AP1029-2015(45387)

2015

Asistente Jurídico Inteligente

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CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

LUIS GUILLERMO SALAZAR OTERO  

Magistrado ponente  

AP1029-2015  

Radicación n° 45387  

(Aprobado Acta No.83)  

          Bogotá,  D.C.,  veintiséis  (26)  de  febrero  de  dos  mil quince  (2015).   

ASUNTO  

La  Corte  decide  de  plano  el impedimento  manifestado  por el Juez Único Penal del Circuito con  funciones   de   conocimiento   de   Pamplona   para  conocer   del   proceso   que   se   adelanta  contra  FEVB  por el delito de actos  sexuales  abusivos  con  menor  de  14  años,  rechazado por su homólogo de la  ciudad de Cúcuta.   

   

HECHOS  

Según   se  desprende   del   escrito  de  acusación,  desde  el  año 2010, cuando la menor F.D.V.G. tenía  siete  años  de  edad,  viene siendo  víctima de actos sexuales  abusivos  por  parte  de  su  padre,  FEVB,  hechos  que  se presentaron en diversas oportunidades en la casa  de  habitación  del  imputado  ubicada  en  la finca  (…), vereda (…)   ,   como   en   el   taller  de  mecánica               “(…)”,  donde  éste labora. Acorde  con   la  información  obtenida,  el  último  acto se presentó el 19 de mayo de  2013,  cuando  la  menor  tenía diez años.   

ANTECEDENTES PROCESALES  

A  solicitud  de  la  representante  de  la  Fiscalía  General  de  la  Nación,  el 21 de enero de 2014 se realizó ante el  Juzgado  Primero  Penal  Municipal  con  funciones  de  control de garantías de  Pamplona  audiencia  de  legalización de captura, formulación de imputación e  imposición   de   medida   de   aseguramiento   en   contra   de   VB como presunto  autor  del  delito  de  actos  sexuales abusivos con menor de 14 años agravado,  oportunidad  en  que el juzgador se abstuvo de afectar al imputado con medida de  aseguramiento alguno.   

Impugnado   por   la   Fiscalía   dicho  pronunciamiento,  el  Juzgado  Penal del Circuito de Pamplona lo revocó y en su  lugar  decidió  imponer  medida  de  aseguramiento  consistente  en  detención  preventiva.   

Posteriormente,  el  2  de abril de 2014, la  Fiscalía  presentó  escrito de acusación y habiendo correspondido el trámite  de  la  audiencia  respectiva al Juez Único Penal del Circuito con funciones de  conocimiento  de  Pamplona,  oportunidad  en que se formalizó la acusación por  los delitos atribuidos en la imputación de cargos.   

Tras haber sido  relevado  el titular del Juzgado, el nuevo funcionario,  doctor     Miguel     Ángel     Leal    González,  decretó   varios   aplazamientos  de  la  audiencia  preparatoria,  y finalmente, el 3 de diciembre de 2014,  se  declaró  impedido para seguir conociendo de la actuación con fundamento en  las  causales 2 y 15 del artículo 56 de la Ley 906 de 2004, en cuanto aduce que  el  doctor  Jesús  Eduardo Jaimes Cote, defensor de confianza del acusado, a su  vez  actúa  como  apoderado  de su progenitor, señor Albano Ernesto Leal Mora,  dentro  del proceso de pertenencia adelantado en el municipio de Labateca (Norte  de  Santander),  trámite  en  el que sus honorarios y resultas le atañen a él  directamente.   

Allegadas  las  diligencias  por reparto al  Juez   Tercero   Penal   del   Circuito   con   Funciones   de  Conocimiento  de  Cúcuta,    éste   no  aceptó  la  manifestación  de      impedimento,      por      cuanto      dicha     manifestación          “…aflora  manifiestamente  desacertada,  y  por  ello  no  es  posible  que  aceptemos  el  adelantamiento  del  proceso por  competencia        excepcional…”  y  agrega  que  el mencionado funcionario no explica cómo            podría  alterarse su ecuanimidad y buen  juicio.   

En   tales   condiciones,   atendiendo  lo  previsto en el inciso segundo del artículo  16  de  la Ley 270 de 1996 “…en  armonía  con  lo establecido en el artículo     32.4     de     la    Ley    906    de    2004…”,        ordenó   remitir   la   carpeta   a   la   Sala  de  Casación    Penal    de    la    Corte,    por  considerar  que se trata de  definir          la         competencia  entre juzgados de diferentes  Distritos Judiciales.   

CONSIDERACIONES DE LA CORTE  

Inicialmente  debe aclarar al Sala que erró  el  Juzgado  Tercero Penal del Circuito con Funciones  de  Conocimiento  de  Cúcuta  al  convertir  el  trámite  del  impedimento  de su homólogo de Pamplona en un  conflicto  de competencia, el cual como es sabido no tiene cabida en el trámite  de  la  Ley  906  de 2004, como tampoco se trata en este caso de un incidente de  definición  de competencia, pues lo ocurrido en verdad fue la manifestación de  impedimento del funcionario judicial de Pamplona.   

No    obstante   que   el   Juez   de  Cúcuta  remitió  el  expediente  a  la  Corte  para  que  se  defina  “la  competencia”,  la  Sala se abstendrá de pronunciarse  al  respecto y en su lugar  resolverá    si    es    fundada    o    no    la  declaración  de  impedimento en cuestión.   

En   tales   condiciones,   en    virtud    de    lo   establecido   en   el   artículo    57    de    la    Ley    906    de    2004,   modificado  por  el  artículo 82 de la  Ley   1395   de   2010,   es  claro  que  le    asiste   atribución  a  la  Sala  para  pronunciarse  en  relación con el impedimento propuesto dentro de una  actuación  que  se  rige  por  los lineamientos del  sistema  penal  acusatorio,  en  tratándose  de  la  discusión  que  se  plantea  entre  dos  jueces  de  diferente      distrito      judicial,      como     ocurre     en     esta     oportunidad.   

En relación con dicho tema, ha precisado la  Sala  en  diversas  oportunidades que la garantía al debido proceso prevista en  el  artículo  29  de  la Constitución Política, implica el respeto y efectivo  cumplimiento  de  todas las prerrogativas judiciales instituidas en beneficio de  las  personas,  motivo por el cual la legislación procesal penal ha establecido  una  serie  de  eventualidades  que,  en caso de presentarse, dan lugar a que el  funcionario  se  declare  impedido  para  decidir, o en su defecto sea recusado,  pues  de  esta  manera  se  garantiza  la  transparencia  en  el ejercicio de la  función pública.   

Sin embargo, este imperativo ético  y  legal, de clara raigambre constitucional, no obedece a la  simple  voluntad  o  capricho  del  funcionario, pues  ello  implicaría simplemente la dejación   de   la  función  pública  deferida, como tampoco corresponde a las partes seleccionar  a  su  amaño el funcionario encargado de dirimir la  controversia.   

En      consideración  a  ello,  las  causas  que  dan  lugar  a  separar del  conocimiento de un caso determinado a un juez o magistrado no  pueden  deducirse  por  analogía,  ni ser objeto de  interpretaciones  subjetivas, en cuanto se trata de reglas con carácter  de orden público, fundadas en el  convencimiento  del  legislador  de que son    éstas    y   no   otras   las  circunstancias   fácticas   que   impiden  que  un  funcionario   judicial  siga  conociendo  de  un  asunto,  porque  de  continuar  vinculado  a la decisión compromete la independencia  de  la  administración  de  justicia y quebranta el  derecho  fundamental  de  los    asociados    a    obtener    un   fallo   proferido   por   un   tribunal  imparcial,  sin  perder  de  vista  que la  imparcialidad  judicial  no es un concepto que pueda confundirse  con discrecionalidad, ni mucho menos con arbitrariedad.   

En cuanto hace referencia a la manifestación  del  Juez  Penal del Circuito de Pamplona, lo primero a tener en cuenta en orden  a  decidir  el asunto son los criterios de taxatividad y excepcionalidad por los  cuales se rige el fenómeno de los impedimentos.   

Acerca del carácter taxativo de las causales  de    impedimento,    se    ha   pronunciado   la   Sala   en   los   siguientes  términos:   

“…En  desarrollo    del    principio   de   imparcialidad  que  debe  presidir  las  actuaciones judiciales, la  legislación  procesal  ha  previsto  una  serie  de  causales  de orden objetivo y subjetivo en las cuales  el  juez  debe  declararse  impedido  para  decidir,  garantizando a las partes,  terceros  y  demás intervinientes las formas propias  de cada juicio.   

Pero  dado  que  a los jueces no les está  permitido  separarse  por  su  propia voluntad de las funciones que les han sido  asignadas,  y  a  las partes no les está dado escoger libremente la persona del  juzgador,  las  causas  que  dan  lugar  a  separar  del conocimiento de un caso  determinado  a  un  juez o magistrado, no pueden deducirse por analogía, ni ser  objeto  de  interpretaciones  subjetivas,  dado  su carácter de reglas de orden  público,  fundadas  en  el convencimiento del legislador de que son éstas y no  otras  las circunstancias fácticas que impiden que un funcionario judicial siga  conociendo   de  un  asunto,  porque  de  continuar  vinculado  a  la  decisión  compromete  la  independencia  de  la administración de justicia y quebranta el  derecho  fundamental  de  los  asociados  a  obtener  un  fallo proferido por un  tribunal imparcial…”.   

Acorde   con   dichos  planteamientos,  la  manifestación  de  impedimento  del  funcionario  judicial  debe  ser  un  acto  unilateral,   voluntario,   oficioso  y  obligatorio  ante  la  concurrencia  de  cualquiera  de  las causales que de modo taxativo contempla la ley, para negarse  a  conocer de un determinado proceso y,  por lo mismo, debe estar soportada  dentro  de  los  cauces  del  postulado  de  la buena fe que rige para todos los  sujetos  procesales  y para el funcionario judicial, pues este instituto no debe  servir  para  entorpecer o dilatar el transcurso normal del proceso penal o para  sustraerse, indebidamente, de la obligación de decidir.   

En    esta   oportunidad,   las  causales  de  impedimento invocadas  por  el  Juez Único Penal del Circuito con funciones  de  conocimiento  de  Pamplona, están previstas en los  numerales  2  y  15  del  artículo  56 de la Ley 906 de 2004, en los siguientes  términos:   

“…2. Que el  funcionario  judicial  sea  acreedor  o  deudor  de  alguna  de  las partes, del  denunciante,  de  la  víctima  o  del  perjudicado, de su cónyuge o compañero  permanente  o algún pariente dentro del cuarto grado de consanguinidad o civil,  o segundo de afinidad”.   

“15.  Que  el  juez  o  fiscal haya sido  asistido  judicialmente, durante los últimos tres (3) años, por un abogado que  sea parte en el proceso”.   

Se observa que puntualmente el doctor Miguel  Ángel  Leal  González  expresa  que  su  impedimento  se circunscribe a que el  defensor  del  procesado  es  apoderado  de  su  padre  en  un  proceso civil de  pertenencia.   

Surge evidente que dicha situación en manera  alguna  se  subsume  en  los presupuestos fácticos exigidos por las causales en  mención,  por  cuanto  no  se  trata  que  “…el  funcionario  judicial  sea acreedor o deudor de alguna de las partes…”,   como   tampoco   que   él  hubiese  sido  “asistido”   por   el   defensor   del  acusado.   

Claramente  se desprende de las afirmaciones  del  Juez  de  Pamplona,  que  el  abogado Jesús Eduardo Jaimes Cote representa  judicialmente  es  a  su  progenitor, y no directamente al funcionario, al punto  que  ninguna  prueba  relativa  a  que  los honorarios y resultas del proceso de  pertenencia  instaurado  en el municipio de Labateca en nombre y representación  de Albano Ernesto Leal Mora, le atañen a él directamente.   

     

Como se anunció anteriormente, las causales  de   impedimento   o  recusación  no  pueden  deducirse  por analogía, ni ser  objeto  de interpretaciones subjetivas, motivo por el  cual   no   es  de  recibo  asimilar  la  calidad   de   acreedor  o  deudor  del  “juez”,  a  la  de acreedor o deudor del padre del funcionario; ni menos aún  que  la  expresión referida a que “…el  juez  o  fiscal  haya sido asistido judicialmente, durante los  últimos  tres (3) años, por un abogado que sea parte en el proceso…”,  pueda  equipararse  a la asistencia judicial de que ha sido  objeto el progenitor del funcionario.   

De     otra    parte,    cabe    relievar    que    para    la  separación del conocimiento del asunto es necesario  verificar   en   el   caso   concreto,   cómo   la  intervención   del   funcionario   representa   un  verdadero  compromiso  que puede ir en deshonra de la imparcialidad suya o de la  confianza  de la comunidad  en    su    actuación,  eventualidad  que  es  la  que determina el verdadero  compromiso   de   la  administración  de  justicia,  aspecto   al   que   ninguna   referencia  hizo  el  Juez  de  Pamplona  que  se  declaró impedido.   

No  se materializa, entonces, en el asunto  examinado,  ninguna  de  las causales de impedimento  invocadas     por    el    Juez    Único   Penal   del  Circuito  con  funciones  de  conocimiento  de  Pamplona  para separarse del conocimiento del asunto  sometido  a  su  consideración,  motivo por el cual  no se acepta el impedimento propuesto.   

En  mérito de lo expuesto, la Corte Suprema  de Justicia, Sala de Casación Penal,   

RESUELVE  

1.             Declarar    infundado  el  impedimento  manifestado  por el  Juez  Único  Penal  del Circuito con funciones de conocimiento de Pamplona para  conocer   del   proceso   que   se   adelanta  contra  FEVB  por el delito de actos  sexuales  abusivos  con menor de 14 años, motivo por  el   cual   deberá   continuar   frente   al   conocimiento   del  mismo.   

2.            Remitir las diligencias al Juzgado Único  Penal  del  Circuito  con  Funciones  de Conocimiento de Pamplona, para lo de su  cargo.   

3.            Comunicar  la presente determinación al  Juzgado  Tercero Penal del Circuito con Funciones de  Conocimiento de Cúcuta.   

Contra  esta  decisión  no  procede  ningún  recurso.   

Comuníquese y cúmplase  

JOSÉ  LUIS     BARCELÓ  CAMACHO   

JOSÉ LEONIDAS  BUSTOS MARTÍNEZ   

FERNANDO      ALBERTO      CASTRO  CABALLERO   

EUGENIO       FERNÁNDEZ CARLIER   

MARÍA  DEL  ROSARIO        GONZÁLEZ       MUÑOZ   

GUSTAVO  ENRIQUE  MALO  FERNÁNDEZ   

EYDER  PATIÑO  CABRERA   

PATRICIA   SALAZAR   CUÉLLAR   

LUIS GUILLERMO  SALAZAR OTERO   

Nubia  Yolanda  Nova  García   

Secretaria  

    

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