40497(27-02-13)

2013

Asistente Jurídico Inteligente

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CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

SALA DE CASACIÓN PENAL  

                      Magistrado  Ponente:   

                         GUSTAVO  ENRIQUE MALO FERNÁNDEZ   

                    Aprobado Acta  No. 60.   

Bogotá  D.C., veintisiete de febrero de dos  mil trece.   

V I S T O S  

Decide la Sala sobre la admisibilidad formal  de   la   demanda  de  revisión  presentada  por  un  defensor  público a nombre  del   sentenciado  ERNESTO  LOZANO  MACHUCA  contra  la  sentencia  dictada  el  14  de  octubre  de  2009 por la Sala Penal del Tribunal  Superior  de Cúcuta que confirmó el fallo proferido el 26 de enero de 2009 por  el   Juzgado   Segundo   Penal   del   Circuito   Especializado   de   la  misma  ciudad,  que  lo  condenó  a    la    pena    principal    de    32  años    de   prisión  y   multa   de   6.500   salarios  mínimos  legales  mensuales  y  la  accesoria  de inhabilitación en el  ejercicio   de   derechos   y   funciones  públicas,  por      haberlo      declarado      determinador     del    homicidio    agravado    de    Juan  de Dios Velandia Díaz y    de    concierto    para   delinquir,   y   como   autor   del   homicidio   agravado   de  Alexander       Guzmán       Cogua.   

H E C H O S  

Los  acontecimientos  que  dieron origen al  proceso  penal,  fueron  narrados  por  las instancias  en los siguientes términos:   

“Respecto a la  forma  como ocurrieron los hechos, nos informan los autos que el día 27 de mayo  de  2004,  aproximadamente  a  las  siete  de  la  noche, transitaba por la vía  pública,   sobre   la   calle   11,  frente  al  inmueble  de  la  nomenclatura  8–82,   del   barrio  Aniversario  II JUAN DE DIOS VELANDIA DÍAZ, de profesión vigilante, cuando fue  abordado  por dos sujetos desconocidos, quienes lo agredieron con arma de fuego,  lesionándolo  de  tal  gravedad,  que  de  inmediato  le ocasionaron la muerte,  iniciándose  en  consecuencia  la  correspondiente investigación, dentro de la  cual  se  señaló  a GARDIEL FRANCISCO ZÚÑIGA GÓMEZ y ERNESTO LOZANO MACHUCA  conocido  como YESID, como las personas que llevan en ocasiones hasta la sede de  la   cooperativa   COOTRAVI,  a  la  que  todos  prestaban  sus  servicios  como  vigilantes,  a  dos sujetos de las AUC; a este último  como  el  encargado  de guardar las armas por ellos utilizadas y a MARÍA RAMONA  CONTRERAS  SOTO  e  IVANEL  PEÑA  ABRIL,  como las personas que teniendo cierto  manejo  secretarial y de coordinación dentro de la empresa, han llevado a estas  personas  de  las  AUC para intimidar a los vigilantes y dentro de ese fin, como  determinadores  de  la muerte de JUAN DE DIOS VELANDIA, por negarse a seguir las  directrices por ellos planteadas.   

En desarrollo de esta investigación se tuvo  conocimiento  de  la  muerte violenta sufrida por ALEXANDER GUZMÁN COGUA y como  al  momento  de  la captura de ERNESTO LOZANO MACHUCA se le había decomisado un  arma  de  fuego  y  se  contaba con las vainillas recuperadas en el lugar de los  hechos,  donde  se  realizara  el levantamiento de los cadáveres, se ordenó el  correspondiente   examen   balísticos,  dando  como  resultado  que  las  balas  utilizadas  para  perpetrar  este  delito  salieron de la pistola en referencia,  razón  por las (sic) que se  unieron  las  dos investigaciones, acusándose en consecuencia al mismo también  como     autor     material     de    este    homicidio    agravado.”   

ACTUACIÓN PROCESAL  

De   acuerdo  con  las  piezas  procesales  aportadas  por  el  demandante,  se  ha  podido  constatar que en atención a la  noticia  criminal que daba cuenta sobre el hallazgo de un cadáver, la Fiscalía  de  la  Unidad  de  Reacción  Inmediata  de  Cúcuta  profirió  resolución de  apertura de instrucción.   

En curso de la investigación se estableció  que  uno  de los responsables del homicidio de Juan de  Dios     Velandia     Díaz     fue    Gardiel   Francisco   Zúñiga   Gómez,  integrante  de  la  cooperativa  de  vigilantes COOTRAVI, quien fue escuchado en  indagatoria.  Las  diligencias  se  enviaron  por  competencia  a  la  Fiscalía  Especializada  de  Cúcuta  que resolvió la situación jurídica del sindicado,  imponiéndole  medida  de aseguramiento consistente en detención preventiva sin  beneficio de libertad provisional por el atentado contra la vida.   

Posteriormente,  se  ordenó  la  captura de  María     Ramona    Contreras    Soto,    Ivanel   Peña   Abril  y  ERNESTO  LOZANO  MACHUCA.  A  ellos se les recibieron descargos y el 22 de junio de 2004, se  les  impuso  medida  de  aseguramiento  sin  derecho  a  excarcelación, por las  conductas   punibles   de   homicidio  y  concierto  para  delinquir  y,  previa  ampliación  de  la  injurada  de  Gardiel  Francisco  Zúñiga  Gómez, en la misma providencia a éste se le  restringió   la   libertad,  además,  por  el  atentado  contra  la  seguridad  pública.   

Luego   de   interrogar   a  LOZANO    MACHUCA   por   el   homicidio  de  Alexander Guzmán Cogua,  la    Fiscalía    decretó   el   cierre   de   la  investigación   y   el  mérito  del  sumario  se  calificó  el 12 de octubre  de   2004   con   resolución  de  acusación  contra  María     Ramona    Contreras    Soto,     Gardiel    Francisco    Zúñiga  Gómez,   Ivanel   Peña  Abril   y  ERNESTO  LOZANO  MACHUCA  por  los  delitos  de  homicidio  agravado  y  concierto  para  delinquir,  y  contra  este  último, además, por la muerte de  Alexander  Guzmán  Cogua,  conducta  punible por la que igualmente se le impuso medida de aseguramiento sin  derecho a la libertad.   

El conocimiento en la etapa del juicio se le  asignó  al  Juzgado  Segundo  Penal  del Circuito Especializado de Cúcuta, que  dictó  sentencia condenatoria el 26 de enero de 2009, la cual fue confirmada en  segunda  instancia  por el Tribunal Superior de la misma ciudad el 14 de octubre  de  2009, sin que contra esa decisión se interpusiera el recurso extraordinario  de   casación.   La   sentencia   quedó   ejecutoriada  el  31  de  agosto  de  2010.   

LA  DEMANDA   

El   apoderado   especial   de  ERNESTO  LOZANO  MACHUCA, presenta  demanda  de revisión contra la sentencia de segundo grado  con  fundamento  en  la causal tercera, prevista en el artículo 220 del Código  de  Procedimiento  Penal  (Ley 600 de 2000)1   

, es decir, bajo la  consideración  de  que  con  posterioridad  a  la  sentencia surgieron hechos y  pruebas  nuevos  no  conocidos  al  tiempo  de  los debates que, en este evento,  permiten   deducir   la   inocencia   del  condenado.   

En  orden  a fundamentar su pretensión, el  demandante  destaca que en  el  presente  evento  surgieron las siguientes pruebas no conocidas al tiempo de  los debates, las cuales demuestran la inocencia de su representado:   

“La prueba nueva  estaría  constituida  en  las declaraciones de los señores JORGE IVÁN LAVERDE  ZAPATA,  alias  EL  IGUANO  O  PEDRO  FRONTERAS, LENIN GIOVANNY PALMA BERMÚDEZ,  alias  ALEX,  CARLOS  LEÓN  FUENTES, alias CARLANGAS Y ORLANDO BOCANEGRA, alias  BOCANEGRA   del  pasado  10  de  febrero  de  2011,  respecto  a  la  muerte  de  JUAN    DE   DIOS   VELANDIA   DÍAZ   y     el     señor     ALEXANDER  GUZMÁN  COGUA,  dentro de los trámites de la Ley 975 de  2005  y  normas  complementarias, dentro de las cuales decidieron desmovilizarse  del  grupo armado ilegal denominado autodefensas unidas de Colombia, que operaba  en  la ciudad de Cúcuta para la época de los hechos esto es para el año 2009,  y   en   las   diligencias   de  versión  libre,  antes  mencionada  (sic), manifestaron tener conocimiento  de  las  circunstancias  que rodearon la muerte de los señores VELANDIA DÍAZ y  GUZMÁN  COGUA,  en  especial  CARLOS  LEÓN  FUENTES  quien  dice  ser el autor  material  de  los  hechos  y  narra  por menores (sic)  de  los  asesinatos relacionados con los motivos para  que  los  fallecidos  se volvieran objetivo militar de las autodefensas AUC y se  ordenara   su   baja.  Adicionalmente  aclaró  que  el  señor  LOZANO  MACHUCA  desconocía  los  móviles  de  las autodefensas para dichos homicidios, no tuvo  participación  alguna y además no tenía injerencia para tomar decisiones, por  lo   cual   es   totalmente   inocente   de  lo  que  se  le  acusó.”   

Explica  que  el  paramilitar    Carlos   León   Fuentes  declaró, en  relación   con   el   homicidio   de   Juan  De Dios Velandia Díaz,  que la orden  de  matar a esa persona fue  impartida  por  alias Alex  y    recibida    por   alias   Amarillo  y  que  para ejecutarla organizó una reunión en la sede de los  vigilantes  con  el  fin  de  identificar  a  la víctima, de quien se decía le  pasaba  información  sobre  las  AUC a las autoridades militares y de policía.   

No      obstante      –agrega   el  libelista–  Carlos  León    Fuentes   fue   enfático   al  señalar  que  su  grupo  no  tenía  relación    con    los    vigilantes.   

Asimismo,   se   refiere   el   accionante   al   asesinato   de  Alexander  Guzmán Cogua,  precisando  que  el  autor  material  de  esa  conducta  punible fue  Carlos  León Fuentes, conforme éste  lo   reconoció   en   una   de   sus   versiones  y  destaca   que  en  la  ejecución  de  este homicidio se utilizó un arma de  calibre   9   mm,   que   el  homicida  admitió   haber  dejado  guardada  en  las   oficinas  de  los  vigilantes   a   la  mañana  siguiente.   

Como soporte de  su   demanda,   aporta   copia   de   los  registros  que   –según        dice–  corresponden  a  las versiones entregadas por los desmovilizados  Jorge     Iván     Laverde    Zapata,      Lenin     Giovanny     Palma  Bermúdez,  Carlos León  Fuentes   y   Orlando  Bocanegra.   

Con tales elementos de juicio, concluye el  demandante,   que   se  acredita  la  inocencia  de  su  representado en los hechos por los cuales se le  condenó,  porque  no  existe  prueba directa que lo  señale como autor o determinador de las conductas punibles.   

CONSIDERACIONES  DE  LA  CORTE   

De  conformidad  con  lo  establecido  en el  numeral  2°  del  artículo  75  de la Ley 600 de 2000, esta Sala es competente  para  conocer  de  la  acción  de revisión presentada por el defensor público  José   Fernando   Londoño   González,    quien   dice   ser   apoderado   de  ERNESTO  LOZANO  MACHUCA,  como  quiera  que  se  promueve contra la sentencia de segunda instancia dictada  por un Tribunal Superior.   

Se  trata  específicamente  del  fallo  de  segundo  grado  emitido  por la Sala Penal del Tribunal Superior de Cúcuta, que  confirmó  la  sentencia  dictada  por  el  Juzgado  Segundo  Penal del Circuito  Especializado  de  la  misma  ciudad,  por  la  que  se  declaró a ERNESTO  LOZANO  MACHUCA  determinador    del    homicidio    agravado    de    Juan    de    Dios   Velandia   Díaz  y  de  concierto  para  delinquir,  y  autor   del   homicidio  agravado  de  Alexander       Guzmán       Cogua.   

La  Sala  ha sostenido reiteradamente que la  acción  de revisión tiene carácter excepcional, porque por esta vía se busca  derruir  la cosa juzgada que reviste la sentencia, en defensa de la justicia. De  ahí  que  el  Legislador  haya  establecido no sólo causales taxativas para su  procedencia,  sino  requisitos de forma y fondo que debe cumplir la demanda, los  cuales  resultan  indispensables  para  que la Corte pueda pronunciarse sobre su  admisión y disponer el trámite correspondiente.   

Es sabido que la acción de revisión es una  actividad  posterior  a  la culminación del proceso ordinario, que comprende la  elaboración  del  libelo con el cumplimiento de exactos requisitos formales, la  invocación  de  concretas causales legales, el señalamiento de los fundamentos  jurídicos  y  fácticos  que  sustenten  la  necesidad  de  la revisión que se  pretende  y  la  demostración de la trascendencia del motivo por el que se pide  la revisión del fallo ejecutoriado.   

Las  rigurosas y precisas exigencias, no son  otras  que las señaladas en el artículo 222 del Código de Procedimiento Penal  (Ley        600       de       2000).   

Advierte  la  Sala  que  el  accionante dice  actuar  en  “…condición de Defensor Público de  condenados,   asignado   para  desarrollar  el  programa  del  Decreto  1542  de  19972   

,  en  la  Penitenciaría…”,  empero  omite  aportar  el  poder  especial  que  lo  autorice  específicamente para promover la acción de revisión.   

Los  artículos  221  y 222 de la Ley 600 de  2000,  indican,  en  su  orden,  quiénes  están  legitimados  para promover la  acción  de  revisión  y cuáles son los requisitos que deben colmarse para que  la  Corte  admita  el  libelo,  que  no  sólo  debe reunir todas las exigencias  formales  a que aluden las citadas disposiciones, sino que deben ser presentados  por las personas habilitadas al efecto.   

Ahora bien, el Legislador ha previsto que la  acción   de   revisión  pueda  ser  promovida,  en  términos  generales,  por  cualquiera  de  los  sujetos  procesales, lo que sin dificultad permite advertir  que  si  bien  el  sentenciado o su defensor tendrían interés para accionar en  revisión,  lo  cierto  es  que  en  este  caso  el  primero  no lo informa así  expresamente y el segundo carece de legitimidad para ello.   

En  efecto,  el  artículo  229  de la Carta  Política  dispone  que “Se garantiza el derecho de  toda   persona   para  acceder  a  la  administración  de  justicia”  y  advierte  que “La ley indicará  en  qué  casos  podrá  hacerlo  sin  la representación de abogado”,   estableciendo   así   de   manera   general  el  derecho  de  postulación   que,   incluida   la  acción  de  revisión,  exige  de  título  profesional.   

Es  que,  a quien ahora presenta la demanda,  sin  que  pueda  ponerse  en  duda  su  condición  de  abogado  titulado, se le  confirió  poder  especial  para  asistir  como  defensor  en  un proceso penal:   

“ERNESTO LOZANO  MACHUCA,  mayor de edad, identificado como aparece al pie de mi firma, por medio  del  presente escrito confiero poder especial, amplio y suficiente al doctor (a)  JOSÉ  FERNANDO  LONDOÑO GONZÁLEZ identificado (a) con C.C. No. 10’182.447  y  portador de la T.P. No.  125.463,  abogado  contratado por la Dirección Nacional de Defensoría Pública  de  la  Defensoría  del  Pueblo,  para  que  represente  en  el  proceso  de la  referencia3 y asuma dentro de él mi defensa técnica.   

El  Defensor  Público  que  me representa  queda  facultado  para conciliar, recibir, transigir y reasumir. También podrá  sustituir  y  renunciar  el  presente  poder,  previo  visto  bueno del Defensor  Regional o Seccional competente.”   

Ahora,  en  el  presente evento –se         itera–   el  abogado  dice  actuar  en  su  “…condición de Defensor Público de condenados,  asignado  para  desarrollar  el  programa  del  Decreto  1542  de  1997,  en  la  Penitenciaría…”,  empero sin acompañar al libelo  la  prueba  del  mandato conferido por el titular del derecho que tenga interés  jurídico  y  haya  sido legalmente reconocido dentro de la actuación procesal,  que  lo  legitime  expresamente para presentar la acción de revisión, en tanto  la  formulación  de  esta última se hace por fuera del proceso penal que ya ha  culminado;   ello,   si  se  tiene  en  cuenta  que  la  autorización  otorgada  por     ERNESTO     LOZANO    MACHUCA   –como  viene  de  transcribirse–  está  dirigida  expresamente para que el profesional del derecho lo asista como  defensor  técnico  en  un proceso penal, del cual se ignora si está en curso o  se  encuentra  en la fase de ejecución de la pena, pero de ninguna manera alude  a la promoción o impulso de una acción de revisión.   

En   síntesis,   el  poder  otorgado  por  ERNESTO  LOZANO  MACHUCA al  abogado José Fernando Londoño González,  carece  de la aptitud y suficiencia requeridas para satisfacer la  legitimación  en  el  ejercicio  de  la acción de revisión, pues era preciso,  como  ya ha sido expuesto reiteradamente por la Sala4,  otorgar  un mandato especial  distinto  del  que  se  confiere  para  el  proceso  penal,  porque –se        insiste–  se  trata  de una acción diferente  que se ejerce por fuera del trámite ordinario.   

En  consecuencia,  no  se  cumplió  ese  un  mínimo  presupuesto  procesal que permite verificar que quien acciona es sujeto  de  imputación  jurídica,  es decir, titular de derechos y obligaciones, en la  medida  de  su  capacidad,  pues, en tanto ésta no se tenga o esté disminuida,  podrá  acudir al proceso representado por otro que, ostentando la condición de  abogado, previamente tenga autorización legal o convencional.   

El  que actúa como accionante en revisión,  debe  estar  legitimado;  y, el abogado José Fernando  Londoño  González  no  cuenta  con esa legitimación  para   demandar   o   accionar   en   nombre  y  representación  de   ERNESTO  LOZANO  MACHUCA,  porque  no  cuenta con su expresa autorización.   

De otro lado, en atención a que esta acción  procede    exclusivamente    contra   decisiones   ejecutoriadas   (sentencias,  resoluciones  de  preclusión  de  la investigación o  autos  de cesación de procedimiento), es deber inicial  del  actor  allegar  copia o fotocopia íntegra de las providencias de primera y  segunda   instancias,   proferidas   en   la   actuación   cuya   revisión  se  pretende.   

A  pesar  que  el  demandante manifiesta que  acompaña  como  anexo copias de las sentencias de primera y segunda instancias,  lo   cierto   es   que   esas   reproducciones   están  incompletas5   y  tienen  apartes                   ilegibles6,  circunstancia  que  permite  predicar,  además,  el  incumplimiento  de  la exigencia prevista en la primera  parte  del  inciso final del artículo 222 de la Ley 600 de 2000, porque resulta  necesario   acceder   al   contenido  total  de  los  fallos  para  efectuar  una  confrontación  entre  los fundamentos del libelo y  los  de las decisiones ejecutoriadas que procura derruir por medio de la acción  de revisión.   

En  consecuencia,  la  Sala  inadmitirá  el  escrito,  porque  el profesional del derecho que dice representar a ERNESTO   LOZANO   MACHUCA,   no  está  legitimado  para  actuar  en  su  nombre  y representación, al tiempo que omite  aportar   las   copias   íntegras  de  las  sentencias  de  primera  y  segunda  instancias.   

En  mérito  a  lo expuesto, la CORTE  SUPREMA  DE  JUSTICIA,  Sala  de  Casación Penal,   

  R   E   S  U  E  L  V  E   

INADMITIR  la  demanda  de  revisión  presentada  por  el  apoderado  especial   de   ERNESTO  LOZANO  MACHUCA,   de   conformidad  con  las  razones  consignadas en la anterior motivación.   

Contra esta decisión procede el recurso de  reposición.   

Cópiese,      notifíquese     y  cúmplase.   

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ  

JOSÉ  LUIS  BARCELÓ CAMACHO                                        FERNANDO A. CASTRO CABALLERO   

MARÍA    DEL    ROSARIO    GONZÁLEZ  MUÑOZ             GUSTAVO ENRIQUE MALO FERNÁNDEZ   

LUIS  GUILLERMO SALAZAR OTERO                           JULIO    ENRIQUE   SOCHA  SALAMANCA   

JAVIER DE JESÚS ZAPATA ORTIZ  

    

1  Artículo   220.   La   acción  de  revisión  procede  contra  las  sentencias  ejecutoriadas, en los siguientes casos: (…)   

3.   Cuando   después  de  la  sentencia  condenatoria  aparezcan hechos nuevos o surjan pruebas no conocidas al tiempo de  los  debates,  que establezcan la inocencia del condenado, o su inimputabilidad.  (…).   

2  Decreto  1542  de 1997: “Artículo 3º.  En  un  plazo  no  mayor de treinta (30) días la Defensoría del  Pueblo,  en  coordinación con el INPEC, estructurará un programa de asistencia  jurídica  y  revisión  de  la situación legal de los internos para efectos de  solicitar  la  aplicación  de los beneficios a que haya lugar, sin perjuicio de  la   atención   jurídica  que  por  ley  les  corresponde  a  los  defensores.   

Para el cumplimiento de lo aquí señalado,  el  Defensor  del  Pueblo  y sus delegados deberán poner a disposición de cada  establecimiento  carcelario  y  penitenciario  mínimo  un defensor público por  cada cincuenta (50) reclusos que carezcan de defensor.   

3  No  incluye ninguna referencia que permita identificar el proceso   

4  Entre  otros,  consultar  Corte  Suprema  de  Justicia, Sala de Casación Penal,  Autos  del  23  de  febrero  de  2006.  Rdo. 24960; del 9 de junio de 2010, Rdo.  32246;  del  21  de  septiembre de 2011, Rdo. 36398; y, del 18 de abril de 2012,  Rdo. 38577.   

5  No  aparece la pág. 14 de la sentencia de segunda instancia   

6 En el  fallo  de  primera  instancia  no aparecen copiadas las últimas líneas de cada  una de las páginas     

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