42045(21-08-13)

2013

Asistente Jurídico Inteligente

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CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

SALA   DE   CASACIÓN  PENAL   

Magistrada Ponente:  

MARÍA DEL ROSARIO GONZÁLEZ MUÑOZ  

Aprobado Acta No.269  

Bogotá D.C., veintiuno (21) de agosto de dos  mil trece (2013).   

VISTOS  

          Procede  la  Sala  a definir la competencia en este asunto, dado que  el  Tribunal  Superior  de Bogotá aduce que de conformidad con el artículo 478  de  la  Ley  906  de 2004, es el Juzgado 3° Penal del Circuito con funciones de  conocimiento  de  la  misma  ciudad el que debe pronunciarse sobre la apelación  interpuesta  contra  el  auto  mediante  el  cual el Juzgado 18 de Ejecución de  Penas  y  Medidas  de  Seguridad,  también  del  Distrito Capital, modificó el  sistema  de  vigilancia  electrónica  y  readecuó  el  dispositivo  impuesto a  ADRIANA     CORREAL     RODRÍGUEZ     para  restringirlo al lugar de residencia, esto es, sin permiso para  salir a trabajar.   

            

HECHOS     Y  ANTECEDENTES   

          El  Juzgado  3° Penal del Circuito con funciones de conocimiento de  Bogotá  mediante  fallo  de  30  de  mayo  de  2009,  condenó  a  ADRIANA  CORREAL  RODRÍGUEZ en calidad de  coautora  del  delito  de  concusión  a  las  penas principales de 120 meses de  prisión  y  multa  correspondiente  a  88  salarios  mínimos legales mensuales  vigentes,  en  tanto  a  Augusto  Orlando  Díaz  Lara  como  coautor  del  punible  de concusión en concurso  heterogéneo  con  ocultamiento, alteración o destrucción de elemento material  probatorio  a  las  penas  principales  de  130  meses de prisión y multa de 94  salarios  mínimos  legales  mensuales  vigentes;  al  tiempo  que  concedió  a  CORREAL   RODRÍGUEZ   la  prisión domiciliaria como madre cabeza de familia.   

          Recurrida  dicha  determinación  por la Fiscalía, los procesados y  sus  defensores, una Sala de Decisión Penal del Tribunal Superior de Bogotá el  30  de  julio siguiente modificó la sanción impuesta, fijándola en definitiva  en  127  meses  de prisión y multa de 97.49 salarios mínimos legales mensuales  vigentes,  al  hallarlos  coautores  responsables de los delitos de concusión y  ocultamiento,     alteración    o    destrucción    de    elemento    material  probatorio.   

          En  el  mismo  proveído  otorgó a ADRIANA  CORREAL  RODRÍGUEZ  permiso  para  trabajar; para tal  fin,  dispuso que el Instituto Nacional Penitenciario y Carcelario implantara la  manilla  de  vigilancia  electrónica  a la nombrada, para que ejecutara labores  fuera  de  su  residencia  en  el  horario  de  6:00  am  a 6:00 pm.     

          Correspondió  la  vigilancia  de  la  sentencia  al  Juzgado  18 de  Ejecución  de  Penas  y  Medidas  de Seguridad de Bogotá, estrado judicial que  mediante   auto  del  3  de  octubre  de  2012  ordenó  al  Inpec  – Dirección de Prisiones Domiciliarias  y  al  Departamento  del  Establecimiento  Penitenciario  y  Carcelario  El Buen  Pastor,  la readecuación del dispositivo electrónico para su restricción a la  residencia  de  la  sentenciada, en atención a que cambió su actividad laboral  para desempeñarla en el domicilio.   

          La  condenada  interpuso recursos de reposición y apelación contra  dicha   decisión,  con  el  propósito  de  que  se  mantuviera  la  vigilancia  electrónica  inicial  con  la facultad de salir en el periodo comprendido entre  las  6:00 am y 6:00 pm; el primero de ellos resuelto en forma desfavorable el 24  de abril de 2013.   

          Concedido  el  restante  recurso,  el Tribunal Superior de Bogotá a  través  de  auto del 4 de julio pasado manifestó su incompetencia para desatar  el  mecanismo  de  impugnación,  con fundamento en lo dispuesto en el artículo  478  de  la Ley 906 de 2004, esto es, por cuanto tratándose de decisiones sobre  mecanismos  sustitutivos  de  la  pena  privativa  de  la  libertad, como la que  concita  la atención, la competencia para conocer de la apelación radica en el  juez  que  profirió  la  condena  en  primera instancia, lo cual constituye una  excepción  al  numeral  6°  del  artículo  34 acerca de la competencia de los  tribunales  superiores  para conocer del recurso horizontal sobre las decisiones  de los jueces de ejecución de penas y medidas de seguridad.   

          Conforme  con  lo  expuesto,  remitió las diligencias al juzgado de  primera  instancia,  es  decir,  al  3  Penal del Circuito de Conocimiento de la  Capital;  despacho  que  a  su  vez,  mediante  pronunciamiento  del 6 de agosto  pasado,  consideró  que  lo  acertado  era  enviar  las  diligencias  ante esta  Corporación  para  la  definición de competencia en los términos establecidos  en  el  artículo  54  de  la  Ley  906  de 2004, toda vez que el trámite allí  previsto  no  involucra  ni  requiere  de  un pronunciamiento previo del estrado  judicial  respecto  del cual se estima la competencia. Dispuso, en consecuencia,  el envío del asunto a esta Corte.     

         

CONSIDERACIONES DE LA SALA  

La  Sala  es competente para conocer de este  asunto,  habida cuenta que el numeral 4º del artículo 32 de la Ley 906 de 2004  le  asigna  el  conocimiento  “de  la definición de  competencia  cuando  se  trate  de (…) tribunales”,  como   ocurre   en   este   caso   que   involucra   al   Tribunal  Superior  de  Bogotá1.   

Una  vez  advertido  lo  anterior,  impera  señalar  que  al amparo del artículo 38-3 de la Ley 906 de 2004, los jueces de  ejecución   de   penas  y  medidas  de  seguridad  conocen  sobre  la  libertad  condicional y su revocatoria.   

Por  su  parte,  el  artículo  478  ibídem  establece que     las  decisiones que adopte el juez de ejecución de penas y  medidas  de  seguridad  en  relación  con  mecanismos  sustitutivos  de la pena  privativa  de  la  libertad y la rehabilitación, son apelables ante el juez que  profirió la condena en primera o única instancia.   

Podría decirse entonces, que en vigencia de  la  Ley  906  de 2004, si bien existe una cláusula general de competencia de la  Sala  Penal del Tribunal Superior del Distrito Judicial al que pertenece el juez  para  conocer  de  las  apelaciones interpuestas contra las decisiones adoptadas  por  los  jueces  de  ejecución  de  penas  y  medidas  de seguridad, según se  establece  en el numeral 6º del artículo 34 de dicho plexo normativo, al igual  que  se  advierte bajo los asuntos tramitados por la Ley 600 de 2000 (canon 80),  en  la normatividad procesal de tendencia acusatoria aparece clara la excepción  consagrada  en  el mencionado artículo 478, establecida por la naturaleza de la  decisión.   

Es  así como la premisa normativa que viene  de  mencionarse  es  clara  en establecer que de la apelación de las decisiones  relativas  a  los  mecanismos sustitutivos de la pena privativa de la libertad y  la  rehabilitación conoce el juez que profirió la sentencia ejecutada, sin que  sea   dable   exponer   una  interpretación  diversa  de  la  expuesta  en  esa  disposición.   

Sobre el particular, sostuvo la Corporación  en pasada oportunidad que:   

“(…)  La Corte, al interpretar estas dos  normas  aparentemente  en conflicto, ha llamado la atención sobre la intención  del  legislador  de  colocar  en cabeza del juez de conocimiento el análisis de  estos  asuntos  excepcionales, relacionados, en todo caso, con la realización y  el  cumplimiento, tanto de los principios como de las funciones de las sanciones  penales,  contenidos  en  los artículos 3º y 4º del Código Penal2  (…).  El  artículo  34.6  consagra la regla general de competencia de los tribunales para  conocer  de  los  recursos  de apelación contra las decisiones de los jueces de  ejecución  de  penas;   no  obstante,  el  artículo  478, norma posterior  dentro   del   mismo  código,  contiene  una  circunstancia  de  concreción  y  exactitud   referida a las decisiones que adoptan estas mismas autoridades,  pero  sobre mecanismos sustitutivos de la pena privativa de la libertad, en cuyo  caso  se  aplica  la  regla  de  competencia especial para los sentenciadores de  primera o única  instancia.   

El  artículo  478  de  la  ley  906 de 2004  preceptúa  una  excepción al factor funcional de competencia de los tribunales  en  lo  que  tiene  que ver con los recursos de apelación contra las decisiones  del  juez  de  ejecución  de  penas  y  medidas  de  seguridad  relativas a los  mecanismos   sustitutivos   de   la   pena   privativa   de  la  libertad  y  la  rehabilitación.   

La controversia se dirime por el principio de  especialidad  de  la  norma  procesal, a la que auxilia el criterio del precepto  posterior,  porque  el  artículo 478 ejusdem que se revisa hace parte del Libro  IV,   que   desarrolla  única  y  específicamente la temática de la  ejecución de la sentencia.    

Adicionalmente,  la norma examinada  en  concreto  escinde  de la multiplicidad de materias de las que conocen los jueces  de  ejecución  de   penas  -redención de penas, acumulación jurídica de  penas,  aplicación  de  penas  accesorias,  libertad vigilada, extinción de la  condena,  entre  otras-  aquellas  que deciden sobre los mecanismos sustitutivos  privativos  de  la  libertad;  lo  que devela que por excepción y especialidad,  estos temas son del conocimiento del juez que profirió la condena.   

El asunto por resolver no puede definirse con  categorías  de  conveniencia  o  funcionalidad,  como  lo  expone  el  Juez que  profirió  el  fallo,  porque  la  competencia es una categoría procesal que se  corresponde con el principio de la legalidad.   

La  pena  y  su  régimen  de  ejecución  y  vigilancia  no son ajenos a este principio, el cual comprende, también, al juez  natural  de  estos  asuntos, con fundamento en la preceptiva superior (artículo  29,  Inc.3°).  Entonces,  a  menos  que  se  trate  de un supuesto de hecho que  obligue  a  aplicar  la  excepción  de  legalidad  del artículo 6°, no podrá  invocarse  ley  procesal  distinta  a  la  vigente  al  tiempo  de la actuación  procesal.   

Conclusión:  respecto de las decisiones que  adoptan  los  jueces  de ejecución de penas y medidas de seguridad en relación  con   mecanismos  sustitutivos  de  la  pena  privativa  de la libertad, el  competente,  por   mandato  expreso,  concreto y posterior de la Ley 906 de  2004,  es  el  juez  que  profirió  la  condena  en primera o única instancia,  siempre   y  cuando  la  actuación  se  haya  iniciado  y  adelantando,  en  su  integridad,      con     el     nuevo     sistema     de     enjuiciamiento  criminal.”3   

Así  pues,  la  apelación  de  todas  las  decisiones  que  adopte  el  juez de ejecución de penas y medidas de seguridad,  corresponde  ser  desatada por el Tribunal Superior del Distrito Judicial al que  pertenece  el  juez;  con  excepción  de  aquéllas  relativas a los mecanismos  sustitutivos  de  la  pena  privativa  de  la libertad y la rehabilitación; las  cuales  corresponden  ser  dirimidas  por  el  juez  que  profirió la sentencia  ejecutada.   

Ahora, si bien es cierto la autorización de  libertad  vigilada con mecanismos de vigilancia electrónica,  inicialmente  no  era incorporada por la jurisprudencia en la lista de medidas sustitutivas de  la     pena     privativa    de    la    libertad4;   dicha   concepción   fue  modificada,  para  en  la  actualidad  sostener que de acuerdo con su naturaleza  jurídica,  el  mecanismo de vigilancia electrónica es un verdadero sustitutivo  de  la pena de prisión, cuyos requisitos están enlistados en el artículo 38 A  de       la      Ley      599      de      20005.   

En síntesis, no cabe duda de que el llamado  a  desatar  el  recurso  de  apelación interpuesto contra la decisión del 3 de  octubre  de  2012  proferida  por el Juez 18 de Ejecución de Penas y Medidas de  Seguridad  de  Bogotá,  es el Juez 3° Penal del Circuito con funciones de  conocimiento  de  la  misma ciudad, a donde se remitirá la actuación a efectos  de que adopte la decisión que corresponda.   

          En  mérito  a  lo  expuesto,  la CORTE SUPREMA DE JUSTICIA, SALA DE  CASACION PENAL,   

RESUELVE   

          1.        DEFINIR  la  competencia  de  este  asunto  declarando  que  el competente para conocer de la apelación promovida contra la  decisión  del  3  de  octubre de 2012 proferida por el Juez 18 de Ejecución de  Penas  y  Medidas  de  Seguridad  de  Bogotá,   es  el  Juez 3° Penal del  Circuito  con  funciones  de  conocimiento de la misma ciudad, a donde se ordena  remitir  de  inmediato  el  expediente  a efectos de que adopte la decisión que  corresponda.   

          2.        REMÍTASE  copia  de  esta  decisión a la  Corporación proponente de la definición de competencia.   

Comuníquese    y  cúmplase,   

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ  

JOSÉ   LUIS  BARCELÓ  CAMACHO                                                                                FERNANDO ALBERTO CASTRO CABALLERO   

MARÍA DEL ROSARIO  GONZÁLEZ               MUÑOZ                                  GUSTAVO  ENRIQUE                          MALO                         FERNÁNDEZ                                                                                    

LUIS  GUILLERMO  SALAZAR  OTERO                                            JAVIER ZAPATA ORTÍZ   

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria  

    

1  En  este  sentido autos del 30 de mayo de 2006. Rad. 24964 y del 28 de septiembre de  2006. Rad. 25830, entre otros.   

2 Desde  la   definición   de   competencia  de  13  de  junio  de  2007,  con  radicado  27612.   

3  Definición de competencia de 27 de abril de 2011 radicado 35930   

4 Como  se  puede apreciar, entre otras, en la definición de competencia de 13 de junio  de 2008 radicado 29905.   

5 Como  se   puede   apreciar,   entre  otros  pronunciamientos  en  la  definición  de  competencia de 23 de marzo de 2010 radicado 33796.     

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