AP2293-2014(37414)

2014

Asistente Jurídico Inteligente

Selecciona un texto en la página o analiza el artículo completo.

ⓘ Puedes seleccionar un fragmento de texto o analizar el artículo completo.

    CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ  

Magistrado Ponente  

AP 2293-2014  

Radicación n° 37414  

(Aprobado  Acta No.  119)   

Bogotá  D.C.,  treinta  de  abril de dos mil  catorce (2014).   

Se     pronuncia    la    Sala  sobre la  admisión  de la demanda de  casación     presentada     por     la          defensora         de         ALEXÁNDER          GONZÁLEZ          DONCEL          y     CÉSAR     AUGUSTO     PINZÓN  GARCÍA,     contra   la   sentencia  dictada  por  el Tribunal Superior de Bogotá el 30 de  junio   de   2011,   mediante   la   cual  confirmó  con   modificaciones   la  proferida  por  el  Juzgado  Noveno Penal del Circuito  Especializado   de   esta   ciudad   el  3  de  noviembre  de 2010, que condenó a  los procesados por el delito de secuestro extorsivo.   

Hechos     

         

          El  27 de octubre de 2008, pasadas las 11  de  la  noche,  cuando  DIANA  PATRICIA  RESTREPO  TAMAYO  se  desplazaba  en su  vehículo   Mazda  por  la  calle   102  con  carrera  50  de  esta  ciudad,  rumbo  a  su  residencia,  fue  sorpresivamente    cerrada    por    un   automotor,  del que descendieron tres personas provistas de armas  de  fuego  que  la intimidaron y obligaron a pasarse a  los puestos de atrás, donde fue forzada a acomodarse  en  el  piso,  bajo la vigilancia permanente de uno de ellos, mientras los otros  tomaban  el  control  del  automotor.    En    el    recorrido    le  exigieron  que suministrara las claves de sus tarjetas crédito  y  débito,  la  agredieron  físicamente   y   se   apoderaron   de  algunas  de  sus              pertenencias.      

          Alrededor  de  las  12:30  de  la noche,  unidades  de  la  policía  nacional  que  realizaban  labores    de    patrullaje    en    el    sector    de   la   carrera   47   con   calle   100,      advirtieron      pasar     el  vehículo  mencionado,  y  como   les   pareció   sospechoso,  le  hicieron  la  señal de pare, sin obtener  respuesta  de  sus  ocupantes,  razón por la cual se  inició      su     persecución,     que   culminó   minutos   más   tarde  en   la   calle   92   con  autopista  norte,  donde  colisionó.     Los     ocupantes     descendieron     del    automotor    y  emprendieron      la      huida,     lográndose  la  captura  de  ALEXÁNDER  GONZÁLEZ  DONCEL  y CÉSAR  AUGUSTO  PINZÓN  GARCÍA.  También   se   rescató   a   la   víctima,   quien   se  hallaba  dentro  del  vehículo.    

         

Actuación procesal relevante  

          1.  El  29  de  octubre  de  2008  se  realizaron  las audiencias de  legalización  de  las  capturas,  incautación  de  elementos,  formulación de  imputación  e  imposición  de  medida  de  aseguramiento. La fiscalía imputó  cargos  por  los  delitos  de  secuestro  extorsivo  agravado,  hurto calificado  agravado  y  porte ilegal de armas de fuego de defensa personal a los detenidos,  y     adicionalmente    a    ALEXÁNDER    GONZÁLEZ  DONCEL  por  falsedad  material  en documento público  agravado  por  el  uso.  Los  implicados  aceptaron  los  cargos atribuidos, con  excepción  del  secuestro  extorsivo agravado, propiciando el rompimiento de la  unidad    procesal.    Esta    actuación   se   circunscribe   al   delito   de  secuestro.   

          2.  El  27  de  agosto  de  2009  la fiscalía acusó a ALEXÁNDER  GONZÁLEZ DONCEL y CÉSAR  AUGUSTO  PINZÓN  GARCÍA  por  el  delito  de  secuestro  extorsivo,  tipificado en el inciso segundo del artículo  169  del  Código  Penal, agravado por concurrir las circunstancias previstas en  los  numerales  9° y 10° del artículo 170, con la circunstancia de mayor  punibilidad   consagrada   en   el  artículo  58.10  ejusdem.      

          3.  Rituado  el  juicio,  el  juez  anunció  que  el  fallo  sería  condenatorio,  y  así lo dejó consignado en la sentencia del 3 de noviembre de  2010,  en la que condenó a ALEXÁNDER GONZÁLEZ DONCEL  a  la  pena principal de 470 meses de prisión y multa  de  doce  mil  s.m.l.m.v.,  y  a CÉSAR AUGUSTO PINZÓN  GARCÍA  a  460  meses de prisión y multa de diez mil  s.m.l.m.v.,  y  la  accesoria  de  inhabilitación en el ejercicio de derechos y  funciones  públicas  por  20  años,  como coautores responsables del delito de  secuestro  extorsivo  agravado,  de  conformidad  con los cargos imputados en la  acusación,  con  exclusión  de las circunstancias previstas en el numeral 10°  del    artículo   170   del   Código   Penal   y   10°   del   artículo   58  ejusdem.   

          4.  Apelado  este  fallo  por  los  defensores de los procesados, el  Tribunal  Superior  de  Bogotá,  mediante  el  suyo  de  30  de  junio de 2011,  encontró  reunidas las exigencias legales para mantener la decisión de condena  por  el  delito  imputado,  mas  no para imputar la circunstancia de agravación  consagrada  en  el  numeral  9°  del artículo 170, razón por la cual tasó de  nuevo  la  pena  por  secuestro  extorsivo  simple,  fijándola  en 342 meses de  prisión  y  multa  de 7.000 s.m.l.m.v. para ALEXÁNDER  GONZÁLEZ  DONCEL  y  en  332 meses y 5.000 s.m.l.m.v.  para   CÉSAR   AUGUSTO   PINZON  GARCÍA.   Inconforme   con  esa  decisión,  la  nueva  defensora  de  los  procesados interpuso recurso de casación.   

          La demanda   

          Con  fundamento en las causales previstas en los numerales primero y  tercero  del  artículo  181  de  la  Ley 906 de 2004, presenta, en su orden, un  cargo  por  violación  directa  de  la  ley  sustancial  y  otro por violación  indirecta debido a errores en la apreciación de las pruebas.   

          Violación directa   

          Sostiene  que  los  juzgadores de instancia, al afirmar la tipicidad  de  la  conducta  por  secuestro  extorsivo,  adujeron  que  su finalidad fue el  provecho  económico,  específicamente   hurtar  las  tarjetas  débito  y  crédito  para  retirar  el  dinero,  y  que para declarar demostrado este hecho  acudieron  a  la  denuncia formulada por la víctima y su entrevista, “pruebas  que  por  sí solas no pueden llevar al convencimiento del juzgador, en razón a  que  éstas  no  son  autónomas  y  hacen  parte  (sic)  de  su  testimonio”.   

          Explica  que DIANA PATRICIA RESTREPO TAMAYO en su declaración en el  juicio  oral no ratificó lo expresado en su denuncia ni en su entrevista, y por  el   contrario,   dijo   no   recordar    estos   aspectos,   al   asegurar  “yo  perdí  de  vista  mi  bolso, no recuerdo y no  estoy  segura  y  no puedo decir que me las hurtaron no sé si las cogieron o no  las  recuerdo si las cogieron físicamente yo no las entregué… Pregunta: Pero  usted  nos indica en sus versiones escritas que tuvo que suministrar la clave de  sus  tarjetas ¿eso es cierto o no doña DIANA? No lo recuerdo si yo le dije ese  día  no  lo  recuerdo  ahora.  Pregunta: También nos señala en esas versiones  escritas  que usted al momento de entregarles esas tarjetas también manifestaba  a  los  señores  que  estaban  en  su  vehículo  que  no poseía fondos en sus  tarjetas  ¿recuerda  esa parte? Yo sé que no tenía plata en mi cuenta pero no  recuerdo  que  les  hubiera dicho yo sé que a mí no me robaron plata porque yo  sé  que no tenía. Pregunta: ¿Usted recuerda a partir de esas mismas versiones  escritas  que  los  señores se hayan detenido en algún momento a algún cajero  electrónico  para  apropiarse  de  esos  bienes  o  no  lo recuerda? Pues yo no  recuerdo  pero  sí  hubo  un  momento  en  el  que  se detuvieron y volvieron a  arrancar  pero  yo  no  estaba viendo yo no tenía ni noción del tiempo, ni del  espacio por donde me dirigían”.   

          Afirma   que   si   la   víctima,   como   se  establece  de  estas  transcripciones,  no  ratificó  que  los  procesados  le  hubiesen  hurtado sus  tarjetas  débito y crédito, y tampoco que les hubiera suministrado las claves,  no  puede concluirse que exista plena prueba respecto de que el propósito de su  retención    hubiese    sido    la    de   buscar   y   obtener   un   provecho  económico.   

          Causal tercera   

          Sostiene  que  los juzgadores incurrieron en un equivocado juicio de  convicción,  al  dar  por  probado el propósito de la retención de la señora  DIANA  PATRICIA RESTREPO TAMAYO con fundamento en lo afirmado por la víctima en  su  denuncia  y  la  entrevista,  desconociendo  la jurisprudencia de la Sala de  Casación  Penal  que  enseña  que  estos  elementos  de  juicio no son pruebas  autónomas,   y   que   su   finalidad   es   ponderar   la   credibilidad   del  testigo.   

          Argumenta  que la víctima no confirmó ni ratificó el contenido de  la  denuncia,  ni  de  la  entrevista,  pues  al  ser  interrogada  sobre  si se  ratificaba  en  ellos,  manifestó, “de muchas cosas  no  me  acuerdo  porque  a  mí  ese día estaba en shock y me llevaron casi que  obligada  a  dar  denuncia y muchas de estas cosas no las recuerdo como les digo  yo  en  esto  y  ese mismo día me tuvieron en tratamiento siquiátrico y estuve  tomando  pastillas  y  la  paranoia  era  tal  que  no recuerdo todo lo que dice  ahí…Pregunta:  En  consecuencia  usted  se  ratifica  del  contenido  de esas  denuncia  y  esa  entrevista?  No  me  acuerdo de ciertas cosas”, y  que  frente  a  esta situación no podían ser tenidas en cuenta,  porque  la  denuncia  y  la  entrevista,  de acuerdo con la jurisprudencia de la  Corte,  solo  hacen  parte del testimonio rendido en el juicio si sus contenidos  son  ratificados  por  el  declarante  y no entran en contradicción con su  relato.   

          Agrega  que  los  juzgadores  incurrieron  también  en un error por  falso  juicio  de  identidad,  al  no  reparar  en  las  contradicciones  en que  incurrió  la  víctima  frente a lo dicho en su denuncia y en la entrevista que  rindió,  y  transcribe  apartes  de su testimonio, donde manifiesta no recordar  algunas  cosas  de  las que informó en la denuncia, y donde sostiene que cuando  denunció  los  hechos  se  encontraba  en  estado  de Shock, que fue obligada a  declarar  pero no a firmar y que la rúbrica que aparece en los documentos es la  suya.   

          Lo  anterior,  para concluir diciendo que las sentencias incurrieron  “en  un  falso  juicio de identidad al deformar el testimonio de la víctima y  no  ponderar  la  credibilidad  de  la  testigo,  en  lo  que  hace  referencia,  específicamente,  al  supuesto  provecho  económico  de  la  retención”, en  razón  a que la prueba testimonial fue deformada haciendo creer un hecho que no  existió.   

          Sustentado  en  estas  consideraciones,  solicita a la Sala casar el  fallo impugnado.   

         

SE CONSIDERA  

La  Sala inadmitirá la demanda de casación  por  no  cumplir  los requisitos mínimos referidos a la debida sustentación de  los  cargos  propuestos,  ni  satisfacer  los presupuestos básicos de idoneidad  sustancial   necesarios   para   la  realización  de  los  fines  del  recurso.  Separadamente analizará cada uno de los ataques.   

          Causal primera   

          La  dogmática  casacional  enseña  que la violación directa de la  ley  sustancial se presenta cuando el juzgador acierta en la declaración de los  hechos  y  en la valoración de las pruebas, pero se equivoca en la declaración  del  derecho  sustancial,  porque  deja de aplicar la norma llamada a regular el  caso,  o  aplica  la que no corresponde, o le da a la correctamente seleccionada  alcances distintos de los que jurídicamente causa.    

          Condición  sine qua non, por tanto, para una adecuada sustentación  de  esta  infracción  en  sede  extraordinaria, es que el demandante acepte los  hechos  que  los  juzgadores declararon probados y sus conclusiones probatorias,  por  ser  intangibles,  y  que la censura se circunscriba a un aspecto puramente  jurídico  de  derecho  sustancial, por situaciones vinculadas con cualquiera de  las   tres   razones  mencionadas,  esto  es,  aplicación  indebida,  falta  de  aplicación  o  interpretación  errónea,  que  la doctrina denomina sentidos o  conceptos de la violación.   

          En  el  cargo  analizado,  la libelista, en abierta contravía de la  lógica  que  reclama  la  infracción  denunciada,  desconoce  las conclusiones  probatorias  de  los  falladores de instancia, pues considera que se equivocaron  al  declarar  probada  la existencia de una finalidad económica en el delito de  secuestro,  no  hallándose  acreditada,  planteamiento  que  resulta de entrada  inaceptable,   por   contener  proposiciones  incompatibles,  toda  vez  que  la  violación  directa,  como  se  ha  dejado  consignado, no admite discusiones de  naturaleza fáctico probatoria.        

          Podría  hipotéticamente  entenderse que la impugnante se equivocó  al  enunciar  la  forma de la infracción, y que lo que quiso plantear realmente  fue  una  violación  indirecta,  pero  un  ataque  de  esta  naturaleza exigía  precisar    la    clase    de   error   cometido,1  demostrar  su  existencia  y  acreditar  su  trascendencia,  labores que no cumple, ni se esfuerza en cumplir,  limitándose  a  sostener  simplemente  que  como  la  víctima  no ratificó lo  manifestado   en  la  denuncia  y  en  la  entrevista,  no  puede  afirmarse  la  acreditación del móvil económico.    

              

Causal tercera  

          En  esta  censura  la  casacionista plantea inicialmente un error de  derecho  por  falso  juicio de convicción, por considerar que los contenidos de  la  denuncia  y de la entrevista de la víctima no podían ser tenidos en cuenta  por  los  juzgadores  para declarar demostrado el propósito de obtener provecho  económico,  porque  la  Corte,  en  su  jurisprudencia,  ha  precisado  que sus  contenidos   solo  pueden  entenderse  incorporados  al  testimonio  cuando  son  ratificados   por   el   declarante   y  no  entran  en  contradicción  con  su  relato.   

          El  enunciado de este cargo no amerita ningún reparo,  pues si  lo  que se cuestiona es la eficacia probatoria de la denuncia y de la entrevista  de  la víctima, por no tener la condición de pruebas, puede estimarse acertada  su  selección.  Pero  la  recurrente  no  demuestra la existencia del error, ni  acredita  su trascendencia en las conclusiones probatorias del fallo, ni explica  qué  repercusiones  tendría  en  la  tipificación  de  la  conducta,  ni qué  hipótesis  distinta  del propósito de obtener un provecho económico animó la  conducta de los procesados.    

          Además,  el  ataque  resulta  infundado,  porque  la  Corte ha sido  reiterativa  en  sostener  que  las entrevistas y demás actos de investigación  afines,  aparte  de  servir  para  refrescar  la  memoria del testigo (artículo  392.d)   o   impugnar   su  credibilidad  cuando  se  presentan  contradicciones  (artículos  347,  393.b  y  403  ejusdem),  son susceptibles de ser valoradas o  examinadas  en sus contenidos, siempre que el derecho  de  defensa  en su componente de contradicción se mantenga incólume durante el  juicio  oral,  esto es, que las partes e intervinientes tengan la oportunidad de  formular      el      contrainterrogatorio     respectivo      (C.S.J.,  11  de  diciembre  de  2013, radicado 40239; C.S.J., 28 de  agosto  de  2013,  radicado  41764;  C.S.J.,  28 de septiembre de 2011, radicado  34235;  C.S.J.,  21 de octubre de 2009, radicado 31001; C.S.J., 11 de septiembre  de       2006,       radicado       25738,       entre       otras).                                                           

          De   estos   precedentes   jurisprudenciales   surge  claro  que  la  condición  para  que  una  exposición  anterior  pueda  ser  valorada  por los  juzgadores,  no  es,  como lo plantea la recurrente, que el testigo la ratifique  en  el  juicio,   sino  que  se  garanticen frente a ella los principios de  inmediación,  publicidad  y contradicción, siendo indiferente, por tanto, para  que  adquiera  eficacia  probatoria,  que  el  testigo  se retracte, o cambie su  versión,  o  manifieste  no  recordar  lo dicho.  Ilustrativa es, sobre el  punto,  la  decisión  de  28  de  agosto  de  2013,  que  viene  de ser citada,   

«Ahora   bien,   aun   cuando   a  esta  Colegiatura,  a  riesgo de desconocer el principio de limitación, le fuera dado  interpretar  que  el  razonamiento  del  impugnante  se centra en la ausencia de  contrainterrogatorio  en  la  práctica  de  la  entrevista y la prohibición de  apreciarla  como  prueba,  dígase  que  dicho asunto se resuelve en punto de la  garantía  de  la  confrontación,  la  cual  se  activa,  en este caso, ante la  pretensión  de las partes de traer al juicio una manifestación anterior; dicha  garantía  comprende  el  derecho del acusado a hacer comparecer a los testigos,  estar  frente  a frente con los que lo acusan, formularles preguntas y controlar  la  práctica  de  la  prueba  (artículo  29  de la Constitución Política, en  concordancia  con  los artículos 8-k, 15 y 16 de la Ley 906 de 2004 y artículo  14-3-e) del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos).   

«En  el caso presente, dicha garantía no  se  vio  afectada  precisamente  porque  la  entrevistada  acudió  al  juicio a  declarar   y   allí   se   materializó  para  la  defensa  la  posibilidad  de  controversia;  de  esta  manera  se  allana el camino para que la manifestación  anterior   pueda  ser  empleada,  no  solamente  como  mecanismo  para  impugnar  credibilidad  o  refrescar  memoria,  sino como elemento de juicio para el mejor  conocimiento  de  los  hechos,  mas  no  porque  la  exposición entre al caudal  probatorio  como  prueba autónoma, sino porque se incorpora legítimamente a lo  vertido  en  el  juicio  por  quien  la  rindió,  de  suerte que al funcionario  judicial  le  está  dado apreciar la cambiante postura del interrogado frente a  sus  expresiones anteriores. Así lo ha precisado la jurisprudencia de la Corte,  al  fijar  el  alcance  de las exposiciones realizadas en la investigación y su  retractación   en   el  juicio,  según  la  afectación  de  la  garantía  de  confrontación  y  en particular, del derecho de contradicción, como una de sus  aristas2.»    

          Ningún  error,  por consiguiente, puede atribuirse a los juzgadores  de  instancia  por haber valorado conjuntamente  la denuncia, la entrevista  y  el testimonio de la víctima,  como una unidad probatoria, dentro de los  parámetros  de  la apreciación racional, pues en el presente caso se tiene que  la  señora  DIANA  PATRICIA RESTREPO TAMAYO declaró en el juicio oral, y en el  curso  de  su  testimonio  fue  interrogada  y contrainterrogada sobre su relato  actual  y  las exposiciones anteriores, garantizándose de esta manera, en forma  amplia,     el    derecho    de    contradicción.        

          La  demandante  plantea  también,  dentro  de  la misma censura, un  error   de  identidad,  por  no  haber  tenido  en  cuenta  los  juzgadores  las  contradicciones  en que incurrió la víctima en el juicio, frente a lo afirmado  en   sus   relatos  anteriores,  y  por  no  haber  ponderado  su  credibilidad,  planteamiento  que  resulta  de  entrada  incompatible, porque involucra, de una  parte,  un error de naturaleza objetiva contemplativa, de cuyas particularidades  participa  el error de identidad, con uno de valoración, característica que es  propia del error de raciocinio.   

          Preciso  es  recordarle a la demandante que el error de identidad se  presenta  cuando  el juzgador adiciona, cercena o modifica el contenido material  de  la prueba, haciendo que diga lo que realmente no expresa, mientras que el de  raciocinio  surge  cuando,  al  apreciar  su mérito, desconoce las reglas de la  sana  crítica,  y  que la demostración de uno u otro error demanda, por tanto,  precisos  requerimientos  de  orden  lógico  jurídico,  que  la  demanda está  distante de cumplir.   

          A  juzgar  por  los  argumentos que aduce para sustentar la censura,  pareciera  estar  invocando  en  error  de  raciocinio,  pues  asegura  que  los  juzgadores   le   otorgaron   crédito   a   la  víctima  sin  reparar  en  las  contradicciones  en  que  incurrió  frente  a  lo  dicho  en  la  denuncia y la  entrevista,  pero  ni  siquiera  aquí  acierta  en  su planteamiento, porque la  testigo  no  niega  las afirmaciones consignadas en sus exposiciones anteriores,  ni  presenta  un  relato  distinto,  sino  que  manifiesta  no  recordar algunos  aspectos,  y  no se advierte, como ya se anticipó, que la valoración realizada  en  los  fallos  contradiga  las  reglas  de  la  razón  o  la  lógica, ni los  postulados científicos.       

         

          Decisión   

         

Visto, entonces, que la demanda estudiada no  cumple  las  condiciones  mínimas de orden formal y sustancial exigidas para su  selección  a  estudio,  se  la  inadmitirá  a  trámite,  en aplicación de lo  dispuesto  en el artículo 184 de la Ley 906 de 2004, y se ordenará devolver el  proceso  a  la  oficina  de  origen,  no  advirtiendo  violaciones  a garantías  fundamentales   que   la   Corte  esté  en  el  deber  de  proteger  de  manera  oficiosa.   

Insistencia  

Contra esta decisión procede el mecanismo de  insistencia  por  parte de la casacionista, de conformidad con lo establecido en  el  artículo  184  inciso segundo ejusdem, en la oportunidad, forma y términos  precisados  por  la  Corte en reiterada jurisprudencia (CSJ, SP, 12 de diciembre  de  2005,  radicado  24322; CSJ, SP, 28 de septiembre 2011, radicado 33181; CSJ,  SP, 17 de octubre 2012, radicado 34946).   

En  mérito de lo expuesto, LA CORTE SUPREMA  DE JUSTICIA, SALA DE CASACIÓN PENAL,   

                     

          RESUELVE   

Inadmitir la demanda de casación presentada  por   la  defensora  de  ALEXÁNDER  GONZÁLEZ  DONCEL  y  CÉSAR  AUGUSTO  PINZÓN  GARCÍA.   

Contra   esta   decisión   procede   la  insistencia.   

NOTIFÍQUESE y CÚMPLASE  

                FERNANDO      ALBERTO     CASTRO  CABALLERO   

JOSÉ LUIS BARCELÓ CAMACHO  

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ  

EUGENIO FERNÁNDEZ CARLIER  

Impedido  

MARÍA DEL ROSARIO GONZÁLEZ MUÑOZ  

GUSTAVO ENRIQUE MALO FERNÁNDEZ  

EYDER PATIÑO CABRERA  

PATRICIA SALAZAR CUÉLLAR  

LUIS GUILLERMO SALAZAR OTERO  

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria    

1 Los  errores  de  apreciación  probatoria  pueden  ser  de  hecho  o de derecho. Los  primeros  puede  ser,  a su vez, de existencia, identidad o raciocinio; y los de  derecho de legalidad o convicción.   

2  Providencias  de  9  de noviembre de 2006. Radicación 25738 y de 17 de marzo de  2010. Radicación 32829, entre otras.     

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *