AHP973-2017(49778)

2017

Asistente Jurídico Inteligente

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JOSÉ FRANCISCO ACUÑA VIZCAYA  

Magistrado ponente  

AHP973-2017  

Radicación No. 49778  

Bogotá  D.C., veinte (20) de febrero de dos  mil diecisiete (2017).   

VISTOS  

Dentro del término previsto en el artículo  7º        de        la        Ley        10951  de  2006, que reglamentó el  artículo  30  de  la  Constitución  Política,  se  resuelve  la  impugnación  interpuesta  contra  el  auto  de  8  de  febrero  de  2017, mediante el cual la  Dra.    PATRICIA    RODRÍGUEZ    TORRES,   Magistrada   de  la  Sala  Penal  del  Tribunal   Superior   del   Distrito   Judicial   de  Bogotá,   declaró   improcedente   el  amparo  de  hábeas  corpus,    impetrado    por    la    ciudadana    mexicana    JESSICA GUADALUPE DELGADO.   

ANTECEDENTES  

1.  El  Juzgado  Cincuenta  y  tres  Penal del Circuito con Funciones de Conocimiento de Bogotá,  mediante  sentencia  de 29 de febrero 2016,  condenó  a  JESSICA  GUADALUPE DELGADO a la pena de 64 meses de  prisión por el delito de tráfico de estupefacientes.   

La  condenada está privada de la libertad,  sin solución de continuidad, desde el 13 de octubre de 2015.   

2. Correspondió la  vigilancia  de esa condena al Juzgado Cuarto de Ejecución de Penas y Medidas de  Seguridad de Bogotá.   

En ejercicio de esa función, la mencionada  autoridad judicial ha dictado las siguientes determinaciones:   

2.1. La providencia  de      14      de     diciembre     de     20152,  a  través de la cual negó  la  solicitud  de  libertad condicional formulada por JESSICA GUADALUPE DELGADO,  porque  la  petición  no  contaba con la «documental  actualizada  por  parte  de  la  oficina  jurídica de la Reclusión Nacional de  Mujeres el Buen Pastor».   

2.2. El auto de 12  de          enero          de          20173,  en  el  cual  reconoció la  redención  de  pena  por  un  lapso  de  24 días y 12 horas, con fundamento en  certificados  por estudio y calificación de conducta de la condenada, aportados  por  la Asesora Jurídica de la Reclusión de Mujeres el Buen Pastor de Bogotá.   

3. El 23 de enero  de    2017,    la    condenada    formuló   una   petición   de   hábeas              corpus4,  con  el  fin  de  que se le  conceda    «la  prisión  domiciliaria  u  otro  beneficio»  porque,  según  su opinión, ha purgado  «15  meses» de prisión,  no  tiene  antecedentes penales, es una persona de 21 años de edad y de escasos  recursos    económicos,    aspecto   «determinante  para incurrir en la conducta objeto de investigación  y  condenada»,  comportamiento  del  cual manifiesta  «estar   arrepentida».   

Se  queja,  además,  porque  en  el Centro  Carcelario  le  están  «exigiendo hacer el curso de  inducción  al  tratamiento después de tener 15 meses físicos de estar privada  de  la libertad y 11 meses de condenada, para tener derecho a cambiar de fase de  seguridad».   

Afirma  que  desde  septiembre  de  2016 ha  solicitado  su  incorporación  a dicho curso, pero le han respondido, en varias  oportunidades,   que   «hay   muchas   mujeres   en  lista».   Esa   situación,   agrega,  «está   entorpeciendo»   su  proceso  porque  no  podrá  avanzar  a  la fase de mediana seguridad y, en consecuencia,  acceder  a  beneficios  como  el  permiso  administrativo de hasta 72 horas y la  libertad condicional.    

Por  último, se quejó porque su pasaporte  está    «próximo   a  vencer»,  situación que la expondrá a dificultades  por carecer de ese documento de identificación.    

4. Correspondió el  conocimiento  de  la  acción  constitucional a la Dra.  PATRICIA  RODRÍGUEZ  TORRES,  Magistrada  de la Sala  Penal  del Tribunal Superior  del Distrito Judicial de Bogotá.   

DECISIÓN IMPUGNADA  

La mencionada Magistrada, a través de auto  de  8  de  febrero  de  2017, declaró improcedente la solicitud de hábeas     corpus,     porque,    en  resumen5:   

(…)  la actora se encuentra privada de la  libertad,  en  virtud  de  la  sentencia  condenatoria  emitida  en su contra el  veintinueve  (29)  de  febrero  de  dos mil dieciséis (2016), por el Juzgado 53  Penal  del  Circuito  de  Conocimiento  y  a  la fecha lleva quince (15) meses y  veintitrés  (23)  días  privada  de  su libertad por cuenta de esa actuación,  lapso  que  por  el  momento,  no  permite  evidenciar  que  cumple el requisito  objetivo  contemplado  en  el  artículo  64  del Código Penal para que el Juez  natural  proceda a determinar la viabilidad del beneficio impetrado, al que debe  acudir para presentar dicha solicitud.   

De manera que, la accionante a través de la  presente  acción  constitucional,  pretende sustituir el procedimiento judicial  establecido  para acceder al beneficio de la libertad condicional, frente a cuya  negativa,   podía   instaurar  los  recursos  pertinentes  que  ciertamente  no  impetró.   

LA APELACIÓN  

La accionante impugnó la anterior decisión  repitiendo   los   alegatos   expuestos   en   su   escrito  inicial6.   

CONSIDERACIONES  

1.  El  suscrito  Magistrado  es  competente para conocer de la impugnación interpuesta contra la  decisión  a  través de la cual se declaró la improcedencia de la solicitud de  hábeas  corpus  formulada  por     JESSICA    GUADALUPE    DELGADO,  de  acuerdo  con  lo señalado por el  numeral  2º  del artículo 7º de la Ley 1095 de 2006 que dispone: «cuando   el   superior   jerárquico  (sic)  sea un juez plural,  el  recurso será sustanciado y fallado integralmente por uno de los magistrados  integrantes  de  la  Corporación,  sin  requerir  la  aprobación  de la sala o  sección  respectiva.  Cada uno de los integrantes de la Corporación se tendrá  como juez individual».   

2. La    Ley    1095   de   2006  establece, en su artículo 1º, que el  hábeas  corpus  tutela la  libertad   personal   cuando   alguien   es   privado   de   ella   (i)  con  violación  de  las garantías  constitucionales   o   legales   o   (ii)   esta  se  prolonga  ilegalmente.  En  concordancia,  procede  la  garantía   de   la  libertad  cuando  se  presenta  alguno  de  los  siguientes  eventos7:   

(1)  siempre  que  la  vulneración  de  la  libertad  se  produzca  por  orden  arbitraria  de  autoridad  no  judicial; (2)  mientras  la  persona  se  encuentre  ilegalmente  privada  de  la  libertad por  vencimiento  de  los  términos  legales respectivos; (3) cuando, pese a existir  una  providencia  judicial  que  ampara la limitación del derecho a la libertad  personal,  la  solicitud  de  hábeas  corpus se formuló durante el período de  prolongación  ilegal  de la libertad, es decir, antes de proferida la decisión  judicial;  (4) si la providencia que ordena la detención es una auténtica vía  de hecho judicial.   

Adicionalmente,  la  jurisprudencia de esta  Corporación  tiene  dicho  que  la acción de hábeas  corpus   no  puede  utilizarse  para  las  siguientes  finalidades:  (i) sustituir  los  procedimientos judiciales comunes dentro de los cuales deben formularse las  peticiones  de libertad; (ii)  reemplazar  los  recursos  ordinarios  de  reposición y apelación establecidos  como  mecanismos  legales  idóneos para impugnar las decisiones que interfieren  el  derecho  a  la libertad personal; (iii)  desplazar  al  funcionario  judicial  competente;  y (iv)   obtener   una   opinión  diversa  —a  manera  de instancia  adicional—   de   la  autoridad   llamada   a   resolver   lo   atinente   a   la   libertad   de  las  personas8.   

3. Lo expuesto no  significa  que  excepcionalísimamente  frente  a  la  existencia  de verdaderas  vías de hecho —es   decir,   errores   objetivos  y  evidentes   de   las   providencias   denegatorias  de  la  libertad—,    el    juez   de   hábeas  corpus  no  pueda  conceder  el  amparo;  sin  embargo,  para  ello  la  carga  argumentativa  que  se  exige del  accionante  es  superior,  pues para entrar a examinar las decisiones ordinarias  cuestionadas,  la  demanda  debe  desvirtuar la presunción de legalidad que las  reviste.   

Al respecto ha señalado la Corte Suprema de  Justicia:   

[C]abe  precisar  que  si bien tiene cabida  este  medio  constitucional  cuando  la  decisión judicial que interfiere en el  derecho  a  la  libertad personal pueda catalogarse como una vía de hecho, ello  es  así  cuando la autoridad se niega a recibir la solicitud de libertad, no le  da  trámite,  se  abstiene  de  resolver  (CSJ  AHP1145-2015, rad. 45532), o el  interesado   pese   haber  promovido  oportuna  y  adecuadamente  los  recursos,  la  determinación sustancial permanece objetivamente  contraria  al  Ordenamiento en las hipótesis en las que tiene cabida la acción  de  tutela contra providencias judiciales.9. —Resaltado  fuera de texto—   

Esos   criterios  tienen  como  finalidad  racionalizar  el  mecanismo  constitucional,  evitar  el  desquiciamiento  de la  jurisdicción  ordinaria  y respetar, en lo posible, las competencias atribuidas  en  el  ordenamiento  jurídico  a  los  órganos que la conforman, así como el  debido  proceso  de  los  intervinientes  que  tienen derecho a participar en la  actuación   por  la  cual  se  decide  respecto  de  la  libertad  del  acusado  —detenido  por medida de  aseguramiento—,  y a ser  escuchados  en  calidad  de no recurrentes en caso de ser impugnada la decisión  denegatoria.    

ANÁLISIS DEL CASO CONCRETO  

1. Es claro que no  se  evidencia  ninguno  de  los eventos contenidos en la ley como presupuesto de  hecho  para  la  prosperidad  de la acción de hábeas  corpus, en el asunto de la referencia.   

En efecto, revisado el plenario, se advierte  que  JESSICA GUADALUPE DELGADO se encuentra privada de la libertad por orden del  Juzgado  Cincuenta  y  tres  Penal del Circuito con Funciones de Conocimiento de  Bogotá,  en virtud de una sentencia condenatoria dictada el 29 de febrero 2016,  en  la  cual  se  le  impuso  la  pena  de 64 meses de prisión por el delito de  tráfico de estupefacientes.   

Además, según informa el Juzgado Cuarto de  Ejecución   de   Penas   y  Medidas  de  Seguridad  de  Bogotá,  la  condenada  «a  la fecha lleva en reclusión física un total de  1  año.  3  meses  y  23  días,  o lo que es lo mismo que 15 meses y 23 días,  siendo  la  pena  impuesta de 64 meses requiere cumplir un mínimo de reclusión  física  y  redenciones de pena de 38 meses y 24 días para acceder al beneficio  de  libertad  condicional  lo cual no ha cumplido e igualmente debe aportarse la  resolución favorable».   

No  se  observa  de  la lectura del auto de  12  de  enero  de  2017,  en el cual se informó a la  solicitante  del  incumplimiento  de  los  requisitos  objetivos para acceder al  beneficio  deprecado,  la  existencia de una vía de hecho, de la cual se derive  una  prolongación  ilícita  de  la  libertad  y, por tanto, la procedencia del  hábeas     corpus.   

Lo  anterior  es  motivo  suficiente  para  confirmar la decisión impugnada.   

2. Por otro lado,  conviene  recordar  que  el  hábeas corpus  es una acción constitucional reservada con exclusividad total a  la  protección  del  derecho  a la libertad personal, sin que puedan discutirse  con  su  invocación,  asuntos  que  escapan  a  la  esencia  de  este mecanismo  excepcional,  como  la  supuesta negligencia del establecimiento carcelario para  habilitar  el  ingreso  de la reclusa los cursos que habilitan el tránsito a la  subsiguiente  fase del tratamiento penitenciario y la renovación de la vigencia  de su pasaporte.   

3. No obstante, se  informa  a  la  peticionaria  que  en  lo  relacionado  con  las  condiciones de  posibilidad  para  que pueda avanzar en su proceso de resocialización, tiene la  opción  de  acudir,  si  es su deseo, ante las autoridades carcelarias y, en su  defecto,  al  Juez  de  Ejecución  de Penas y Medidas de Seguridad encargado de  vigilar  la  sanción,  pues  a esa autoridad judicial le corresponde, en virtud  del   numeral   4º  del  artículo  51  de  la  Ley  65  de  1993  —Modificado  por el artículo 42 de la  Ley   1709   de   2014—  «Conocer  de  las  peticiones  que  los  internos  o  apoderados  formulen  en  relación  con  el  Reglamento  Interno  y tratamiento  penitenciario  en  cuanto  se refiera a los derechos y beneficios que afecten la  ejecución de la pena».   

Finalmente,  frente  al  otro  motivo  de  inconformidad,  se  observa que la peticionaria cuenta con la posibilidad cierta  de  acudir  a  la Embajada de México en Colombia y, en caso de requerirlo, a la  Defensoría  del Pueblo, en procura de asesoría especializada sobre la materia.   

4. De conformidad  con las motivaciones anteriores, se confirmará el auto impugnado.   

En  mérito  de  lo  expuesto,  el suscrito  Magistrado  de  la  Sala  de  Casación  Penal  de la Corte Suprema de Justicia,   

RESUELVE  

1.  CONFIRMAR  la  decisión impugnada, por las razones expuestas.   

2.  ADVERTIR  que  contra    el    presente   auto   no   procede recurso alguno.   

3.  COMUNICAR esta decisión al Juzgado  Cuarto  de  Ejecución  de Penas y Medidas de Seguridad de  Bogotá.   

Cópiese,   notifíquese,   cúmplase   y  devuélvase el expediente al Tribunal de origen.   

JOSÉ FRANCISCO ACUÑA VIZCAYA  

Magistrado    

1  Diario oficial No. 46.440, del 2 de noviembre de 2006.   

2 Fls.  28  a  30  — Cuaderno del  Tribunal.   

3 Fls.  31 a 32, ibídem.   

4 Fls.  1 a 4, ibídem.   

5 Fls.  16 a 23, ibídem.   

6 Fls.  33 a 36, ibídem.   

7 Corte  Constitucional, sentencia C-260/99.   

8 CSJ,  AHP 11 sep. 2013, Rad. 42220; AHP 4860-2014, Rad. 4860   

9 CSJ  AHP,   16   mar   2015,  AHP1317-2015, rad. 45582.     

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