37228(27-02-13)

2013

Asistente Jurídico Inteligente

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CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado Ponente  

JAVIER ZAPATA ORTIZ  

Aprobado  Acta  No.  60.     

Bogotá,  D. C., veintisiete (27) de febrero  de dos mil trece (2013).   

D   E   C   I   S   I  Ó  N   

Con  el  fin  de  verificar  si  reúne  los  presupuestos   que   condicionan  su  admisión,  examina  la  Sala  la  demanda  presentada   por   el   defensor   de   HENRY   YESID  MÉNDEZ    contra    el   fallo   del   Tribunal     Superior     de    Arauca1, que  confirmó   el    proferido  por  el  Juzgado  Penal  del  Circuito  de  Conocimiento  de  Saravena,  el  cual le  impuso   al   inculpado,   la   pena   de   108   meses   de  prisión,  por la consumación del punible de actos  sexuales  con  menor de  catorce años, en calidad  de autor.   

H    E    C    H   O   S   

El 13 de marzo de 2010, a las 11 a.m., en el  municipio    de    Tame    (Arauca),    HENRY   YESID  MÉNDEZ,    arribó  alicorado a la casa de la menor2   

ofendida, ubicada en el barrio el Porvenir,  cuando  ella  estaba en la alcoba de una prima, al verla la agarró a la fuerza,  la  besó  y  manoseó, ante lo cual, comenzó a gritar, yendo en su auxilio uno  de  los  dos primos que allí se encontraban, de 12 años de edad, quien le dijo  “respete”, momento en el  cual  le pegó con un periódico en la cabeza y les ofreció por su silencio, la  suma   de   diez   mil   (10.000)   pesos  a  cada  uno:   dádiva  que  no  aceptaron.        

A C T U A C I  Ó N    P  R O C E S A L   

1.  El 25 de julio de 2000, ante el   Juzgado   Único   Promiscuo   Municipal   de  Tame,    se    llevó    a   cabo   audiencia  preliminar de formulación de  imputación    por    el   reato   de   actos   sexuales   con   menor  de   catorce  años,  contra  HENRY YESID MÉNDEZ,  a  título  de  autor  y  se le impuso medida de aseguramiento de  detención preventiva.   

2. El 22 de agosto  siguiente,    el    Fiscal   Único   Seccional   de  Tame,     presentó        “escrito       de  acusación”,   en   los  términos  señalados,  luego,  el  6  septiembre, se llevó a cabo la audiencia  de     “formulación  de acusación”,   sin   que  se  hubiese  peticionado  nulidades,  impedimentos  o  recusaciones.   

3.  El día 27 del  mismo    mes    y   año,   se   continuó   con   la   audiencia   preparatoria,  donde  las  partes  descubrieron  sus correspondientes  elementos   probatorios   (testimoniales,  documentales),  evidencia  física  e  informes  de  investigación,  estipulando los  actos  urgentes:  denuncia, solicitud al IBFB para entrevista y  valoración   psicológica   de   la  menor  e  informe  de  captura;  finalmente, la Juez, decidió sobre la  conducencia  y  pertinencia  de  cada  medio.               

4.   El  18  de  noviembre   se   inició   y   continuó  en  varias  sesiones  la  audiencia       de       juzgamiento,  para  luego  finiquitar  la  primera   instancia,   con   la   lectura  de  fallo,  en  el  que  condenó  a HENRY  YESID  MÉNDEZ,  a  la  pena principal de ciento  ocho  (108)  meses de prisión, por  la  consumación  del  punible  de  actos sexuales con  menor   de    catorce   años,   en  calidad  de  autor;  como  sanción  accesoria, inhabilitó al penado  en  el  ejercicio  de derechos y funciones públicas por un lapso igual al de la  pena   principal  y  declaró  que  no  se  hacía  acreedor  a  la  suspensión  condicional de la ejecución de la pena privativa de la libertad.   

5. El 15 de junio de  2011,  el Tribunal Superior de  Arauca, confirmó  el  fallo  recurrido  por  la  defensa  técnica;  a  su turno, el  mencionado  interviniente  recurrió  en  sede  extraordinaria  la  sentencia de  segundo grado; libelo que la Sala entra a calificar.   

D    E    M    A   N   D   A     

Bajo   la   égida   de   la  Ley  906  de  2004, artículo 181,  el  profesional  del derecho, elevó  dos  ataques contra el fallo  del Juez Colegiado, tal y como indica a continuación.   

i)           Nulidad. Alegada por violación al debido  proceso,  en  punto  a  su desconocimiento, afectación, estructura y garantía,  los  que  a  su turno, afirmó el libelista, se relacionan con los principios de  inmediatez  y concentración de la prueba, apoyado en una decisión de esta Sala  que disciplina los axiomas referidos.    

En  el  desarrollo  del  ataque,  trajo  a  colación    una    decisión    de   la   Corte   Constitucional   –sin identificar y sin comillas-, en la  que  toma  sus  argumentos  para sí, sobre la posibilidad de repetir audiencias  cuando el recuerdo del juez se encuentre afectado.   

Acto   seguido,   indicó   –continuando  con  los argumentos de la  Corte  constitucional- que la implementación del sistema penal acusatorio trajo  consigo,  los  medios tecnológicos (audios y videos), los cuales, reemplazan la  percepción  directa  de los funcionarios, sin embargo,  debe asegurarse la  disponibilidad  de  tales elementos en todos los despachos judiciales del país,  pues  no es deseable la interrupción de las audiencias, siendo más acertado la  continuidad  del  juicio oral a fin de aproximarse a la verdad de lo acontecido,  sin  desconocer,  que  la  repetición  de  pruebas  lesiona los derechos de las  partes,  más  si  son  menores de edad; con todo, peticionó casar la decisión  recurrida   para   en  su  lugar  absolver al implicado.   

i)           Nulidad.  Sustentada  por “haber  violado  directamente   la   ley   sustancial,   por  VIOLACION  (sic)  AL  DEBIDO  PROCESO…  por  haber incurrido  parcialmente  en la causal  segunda de casación”.   

Aseguró, que las instancias quebrantaron de  manera  grave el derecho de defensa y el principio de igualdad, sin que hubiesen  valorada  con  especial  cuidado la personalidad del procesado, ni la naturaleza  del  delito  a  él  imputado, “que en el equitativo  análisis  de fondo conducen a la conclusión equitativa de que dicho señor por  su  ingenuidad,  escasa  instrucción  y  carencia de toda clase de antecedentes  penales  o  policivos,  no  requiere  de  tratamiento  penitenciario”;  aunado  a  ello, ninguna circunstancia de agravación punitiva  le   fue  atribuida,  más  si  aquella  de  atenuación  se  le  aplicó  a  su  favor.   

Así  mismo,  adujo  que se infringieron los  axioma  de  contradicción, y concentración en el juicio, porque se lo condenó  “escuchando  los testigos de la fiscalía siendo un  absurdo  de  la ley penal y procedimental”, por ello,  peticionó  casar  la  sentencia  impugnada  y  absolver  a  su mandante de todo  cargo.    

C O N S I D E R A C I O N E S   

1.   Cuestión   previa.   La  Corte  viene  señalando,  que  con  la  entrada  en vigencia del  sistema  procesal  penal  acusatorio  previsto en  la  Ley   906   de 2004, se amplió el radio de acción para  acceder  al  recurso  extraordinario  de  casación,  pues  en  la actualidad la  impugnación  es susceptible contra decisiones de segunda instancia dictadas por  los     diversos     Tribunales     de     Distrito  Judicial asignados en el territorio nacional, atacando  los  fallos  de condena o absolución, sin tener en cuenta como presupuesto para  su  admisibilidad  el  quantum  mínimo  de  pena  descrito  en  cada  injusto  típico,  como  lo imponían las  legislaciones anteriores.   

En esencia, para ser admitida la demanda, el  censor  debe  tener  interés,  formular  y  desarrollar  los  ataques contra la  sentencia  de segundo nivel y, desde luego, acreditar la afectación de derechos  y  garantías  fundamentales.  Siendo  imprescindible,  además, materializar el  contenido  del  artículo  180  de  la  Ley  906  de  2004,  en el entendido que una de las obligaciones al  confeccionarla   es   demostrar   la   necesidad   de  intervención  de  la Corte para el logro de cualquiera  de los fines establecidos por el instituto.   

Siendo   ello   así,   el   Principio  de  Intervención  debe  ser el  norte  del  profesional  del derecho, pues integra cuatro aspectos teleológicos  que    se   traducen   en   el   espíritu   de   las   censuras:   (i)  la  efectividad del derecho material,  (ii)  el  respeto  de  las  garantías  de  los  intervinientes,  (iii)   la   reparación  de  los  agravios  inferidos  a  las  partes  y  (iv)  la  unificación de la  jurisprudencia.   

Estos  propósitos  se  deben  conjugar,  en  armonía,  coherencia  total  y  avenencia  con  los progresos jurisprudenciales  cristalizados  en  punto de los supuestos requeridos para atacar y demostrar los  posibles  yerros  conculcados por los funcionarios judiciales, sin ser permitido  desligar,    apartar    o   separar   el   trípode   casacional:   fines,  causales  (debida   sustentación)  y  trascendencia;  excepto  cuando  la Sala advierta, que  por   vigencia   de   derechos   y  garantías  fundamentales  constitucionales,  obviamente  vilipendiados  en  instancias, implique casar de oficio la decisión  del  Juez  Colegiado,  desde luego, con base en motivos diversos a los expuestos  en  la demanda o exhibidos sin ninguna temática extraordinaria, tal es el caso,  cuando  solo enuncian el planteamiento jurídico sin ningún desarrollo debido o  el    ataque    es    incoherente    y    confuso,    contra    sus    anheladas  pretensiones.      

El anterior criterio se consolida al entender  que  la  Corte de Casación Penal, jamás ha predicado la inexistencia, ausencia  o  falta de los requisitos formales para decidir de fondo el caso o el éxito de  la   demanda   en  el  nuevo  esquema  procesal  penal  acusatorio;  todo  lo  contrario,  el  recurso en esta  sede,    no    perdió    su    entidad   de   juicio  lógico-argumentativo,  pues el libelo deberá cumplir  pautas    que   impidan   concebirlo   como   tercera  instancia,  donde  los  reparos  compilen presupuestos  racionales  de no contradicción, claridad y precisión. Tampoco le corresponde,  en  consecuencia,  interpretar  las  alegaciones  de los recurrentes3,   rehacer,  modificar, readecuar o transformar el fondo de los ataques.   

La  Sala,  por  tanto, viene sosteniendo que  para  admitir  o  seleccionar  un escrito forjado     con     esos    designios,  es  decir,  casar  la  sentencia  impugnada,  él  mismo  tendrá  que  sujetarse al cumplimiento de los presupuestos formales consagrados  en  el  artículo  184,  ordinal 2° de la Ley 906 de 2004, con el propósito de  demostrar    la    evidente    vulneración   a   los   derechos   fundamentales  constitucionales  en cualquiera de sus enunciados cognoscentes y extraordinarios  por  parte  de  los intervinientes con la actuación penal; siendo ello así, se  deben    tener    siempre    presentes    los    principios    de   taxatividad,          claridad,        autonomía,       razón       suficiente,       no  contradicción,              limitación,          objetividad,  comprensión  y  precisión,  entre  otros,  para  –de la  mano  con  ellos-  desplegar  una  argumentación  puntual  y  razonable, habida  consideración  de  compendiar  en las censuras, aquellos errores de juicio o de  actividad  en  los  que  pudieron  haber  incurrido  los  juzgadores,  a  fin de  evidenciar,  por  ejemplo, la efectiva e indiscutible normatividad jurídica que  debió  regir  el  asunto,  la  adecuada  y  legal  valoración  de  los  medios  probatorios    o    desentrañar   manifiestos   desfases   contra   el   debido  proceso.      

También  ha  indicado la jurisprudencia, en  numerosas    oportunidades    que    (i)    la    correcta    selección    de   la   causal,   (ii)  el  interés del actor, (iii)   la   coherencia   de  los  cargos  aducidos,  (iv)  la  puntual  fundamentación  fáctica y jurídica y (v)  el cumplimiento de al menos uno de los fines del instituto, marcan  la  pauta  para  declarar  la  inconstitucionalidad  o  ilegalidad  del fallo en  atención al artículo 184, 3 de la Ley 906 de 2004.   

De  cara  al segundo referente disciplinado,  se  tiene que el interés   se  halla  intrínsecamente  relacionado  al  concepto de agravio, perjuicio o daño  que,  desde  luego,  tiene  que afectar los derechos fundamentales de las partes  con  la decisión por ellos recurrida en sede extraordinaria; sin embargo, si el  interviniente  no  sufrió  ningún  menoscabo  real  u  objetivo  con  el fallo  atacado,      tampoco,      como      es     obvio,     tendrá     interés  en  cuestionarla,  justamente,  porque  no  habrá  ninguna  garantía  que  subsanar  ni  se  podrá, por ende,  restablecer  alguna  norma  constitucional  o legal de las llamadas a regular el  caso,  sencillamente porque no existe vulneración a la legalidad del proceso en  sus     disímiles     expresiones     cognitivas4.   

2. Oportunidad para interponer el recurso de  casación.  El artículo 98  de  la  Ley  1395  de  2010,  modificó  el  precepto 183 de  la  Ley  906  de  2004,  en  punto  de las exigencias procesales para iniciar el  trámite  de  casación,  por  tal  razón, la Sala constata, que en el presente  caso,  se  dio  estricto  cumplimiento  a  los presupuestos allí plasmados, por  parte  del  Juez  Colegiado;  motivo esencial y suficiente para continuar el estudio del libelo.   

3.     Caso     concreto. La Corte   advierte   que  los  dos  ataques  formulados  contra  la  sentencia  de segundo nivel expedida por el Tribunal  Superior  de  Arauca, no reúnen  los  mínimos  presupuestos  de coherencia y lógica-argumentativa descritos por  la  jurisprudencia  para admitir la demanda    presentada    a    favor    del   hoy   condenado   HENRY  YESID  MÉNDEZ, con el fin de lograr  la   infirmación  de  la  decisión  cuestionada,  en  tanto,  el defensor  incurrió  en  graves,  múltiples  y  exacerbadas falencias, las cuales atentan  contra  la  filosofía  que  inspira  el  recurso  extraordinario  de casación.   

Menos  aún  puede  entenderse los reproches  como  nuevas  rutas  para confeccionar escritos de libre importe y, ensayar, por  ese  camino,  derrumbar  la doble presunción de acierto y legalidad inherente a  las  decisiones  concebidas  en  los  proveídos; tampoco consiste en añadir un  cúmulo  de  ideas  disgregadas  y  fragmentadas  en los libelos en búsqueda de  fines  jurídicos subjetivos o hipotéticos para asegurar un posible éxito, tal  como lo plasmó el impugnante.    

Como  metodología,  la  Sala  abordará  el  estudio   de   los   ataques  en  bloque,  estableciendo  aquellos  puntos  más  sobresalientes  en cada uno, a fin de determinar de manera precisa los desatinos  de  mayor impacto lógico argumentativo, con el inmediato objeto de brindarle al  jurista suficiente claridad en torno a los dislates.    

Sobre    las    nulidades:  los  sentidos de ataque dispuestos por la Ley y desarrollados por  la  jurisprudencia de cara a las censuras seleccionadas por el recurrente, no se  pueden  aproximar  a  cualquier discurso con el que se pretenda su declaratoria,  en  tanto,  ella en sí, encierra, unos presupuestos mínimos de argumentación,  precisión  y  alcance,  sin  estos,  la  arremetida  contra  la legalidad de la  actuación  queda huérfana, solitaria y carente de sentido; incluso, es preciso  explicar,  además,  que  cada  censura presentada por esta arremetida, tiene un  tratamiento   independiente,   debiéndose  identificar  la  clase  de  falencia  (estructura  o garantía), denunciando el sentido en forma autónoma sin mezclar  violaciones  al  debido  proceso  entre sí, o al derecho de defensa (técnico y  material).   

El  postulado  de  prioridad,  de  igual  modo,  debe  ser  el  norte del  libelista,  con  el  objeto  de  explicar  qué  ataque  de  los  potencialmente  presentados  por  esta  prerrogativa  –entre  varias  alternativas-  tiene  mayor  entidad  o extensión de  lesión  en  el  proceso;  por  estas  razones,  dicha  labor  es  exclusiva del  demandante,  pues  de prosperar el que reúna tales características judiciales,  superaría  a los demás; también tendrá como labor esencial, pormenorizar las  normas  sustanciales  virtualmente  vilipendiadas  y,  desde  luego,  mostrar un  desarrollo   inherente  a  la  legislación  base  de  la  censura,  indicar  la  repercusión  final  y  trascendente  de cada nulidad propuesta y señalar desde  qué  instante solicita su declaratoria, respaldando sus pretensiones, en cargos  separados, como es obvio, si son varios los embates.    

Lo  precedente, por cuanto, la nulidad es un  remedio  extremo  que busca revertir el derecho quebrantado y dejar incólume la  estructura   del   proceso;  entonces,  es  compromiso  del  abogado  demandante  argumentarlo  en  ilación con las pautas expuestas y demostrar objetivamente la  existencia   material   de   la   infracción   junto   con  la  correspondiente  consecuencia,  pues  no  cualquier  falencia  que  se alegue rompe el equilibrio  jurídico  previsto  en  el  artículo  29  de  la  Constitución  Nacional. Por  consiguiente,  si se quiere proponer alguna, como las alegadas, incumbe señalar  cómo  se  fracturaron  las  bases  legales,  ya  sea  en  su  aspecto  formal o  conceptual,  de  qué  forma  se  quebrantaron  las garantías exigidas, cuáles  fueron  las repercusiones y el daño causado con tales vulneraciones en desmedro  de  la ley como de los intervinientes, hasta qué acto procesal y por qué en el  caso  indicado  habría  que  retrotraer  lo  actuado en instancias; entre otros  presupuestos,    descritos   ampliamente   por   la   jurisprudencia5.   

Sin  que olvide el recurrente los principios  que  las  rigen  como  el  de  taxatividad:  sin  norma  precedente  y  exacta  jamás se podrá alegar alguna  nulidad,   de   él   dependen  y  se  enmarcan  para  generar  su  pertinencia;  convalidación, finalidad  de los actos, entre otros, a fin  de  fortalecer  la  infirmación del último fallo: tópicos a los que jamás se  refirió el demandante.   

Ellas, además, se rigen por el postulado de  trascendencia en sus diversas  connotaciones  epistemológicas;  por  un  lado,  la  exclusiva  irregularidad o  menoscabo  a  la  ley,  no  es  presupuesto dominante para su configuración; se  requiere,  en  segundo lugar, el efectivo detrimento, perjuicio o lesión de los  derechos  y  garantías  adquiridas  por  los  intervinientes  o  partes  en  la  dinámica  judicial;  en  tercer   término,  es  obligación  del  jurista  mostrar  en  interés  legal  de  su  representado  las  bondades,  beneficios y  ventajas6 del ataque propuesto.   

Cada  caso de estudio deberá someterse a un  nuevo  escrutinio  o  filtro  jurídico,  en  pos  de  evidenciar  si la nulidad  corresponde  declararla total o parcialmente: esta última opción, entre otras,  trae  consigo  corregir  el  yerro en la sentencia de casación cuando su efecto  jurídico  se  pueda conjurar o desglosar desde este concluyente pronunciamiento  de  la jurisdicción ordinaria, es decir, en cuanto sus consecuencias procesales  se  puedan normalizar, enderezar y reivindicar excluyendo el vicio sin necesidad  de  retrotraer  lo  actuado.;  lo cual dependerá del momento procesal en que se  haya  materializado  o  generado  la  infracción  a la normatividad sustancial.   

Lo   dicho   permite   afirmar   que,   la  transgresión  al  debido proceso o al derecho de defensa (técnico o material),  debe  ser de bulto, grosera, que pretermita u omita un acto procesal distinguido  por  la  ley  y  al  que  obligatoriamente los funcionarios deban acceder, desde  luego,  evitando  su  no  conculcación  o,  si  se  quiere, garantizándole los  derechos  constitucionales  fundamentales  a  los  intervinientes,  en todos los  frentes judiciales.   

Son  múltiples  y  complejos  los  yerros  detectados.   

Primero: ninguna de  las  pautas  expuestas  fue atendida por el memorialista, con lo cual, su ataque  se  muestra  insustancial  y  fuera  de  toda  lógica argumentativa, más aún,  cuando   en   la   motivación  de  los  cargos,  plasmó  en  el  primero,  una  jurisprudencia  de  la  Corte Constitucional sin comillas, ni identificar y como  si  fuese parte de su creación jurídica, con tal proceder, llevó al traste su  arremetida;   por   otro   lado,   con   su   difuso  resumen  de  la  decisión  constitucional,  atropelló  los  principios de claridad y objetividad que rigen  el  recurso  de casación, pues al final no se sabe a ciencia cierta cuál es su  verdadera inconformidad con los fallos de instancia.   

Segundo: persiste la  contrariedad  de  la  censura aludida, en vista que, fue exhibida por violación  directa de la ley sustancial,  sin  haber explicado el recurrente por qué encasilló la nulidad en esa vía de  ataque,  propia  de  otra  causal  de casación.    

Tercero:   el  libelista,  en  un  mismo  texto  explicativo,  mezcló  en forma indiscriminada  institutos  jurídicos  excluyentes, los cuales deben ser revelados por separado  aunque  el  uno  dependa del otro: yerros de estructura versus de garantía; con  tal   actuar   vulneró  el  postulado  de        autonomía       propio   del  recurso  extraordinario,  puesto  que  cada  embestida  conlleva  un  razonamiento independiente y, al combinarlos, se tornan confusos e  imprecisos,  desapareciendo  de  contera  su  alcance,  validez  y  efectividad.   

Cuarto:  trajo una  variedad  de  temas  sin el debido desarrollo jurisprudencial y enunciados en un  mismo  texto  explicativo,  cuando  en  el segundo ataque expresó que se había  violentado  el debido proceso, el derecho de defensa, los principios de igualdad  de partes, contradicción y concentración probatoria.   

Quinto:  realizó  afirmaciones  inconclusas,  fragmentadas  y  sin ninguna explicación adicional,  por   ejemplo,  al  decir  que  su  mandante  fue  condenado  con  los  testigos  introducidos  por  la fiscalía, lo cual para el memorialista es “absurdo”,    desde   luego,   aquello  paradójico  es su apreciación, en tanto, la prueba fiscal en cualquier sistema  de  derecho  procesal,  tiende  a  demostrar, justamente, la responsabilidad del  acusado,  lo  contraria, sería desdibujar su naturaleza y filosofía proyectada  por el legislador para esos fines.     

Sexto: el axioma de  trascendencia  que  guía el recurso extraordinario, fue ignorado totalmente por  el  recurrente,  motivo  por  el cual, su discurso, se torna como una alegato de  libre  importe,  sin  ninguna eficacia jurídica y vacío de cualquier contenido  demostrativo,  además,  atiborró sus motivaciones con afirmaciones subjetivas,  genéricas  y  personales,  cuando  dijo  que su mandante era ingenuo, de escasa  instrucción  y  la  personalidad  del  mismo  no  requería ningún tratamiento  penitenciario,  sin  conectar  sustancialmente tales comentarios a una verdadera  propuesta.   

Así  las  cosas  y  como  quiera  que  el  recurso   extraordinario  de  casación  está  regido, entre otros, por el  principio de limitación, las  deficiencias  de  la demanda jamás podrán ser remediadas por la Corte, pues no  le  corresponde  asumir  la  tarea  cuestionable propia de los recurrentes, para  complementarlas,  adicionarlas  o corregirlas, máxime cuando es antiquísimo el  criterio  de  la  Corte,  de ser un juicio lógico-argumentativo regulado por el  legislador  y  desarrollado  por  la jurisprudencia, con el propósito de evitar  convertirla en una tercera instancia.   

Otro   de   los  postulados  del  recurso  extraordinario        de        casación        es        el       dispositivo,  con el cual, lo acometido en  el  libelo  convoca  inexorablemente  a  su delimitación, sin que pueda ni deba  hacerse,  una readecuación de las censuras y sus fundamentos, para así cumplir  con  la  forma  y  luego  de  fondo,  dictar  la sentencia correspondiente. Esto  concitaría  a  actuar  en  dos  extremos  excluyentes y exclusivos, en donde se  unificarían   las  pretensiones  contenidas  en  el  escrito  con  el  criterio  jurídico  de  la  Sala al enmendarlas, perfeccionarlas y, desde luego, dejarlas  trascendentes  para fallar en consecuencia. Con todo, si se admite un libelo que  incumpla  elementales  presupuestos  de  lógica  y debida argumentación, no se  combate  ningún  agravio sino se promueve la impugnación, usurpando facultades  inherentes  a las partes, en una actuación penal, lo cual es inadmisible.    

No    es    que    la    “técnica”  por  sí  misma tenga como  fin   enervar   los   derechos   adquiridos   a  los  intervinientes,  ni  pueda  reflexionarse  siquiera  que  los  yerros  conducen  a  la  Corte  a  desconocer  situaciones  fáctico-jurídicas  de  mayor  relevancia;  por  tanto, si la Sala  entra  a  solucionar  todos  los  defectos  contenidos en el libelo –admitiéndolo-  se  le irrogaría a la  Judicatura  un  poder  absoluto  y  arbitrario al reconfeccionarlo y adecuarlo a  posturas  argumentativas  decantadas  por  las  partes en el proceso, para luego  entrar  a  decidir  el  problema  de  fondo: lo cual es absurdo, inconveniente e  incorrecto.   

Por esta potísima razón, se insiste en la  consagración  de  algunos  requerimientos  sin  los  cuales el recurso se torna  inane   y   queda  convertido  en  un  alegato  de  libre  importe  –como  en  el  caso de análisis- donde  sólo  impera  la exclusiva voluntad del demandante, más no se expone de manera  trascendente,  la injuria, vilipendio o afrenta a la ley, la  Constitución  o  al  Bloque  de  Constitucionalidad,  siendo  ello  así,  se verifica, que el  impugnante  presentó  alegaciones  producto  de sus exclusivas percepciones del  derecho,  los  hechos  y  las  pruebas  contra  lo afirmado por los funcionarios  judiciales,  sin  ninguna  prevalencia  en  la  lógica-jurídica requerida para  sustentar  la  censura,  con lo cual sus pretensiones se alejan de la filosofía  que   irradia   el   instituto   casacional;   circunstancia  por  la  cual,  la  Corte  inadmitirá el libelo  presentado  a nombre de HENRY YESID MÉNDEZ.   

Por  otra  parte,  no  se  advierte  que  con  ocasión  a  la  sentencia  impugnada  o  dentro  de la actuación hubiese existido violación de derechos o  garantías  de  los  sentenciados,  como  para superar los defectos y decidir de  fondo,  según lo impone la preceptiva del inciso 3º del  artículo 184 de  la Ley 906 de 2004.   

Mecanismo   de   insistencia:   

Puede  ser  promovido  por  el  recurrente,  dentro  de  los  cinco  días  siguientes  a  la notificación del proveído que  resolvió   inadmitir   la   demanda,   con   el   objeto   de  reconsiderar  lo  decidido7,  siendo potestativo de los funcionarios ante quienes se reformula,  optar  por  someter  el  caso  a  nuevo  escrutinio  de  la  Sala  o rechazar la  petición;  si  se presenta el segundo evento, se informará al interesado en un  plazo  de  quince días; por último, su no selección trae como consecuencia la  firmeza  de  la  sentencia atacada, salvo que prospere y permita su acogimiento,  motivo esencial para citar a audiencia de sustentación.   

Con fundamento en lo expuesto, la    Sala   de   Casación   Penal   de   la   Corte   Suprema   de  Justicia,   

R   E   S   U   E   L  V  E   

Primero:  Inadmitir  la  demanda  de  casación  presentada  a  nombre  de HENRY  YESID  MÉNDEZ,  por  las razones aducidas en la parte  motiva del presente proveído.   

Segundo:  Contra  la no  selección      procede     el     mecanismo     de  insistencia  de  conformidad  con  el  inciso  2° del  artículo  184  de la Ley 906 de 2004, en los términos plasmados en el acápite  final de esta determinación.    

Tercero:   Cópiese,  comuníquese,   cúmplase   y  devuélvase  al  Tribunal  de  origen.   

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ  

      

JOSÉ       LUIS       BARCELÓ  CAMACHO                       FERNANDO ALBERTO CASTRO CABALLERO   

                                  

MARÍA    DEL    ROSARIO    GONZÁLEZ  MUÑOZ            GUSTAVO     ENRIQUE    MALO  FERNÁNDEZ                   

LUIS      GUILLERMO      SALAZAR  OTERO                                    JULIO           ENRIQUE    SOCHA     SALAMANCA                                                                                                                         

JAVIER       ZAPATA   ORTIZ   

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria  

    

1 Las  decisiones  de  primera y segunda instancia se promulgaron el 13 de mayo y 15 de  junio de 2011, respectivamente.   

2  Con base en los artículos 15 y 44 de la Constitución  Nacional; 1º, 33, 47, 8º  y  193,  7º  de  la  Ley  1098  de  2006,  la  Sala  se  abstiene  de  divulgar  los  nombres,  apellidos e  iniciales  de  la  niña  abusada  de  10  años  de edad y los apellidos de sus  progenitores,   en   protección   integral   a  sus  derechos  constitucionales  fundamentales.   

3 Corte  Suprema  de  Justicia:  radicado:  25.565 (8-6-06).   

4 Corte  Suprema     de     Justicia,     mismo     sentido:     radicado    25.248     (10-5-06),    15.488    (16-7-01)   y   24.026 (20-10-05).   

5  La  forma  lógica  y  argumentativa  en  sede  extraordinaria  para  presentar  una  demanda,  entre otros motivos, no se traduce en formularle preguntas a la Corte,  de  cómo  pudo  o  no  ser  tratado  algún  tema  o  explicitando  aquellas  falencias  advertidas por los  recurrentes  a  manera  de  resolver  un  interrogatorio  o  cuestionario;  ello  encierra  más  bien, un verdadero análisis demostrativo, en donde paso a paso,  el  profesional  del  derecho,  vaya  demeritando y degradando la presunción de  acierto  y  legalidad  que  viene  atada  a  las  decisiones  proferidas por los  funcionarios que administran justicia.       

6 Corte  Suprema    de    Justicia,    mismo    sentido,   ver   sentencia   15.223    de    12   de   febrero   de  2002.   

7 Opera  oficiosamente  para  los  Procuradores  Delegados  en  Casación,  excepto si el  demandante  es  el Ministerio Público ante el Tribunal, el Magistrado disidente  o  aquél  que no haya participado en el debate ni suscrito el auto inadmisorio.     

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