AP1087-2015(45512)

2015

Asistente Jurídico Inteligente

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    CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

GUSTAVO ENRIQUE MALO FERNÁNDEZ  

Magistrado ponente  

AP1087-2015  

Radicación N° 45512  

Aprobado acta No. 90.  

Bogotá, D.C., cuatro (4) de marzo de dos mil  quince (2015).   

VISTOS  

De plano, decide la  Corte   el  impedimento  conjunto  manifestado  por  los  doctores  JAVIER     IVÁN    CHÁVARRO    ROJAS    y    HERNANDO    QUINTERO  DELGADO,  Magistrados  de  la Sala de Decisión Penal  del  Tribunal  Superior  de  Neiva (Huila),   quienes   invocan   la   causal  4°  consignada  en  el  artículo 99 de la Ley   600   de  2000,   para  apartarse  del  conocimiento  de  este  proceso,   adelantado   en   contra   del   teniente   CARLOS  ANDRÉS   MAHECHA   BERNAL  y  los  soldados  profesionales        JIMMY       GIRALDO MARÍN y JHON FREDDY PARGA BONILLA,  por  la  conducta  punible  de  homicidio  en persona  protegida.   

HECHOS  

En   anterior   oportunidad   procesal  se  sintetizaron de esta manera:   

“El  informe  de  hechos, suscrito por el  Comandante  de  la  Compañía  Berlín,  Te.  MAHECHA BERNAL CARLOS ANDRÉS, da  cuenta   que  el  22  de  marzo  de  2006  en  el  desarrollo de la operación MISIL, el personal integrante  del  pelotón  Berlín  6  se  desplazó  hacia  el sector del área general del  corregimiento  de  Bruselas en Pitalito (H) con el fin  de  neutralizar posibles ataques a la población civil y saboteo a las próximas  elecciones  presidenciales  por información de la red de cooperante. Una vez en  el  área  se  organizó dispositivo amplio con el fin  de  mantener observatorios y tratar de ubicar el grupo  que     se    movía    sobre    el    sector,  una  vez     el    personal    se    ubicó    en    los  observatorios,    se  observó  la  presencia  de 4 sujetos que salieron de  una  vivienda  aproximadamente  a  las 06:30 horas y al notar la presencia de la  tropa  emprendieron  la  huida  disparando  contra la  tropa,  esta reaccionó, los  sujetos  al  salir corriendo uno de ellos se encontró con el grupo de cierre de  inmediato  disparó  al  personal  de  soldados  y  estos  a su vez reaccionaron  dándolo  de  baja; se continuó con la persecución de los otros tres sujetos y  posteriormente  uno  de  ellos  reacciona  disparando contra la tropa y de igual  manera  se  neutraliza  dándolo  de  baja y los otros dos huyeron. Las unidades  militares  están  adscritas  al Batallón de Infantería No. 27 MAGDALENA y los  participantes  son  SV.  RIVEROS  SARMIENTO FERNANDO, los soldados profesionales  GIRALDO  MARÍN  JIMMI,  VÁSQUEZ  ORDÓÑEZ CESAR, ORREGO NOREÑA JOSÉ y PARGA  BONILLA JHON FREDDY.   

Los  familiares  de los occisos SAÚL ORTIZ  MUÑOZ  y DANILO YEPES residentes en los predios de los hechos, expresan que las  víctimas  fueron  sacadas  de  su  vivienda y fueron asesinadas en presencia de  ellos     por    los  militares  sin que mediara  motivo alguno…”.   

ANTECEDENTES  

1.  Agotado  el trámite correspondiente a la  Ley  600 de 2000,    mediante    fallo    de  primer  grado  proferido  el  12  de  agosto de 2013  por  el  Juzgado  Segundo Penal    del   Circuito   de   Pitalito  (Huila),   se   condenó  a    los    miembros    del   Ejército   Nacional,  teniente     CARLOS  ANDRÉS  MAHECHA  BERNAL, y  soldados    profesionales    JIMMY   GIRALDO MARÍN y  JHON  FREDDY  PARGA BONILLA,  como  coautores  del  delito  de  homicidio en persona  protegida,   al   primero   de   ellos  en  concurso  homogéneo.   

Vale  anotar  que  a  la  investigación  también    fueron    vinculados    los   militares  César  Augusto  Vásquez  Ordóñez,  José  Wilson  Orrego   Noreña   y   Fernando  Riveros  Sarmiento,  respecto   de   los   cuales   se   decretó  la  ruptura de la unidad procesal. En tal  medida,  por  los  mismos  hechos  se  le condenó mediante sentencias del 12 de  febrero  y  6  de  junio  de  2013,  emitidas  por  el  Juzgado  Primero  de esa  especialidad   y   la  Sala  Penal  del  Tribunal  Superior  de  Neiva  (Huila),  respectivamente.   

2. Apelado     el     fallo    dictado  contra      MAHECHA     BERNAL,     GIRALDO      MARÍN      y      PARGA  BONILLA,   la   misma   Corporación   asumió   el  conocimiento  del  proceso  para  desatar  el  trámite de segunda instancia, en  desarrollo  del  cual  los  Magistrados  JAVIER IVÁN  CHÁVARRO   ROJAS   y   HERNANDO   QUINTERO  DELGADO  presentaron  escrito  el  20  de  febrero  de 2015, declarándose impedidos para  conocer  del  mismo,  con  fundamento  en  el  numeral  4° del artículo 99 del  Código  de  Procedimiento  Penal  de  2000,  es  decir,  por haber expresado su  opinión    respecto    del    asunto    que    ahora    se    somete    a    su  consideración.   

Al  efecto,  los  funcionarios,  luego  de  disertar  sobre  la  figura de los impedimentos y la causal invocada, repasan el  decurso  procesal  en  el  trámite  impulsado contra los sindicados     Vásquez     Ordóñez,     Orrego    Noreña    y    Riveros  Sarmiento,  con  el  fin  de  destacar que por haber  confirmado  la  providencia  condenatoria  de  primera instancia, referida a los  mismos   hechos,   “se   estaría   sometiendo  a  juzgamiento  los  mismas  (sic) conductas ya juzgadas en el referido proceso, en  el  cual  se valoró un elevado porcentaje de una prueba en común, representada  básicamente  en  las declaraciones rendidas por los militares y demás     pruebas    practicadas”.   

Opinan,  por consiguiente, que su criterio  ya  se  comprometió con el examen realizado  en  aquella  oportunidad,  en  la  que se descartó       la       legítima  defensa aducida en favor de los  procesados.   

En soporte de lo anotado, seleccionan a su  amaño   algunas  de  las  frases  contenidas  en  el  proveído  de  segundo grado, asi como en auto de la  Sala en el que se aborda el estudio de la causal invocada.   

3.   Con  pronunciamiento  del  24 de febrero siguiente, los doctores ÁLVARO ARCE TOVAR y  HÉCTOR  HUGO  TORRES VARGAS, también integrantes de  la    mencionada  Sala  de  Decisión, decidieron no aceptar  el  impedimento  formulado  por  los Magistrados CHÁVARRO  ROJAS  y  QUINTERO DELGADO y, en consecuencia, remitir la  actuación a esta Corporación para los fines correspondientes.   

Estimaron, tras resumir los planteamientos  de  aquéllos  y  aludir a la naturaleza de los institutos de los impedimentos y  las  recusaciones,  que la causal formulada no estaba llamada a prosperar, pues,  conforme  a  precedentes  de  esta  Corte,  no toda opinión emitida por el juez  sobre  el  objeto  del  proceso  da lugar a su declaratoria, sino solo la que se  produce  extraprocesalmente,  precisándose  que debe ser de fondo y sustancial,  “que vincule al funcionario judicial con el asunto  sometido    a    su  consideración,  al punto que le impida actuar con la  imparcialidad  y  ponderación  que de él espera el  conglomerado  social  y,  particularmente,    los    sujetos    procesales    que    intervienen   en   la  actuación”.   

Concluyeron,  entonces,  que  cuando  sus  homólogos     confirmaron    la    condena    emitida    contra    Vásquez      Ordóñez,      Orrego     Noreña     y     Riveros  Sarmiento,  no  efectuaron  valoración  probatoria  alguna  sobre  la  eventual  responsabilidad de GIRALDO MARÍN y MAHECHA BERNAL,  pues,  al  margen  de  que  se  hayan  pronunciado  sobre  elementos de juicio comunes, ello no afecta su  imparcialidad, por haber recaído sobre sindicados diferentes.   

CONSIDERACIONES DE LA CORTE  

En virtud de lo establecido en el artículo  103  de  la  Ley 600 de 2000, a la Corte le asiste atribución para pronunciarse  en  relación  con el impedimento propuesto dentro de una actuación que se rige  por  los  lineamientos  de esa sistemática, en tratándose de la manifestación  que     hacen    dos  Magistrados  de  la  Sala de Decisión Penal del  Tribunal     Superior     de     Neiva  (Huila),  la cual no fue aceptada por los demás integrantes de la misma.   

Ahora      bien,     respecto  de  lo que es materia de controversia la Sala en diversas  oportunidades   ha  expresado  que  el  instituto  de  los  impedimentos  y  las  recusaciones  tiene  una  clara  fuente  constitucional,  pues,  de  un lado, el  artículo  228  de la Carta Política dispone que la administración de justicia  es  función  pública  y  que sus decisiones son independientes, y, de otro, el  artículo  230  de  la  misma  prevé  que  en sus providencias los jueces sólo  están sometidos al imperio de la ley.   

En    desarrollo    del   principio  de  imparcialidad  que debe  presidir  las  actuaciones  judiciales, la legislación procesal ha previsto una  serie  de  causales  de  orden  objetivo y subjetivo por virtud de las cuales el  juez   debe  declararse  impedido  para  decidir,  garantizando  a  las  partes,  terceros,  demás  intervinientes  e  incluso  a  la  comunidad  en  general, la  transparencia   y   rigor   que   deben   presidir   la   tarea  de  administrar  justicia.   

Empero,  como  a  los  jueces no les está  permitido  separarse  por  su  propia voluntad de las funciones que les han sido  asignadas,  y  a  las partes no les está dado escoger libremente la persona del  juzgador,  las  causas  que  dan  lugar  a  separar  del conocimiento de un caso  determinado  a  un  juez  o magistrado no pueden deducirse por analogía, ni ser  objeto  de  interpretaciones  subjetivas,  en  cuanto  se  trata  de  reglas con  carácter  de  orden  público,  fundadas en el convencimiento del legislador de  que  son  éstas  y  no  otras  las  circunstancias fácticas que impiden que un  funcionario   judicial  siga  conociendo  de  un  asunto,  porque  de  continuar  vinculado  a  la  decisión compromete la independencia de la administración de  justicia  y quebranta el derecho fundamental de los asociados a obtener un fallo  proferido     por    un    tribunal    imparcial1.   

Son,  estos,  los  parámetros  que han de  gobernar  el  examen  de lo postulado por los funcionarios adscritos al Tribunal  de  Neiva,  conforme los  hechos  que  sustentan su manifestación de impedimento y la causal que se aduce  para        separarse       del       conocimiento       del       asunto.   

Al efecto, se tiene que los Magistrados que  expresan   su   impedimento   hacen   saber  que  en  trámite  independiente       (en  razón  a  la  ruptura  de  la  unidad  procesal),  pero  estrechamente  ligado  al que  ahora    llega   a   su   conocimiento,  analizaron las mismas circunstancias  fácticas  y  se  verificó  el  valor  de  la  prueba  recogida  en  contra  de  otros   investigados.   

Consideran,  entonces, que se configura la  causal  prevista  en  el numeral 4° del artículo 99  del   Estatuto   Procesal   Penal   de  2000,  así  redactada:   

“Que  el  funcionario judicial haya sido  apoderado  o  defensor  de  alguno  de los sujetos procesales, o sea o haya sido  contraparte  de  cualquiera  de  ellos,  o  haya  dado  consejo o manifestado su  opinión sobre el asunto materia del proceso”   

Ahora  bien,  respecto  de  este  motivo  impeditivo,  reiteradamente  ha  dicho  la  Corte2:   

«6. La causal  de  impedimento  invocada en el presente caso, está prevista en el artículo 99  numeral  6°  del  Código  de  Procedimiento  Penal  de 2000, en los siguientes  términos:   

Que  el  funcionario  judicial  haya  dado  consejo  o  manifestado  su  opinión sobre el asunto  materia del proceso.   

Frente a esta causal, la Sala ha sostenido  que  no toda opinión emitida por el juez sobre el objeto del proceso da lugar a  la   declaratoria   de   impedimento,   sino   sólo  aquélla  que  se  produce  extraprocesalmente  puede  conducir  a  la  separación  del asunto. Además, la  opinión  con poder suficiente para la separación del conocimiento del proceso,  debe  ser  de  fondo,  sustancial, es decir, que vincule al funcionario judicial  con  el asunto sometido a su consideración al punto que le impida actuar con la  imparcialidad  y  ponderación  que  de  él  espera  el  conglomerado social, y  particularmente    los   sujetos   procesales   que  intervienen en la actuación.   

Pero   no   se   trata   de   cualquier  pronunciamiento  u  opinión  abstracta  y  general, en tanto que la que resulta  impediente  debe  tener  estrecha  relación con el asunto que ha de resolver el  funcionario,  como  reiteradamente lo ha señalado la jurisprudencia de la Sala,  a    la    cual   acudieron   los   integrantes   del   Tribunal   Superior   de  Valledupar       para       inadmitir       el  impedimento,   

“no  toda  opinión  o concepto sobre el  objeto  del  proceso  origina causal impediente, pues la que adquiere relevancia  jurídica  en  esta materia es la emitida por fuera del proceso y de tal entidad  y  naturaleza  que  vincule al funcionario sobre el aspecto que ha de ser objeto  de decisión…”,   

tema sobre el cual agregó:  

“Además  ese concepto extraprocesal del  que  se  exige  identidad  absoluta  sobre  el  objeto  del  conocimiento,  debe  presuponer   un   razonamiento   con   entidad   suficiente  para  sustentar  la  manifestación  de  impedimento, esto es, que traduzca una motivación profunda,  un  compromiso  intelectual  que  lo  vincule  a  los  hechos que son materia de  juzgamiento   o,   como   lo  ha  señalado  recientemente  la  Sala,  debe  ser  ‘sustancial,  vinculante,  de  fondo,  que  constituya  una  barrera  que  cerca el juicio del  juzgador      y      le      impide      actuar     con     libertad’      (Auto      de      julio  19/2000)»3.   

Acorde con lo anterior, debe entenderse que  cuando  la  norma  relaciona  el  antecedente previo  consistente   en   que   el   funcionario   haya   dado   opinión   o  consejo,  remite,  en  principio, a  un  tipo de actuación extraprocesal, ajeno al estricto cumplimiento de la labor  de  administrar  justicia  deferido  al mismo por razón de su cargo.   

En    esa    medida,    si  lo  manifestado  se  consigna  formal  y  materialmente en una  decisión,      tendrá     que     analizarse  cada  caso  concreto  a efectos de determinar si ello  supera  esa  informalidad  a  la  que  remite  la  causal  en cita y cuyo fin es  precisamente   evitar   que  lo  expresado  por  fuera  del  proceso  en  estudio,  sea reiterado en éste,  poniendo   en   entredicho   la  seriedad  e  imparcialidad  de  quien  así  ha  actuado.   

Así las cosas, considera la Sala que en el  asunto    examinando,  no        se  materializa  la causal de  impedimento  aducida por los Magistrados del Tribunal  de   Neiva    para    separarse    del    conocimiento    del   trámite   ahora   sometido   a   su  consideración  en  segunda instancia, pues, si bien  es  cierto  que  en  anterior oportunidad tuvieron la oportunidad de referirse a  los  hechos  aquí  investigados,  también  lo  es que en el riguroso análisis  probatorio  no  se  pronunciaron sobre la responsabilidad penal de los militares  enjuiciados en esta ocasión.   

Entonces, si las  causales  de  impedimento  se  advierten  expresas,  en  cuanto  excepción a la  competencia    legalmente    deferida    a    los   funcionarios,   ello  es  razón suficiente para que no  quepan     analogías    o    interpretaciones    subjetivas,    debiendo  concluirse  carente  de  asidero  legal  la  manifestación  de  los mismos.   

Pero,  si  se  dijera  que por fuera de la  taxatividad  legal,  pueden  existir factores materiales que en un caso concreto  conduzcan  a  afectar la  independencia  o  imparcialidad  del  juez,  así  ello no se compadezca con las  causales  definidas  en  el texto legal, es menester  advertir    que    tampoco    en    esos  hechos  puestos de presente por los funcionarios en el escrito  ahora  examinado,  se  advierte  la  existencia  de  un  dicho  compromiso de la  justicia.   

En   efecto,  aducen  los  Magistrados  que  ya  en  ocasión  anterior  evaluaron  los mismos  hechos   que   ahora  prefiguran  el  proceso  seguido  contra  otros  de  los  supuestos  ejecutores  del  crimen,   y   que   además   hicieron  la  rigurosa  valoración  probatoria,  respecto  de  un “elevado  porcentaje”  de  los  medios  de  convicción  que  en    esta   ocasión  deberían  nuevamente  estudiar, agregando que en la  primera   oportunidad  descartaron  una  figura  excluyente  de  responsabilidad  aducida por la defensa.   

Sucede,  sin  embargo,  que  los  procesos  seguidos   en   contra  de   los   vinculados  operaron  independientes,  en la medida en que desde  el  cierre  de  la  fase  instructiva  se  declaró  la  ruptura  de  la  unidad  procesal.   

En éste orden  de   ideas,  al  margen  de  que  en otro momento  procesal     similar    se    hubiesen manifestado sobre los mismos hechos,  es  lo  cierto  que  ello  ninguna influencia debe tener respecto de su ulterior  examen   en   asunto  diferente,   pues,   como  bien  lo  indicaron  los  Magistrados  que  rechazaron  la  declaración  impeditiva,  sus  homólogos, al  confirmar  la primera condena, no se pronunciaron sobre la responsabilidad penal  de quienes son juzgados en esta oportunidad.   

Para   el   caso   analizado,   de   los  Magistrados  se  pide  únicamente  que examinen  la  prueba  en  lo  que concierne a los acusados MAHECHA  BERNAL,   GIRALDO   MARÍN   y  PARGA  BONILLA  y  tomen  las  conclusiones  que  correspondan,  sin  que  ello  implique recurrir a lo  verificado en el otro proceso.   

Por   lo   demás,  tratándose  de  dos  diferentes  trámites y, además, de tres   distintos  enjuiciados,  está  claro que las incidencias probatorias no son exactamente  iguales,  siendo  posible, también, que  el  análisis  reclamado  de  la  segunda instancia sea       ajeno       a       tópico       probatorio.   

En  suma, esos  hechos   analizados   por   la   Sala  de  Decisión  en  la  sentencia  traída  a  colación,  permiten  advertir,   sin  mayores  preámbulos,  que  en  los  Magistrados     que  suscribieron   la   decisión   respectiva,  no  se  configura  ninguna  de las causales de impedimento consagradas en la ley, razón  por  la  cual se declarará infundada su declaración  impeditiva,    debiendo,    por    tanto,  asumir  con  plena competencia el  análisis  del  asunto  que  en  segunda  instancia,  por impugnación del fallo  proferido  por  el  A quo,  ha    llegado    a    su   conocimiento.   

DECISIÓN  

En mérito de lo  expuesto,  la  Corte  Suprema  de  Justicia, Sala de  Casación Penal,   

RESUELVE  

DECLARAR  INFUNDADO  el impedimento conjunto que  en  razón  del  presente  asunto  han  manifestado los Magistrados del Tribunal  Superior  de  Neiva  (Huila),  doctores JAVIER  IVÁN  CHÁVARRO ROJAS y HERNANDO QUINTERO DELGADO, conforme  con las motivaciones plasmadas en el cuerpo de este proveído.   

Contra  esta  decisión  no  procede recurso  alguno.   

Cúmplase  y  devuélvase  al  Tribunal  de  origen.   

JOSÉ LUIS BARCELÓ CAMACHO  

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ  

FERNANDO ALBERTO CASTRO CABALLERO  

EUGENIO FERNÁNDEZ CARLIER  

MARÍA DEL ROSARIO GONZÁLEZ MUÑOZ  

GUSTAVO ENRIQUE MALO FERNÁNDEZ  

EYDER PATIÑO CABRERA  

PATRICIA SALAZAR CUÉLLAR  

LUIS GUILLERMO SALAZAR OTERO  

Nubia Yolanda Nova García  

Secretaria    

1 CSJ  AP, 19 oct. 2006, Rad. 26246.   

2  Entre  otros,  en CSJ AP, 5 jul. 2007, Radicado 27775, y CSJ AP, 22 agosto 2008,  Rad. 39397.   

3 CSJ  AP, 19 dic. 2000, Rad. 17844.     

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