AP1506-2014(34099)

2014

Asistente Jurídico Inteligente

Selecciona un texto en la página o analiza el artículo completo.

ⓘ Puedes seleccionar un fragmento de texto o analizar el artículo completo.

    CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

AP1506 – 2014  

Radicación N° 34099  

(Aprobado  Acta No.  89)   

Bogotá D.C., veintisiete (27) de Marzo de dos  mil catorce (2014).   

La    Sala   decide   el   recurso   de  reposición   interpuesto  por  el  defensor  de la aforada, contra el auto  AP782-2014  del  pasado  veinticuatro (24) de febrero, por el cual se dispuso no  acceder   a  la  solicitud  de  detencion  preventiva  domiciliaria.   

I.   ANTECEDENTES   

Mediante  el  auto  citado, la Sala negó la  solicitud   de   sustitución  de  la  medida  de  aseguramiento  de  detención  preventiva  en  establecimiento  carcelario,  por  la  de  detención preventiva  domiciliaria,  solicitada por el apoderado de la ex Senadora PIEDAD ZUCCARDI con  fundamento  en  el  artículo  23  de  la  ley  1709  de  2014  que adicionó el  artículo   38  de  la  ley  599  de  2000 para modificar los requisitos de  concesión  de  la  prisión  domiciliaria  en  cuanto a la duración de la pena  mínima  a  imponer  para  el delito de que se trate, excluyendo a su vez de tal  beneficio  los  delitos  enlistados  en el artículo 68 A del estatuto penal que  también  modifica,  entre  los  que  se  encuentra  el Concierto para Delinquir  Agravado.   

Habiéndose  solicitado por el apoderado que  por  FAVORABILIDAD  y  atendiendo  jurisprudencia  de  la  Sala  en  cuanto a la  aplicación  del  mecanismo  jurídico de la conjunción de normas o LEX TERTIS,  se  le  otorgará  la  deprecada sustitución tomando elementos favorables de la  norma  modificada  y  la vigente con el fin de obviar la condición negativa del  tipo  de  delito  que  para  su  concesión  introdujo  la nueva regulación, la  pretensión  fue negada con fundamento en el mismo precedente judicial que fijó  las bases y precisó sus fundamentos.   

Notificada la decisión el abogado interpuso  oportunamente    el    recurso   horizontal   procedente   y   en   memorial  visible  a folios 112-131 del cuaderno número diecisiete  (17),   radicado   en  Secretaría  el  día  cuatro  (4)  del  mes  que  cursa,  manifestó  “sustentar el  recurso  de  reposición”,  en los siguientes términos:   

“La  defensa,  solicita  gentilmente  se  revise   cuidadosamente   la   situación  de  mi  defendida,  porque  en  otras  decisiones,  la  Corte  ha tomado partido por admitir  que sin legislar, se  pueda  acoger una conjugación normativa y de esa manera aplicar el principio de  favorabilidad.  Al  momento de resolver la petición incoada el 14 de febrero de  2014  y  hoy  objeto  de  impugnación, se mencionaron varias jurisprudencias en  donde  precisamente  se  aplicó  el  principio de favorabilidad basado  en  conjugación  de  normas,  las  cuales  de  manera  juiciosa la defensa técnica  estudió  y  analizó   y  allí lo que se aprecia justamente es el soporte  jurídico en el que se debe apoyar mi petición…”   

A   continuación   pasa   a   mencionar  una  de  las sentencias que  casualmente  citó la Sala en la providencia objeto de inconformidad,  la 19445 del  6  de  octubre  de 2004 que combina normas sucedidas en el tiempo respecto de la  pena   privativa   de  la  libertad  y  la  pecuniaria,  a  partir  de  la  cual  expresa:   

“El contenido de  esta  sentencia  muestra  con claridad que la conjunción de normas o lex tertia  sí  es  aceptable  en nuestro medio. No comprendo, lo expreso con todo respeto,  por  qué en la decisión que se impugna se censura el petitum de la defensa con  el  argumento  de  que  lo  planteado,  ni  más ni menos “…significa que se  confecciones  una  tercera  norma….”.  Es  decir,  se  da por sentado que la  conjugación  normativa  no  es aplicable, cuando la misma jurisprudencia que se  evoca,  en  este caso la sentencia 19445, precisamente lo que abre es el espacio  jurídico para su análisis y ponderación.”   

(…)  

La  Honorable Corte Suprema de Justicia, lo  expreso  con respeto, no puede cambiar la secuencia jurisprudencial de golpe, en  forma  súbita  e  inesperada,  porque  ello genera inseguridad jurídica. No es  aceptable  que  la  jurisprudencia  reiterada  anuncie  que  sí  es  viable  la  conjugación  normativa en aplicación del principio de favorabilidad y sólo en  la  situación  de  mi  defendida  se  diga  que  no  es  procedente, sin explicar  las  razones  por  las cuales se muta el criterio jurisprudencial que se traía;  ello  genera  un  quebranto a la igualdad, a la seguridad normativa y le resta a  la  jurisprudencia  su  función de faro guía, orientador de la aplicación del  derecho.”   

Seguidamente menciona reciente decisión del  Tribunal   de   Medellín   en   la   que  según  el  libelista   se  acogió la lex tertia  “considerando  en su análisis la misma jurisprudencia radicada  bajo   el   número  19445  a  la  cual  me  vengo  refiriendo”,  y  destaca que: “En dicha decisión del  Tribunal  de  Antioquia  se enunciaron igualmente otras sentencias en las cuales  la  Corte  no  duda  en  afirmar  que  procede  la aplicación de la conjugacion  normativa,  como  es  el  caso  de  la  sentencia  25443  del  12  de octubre de  2006…  No  puede acogese Honorables Magistrados que  mientras  en  otros  Tribunales  se aplica el principio de favorablidad frente a  las   normas   que   guían  el  reconocimiento  de  la  prisión  o  detención  domiciliaria,  en  el  caso  de  mi defendida ello se desconoce, puesto que ello  implica  un  traspies  al  principio  de  igualdad jurídica, una cortapisa a la  aplicación  del  principio  de  favorabilidad  y  de  carrera (sic) un desconocimiento a la dignidad humana…”   

En   consecuencia   solicita  REVOCAR  la  decisión  del  24  de  febrero  de  2014  y  se  acceda  a evaluar los aspectos  objetivos  y  subjetivos  allí referidos, “dado que  tanto  la  punibilidad, la ausencia de prohibición legal y las características  personales,  familiares  y  sociales,  permiten  vaticinar  positivamente que mi  defendida  no  quebrantará  ninguna de las obligaciones que se le impongan para  garantizar la detención domiciliaria.”   

II. CONSIDERACIONES  

En  todo  proceso  de  acción  comunicativa  orientada  a  la  comprensión  mutua  de  los  comprometidos  en una discusión  jurídica,  intervienen  unos  supuestos que permiten llegar al consenso, uno de  ellos,  además  de  la  inteligibilidad  y  la  rectitud,  es  la  verdad  o  conformidad de lo que se afirma  con la realidad.   

A  lo  largo  de  su  escrito  inadvierte       el      libelista, con graves consecuencias para  el  éxito  de  su refutación,  que la decisión  impugnada  abordó la temática desde tres enfoques complementarios: el primero,  que  aclara los alcances de la aplicación del fenómeno jurídico condicionando  sus  posibilidades,  cuando  advirtió que éste “no  es  un  acicate  de  libre estructuración que permita mezclar indebidamente las  leyes   para   crear   una   tercera”,  para  luego  pasar a precisar sus confines a partir de la premisa  de      intangibilidad      del      precepto      jurídico     objeto de aplicación favorable  que  preconizó  la  decisión del tres  (3)  de  septiembre  del año 2001 en el radicado 16837, abordando finalmente la  casuística  que  da  buena  cuenta  de  las  situaciones  que han propiciado su  admisibilidad  y  de  las  que la han negado, en este último caso basado en los  derroteros fijados en la sentencia citada:   

<  Lo importante es que identificada una  previsión  normativa  como  precepto, cualquiera sea su conexión con otras, se  aplique  en  su  integridad,  porque, por ejemplo, no sería posible tomar de la  antigua  ley  la  calidad  de  la  pena  y  de la nueva su cantidad, pues un tal  precepto  no  estaría  clara  y  expresamente  consagrado en ninguno de los dos  códigos  sucesivos,  razón  por  la  cual  el  juez  trascendería  su  rol de  aplicador  del derecho e invadiría abusivamente el ámbito de la producción de  normas propio del legislador.>   

Pasando  por  alto  estas  precisiones,  la  defensa  se  aventura  a  cuestionar,  no  sólo la decisión confutada, sino la  función  orientadora  que  el ordenamiento superior le atribuye a la Corte como  órgano  de  cierre  de la jurisdicción ordinaria, formulando aseveraciones que  riñen con la realidad cuando expresa que:   

“y sólo en la  situación  de  mi  defendida  se  diga  que  no es procedente, sin explicar las  razones  por  las cuales se muta el criterio jurisprudencial que se traía; ello  genera  un  quebranto  a  la  igualdad, a la seguridad normativa y le resta a la  jurisprudencia  su  función  de  faro  guía,  orientador de la aplicación del  derecho.”   

De  manera  explícita,  razonada  y  con  citación  de  los  casos  en  que  la  Sala  ha  desestimado la invocación del  principio  de  favorabilidad  basado  en el mecanismo  deprecado,  en  las  páginas  ocho  (8),  nueve  (9)  y  diez  (10)  del Auto impugnado, fueron citadas las  sentencias  23272  del  27  de agosto de 2009 y 33655 del 7 de abril de 2010 que  negaron  la combinación de escalas punitivas, y la 35900 del 11 de mayo de 2011  que  ordena  aplicar integralmente las disposiciones favorables de la Ley 906 de  2004  en  materia  de  Medidas  de  Aseguramiento,  proscribiendo la conjunción  normativa.   

Así   mismo   constituye  un  ostensible  apartamiento  de  la  verdad, rayano en los terrenos de la lealtad procesal, que  se  diga  por  el  apoderado  que  con  la decisión atacada se está mutando el  criterio   jurisprudencial   que   se   traía,   pues   todas   las  sentencias  citadas    en    el    auto   recurrido  que  conceden  o desestiman el mecanismo invocado, han consultado  el  espíritu de la paradigmática sentencia del tres (3) de septiembre del año  2001, en el radicado 16837.   

Empeñado  en            esta            distorsión   argumentativa,   ningún  esfuerzo  discursivo  planteó  el  apoderado para demostrarle a la Sala que los  requisitos  que  trae  la  nueva Ley 1709 de 2004 en punto al otorgamiento de la  detención  domiciliaria,  pueden  ser combinados con los previstos –   o   no   previstos   –             en  el  derogado  artículo 38 de la Ley  599  de  2000, para confeccionar con las dos normas una tercera disposición que  eluda  la  condición  negativa  vigente,  en  cuanto  excluye   el   delito  de  Concierto   para  Delinquir  Agravado  y  otros,  del  beneficio sustitutivo.   

Se limitó el apoderado a afirmar sin previa  demostración  o  análisis  y sin ponderar el sentido de las decisiones que han  reconocido   por   favorabilidad   la  viabilidad  del  pluricitado  instrumento  jurídico,   que  tales  sentencias  son  el  soporte  jurídico  en el que se debe apoyar su petición, pero  no  explicó  por qué ese  precedente  es  igual  al  supuesto  fáctico  y  jurídico  que reclama para su  prohijada,    ni    discurrió,    como    era   su  deber,   por  los  confines  de  la  integridad  del  precepto         jurídico        en   cuya   guarda   la   Corte   ha  condicionado  la  admisibilidad de la combinación de  leyes  por  vía  de Favorabilidad, lo que implicaba  argumentar  o  al  menos  plantear  a  guisa  de ejemplo, que las decisiones que han tutelado el principio  de   favorabilidad   por  vía  de  ese  mecanismo,  guardan      semejanza     con     el     asunto  pretendido, en tanto los  aspectos    tomados  de   una  y  otra  norma  no  modifican  la estructura del precepto jurídico  porque  cada  uno de sus elementos puede  escindirse  en  su  concepción teórica y práctica, como lo ha  considerado   la  Corte  al  seccionar  la  pena  de  prisión  prevista  para  un determinado      delito      y      la      multa     concurrente,  tomando  lo  favorable para    una    y    otra,  de las disposiciones que se suceden  en el tiempo.   

A    ese    imperativo    debió  dirigir  el recurrente sus esfuerzos para acreditar, en su  caso,  que  la  confección  de los requsitos legales para el otorgamiento de la  Detención  Domiciliaria  puede  estructurarse  mediante la segmentación de dos  regulaciones     sucesivas,    sin    que  con  ello  se efecte la integridad  jurídica del Instituto, demostrando que cada uno de  sus          elementos          – condición,  puede tomarse de  uno   u   otro   ordenamiento,   sin   afectar   la  estructura  del precepto.   

En  la decisión impugnada indicó la Sala  la  improcedencia de la propuesta formulada por el togado para que por la via de  la   favorabilidad   se   accediera  a  otorgársele  la  detención  preventiva  domiciliaria  a  su  prohijada,  “con  base  en el  artículo  23  de  la  nueva  ley  1709 de 2014 que extendió el beneficio a las  conductas  punibles   cuya  pena mínima prevista en la Ley sea de ocho (8)  años  de prisión o menos y simultáneamente se aplique el modificado artículo  38  de  la  ley  599  de  2000,  que  no restringe el subrogado, como lo hace el  artículo   23   citado,   a   delitos   como   el   Concierto   para  Delinquir  Agravado.”   

Se  dijo que ello implicaba la confección  de   una   tercera   norma,  alterna  al  modificado  artículo  38 de la Ley 599 de 2000 y al artículo 22 de la Ley que lo reforma y  adiciona,   “distinta  a  como  el  instituto  fue  concebido  por  el  legislador  del  2000  y  a  como  lo  define la ley actual,  desarticulando     y    desintegrando    su    formulación    legal.”,  si  se  tiene  en  cuenta que la  pretensión  plantea  unos  requisitos  para  el  otorgamiento  de la DETENCIÓN  DOMICILIARIA  tomados fragmentariamente: el primero,  que   es  extraído  del  actual  artículo  38  B, adicionado por el artículo  23  de  la  Ley 1709 de 2014, consistente  en  que  el delito por el cual se procede tenga una pena de ocho  (8)   años   de   prisión  o  menos;  el  segundo,  que no se aplique de esta  norma  la  restricción  del numeral 2º en cuanto excluye del beneficio delitos  como  el  Concierto  para  Delinquir Agravado, y es ahí en donde plantea que se  tenga  en  cuenta  ultra  activamente  la  regulación  derogada  en  cuanto  no  consagraba  tal  limitante,  es decir que se tome de la norma anterior lo que no  regula,  ni prohibe ni permite y, por último, que se  traiga  también  de  la  anterior  regulación  el  requisito subjetivo del numeral 2º del artículo 38,  esto  es,  el buen desempeño personal, laboral, familiar o social del procesado  que  permita deducir que no pondrá en peligro la comunidad y que no evadirá el  cumplimiento  de la pena, aunque no explica por qué razón debería inaplicarse  la  norma  actual que sustituyó ese factor subejtivo por el de la demostración  del arraigo familiar y social del condenado.   

Estos  fragmentos  extraídos  de  las dos  regulaciones  configuran  una  nueva  concepción  del instituto jurídico de la  Prisión      o      Detención      Domiciliaria  quedando  para  delitos  cuya pena minima es igual o  superior   a   ocho   años   y   siempre   que  el  comportamiento  del  procesado  o condenado no ponga en peligro a la comunidad o  el  cumplimiento de la pena, contrariándose el espiritu de las normas sucedidas  en  el  tiempo  ya que la anterior, si bien conservaba un requisito objetivo mas  riguroso  para acceder al beneficio a partir de la pena mínima, compensaba ello  al  no  restringirla  para  el tipo de delito, mientras que la actual amplió el  espectro  de  concesión  al  elevar  la  pena  minima del delito por el cual se  procede   pero  en  compensación  introdujo  la  restricción  de  los  delitos  enlistados en el artículo 68 A.   

Ese   efecto   indeseable  derivado  del  mecanismo   de   la   conjugación   normativa,   es   precisamente  el  que  la  Sala   ha   querido   contener   al   exponer       en      pretéritas  oportunidades    sus  condiciones   de   admisibilidad   <siempre  y  cuando  el  precepto  conserve  su identidad y sentido  jurídicos,  por más que en su aplicación concreta deba relacionarse con otras  normas.”>,  (CSJ  SP, 3 Sep 2001, Rad 16837).   

Circunstancia  que  sólo  puede preservarse si la norma,   ley  o  precepto  que  regula  una  institución  determinada,  admite separacion de sus  elementos  porque cada uno de ellos posee   un   ámbito  de  aplicación,  una  identidad   jurídica  y  unos  fines,  tal  es  el  caso  que  la  Sala  ha  admitido,  el  de  las penas  concurrentes,  encontrando  que se puede conjugar de las dos normas sucedidas en  el   tiempo,   la   pena   privativa   de   la   libertad  y  la  multa que resulten mas favorables:   

En  razón  de  la amplitud que perfila el  legislador  en  la  aplicación  de  la  ley  permisiva,  ha  de  entenderse por  “ley”  la norma o precepto que por regular jurídicamente un comportamiento,  materia,    problema    o    institución    determinada,    logra   su   propia  individualización  y  tiene  su particular ámbito de aplicación, sin importar  en  el  concepto  el  grado  de relación entre ellas, porque éste se encuentra  supeditado a la ontología de aquéllas.   

Así  pues,  en  el  caso  de  las  penas  principales   concurrentes,   como  quiera  que  cada  una  de  ellas  tiene  su  regulación  general,  sus  propios fines y el respectivo ámbito de aplicación  que  depende  solamente  del  cumplimiento  de  la  condición  que significa el  supuesto  de  hecho,  en  hipótesis  (justificable sólo para determinar la ley  más  favorable)  sería factible conformar una norma con cada una de ellas y el  presupuesto  común.  Es decir, para el caso del artículo 408 del Nuevo Código  Penal,  analíticamente  podrían advertirse tres (3) normas, porque la prisión  de  4  a  12  años  se  prevé para la conducta de contratar con violación del  régimen   legal   de   inhabilidades   e   incompatibilidades,   y   por  igual  comportamiento   también   se   disponen   sucesiva   y   concurrentemente  las  consecuencias  de  multa  entre  50  y 200 salarios mínimos legales mensuales e  inhabilitación  para  el  ejercicio de derechos y funciones públicas entre 5 y  12  años.  De  modo  que,  en  cada  caso  concreto,  será  necesario predecir  racionalmente  entre las dos legislaciones que se suceden en el tiempo, cuál de  ellas  contiene  la  disposición más favorable en materia de pena privativa de  la  libertad,  multa  e inhabilitación, individualmente consideradas, porque si  bien  las  tres consecuencias están previstas como concurrentes en un solo tipo  penal,   en   su  aplicación  resultan  perfectamente  separables  como  normas  individuales.   

Igual  ocurre  con  las  penas  accesorias  porque  ellas  también  ostentan  su  propio  régimen,  finalidad y ámbito de  aplicación  característicos, según se prevé en la parte general y en el tipo  correspondiente  de  la  parte  especial,  y,  no  obstante  que  accedan  a las  sanciones  principales,  de  todas  maneras no depende primeramente de éstas su  aplicación  sino  de  la  satisfacción  del  supuesto  de  hecho. 1   

Vistas  así las cosas y ante la ausencia de  planteamientos   que  permitan  visualizar  de  manera  diferente  el  fenómeno  analizado, la Sala   

II. RESUELVE  

Primero:  NO   REPONER  la  decisión  contenida  en  el Auto AP782 del veinticuatro (24) de febrero de dos mil catorce  (2014).   

Comuníquese y cúmplase.  

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ  

JOSÉ LUIS BARCELÓ CAMACHO  

FERNANDO ALBERTO CASTRO CABALLERO  

EUGENIO FERNÁNDEZ CARLIER  

MARÍA     DEL    ROSARIO    GONZÁLEZ  MUÑOZ   

GUSTAVO ENRIQUE MALO FERNÁNDEZ  

EYDER PATIÑO CABRERA  

PATRICIA SALAZAR CUÉLLAR  

LUIS GUILLERMO SALAZAR OTERO  

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria  

    

1  Ibídem     

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *