AP2748-2015(45967)

2015

Asistente Jurídico Inteligente

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    CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

SALA   DE   CASACIÓN  PENAL   

MARÍA  DEL  ROSARIO  GONZÁLEZ  MUÑOZ   

Magistrada Ponente  

AP2748-2015  

Radicación 45967  

(Aprobado Acta No. 184).  

Bogotá  D.C.,  mayo veinticinco (25) de dos  mil quince (2015).   

VISTOS  

Procede  la Corte a pronunciarse en punto de  la  admisibilidad  del  libelo  casacional  presentado  por  el  defensor de los  procesados   ALEXANDER   LÓPEZ  DÍAZ  y   JERSON  YAIR  HERNÁNDEZ,  contra  la  sentencia  proferida  en  segunda  instancia  por  el  Tribunal  Superior  de  Cundinamarca  el 3 de marzo de 2015, confirmatoria de la  dictada  por  el  Juzgado  Promiscuo municipal de Silvania el 12 de diciembre de  2014  (corregida mediante proveído del 26 de enero de 2015), por cuyo medio los  condenó  como  coautores penalmente responsables del delito de hurto calificado  agravado en grado de tentativa.   

HECHOS  

En  la  madrugada  del  7 de abril del 2014,  ALEXANDER      LÓPEZ      DÍAZ     y   JERSON  YAIR  HERNÁNDEZ  fueron  sorprendidos  por  agentes  de  la policía nacional en la  carrera  2ª  No.  13  – 11  del  municipio  de  Silvania,  con  elementos  tales como herramientas, usb y el  sensor  puntilla  de  una  camioneta  Chevrolet  Dimas  de  placas REP766 que se  encontraba    parqueada    en   la   calle,   de   propiedad   de   Andrés  Aldemar  Lozano  Méndez,  quien  reconoció tales instrumentos.   

ACTUACIÓN PROCESAL  

En audiencias concentradas realizadas el 8 de  abril  de  2014, el Juzgado Promiscuo Municipal de Tibacuy impartió legalidad a  la  captura  de los mencionados ciudadanos. En la misma oportunidad la Fiscalía  les  imputó  la  comisión  del delito de hurto calificado agravado en grado de  tentativa,   a   la  cual  se  allanaron,  y  no  les  fue  impuesta  medida  de  aseguramiento.   

El  12  de  diciembre  siguiente  el Juzgado  Promiscuo  Municipal  de  Silvania  realizó  la  audiencia de verificación del  allanamiento  e  individualización de la pena, condenándolos anticipadamente a  catorce  (14)  meses  y diez (10) días de prisión y a la sanción accesoria de  inhabilitación  para  el  ejercicio  de  derechos  y funciones públicas por el  mismo  lapso,  como coautores penalmente responsables del punible cuya comisión  aceptaron.   

En la misma providencia les fue negada tanto  la  condena  de ejecución condicional como la prisión domiciliaria, conforme a  los lineamientos de la Ley 1709 de 2014.   

         Mediante  providencia  del  26  de  enero de 2015, el funcionario de  primer  grado  corrigió el fallo  para tasar en catorce (14) meses la pena  principal y la accesoria impuesta.   

          Impugnada    la    sentencia    del    a  quo   por   la   defensa,  el  Tribunal  Superior  de  Cundinamarca  la confirmó mediante fallo del 3 de marzo de 2015, contra el cual  el  mismo  sujeto  procesal  interpuso  recurso  extraordinario  de  casación y  allegó   la   respectiva   demanda,  cuya  admisibilidad  se  examina  en  este  auto.   

EL LIBELO  

          Inicialmente     el    recurrente    aduce    que    “la   sentencia   de   segunda   instancia   viola   el   bloque  de  constitucionalidad  con  respecto  a  los  derechos fundamentales que si bien es  cierto  tienen  un  límite,  son  de  interpretación  restrictiva, tal como lo  dispone  el  artículo 228 de la Carta Política, la decisión en comento afecta  el  debido  proceso  y  accesorias  como  son  la  aplicación  del principio de  favorabilidad,  por  ello  la  necesidad  de  acudir  en  casación  por vía de  excepción,  buscando  la  ampliación  de  los  mecanismos  protectores  de los  derechos y garantías fundamentales”.   

          Entonces,  con base en la causal primera de casación establecida en  el  artículo  181  de la Ley 906 de 2004, plantea que los falladores dejaron de  aplicar  los  artículos  6º,  inciso  2º del Código Penal y 6º del estatuto  adjetivo,  “en  lo  que  respecta  a la suspensión  condicional  de  la ejecución de la pena privativa de la libertad y la prisión  domiciliaria” de sus asistidos.   

          En  la  demostración  del reproche asevera que no se tuvo en cuenta  que   se   procede   por   un  delito  tentado,  sus  representados  carecen  de  antecedentes,  indemnizaron a la víctima y su arraigo y antecedentes familiares  y  sociales son óptimos, “motivos y requisitos más  que  suficientes  para concederles cualquiera de los dos beneficios de que trata  la  ley  previstos  por  los  artículos 38 y 68 del Código Penal, sin tener en  cuenta   la   reforma   de   que   trata   la   Ley   1709  de  2004”.   

          Luego  de  transcribir  apartes  de  una providencia del Tribunal de  Bogotá  sobre  el  tema  planteado,  advera que “la  decisión  de  segunda  instancia  afecta  los  derechos  y  beneficios  de  mis  prohijados  y  va en contravía de los derechos fundamentales de los imputados a  quienes  se les genera una expectativa diferente a la aludida en esta decisión,  expectativas  que  no  pueden  desconocerse  por el principio de favorabilidad y  debido proceso”.   

          Trae  a  colación jurisprudencia de esta Sala sobre el principio de  favorabilidad  (16  de  febrero  de  2005. Rad. 23006 y 6 de septiembre de 2007.  Rad. 25099).   

          Con  base  en  lo  anterior,  el demandante solicita a la Sala casar  parcialmente  el  fallo atacado, para en su lugar conceder a sus patrocinados la  condena   de   ejecución   condicional,   con   base   en   el   principio   de  favorabilidad.   

CONSIDERACIONES DE LA SALA  

De   tiempo   atrás  ha  puntualizado  la  Colegiatura  que  para  acceder  a  este  recurso  extraordinario corresponde al  recurrente  demostrar  el  quebranto  de derechos o garantías fundamentales, lo  cual  exige  contar  con interés para impugnar, señalar la causal, desarrollar  los  cargos  de  sustentación  de la inconformidad y demostrar la necesidad del  fallo  de  casación  para  cumplir  alguno  de  los  fines  establecidos  en el  artículo  180  de  la  Ley  906  de  2004,  esto es, la efectividad del derecho  material,  el respeto de las garantías de los intervinientes, la reparación de  los  agravios  sufridos  por  éstos  y la unificación de la jurisprudencia, so  pena  de resultar inadmitida la demanda, según lo establece el artículo 184 de  la citada legislación procesal.   

         Es  pertinente  destacar que en el examen  de  los  requisitos de admisibilidad de los libelos casacionales, es deber de la  Sala  constatar  en  la formulación y desarrollo de las censuras el acatamiento  de  las  exigencias  de  lógica  y   pertinente  demostración   definidas   por   el   legislador   y  puntualizadas  por la jurisprudencia, con el fin de evitar la transformación de  este  recurso  extraordinario en una instancia adicional a las ordinarias. Tales  requisitos   se   orientan   a  encontrar   en   las  demandas   unos   mínimos  lógicos  y  de  coherencia  en  la  postulación  y  demostración  de  los  cargos propuestos, en cuanto resulten inteligibles, esto  es,  precisos y claros, pues no corresponde a la Corte en su función reglada de  orden  constitucional  y  legal,  develar o desentrañar el sentido de confusas,  ambivalentes    o    contradictorias   alegaciones   de   los   impugnantes   en  casación.   

          Además,   conforme  al  artículo  184  de  la  Ley  906  de  2004,  “si  el demandante carece de interés, prescinde de  señalar  la  causal,  no  desarrolla  los  cargos de  sustentación”  (subrayas fuera de texto), el libelo  se inadmitirá.   

Advertido   lo   anterior,   encuentra  la  Corporación  que  de  manera  impropia  el censor acude a la casación por vía  excepcional,  sin  percatarse  que  en la normativa de la Ley 906 de 2004 no hay  limitante  alguna  por  el  quantum  del  extremo  punitivo  máximo o porque la  decisión  de  segundo  grado  sea  proferida  por  un  despacho  diverso  a los  tribunales  superiores de distrito judicial o al Tribunal Superior Militar, para  tomar  el  sendero de la casación discrecional, según se encuentra establecido  en  el   inciso  3º  del artículo 205 de la Ley 600 de 2000, desde luego,  para los asuntos gobernados por tal normatividad.   

          Ahora,  como denuncia la violación directa de la ley, es pertinente  recordar  que  tal  quebranto  tiene lugar cuando a partir de la apreciación de  los  hechos  legal  y oportunamente acreditados dentro del diligenciamiento, los  sentenciadores  omiten  aplicar la disposición que se ocupa de la situación en  concreto,  en  cuanto  yerran  acerca  de  su existencia (falta de aplicación o  exclusión  evidente), realizan una equívoca adecuación de los hechos probados  a  los  supuestos  que  contempla  el  precepto  (aplicación  indebida),  o  le  atribuyen  a  la  norma  un sentido que no tiene o le asignan efectos diversos o  contrarios a su contenido (interpretación errónea).   

En  tal caso, sin que interese la especie de  vulneración  directa  de  la  preceptiva sustancial, el yerro de los juzgadores  recae   sobre   la  normatividad,  circunstancia  que  ubica  el  debate  en  un  ámbito     estrictamente     jurídico,  sea  porque  se  dejó  de  lado  el  precepto  regulador  de  la  situación  específica  demostrada,  ora  porque  el  hecho  se  adecua  a  una  disposición  estructurada  con  supuestos distintos a los establecidos, o bien,  porque  se  desborda  el  entendimiento  propio  de  la  norma aplicable al caso  concreto,  todo  lo cual exige del censor la aceptación de la realidad fáctica  declarada en las instancias.   

En  el  asunto de la especie se tiene que el  discurrir  del  impugnante se orienta a reclamar la aplicación del principio de  favorabilidad,   sin  ocuparse  de  lo  expuesto  sobre  el  particular  por  el  ad      quem,     al  precisar:   

“Los procesados  cumplen  con  los  precitados requisitos, puesto que fueron condenados a catorce  (14)  meses  de  prisión  y  no registran antecedentes penales, no obstante, la  condena  recayó  por  la conducta punible de hurto calificado, y los condenados  por   este   delito,   por   política  criminal  del  legislador,  expresamente  quedaron  excluidos  de  beneficiarse  del  subrogado  penal  o  del  sustituto  de prisión domiciliaria, independientemente de que no  tengan  antecedentes  penales”  (subrayas  fuera  de  texto).   

          Y más adelanté señaló:   

“En  cuanto  al  segundo  problema  jurídico,  consistente  en  la  aplicación del principio de  favorabilidad  reclamado  por  el censor, es necesario resaltar que los  hechos  ocurrieron  el  7 de abril de 2014, lo cual claramente  nos  lleva  a  concluir  que  debe  aplicarse  la  Ley  1709 de 2004  (vigente  desde el 20 de enero de 2014,  se  precisa)  en punto de los subrogados y sustitutos  penales,  pues  es  la  norma  jurídica  existente y  vigente  al  momento  de  los  acontecimientos  y  en  este  punto  derogó  las  anteriores,  por  tanto,  no se está en presencia de  coexistencia  de leyes en el tiempo y espacio, ni que se haya promulgado una ley  posterior    con    efectos   de   mayor   favorabilidad   que   sea   aplicable  retroactivamente,  o  que  por  ser  desfavorable  se aplique ultractivamente la  anterior” (subrayas fuera de texto).   

Como  viene  de  verse,  sin  dificultad  se  advierte  que  el defensor únicamente procedió a plasmar en forma deshilvanada  y  sin el rigor propio de este recurso y de la causal invocada su pretensión de  beneficiar  a  sus  asistidos  con la condena de ejecución condicional o con la  prisión  domiciliaria,  pero  no  se  detuvo  a  señalar  por qué erraron los  falladores  en  la  interpretación  de  la  ley,  y  tanto  menos,  por qué es  procedente  aplicar  el  principio de favorabilidad en este caso, pese a que los  hechos  fueron  cometidos  con  posterioridad  a  la  vigencia de la Ley 1709 de  2004.   

          La  confusión  del  actor  es tal, que no atina a identificar si su  pretensión  apunta  a  conseguir  la  condena  de ejecución condicional de los  acusados  o  la  prisión  domiciliaria, pues huelga decir, que ambos institutos  tienen  exigencias  sustancialmente  diversas  y  responden  a  fines  político  criminales  también  diferentes, sin que entonces puedan ser abordados en forma  sincrónica.   

También debe señalarse que el impugnante no  se  toma  el  trabajo  de  identificar las exigencias legales para acceder a las  figuras   pretendidas,   para  acto  seguido  acreditar  probatoriamente  dichos  requisitos,  y  por  el  contrario,  se  limita  a  señalar  que sus procurados  cometieron  un  delito  tentado, carecen de antecedentes penales, indemnizaron a  la  víctima  y  cuentan  con arraigo, como si esos elementos fueran suficientes  para   acceder   a  la  condena  de  ejecución  condicional  o  a  la  prisión  domiciliaria.   

          Los  referidos equívocos en el discurrir del censor imposibilitan a  la  Sala acometer el estudio de la demanda, pues si no se trata de un alegato de  libre   e  informal  factura,  su  presentación  sin  emprender  el  respectivo  análisis  jurídicos  de  las  normas  y  los  institutos, y sin atenerse a las  reglas  lógicas  y  argumentativas  que la gobiernan, obliga a la Colegiatura a  inadmitirla  de  acuerdo  con  lo dispuesto en el artículo 184 de la Ley 906 de  2004,   pues  en  virtud  del  principio  de  limitación  propio  del  trámite  casacional,   la   Corte   no   se   encuentra  facultada  para  enmendar  tales  incorrecciones.   

Para culminar no se  observa  con  ocasión  de  la  sentencia  impugnada  o  dentro  del curso de la  actuación  procesal,  violación de derechos o garantías, como para adoptar la  decisión  de  superar  los defectos de la demanda y decidir de fondo, según lo  dispone el inciso 3º del artículo 184 de la citada legislación.   

          En  mérito  de  lo  expuesto, la CORTE SUPREMA DE JUSTICIA, SALA DE  CASACIÓN PENAL,   

RESUELVE   

INADMITIR el libelo  casacional  presentado por el defensor de ALEXANDER   LÓPEZ   DÍAZ  y  JERSON  YAIR  HERNÁNDEZ, de acuerdo con  las razones expuestas en las consideraciones precedentes.   

De  conformidad  con el artículo 184 de la  Ley  906  de  2004,  es  facultad  de  la  parte  demandante elevar petición de  insistencia.   

Notifíquese y cúmplase.  

JOSÉ LUIS BARCELÓ CAMACHO  

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ  

FERNANDO ALBERTO CASTRO CABALLERO  

EUGENIO FERNÁNDEZ CARLIER  

MARÍA     DEL    ROSARIO    GONZÁLEZ  MUÑOZ   

GUSTAVO ENRIQUE MALO FERNÁNDEZ  

EYDER PATIÑO CABRERA  

PATRICIA SALAZAR CUELLAR  

LUIS GUILLERMO SALAZAR OTERO  

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria    

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