AP1027-2017(49418)

2017

Asistente Jurídico Inteligente

Selecciona un texto en la página o analiza el artículo completo.

ⓘ Puedes seleccionar un fragmento de texto o analizar el artículo completo.

      

FERNANDO ALBERTO CASTRO CABALLERO  

Magistrado Ponente:  

       AP1027-2017   

Radicado N. 49418  

Aprobado Acta No. 050  

Bogotá D.C., febrero veintidós (22) de dos  mil diecisiete (2017).   

VISTOS  

Se  pronuncia la Sala sobre la admisibilidad  de  la  demanda  de  casación  presentada  por la defensa de Luis Alberto Muete  Bolívar,  contra  la  sentencia  de segunda instancia proferida por el Tribunal  Superior  de  Villavicencio,  el  19 de septiembre de 2016, a través de la cual  confirmó  la  dictada anticipadamente por el Juzgado Segundo Penal del Circuito  de  la  misma  ciudad  que  lo  condenó  como  cómplice del delito de trata de  personas   agravado,  negándole  los  mecanismos  alternativos  a  la  pena  de  prisión.   

ANTECEDENTES  FÁCTICOS   

Fueron   consignados   en   la   sentencia  así:   

«Los  hechos ocurren en el año 2013 cuando  las  adolescentes  YYSZ,  MCRG y LMAG de 15, 16 y 17 años de edad, entre otras,  fueron  trasladadas  de  la ciudad de Villavicencio al establecimiento comercial  denominado  “Latin  Show”, ubicado en la vereda La Cristalina, jurisdicción  del  municipio  de Puerto Gaitán (Meta), con fines de explotación sexual. Para  el  mes  de  agosto  de  esa  anualidad, las jóvenes fueron halladas ejerciendo  actividades  de  prostitución  en  dicho  establecimiento  comercial,  que  era  atendido  por el señor Luis Alberto Muete Bolívar bajo la dirección de María  Yaneth Nova».   

ANTECEDENTES PROCESALES RELEVANTES  

1.  Los  anteriores  hechos motivaron que la  Fiscalía  General  de  la  Nación,  el  26  de  mayo  de  2016,  le  formulara  imputación  como  cómplice  del  punible  de  trata de personas descrito en el  artículo  188  A  del Código Penal, con la circunstancia agravante prevista en  el artículo 188 B del mismo estatuto, cargo al cual se allanó.   

Como medida de aseguramiento se le impuso la  detención preventiva en lugar de residencia.   

2.  Ante la aceptación de cargos, el asunto  llegó  a  conocimiento  del Juzgado Segundo Penal del Circuito de Villavicencio  que  el  15  de  septiembre  de 2014, luego de impartirle el trámite abreviado,  profirió  fallo  de  primer  grado  en  el que condenó a Muete Bolívar en los  términos  del  allanamiento y le impuso la pena de 60 meses de prisión y multa  de  266.66  S.M.L.V.  La sanción accesoria de inhabilitación para el ejercicio  de  derechos  y  funciones  públicas  se  impuso  en un término igual al de la  prisión.   

Tanto  la  suspensión  condicional  de  la  ejecución    de    la    pena,    como    la   prisión   domiciliaria   fueron  negadas.   

3. El fallo fue impugnado por la defensa del  procesado  con  el objeto de que la segunda instancia concediera el sustituto de  la   prisión   domiciliaria,   motivo  por  el  que  el  Tribunal  Superior  de  Villavicencio   se  pronunció  en  sentencia  de  19  de  septiembre  de  2016,  confirmando la decisión del a quo.   

4.  Contra  la  sentencia  de segundo grado,  recurrió   en   casación   la   defensa,   siendo   el   objeto  del  presente  pronunciamiento, la calificación del libelo.   

DEMANDA  

Amparado  en  la  causal  segunda  de  casación,  sostiene  el  recurrente  que se configuró un vicio de  garantía  por  trasgresión  del  debido  proceso,  al  desconocer  el  derecho  contemplado  en  el  artículo  31  constitucional,  en  tanto la negativa de la  prisión  domiciliaria  se  fundó  en la aplicación del artículo 38 B numeral  1º   del   «código   de  procedimiento»,  lo cual no  fue   objeto   de   análisis   por   parte   del   fallador  de  primer  grado.   

          Precisa que el tema de  controversia  tuvo  que  ver  con el estudio del artículo 199 de la Ley 1098 de  2006,  por  lo que considera el demandante que el Tribunal tenía que limitar el  objeto del pronunciamiento al análisis de dicho precepto.   

          En  ese  orden, estima  que  se  trasgredió  el  principio  de no agravación, toda vez que al negar la  prisión  domiciliaria,  con  base  en  un  precepto  no  discutido  en  primera  instancia,   el   Tribunal  hizo  más  gravosa  la  situación  del  procesado.   

          Y     señala:  «si  el  ad  quem  hubiese  respetado  el  debido  proceso, habría concedido la prisión domiciliaria al no  encontrar  próspero  el  argumento  del  a  quo  y si el de la defensa, como en  efecto  lo  hizo,  pero sin extenderse más allá de lo puesto a su disposición  jurídicamente».   

          La  solicitud frente a  este  reparo  es  que se case la sentencia, dictando el fallo de reemplazo en el  que  se  conceda  la  prisión  domiciliaria  a  Luis  Alberto  Muete  Bolívar.   

          Como  segunda  censura  aduce  la  vulneración  del  derecho  de  defensa,  en  tanto que se aceptó el  argumento  de  la defensa acerca de que la prohibición prevista en el artículo  199  del  Código  de  Infancia y Adolescencia, no era aplicable a este caso, no  obstante  se  negó  la  prisión  domiciliaria a partir de una norma que no fue  siquiera mencionada por el juez de primera instancia.   

Reitera  las  razones  expuestas  frente al reparo anterior, agregando que la sentencia del Tribunal de  Villavicencio fue ultra petita.   

             

Promueve un tercer reparo  el      que      enuncia      como     «vulneración  del  principio  de  consonancia  por  acción  de la  sentencia     de     segunda     instancia     con     el     tema     de     la  apelación»,   el   que  básicamente  se  soporta  en  los  mismos  argumentos  de  las  dos  anteriores  censuras.   

CONSIDERACIONES DE LA SALA  

1. La Corte viene reiterando que el juicio de  admisibilidad  de una demanda de casación comprende el estudio de dos aspectos:  (i)  su  idoneidad formal, que  guarda  relación con el cumplimiento de las exigencias de claridad, concreción  y  debida  fundamentación  requeridas  por  la  ley  y  la lógica de la causal  aducida;  y  (ii)  su  idoneidad sustancial,  que se vincula con la aptitud del escrito para la realización de  los fines del recurso.   

2.  Frente  a  los  reparos  que  postula el  recurrente,  tres  en  total,  en  realidad  se  trata  de  un solo cargo que se  pretende  desarrollar  por  el camino de la causal segunda de casación, la cual  corresponde  a  la nulidad cuando quiera que se adviertan violaciones relevantes  e insubsanables que menoscaben la garantía del debido proceso.   

Con  relación  a  la  acreditación de esta  causal,   se   impone  al  demandante  proceder  con  precisión  y  claridad  a  identificar   la   clase   de   irregularidad   sustancial   que   determina  la  invalidación,  plantear  sus  fundamentos  fácticos, indicar los preceptos que  considera  conculcados  y  expresar  la  razón  de su quebranto, especificar el  límite  de  la actuación a partir de la cual se produjo el vicio, así como la  cobertura de la nulidad.   

Igualmente, corresponde al censor evidenciar  que  procesalmente  no  existe manera diversa de restablecer el derecho afectado  y,  lo  más  importante,  comprobar que la anomalía denunciada tuvo injerencia  perjudicial  y  decisiva  en  la  declaración de justicia contenida en el fallo  impugnado  (principio de trascendencia), dado que este recurso extraordinario no  puede   fundarse   en   especulaciones,  conjeturas,  afirmaciones  carentes  de  demostración o en situaciones ausentes de quebranto.   

La  declaratoria  de  nulidades  se  enmarca  dentro  de  los  principios que las regulan, que si bien no aparecen consagrados  normativamente  en  el  Código  de  Procedimiento  Penal, si han sido objeto de  desarrollo por la jurisprudencia de la Sala, según la cual:   

Tales axiomas se concretan en los siguientes  postulados:  sólo  es posible solicitar la nulidad por los motivos expresamente  previstos  en  la  ley (principio de taxatividad); quien alega la configuración  de  un  vicio  enervante  debe  especificar  la causal que invoca y señalar los  fundamentos   de  hecho  y  de  derecho  en  los  que  se  apoya  (principio  de  acreditación);  no  puede deprecarla en su beneficio  el  sujeto  procesal que con su conducta haya dado lugar a la configuración del  yerro  invalidante,  salvo el caso de ausencia de defensa técnica (principio de  protección);  aunque se configure la irregularidad, ella puede convalidarse con  el  consentimiento expreso o tácito del sujeto perjudicado, a condición de ser  observadas       las       garantías      fundamentales      (principio      de  convalidación);  no  procede la invalidación cuando  el  acto  tachado  de  irregular  ha  cumplido el propósito para el cual estaba  destinado,  siempre  que  no  se  viole  el  derecho  de  defensa  (principio de  instrumentalidad);    quien   alegue   la  rescisión  tiene  la  obligación indeclinable de demostrar no  sólo  la  ocurrencia  de  la incorrección denunciada, sino que ésta afecta de  manera  real  y  cierta  las  bases  fundamentales del  debido  proceso  o  las garantías constitucionales (principio de trascendencia)  y,  además,  que para enmendar el agravio no existe remedio procesal distinto a  la    declaratoria    de   nulidad   (principio   de   residualidad).  (CSJ AP, 17  jun 2015, rad.46309)   

          2.1  En  el  caso  objeto  de  estudio,  el censor incurre en varios  errores  que  imponen  la  inadmisión  del  libelo.  Uno de ellos es que pese a  alegar  una  vulneración  al  derecho  de  defensa  por haberse pretermitido la  instancia,  cuando el Tribunal planteó cuestiones novedosas que en su sentir no  fueron   objeto   de   pronunciamiento   por   el   a  quo,  la  solución  que  propone  para  subsanar  esa  presunta  irregularidad  es  un  fallo  de  sustitución en el que se conceda la  prisión  domiciliaria,  sin  tener  en  cuenta  que  de prosperar el reparo, lo  correcto   sería  anular  el  fallo  de  segundo  grado,  en  orden  a  que  el  ad quem ajuste su decisión a  los temas objeto de apelación.   

          Bajo  un  errado  entendimiento  del  principio  de  no reformatio  in  pejus,  pretende hacer ver  que  el  Tribunal  agravó  la  situación del acusado, supuesto de hecho que no  corresponde  con  la  realidad  que  arroja  el  proceso, en la medida en que el  fallador   mantuvo   la   decisión   que   ya  había  tomado  el  a  quo  de  negar  el  sustituto penal, de  donde  la  acreditación  de  la situación que daría lugar a la nulidad es del  todo defectuosa.   

         

          Mal  puede  el  casacionista  pretender  que  por  haber el Tribunal  abordado  el  estudio  de  otros  requisitos  para  la concesión de la prisión  domiciliaria,  se  esté  vulnerando el derecho de defensa al pronunciarse sobre  aspectos  a los que no hizo referencia el sentenciador de primer grado, toda vez  que  el  tema  objeto  de  disenso  es  la prisión domiciliaria, por lo cual el  ad  quem tenía que estudiar  los  aspectos inescindiblemente vinculados a la misma, enumerados claramente por  el  artículo 38  del Código Penal, aplicable a este caso dada la fecha de  comisión  del  hecho,  año  2013,  data para la que dicha norma no había sido  modificada con la inserción del artículo 38 B al mismo estatuto.   

          El  mandato primeramente mencionado es de obligado estudio a la hora  de  verificar  el  cumplimiento  de  las  exigencias  legales  para sustituir la  prisión  por  la  reclusión domiciliaria y resulta ser un aspecto vinculado en  forma  sustancial  al tema objeto de apelación, que no puede ser evadido por el  fallador  como  sí  lo  pretende  el  censor a la hora de sustentar la supuesta  trasgresión del debido proceso.   

          Olvida   que  frente  al  beneficio  en  cuestión,  actualmente  se  establecen  una  serie  de excepciones, tanto por el monto de la pena legal para  cada  conducta,  como  por  la clase de delito, exclusiones se aplican de manera  objetiva,  de  modo  que verificado el supuesto de hecho, esto es, que el asunto  corresponde  a  una  conducta de aquellas exceptuadas, ya sea por el monto de la  sanción   o   por  la  naturaleza  de  la  conducta,  el  juez  no  debe  hacer  consideraciones   adicionales  para  establecer  la  viabilidad  del  sustituto.   

Empero,  si  no  existe  ninguna  de  estas  limitaciones,  el estudio deber ceñirse a las previsiones del artículo 38 o 38  B  del  estatuto  punitivo,  según  sea el caso de acuerdo con los criterios de  aplicación  de  la  ley  en el tiempo, teniendo en cuenta la fecha de comisión  del hecho.    

En  ese  orden,  la  queja  del censor está  indebidamente  propuesta,  pues  si  su  intención  es  que su representado sea  cobijado  con  la prisión domiciliaria, contaba con la posibilidad de atacar la  postura  del  Tribunal  a  través del recurso extraordinario, identificando los  probables  yerros  de  aplicación de la norma, para hacer ver a la Corte que en  el  caso  de Muete Bolívar están dados los requisitos previstos en la ley para  conceder la prisión domiciliaria.   

          Contrario  a  ello, especula sobre una irregularidad trasgresora del  debido  proceso  realmente  inexistente  de  la  que  se  vale  para  evadir una  discusión  que  le  competía abordar por la vía de las causales de casación,  si  su  finalidad  era  la obtener para su prohijado el sustituto de la prisión  domiciliaria.    

          Así  las  cosas, ante las falencias argumentativas del único cargo  que  se  postula  contra  el  fallo  del Tribunal de Villavicencio, se impone su  inadmisión.   

3.  De  otra  parte,  no  evidencia  la Sala  violación     de     derechos     fundamentales     o   garantías     de   los   intervinientes   como   para   ejercer   la   facultad   oficiosa  de   índole  legal  que  al   respecto  le  asiste a la Corporación.   

4.  En  caso de que se acuda al mecanismo de  insistencia,  deberán seguirse los parámetros fijados en el CSJ, AP 12 de Dic.  2005, Radicado 24.322.   

          En   mérito  de  lo  expuesto,  la  CORTE  SUPREMA     DE     JUSTICIA,     SALA     DE     CASACIÓN     PENAL,   

RESUELVE   

          INADMITIR  la demanda de casación presentada por la defensa de Luis  Alberto Muete Bolívar.   

Contra esta decisión, de conformidad con lo  dispuesto  en el artículo 184 de la Ley 906 de 2004, es facultad del demandante  elevar petición de insistencia.   

Notifíquese y cúmplase,  

EUGENIO FERNÁNDEZ CARLIER  

JOSÉ FRANCISCO ACUÑA VIZCAYA  

JOSE LUIS BARCELÓ CAMACHO  

FERNANDO ALBERTO CASTRO CABALLERO  

LUIS ANTONIO HERNÁNDEZ BARBOSA  

GUSTAVO E. MALO FERNÁNDEZ  

EYDER PATIÑO CABRERA  

PATRICIA SALAZAR CUELLAR  

LUIS GUILLERMO SALAZAR OTERO  

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria    

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *