AP1190-2015(45537)

2015

Asistente Jurídico Inteligente

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    CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

EUGENIO FERNÁNDEZ CARLIER  

Magistrado Ponente  

                                        AP1190-2015   

Radicación nº 45.537  

(Aprobado en Acta nº 96)  

          Bogotá.   D.C,   nueve   (9)   de   marzo   de   dos   mil   quince  (2015).   

La Sala decide lo que legalmente corresponde  sobre  la recusación presentada contra los Magistrados del Tribunal Superior de  Cundinamarca  Joselyn  Gómez  Granados,  Israel  Guerrero  Hernández y William  Eduardo  Romero Suárez para conocer de la apelación interpuesta por la defensa  contra  la  sentencia de enero 22 de 2015, por medio de la cual el Juzgado Penal  del  Circuito  de  Conocimiento  de  La  Mesa  condenó a CÉSAR MAURICIO CHAVES  GALINDO,  JUAN  PABLO  BENAVIDES  BLANCO  y  JHON STIVEN NARANJO DÍAZ a la pena  principal  de  252  meses  de  prisión,  como coautores de los delitos de hurto  calificado  agravado  y  fabricación,  tráfico,  porte  o tenencia de armas de  fuego, accesorios, partes o municiones agravado.   

ANTECEDENTES PROCESALES RELEVANTES  

    

1. En audiencia preliminar concentrada  celebrada  el  27  de  diciembre  de  2012  ante  el Juzgado Penal Municipal con  Función  de  Control  de  Garantías  de  La  Mesa,  Cundinamarca, la Fiscalía  legalizó  la  captura  de  CHAVES  GALINDO, BENAVIDES BLANCO y NARANJO DÍAZ, a  quienes  les  formuló  imputación  como  coautores  de  los  delitos  de hurto  calificado  y  fabricación,  tráfico,  porte  o  tenencia  de  armas de fuego,  accesorios,  partes  o  municiones,  ambos   agravados,  definidos  en  los  artículos  239,  240, numeral 2º, 241, numeral 10º, y 365, numeral 5º, de la  Ley 599 de 2000.     

En  la misma diligencia, por solicitud de la  Fiscalía,  los nombrados fueron afectados con medida de aseguramiento privativa  de la libertad en establecimiento carcelario.   

2.  Como  consecuencia  de  lo anterior, los  imputados  CHAVES  GALINDO,  BENAVIDES  BLANCO  y  NARANJO  DÍAZ  interpusieron  acción  de  tutela  en  la  que  reclamaron  la  protección  de  los  derechos  fundamentales  al debido proceso,  vida digna y libertad, cuya vulneración  vincularon con la ilegalidad del procedimiento de captura.   

El  conocimiento  de  la solicitud de amparo  correspondió  a  la  Sala  de  Decisión  del Tribunal Superior de Cundinamarca  integrada   por   los  Magistrados  Joselyn  Gómez  Granados,  Israel  Guerrero  Hernández  y  William Eduardo Romero Suárez, quienes en fallo de 5 de marzo de  2013     negaron,     por     improcedente,     la     acción    constitucional  impetrada.   

3. La audiencia de formulación de acusación  fue  instalada  el  5  de  abril  de  2013 ante el Juzgado Penal del Circuito de  Conocimiento  de  La  Mesa.  En  esa  sesión,  la  defensora  de los encartados  reclamó  de ese despacho la invalidación de la actuación con fundamento en la  causal   de   nulidad   prevista   en   el  artículo  457  de  la  Ley  906  de  2004.   

Lo anterior, según adujo, ante la violación  de  los  derechos y garantías fundamentales de los investigados, ocurrida en el  trámite de la captura y su posterior legalización.   

El  Juzgado,  mediante  auto proferido en la  fecha,  negó  el pedido que en ese sentido elevó la defensa; determinación en  contra  de  la  cual  la  peticionaria  interpuso  y  sustentó  el  recurso  de  apelación.   

El conocimiento de la alzada correspondió a  la  Sala  de  Decisión  del Tribunal Superior de Cundinamarca integrada por los  Magistrados  Joselyn  Gómez  Granados,  Israel  Guerrero  Hernández  y William  Eduardo  Romero  Suárez, que en auto de julio 5 de la misma anualidad confirmó  la providencia recurrida.   

4.  Agotadas  las  etapas  ordinarias  del  proceso,  mediante  sentencia de enero 22 de 2015, el Juzgado Penal del Circuito  de  Conocimiento  de  La Mesa condenó a los acusados a la pena principal de 252  meses    de    prisión,    como    coautores    de    los   delitos   referidos  previamente.   

La defensa apeló dicha decisión, por lo que  el  asunto  fue  asignado, por conocimiento previo, a la misma Sala de Decisión  del  Tribunal  Superior  de  Cundinamarca  que  previamente  decidió en segunda  instancia sobre la nulidad invocada.   

5.  En  escrito  de  febrero  20  de  2015, el apoderado judicial de los  sentenciados  recusó  conjuntamente  a los integrantes de la Sala de Decisión,  con  fundamento  en  la causal establecida en el numeral 6º del artículo 56 de  la Ley 906 de 2004.   

Adujo,  a  tal  efecto,  que los Magistrados  Joselyn  Gómez  Granados,  Israel  Guerrero Hernández y William Eduardo Romero  Suárez  conocieron previamente del asunto y comprometieron su criterio sobre el  particular,  concretamente,  al  resolver desfavorablemente la tutela presentada  por  los  acusados  y  negar,  en  segunda  instancia, la nulidad invocada en la  audiencia de formulación de acusación.   

Indicó  que  si  bien el conocimiento de la  alzada  correspondió  a  esa Sala de Decisión en razón de un procedimiento de  reparto  ajustado  a  la  ley,  lo  cierto  es que «en  algunos  casos  se  evidencia  que  el  Reparto  puede  estar violando…algunos  principios reguladores del Derecho”.   

Agregó,    con    soporte   en   varios  pronunciamientos  de  esta  Corporación, que en el presente asunto la causal de  recusación  invocada  se  configura  porque  los  Magistrados, además de haber  participado    previamente   en   la   actuación,   realizaron   «juicios  de valor» en razón de los cuales  se   ve   afectada   su  «imparcialidad  subjetiva».   

Así,  se  sigue,  en  su  criterio,  de  la  revisión  de  la  sentencia  de  tutela  de  marzo  5  de  2013,  en  la que se  «vislumbra  una  postura  de  participar,  de  emitir  juicios   de   valor,   con  el  propósito  de  indicar  la  equivocación  del  accionante».   

Igual ocurre con el auto mediante el cual se  negó  en  segunda  instancia  la  nulidad  reclamada,  en  el que se aludió al  principio  de  trascendencia y, por lo mismo, existen razones para pensar que el  derecho  de  los  acusados  a  tener  un  juicio  imparcial  y  justo  se  halla  comprometido.   

Concluyó que de permitirse que sea la misma  Sala  de Decisión la que resuelva la apelación interpuesta contra la sentencia  condenatoria  se verían vulnerados «los principios de  Imparcialidad,  Favorabilidad  y  Defensa  de  los  sentenciados», sobre   los   cuales   discurrió  brevemente,  pues  «la  función  de  Juzgar  debe estar totalmente alejada de cualquier  posibilidad de sesgo».   

          6.   Mediante  providencia  de  febrero  25  de  2015, los Magistrados declararon no aceptar la  recusación presentada.   

          Indicaron  que no se encuentra configurada la causal invocada por el  peticionario  para  dicho  efecto, pues aunque es cierto que decidieron sobre la  acción  de  tutela  impetrada  por  los acusados y de la apelación interpuesta  contra  el  auto que negó la nulidad elevada por la defensa, también lo es que  no   emitieron   ningún  juicio  sobre  «los  hechos  investigados   o   responsabilidad   de   los   encausados   en   las  conductas  atribuidas».   

CONSIDERACIONES  

La  Sala  anticipa  que  se  abstendrá  de  resolver  materialmente  o de fondo sobre la recusación, por las razones que se  expresan seguidamente.    

El  artículo  60  de  la  Ley  906 de 2004,  modificado  por  el  artículo  84  de  la  Ley 1395 de 2010, dispone, en cuanto  interesa  resaltar para los actuales fines, que «si el  funcionario  judicial  recusado  aceptare  como  ciertos  los  hechos  en que la  recusación  se  funda,  se  continuará  el  trámite previsto cuando se admite  causal  de  impedimento.  En  caso  de  no  aceptarse,  se  enviará  a quien le  corresponde  resolver  para  que decida de plano. Si la  recusación  versa  sobre  magistrado decidirán los restantes magistrados de la  Sala».   

Como   se   advierte  sin  dificultad,  la  disposición  transcrita no regula el supuesto de hecho en el que la recusación  se  promueve  – como en el  presente  asunto  – contra  la totalidad de los Magistrados que integran la Sala de decisión.   

Esa  conclusión  se  desprende  del  tenor  literal  de  la  norma,  que  refiere a «los restantes  magistrados  de  la  Sala»;  supuesto  que obviamente  carece  de  sentido  si lo pretendido es apartar a todos los funcionarios que la  componen  del  conocimiento  de un determinado asunto.             

Ante  dicho vacío y en virtud del principio  de  integración normativa previsto en el artículo 25 de la ley 906 de 2004, es  aplicable  al  caso  en  examen  lo dispuesto en el artículo 152 del Código de  Procedimiento   Civil   –  replicado,  en  lo  pertinente,  en  el  artículo  143  del Código General del  Proceso  –  que  de  manera  expresa  regula  esa  situación  en los siguientes  términos:   

«La  recusación  de un magistrado o conjuez la resolverá el que le siga en turno en  la  respectiva  sala,  con observancia de lo dispuesto en el inciso anterior, en  lo pertinente.   

Si  se recusa simultáneamente a dos o más  magistrados  de  una sala, cada uno de ellos deberá actuar como se indica en el  inciso  3°, en cuanto fuere procedente. Corresponderá al magistrado que no fue  recusado tramitar y decidir la recusación.   

Si se recusa a todos los magistrados de una  sala  de decisión, cada uno de ellos deberá proceder  como  se  indica  en el inciso 3°, siguiendo el orden alfabético de apellidos.  Cumplido  esto  corresponderá  al  magistrado  de la  siguiente  sala  de  decisión,  por  orden alfabético de apellidos, tramitar y  decidir la recusación».   

            Aplicadas  las consideraciones precedentes al caso que  se  examina, debe concluirse que, al haber estimado que no concurre la causal de  impedimento   o   recusación   invocada   por  el  defensor  de  los  acusados,  correspondía  a los Magistrados remitir el asunto al funcionario que preside la  siguiente  Sala  de  Decisión Penal del Tribunal Superior de Cundinamarca, para  que  los  integrantes  de  ésta  decidieran,  de  manera  definitiva,  sobre el  particular.   

          Tal   ha   sido,   por   demás,   el  criterio  pacífico  de  esta  Corporación,  que  en  asuntos como el presente ha sostenido que «si  la recusación se dirige contra la totalidad de quienes componen  una  de  las Salas de Decisión Penal del respectivo Tribunal, resolverá la que  le          siga          en         turno»1.   

         

Así  las  cosas,  la  Sala se abstendrá de  resolver  sobre  la  recusación  promovida  por  el defensor de CHAVES GALINDO,  BENAVIDES  BLANCO  y  NARANJO  DÍAZ;  en  su  lugar, remitirá la actuación al  Tribunal Superior de Cundinamarca para lo de su conocimiento.   

  DECISIÓN   

En  mérito de lo expuesto, la Corte Suprema  de Justicia, Sala de Casación Penal,   

  RESUELVE   

1.   ABSTENERSE   de   resolver  sobre  la  recusación  elevada  por  el  defensor  de CÉSAR MAURICIO CHAVES GALINDO, JUAN  PABLO  BENAVIDES BLANCO y JHON STIVEN NARANJO DÍAZ contra los Magistrados de la  Sala  Penal  del  Tribunal  Superior  de  Cundinamarca  Joselyn Gómez Granados,  Israel Guerrero Hernández y William Eduardo Romero Suárez.   

2.   DEVOLVER   las   diligencias   a  esa  Corporación  para  que proceda de acuerdo con lo previsto en la parte motiva de  esta providencia.   

Contra  el  presente auto no procede ningún  recurso.   

Cúmplase  

JOSÉ   LUIS  BARCELÓ  CAMACHO   

JOSÉ   LEONIDAS  BUSTOS  MARTÍNEZ   

FERNANDO ALBERTO CASTRO CABALLERO  

EUGENIO FERNÁNDEZ  CARLIER   

MARÍA   DEL  ROSARIO         GONZÁLEZ         MUÑOZ   

GUSTAVO   ENRIQUE   MALO   FERNÁNDEZ   

EYDER      PATIÑO  CABRERA   

PATRICIA    SALAZAR   CUÉLLAR   

LUIS      GUILLERMO     SALAZAR  OTERO   

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria  

    

1 CSJ  AP,  mayo  30  de  2012,  Rad. 39.102. En igual sentido, CSJ AP, 31 de agosto de  2012, Rad. 39.724; CSJ AP, 6 de marzo de 2013, Rad. 40.817.     

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