42420(20-11-13)

2013

Asistente Jurídico Inteligente

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CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado Ponente  

Luis Guillermo Salazar Otero  

Aprobado Acta No. 386  

Bogotá, D.C., veinte (20) de noviembre de dos  mil trece (2013)   

ASUNTO:  

Se pronuncia la Sala sobre la admisibilidad de  la  demanda  de  casación  formulada  por  la  defensora de Genny Rocío Ortega  Reyes,  respecto  de  la  sentencia del pasado 21 de junio del año en curso por  medio  de  la  cual  el Tribunal Superior de Bucaramanga confirmó la de condena  dictada  por  el  Juzgado  Tercero  Penal de ese circuito el 12 de septiembre de  2012,  contra  la  acusada  en  mención,  por  el  delito de abuso de confianza  calificado.   

HECHOS:  

De conformidad con la reseña efectuada por el  ad  quem, “el 6 de abril de 2001 María Janeth Ortega  Reyes  y  Genny  Rocío  Ortega  Reyes  constituyeron el Grupo Precooperativo de  Trabajo  Asociado  NISSI Asesorías Ltda., la primera fue su representante legal  y  directora ejecutiva hasta marzo de 2002 y la segunda del 30 de abril al 14 de  julio  de  2003,  luego  de  lo  cual el nuevo director ejecutivo descubrió una  deuda   por   $69.671.340,  dinero  del  que  presuntamente  se  apropiaron  las  procesadas”.   

ACTUACIÓN PROCESAL:  

1.  Por  razón  de  la denuncia que el 31 de  octubre  de 2003 formularan el entonces representante legal de la citada entidad  y  algunos de sus asociados, la Fiscalía adelantó a partir del 13 de noviembre  siguiente  una investigación previa, por manera que practicadas en ella algunas  diligencias,  se  abrió  sumario  el  20  de  agosto  de  2004  al  cual fueron  vinculadas,  mediante  indagatoria,  María  Janeth y Genny Rocío Ortega Reyes.   

2.  Una  vez  cerrada  la  instrucción,  se  calificó  su mérito el 15 de noviembre de 2007 con acusación en contra de las  sindicadas   como   probables   coautoras  del  delito  de  abuso  de  confianza  calificado.   

Dicha  decisión  fue  objeto  del recurso de  apelación  interpuesto por la defensa de las procesadas, de modo que a su turno  la  Fiscalía  de  Segunda  instancia  dictó  resolución  el 8 de mayo de 2009  impartiendo confirmación a la recurrida.   

3.  Se  tramitó  seguidamente la etapa de la  causa  que en primera instancia concluyó con fallo del 12 de septiembre de 2012  por  medio del cual el Juzgado Tercero Penal del Circuito de Bucaramanga, de una  parte,  cesó  procedimiento  por  prescripción  de la acción penal a favor de  María  Janeth  Ortega Reyes y de otra condenó a Genny Rocío Ortega Reyes a la  pena  principal  de  3  años  de  prisión  y  multa  equivalente a 30 salarios  mínimos  mensuales  legales, al hallarla penalmente responsable de la comisión  del delito objeto de acusación.   

Por  virtud  del  recurso  de  apelación que  contra  la  anterior sentencia interpuso la defensa de la encausada, el Tribunal  Superior  de  Bucaramanga  dictó la suya el 21 de junio de 2013, para confirmar  la que fue materia de impugnación.   

Contra  la  decisión  del  ad  quem el mismo  sujeto  procesal  interpuso el recurso extraordinario de casación que sustentó  oportunamente.   

LA DEMANDA:  

1.  Aunque  manifiesta  proponer  el  libelo  sustento  del  recurso  por  la  vía  excepcional,  en  parte  alguna motiva la  defensora   la   discrecionalidad   que   en   ese   respecto   concierne  a  la  Sala.   

2.  Así dice formular dos cargos, el primero  lo     titula    como    “principal    causa    de  nulidad”, pero a renglón  seguido  sostiene  cometido  un error de derecho originado en un falso juicio de  convicción  que  condujo  a  inaplicar los artículos 22, 249 y 250 del Código  Penal  a  Genny  Rocío  Ortega y a “Francisco Javier  Uribe   Álvarez,   agrega  inusitadamente,  incluso él  sí     de    los    artículos    249    y    250    del    C.P.”.   

No obstante la senda de ataque escogida, es lo  patente  que  enseguida la demandante se dedica a hacer una larga exposición de  los  principios  que  informan el régimen probatorio para luego elucubrar sobre  la  manera  en  que,  según  su  personal  perspectiva,  debieron valorarse los  elementos  de  convicción,  los  que  en su sentir no demuestran que la acusada  hubiese  sustraído  recursos  para  sí  misma,  ni mucho menos el provecho que  caracteriza  al  tipo  penal  imputado,  pero sí acreditan, agrega, la conducta  dolosa  del  denunciante  Uribe  Álvarez  quien  maquinó la destrucción de la  Precooperativa y la de las personas que le tendieron la mano.   

En  esas  condiciones,  afirma,  “el  sentenciador  incurrió  en  yerro en la actividad probatoria  que   nunca   sopesó   las  afirmaciones  tendenciosas  del  denunciante  Uribe  Álvarez…  como  verdadero  autor  de  la  hecatombe  propiciada  por falta de  gestión…  por  tanto  el  ad  quem  simplemente  se  limitó  a  realizar una  valoración  formal  y  no  real  de las pruebas… el ad quem realizó un falso  juicio  de  existencia,  identidad,  legalidad  y  condición  de los documentos  aportados  y  de  las  pruebas  realizadas…por  supuesto  el  falso  juicio de  raciocinio  no  le  permite  una  acertada  congruencia  entre  la realidad y la  formalidad…  Es  sin  duda la falta de congruencia en la identidad, legalidad,  existencia  y  raciocinio  del ad quem que en ningún momento tampoco contempló  que  la  precooperativa también contaba con una estructura administrativa y que  por  supuesto  las funciones de tesorería, pagaduría, contable y financiera la  ejercían  otras  personas  diferentes  a Genny Rocío…por tanto el raciocinio  efectuado  por  el  ad  quem  en  ningún  momento  presenta  congruencia con la  realidad   por   tal   motivo   está   llamado   a  ser  anulado”.   

3.  Expresa  luego  proponer  como  segundo  reproche  y  de  modo subsidiario la nulidad por afectación del debido proceso,  toda  vez  que  “se manifiesta desconocimiento de las  reglas  de  producción  y apreciación de la prueba sobre la cual se ha fundado  la  sentencia,  pues el ad quem incurrió en errores de hecho por falsos juicios  de  existencia,  identidad  y raciocinio en la producción y apreciación de las  pruebas       que      fueron      fundamento      del      fallo”.   

Aunque era de esperarse que precisara de qué  modo  ocurrió  la infracción de la garantía aludida, se dedica la defensora a  cambio  a  argumentar  nuevamente  sobre la manera en que según su opinión han  debido  valorarse  los elementos probatorios para así concluir que “en  ningún  momento  se logró demostrar que Genny Rocío Ortega  Reyes  hubiera  sustraído  ningún  dinero  en beneficio propio por tanto desde  todo  punto  de  vista  se ha venido violando sistemáticamente su situación de  persona  decente,  honorable  y  recta  ante todos los procederes de su vida. Se  evidencia  que  el  juicio  para  dictar  sentencia del ad quem está viciado de  nulidad  por  lo anterior y porque nunca contempló la posibilidad de que dentro  de  las  denunciadas  no  solamente  están  las  exdirectoras  ejecutivas  sino  también      las      personas      que      conformaban      la     estructura  administrativa…”.   

Argumenta finalmente y de modo teórico sobre  el  debido  proceso,  pero  sin conexión con el asunto examinado, ni con algún  yerro que en ese sentido se adujere cometido por el sentenciador.   

4. Bajo la misma senda de nulidad pretende se  declare  la  prescripción  de  la acción durante la fase de investigación por  cuanto,  aunque  no  hay  claridad  sobre  la fecha de ocurrencia de los hechos,  dice,  éstos posiblemente se ejecutaron antes del mes de abril de 2003, de modo  que  desde  esta  data hasta la de ejecutoria de la acusación que ocurrió el 8  de  mayo  de  2009  transcurrió  un  lapso  superior  a  la  pena  máxima  que  corresponde a seis años.   

5. Y concluye: “son  suficientes  las consideraciones que anteceden para sugerir …que case el fallo  materia  de  impugnación,  con  fundamento  en  los  cargos del recurrente para  efectos   de  ajustar  y  declarar  la  nulidad  de  la  resolución  acusatoria  proferida…contra   María   Janeth   Ortega   Reyes   y  Genny  Rocío  Ortega  Reyes…además  de declarar la prescripción de la acción penal”.   

CONSIDERACIONES:  

1.  Por  cuanto  los  hechos  materia de este  juicio  acaecieron  en  vigencia de las leyes 599 y 600 de 2000, esto es sin que  en  relación  con  los  mismos  sea  aplicable  la  Ley 890 de 2004 y ellos, de  conformidad  con  el  artículo 250 del Código Penal por el cual se condenó en  las  instancias,  se  hallan  sancionados  con  pena cuyo máximo no excede de 8  años  de  privación  de  libertad,  es  incuestionable que la única vía para  recurrir  extraordinariamente  la  sentencia  irrogada  por  el  ad quem, era la  excepcional,  según  lo  señaló en principio la impugnante, por así preverlo  el inciso 3º del artículo 205 del Código de Procedimiento Penal.   

2.  En  ese  orden,  le  era  imperativo a la  libelista   reunir   algunas   exigencias   mayores  en  aras  de  persuadir  la  discrecionalidad  de  la  Corte  a fin de que se le admitiera la impugnación en  eventos en que regularmente ella no procede.   

Bajo  esa  necesaria comprensión del recurso  extraordinario,   concernía   a   la  recurrente  la  exposición  de  aquellos  fundamentos   en  que  se  sustenta  la  procedibilidad  del  recurso  en  dicha  modalidad,   esto  es,  expresar  en  forma  sintética,  pero  con  claridad  y  precisión,  a  cuál de las dos alternativas legales ceñía su pretensión, es  decir,  si  la  impugnación  se  sustenta  en  la  necesidad  de  que  la Corte  desarrolle  su  jurisprudencia,  o  en el propósito de procurar la garantía de  derechos fundamentales vulnerados.   

3.  A  ninguna  de  ellas  hizo  mención  la  defensora  de  Genny  Rocío  Ortega, ignorando que en el objetivo de motivar la  discrecionalidad   de   la   Sala  y  si  de  la  necesidad  de  desarrollar  la  jurisprudencia  se  trata,  le correspondía determinar cuáles son los aspectos  que  han  de  ser  abordados  por  la  jurisprudencia,  bien  porque  no existan  antecedentes  sobre  una  materia,  o  porque  habiéndolos  son  enfrentados  o  contradictorios,  ora porque es necesario aclarar algún aspecto o actualizar la  doctrina  para  aparejarla  con  el  avance de la ciencia jurídica o con nuevos  fenómenos  sociales,  ni  explica cuál es el desarrollo jurisprudencial que se  depreca en algún tema.   

4.  Y  si  a  la  protección  de  derechos  fundamentales  se hace relación, las inconexas referencias al debido proceso no  revelan   una   argumentación   seria,   clara   y   precisa   que   motive  la  discrecionalidad  de  la  Sala,  mucho  menos  cuando  en  el  contexto  de  las  inconformidades  por  aquella  planteadas  no  se  logra acreditación alguna de  cómo tal prerrogativa resultó vulnerada.   

5. Esa falencia no se suple de ningún modo en  los  cargos  expuestos,  sobre  todo  porque,  al  menos  los  dos  primeros, se  sustentan  en  errores  de hecho en la valoración probatoria, desconociendo por  ende  que  en esas condiciones no se logra estructurar alguno de los motivos que  viabilizan la casación excepcional.   

Es  que  dicha  temática,  tal como lo tiene  señalado  la  jurisprudencia, no se constituye en fundamento que haga plausible  el recurso en su expresión discrecional.   

“En este sentido,  adviértase,  que  como  los  reparos  relacionados  con  la apreciación de las  pruebas,  de  suyo  no  entrañan  una  afrenta directa a derecho fundamental en  concreto,  pues el agravio se mediatiza por el establecimiento de los errores de  juicio  en  su  estimación,  los  mismos  no  pueden tenerse como sustentación  válida      del      recurso     de     casación     discrecional.”1   

“(…)   en  principio,  las posibilidades reconocidas en la jurisprudencia para acceder a la  casación  discrecional  no  se  extienden  a  las  hipótesis  planteadas en la  demanda,  es  decir,  a  discutir  la  valoración  judicial de los elementos de  convicción,  porque  en  esa  labor los jueces cuentan con la relativa libertad  que      se      desprende      de      la      sana     crítica…”.2   

“…los   reparos   relacionados  con  la  apreciación  de la prueba, (…) por cuanto no significan una afrenta directa a  los  derechos  fundamentales del debido proceso y de defensa, pues el agravio se  mediatiza  por  el establecimiento de los errores de juicio en la estimación de  las  pruebas,  no  pueden  tenerse  como  sustentación  válida  del recurso de  casación  discrecional.  Este  medio  de  impugnación  excepcional,  sólo  se  justifica  por  la  urgencia de proteger los derechos fundamentales conculcados,  si  el  daño  se  pone  en  evidencia  con  la sola indicación descriptiva del  escrito de sustentación.   

”Los  giros  de  fundamentación  por  la  apreciación de la prueba, dada la indeterminación de  los  resultados por la posibilidad de meras discrepancias valorativas, no pueden  ser  argumento  suficiente  para  reclamar una casación sujeta a tan singulares  necesidades”3.   

6. De otra parte, reiterativa ha sido la Sala  en  señalar  la  inadmisibilidad  de  aquellas  demandas de casación en que se  aprecie   la   posición  del  recurrente  por  rechazar  la  razonada  y  libre  valoración  que  de  las  pruebas  hubiere  hecho  el  juez,  porque  en  tales  condiciones  el libelo se presenta carente de las exigencias formales que le son  propias,  toda  vez que antes que hacerse viable el análisis de la legalidad de  la   sentencia   atacada,   que   corresponde   estrictamente   al   objeto  del  extraordinario  recurso,  se  estaría  haciendo  propicia una tercera instancia  para  discutir  las  diversas  tesis  sobre  la  apreciación  de  los medios de  convicción  a  pesar  de que indudablemente esos debates ya hayan concluido con  la  sentencia  del  ad  quem  que  arriba  en sede de casación amparada por las  presunciones  de  legalidad y acierto, posibles de resquebrajar únicamente ante  la  demostración  de  que  el  fallador  incurrió  en  errores  de  juicio (in  iudicando) o de actividad (in procedendo).   

Demandas como la propuesta por la defensora de  Genny  Rocío  Ortega,  que  aparentan  simplemente  la sujeción al recurso con  invocación  apenas  de  una  de  sus causales pero que en realidad pretenden es  confrontar  el  personal  criterio  de  los  recurrentes con el del juzgador, no  pueden  tenerse  por admisibles cuando en el fondo su afán no es otro que el de  imponer  la  subjetiva apreciación de las pruebas pero sin demostrar ninguno de  los    errores    que   se   avienen   a   los   rígidos   postulados   de   la  casación.   

7.   Súmase   a   tales   equívocos   el  desconocimiento   del   principio  de  prioridad  de  las  causales,  el  de  no  contradicción  y  el  de  subsidiariedad  de  reparos excluyentes, así como la  total  ausencia  de  claridad  y  precisión  en la exposición de las censuras;  aquello  por  cuanto  expuso  primeramente  reproches  que  hacen relación a la  valoración  probatoria y sólo finalmente adujo la nulidad por prescripción de  la  acción  cuando  evidentemente  correspondía formularlo al inicio y de modo  principal  para  que  así  no  resultaran  contradictorios,  ya que como fueron  postulados,  en  el  último  cargo se aduce afectado de nulidad un proceso cuya  validez se dejó sentada en los dos primeros.   

Y en cuanto a claridad y precisión, el primer  cargo       lo      denomina      “principal          causa          de          nulidad”,   pero  a  renglón  seguido  sostiene  cometido  un  error de derecho originado en un falso juicio de convicción y sin  embargo  ningún  argumento  expuso  en  el  objetivo de demostrar esta clase de  yerro  que  como  se  sabe lo es en relación con la tarifa legal asignada a los  medios de persuasión.   

Además   en   diversos   pasajes  denuncia  simultáneamente  la  concurrencia  de  errores  de  hecho  y  de derecho en sus  diversas  modalidades,  lo  cual  entraña  sin  duda alguna una vulneración al  principio  de no contradicción por ser evidente que cada categoría de yerro en  esta sede no es compatible con las demás.   

8.  El  segundo reproche dice postularlo como  nulidad  por  afectación  del  debido  proceso, pero desde luego su sustento no  acredita  en  modo  alguno  un  vicio  de  esa  entidad  toda  vez  que se dicen  desconocidas  las  reglas  de  producción  y apreciación de la prueba, lo cual  sólo  era viable de atacar a través de la causal primera, violación indirecta  por error de hecho o de derecho   

9. Finalmente, la pretensión de extinción de  la  acción  penal  por  prescripción  se  basa  en una especulación defensiva  según  la  cual  los hechos acaecieron posiblemente en el mes de abril de 2003,  pero  no en la fijación razonada que hizo el sentenciador de la fecha en que se  realizó  el  último  acto  de  apropiación  y  que  al  decir  del  a  quo se  corresponde  con  la  de  retiro de la acusada del cargo de directora ejecutiva,  esto  es  el  14  de  julio  de  2003, lo cual implica que a la ejecutoria de la  acusación,  8  de  mayo  de  2009,  no  habían  transcurrido  los  6 años que  legalmente    corresponderían   al   lapso   prescriptivo   durante   la   fase  instructiva.   

La  demandante  afirma  simplemente su propio  criterio  sobre  la  fecha  de  consumación  del punible, sin desvirtuar la que  determinó  el  sentenciador,  luego  en  esas  condiciones  su reparo carece de  fundamento   

Por eso y al no observar de otro lado, alguna  situación  que amerite su intervención oficiosa en términos del artículo 216  del Código de Procedimiento Penal, la Sala inadmitirá la demanda.   

* * * * * *  

En mérito de lo expuesto, la Corte Suprema de  Justicia, Sala de Casación Penal,   

RESUELVE:  

Inadmitir la demanda de casación formulada en  nombre de Genny Rocío Ortega Reyes.   

Contra  esta  providencia  no procede recurso  alguno.   

Cópiese,   notifíquese,   cúmplase   y  devuélvase al Tribunal de origen,   

         

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ  

JOSÉ  LUIS  BARCELÓ  CAMACHO                                                                         FERNANDO  A.  CASTRO  CABALLERO   

EUGENIO          FERNÁNDEZ  CARLIER                          MARÍA                   DEL                  ROSARIO                  GONZÁLEZ  MUÑOZ                           

GUSTAVO         E.        MALO  FERNÁNDEZ                                                                                                          EYDER PATIÑO CABRERA   

LUIS GUILLERMO SALAZAR OTERO  

Nubia Yolanda Nova  García   

Secretaria    

1  Decisión del 5 de diciembre de 2007, Rad. No. 28599   

2  Providencia del 27 de marzo de 2007, radicación 26651   

3  Decisión del 9 de diciembre de 2009, Rad. No. 29155     

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