AP1003-2015(45459)

2015

Asistente Jurídico Inteligente

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    CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

GUSTAVO ENRIQUE MALO FERNÁNDEZ  

Magistrado ponente  

AP1003-2015  

Radicación N° 45459.  

Aprobado acta No. 83  

Bogotá, D.C., veintiséis (26) de febrero de  dos mil quince (2015).   

VISTOS  

Conforme  a lo reglado en el numeral 4° del  artículo  32  de  la  Ley  906  de  2004,  define  la Corte la competencia para  resolver  la  solicitud de preclusión elevada por la  Fiscalía   26   Local   de   Tunja   (Boyacá),  en  el  curso  del   presente   diligenciamiento   que  se  adelanta  respecto  de  OJC,  quien    es  investigado  por  la  presunta  comisión de la conducta punible de  inasistencia          alimentaria.   

HECHOS  

En  informe ejecutivo, el ente instructor los reseña de la siguiente manera:   

“La  señora  NETQ, en representación de  su   entonces,  menor  hijo  (sic):  FLJT,  el  día  12 de abril de 2012 formuló denuncio contra el señor  OJC,   por  el  presunto  punible  de  INASISTENCIA ALIMENTARIA, argumentando que ha incumplido el pago de  su  obligación  alimentaria,  fijada inicialmente, el 29 de agosto de 2000, por  el  Juzgado  Tercero  de  Familia  de  Tunja, en la suma de ciento cincuenta mil  pesos  ($150.000)  y  posteriormente, el 3 de febrero de 2004, reajustada pro el  Juzgado  Once  de  Familia  de  Bogotá  en  la  suma  de  doscientos  mil pesos  ($200.000).  Indicó que para esta fecha la deuda ascendía a la suma aproximada  de   once   millones   de  pesos  ($11’000.000)”.   

ANTECEDENTES  

La  investigación por los hechos anteriores  fue  asumida por la Fiscalía 26 Local de Tunja (Boyacá), dependencia que luego  de  recaudar  varios  elementos  materiales probatorios, el 13 de agosto de 2014  elevó solicitud de preclusión ante el juzgado de conocimiento.   

En tales condiciones, sustentó oralmente su  petición,  en  audiencia llevada a cabo el 4 de febrero de 2015 ante el Juzgado  Tercero    Penal    Municipal    con    funciones   de   conocimiento   de   esa  ciudad.   

En dicho acto, luego de verificar el riguroso  traslado  a  las partes e intervinientes, el titular de ese despacho se declaró  “falto  de  competencia”  para decidir acerca de lo deprecado por la delegada de Fiscalía.   

Al  efecto, se apoyó en el contenido de los  artículos  233 del Código Penal y 43 –inciso  2°-,  331 y 332 del Código de Procedimiento Penal de 2004,  para  advertir  que  siendo  el delito de inasistencia  alimentaria   de   tracto   sucesivo   y   ejecución  permanente,  su  consumación se prolonga hasta el momento en que se presenta el  escrito acusatorio, lo cual no ha acontecido en este evento.   

Así,  como  en  este asunto no hay claridad  acerca  del  lugar donde ha estado domiciliada la víctima, ya que durante estos  años  ha  residido  simultáneamente  en  las  ciudades de Bogotá –radicada  allí  en  la  actualidad- y  Tunja,  el problema jurídico para determinar la competencia debe resolverse con  base  en  la regla contenida en el inciso 2° del citado artículo 43, es decir,  por  el  lugar  en  donde  la  Fiscalía tenga los elementos fundamentales de la  acusación.   

En  tal  medida,  el  funcionario  judicial  realiza  su  propio  análisis de las circunstancias fácticas para concluir que  dichos  elementos  se encuentran en la ciudad de Bogotá, motivo suficiente para  declarar   la   incompetencia   de   su   despacho,   en   razón   del   factor  territorial.   

Consecuente  con  ello,  debido  a  que  la  definición  de  la  competencia  comprende a despachos judiciales de diferentes  distritos,  ordenó  la  remisión de la actuación a esta Corporación para los  efectos correspondientes.   

CONSIDERACIONES DE LA CORTE  

De acuerdo con lo preceptuado en el numeral  4°  del  artículo  32  de la Ley 906 de 2004, a la Corte le asiste atribución  para   pronunciarse   respecto   de   la  definición  de  la  competencia  que  con  ocasión  del presente  asunto    promueve    el   titular   del      Juzgado     Tercero   Penal  Municipal  con  funciones  de  conocimiento   de   Tunja  (Boyacá),  buscando       apartarse  del mismo, al  considerar   que   los   hechos   ocurrieron   en   la  ciudad  de  Bogotá,      por      ser  allí  la  residencia   del   afectado   con   el   presunto   ilícito   de   inasistencia   alimentaria   objeto  de  investigación.   

Para  la  Sala,  debe anotarse desde ya, la  declaratoria          de         incompetencia  realizada  por  el  juez  penal  municipal, se ofrece no solo innecesaria, sino  contraria a claros principios de celeridad y eficacia.   

Es  que, si de entrada se advierte clara la  redacción   del   artículo   43   del   Código   de  Procedimiento  Penal  de  2004  que  él  mismo cita,  resulta   cuando   menos  inoficioso  –y    dilatorio-,   que   cuestione   lo  concerniente  al  lugar de comisión del delito, siendo claro que en este evento  el   fiscal   del   caso,   con   sobradas      razones,      optó      por     presentar     la  solicitud de preclusión   en  la  ciudad  de  Tunja,  pese a que es posible que parte de los  efectos      del      delito     hayan   tenido  ocurrencia     en     diferente     comprensión  territorial.   

Claro  está, aunque la Ley 906 de 2004 no  regula  el  procedimiento  a  seguir  cuando  el funcionario judicial se declare  incompetente  para  definir  la  solicitud  de  preclusión,  es claro que si el  artículo  331  de  esa normatividad dispone que la misma sea presentada ante el  juez  de  conocimiento,  la  definición  de  quien  ostente  esa  calidad  debe  determinarse por sus disposiciones generales.   

En  otras  palabras,  aunque los preceptos  sobre  competencia  territorial  contenidos  en  los  artículos  42  y  siguientes  del  Estatuto  Procesal Penal de 2004 se refieren  directa  y  exclusivamente  al  juzgamiento  de  las conductas punibles, lo cual  parte  necesariamente  de  la  presentación  de un escrito de acusación cuando  hubiere  lugar  a  ello,  las  mismas  reglas  puede  aplicarse en el caso de la  petición  de  preclusión,  teniendo  en  cuenta  que  en  la mayoría de estos  eventos  no  hay  lugar  propiciar  el  inicio  de  la  etapa  de  la  causa,  precisamente  porque de la  información  legalmente  recaudada  durante la fase investigativa, la Fiscalía  llega  a  la  conclusión  de  que  no  hay  mérito para enjuiciar a la persona  denunciada penalmente.   

Entonces,  si la Fiscalía opta por acudir  ante   el   juez   de  conocimiento  para  sustentar  una solicitud preclusiva, deberá hacerlo, según el  inciso  1° del artículo 43 de la Ley 906 de 2004, ante el juez del lugar donde  ocurrió  el  delito,  y  si  éste  se  presentó en varios lugares, como aquí  sucedió,  procederá  a  definirlo  ateniendo las directrices del inciso 2° de  dicha  disposición, así  redactada:   

“Cuando  no  fuere posible determinar el  lugar  de ocurrencia del hecho, éste se hubiere realizado en varios lugares, en  uno  incierto  o  en  el  extranjero, la competencia del juez de conocimiento se  fija  por el lugar donde se formule acusación por parte de la Fiscalía General  de  la Nación, lo cual hará donde se encuentren los elementos fundamentales de  la              acusación”.   

En el presente  asunto,   no   es   objeto  de  discusión  que  el  hecho se ejecutó en por  lo     menos     dos     lugares    diferentes,   correspondientes   a  las  ciudades  de  Bogotá  y  Tunja,   que   es   donde  el  afectado  FLJT  ha  residido    durante    los    últimos  años,  habiendo  trascendido  que  lo  ha hecho alternamente en  ambas  y que incluso hoy día estudia en la primera y  viaja cada fin de semana a la segunda.   

Por ello, entonces, no se entiende por qué  el  juez  de  conocimiento  desdice  de  lo válidamente actuado por el fiscal y  busca  modificar tan precisas reglas, ignorando, también, que cuando el aludido  precepto  significa  que  el  fiscal  acusará en el lugar donde “se     encuentren    los    elementos    fundamentales    de    la  acusación”,   simplemente  está  facultando  al  funcionario  para  que  decida, conforme su particular teoría del caso, en qué  lugar  puede  mejor  desplegar  esa  tarea  demostrativa  que le compete ante el  funcionario  judicial,  al  margen  de  que  en  otros lugares reposen medios de  convicción    adicionales    que    soportan    su  pretensión.   

Como  lo propio  cabe  decir  cuando  se  trata  de  la  solicitud de  preclusión,  es  la  Fiscalía  -no el juez de la  causa-        la        que       autónomamente  determina,  acorde con  los  elementos  materiales  de  prueba  recaudados, en donde tiene los elementos  fundamentales    para    sustentar   una   u   otra  pretensión.   

Por lo anterior, no cabe la menor duda que  la  actitud  aquí  observada  por  el  Juez  Tercero  Penal  Municipal de Tunja  configura  una  indebida  intromisión  en  las  facultades  de la Fiscalía, lo  que    además  hace  con  una tesis absurda,  asegurando  que  el  domicilio  actual  del  perjudicado  es el que determina  el  factor  territorial  en los ilícitos de ejecución permanente, dejando   de   lado   que   si   ello   fuera  así,  cada    que    la    víctima   modifique   el   mismo,  habría  que cambiar al    juez    del   proceso.   

Además,     en     sus     ligeros  análisis  el juez de conocimiento no tuvo en cuenta  las  sólidas  razones  por  las  cuales  la  Fiscal 26 Local de Tunja optó por  continuar con la investigación en esa ciudad.   

Recuérdese   que   la   denuncia   fue  presentada   por   la   madre   del   ofendido   en  esa ciudad el 7 de octubre de 2012, fecha en la cual  residían   allí  y  además  el  joven  Jiménez  Torres  aún  era  menor  de  edad.   

Adicionalmente,  como  lo  explicó  la  funcionaria    fiscal,   el   lapso   temporal   de  los  hechos  investigados  cobija  los  años  2004  y  2012,  durante  los  cuales  el menor en comento ha  residido   en   una   y  otra  ciudad,  significando  ello,  sin lugar a debate, que el presunto delito se  ha  perpetrado  en  varios  lugares  (Tunja y Bogotá). De ahí que no haya sido  caprichosa  ni  arbitraria  su decisión de elevar la petición preclusoria ante  el  juzgado  de  conocimiento  de  Tunja,  teniendo  en  cuenta  que  si hubiese  optado  por  allegar  escrito acusatorio,  también  ese  funcionario  judicial  sería el competente para  adelantar  la fase del juzgamiento pues, es allí donde cuenta con los elementos  fundamentales para sustentar la misma.   

En  esa  medida,  ningún reparo merece la  competencia    en    cabeza    del    juez    penal  municipal          de          Tunja, ya que fue en esta ciudad donde  se  formuló la denuncia,  por  ser  el  lugar  donde  el  afectado  y  su representante legal –la   madre   querellante-  habían  estado  domiciliados desde la época en que, estiman, el padre ha incumplido con  la  cuota  alimentaria  fijada  por  un  despacho judicial de esa municipalidad,  independientemente   de   que   después   haya   sido  modificada  por  uno  de  Bogotá.   

Para   lo  que  se  examina,       entonces,      la    fiscal   encargada   del  asunto  estimó  elevar  su  pedimento  de  preclusión  ante     los     jueces    penales    municipales  de  Tunja, y con ello, una  vez  asumido  por el juez competente el conocimiento,  fijó  definitivamente  la  competencia   por   el   factor   territorial,  sin  que  sea  posible  variarla  al antojo del funcionario  judicial,  a  excepción de los tópicos referidos a  impedimentos o incompetencia demostrada.   

En     suma,     si     la  representante  de la Fiscalía presentó su petición  preclusiva  ante  uno  de los jueces que tiene plena  legitimidad  para  conocer  del  asunto, mal puede el  juzgador  modificar  esa  ya  definida intervención  precisa    de    la    justicia,    apenas    pretextando    que    carece  de  competencia  por cuanto los  hechos tuvieron ocurrencia en un lugar diferente.   

Acorde   con   lo   anotado,  de  manera  inmediata  se  enviará  la  actuación  al  Juzgado  Tercero     Penal  Municipal  con funciones  de  conocimiento de Tunja,  para  que  sin  más dilaciones inoficiosas proceda a continuar con la audiencia  de               preclusión.   

DECISIÓN  

En  mérito  de  lo expuesto, la    Corte    Suprema    de    Justicia,    Sala   de   Casación  Penal,   

RESUELVE  

RATIFICAR  que  el  conocimiento  para  conocer  este  caso  corresponde  al  Juzgado  Tercero Penal  Municipal  con  funciones de conocimiento de Tunja (Boyacá), a cuyo despacho se  ordena la remisión inmediata del mismo.   

En    consecuencia,    se   DECLARA   infundada  la  declaración  de  incompetencia  realizada  por el titular de ese despacho judicial en curso de la  audiencia de preclusión.   

Contra  esta  decisión  no  procede recurso  alguno.   

Cúmplase.  

JOSÉ LUIS BARCELÓ CAMACHO  

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ  

FERNANDO ALBERTO CASTRO CABALLERO  

EUGENIO FERNÁNDEZ CARLIER  

MARÍA DEL ROSARIO GONZÁLEZ MUÑOZ  

GUSTAVO ENRIQUE MALO FERNÁNDEZ  

EYDER PATIÑO CABRERA  

PATRICIA SALAZAR CUÉLLAR  

LUIS GUILLERMO SALAZAR OTERO  

Nubia Yolanda Nova García  

Secretaria    

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