AHP4569-2014(44359)

2014

Asistente Jurídico Inteligente

Selecciona un texto en la página o analiza el artículo completo.

ⓘ Puedes seleccionar un fragmento de texto o analizar el artículo completo.

    CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

PATRICIA SALAZAR CUÉLLAR  

Magistrada Ponente  

AHP-4569-2014  

Radicación N° 44359.  

Bogotá  D.C.,  ocho (8) de agosto de dos mil  catorce (2014).   

VISTOS  

Dentro  del término señalado en el numeral  3°  del  artículo  7°  de  la  Ley  1095  de  2006,  resuelve  el despacho la  impugnación   interpuesta   contra   el   proveído   dictado  el  31         de        julio   de  2014, por medio del cual un  Magistrado  del  Tribunal Superior de Cali    (Valle    del    Cauca)   denegó   el   amparo   de   Hábeas  Corpus     formulado     por    el    condenado JOHN  JAIRO  VALENCIA  ACEVEDO,  quien   actualmente   se  encuentra   detenido   en  el  Complejo  Penitenciario  y  Carcelario  de Jamundí  (Valle  del Cauca), en donde  cumple  la pena de  33  años  y  10  meses  de  prisión,  que  le fuera  impuesta   por   haber   sido   declarado  penamente  responsable   del   concurso  de  conductas  punibles  constitutivas  de homicidio  agravado  y  fabricación,  tráfico    y    porte    de    armas    de   fuego   o   municiones.   

ANTECEDENTES  

De la información con que se cuenta en este  evento,  se desprende que la Fiscalía 21 Seccional de  Manizales    (Caldas)    acusó    judicialmente   a  JHON     JAIRO     VALENCIA    ACEVEDO,   por   el   concurso   delictual  de  homicidio    agravado  y  fabricación, tráfico y  porte de armas de fuego o municiones.   

La  fase  del  juzgamiento  la adelantó el  Juzgado  Segundo  Penal del Circuito de esa ciudad, despacho que el 5 de mayo de  2009  dictó sentencia, declarando la responsabilidad penal del sindicado en los  mencionados  ilícitos;  le impuso, en consecuencia, la pena principal privativa  de la libertad de 33 años y 10 meses de prisión.   

El   fallo   en  comento  fue  confirmado  íntegramente  por  la  Sala Penal del Tribunal Superior de Manizales, a través  de providencia del 7 de febrero de 2011.   

El 28 de febrero de ese año, al verificarse  la  firmeza  de  la  aludida  sentencia,  la  actuación  fue  devuelta  por esa  Corporación  al  juzgado  de conocimiento, para que por su conducto se surtiera  lo concerniente a la fase de ejecución de las sanciones.   

LA     SOLICITUD    DE    HÁBEAS CORPUS   

Luego  de  traer  a colación su situación  jurídica  actual,  el  accionante JOHN JAIRO VALENCIA ACEVEDO asevera que está  ilegalmente   privado   de   la  libertad,  como  consecuencia  de  una  condena  “injusta”,   en   la  medida  en  que no fue él quien cometió los delitos imputados, sino uno  persona    con    características    morfológicas  similares.   

De  igual  manera,  critica  severamente la  actuación  desplegada  por  los  investigadores y las  diversas  autoridades judiciales que intervinieron en  el   proceso  adelantado  en  su  contra,  a  las que acusa de haber vulnerado sus derechos y garantías en  el       curso       del       mismo.  Asimismo,  se lamenta porque   no   tuvo   una  adecuada  defensa  técnica  y  asegura  que  las  instancias  valoraron  erradamente      la      prueba      recaudada,      apoyadas      en     falsas  testificaciones.   

Solicita, por tanto, que en aplicación del  hábeas   corpus,  se  le  conceda de manera inmediata su libertad.   

LA   DECISIÓN  IMPUGNADA   

1.  Mediante  proveído  del  31  de  julio  último, un magistrado  sustanciador   de   la   Sala   Penal  del  Tribunal  Superior  de  Cali  denegó  el  amparo  constitucional  deprecado por el actor,  apoyado  en  la  información  suministrada  en  el  memorial  petitorio y en la  respuesta  que  sobre el particular suministró su homólogo de Manizales, dando  cuenta de la emisión del fallo condenatorio de segundo grado.   

Consideró,  por  consiguiente,  que de la  misma  no  se extractaba que el procesado  estuviese privado ilegalmente de la libertad, ya que   claramente   se   advertía   que   el   fundamento   de  la  restricción  a  ese derecho radicaba en la condena  dictada por el Juzgado  Segundo  Penal  del Circuito de Manizales, posteriormente confirmada por la Sala  Penal  del Tribunal Superior de esa ciudad, en virtud  de  la  cual en la actualidad se está ejecutando la  pena  de 33 años y 10 meses de prisión,  que  se  le  impuso  por  las conductas punibles de homicidio   agravado  y  porte      ilegal      de      armas      de     fuego.   

Así las cosas, al no estructurarse alguna  de          las         posibilidades       que       habilitan     recurrir     al     mecanismo    del    hábeas       corpus,  como  tampoco  es  éste  el  medio  adecuado para estudiar las  supuestas  irregularidades  procesales denunciadas por el libelista, se descarta  la  violación  del  derecho  fundamental  a  la libertad y se deniega el amparo  impetrado.   

2.  Notificado  personalmente     de     la     decisión     del  Tribunal,     el  actor    simplemente    anotó    “apelo verval”.   

CONSIDERACIONES DE LA CORTE  

Sea  lo  primero  señalar,  que  aunque  el  recurrente  JHON JAIRO VALENCIA ACEVEDO no indicó las razones de su disenso, la  Sala1  tiene  dicho  que  la  ausencia  de  sustentación  del recurso de  apelación  no se constituye en un obstáculo que impida al despacho resolver el  caso,  en  razón  a  que  se  trata  del  ejercicio  de una garantía y acción  constitucional   orientada  a  la  protección  del  derecho  fundamental  a  la  libertad,  cuyo  alcance  está determinado por los tratados de derechos humanos  ratificados  por Colombia; específicamente la Convención Americana de Derechos  Humanos  de  San  José  de  Costa  Rica,  suscrita el 22 de noviembre de 1969 y  aprobada  mediante  la  Ley 16 de 1972, cuyo artículo 7º, numeral 6º, dispone  que:   

“…toda persona  privada  de  la  libertad  tiene  derecho  a  recurrir  ante  un juez o tribunal  competente,  a  fin  de  que  éste decida, sin demora, sobre la legalidad de su  arresto  o  detención y ordene su libertad si el arresto o la detención fueran  ilegales.  En  los  Estados  Partes  cuyas leyes prevén que toda persona que se  viera  amenazada  de ser privada de su libertad tiene derecho a recurrir ante un  juez  competente  a  fin  de  que este decida sobre la legalidad de tal amenaza,  dicho  recurso  no  puede  ser  restringido  ni  abolido.  Los  recursos podrán  interponerse por sí o por otra persona”.   

Frente  a  ese  específico  tema,  la Corte  Constitucional señaló:   

“Ahora bien, el alcance de la garantía de  Habeas  Corpus  debe ser determinado de conformidad con los tratados de derechos  humanos  ratificados  por Colombia (CP art. 93) ¿Cuál es entonces el contenido  de  esta garantía dentro del sistema interamericano? Para ello conviene retomar  nuevamente  los  criterios  de  la  Corte  Interamericana,  máximo  intérprete  judicial  de  los  alcances  normativos de la Convención Interamericana. Según  este  tribunal,  el  Habeas  Corpus,  reconocido  en  el  artículo  7-6  de  la  Convención,  sólo  adquiere  su  pleno  sentido  protector  a  la  luz  de los  principios  del  debido  proceso  contenidos  en  el artículo 8º de este mismo  instrumento  internacional, puesto que ésa es la forma de realizar el principio  de  la efectividad de los medios procesales destinados a garantizar los derechos  humanos”2.   

A su vez, el artículo 7º de la Ley 1095 de  2006,  reglamentario  del  artículo 30 de la Constitución Política, establece  que   la   providencia   que   niegue   el   hábeas  corpus  podrá ser impugnada, dentro de los tres días  siguientes  a  la  notificación,  sin establecer la exigencia de sustentación,  armonizando  de  esa  forma  con  la  naturaleza  preferente y sumaria que a tal  acción atribuyen la Constitución y la ley en cita.   

Ahora     bien,     el    hábeas   corpus,  consagrado  como  una  acción  constitucional  en el artículo 30 de la Carta Política y reglamentado  a    través    en    la   Ley   1095   de   20063,   es  una  acción  pública  encaminada  a la tutela de la libertad en aquellos eventos en que una persona es  privada  de  ella con violación de sus garantías constitucionales y legales, o  esta  se  prolongue  ilegalmente, según el artículo 1° de dicha normatividad.  Se edifica o se estructura básicamente en dos eventos, a saber:   

«1. Cuando la aprehensión de una persona  se  lleva  a cabo por fuera de las formas o especies constitucional y legalmente  previstas  para  ello,  como  son: con orden judicial previa (arts 28 C Pol, 2 y  297  L  906/94),  flagrancia  (arts. 345 L 600/00 y 301 L 906/04), públicamente  requerida  (art. 348 L 600/00) y administrativa (C-24 enero 27/94), esta última  con  fundamento  directo en el artículo 28 de la Constitución y por ello de no  necesaria  consagración  legal,  tal como sucedió -y ocurre- en vigencia de la  Ley 600 de 2000.   

2.  Cuando ejecutada legalmente la captura  la  privación  de libertad se prolonga más allá de los términos previstos en  la  Carta Política o en la ley para que el servidor público i) lleve a cabo la  actividad  a  que  está obligado (escuchar en indagatoria, dejar a disposición  judicial  el capturado, hacer efectiva la libertad ordenada, etc.), o ii) adopte  la  decisión  que  al caso corresponda (definir situación jurídica dentro del  término,  ordenar la libertad frente a captura ilegal -arts. 353 L 600/00 y 302  L      906/04-     entre     otras)»4.   

Así, previo al análisis que demanda el caso  concreto,   se  hace  necesario  precisar  cómo  el  mecanismo  excepcional  de  protección   de   derechos   fundamentales,   tiene   un  objeto  concreto  que  tradicionalmente  se  ha  consagrado en las varias normativas y hoy se reproduce  en  la  Ley  1095  de  2006,  reglamentaria del artículo 30 de la Constitución  Política  Colombiana:  la  protección  de  la  libertad,  cuando de esta se ha  privado  a  la  persona  con  violación  de  las  garantías constitucionales o  legales,  o  se  prolonga  ilegalmente  esta  privación,  conforme  lo  señala  expresamente el artículo 1° de la ley en cita.   

Dirigida  la acción, entonces, a proteger a  la  persona  de  la  privación  ilegal de libertad o su indebida prolongación,  está  claro  que  al  funcionario  judicial,  en  examen  de  la especialísima  acción,  le  está  vedado  incursionar  en  terrenos ajenos a este específico  tema,  so  pena  de  invadir  órbitas  de  competencia  ajenas  y  desbordar la  naturaleza de su función tuitiva de derechos fundamentales.   

Para  el  caso  concreto, no es mucho lo que  tiene  que  agregar  la Corte a las consideraciones efectuadas por el Magistrado  del  Tribunal  Superior  de Cali para denegar la protección tutelar invocada en  nombre  propio  por  el condenado JHON JAIRO VALENCIA ACEVEDO, pues, el criterio  legal   y   constitucional   en  el  cual  se  fundamentó  la  decisión  asoma  incontrovertible.   

En efecto, no se discute que la privación de  la  libertad que actualmente soporta VALENCIA ACEVEDO obedece a la ejecución de  una  sentencia  condenatoria,  debidamente  ejecutoriada, en la que se le impuso  una  pena  privativa  de  la  libertad  de 33 años y 10 meses de prisión, tras  encontrársele   responsable   del   concurso   de   delitos   de   homicidio   agravado   y   fabricación,   tráfico   y   porte   de   armas   de   fuego   o  municiones.   

Por   lo  anterior,  está  claro  que  la  privación  de  la  libertad  que  soporta  el  accionante  no obedece a un acto  caprichoso  o  una  vía  de  hecho  por parte de las autoridades judiciales que  denuncia,  sino  al  cumplimiento  de una providencia judicial que le impuso una  sanción  y  que en razón del monto de la misma, le negó el acceso a cualquier  beneficio sustitutivo.   

En tales condiciones, la conclusión no puede  ser  diferente  a  la que asumió el Magistrado del Tribunal Superior de Cali al  negar,  por  improcedente,  la  acción  de  hábeas  corpus   promovida  por  el  sentenciado  JHON  JAIRO  VALENCIA ACEVEDO.   

Por  lo  demás,  debe  reiterarse que no es  ésta  la  vía  correspondiente para estudiar las irregularidades que, a juicio  del  memorialista,  se incurrió en el curso del proceso impulsado en su contra,  pues,  el  único  objeto  del  amparo  constitucional  invocado  concierne a la  legalidad   o   no   de   la   privación   de   la   libertad  que  actualmente  soporta.   

La decisión apelada, por consiguiente, será  confirmada.   

DECISIÓN  

En   mérito   de  expuesto,  el  suscrito  Magistrado  de  la Sala de Casación Penal de la Corte  Suprema de Justicia,   

RESUELVE  

CONFIRMAR   la  decisión  impugnada,  mediante  la  cual  se  denegó el amparo de hábeas   corpus  impetrado  en  nombre  propio por el condenado JHON JAIRO VALENCIA ACEVEDO.   

Cópiese,   notifíquese,   cúmplase   y  devuélvase el expediente al Tribunal de origen.   

PATRICIA SALAZAR CUÉLLAR  

Magistrada    

1 CSJ  AP,  13  agosto 2007, Rad. 28137; CSJ AP, 20 agosto 2009, Rad. 32.446; y CSJ AP,  12 nov. 2010, Rad. 35354, entre otros.   

2  Sentencia C-496 de 1994.   

3  Cuyo  examen  previo de constitucionalidad está contenido en la sentencia C-187  de 2006.   

4 CSJ  AP,  27  nov.  2006,  Rad.  26503  y  CSJ  AP,  12 marzo 2012, Rad. 38573, entre  otros.     

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *