40391(20-02-13)

2013

Asistente Jurídico Inteligente

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    CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado      Ponente:   

FERNANDO ALBERTO CASTRO CABALLERO  

Aprobado Acta No. 051  

Bogotá,  D. C.,  veinte (20) de febrero  de dos mil trece (2013).   

VISTOS:  

El Tribunal Superior del Distrito Judicial de  Ibagué,  mediante  auto proferido el 13 de noviembre de 2012, resolvió acceder  a  la solicitud de preclusión presentada por la Fiscal Cuarta Delegada ante esa  Corporación,  a  favor  de  MARÍA  VICTORIA SÁNCHEZ  GUZMÁN,  exjuez Trece Civil  Municipal  de  la  citada ciudad, por atipicidad de la conducta. El apoderado de  las  víctimas y la Fiscalía inconformes con esa decisión, presentaron recurso  de apelación en su contra.   

HECHOS:  

El  Consejo de Administración de la empresa  VELOTAX  LTDA.,  plasmó en acta No.10 A del 10 de octubre de 2011, la decisión  de  remover  o  retirar  del  cargo  de Gerente al señor PEDRO PABLO CONTRERAS;  inscribiéndose    en   la   Cámara   de   Comercio   tal   novedad1.   

El 1 de noviembre siguiente, el señor JAIRO  PINILLA,  asociado  de  la  referida empresa transportadora, mediante apoderado,  presentó   demanda   tendiente   a  obtener  la  nulidad  de  la  citada  acta;  correspondiéndole,  por  reparto,  el  conocimiento  de tales hechos al Juzgado  Trece Civil Municipal de Ibagué.   

La titular del despacho judicial mencionado,  MARÍA    VICTORIA    SÁNCHEZ   GUZMÁN,    admitió   adelantar   el   trámite  peticionado  y,  previo a decretar la suspensión del acto impugnado, ordenó al  actor  prestar  caución  por  la suma de 15 salarios mínimos legales mensuales  vigentes,  de  conformidad  con  lo  previsto en el artículo 421 del Código de  Procedimiento Civil.   

En  auto del 21 de noviembre del mismo año,  la  Juez  aceptó  la  póliza  judicial  expedida  por Seguros del Estado S.A.,  decretó  la  medida  cautelar  y, accesoriamente, ordenó dejar como gerente al  señor  PEDRO  PABLO  CONTRERAS  JIMÉNEZ, mientras se profería la sentencia respectiva.   

Inconforme   la  parte  demandada  con  la  decisión     referida,     solicitó     se     declarara    de    “manera          oficiosa”2   como   un   “ACTO              ILEGAL”3,         advirtiendo  que  la  póliza  judicial  no  reunía  los requisitos  exigidos  por la legislación, pues tenía como objeto garantizar los perjuicios  del  artículo  424  del  Código  de  Procedimiento  Civil,  que corresponde al  embargo  y  secuestro  dentro  del  proceso de restitución de bien inmueble, no  así  los  estipulados  en  el  artículo  421  del mismo compendio normativo; y  criticando     la     orden    de    restablecer    al    señor    CONTRERAS  en  la  gerencia de la empresa  transportadora.   

Por  queja elevada ante el Consejo Seccional  de  la  Judicatura  del Tolima, por el señor EDGAR DE  JESÚS   CARDONA  CORRALES,  Presidente  del  Consejo  de  Administración  de  la Cooperativa de Transportes  VELOTAX  LTDA.,  contra  la  Juez, se enviaron copias de su escrito a la Fiscalía  General  de la Nación, dándose a conocer los referidos elementos fácticos con  el  objeto  de  establecer las posibles conductas punibles en que hubiera podido  incurrir la funcionaria judicial.   

ANTECEDENTES:  

1.  La  queja  fue  repartida a la Fiscalía  Cuarta  Delegada ante el Tribunal Superior de Ibagué, donde el 15 de febrero de  2012    se    trazó    el    respectivo    programa   metodológico,  de  conformidad con lo dispuesto en el  artículo  207  del  Código  de  Procedimiento Penal y se ordenó, a través de  investigador  del  Cuerpo  Técnico de Investigación: (i) Acopiar los elementos  materiales  probatorios  en busca de establecer la calidad de servidora pública  de   MARÍA   VICTORIA  SÁNCHEZ  GUZMÁN;   (ii)   Obtener   copia  auténtica  del  proceso  abreviado  No.  73001400301320110052900;    (iii)    Entrevistar    al    señor    PEDRO   PABLO  CONTRERAS  JIMÉNEZ,  y  a  quienes  actuaron  en  el  proceso  civil  en calidad de demandante y apoderado,  señores    JAIRO   PINILLA   y   RODRIGO   AGUILAR  VALLE,    respectivamente;    (iv)    Escuchar    en  interrogatorio a la Juez Trece Civil Municipal de Ibagué.   

2.   Luego   de  analizar  las  evidencias  recolectadas,  la  Fiscal  solicitó  ante  el  Tribunal  Superior de Ibagué la  preclusión  de  la  investigación  seguida  a  MARÍA  VICTORIA     SÁNCHEZ     GUZMÁN,     con  fundamento  en  la  causal  prevista  en  el  numeral  4º  del  artículo  332  de  la  Ley  906  de  2004,  arguyendo  la causal de ausencia de  responsabilidad   penal   derivada   de   un   error   de  tipo,  excluyente  de  dolo4.   

3.  En  auto proferido el 13 de noviembre de  2012,  la  Corporación  de  instancia  decretó  la  preclusión  a favor de la  funcionaria   judicial,  al  considerar  atípica  la  conducta  denunciada  por  ausencia  del  elemento  normativo.  Decisión contra la que el apoderado de las  víctimas  y  la  Fiscalía  presentaron recurso de apelación que ahora la Sala  procede a resolver.   

El        AUTO    IMPUGNADO:   

Una  vez  la Sala Penal del Tribunal enuncia  los  planteamientos  esbozados  por  la  Fiscal  Delegada  en  su  solicitud  de  preclusión,  en  la  que  se  afirma  que  la  conducta de la juez SÁNCHEZ      GUZMÁN     cumple  con  los  elementos  objetivos exigidos por el tipo penal de  prevaricato,   empero,   no   así   con   el   elemento   subjetivo5;   resuelve  precluir  con  fundamento  en  la  ausencia  del elemento normativo “manifiestamente  contraria a la ley”,  pues  consideró  que la decisión proferida por la entonces titular del Juzgado  Trece  Civil  Municipal  de Ibagué no se allanaba siquiera al segmento objetivo  exigido  por el legislador en el delito de prevaricato contenido y sancionado en  el artículo 413 del Código Penal.   

Con el propósito de sustentar su decisión,  el  a  quo hace un detallado  recuento   del   desarrollo   de  la  actuación  adelantada  por  la  indiciada  SÁNCHEZ     GUZMÁN,  destacando  que  el  auto  del 21 de noviembre de 2011  emitido  por ésta  “no se muestra contrario al  mandato   legal,   en  abierta  rebeldía  con  la  norma  que  se  dice  violó  flagrantemente,  esto es, el  artículo  421  del  Código de Procedimiento Civil”,  por  cuanto,  en  ésta  “no  se requiere literal y  perentoriamente la motivación de la medida cautelar”.   

Agrega  la Corporación de instancia, que la  aducida   tesis   de   que   la  exigencia  de  “la  motivación  de  la  medida cautelar radicaría en que la norma en comentario al  final    prevé    que    tal    determinación    es    apelable    en   efecto  devolutivo, de tal forma que  si  el  juez no motiva, impide otorgar al afectado la posibilidad de fundamentar  la  impugnación”, se quiebra cuando el artículo 351  numeral  7º  del Código de Procedimiento Civil, estipula que todas las medidas  cautelares,  inclusive  aquellas en donde no se exige al peticionario justificar  la   necesidad   de   la   misma  para  evitar  perjuicios  injustos,  sino  que  basta elevar la petición y  caucionar, son susceptibles del recurso ordinario de apelación.   

Igualmente,    consideró   que   aunque  “no   [se]  haya  cumplido  con la carga argumentativa de enseña[r  las]  razones de la necesariedad  de  la medida cautelar de cara a evitar «un perjuicio  injusto»,  no  convierte en prevaricadora la decisión del juez que la ordenó,  como  lo  considera  la  fiscalía,  pues,  como  lo  manifestó  la funcionaria  investigada  en  interrogatorio,  del  acápite de los hechos de la demanda pudo  advertir  la  inminente  necesidad  de  la suspensión del acto que en ese mismo  libelo        se        le       solicitaba”6.   

Seguidamente,  califica  como  “un  yerro  intrascendente” el que la  póliza  a  través de la cual se prestó caución para efectos de peticionar la  suspensión  del  acto  demandando  comprendiera  un  alejado  objeto del que se  tenía  como  propósito de la caución, pues colige que a pesar de contener tal  equívoco,  se  mantenía  incólume su finalidad, al identificar con precisión  el  proceso al cual pertenecía, a tal punto que “la  misma  compañía  de  seguros  ofició al Juzgado 13 Civil Municipal en orden a  subsanar  el error, expidiendo un nueva póliza en la que solamente se cambia el  objeto de la misma”.   

De  otra parte, señaló que la Juez, con la  decisión  aludida  no  irrespetó  la autonomía de los miembros del consejo de  administración    de    VELOTAX   LTDA., de elegir sus  propios  cuadros  directivos,  en  razón  a que “la  funcionaria  judicial  con  tal proceder no creó un hecho jurídico nuevo, sino  que  solamente  dispuso  que, como obvia consecuencia de la suspensión del acto  que  despojó  de  la  Gerencia  al señor PEDRO PABLO  CONTRERAS,  cobraba  vigencia  nuevamente  el  que le  otorgaba  tal  calidad… siendo entonces necesario como lógica consecuencia su  inscripción en la Cámara de Comercio”.    

En  conclusión,  descartó  “el  prevaricato  en  la actuación de la Juez 13 Civil Municipal de  Ibagué,     Dra.    MARÍA    VICTORIA    SÁNCHEZ  GUZMÁN, dentro del proceso abreviado de impugnación  de   actos   de   asamblea   de   Jairo   Pinilla   Pérez   contra   “Velotax  Ltda.”,  accediendo  a la preclusión solicitada por  la Fiscalía.   

LA   IMPUGNACIÓN:  

El  apoderado de las víctimas se opuso a la  preclusión,   manifestando   su   inconformidad  respecto  de  los  fundamentos  esgrimidos  por  el  Tribunal  Superior  de  Ibagué al momento de desestimar la  existencia  de  conducta  prevaricadora,  afirmando  que el delito se configuró  cuando:   

1.  La  exjuez  Trece  Civil  Municipal  de  Ibagué,  aceptó  la  póliza  de  seguros  presentada  por el actor, de cara a  perfeccionar  una  medida  preventiva,  a través de auto del 21 de noviembre de  2011,  cuando  la  misma garantizaba los perjuicios que se pudieran ocasionar en  el  proceso  con  un  objeto  de denominación diferente al trámite pertinente.   

2.  La  entonces  Titular  del  mencionado  despacho    judicial,     consagró    en    su   decisión:   “dejar  como  gerente  al  señor PEDRO  PABLO  CONTRERAS  JIMENEZ,  mientras  se  profiere la  sentencia  respectiva”.        

Por  su  parte,  la  Fiscalía  Delegada, la  representante    del    Ministerio    Público    y    la    defensa,    solicitaron    al    a   quo   que   declarara   desierta  la  impugnación  presentada por el apoderado de las víctimas, advirtiendo la falta  de  fundamentación  en  su  disenso,  arguyendo  al  unísono:  “que  la  apelación adolecía de debida sustentación, en la medida  en  que  no  enseñaba  críticas  concretas  a  la  determinación  de  primera  instancia.”7    

Una  vez  proferido  el  auto  que  ordenó  tramitar  el  recurso  de  apelación  presentado  por  el  representante de las  víctimas,  el  magistrado que presidía la Sala de decisión penal del Tribunal  Superior  de  Ibagué,  concedió la palabra a la Fiscalía para que manifestara  su  inconformidad  con  esa  decisión,  esto  es  la  de conceder la alzada; no  obstante,  en  su  intervención  la  Delegada del ente acusador señaló que la  decisión  proferida  el 13 de noviembre de 2012 le generaba insatisfacción por  lo siguiente:   

“…los  objetos de la póliza de seguros  son  los que determinan la responsabilidad de las compañías de seguros en caso  de  siniestro.  En el evento en que no se hubiera subsanado a tiempo el error en  el  proceso,  y se hubiera presentado algún tipo de reclamación, perfectamente  la  compañía  de  seguros  hubiera  podido  decir que no respondía, porque el  objeto  asegurado  no  era ese, es decir la suspensión de un acto de una junta,  sino  una  medida  de embargo y secuestro. Y hubiera podido perfectamente eludir  su  responsabilidad contractual derivada del contrato de seguros.”8   

Luego entonces, su desacuerdo se circunscribe  a  que  la irregularidad cometida por la exjuez Trece Civil Municipal de Ibagué  al  aceptar que se prestara caución con un objeto distinto al contemplado en el  artículo  421  del Código de Procedimiento Civil, en su criterio, no puede ser  considerado  un “yerro intrascendente”,  como lo consideró el a quo,  constándose  todos  los  elementos  objetivos  del tipo penal de  prevaricato  y,  exclusivamente,  ante  la  ausencia del dolo, la conducta de la  funcionaria  judicial  debe  ser considerada atípica. En todo lo demás afirmó  la    Delegada    ante    el   Tribunal,  que  se  encontraba  conforme  con  los juicios adelantados por la  Corporación de instancia.   

CONSIDERACIONES  DE  LA  CORTE:   

1.  Competencia:  

A  la  Sala  de  Casación Penal de la Corte  Suprema   de   Justicia   le   corresponde  desatar  el  recurso  de  apelación  interpuesto,  de  acuerdo  con  la  competencia que le asigna el numeral 3° del  artículo  32  de  la Ley 906 de 2004, toda vez que la acción penal es ejercida  contra  la exjuez Trece Civil Municipal de Ibagué, quien fue juzgada en primera  instancia  por  el  Tribunal  Superior  del Distrito Judicial de esa ciudad, por  conducta realizada en ejercicio de sus funciones.   

De  conformidad  con  lo  estipulado  en  el  artículo  31  de la Constitución Política, la labor de la Corte se contraerá  a  examinar  los aspectos sobre los cuales se expresa inconformidad, incluyendo,  como  lo  autoriza  esta  preceptiva,  los temas inescindiblemente vinculados al  objeto de la censura.   

2.  Cuestión previa:  

Es requisito indispensable para impugnar una  resolución  judicial,  tener  interés  legítimo en dejarla sin efectos porque  objetivamente  le  ocasione  algún  perjuicio contrario al orden jurídico. Ese  interés  para  impugnar  se  concreta  en  la  solicitud  de eliminación de la  decisión  que  en  razón a su objeto genera un menoscabo, o en la sustitución  de  ésta  por  una  menos dañosa, según el sistema jurídico y no la opinión  subjetiva del impugnante.   

Al     respecto     la     Sala     ha  considerado:   

“Si   la   pretensión  del  Fiscal  es  plenamente  satisfecha  por  el  Juez,  no  cuenta con interés para impugnar la  sentencia  de  primer grado; en caso contrario, tendrá que apreciar las razones  expuestas  por el a quo y está en el deber de alzarse contra el fallo de primer  grado  si  hay  discrepancia sustancial, en desmedro de las facultades públicas  que  constitucional  y  legalmente  está  llamada  a  cumplir  la  institución  prosecutora.”9   

Como  la  Fiscalía  Cuarta Delegada ante el  Tribunal  Superior  Judicial  de  Ibagué,  manifestó  su  inconformidad con la  fundamentación  del  auto  proferido  el  13  de  noviembre  de  2012  por  esa  Corporación,  mediante  el  cual  se  accedió  a la solicitud de preclusión a  favor   de   la   exjuez   MARÍA  VICTORIA  SÁNCHEZ  GUZMÁN,  que  ella misma postulara como representante  del  ente  acusador,  sin que se advierta variación en la causal invocada, esto  es,  “atipicidad  del  hecho  investigado”, consagrado en el numeral 4º del  artículo  332 de la Ley 906 de 2004, no se observa el agravio o perjuicio a sus  intereses que la legitime para postular la pretensión.   

Ello  sucede  en  el  caso  analizado,  por  cuanto,   como  se  dejó  expuesto  en precedencia, el juzgador de primera  instancia  compartió  los  planteamientos  de  la Fiscalía, en cuanto a que la  conducta  de  la  exjuez  Trece Civil Municipal de Ibagué devenía en atípica,  solo  variándose  el  fundamento mediante el cual se arribó a esa conclusión,  pues     mientras    el    a    quo    consideró  que  en el comportamiento de la indiciada no existió el  ingrediente  normativo  “resolución manifiestamente contraria a la ley” que  exige  el tipo penal descrito en el artículo 413 de la Ley 599 de 2000, el ente  acusador  consideró  que  se  trató  de un comportamiento ausente del elemento  subjetivo   necesario   para   predicar   la   configuración   de  la  conducta  prevaricadora, esto es, el dolo.   

En esa medida, el a  quo  colmó  plenamente las pretensiones procesales de  la  Fiscalía por lo que, en consecuencia, carecía de interés para recurrir el  auto que decretó la preclusión de la investigación.   

3.    Análisis   de  los  argumentos  expuestos por el impugnante.   

La Sala en esta oportunidad debe resolver el  siguiente  problema  jurídico  propuesto  por  el  recurrente:  si observada la  intervención    de    MARÍA    VICTORIA   SÁNCHEZ  GUZMÁN  en el trámite del  proceso  abreviado  con  radicación  No.  2011-0529-00, donde fungió como Juez  Trece   Civil  Municipal,  es  factible  pregonar  la  existencia  del  elemento  normativo  exigido  por el tipo penal de prevaricato por acción “resolución   manifiestamente  contraria  a  la  ley”.   

Con el propósito de abordar el análisis del  anterior  cuestionamiento,  resulta  necesario tener en cuenta que el tipo penal  de  prevaricato  por acción, se encuentra definido en el Código Penal, Ley 599  de 2000, así:   

“Artículo 413.  Prevaricato  por  acción.  El  servidor público que  profiera  resolución,  dictamen  o concepto manifiestamente contrario a la ley,  incurrirá  en  prisión de tres (3) a ocho (8) años, multa de cincuenta (50) a  doscientos    (200)    salarios   mínimos   legales   mensuales   vigentes,   e  inhabilitación  para  el  ejercicio  de derechos y funciones públicas de cinco  (5) a ocho (8) años.”   

En su aspecto objetivo, se ha considerado un  ilícito  de  resultado,  eminentemente doloso en el que la descripción típica  tiene   la  siguiente  estructura  básica:  a)  Tipo  penal  de  sujeto  activo  calificado,  para  cuya comisión se requiere la calidad de servidor público en  el  autor,  aspecto  que  no  ofreció ningún tipo de controversia y, b) Que se  profiera  una  resolución, dictamen o concepto contrario a la ley, es decir que  exista  una  contradicción  evidente  e  inequívoca  entre  lo resuelto por el  funcionario    y   lo   mandado   por   la   norma10.   

Sobre  el delito de prevaricato por acción,  la Corte ha tenido oportunidad de expresar:   

“1.  De  acuerdo  con  esta  descripción  constituyen  supuestos para la estructuración del tipo objetivo la concurrencia  de  un  sujeto  activo calificado, es decir, tener la calidad servidor público;  como  sujeto  pasivo  el Estado y la sociedad; el bien jurídico que este delito  viola  o  pone  en  peligro  es  la  administración  pública en su específica  versión  de  exigir  el  respeto  de  la  autoridad  a  la ley y el derecho; la  conducta  consiste  en conceptuar, proferir el dictamen o la resolución ilegal;  y,   como   elemento   normativo,  además  de  los  anteriores,  la  expresión  “manifiestamente contrario a la ley”.   

2.   El  delito  de prevaricato sólo  admite  la  modalidad  dolosa en los términos del artículo 22 de la Ley 599 de  2000  y  se  presenta  cuando el servidor público profiere de manera voluntaria  una  resolución,  dictamen  o  concepto  manifiestamente contrarios a la ley y,  además,  es  consciente  de que con su comportamiento vulnera el bien jurídico  de la administración pública.   

Tiene dicho la Sala que a la hora de hacer  el  examen  del aspecto subjetivo de la conducta prevaricadora se ha de observar  que  su  concurrencia  puede  inferirse  a partir de la mayor o menor dificultad  interpretativa  de  la  ley  inaplicada  o tergiversada, así como de la mayor o  menor  divergencia de criterios doctrinales y jurisprudenciales sobre su sentido  o  alcance,  elementos  de  juicio  que  no  obstante su importancia, no son los  únicos  que  han  de  auscultarse,  imponiéndose avanzar en cada caso hacia la  reconstrucción  del  derecho verdaderamente conocido y aplicado por el servidor  judicial  en  su  desempeño  como  tal,  así  como  en  el  contexto en que la  decisión    se    produce,   mediante   una   evaluación   ex   ante   de   su  conducta.   

3.  Otro aspecto que se debe tener en  cuenta  es  el  referido  a  las simples diferencias de criterios respecto de un  determinado  punto de derecho, especialmente frente a materias que por su enorme  complejidad  o  por  su  misma  ambigüedad  admiten diversas interpretaciones u  opiniones,  situaciones  en las que no se puede considerar la decisión judicial  como  propia  del  prevaricato,  pues  no  puede  ignorarse  que  en el universo  jurídico  suelen  ser comunes las discrepancias aún en temas que aparentemente  no    ofrecerían    dificultad    alguna   en   su   resolución”11   

De  tal forma que el juicio de tipicidad de  la  conducta  que  se  predica  prevaricadora, involucra una labor compleja, por  cuanto  no  basta efectuar una constatación objetiva entre lo que la ley manda,  permite  o prohíbe y lo que con base en ella se decidió; sino que además debe  adelantarse  un  juicio  de  valor  a partir del cual se establezca si   la   ilegalidad   denunciada   resiste   el   calificativo  de  ostensible12.   

Sobre  este aspecto la jurisprudencia de la  Sala ha dicho:   

“que   la   contradicción   entre  lo  demandado   por la ley y lo resuelto sea notoria, grosera o “de tal grado  ostensible  que  se  muestre  de  bulto con la sola comparación de la norma que  debía  aplicarse…  que  para  hablar  de  prevaricato es necesario establecer  cuándo  los  argumentos  del servidor, dentro de un campo determinado, resultan  aceptables,  pues  una interpretación loable frente a las singulares trazas que  ofrece  un  caso  puede  permitir  el  rechazo  del  prevaricato…  que  si  el  comportamiento  del funcionario no está acompañado de razones justificatorias,  es  decir,  acordes con los hechos y con el precepto legal, si obedece a su mero  capricho,  el  acto  es  manifiestamente contrario a la ley (ibídem); y que tal  delito  se  configura  si  el  servidor  público  profiere  concepto, dictamen,  resolución,  auto  o  sentencia  manifiestamente apartado de la norma jurídica  aplicable  al  caso,  haciendo  prevalecer  su  capricho sobre la voluntad de la  disposición  legal, lo que significa comparar el mandato legal contentivo de la  norma   con   lo   hecho   por  el  funcionario.”13   

La  anterior  precisión es importante para  resolver  la  controversia  planteada por el recurrente respecto de la decisión  impugnada,  puesto  que  el  representante  de las víctimas deduce el delito de  prevaricato  del  hecho de que la exjuez 13 Civil Municipal de Ibagué, mediante  auto  del 21 de noviembre de 2011, aceptó la póliza judicial presentada por el  actor,  a pesar de presentarse un error en el objeto de la caución, lo cual, en  sentir  del  impugnante  constituye  una flagrante violación de la legislación  procesal  civil, así como el que la servidora judicial ordenó: “dejar  como gerente al señor PEDRO PABLO  CONTRERAS   JIMÉNEZ,   mientras   se  profería  la  sentencia    respectiva”,    lo    que  califica  como  un acto que excedía la  potestad   conferida   por   el  artículo  421  del  Código  de  Procedimiento  Civil.   

Necesario  resulta  entonces,  analizar  lo  prescrito  en la norma que se denuncia como violada. El Código de Procedimiento  Civil  consagra  el  trámite para la impugnación de actos de asambleas, juntas  directivas o de socios, en los siguientes términos:   

“Artículo   421.   La   demanda   de  impugnación  de  actos  o  decisiones  de  asambleas de accionistas o de juntas  directivas  o  de  socios  de  sociedades  civiles  o  comerciales, sólo podrá  proponerse  dentro de los dos meses siguientes a la fecha del acto respectivo, y  deberá  dirigirse contra la sociedad; si se tratare de acuerdos o actos sujetos  a    registro,    el    término    se   contará   desde   la   fecha   de   la  inscripción.   

En   la   demanda   podrá  pedirse  la  suspensión  del acto impugnado; el juez la decretará si la considera necesaria  para  evitar  perjuicios graves y el demandante prestara caución en la cuantía  que    aquél    señale.    Este    auto    es    apelable    en    el   efecto  devolutivo.”   

Luego,  entonces, la precitada norma otorga  la  facultad  a  la  autoridad  judicial  de  decretar  la  suspensión del acto  impugnado,  bajo  el  condicionamiento  que ésta solicite al demandante prestar  caución  con el fin de garantizar el pago de los perjuicios graves que ocasione  la ejecución de esa medida cautelar.   

Al  analizar  y  cotejar  las  evidencias  aducidas  por  la  Fiscalía Delegada, con precisión, el auto proferido el 9 de  noviembre  de  2011 por la titular del Juzgado 13 Civil Municipal, al momento de  ordenar  al  actor  que  prestara  caución;  la  póliza  de seguros judiciales  expedida  por  SEGUROS  DEL  ESTADO S.A. el  18  de  noviembre  de  2011,  así como el auto emitido el 21 de  noviembre  de  2011  por  la  funcionaria judicial aquí investigada, obrantes a  folios  69, 68 y 66 respectivamente, se evidencia que fue aceptada la caución a  pesar   de  expedirse  con  fundamento  en  el  artículo  424  del  Código  de  Procedimiento  Civil,  cuando  lo  correcto era hacerlo con base en el artículo  421  ibídem, y ordenada la  suspensión del acto impugnado.   

Ello es así, por cuanto en el proveído del  9  de  noviembre  del 2011, mediante el cual se admite la demanda instaurada por  JAIRO  PINILLA, a través de  apoderado,   contra   VELOTAX   LTDA.,  la juez ordenó:   

“Previo  a  decretar  la  medida pretendida, la parte actora deberá prestar caución por el  valor  equivalente  a  quince  salarios mínimos legales mensuales vigentes, tal  como  lo  dispone  el  art.  421  inciso final del C. de P. Civil”14.   

Mientras  que  en  la  póliza  de  seguros  judiciales   expedida   por   SEGUROS   DEL   ESTADO  S.A.,  a  solicitud  del demandante JAIRO PINILLA  PEREZ, se contempló como objeto  de la caución:   

“ARTICULO  424  Par.  1  Num.  3 C.P.C.,  Garantizar  el  pago  de  los posibles perjuicios que se causen con el embargo y  secuestro de bienes”.   

Y  en  la  decisión  proferida  el  21  de  noviembre   de   2011  por  MARÍA  VICTORIA  SÁNCHEZ  GUZMÁN,   se  consideró  al  respecto:  “ACEPTAR   la   caución   prestada   mediante  póliza  judicial  17-41-101031805 de SEGUROS DEL ESTADO S.A.”   

La  razón  o  motivo que tuvo la indiciada  para  emitir  esa  decisión,  fue  ilustrado  durante  su interrogatorio en las  siguientes palabras:   

“Si  bien  es  cierto  que  la  póliza  judicial  expedida  inicialmente  por  seguros  del  estado  S.A.,  en su objeto  señala  que  se  garantizan los posibles perjuicios del artículo 424 del C. de  P.  Civil y con base en ella el despacho procedió a decretar la medida cautelar  en  cuestión,  también  es  cierto que días subsiguientes la misma compañía  aseguradora  expidió  un anexo a la póliza inicial, aclarando que el artículo  que  ampara  esa  póliza  judicial  es  el  421 del C. de P. Civil y no como se  indicó  inicialmente  y  además,  allegó  una  certificación  donde  hace la  manifestación  de  que el error en que se incurrió al citar el artículo   del  C.  de  P. Civil obedeció a un error involuntario de transcripción de esa  compañía.”15   

Entonces,  aun cuando la exjuez Trece Civil  Municipal  de Ibagué, aceptó la caución presentada por el actor con un objeto  distinto  al  ordenado  por  el  artículo  421  del  Código  de  Procedimiento  Civil,  es  claro  que  los  efectos  que  a  la  decisión  le  atribuye  la  Fiscalía,  en este caso no se  hubieran  presentado,  pues  al consultar los artículos 1036 y s.s. del Código  de  Comercio,  el  no  pago  de la indemnización o la invalidez del contrato de  seguros,  sólo  acontecen  cuando  el error en la información contenida en ese  título  es  atribuible al tomador, no así a la compañía aseguradora, como en  efecto   ocurrió   en   el  sub  judice,  conforme  se desprende del escrito dirigido al mencionado despacho  judicial  el  14  de  diciembre  de  2011,  obrante  a  folio  50,  en el que el  representante    legal   de   SEGUROS   DEL   ESTADO  S.A.  señala  que  incurrió  en  un  “error  involuntario  de  transcripción”  en la póliza judicial.   

Respecto a este tópico la Sala Civil de la  Corte Suprema de Justicia, ha considerado:   

“Conforme  al  artículo  1037 del C. de  Comercio,  en  el contrato de seguro son partes el asegurador y el tomador. Este  último  puede  ser  o  no  el  asegurado  y  puede ser o no el beneficiario del  seguro…  como  la ley procura un tratamiento de equilibrio entre el riesgo que  asume   el   asegurador   y  la  contraprestación  a  cargo  del  tomador,  las  consecuencias  de  una  eventual  fractura  de  esta armonía pesan no solamente  sobre  los  contratantes,  sino  sobre los terceros con interés en el contrato,  tales  como  el  asegurado  o  el  beneficiario.  De  ahí que el artículo 1044  ejusdem,   declare   con  diafanidad  que  el  asegurador  le  puede  oponer  al  beneficiario  las  excepciones  que  le  hubiera  propuesto  al  asegurado, o al  tomador,  en  caso  de  ser  estos  distintos  de aquél, y al asegurado las que  hubiere   podido  alegar  contra  el  tomador.  Por  consiguiente,  si  el  tomador  en la declaración de asegurabilidad incurrió en  reticencia  o  inexactitud, la nulidad relativa que ello genera se constituye en  un  motivo  para  el  no pago de la indemnización oponible al beneficiario y al  asegurado.…la  declaración  es  un deber de información y la conservación deber de conducta;  el   incumplimiento   del  deber  de  informar  verazmente  genera  nulidad  del  contrato  o  reducción de la prestación asegurada y  el  incumplimiento  del  deber  de  conservar el estado del riesgo da lugar a la  terminación         del         contrato”16         (subrayado fuera del texto original)   

Relevante,   también,   resulta   dicha  precisión,  por  cuanto  el  sustento  fáctico  que  sirvió  al Tribunal para  aceptar  la  solicitud de preclusión a favor de MARÍA  VICTORIA     SÁNCHEZ     GUZMÁN     respecto  del  delito  de prevaricato por acción, hizo referencia a  la  intrascendencia  del  referido error en el objeto de la caución, analizando  sus  efectos  de  cara  al oficio expedido por la compañía aseguradora, con el  propósito de subsanar tal yerro.   

En  lo  tocante  a  considerar “manifiestamente    contraria    a    la   ley”,   la  orden  de  “dejar  como  gerente al  señor   PEDRO  PABLO  CONTRERAS  JIMENEZ,  mientras  se  profiere  la  sentencia  respectiva”,  expresada  en  esos  términos  por  la  entonces  Juez  13 Civil  Municipal  de  Ibagué  en  la decisión que emitió el 21 de noviembre de 2011,  esta  Corporación  considera  que  tal  tesis, expuesta por el apoderado de las  víctimas,  se desvirtúa con la simple lectura del inciso segundo del artículo  421  del C.P.C., puesto que el texto legal no contiene una finalidad inequívoca  de la práctica de la medida cautelar.   

Es  decir,  el tenor literal de la norma es  susceptible  de  interpretarse  con  el  efecto  lógico  que  le  atribuyó  la  indiciada,  esto  es,  que  la  orden  de suspensión del acto impugnado genera,  necesariamente,   restablecer   las   circunstancias   al  momento  ex  ante de la toma de la decisión que se  reprocha  inválida,  siendo  esa  la  razón por la cual la legislación ordena  garantizar  los perjuicios que se causen con ejecución de la medida preventiva.  Como  también,  podría  entenderse  que  la  autoridad  judicial  sólo  está  facultada  para  proferir  la orden de suspender la decisión consensuada de una  corporación  que se reputa como inválida, dejando que las consecuencias de esa  medida sean resueltas por la autonomía de las partes en litigio.   

De  manera que tampoco se observa aquí una  conducta  prevaricadora  de  la  exjuex,  puesto  que  no violentó de manera inequívoca el texto y sentido  del artículo 421 del Código de Procedimiento Civil.   

Así  las  cosas,  por  la  forma  como  se  desarrolló   la   actuación,  conforme  viene  de  reseñarse,  es  claro  que  MARÍA    VICTORIA    SÁNCHEZ   GUZMÁN  no  emitió una decisión manifiestamente contraria a la ley, pues  el   “error   de   transcripción”  por  parte  de  la compañía aseguradora, no genera la invalidez de  la  póliza,  excluyéndose  la  existencia del elemento objetivo del tipo penal  “resolución  manifiestamente contraria a la ley”  consagrado  en el artículo 413 de la Ley 599 de 2000,  razón por la cual su conducta deviene en atípica.   

En  mérito  de  lo  expuesto,  la  Sala de  Casación Penal de la Corte Suprema de Justicia,   

RESUELVE:  

CONFIRMAR el auto  impugnado  del  13  de  noviembre de 2012,  por  cuyo  medio se decretó la preclusión de la investigación a  favor  de  MARÍA VICTORIA SÁNCHEZ GUZMÁN.   

Comuníquese  y  devuélvase al Tribunal de  origen.   

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ  

JOSÉ  LUIS  BARCELÓ CAMACHO                  FERNANDO ALBERTO CASTRO CABALLERO   

MARÍA    DEL    ROSARIO    GONZÁLEZ  MUÑOZ             GUSTAVO ENRIQUE MALO FERNÁNDEZ   

LUIS      GUILLERMO      SALAZAR  OTERO                   JULIO ENRIQUE SOCHA SALAMANCA   

JAVIER ZAPATA ORTIZ  

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria    

1  Folio 31 y ss.   

2  Folio 85.   

3  Folio 84.   

4  Folio 176.   

5  “No obstante lo anterior,  la    fiscalía    depreca   preclusión    de    la    investigación    que  adelanta  en  contra  de  la  Dra.  MARIA  VICTORIA  SÁNCHEZ  GUZMÁN,  pues  por  no  advertir de los elementos materiales probatorios  recogidos    dolo   en   el   actuar   de   la   funcionaria,   señalando   su  comportamiento  como  subjetivamente  atípico”.  Folio 176.   

6  Folio 172 y s.s.   

7  Minuto  10:28 del registro  de  video  y audio de la continuación de la audiencia  de lectura de fallo del 28 de noviembre de 2012.   

8  Minuto  3:18  y  s.s.  de  la audiencia de lectura de  fallo   celebrada   el   día  26  de  noviembre  de  2012.   

9Corte  Suprema  de  Justicia,  Sala  de Casación   Penal,   sentencia   del   17   enero  de  2002.  Radicado  No.  12106.   

10  Corte     Suprema    de    Justicia,    Sala    de  Casación  Penal,  sentencia del 27 de julio de 2011,  radicación 35656.   

11  Corte     Suprema     de    Justicia,    Sala    de  Casación     Penal,    Sentencia    de    segunda  instancia    del    17    de    junio    de   2009,  radicación No. 30748.   

12  Corte  Suprema  de  Justicia, Sala de Casación Penal,  sentencia     de     13     de     julio     de     2006,     radicación   No.  25627.   

13  Corte    Suprema    de    Justicia,    Sala  de  Casación  Penal, sentencia   del   27   de   septiembre   de   2002,  radicación 17680.   

14  Folio 69.   

15  Folio 19.   

16     

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