especializado de Medellín contra  Luis  Fernando  Zea  Medina  y  Héctor  Duque  Echeverry,  por  los  delitos de  concierto  para  delinquir  agravado  –con  fines  de  desplazamiento-, desplazamiento forzado –en concurso homogéneo- e invasión de  áreas de especial importancia ecológica.   

En  mérito  de  lo  expuesto,  la  Sala  de  Casación Penal de la Corte Suprema de Justicia,   

RESUELVE  

Primero:  Declarar   infundado   el  impedimento  manifestado  por  los magistrados Rafael María Delgado Ortiz, John  Jairo  Gómez  Jiménez  y  Ricardo de la Pava Marulanda, integrantes de la Sala  Penal del Tribunal Superior del Distrito Judicial de Medellín.   

Segundo:  DEVOLVER  la actuación a su  lugar de origen.   

Tercero: Contra el  presente auto no procede ningún recurso.   

Comuníquese y cúmplase.  

GUSTAVO ENRIQUE MALO FERNÁNDEZ  

JOSÉ FRANCISCO ACUÑA VIZCAYA  

JOSÉ LUIS BARCELÓ CAMACHO  

FERNANDO ALBERTO CASTRO CABALLERO  

EUGENIO FERNÁNDEZ CARLIER  

LUIS ANTONIO HERNÁNDEZ BARBOSA  

EYDER PATIÑO CABRERA  

PATRICIA SALAZAR CUÉLLAR  

LUIS GUILLERMO SALAZAR OTERO  

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria   

   

    

1  Aunque  en  la  parte  resolutiva  de  la  providencia de 1º de agosto de 2016,  mediante  la  cual se denegó el impedimento, no se hizo mención del magistrado  John  Jairo  Gómez Jiménez, en ella se reseñó que el funcionario también se  declaró  impedido,  adhiriendo  a  las  razones a las alegadas por sus colegas.   

2 Fl.  38   

3  CSJ  SP, 19 Oct. 2006, rad. 26246.   

4  Los  manifestantes  invocaron  la numeral 4° del artículo 56 de la Ley 906 de 2004,  sin  embargo,  se  acude a la norma aplicable debido a que la actuación que dio  origen al presente se adelanta en el marco de la Ley 600 de 2000.   

5  CSJ  AP, 20 abril 2010, rad. 47874 – AP2310-2016   

6  Ibídem.   

7  CSJ AP, 22 marzo 2000, rad. 16720.     

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