43272(25-02-14)

2014

Asistente Jurídico Inteligente

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CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

MARÍA DEL ROSARIO GONZÁLEZ MUÑOZ  

Magistrada ponente  

Radicación n° 43272  

Bogotá D.C.,           veinticinco (25) de febrero de dos  mil catorce (2014).   

VISTOS  

Con fundamento en lo dispuesto en el artículo  7º  de  la  Ley  1095  de  2006,  procede  la suscrita Magistrada a resolver la  impugnación  interpuesta  contra  la  providencia  del  pasado  13  de  febrero  proferida  por  una  Magistrada  del Tribunal Superior de Montería, mediante la  cual  negó  por  improcedente  la  acción  de  habeas  corpus  promovida  por la  ciudadana Yulis   Bolaño   Acevedo   en  favor  de  ROBERTO   CARLOS   RODRÍGUEZ  CARDONA,  por  considerar  ilegal  su prolongación de la libertad en  el  Establecimiento  Carcelario  y  Penitenciario  de  Mediana Seguridad de la misma  ciudad.   

ANTECEDENTES  

          1.  El  24  de  junio  de 2011 se produjo la captura de ROBERTO   CARLOS   RODRÍGUEZ   CARDONA  y  otros,  sindicado del delito  de concierto para delinquir agravado.   

          2.  A solicitud de la Fiscalía, el 25 siguiente ante un Juzgado con  funciones  de  control de garantías de Cartagena se legalizó la aprehensión y  se  formuló  la  imputación  por  el  punible  contra  la  seguridad pública.   

          3.  Radicado  el  escrito  de acusación el 27 de junio de ese mismo  año,  el  conocimiento  de  la actuación correspondió al Juzgado Único Penal  del  Circuito  Especializado  de Cartagena, despacho que inició la subsiguiente  audiencia  el  27  de  junio  de  2012,  luego  de intentar realizarla en varias  oportunidades  precedentes  sin  que  fuere  posible  por la inasistencia de los  defensores.   

          4.  En  curso  de  dicha  audiencia, uno de los defensores presentó  solicitud  de  nulidad  del  escrito de acusación, la cual fue denegada y dicha  negativa  fue posteriormente confirmada en sede de segunda instancia al resolver  la   impugnación   promovida,   específicamente   el  27  de  marzo  de  2012.   

          5.  Retornado  el expediente, el despacho de conocimiento fijó el 8  de  mayo  de 2012 para la continuación de la diligencia, la cual no se efectuó  por  solicitud  de  la  defensa,  quien  aludió a la posibilidad de terminar el  proceso   por   preacuerdo,   respecto  de  RODRÍGUEZ  CARDONA.     

          6.  Ante  la  ausencia de la negociación en cita, se fijaron varias  fechas  para  la  continuación  de  la audiencia de formulación de acusación,  aplazadas   sucesivamente   por  inasistencia  de  la  defensa  o  solicitud  de  aplazamiento de la misma parte.   

7.  El  17  de  julio  de  2012  se  acusó a  RODRÍGUEZ   CARDONA  y  se  programó  el  13  de  agosto  siguiente  para  la  audiencia  preparatoria;  no  obstante,  resultó  aplazada  en varias ocasiones, unas por cuanto el Fiscal se  encontraba  en  varias  diligencias  y otras ante la inasistencia de la defensa.  Finalmente,  la  audiencia  se  inició  el  3  de septiembre de 2012 y luego de  múltiples  aplazamientos  por  solicitudes  de  la  defensa  e inasistencia del  Fiscal o defensores, culminó el 18 de febrero de 2013.    

8.  En curso de la última audiencia en cita  se  interpuso  recurso  de  apelación,  el cual fue decidido el 12 de agosto de  2013 por la Sala Penal del Tribunal Superior de Cartagena.   

9. El titular del Juzgado en cita se declaró  impedido  para  continuar  con el conocimiento del asunto, al advertir que en el  mismo  proceso  fungió  como  Juez  con  funciones de control de garantías. En  consecuencia,   remitió   las   diligencias   al  Juzgado  Penal  del  Circuito  Especializado de la ciudad de Barranquilla.   

10.  Este  último  despacho  recibió  el  expediente  el  30  de septiembre de 2013; no obstante, por virtud del contenido  del   Acuerdo   10065   de  19  de  diciembre  de  2013  expedido  por  la  Sala  Administrativa  del  Consejo  Superior  de  la Judicatura, el titular ordenó la  remisión  inmediata  de  todas  las  carpetas  que  provenían del homólogo de  Cartagena  al  Juzgado  Penal del Circuito Especializado de Descongestión de la  capital del Departamento de Bolívar.   

11. El titular del despacho de descongestión  no  aceptó  la  competencia  para  conocer  de  la  actuación  y  devolvió el  expediente  al Juzgado Penal del Circuito Especializado de Barranquilla, el cual  lo  recibió  el  14 de enero de 2014 y dispuso la remisión a esta Corporación  para  el trámite de la definición de competencia, cuya decisión se produjo el  3  de  febrero  pasado, en el sentido de asignarla al Juzgado Penal del Circuito  Especializado de Descongestión de Cartagena.   

12.  El 12 de febrero de 2014 la  ciudadana Yulis  Bolaño  Acevedo  instauró acción de habeas corpus en  favor   de   ROBERTO   CARLOS   RODRÍGUEZ   CARDONA,  señalando  en  primer  lugar que como consecuencia de  todo  el  devenir  procesal  los  términos  señalados en la Ley 906 de 2004 se  encuentran  vencidos  para  la  realización  de la audiencia correspondiente al  juicio  oral,  ya  que desde el día en que se produjo la captura hasta la fecha  de  interposición  del  mecanismo,  han  transcurrido 929 días sin que se haya  dispuesto  su  inicio,  lo cual considera refleja una prolongación ilegal de la  libertad.   

En  sustento  de  dicho  aserto,  invoca  el  contenido  de los artículos 156 e inciso 5° del artículo 317 de la Ley 906 de  2004,  en  concordancia  con  los cánones 10, 24, 26 y 27 del Código Penal, al  tiempo  que alude a una decisión del Tribunal Superior de Bogotá, proferida el  29 de diciembre de 2011 dentro del radicado 2011-0183600.   

13.  La  acción  fue  presentada en la Sala  Penal  del  Tribunal  Superior  de  Montería,  correspondiéndole  a una de las  Magistradas  de  esa  Corporación, quien mediante auto de 12 de febrero de 2014  avocó el conocimiento de la acción.   

LA PROVIDENCIA IMPUGNADA  

            Precisó  la Magistrada a quo  en  la  decisión  de  13  de febrero de 2014 a través de la cual  denegó  la  acción  promovida  con apoyo en un precedente de esta Corporación  (radicado  30686),  que la acción de habeas corpus está encaminada a la tutela  de  la  libertad  en aquéllos eventos en que una persona es privada de ella con  violación  de  sus  garantías constitucionales y legales, o ésta se prolongue  ilegalmente.   

          Seguidamente,  luego  de  referirse  a  la  naturaleza jurídica del  mecanismo  promovido,  coligió  que  en  este  específico evento el actor debe  elevar  solicitud  de  libertad  ante  el  Juzgado  Único  Penal  del  Circuito  Especializado  Adjunto  de  Cartagena,  pues  es  el  despacho  que  tiene  a su  disposición el expediente seguido contra el procesado.   

          Así  las cosas, concluyó que es al interior del proceso seguido en  su  contra  donde el actor debe propender por la salvaguarda de la garantía que  en   la   actualidad   estima   soslayada,   antes   de   acudir   al   presente  mecanismo.   

LA IMPUGNACIÓN  

          Al  momento  de  ser  notificada  de la decisión por cuyo medio fue  negado  el  habeas  corpus, la ciudadana Yulis Bolaño  Acevedo  quien  instauró  la  acción  en  favor  de  ROBERTO CARLOS RODRÍGUEZ  CARDONA    anotó    la    expresión   “apelo”,  sin  hacer  explícitas las  razones de su disentimiento.   

CONSIDERACIONES DEL DESPACHO  

Corresponde a la Magistrada que aquí provee  desatar  la  impugnación interpuesta contra la providencia del 13 de febrero de  2014,  conforme  lo  dispone  el artículo 7º de la Ley 1095 de 2006, en cuanto  esa  norma  establece  que  cuando  el  superior  jerárquico  del  a  quo es un juez plural el recurso lo debe  sustanciar   y   decidir   uno  de  los  magistrados  integrantes  de la respectiva Corporación, quien para tales efectos actúa como  juez individual.   

En  primer  lugar,  cabe  advertir  que  el  ejercicio    del    habeas    corpus    por  quien no ostenta la calidad de abogado e interpone la acción a  nombre  de  otro  no  constituye  obstáculo  para resolver la alzada planteada,  porque  se  trata  del  ejercicio  de  una  garantía  y  acción constitucional  orientada  a  la  protección  del  derecho fundamental a la libertad, para cuyo  trámite la ley no estableció mayores formalidades.   

En ese sentido, el artículo 3°, numeral 2°  de la Ley 1095 de 2006, regulador de las    garantías  para el ejercicio de la acción constitucional de  habeas  corpus prevé que la  acción   puede   ser   invocada   por   terceros   en  nombre  de  “quien      estuviera      ilegalmente      privado     de     su  libertad”,  sin necesidad  de mandato alguno.   

Ahora  bien,  cabe advertir que por la misma  razón,  esto  es, la consagración del mecanismo en cita cuya interposición no  requiere  de  mayores  exigencias,  la  ausencia de sustentación del recurso de  apelación  tampoco  se  erige  en impedimento para emitir el pronunciamiento en  sede de segundo grado.   

En ese sentido, el artículo 7 de la Ley 1095  de  2006, regulador de la impugnación, no prevé la necesidad de sustentación,  dada  la  naturaleza preferente y sumaria atribuida en la Constitución y la ley  a esta prerrogativa.   

Ahora bien, el habeas corpus procede, según  lo  establecido  en  el  artículo  1º  de  la  precitada  legislación, en dos  situaciones;  en  primer  lugar,  cuando la privación de la libertad se produce  con  violación  de  las  garantías  constitucionales  o  legales y, en segundo  término, cuando ésta se prolonga ilegalmente.   

Precisado  lo  anterior, se constata que los  argumentos  medulares  de  la  acción se orientan a señalar que el actor tiene  derecho  a  su  libertad  por  vencimiento  de  términos  durante  la  etapa de  juzgamiento,   los  cuales  resultaron  soslayados  en  la  medida  en  que  han  transcurrido  más de 120 días contados a partir de la fecha de la formulación  de  acusación,  sin  que  se  haya  dado  inicio  a  la  diligencia  de  juicio  oral.   

Sobre   el   particular   es   necesario  seña   lar,  en  primer término, que este procedimiento especial no  corresponde  a un recurso como parece entenderlo la censora, sino a una acción,  y   como   tal,   su   ejercicio   acontece   por   fuera  del  diligenciamiento  penal.   

En  segundo  lugar,  que las irregularidades  sobre  la  comprensión  de  las  normas  y  lo  que  a partir de ello se decida  judicialmente,   deben   ser   planteadas  al  interior  del  trámite  judicial  adelantado,   dada   la   naturaleza   esencialmente   extrasistémica  de  esta  acción.   

En  efecto, de tiempo atrás se ha precisado  que  este  mecanismo  es  de  índole  extrasistémico,  es decir, sólo procede  cuando   intentados   los  mecanismos  ordinarios  de  protección  de  derechos  fundamentales  reglados por el legislador al interior de los trámites, no se ha  conseguido  su condigno amparo, pues de lo contrario se convertiría en un medio  para  violentar  el  debido proceso propio de las actuaciones judiciales, con lo  cual  se  quebrantaría  el  principio  de  independencia  y  autonomía  de los  funcionarios,  al  pretender,  en  este  caso,  dilucidar  un tema del exclusivo  resorte de quienes de manera expresa conocen de él.   

Acerca de tal temática la Sala de Casación  Penal  ha efectuado las siguientes consideraciones en AHP del 19 de diciembre de  2006, rad. 26699:   

(i)           En punto del ámbito de la acción de que  aquí  se  trata,  corresponde  a un mecanismo extrasistémico, cuya prosperidad  tiene  lugar  cuando  la  afrenta a las garantías protegidas tiene su origen en  causas  externas  al  trámite,  pues de lo contrario, esto es, si la violación  del   derecho   a   la   libertad   personal   tiene   su  génesis  dentro  del  diligenciamiento, debe demandarse su amparo al interior de éste.   

Lo  anterior  se sustenta en la necesidad de  reconocer  que dentro de los trámites judiciales los sujetos procesales cuentan  con  mecanismos  tales  como  los  recursos,  la  recusación  y la solicitud de  nulidad,  por  cuyo  medio  pueden  abogar  por  la protección de sus derechos,  pues:   

“La   acción       de       Habeas       Corpus      únicamente   puede   prosperar  cuando  la violación de  esas   garantías   provengan  de  una  actuación  ilegal  extraprocesal,   pues     en     tanto    se    controvierta    el   derecho    a    la   libertad   de  alguien   que   esté    privado    de   ella   legalmente,   tal   discusión    debe   darse  dentro  del  proceso  (…)”.   

“Y  no  puede  aseverarse,  so  pena  de  desquiciar  el  ordenamiento  jurídico,  que como la  autoridad   judicial   puede  incurrir  en  ilegalidades,  tales  deberían  ser  abordadas  por  el  Juez  de  Habeas  Corpus,  en tanto una postura de tal tenor  pone  en riesgo un sistema penal que está sustentado  en  la  protección de la libertad personal a través de los recursos ordinarios  que  pueden  impetrarse dentro de la actuación, y las  acciones  que  como  el control de legalidad se promueven ante órgano diferente  del investigador y acusador”.   

“En ese orden de  ideas   resulta   extremadamente   nocivo   para  el  desarrollo  sistémico  del  proceso  penal un entendimiento que no armoniza los  instrumentos  de protección constitucional y procesal del derecho fundamental a  la   libertad,  haciéndolos  coexistir  dentro  de  su  respectivo  ámbito  de  aplicación,   sino   que,   al  contrario,  entrega  prelación  a  uno,  subordinando el otro a extremo que de aceptarse terminaría  en  su  extinción  al convertir lo extraordinario en corriente, que a su vez es  su   propia   negación”  (Sentencias  de  segunda  instancia   14752   y  17576  del  2  de  mayo  y  del  10  de  junio  de  2003,  respectivamente). (subrayas fuera de texto).   

          (ii)                      El          derecho         –     acción     de    habeas  corpus es de carácter fundamental  y  de  aplicación  inmediata. También el derecho al debido proceso tiene tales  características.   

          Por   tanto,   en   la   tensión   entre   los  referidos  derechos  fundamentales,  se  impone  reconocer  que  los  trámites  judiciales deben ser  adelantados         con         “observancia   de   la  plenitud  de  las  formas  propias  de  cada  juicio”, de manera que la  referida  acción  constitucional no puede de ningún modo sustituir o desplazar  los   mecanismos   dispuestos   por   el   legislador   al   interior   de  cada  trámite.   

(iii)          No  es  viable  confundir  la naturaleza  jurídica  de  las  peticiones  y  recursos  con  el  ejercicio de la acción de  habeas    corpus,   pues  precisamente  dentro  de  la  comprensión  del  derecho  fundamental  al debido  proceso,  argumentos jurídicos y de razón práctica permiten colegir que antes  de  acudir  a  los  mecanismos  constitucionales o legales de protección de los  derechos,  su  reclamación  debe  efectuarse,  siempre que ello sea posible, al  interior  de  las  actuaciones ordinarias, todo lo cual dota al diligenciamiento  penal  de  unos  mínimos  de  coherencia, reconoce su progresividad y a la vez,  proscribe   la  posibilidad  de  eventuales  decisiones  contradictorias  de  la  jurisdicción sobre una misma temática.   

Así  las  cosas,  resulta  manifiestamente  improcedente  la  pretensión  del  actor de acudir a la acción de habeas  corpus  en procura de conseguir su  libertad,  pues  la  alegada violación del derecho a la libertad personal tiene  su  génesis  dentro  del diligenciamiento, de tal suerte que es al interior del  mismo  donde debe elevar la solicitud orientada a superar su confinamiento y, en  caso  de  que  lo  decidido no se encuentre conforme a sus intereses, tendrá la  posibilidad de ejercer los recursos pertinentes.   

Las  consideraciones  precedentes  permiten  advertir  la  improsperidad  de  esta  acción,  esto es, se impone confirmar la  decisión impugnada.   

         En  mérito  de  lo  expuesto,  la  suscrita  Magistrada de la Corte  Suprema  de  Justicia, Sala de Casación Penal, administrando justicia en nombre  de la República y por autoridad de la ley,   

RESUELVE   

          CONFIRMAR  la decisión impugnada por medio  de  la  cual  una  Magistrada  del  Tribunal  Superior  de  Montería  negó por  improcedente  el  amparo  de  habeas corpus     presentado     por    Yulis   Bolaño   Acevedo   en  favor  de  ROBERTO    CARLOS   RODRÍGUEZ   CARDONA,   de   conformidad  con  las  razones  expuestas  en  la  anterior  motivación.   

Contra  esta  providencia  no procede recurso  alguno.   

         Notifíquese,  cúmplase     y     devuélvase     el     expediente     al     Tribunal     de  origen.   

MARÍA DEL ROSARIO GONZÁLEZ MUÑOZ  

Magistrada  

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria  

    

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