42421(13-11-13)

2013

Asistente Jurídico Inteligente

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CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado Ponente:  

FERNANDO  ALBERTO  CASTRO  CABALLERO   

Aprobado   Acta   N°  378   

Bogotá,  D.  C., trece (13) de noviembre de  dos mil trece (2013).   

VISTOS  

Decide la Sala acerca de la admisibilidad de  la  demanda  de  casación  presentada  por  la  defensa,  contra  la  sentencia  proferida  el 19 de junio de 2013 por el Tribunal Superior de Pereira, a través  de  la  cual  revocó el fallo absolutorio emitido en primera instancia, para en  su  lugar  condenar  a Luz Angélica Escobar Bolívar como autora de los delitos  de  hurto  agravado  y  falsedad  en  documento privado ambos en la modalidad de  delito continuado.   

HECHOS  

El 15 de noviembre de 2005, Luz Amparo Mejía  Gutiérrez,  mediante  apoderado,  presentó denuncia penal contra Luz Angélica  Escobar  Bolívar,  indicando que ésta en su calidad de vendedora de la empresa  “Eurodiseños”  de la cual aquella era propietaria, durante los años 2002 a  2005,  se había apropiado de la suma de $23.657.010, alterando algunas facturas  que   hacían  parte  de  la  contabilidad.  Agrega  que  llamó  a  la  empresa  inversiones  “El  Cidral”,  por  ser  quien  figuraba  en la mayoría de las  facturas  como compradora, advirtiendo que los recibos de pago en poder de dicha  empresa,   no   coincidían   con   el   valor   de  las  facturas  que  emitía  “Eurodiseños”.   

ACTUACION PROCESAL  

1. Por los hechos antes narrados la Fiscalía  General  de  la  Nación  vinculó  a la indiciada mediante indagatoria que tuvo  lugar  el  8  de  febrero  de  2006,  sin que con posterioridad, en su contra se  profiriera medida de aseguramiento.   

2.  El  22  de  mayo  de  2008  se  emitió  resolución  de acusación contra Luz Angélica Escobar Bolívar, como autora de  los  ilícitos  de  hurto  agravado  por  la  confianza  en concurso homogéneo,  artículos  239  inciso  1º  y  241 numeral 2º del Código Penal y en concurso  heterogéneo  con  el  delito  de  falsedad  en documento privado, artículo 289  Ibíd.   En   los   siguientes  términos  se  hizo  la  imputación  jurídica:  “  Se  trata  de hechos perfectamente separados con  autonomía  propia  por lo tanto deben   ser juzgados como un concurso  de  conductas  punibles  conforme  lo  dispuesto por el artículo 31 del Código  Penal  (…)  Como quiera que se reúnen los requisitos sustanciales que demanda  el  artículo  397 del Código de Procedimiento Penal el despacho acusará a Luz  Angélica  Escobar  Bolívar ante los Juzgados Penales del Circuito de la ciudad  por  un  concurso  de  conductas  punibles,  artículo  31 del Código Penal que  proceden  (sic)  por  los  delitos de hurto agravado en concurso con falsedad en  documento privado”.   

3. Dicho pronunciamiento fue impugnado por el  defensor  de  la  acusada,  motivo  por  el  que  la  Fiscalía Delegada ante el  Tribunal  Superior  de  Pereira,  en resolución del 29 de diciembre de 2008, la  confirmó en su integridad.   

4. La etapa de la causa fue adelantada por el  Juzgado  5º  Penal  del  Circuito  de Pereira que en fallo de 5 de noviembre de  2009,  absolvió  a la procesada de los cargos por los que había sido llamada a  juicio.  De  otra  parte,  decretó  la  extinción  de  la  acción  penal  por  indemnización  integral,  “sobre la cuantía que ha  sido confesada por la acusada como hurtada ($1.170.000)”.   

5. El fallo absolutorio fue impugnado por la  Fiscalía  General  de  la  Nación  y  por  el representante de la parte civil,  razón  por  la  que  el  Tribunal  Superior  de  Pereira al conocer el recurso,  revocó  la  sentencia  de  primera  instancia  y  en  su  lugar  condenó a Luz  Angélica  Escobar Bolívar, a la pena principal de 3 años, 1 mes y 25 días de  prisión  como  autora del delito de hurto agravado por la confianza en concurso  con  falsedad en documento privado, ambos en la modalidad de delito continuado y  no  en  concurso  homogéneo, retirando dicha imputación pero incrementando las  sanciones  para  cada  uno de estos punibles individualmente considerados en una  tercera  parte  de acuerdo con lo previsto en el parágrafo del artículo 31 del  Código  Penal  y numeral primero del artículo 60 ibíd, norma esta última que  prevé  que  cuando la pena se aumente o disminuye en un proporción determinada  se  aplicará  tanto  al  mínimo  como  al  máximo  de la infracción básica.   

Es así que para el delito de hurto agravado  por  la  confianza tuvo en cuenta como rango de punibilidad el de 37.33 meses de  prisión  en  el  mínimo  y  144  meses  en  el  máximo, y para la conducta de  falsedad  en  documento privado, un mínimo de 16 meses de prisión y un máximo  de 96 meses de prisión.   

Al individualizar la sanción tomó como tipo  base  el  de  hurto  agravado  por  la  confianza e impuso el mínimo dentro del  primer  cuarto, esto es, 37.33 meses de prisión el cual aumentó en 8 meses por  el  concurso  heterogéneo  con  el  delito  de  falsedad  en documento privado,  quedando  como  pena  definitiva  la  de  45.33  meses  de  prisión,  monto que  finalmente  redujo  en una sexta parte por razón de la confesión de la acusada  quien  en  últimas fue condenada a 3 años, 1 mes y 25 días de prisión y a la  sanción  accesoria de inhabilitación para el ejercicio de derechos y funciones  públicas por el mismo lapso de la sanción principal.   

En  cuanto  a los perjuicios, la condenó al  pago  de  daños  materiales en el monto de $21.310.582. Y frente a la libertad,  el  juez  de  segundo grado le negó la suspensión condicional de la ejecución  de la pena.   

6.  Contra el fallo del Tribunal, la defensa  de  la  acusada,  interpuso  y sustentó el recurso extraordinario de casación.   

LA DEMANDA  

          El  censor  plantea  un  solo  cargo  contra la sentencia de segunda  instancia  para  lo  cual  acude  a  la  causal  prevista  en el numeral 1º del  artículo 207 de la Ley 600 de 2000.   

          Acto  seguido  procede  a  trascribir varios apartes de la sentencia  absolutoria  de  primera  instancia que califica de ser una decisión imparcial,  continuando  el  mismo  procedimiento  respecto del fallo de segundo grado, para  después  señalar  que  en  esta  última decisión se incurrió en un error de  apreciación  probatoria,  pues  no  es  correcto  concluir que de los medios de  convicción  allegados al proceso se deduzca la responsabilidad de la acusada en  el delito de falsedad.   

          Añade  que  la  pruebas  periciales  lo único que demuestran es la  existencia  de unos faltantes de dinero, pero no que los soportes contables sean  falsos,  muchos  menos  que quien incurrió en dicha alteración hubiera sido la  acusada.   

          Expone  que  habiendo  el  propio  Tribunal  reconocido  que  de  la  contabilidad   que  llevaba  la  empresa  afectada,  podían  advertirse  varias  infracciones  a  las normas tributarias, de todas formas aceptó como válido el  dictamen  contable  con base en el cual se dio por probada la conducta atribuida  a Luz Angélica Escobar Bolívar.   

          Finaliza  indicando que no logró demostrarse que la apropiación de  los  dineros  de  la  empresa  por  parte  de  la  acusada, superara el monto de  $1.170.000  que  fue  lo  que esta aceptó desde su indagatoria, quantum que fue  restituido a la compañía en desarrollo de este proceso.   

          Solicita  que  se case la sentencia para que en su lugar se mantenga  la absolución proferida por el juez de primera instancia.   

CONSIDERACIONES DE LA CORTE  

          Calificación de la demanda   

          En  esta  oportunidad  vuelve  a  reiterar la Corte que el libelo de  casación  no  es  un  escrito  de  libre  elaboración en el que simplemente se  plantee  la  inconformidad  con el fallo de segunda instancia. No en vano la ley  procesal  penal  dedica  uno  de  sus  artículos (212 de la Ley 600 de 2000), a  establecer  las  pautas a seguir para la elaboración del escrito pertinente, en  una  norma  que  denomina  “Requisitos  formales  de  la  demanda”, y que en  últimas  no  comporta un mero tecnicismo, sino que contiene los presupuestos de  lógica y coherencia en los que debe ahondar el recurrente.   

          Obsérvese  como  el numeral 3º del citado precepto sostiene que es  menester  enunciar  la  causal  y  formular el cargo, indicando en forma clara y  precisa  sus  fundamentos  y las normas que el demandante estime infringidas, es  decir,  no  se  trata  simplemente  de  trascribir la casual que a bien tenga el  casacionista  de  las  enumeradas  en el artículo 207, sino de desarrollarla en  forma  coherente frente al contenido de la demanda, especificando el cargo, esto  es,  en  el  caso  de la causal primera, si se trata de una violación directa o  indirecta  de  la norma por errores de hecho o de derecho, evento en el cual, le  corresponde  precisar  si  el  sentenciador  incurrió  en aplicación indebida,  exclusión   evidente  o  interpretación  errónea  de  una  norma  de  derecho  sustancial,  o  si  la  discusión  se  centra en la apreciación de las pruebas  realizada  en  el  sentencia,  señalar  si  se  trató  de  falsos  juicios  de  existencia,  identidad, raciocinio, convicción o legalidad, al mismo tiempo que  probar  que  de  no  haberse  incurrido en ese yerro, el sentido de la decisión  habría  sido  diferente  a  efecto  de  que  se  produzca  la  casación  de la  sentencia.   

          De  la  lectura  de  la  demanda  presentada  por  el defensor de la  procesada,  sin  mayor dificultad se concluye que la misma se aleja por completo  de  los  requerimientos  que  se  exigen  en  sede de casación, toda vez que se  conformó  con  indicar  que  la  causal  de  casación  que  se  ajustaba a sus  reclamaciones  era  la  primera, pero sin exponer las razones por las que éstas  comportaban  una  violación  a  la  norma  sustancial,  ni  tampoco ocuparse de  indicar  si  lo fue por errores de hecho o de derecho, en orden a desarrollar el  cargo  de  acuerdo  con  los  criterios  de  cada  uno  de estos yerros y que se  diferencian en forma evidente.   

          Al  parecer   la  queja de la defensa se orienta a disentir con  la  estimación  probatoria  hecha  por  el  Tribunal que lo llevó a revocar la  absolución   proferida   en   primera  instancia,  lo  cual  corresponde  a  la  vulneración  indirecta de la norma sustancial; sin embargo, ni siquiera enuncia  esta  forma  de  trasgresión a la ley, ni muestra a la Corte cual fue el error,  que  en  ese caso sería de hecho, mucho menos el falso juicio que determinó al  ad  quem  a  afirmar  el  compromiso de la acusada en los delitos de falsedad en  documento privado y hurto agravado por la confianza.   

          Y  se  extrae  que  el  planteamiento de la demanda corresponde a un  error  de  hecho,  pues  el  discurso allí expuesto se relaciona con el soporte  probatorio  que  tuvo  en cuenta el Tribunal para declarar la responsabilidad de  la  acusada,  en  específico,  con  el  valor  que  se  otorgó a los medios de  convicción que allí meramente se enuncian.   

Oportuno  sea  recordar  que  respecto de la  violación  indirecta  de  la  norma  sustancial  por  errores  de  hecho  se ha  precisado  que  la  misma  puede  presentarse  en los siguientes casos, a saber,  falso  juicio de existencia, falso juicio de identidad y falso raciocinio. En el  primer  caso  el  juzgador  se  equivoca  al apreciar la prueba, bien sea porque  obrando  en  el  proceso omite valorarla, o porque sin figurar en la actuación,  supone  que allí aparece y la tiene en cuenta en su decisión; el segundo error  alude   a   la   distorsión   del   contenido  de  los  medios  de  convicción  cercenándolos,  adicionándolos  o tergiversándolos; y el tercero trata de que  el  juzgador  deriva  del  medio  probatorio  deducciones  que  contravienen los  principios  de  la  sana  crítica,  esto  es, los postulados de la lógica, las  leyes de la ciencia o las reglas de la experiencia.   

En   el  asunto  objeto  de  estudio,  sin  dificultad  observa la Sala que la defensa presenta el cargo sin sujeción a las  obligaciones  anotadas   en  precedencia, pues además de ocupar gran parte  del  escrito  en  trascribir  apartes  de  la  sentencia  de  primera  y segunda  instancia,   se  limita  a concluir que no existía soporte probatorio para  derivar  la  materialidad del delito de falsedad, sin que se rescaten argumentos  que en realidad demuestren la deducción del recurrente.   

Es  claro  que  en el texto lo único que se  plasma  es  el  desacuerdo del casacionista con la decisión del juez de segunda  instancia,  sin  que exponga verdaderas razones, fundadas en posibles errores de  apreciación  probatoria,  pues  afirmar  que  no  existió soporte demostrativo  suficiente    para    condenar    no    es   un   argumento,   sino   una   mera  conclusión.   

Y  si  la  pretensión  era  la de atacar la  prueba  pericial  contable  era  su deber mostrar su contenido, en orden a hacer  palpable  la  equivocación en su apreciación y ajustando dicho presunto yerro,  a  cualquiera  de  las formas de violación indirecta, es decir, probando que la  prueba  fue  omitida,  supuesta,  cercenada,  tergiversada  o que de la misma se  arribó  a  una construcción indiciaria incorrecta; empero  el defensor se  conformó  con  afirmar  que  esas  probanzas no acreditaban la materialidad del  delito  de  falsedad, dejando de lado, sea de paso decir, motivos para atacar el  señalamiento  de la responsabilidad penal de la acusada en el punible de hurto,  muy  seguramente  porque  Luz  Angélica  Escobar Bolívar, desde su indagatoria  aceptó  haberse  apropiado  de  dineros  de  la  empresa  para la que laboraba,  manifestación  que  le  mereció el reconocimiento de la rebaja por confesión.   

Así  las  cosas,  al adolecer la demanda de  casación  postulada  a  nombre  de Luz Angélica Escobar Bolívar, de evidentes  defectos  en la presentación del cargo como en su acreditación, la misma será  inadmitida.   

5. De otra parte, del estudio del proceso no  se   vislumbra   violación   de   derechos   fundamentales   o    garantías    de   los   intervinientes,  para  ejercer  la   facultad   oficiosa  de   índole  legal  que  al   respecto  le  asiste  a  la  Sala.   

En  mérito  de  lo  expuesto,  la  Sala  de  Casación Penal de la Corte Suprema de Justicia,   

RESUELVE:  

           INADMITIR  la  demanda  de  casación  presentada  a  nombre de Luz Angélica Escobar Bolívar.   

Contra  esta  decisión  no  procede recurso  alguno.   

Comuníquese  y  devuélvase  al Tribunal de  origen. Cúmplase   

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ  

JOSÉ       LUIS       BARCELÓ  CAMACHO              FERNANDO ALBERTO CASTRO CABALLERO   

EUGENIO   FERNÁNDEZ  CARLIER                                                       MARÍA  DEL  ROSARIO  GONZÁLEZ  MUÑOZ                    

GUSTAVO  E.  MALO  FERNÁNDEZ                                                                                           EYDER PATIÑO CABRERA   

                                                                                                              

LUIS GUILLERMO SALAZAR OTERO  

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria  

    

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