CP017-2017(48921)

2017

Asistente Jurídico Inteligente

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JOSÉ  FRANCISCO  ACUÑA  VIZCAYA   

Magistrado  Ponente   

CP017  -2017   

Radicación No. 48921  

(Aprobado acta No.50)  

Bogotá  D. C., veintidós (22) de febrero de  dos mil diecisiete (2017)   

Corresponde  a  la  Corte  establecer  si la  solicitud    de    extradición    del    ciudadano    dominicano   JOSÉ  NICOLÁS  CASTILLO  HART, formulada  por  el  Gobierno  de la República Dominicana, es conforme o no a derecho y, en  consecuencia,  emitir  el  concepto señalado en el artículo 501 del Código de  Procedimiento Penal.   

ANTECEDENTES  

1.  Mediante Notas  Verbales                ERD/COL-317-161  y  ERD/COL-328-162 de 19 y 26 de  julio  de  2016,  respectivamente,  el  Gobierno  de la República Dominicana, a  través  de  su  embajada  en  Colombia, solicitó la detención provisional con  fines  de  extradición  del  ciudadano dominicano JOSÉ NICOLÁS CASTILLO HART,  identificado  con  el documento de identidad No. 226-0012039-2, requerido por el  Magistrado  Juez  en  la  Jurisdicción  de  Atención  Permanente  del Distrito  Judicial de Santo Domingo, por el delito de homicidio.   

2. En cumplimiento  de  lo dispuesto en el artículo 509 de la Ley 906 de 2004, la Fiscalía General  de   la   Nación,  en  la  Resolución  de  19  de  julio  de  20163,  decretó la  captura  con  fines de extradición de CASTILLO HART, quien había sido detenido  por  miembros  de  la  Policía Nacional en la ciudad de Bogotá, el día 12 del  mismo  mes  y  año,  con  fundamento  en  la  Circular  Roja  de  Interpol  No.  A-2294/3-2012    de    27   de   marzo   de   20124.   

3.  Con  la  Nota  Verbal  ERD/COL-412-16  de  12 de septiembre de 20165,  la Embajada de la República  Dominicana  formalizó  la  solicitud  de extradición y adjuntó los siguientes  documentos:   

i) Orden de arresto  No.  00887-ME-2012 de 17 de enero de 2012, por medio del cual el Magistrado Juez  en  la  Jurisdicción  de  Atención  Permanente  del Distrito Judicial de Santo  Domingo   dispuso  la  detención  del  requerido  en  extradición.6   

ii)  Copias  del  Informe   de   Autopsia  No.  A-2125  de  9  de  diciembre  de  20127,  el Extracto  de  Acta de defunción No. 000223 de 2013 de 11 de noviembre de 20138  y  de  las  entrevistas  practicadas  a  los testigos del homicidio del ciudadano dominicano  RAYMOND           TORIBIO           GARCÍA9.   

iii)  Copia  de la  declaración  jurada  justificativa  de  la  solicitud  de  extradición de 5 de  septiembre  de  2016, suscrita por el Procurador Fiscal del Distrito Judicial de  la      Provincia      de     Santo     Domingo.10   

iv)  Impresión de  las    normas    del    Código    Penal    y    el   Código   Procesal   Penal  dominicano.11   

v) Fotografías del  imputado.12   

Trámite   surtido  ante  las  autoridades  colombianas.   

4.   El  12  de  septiembre  de  2016,  el Ministerio de Relaciones Exteriores dio traslado de la  documentación   a   la   Cartera   de   Justicia   y   del  Derecho13.   

Esa  última  entidad, el día 11 de octubre  del  mismo  año,  remitió la actuación a la Corte14,  iniciándose  el  trámite  respectivo.   

5.  A  través  de  memorial    de    9    de    noviembre   de   201615,  JOSÉ  NICOLÁS  CASTILLO  HART  se  acogió  al  trámite  de la extradición simplificada de que trata el  artículo  70  de  la  Ley  1453  de  2011.  Esa petición fue coadyuvada por su  defensor.16   

6.  El 27 junio de  2016,  el  despacho  corrió  traslado  al  Procurador  Segundo Delegado para la  Casación                    Penal17.   

7.  Esa autoridad,  luego  de  entrevistar  al  requerido  en  su  lugar de reclusión y elaborar la  correspondiente  acta  de  verificación de garantías fundamentales18,  informó  que   su   manifestación  de  acogerse  al  trámite  simplificado  fue  libre,  espontánea y voluntaria, sin apremio o vicio del consentimiento.   

Finalmente,   evalúo   positivamente   el  cumplimiento  del  requisito  de  la  plena  identificación  del  solicitado  y  coadyuvó  la  petición  de  trámite simplificado.19   

CONSIDERACIONES  

1. Aspectos generales.  

El  Ministerio  de  Relaciones  Exteriores  conceptuó    que    para   el   caso   «se   encuentra   vigente   el   siguiente   tratado  regional  de  extradición   entre   las  Partes:  la  “Convención  sobre  Extradición”,  suscrita   en   Montevideo,   el   26   de   diciembre   de   1933»20,  aprobada  en  virtud  de  la Ley 74 de  1935.   

Dado  que  las  disposiciones del Código de  Procedimiento      Penal     son     supletorias21, el concepto que corresponde  emitir  a  la  Corte en el presente caso está regulado, de forma principal, por  las normas contenidas en el citado instrumento internacional.   

         

No obstante, previo al estudio de cada uno de  los  requisitos  allí  contenidos,  la  Sala  verificará  que  la solicitud de  extradición   formulada  por  el  Gobierno  de  la  República  Dominicana  sea  compatible con las previsiones constitucionales sobre la materia.   

          2.  Las previsiones constitucionales sobre la materia y la solicitud  de    extradición    formulada    por    el    Gobierno    de   la   República  Dominicana.   

El artículo 35 de  la  Constitución Política  señala       que:       (i)       «la       extradición  de  los  colombianos  por  nacimiento  se concederá  por  delitos cometidos en el exterior, considerados como tales en  la   legislación   penal   colombiana»;   (ii)  «no  procederá  por  delitos  políticos»   o   (iii)  cuando  «se trate de hechos  cometidos     con    anterioridad»    al  17  de diciembre de 1997, fecha en la  que entró a regir el Acto Legislativo No. 01 de 1997.   

Debido a que JOSÉ NICOLÁS CASTILLO HART no  es  ciudadano colombiano, no hay lugar a evaluar la primera y tercera previsión  constitucional22,   sin   perjuicio   de  la  verificación  de  lo  concerniente a la jurisdicción del Estado requirente y a  la doble incriminación que se hará posteriormente.   

Aclarado  lo anterior, debe indicarse que el  delito  de  homicidio,  punible  imputado al requerido, según se observa de los  documentos  que sustentan el pedido de extradición, no tiene la característica  de         un         delito        político23.   

3.  Verificación  del  cumplimiento  de los  requisitos    de    la    solicitud    de    extradición,    de    conformidad    con   la   «Convención   sobre   Extradición»   de  Montevideo de 1933.   

En  concordancia  con  lo  previsto  en  el  referido  instrumento  internacional,  se   evaluará   en   este   apartado   el  cumplimiento      de      los      siguientes      requisitos:      i)  documentación    anexa   y   validez   formal   de   la   misma;   ii) acreditación de la identidad plena de  la       persona       solicitada       en       extradición;      iii)    la  jurisdicción  del  Estado  requirente; iv)   la   doble  incriminación  de  la  conducta imputada; v) la existencia  de  una  decisión  judicial  expedida  por autoridad  competente     y,     finalmente,     vi)  que  no se  presente  alguna  de  las  circunstancias  que  inhiben  la  procedencia  de  la  solicitud   de   extradición,   señaladas   en   el   artículo   3º  de  esa  Convención.     

3.1. Documentación anexa y validez formal de  los documentos aportados.   

El artículo 5° de la Convención establece  que  la  solicitud deberá hacerse por el respectivo representante diplomático,  y  a falta de este por agentes consulares o directamente de Gobierno a Gobierno,  acompañada  de  los  siguientes documentos: a) copia auténtica de la sentencia  ejecutoriada   si   la  persona  requerida  se  encuentra  condenada,  b)  copia  auténtica  de la orden de detención si se trata de un acusado, con indicación  de  los  hechos imputados y copia de las normas sustanciales aplicables y de las  que  regulan  la  prescripción  de  la  acción o de la pena, y c) en cualquier  caso,  los  datos  que  permitan  la  identificación  de la persona solicitada.   

Esas exigencias formales están acreditadas,  como  se  evidenció  en la reseña de los documentos anexos al pedido formal de  extradición  –  Nota  Verbal  ERD/COL-412-16  de  12  de  septiembre  de 2016-,  realizada  en  el  numeral  3  del  acápite  de antecedentes. Los cuales fueron  debidamente               autenticados.24   

Además,  en  ellos se encuentran claramente  especificados,  entre otros aspectos, la identidad de la persona solicitada, los  hechos  y  circunstancias  que  dieron  origen a la acción penal, los elementos  materiales  probatorios  que  sustentan  el caso, la descripción de los delitos  cometidos  y  las  normas  sustanciales  que  definen  y sancionan penalmente la  conducta que dio origen a la solicitud de extradición.   

Por  lo  anterior,  se  concluye  que  los  documentos  aportados se tornan aptos y suficientes para ser considerados por la  Corte en el estudio que debe preceder al concepto.    

3.2.   Identidad   plena   de  la  persona  solicitada.   

Esta exigencia se orienta a establecer si la  persona  procesada  (acusada  o  condenada)  en el país extranjero, es la misma  sometida  al  trámite  de  extradición,  lo  cual implica conocer su verdadera  identidad,   por   lo   tanto,  el  requisito  se  cumple  cuando  existe  plena  coincidencia  entre el individuo solicitado y aquel cuya entrega se encuentra en  curso de resolver.   

El  Gobierno  de  la  República  Dominicana  solicitó  la  entrega  de  «JOSÉ NICOLÁS CASTILLO  HART»,  nacional dominicano, nacido el 11 de julio de  1990  e identificado con el documento de identidad No. 226-0012039-2 y pasaporte  No. SC70899141, ambos documentos expedidos por ese país.   

El   requerido  se  ha  identificado  como  JOSÉ NICOLÁS CASTILLO HART  en   la   constancia   de   buen   trato   durante   el   procedimiento   de  la  aprehensión25  y  en  las  actas  de  notificación  de  la  captura con fines de  extradición26   e   inicio   del  presente  trámite27.   

Esa  información  permite  concluir  que la  persona  detenida por las autoridades colombianas es la misma que el Gobierno de  la República Dominicana pide en extradición.   

En  concordancia,  también  se  cumple este  requisito.   

3.3.  Jurisdicción  del  Estado requirente.   

Conforme  lo  preceptúa  el  literal a) del  artículo  1  de la Convención sobre Extradición, constituye exigencia para la  entrega,  que  el  Estado requirente tenga jurisdicción para juzgar la conducta  delictiva atribuida al individuo reclamado.   

Dicho  requisito  se satisface por cuanto se  acusa  a  JOSÉ  NICOLÁS  CASTILLO HART de ser autor material del homicidio del  ciudadano  dominicano  RAYMOND  TORIBIO  GARCÍA,  ocurrido el 9 de diciembre de  2011  en  el  Sector  Alma  Rosa  II, Santo Domingo del Este, Provincia de Santo  Domingo, República Dominicana.   

En  virtud  de  esa  circunstancia, el poder  judicial  de  ese  país  tiene  jurisdicción  y  competencia para investigar y  juzgar el delito imputado al requerido en extradición.   

3.4.  La doble incriminación de la conducta imputada.   

El artículo 1º literal b) de la Convención  exige  para la procedencia de la extradición: (i) que la conducta imputada a la  persona  reclamada  se halle tipificada como delito en la legislación del país  requirente  y  del  país requerido, y (ii) que se encuentre sancionada con pena  mínima de un año de privación de la libertad.   

Se observa que el ciudadano dominicano JOSÉ  NICOLÁS  CASTILLO  HART  es  requerido  en extradición para ser juzgado por un  delito  de  homicidio,  tipificado  en los artículos 295, 304 y 309 del Código  Penal  Dominicano,  los cuales se trascriben, en lo pertinente, a continuación:   

Art.  295.-  El  que voluntariamente mata a  otro, se hace reo de homicidio.   

Art.  304.-  (Modificado  Ley  No.  896 del  25-4-1935  G.  O.  4789; Ley 224-84 y Ley 46-99). El homicidio se castigará con  la  pena  de  treinta  años  de  Reclusión Mayor, cuando su comisión preceda,  acompañe  o  siga  otro  crimen. Igual pena se impondrá cuando haya tenido por  objeto  preparar,  facilitar  o  ejecutar  un delito, o favorecer la fuga de los  autores o cómplices de ese delito, o asegurar su impunidad.   

(…)  

Art.  309.- El que voluntariamente infiere  heridas,  diere  golpes,  cometiere  actos  de violencia o vías de hecho, si de  ellos  resultare al agraviado (a) una enfermedad o imposibilidad de dedicarse al  trabajo  durante  más  de  veinte  días,  será  castigado  (a) con la pena de  prisión  de  seis  meses  a dos años, y multa de quinientos a cinco mil pesos.  Podrá  además  condenársele a la privación de los derechos mencionados en el  Artículo  42,  durante  un  año  a  lo  menos,  y  cinco a lo más. Cuando las  violencias   arriba   expresadas  hayan  producido  mutilación,  amputación  o  privación  del  uso  de  un  miembro,  pérdida de la vista, de un ojo, u otras  discapacidades,  se  impondrá al culpable la pena de reclusión. Si las heridas  o  los  golpes  inferidos voluntariamente han ocasionado la muerte del agraviado  (a),  la  pena será de reclusión, aún cuando la intención del agresor (a) no  haya sido causar la muerte de aquél. –   

En  la legislación colombiana la precitada  conducta   tiene equivalencia típica en el artículo 103  del Código  Penal   –Ley   599   de  200028, cuyo texto es el siguiente:   

El  que  matare  a  otro,  incurrirá  en  prisión  de  doscientos  ocho  (208)  a  cuatrocientos  cincuenta  (450) meses.   

De  la  lectura  de  esas  disposiciones se  observa  que la conducta imputada constituye delito tanto en Colombia como en la  República  Dominicana,  y,  además,  en ambos países la autoridad legislativa  dispuso  como  sanción  la  privación  de  la  libertad,  con  penas  mínimas  superiores  a  un  año,  cumpliéndose  de  esa  forma la exigencia de la doble  incriminación.   

3.5. La existencia de una decisión judicial  expedida por autoridad competente.   

El artículo 5° del Convenio exige para la  procedencia  de  la  extradición  que  el  país  requirente aporte copia de la  sentencia  si  la  persona  requerida  se  halla condenada, o por lo menos de la  orden  de  detención,  emanada  de  un  juez  competente,  acompañada  de  una  relación  precisa  de  los  hechos  imputados  y  de  las  normas  sustanciales  aplicables al caso.   

Para  dar  cumplimiento  a esa exigencia la  Embajada  de  la  República  Dominicana aportó copia auténtica de la Orden de  arresto No. 00887-ME-2012 de 17 de enero de 2012.   

En  la  referida  decisión  judicial,  se  destaca,  están  consignadas  las  circunstancias de tiempo, modo y lugar de la  conducta  imputada y las normas penales que presuntamente habría trasgredido el  requerido en extradición.     

De  esta  manera,  se  cumple la condición  referida  a la existencia de una decisión judicial que comporte cuando menos la  afectación del derecho a la libertad de la persona requerida.   

         3.6.  Circunstancias  que  inhiben la procedencia de la solicitud de  extradición.   

El artículo 3° de la Convención establece  que  el  Estado  requerido  no está obligado a conceder la extradición cuando:  (i)  la  acción  penal  o la pena estén prescritas; (ii) la persona solicitada  haya  pagado  la  pena  o  haya  sido  indultada  o amnistiada en el país donde  cometió  el  delito;  (iii)  haya  sido  o  esté siendo juzgada por los mismos  hechos  en  el  Estado  requerido;  (iv)  deba  comparecer ante un tribunal o un  juzgado  de  excepción  del  Estado  requirente;  y  (v)  se  trate  de delitos  políticos, puramente militares o contra la religión.   

Ninguno de estos motivos concurre en el caso  en estudio.   

El  homicidio,  como  se  dijo en un inicio  (Cfr.  No. 2), no tiene las características de delitos políticos, militares ni  religiosos.   

          Adicionalmente,  no  se  tiene conocimiento que la persona reclamada  esté  siendo  procesada  penalmente  en  Colombia por los mismos hechos, ni que  haya  sido  juzgada  y  dejada  en  libertad  por pena cumplida, beneficiada con  amnistías  o  indultos  en  el país requirente, ni que deba comparecer ante un  tribunal de excepción.   

          Por  otra  parte,  los  hechos que motivan el pedido de extradición  sucedieron  el  9  de  diciembre  2011,  circunstancia que, de paso, descarta la  posibilidad  de  que  la  acción  se  encuentre prescrita teniendo en cuenta el  contenido  de los artículos 83 del Código Penal Colombiano, de conformidad con  el  cual  la  acción penal prescribe en un tiempo igual al de la pena fijada en  la  ley  para  la  conducta  punible, y el 45-1 del Código Procesal Penal de la  República  Dominicana,  a  cuyo  tenor  «La acción  penal  prescribe: … 1º Al  vencimiento  de  un  plazo  igual  al  máximo  de  la pena, en las infracciones  sancionadas  con  pena  privativa  de  la libertad, sin que en ningún caso este  plazo pueda exceder de diez año ni ser inferior a tres».   

4. Conclusión.  

Acorde     con    lo    anotado,  la  solicitud  de  extradición  del  ciudadano  dominicano  JOSÉ NICOLÁS CASTILLO  HART,  formulada  por  el  Gobierno  de  la República Dominicana; es conforme a  derecho  y,  en  consecuencia, se procederá a conceptuar favorablemente a dicho  pedido.   

5. Sobre los condicionamientos.  

La   Sala   recuerda  que  la  República  Dominicana,  en  virtud  de lo preceptuado en el artículo 17 de la Convención              sobre             Extradición,  se obliga a lo siguiente: «a)    A    no    procesar    ni    a  castigar»      al      requerido     «…  por  un delito común cometido con anterioridad al pedido de  extradición  y  que  no  haya  sido  incluido en él, a menos que el interesado  manifieste    expresamente   su   conformidad.   b)   A   no   procesar   ni   a  castigar»      al      reclamado     «…  por  delito  político,  o  por  delito  conexo  con  delito  político, cometido con anterioridad al pedido de extradición».   

Por  otra  parte,  es preciso consignar que  corresponde  al  Gobierno  Nacional condicionar la entrega a que el reclamado en  extradición  no  sea condenado a pena de muerte, ni juzgado por hechos diversos  a  los  que  motivaron la solicitud de extradición, ni sometido a desaparición  forzada,  torturas,  tratos  o  penas  crueles,  inhumanas  o  degradantes, como  tampoco  a  la  sanción de destierro, cadena perpetua o confiscación, conforme  lo establecen los artículos 11, 12 y 34 de la Carta Política.   

También  le  corresponde  condicionar  la  entrega  a  que  se  le  respeten  todas  las garantías debidas en razón de su  calidad  de  justiciable,  en particular a que su situación de privación de la  libertad  se  desarrolle  en condiciones dignas, de conformidad con lo dispuesto  en  los artículos 9, 10 y 11 de la Declaración Universal de Derechos Humanos y  9,   10,   14   y   15   del   Pacto   Internacional   de   Derechos  Civiles  y  Políticos.   

Adicionalmente, es del resorte del Gobierno  Nacional  exigir al país reclamante que tenga en cuenta el tiempo de privación  de   la   libertad   cumplido   por   el   reclamado   con   ocasión   de  este  trámite.   

La  Sala se permite indicar que, en virtud  de  lo  dispuesto  en  el  numeral  2º  del  artículo  189 de la Constitución  Política,  le  compete  al  Gobierno  en  cabeza  del  señor  Presidente de la  República  como  supremo  director de la política exterior y de las relaciones  internacionales,  realizar  el  respectivo  seguimiento  a los condicionamientos  impuestos  al  conceder  la  extradición,  quien  a  su  vez es el encargado de  determinar      las      consecuencias      derivadas     de     su     eventual  incumplimiento.   

6. El concepto.  

En  mérito  de  lo  expuesto,  LA  CORTE  SUPREMA  DE  JUSTICIA,  SALA  DE CASACIÓN     PENAL,    CONCEPTÚA  FAVORABLEMENTE  a  la extradición del  ciudadano  dominicano  JOSÉ  NICOLÁS      CASTILLO      HART,     solicitado  por  el  Gobierno  de  la República Dominicana para ser  procesado  por  el  delito  de homicidio, de conformidad con la Orden de arresto  No.  00887-ME-2012  de 17 de enero de 2012, dictada por el Magistrado Juez en la  Jurisdicción  de  Atención  Permanente del Distrito Judicial de Santo Domingo.   

        La  Secretaría  de  la  Sala  comunicará  esta  determinación  al  requerido,  a su defensor, al Agente del Ministerio Público y al Fiscal General  de  la  Nación  para lo de su cargo y devolverá el expediente al Ministerio de  Justicia y del Derecho para los trámites subsiguientes.   

EUGENIO FERNÁNDEZ CARLIER  

JOSÉ FRANCISCO ACUÑA VIZCAYA  

JOSÉ LUIS BARCELÓ CAMACHO  

FERNANDO ALBERTO CASTRO CABALLERO  

LUIS ANTONIO HERNÁNDEZ BARBOSA  

GUSTAVO ENRIQUE MALO FERNÁNDEZ  

EYDER PATIÑO CABRERA  

PATRICIA SALAZAR CUÉLLAR  

LUIS GUILLERMO SALAZAR OTERO  

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria  

     

1 Fls.  26 a 27 – Carpeta del Ministerio de Justicia y del Derecho.   

2 Fl.  101, ibídem.   

3 Fls.  36 a 40, ibídem.   

4 Fl.  8, ibídem.   

5 Fls.  43 a 44, ibídem.   

6 Fls.  59 a 60, ibídem.   

7 Fls.  64 a 74, ibídem.   

8 Fl.  75, ibídem.   

9 Fls.  76 a 83, ibídem.   

10 Fls.  51 a 58, ibídem.   

11  Fls. 213 a 215, ibídem.   

12  Fls. 84 a 85, ibídem.   

13 Fl.  41, ibídem.   

14  Fls. 28 a 30 – Cuaderno de la Corte.   

15  Fls. 45 a 46, ibídem.   

16 Fl.  51, ibídem.   

17 Fl.  54, ibídem   

18  Fls. 61 a 64, ibídem.   

19  Fls. 59 a 60, ibídem.   

20 Fl.  41 – Carpeta del Ministerio de Justicia y del Derecho.   

21  Según  el artículo 35 de la Constitución Política, la extradición se podrá  solicitar,  conceder  u  ofrecer  de  acuerdo  con  lo que señalen los tratados  públicos, o en su defecto con lo que establezca la ley.   

22 Los  incisos  segundo  y tercero del artículo 490 de la Ley 906 de 2004 señalan, en  su  orden, que «la extradición de los colombianos por nacimiento se concederá  por  los  delitos  cometidos  en  el  exterior,  considerados  como  tales en la  legislación   penal   colombiana»   y   «no  procederá  la  extradición  de  colombianos  por nacimiento cuando se trate de hechos cometidos con anterioridad  al 17 de diciembre de 1997».   

23Sobre  el  carácter  de  delito  político  esta  Corporación  ha  señalado  lo  siguiente:  «Ni la Constitución ni la  ley  definen qué es delito político ni especifican cuáles son los conexos con  éste;  sin  embargo,  esta  Corte  tiene  sentado  que  el  primero es “aquella  infracción  penal  cuya  realización  busca  el  cambio de las instituciones o  sistemas  de  gobierno  para  implantar otros que el sujeto activo, generalmente  caracterizado  por  su  espíritu  altruista y generoso, considere más justos”,  por  lo que se califican como tales los de rebelión, sedición, conspiración y  seducción,  usurpación y retención ilegal de mando, es decir, los que atentan  contra  el  régimen  constitucional  y  legal.  (…)  Siendo eso así, como el  legislador  no  ha  señalado  con claridad y precisión cuál sería la gama de  conductas  punibles  que  tendrían  esa  particular  e íntima conexión con el  delito  político,  puede  decirse que mientras una solicitud de extradición no  verse  por un delito típicamente político, la misma sería procedente, siempre  y  cuando  se  reúnan las demás condiciones previstas en la ley.» CSJ CP, 24 noviembre 2004, rad. 22450   

24  Fls.  46,  47,  48,  50,  212  y  216 – Carpeta del Ministerio de Justicia y del  Derecho.   

25 Fl.  5, ibídem.   

26 Fl.  4, ibídem.   

27 Fl.  33 – Cuaderno de la Corte.   

28  Penas     aumentadas     por     el     artículo     14 de la Ley 890 de 2004.     

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