42739(27-11-13)

2013

Asistente Jurídico Inteligente

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    CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

SALA   DE   CASACIÓN  PENAL   

Magistrada Ponente:  

MARÍA DEL ROSARIO GONZÁLEZ MUÑOZ  

Aprobado Acta No. 393  

Bogotá  D.C.,  (27) de noviembre de dos mil  trece (2013).   

VISTOS  

          La  Sala  resuelve  lo pertinente acerca del impedimento manifestado  por  los Magistrados José Jaime Valencia Castro, Martha Liliana Bertín Gallego  y  Jaime  Humberto  Moreno  Acero, integrantes de la Sala de Decisión Penal del  Tribunal  Superior  de  Buga,  para  resolver el recurso de apelación propuesto  contra  el  fallo  condenatorio  del 31 de julio de 2013, dictado por el Juzgado  Segundo   Penal   Municipal   del   mismo   lugar,  en  contra  de  MARÍA  PATRICIA  LORZA GALVIS,  por  el  delito  de  lesiones personales  culposas.   

ANTECEDENTES  RELEVANTES   

1.  MARÍA PATRICIA  LORZA  GALVIS es investigada por el delito de lesiones  personales  culposas  ocasionadas  el  23  de  febrero  de  2009 momentos en que  desplazándose  en su vehículo camioneta identificado con la placa No. CBS-618,  en  la  carretera Brisas del Valle Sur, a la altura del colegio Comfandi, con la  parte  trasera  golpeó  la motocicleta que conducía la señora Liliana García  Cortés,  a  quien  tras el accidente el Instituto Nacional de Medicina Legal le  dictaminó  una  incapacidad  médico  legal  definitiva  de 60 días y secuelas  consistentes  en: “deformidad física y perturbación  funcional     del     órgano     de     la     locomoción,     de    carácter  permanente”.   

2. Por esos hechos, el Juzgado Segundo Penal  Municipal  de  Conocimiento de Guadalajara de Buga, mediante sentencia del 31 de  julio  de  2013  condenó  a  la procesada como autora del aludido punible a las  penas  principales  de  9 meses y 18 días de prisión y multa de 6.932 salarios  mínimos  legales  mensuales  vigentes;  a  las  accesorias  de interdicción de  derechos  y funciones públicas por un término igual al de la pena principal, y  a  la  suspensión  del  oficio  de  conducción por un período de 16 meses. Le  concedió el beneficio de la condena de ejecución condicional.   

3.  Remitidas  las  diligencias  al Tribunal  Superior  de Buga, Sala Penal, los Magistrados Luis Alberto Peralta Rojas, José  Jaime  Valencia  Castro y Martha Liliana Bertín Gallego, mediante proveído del  6  de  septiembre  de 2013 manifestaron su impedimento para conocer de la alzada  propuesta  contra  la  sentencia  condenatoria,  como  quiera  que  MARÍA  PATRICIA  LORZA  GALVIS actualmente  se  desempeña  como oficial mayor de la Secretaría de la Sala Civil Familia de  ese  Tribunal. Aludieron a la causal contemplada en el numeral 1º del artículo  56  de  la  Ley 906 de 2004, precisando que mantienen una relación armónica en  el  campo  laboral  con  la  acusada  “producto  del  trámite  propio  de  las  gestiones  administrativas  a cargo del Tribunal, del  trámite  de  peticiones,  relacionadas con permisos, licencias; de la solicitud  de  información  afines  al nombramiento de jueces, de confirmaciones, donde se  requiere    la   consulta   de   documentos   varios   como   hojas   de   vida,  etc”; evento que genera un interés en la actuación  procesal que pone en entredicho su deber de administrar justicia.   

Adicionalmente,  el  Magistrado Luis Alberto  Peralta  Rojas expresó también encontrarse incurso en la causal prevista en el  numeral  5º  del  artículo  56  de  la misma codificación, porque mantiene un  vínculo  de amistad con aquella que traspasa la barrera de lo meramente laboral  y  administrativo.  Indicó  que  por  razón  de  su condición de Magistrado y  Presidente  de  la  Sala  MARÍA PATRICIA lo   ha   apoyado   en   diversas   actividades   de   integración,  capacitación,  culturales  y  de  confianza  desarrolladas  en el Tribunal; por  tanto,  recalcó  la  existencia  de  un  fuerte  lazo  fraternal  entre  ellos.   

Por  su  parte, el Magistrado Jaime Humberto  Moreno  Acero, también integrante de la Sala Penal, el 11 de septiembre de 2013  bajo  similares  planteamientos a los expuestos por sus compañeros Luis Alberto  Peralta  Rojas,  José  Jaime  Valencia  Castro y Martha Liliana Bertín Gallego  señaló  estar incurso en la causal contemplada en el numeral 1º del artículo  56  de  la Ley 906 de 2004. Al respecto precisó: “su  situación  procesal  no  me  resulta  ajena,  debido a los vínculos laborales,  personales  y  sociales  cultivados  con  ella  durante  el lapso que funjo como  Magistrado  del  Tribunal,  pero  especialmente  durante  los  años 2007 y 2008  cuando  me  desempeñé  como  Presidente  del  Tribunal  Superior  del Distrito  Judicial de Buga en dos períodos consecutivos…”.   

4.  El  Magistrado  Álvaro  Augusto  Navia  Manquillo,  en  decisión  del  16  de septiembre de 2013 aceptó el impedimento  manifestado  por  el  doctor Luis Alberto Peralta Rojas, y declaró infundado el  planteado  por  los  Magistrados  José  Jaime  Valencia  Castro, Martha Liliana  Bertín Gallego y Jaime Humberto Moreno Acero.   

          5.  El 9 de octubre pasado la Corporación se abstuvo de resolver el  impedimento  manifestado  por  los Magistrados Luis Alberto Peralta Rojas, José  Jaime  Valencia  Castro,  Martha Liliana Bertín Gallego y Jaime Humberto Moreno  Acero,  integrantes  de la Sala Penal del Tribunal Superior de Buga, al advertir  que  el  Magistrado que negó el impedimento no podía actuar como si se tratara  de  un  juez singular y arrogarse la competencia para resolver, cuando lo debido  era que integrara la Sala con conjueces.   

Por  tanto,  como  el  trámite impartido al  impedimento  manifestado no se ajustó a lo dispuesto en los artículos 58 de la  Ley  906  de  2004, 54 de la Ley 270 de 1996, y 140.6 de la Ley 1564 de 2012, en  tanto  se reitera no fue decidido debidamente conforme al trámite que concierne  a  esa  instancia  por  el juez colegiado, concluyó la Corte que aún no había  adquirido  competencia  para  resolver  el  caso  y, en consecuencia, ordenó la  devolución  inmediata  de  las  diligencias  al  Tribunal  de  origen  para  la  adopción de las decisiones que en derecho correspondan.   

6.  Designados por sorteo realizado el 23 de  octubre  de 2013 y posesionados los conjueces para integrar la Sala de Decisión  presidida  por  el Magistrado Álvaro Augusto Navia Manquillo, el 8 de noviembre  pasado  se  denegó  el  impedimento manifestado por los Magistrados José Jaime  Valencia  Castro,  Martha Liliana Bertín Gallego y Jaime Humberto Moreno Acero,  en  tanto se aceptó el presentado por el Magistrado Luis Alberto Peralta Rojas,  con  base  en  idénticos  argumentos  que los expuestos en pretérita ocasión.   

En efecto, en esta oportunidad y en punto de  la  negativa  enunciada,  sostuvo el Juez Colegiado que las relaciones laborales  en  los  términos  en  que fueron sustentadas por los integrantes de la Sala de  Decisión  con  el  propósito de apartarse del conocimiento del asunto, carecen  de  entidad  suficiente  para hacer surgir un interés en la actuación procesal  constitutiva  de  impedimento,  tanto  así  que aceptar las razones, por demás  difusas  y  genéricas en las que se sustentó la causal contenida en el numeral  1°  del  artículo  56  de la Ley 906 de 2004, conduciría al  inaceptable  extremo  de  afirmar que los Magistrados de Tribunales o Jueces de la República  se   encuentran   en   imposibilidad  de  investigar  disciplinariamente  a  sus  subalternos.   

Así  las cosas, con apoyo en precedentes de  esta  Corporación  que  citó  y  transcribió  en  lo pertinente, arribó a la  decisión ya señalada.   

De  otro  lado, en lo atinente al Magistrado  Luis  Alberto Peralta Rojas y a la amistad íntima invocada conforme a la causal  de  impedimento  consagrada  en el numeral 5° del artículo 56 de la Ley 906 de  2004,   manifestó  que  los  motivos  expuestos  por  el  funcionario  resultan  suficientes  para  encontrar acreditada la causal mencionada, esto es,  por  cuanto  el  Magistrado mencionó que “María Patricia  Lorza  Galvis le ha brindado la confianza necesaria para encontrar en desarrollo  de  su relación fraternal, esa sinceridad propia de las personas que encuentran  en  la  amistad  la  forma  de  entablar esa comunicación caracterizada por sus  afectos  (…)  especialmente como Presidente de la Corporación” le  ayudó  “en  la  realización de las  diferentes  actividades de integración, capacitación, y afines a los programas  de  cultura  que  se  han  realizado  en  el  Palacio de Justicia”.   

   

CONSIDERACIONES DE LA SALA  

1. Aclaración previa  

          Antes  de  abordar  el  asunto  puesto a consideración de la Corte,  resulta  necesario precisar que de acuerdo con el contenido del artículo 58A de  la  Ley  906  de 2004, adicionado por el artículo 83 de la Ley 1395 de 2010, el  pronunciamiento  se  limita  a  resolver  el  impedimento  manifestado  por  los  Magistrados  José Jaime Valencia Castro, Martha Liliana Bertín Gallego y Jaime  Humberto  Moreno Acero, pues el exteriorizado por el doctor Luis Alberto Peralta  Rojas,  fue  aceptado  por  el Tribunal Superior de Buga el 8 de noviembre de la  presente anualidad.   

2. Asunto por decidir  

La  Corte es competente para conocer de este  asunto  de  conformidad  con lo establecido en los artículos 57, 59 y 341 de la  Ley 906 de 2004.   

Con   el   fin  de  adoptar  la  decisión  correspondiente,  es  oportuno  señalar  que el instituto de la declaratoria de  impedimento,  en  cuanto  mecanismo  orientado a asegurar la imparcialidad de la  administración  de  justicia,  se  rige,  entre  otros,  por  el  principio  de  taxatividad  de  las  causales,  en virtud del cual se excluye la analogía o la  extensión   de   los  motivos  señalados  en  la  ley.  La  manifestación  de  impedimento   es   un   acto  personal,  voluntario,  de  carácter  oficioso  y  obligatorio  para  cuando  el  funcionario  advierta que se encuentra incurso en  alguno  de  los  supuestos  fácticos  dispuestos  por  el  legislador, a su vez  comporta  sujeción  estricta a las circunstancias invocadas, a fin de obviar la  utilización  indebida  de  tal  mecanismo  como  medio  para  no  conocer de un  determinado asunto.   

En  el  caso  concreto,  se  tiene  que  el  impedimento  fue  expresado  por  cuatro  (4)  Magistrados que conforman la Sala  Penal  del  Tribunal  Superior  de  Buga;  la  Sala  de  Decisión  a través de  proveído  de  8  de  noviembre de 2013 declaró infundada la manifestación que  sobre  el  particular  hicieron  tres (3) de ellos (José Jaime Valencia Castro,  Martha  Liliana  Bertín  Gallego  y  Jaime  Humberto Moreno Acero) y aceptó la  efectuada  por el doctor Luis Alberto Peralta Rojas con fundamento en la amistad  íntima predicada.    

En  punto  de la primera decisión adoptada,  debe  decirse  que  al  amparo  de  la  causal establecida en el numeral 1º del  artículo  56  de  la  Ley  906 de 2004, tiene dicho la Sala que “el  interés  en  la actuación procesal”  del  funcionario  judicial,  su  cónyuge  o  compañera  permanente,  o  algún  pariente  dentro  del  cuarto  grado  de  consanguinidad  o  civil, o segundo de  afinidad,    se    entiende   como   “aquella   expectativa   manifiesta   por   la  posible  utilidad  o  menoscabo,    no    sólo    de    índole    patrimonial    sino   también  intelectual o moral,  que la solución del asunto en una forma determinada acarrearía  al  funcionario  judicial  o  a  sus  parientes  cercanos,  y  que, por aparecer  respaldada   en  serios  elementos  de  juicio,  compromete  la  ponderación  e  imparcialidad    del   juzgador,   tornando   imperiosa   su   separación   del  proceso   ”1.   

En el mismo sentido, se ha sostenido que para  que  la  manifestación  de  impedimento  por  parte del juzgador alcance el fin  propuesto  -la  separación  del  conocimiento  de  un  determinado asunto-, las  taxativas  causales que se aludan deben cimentarse en circunstancias que exhiban  como  particular  el  interés  -no  general-,  y  que  por  afectarle directa o  indirectamente   puedan   alterar   su   objetividad   en   la  ponderación  de  juicio2.   

El interés a que hace referencia la premisa  normativa  en cita, hace relación a aquella expectativa por la posible utilidad  o  menoscabo,  no  sólo  de  índole  patrimonial,  sino también intelectual o  moral,  que  la  solución  del  asunto  en una forma determinada acarrearía al  funcionario  judicial o a sus parientes cercanos, que comprende la imparcialidad  del administrador de justicia.   

En el presente asunto, los Magistrados José  Jaime  Valencia  Castro,  Martha Liliana Bertín Gallego y Jaime Humberto Moreno  Acero   argumentaron   que  la  relación  laboral  sostenida  con  MARÍA  PATRICIA  LORZA GALVIS -quien funge  como  Oficial  Mayor  de  la  Sala  Civil-  Familia  del  Tribunal  –, genera un contacto permanente por el  trámite  propio  de  las  gestiones administrativas a su cargo que evidencia el  interés en la actuación.   

Teniendo   en  cuenta  lo  precedentemente  expuesto,  en el supuesto que ocupa la atención de la Sala no se observa que le  asista  razón  a  los  Magistrados  que  manifiestan  el  impedimento  bajo  la  mencionada  causal, por cuanto no se ve cómo el conocer en segunda instancia de  la  providencia  mediante  la  cual  fue  condenada  por  el  delito de lesiones  personales   culposas  les  pueda  generar  un  posible  beneficio  o  perjuicio  patrimonial,  intelectual  o  moral,  a  ellos  o  a  sus  parientes,  pues nada  argumentaron concretamente en ese sentido.   

Además de resultar insuficiente predicar la  existencia  de  una  relación  laboral  para  propender  por la separación del  conocimiento  de  determinado  asunto  –  en  la medida en que ello per  sé  no evidencia el surgimiento  de  un  interés  en  la  actuación -, de constatarse tal utilidad o menoscabo,  igualmente  deben  acreditarse  las razones por las cuales pondría en riesgo la  ecuanimidad  del  funcionario,  pues  es  la  única  manera de que la autoridad  encargada   de  resolver  la  cuestión  se  forme  una  idea  precisa  con  relación  a  los componentes objetivos y subjetivos de ese interés3.   

No  puede aceptarse la implícita existencia  de  un  interés  reprochable  por  parte  de  los  servidores judiciales, en el  sentido  de  impedir su ponderado e imparcial discernimiento, por el sólo hecho  de  mantener  una  relación laboral como lo sugieren en este evento, menos aún  al  poner  de  presente que el interés a que alude la disposición es aquel que  surge  del  trámite  y  decisión  del  asunto,  que mal podría sustentarse en  relaciones   o   comportamientos  extra  procesales  como  se  sugiere  en  este  caso.   

Precisado  lo  anterior, no hay duda que los  planteamientos  exteriorizados  por  los Magistrados enunciados no se ajustan al  supuesto  de hecho de la causal impeditiva invocada, de modo que se impone negar  el impedimento planteado.   

En  mérito de lo expuesto, la CORTE SUPREMA  DE JUSTICIA, SALA DE CASACIÓN PENAL,   

RESUELVE  

DECLARAR  INFUNDADO  el  impedimento  manifestado  por los Magistrados del Tribunal Superior de Buga,  José  Jaime  Valencia  Castro,  Martha Liliana Bertín Gallego y Jaime Humberto  Moreno  para  conocer  el recurso de apelación promovido contra la sentencia de  31  de  julio  de  2013,  emitida por el Juzgado 2° Penal Municipal de la misma  ciudad  contra MARÍA PATRICIA LORZA GALVIS.  En  consecuencia,  remítanse  las  diligencias  al  despacho del  doctor   José   Jaime   Valencia   Castro   para   que  continúe  el  trámite  correspondiente.   

Contra  esta  decisión  no  procede recurso  alguno.   

Comuníquese y cúmplase  

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ   

JOSÉ  LUIS  BARCELÓ  CAMACHO                  FERNANDO  ALBERTO  CASTRO  CABALLERO           

           

EUGENIO   FERNÁNDEZ  CARLIER                                                   MARÍA DEL ROSARIO GONZÁLEZ  MUÑOZ                     

GUSTAVO           ENRIQUE           MALO  FERNÁNDEZ                   EYDER   PATIÑO   CABRERA   

                              

LUIS  GUILLERMO SALAZAR  OTERO   

NUBIA  YOLANDA  NOVA  GARCÍA   

Secretaria  

    

1 Cfr.  Providencias  del  17  de  junio  de 1998. Rad. 14104; 21 de enero de 2003. Rad.  15100;  20 de abril de 2005. Rad. 23542 y 24 de enero de 2007. Rad. 26667, entre  otros.   

2  En  este sentido, auto de 17 de junio de 1998. Rad. 14104.   

3  En  este sentido, auto de 2 de junio de 2004. Rad. 22406     

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