42065(02-10-13)

2013

Asistente Jurídico Inteligente

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CORTE      SUPREMA    DE   JUSTICIA   

SALA        DE    CASACIÓN   PENAL   

Magistrado      Ponente:   

FERNANDO ALBERTO CASTRO CABALLERO  

Aprobado Acta No. 326  

Bogotá,  D.  C.,  dos (2) de octubre de  dos mil trece (2013).   

ASUNTO:  

Procede  la  Sala  a  resolver  la  petición  probatoria  formulada  por  la  defensa, dentro del trámite de extradición del  ciudadano  colombiano  Edgar  Ernesto  Castillo  Rico, quien es reclamado por el  Gobierno de la República de Italia.   

ANTECEDENTES:  

1.   Mediante  oficio  No.  OFI13-0020426-OAI-1100  del  13  de  agosto  de 2013, la Jefe de la  Oficina  de  Asuntos  Internacionales  del Ministerio de Justicia y del Derecho,  comunicó  a la Corte que el Gobierno de la República de Italia, por intermedio  de  su Embajada en Colombia y con la Nota Diplomática No. 1301 del 5 de febrero  del  mismo  año,  solicitó la detención provisional con fines de extradición  del  ciudadano  colombiano  Edgar  Ernesto  Castillo  Rico,  quien  es requerido  “por  el  Juez  de  indagatoria  del  Tribunal  de  Catanzaro   por   conspiración   para   el  tráfico  de  drogas”,  por  lo cual el Fiscal General de la Nación, con resolución del  28  de  junio de igual anualidad, dispuso su captura, la cual se le notificó al  día  siguiente,  por  cuanto  se  encontraba  privado  de  la  libertad  en  el  Establecimiento Penitenciario y Carcelario de Acacías.   

También  expresó  que  dicha  Embajada,  a  través  de las Notas Verbales números 8826 y 7E, del 29 de julio y 1 de agosto  de  2013,  respectivamente,  formalizó la solicitud de extradición del citado,  allegando   la  documentación  debidamente  traducida  y  legalizada.  Además,  informó  que  el  Ministerio  de Relaciones Exteriores, con oficio DIAJI/GCE  No.  1679  del día siguiente,  conceptuó   que   el   tratado   aplicable   al  presente  caso  es  “la  Convención de Naciones Unidas contra el tráfico ilícito  de  estupefacientes  y  sustancias  psicotrópicas,  suscrita  en Viena el 20 de  diciembre   de   1988”  y,  de  conformidad  con  lo  establecido  en  el  artículo  6º,  numerales  4º  y  5º,  de  la  precitada  convención,   así  como  según  los  artículos  491  y  496  de  la  Ley  906  de 2004, precisó que es  procedente   obrar   acorde  con  “el  ordenamiento  jurídico colombiano”.   

Así  las  cosas,  envió  a  la  Corte  la  documentación   ofrecida  por  la  representación  diplomática  del  Gobierno  requirente,  “teniendo  en cuenta que se encuentran  reunidos  los  requisitos  formales  exigidos  en la normatividad procesal penal  aplicable”.   

2.  Recibida la  actuación  en  la  Corporación,  con  auto  del  29  de  agosto  de 2013 se le  reconoció  personería  adjetiva  al defensor designado por el solicitado Edgar  Ernesto  Castillo  Rico  y se dispuso agotar el término para pedir pruebas, del  cual hizo uso ese apoderado en los siguientes términos:   

Expresa que como en Colombia existe sentencia  condenatoria  dictada  en  contra del requerido por los mismos hechos que sirven  de  sustento  a  la petición extradición, solicita que se tengan en cuenta los  documentos  que  aporta,  con  el  fin  de que, como lo ha señalado la Sala, se  salvaguarde el principio de la cosa juzgada en el presente asunto.   

En  concreto, pide que se tenga como prueba y  que   se  incorpore  a  este  trámite,  la  solicitud  de  asistencia  judicial  internacional  que  formulara  la  Dirección  Distrital Antimafia de Cantazaro,  Italia,  así  como  la  actuación  que  se derivó de la misma en la Fiscalía  General de la Nación de Colombia.   

Igualmente, depreca que se tengan como pruebas  y  que  se  incorporen a este trámite, las principales piezas procesales que se  produjeron  en  desarrollo de la investigación que se le adelantó al reclamado  en  Colombia por los mismos hechos, en particular, la resolución de apertura de  instrucción,  aquella  por  cuyo  medio  se  le  definió  provisionalmente  la  situación  jurídica,  los testimonios recogidos por la Fiscalía en Italia, la  aceptación  de  cargos  del  solicitado,  la sentencia anticipada dictada en su  contra  en  el  Juzgado  Penal  del  Circuito  Especializado de Santa Martha, la  providencia  del  Juzgado  Tercero de Ejecución de Penas y Medidas de Seguridad  de  Acacías que le revocó la libertad condicional y el disco compacto donde se  recoge, a través de escáner, el proceso que se le siguió.   

Finalmente,  deja  en libertad a la Sala para  que ratifique la autenticidad de los anteriores documentos.   

CONSIDERACIONES    DE    LA   CORTE:   

1.      Cuestión    previa:   

Con el propósito de determinar la procedencia  de  la  práctica  de  un  medio  de conocimiento dentro de la fase judicial del  trámite  de extradición, se debe tener presente que el mismo esté relacionado  con  alguno  de  los aspectos a revisar por la Corporación al momento de emitir  el respectivo concepto.   

1.1.   En  este  sentido,  cualquier pretensión probatoria necesariamente ha de estar vinculada,  de   acuerdo  con  lo  preceptuado  en  el  artículo  520  de  la  Ley  600  de  20001,  con: (i) la validez formal de la documentación presentada por el  Estado  requirente;  (ii)  la  demostración plena de la identidad de la persona  solicitada  en extradición con la que haya sido capturada con tal fin; (iii) el  principio  de  la  doble  incriminación,  según el cual el hecho que motiva la  petición  de  entrega  también  debe  estar previsto en Colombia como delito y  encontrarse  reprimido  con  pena  privativa  de la libertad cuyo mínimo no sea  inferior  a  cuatro  años;  (iv)  que la providencia proferida por la autoridad  extranjera  sea  una sentencia o al menos se asimile, de conformidad con nuestro  sistema  procesal  penal, a la acusación; y (v) el cumplimiento de lo dispuesto  en tratados públicos, de ser necesario.   

1.2.   Ahora,   según   lo  ha  decantado  la  jurisprudencia  de  esta  Colegiatura2,      también  se  debe  constatar  si  en  Colombia  se  profirió  decisión  con  fuerza de cosa juzgada  por  los  mismos  hechos que sustentan la petición de  extradición.   

1.3.   A su  vez,    como    de    acuerdo   con   lo   manifestado   por   el   Ministerio     de    Relaciones    Exteriores,    según  quedó  consignado inicialmente, este  asunto  se  rige  por  el  Código  de  Procedimiento  Penal3,   el   cual,   en  su  artículo  235,  señala     que     debe     ser    rechazada  la  práctica  de  las  pruebas  “legalmente  “prohibidas  o  ineficaces,  las  que  versen sobre  hechos  notoriamente  impertinentes y las manifiestamente superfluas”;  alcance  que  trasladado al trámite de extradición    debe    aplicarse    a    los    requisitos   señalados     especialmente     en    el  artículo          520          ibídem.   

Así las cosas, en  la     fase     judicial     del     trámite    de  extradición únicamente   es   posible  decretar  las  pruebas   pertinentes,  es  decir,  aquellas  que  demuestren  los  supuestos  derivados  de  las exigencias  previstas  tanto  en  el  referido  artículo   520,   como   de   los   requisitos   puntualizados  en  los  artículos   511   y   513   de  la  Ley  600  de  2000  y  18 del Código Penal.  Igualmente,    se    ordenarán   las   conducentes,    como    son   aquellas  autorizadas  en  la  ley  con capacidad para comprobar los precisos aspectos   sobre   los   cuales   compete  a  la  Corte   rendir   su   concepto.   Finalmente,  se  evacuarán        las        útiles, o sea las llamadas a acreditar un  asunto   aún   no   corroborado   y   de  verdadero  interés     para     la     actuación.   

Precisados    los    parámetros   bajo   los  cuales  corresponde  adelantar  la  actividad  probatoria  en  la  fase judicial del trámite   de   extradición,  se  procederá  a  resolver la pretensión formulada al respecto por  el apoderado del requerido Edgar Ernesto Castillo Rico.   

2.        Sobre    la     petición     probatoria     en    concreto:   

Como   quiera   que   se   contrae  a  que  se  incorporen  un conjunto  de  documentos  que  aporta  la  defensa del reclamado  Edgar    Ernesto    Castillo    Rico    con  el  propósito de evidenciar que en  Colombia   se  profirió  sentencia  condenatoria  en  contra  del citado por los mismos hechos que sirven de  sustento  a  la  petición de extradición,   resulta   necesario   señalar  que  los    mismos   no   se  tendrán    en    cuenta,    por    lo    que    se  dispondrá  su  desglose  y  devolución,     toda     vez    que    salvo   dos,   los   restantes  resultan                 impertinentes.   

En      efecto,      la  solicitud  de  asistencia  judicial  internacional  que  formuló  la  Dirección  Distrital  Antimafia de Cantazaro,  Italia,  así  como  la  actuación  que  se derivó de la misma en la Fiscalía  General  de  la  Nación  de Colombia; la copia de la resolución de apertura de  instrucción,  el  proveído  por  cuyo medio se le definió provisionalmente la  situación  jurídica  al  requerido, los testimonios recogidos por la Fiscalía  en  Italia, la decisión del Juzgado Tercero de Ejecución de Penas y Medidas de  Seguridad  de  Acacías  que  le  revocó  la  libertad  condicional  y el disco  compacto  donde  se recoge, a través de escáner, el proceso que se le siguió;  no  se  hace  necesario tenerlos en cuenta, en tanto no se puede perder de vista  que  para  establecer  si  concurre  la cosa juzgada, el cotejo se debe realizar  entre  los  hechos  que contenga la providencia que ostenta tal naturaleza y los  que se pretende sancionar nuevamente.   

En  esa  medida, solamente la aceptación  de  cargos  del  reclamado  Edgar Ernesto Castillo Rico  llevada  a  cabo el 1 de agosto de 2005 en la Fiscalía Tercera Especializada de  la  Unidad Nacional Antinarcóticos y de Interdicción Marítima, “UNAIM”, y  la  sentencia  anticipada dictada en su contra el 8 de noviembre siguiente en el  Juzgado   Penal  del  Circuito  Especializado  de  Santa  Martha  dentro  de  la  radicación No. 47001-3107-001-2005-00080, son pertinentes.   

No  obstante,  como  se  requiere contar con  copia  auténtica  de esas dos piezas procesales, así como con la constancia de  ejecutoria  de  la última, es decir, del fallo de condena, se ordenará oficiar  al  juzgado  en mención con el fin de que allegue reproducción íntegra de las  mismas,   junto   con   la   certificación   de   haber  quedado  en  firme  la  sentencia.   

Conviene       señalar   que   si   bien   la   defensa  aporta  copia  tanto   de  la  aceptación  de  cargos  como  de  la  sentencia  anticipada,  igualmente  precisa que deja en libertad  a  la  Corte de ratificar la autenticidad de tales piezas procesales, lo cual se  hace  indispensable  de  conformidad  con lo preceptuado en el artículo  239  del Código de Procedimiento  Penal de 2000.   

En mérito de lo expuesto, la Corte Suprema de  Justicia, Sala de Casación Penal,   

RESUELVE:   

1.    NO    INCORPORAR    como  pruebas los documentos allegados por el defensor del requerido  Edgar   Ernesto  Castillo  Rico,  en  consecuencia,  se  ordena  su  desglose  y  devolución.   

2.   REQUERIR  al  Juzgado  Penal del Circuito Especializado de Santa  Marta,  para  que remita copia íntegra y auténtica de la aceptación de cargos  del  reclamado  Edgar  Ernesto  Castillo  Rico, llevada a cabo el 1 de agosto de  2005   en   la   Fiscalía   Tercera   Especializada   de   la  Unidad  Nacional  Antinarcóticos  y  de  Interdicción  Marítima,  “UNAIM”,  así como de la  sentencia  anticipada  dictada  en contra del citado el 8 de noviembre siguiente  en   el   despacho   judicial   en   mención   dentro  de  la  radicación  No.  47001-3107-001-2005-00080,      con      la     respectiva     constancia     de  ejecutoria.   

Contra esta providencia procede el recurso de  reposición.   

Notifíquese y cúmplase.  

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ  

JOSÉ  LUIS  BARCELÓ  CAMACHO                  FERNANDO ALBERTO CASTRO CABALLERO   

EUGENIO         FERNÁNDEZ  CARLIER                            MARÍA DEL ROSARIO GONZÁLEZ MUÑOZ   

GUSTAVO       ENRIQUE       MALO  FERNÁNDEZ             LUIS    GUILLERMO  SALAZAR OTERO   

JAVIER ZAPATA ORTIZ  

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria    

1 En el  presente  caso  se  aplica  esa  ley,  por  cuanto  los  hechos que sustentan la  petición de extradición se cometieron en vigencia de la misma.   

2 Corte  Suprema  de Justicia, Sala de Casación Penal, conceptos del 19 de febrero y del  16   de   septiembre   de   2009,   radicaciones   números   30374   y   31036,  respectivamente.   

3  Es  decir, la Ley 600 de 2000 como ha quedado expresado.     

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