41704(14-08-13)

2013

Asistente Jurídico Inteligente

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    CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

                            Magistrado Ponente:   

                                  GUSTAVO      ENRIQUE      MALO  FERNÁNDEZ   

                            Aprobado Acta No. 263.   

Bogotá,  D.C., catorce (14) de agosto de dos  mil trece (2013).   

V    I   S   T   O  S   

Examina la Sala  la sentencia de segunda  instancia   proferida   por  el  Tribunal  Superior  del  Distrito  Judicial  de  Cundinamarca,  el  6  de diciembre de 2012, confirmatoria de la emitida el 13 de  julio  de esa anualidad por el Juzgado 2° Penal del Circuito de Girardot, en la  cual  se condenó a JOHN FADER ARCILA ECHEVERRI, a la pena principal de 35 años  y   4   meses  de  prisión,  como  autor  de  los   delitos,  en  concurso  heterogéneo,  de  homicidio  agravado y tráfico, fabricación o porte de armas  de  fuego  o  municiones.  Allí mismo se decretó la sanción accesoria de  inhabilitación  para  el ejercicio de derechos  y funciones públicas, por  un  lapso  igual  al  de la privación de la libertad, y se negaron al procesado  los  subrogados  de  la  suspensión  condicional  de la ejecución de la pena y  prisión domiciliaria.   

En  contra  de  la  sentencia  presentó  el  defensor  del  procesado demanda de casación, pero ésta fue inadmitida en auto  del  24  de julio de 2013, dadas las falencias de sustentación. Sin embargo, la  Sala  estimó necesario examinar de oficio  la decisión de las instancias,  por  entender  que  se  violó  el  principio  de  legalidad en la dosificación  punitiva  al  extenderse  inadecuadamente el término de inhabilitación para el  ejercicio de derechos y funciones públicas.   

Conforme lo ordenado por la Corte en el auto  inadmisorio  de  la demanda de casación,  una vez corrido el término para  acceder  al  recurso  de  insistencia,  pasa  ahora  al  despacho del magistrado  ponente   el   proceso,  para  efectos  de  emitir  la  sentencia  de  casación  oficiosa.   

H    E   C   H   O  S   

En  el fallo atacado, se narró lo ocurrido,  de la siguiente forma:   

“En  la  tarde  del  24 de marzo de 2011,  siendo  aproximadamente  las  16:  30  horas,  en  la tienda denominada “doña  aminta”  ubicada  en  el  Barrio  Gaitán de esta ciudad, cuando se encontraba  departiendo  el  hoy  occiso   Javier  Otavo  Perdomo  en compañía de los  señores  0scar  Javier Morales y Teodoro Espinosa, momento en el cual se afirma  que  un  individuo  que  posteriormente  se  estableció  corresponde  al nombre  de   JOHN  FADER  ARCILA  ECHEVERRI  se le acercó por la espalda al señor  Javier  Otavo  Perdomo,  impactándole  en cinco oportunidades con arma de fuego  sobre  su  corporeidad,  impactos  que le causaron su muerte de forma inmediata,  huyendo  el  agresor  junto  con  otro  sujeto  que  lo  esperaba en una moto en  cercanías del establecimiento”.   

DECURSO   PROCESAL   

Conforme  solicitud expresa realizada por la  Fiscalía,  en  audiencia preliminar del 25 de marzo de 2011, el Juzgado Segundo  Penal  Municipal  de  Girardot expidió orden de captura en contra de JOHN FADER  ARCILA ECHEVERRI.   

Obtenida  la aprehensión del indiciado, con  fecha  del  26  de  marzo  de  2011, ante el Juez Promiscuo Municipal de Viotá,  Cundinamarca,  se  realizaron  las  audiencias  preliminares de legalización de  captura,    formulación    de    imputación   y   solicitud   de   medida   de  aseguramiento.   

En curso de ella, además de definirse legal  la  aprehensión e imponerse medida de aseguramiento de detención preventiva en  establecimiento  carcelario,  fueron  imputados  al  capturado  los  delitos  de  homicidio agravado y porte ilegal de arma de fuego agravado.   

El  20  de  abril de 2011, fue presentado el  escrito   de  acusación,  que  se  repartió  al Juzgado Segundo Penal del  Circuito  de  Girardot,  oficina  ante  la  cual  se realizó la correspondiente  audiencia de formulación de acusación el 16 de junio de 2011.   

La  audiencia  preparatoria  tuvo  lugar los  días 13 de julio y 31 de agosto de 2011.   

Los días 8 de febrero y 8 de junio  de  2012,  se  llevó  a  cabo  la  audiencia de juicio oral, a cuya culminación el  funcionario  judicial anunció sentido condenatorio del fallo, por ambos delitos  objeto de acusación.   

El fallo de primera instancia se profirió el  13  de  julio  de 2012. Culminada su lectura, interpuso recurso de apelación el  defensor  del  procesado, quien presentó el escrito de sustentación dentro del  término legal.   

La  sentencia  de  segunda  instancia,  que  confirmó  sin  modificaciones  lo  decidido  por  el A quo, fue emitida el 6 de  diciembre  de  2012.   En  contra  de  esa  decisión interpuso y sustentó  directamente la defensa el recurso extraordinario de casación.   

En decisión surtida el 24 de julio de 2013,  la  Corte  inadmitió  la  demanda  de  casación,  advirtiendo  la necesidad de  retomar  el expediente para examinar la violación del principio de legalidad de  la  pena, respecto de la sanción accesoria de inhabilitación para el ejercicio  de derechos y funciones públicas.   

Ahora,  vencido  el  plazo  para  acceder al  mecanismo  de  insistencia sin que los interesados hubiesen hecho uso del mismo,  corresponde realizar el examen anunciado.   

C O N S I D E R A C I O N  E S   

Del  recuento  objetivo  de  la  actuación  procesal  advierte  la  Sala  la materialización de irregularidad generadora de  clara   violación  a  garantía  fundamental  del  acusado  JOHN  FADER  ARCILA  ECHEVERRI,  cual  es la legalidad de la pena, que activa la facultad oficiosa de  la   Corte   para   controlar   la   legitimidad   y  constitucionalidad  de  la  sentencia.   

En  efecto,  en  la  sentencia  condenatoria  proferida  por el Juzgado 2° Penal del Circuito de Girardot, confirmada por una  de  las  Salas de Decisión Penal del Tribunal Superior del Distrito Judicial de  Cundinamarca,  se impuso al acusado la pena accesoria de inhabilitación para el  ejercicio  de  derechos  y  funciones  públicas  por  un  lapso igual a la pena  privativa  de  la  libertad,  esto  es, 35 años y 4 meses, lo cual desborda los  límites máximos previstos en la ley para esta sanción.   

Para el momento en que sucedieron los hechos  objeto  del  proceso,  24  de marzo de  2011, ya regía la Ley 599 de 2000,  cuyo artículo 51 señala que:   

“La  inhabilitación para el ejercicio de  derechos  y funciones públicas tendrá una duración de cinco (5) a veinte (20)  años, salvo en el caso del inciso 3º del artículo 52.   

Se  excluyen  de  esta  regla  las  penas  impuestas  a  servidores  públicos  condenados por delitos contra el patrimonio  del  Estado,  en  cuyo  caso  se aplicará el inciso 5º del artículo 122 de la  Constitución Política…”   

A su vez, el citado inciso 3º del artículo  52, preceptúa que:   

“En  todo  caso,  la  pena  de  prisión  conllevará  la  accesoria  de  inhabilitación  para el ejercicio de derechos y  funciones  públicas, por un tiempo igual al de la pena a que accede y hasta por  una  tercera parte más, sin exceder el máximo fijado  en  la  ley,  sin  perjuicio  de  la  excepción  a  que alude el inciso 2º del  artículo 51”.   

Por  lo tanto, la excepción a que alude el  inciso  1º del artículo 51 hace referencia a los topes mínimo y máximo de la  pena  de  inhabilitación  para  el  ejercicio de derechos y funciones públicas  cuando  se  imponga  como accesoria a la de prisión, en cuyo caso el mínimo no  puede  ser inferior a los cinco (5) años establecidos en el mismo precepto, por  estar  supeditada  al  tiempo  de duración de la pena privativa de la libertad,  evento  en  el  cual,  sin  embargo,  el  legislador autorizó imponer hasta una  tercera  parte más, recabándose que en ningún caso puede superar “el  máximo  fijado  en  la ley”, es  decir, 20 años.   

La  anterior  apreciación permite concluir  que,  indefectiblemente,  la  pena  máxima  para  la  inhabilitación  para  el  ejercicio  de  derechos  y funciones públicas cuando se impone como accesoria y  no  se  está  frente  a  un  servidor  público  condenado por delito contra el  patrimonio  del  Estado  (inciso  2º  del  artículo 51), será de 20  años, incluso para aquellos eventos  en   que   el  inciso  3º  del  artículo  52  ídem  autoriza      imponer      hasta     “una  tercera  parte más” de la pena  privativa  de  la  libertad  a  la  que  accede,  ya  que, en todo caso, deberá  respetarse  el  límite  establecido  por el inciso 1º, dada la especificidad y  claridad   en   su  definición,  pues  no  de  otra  forma  se  explicaría  la  reiteración  relativa  a que no podrá exceder el límite legal expresada en el  inciso  final del artículo 52, que a su vez autoriza a imponerla por encima del  lapso establecido para la restrictiva de la libertad.   

A  esta  misma conclusión arribó la Corte  Constitucional   cuando  examinó  la  constitucionalidad  del  inciso  1º  del  artículo  51  del  Código Penal de 2000 frente a la legitimidad del legislador  para    restringir    el    derecho    a   ejercer   funciones   públicas,   al  señalar:   

“En  el tercer inciso, el mismo artículo  dispone  que,  “en  todo caso, la pena de prisión conllevará la accesoria de  inhabilitación  para  el  ejercicio  de  derechos  y  funciones  públicas” y  señala  que  su  duración  es la del mismo tiempo de la de la pena de prisión  impuesta  y  hasta  por una tercera parte más, sin exceder el máximo fijado en  la  ley,  -es  decir  20 años según el artículo 51  referido-  ,  sin  perjuicio  de  lo  dispuesto en el  último  inciso  del  artículo  122  de la Constitución – es decir de aquellos  casos  en  que se trata de un delito contra el patrimonio del Estado, caso en el  cual   la   inhabilidad   para   el  desempeño  de  funciones  públicas  será  permanente.   

(…).  

Así  las  cosas,  puede  concluirse que el  legislador  ha  dispuesto  que:  i)  el juez penal está obligado a imponer como  pena  accesoria  la de inhabilitación para el ejercicio de derechos y funciones  públicas,  siempre  que  se  imponga la pena de prisión; ii) la imposición de  ésta  sanción trae como consecuencia privar al penado de la facultad de elegir  y  ser  elegido,  del  ejercicio  de  cualquier otro derecho político, función  pública,  dignidades  y  honores  que  confieren las entidades oficiales,   iii)   la  duración  de  la  pena  podrá ser la misma de la de la pena de  prisión  impuesta y hasta una tercera parte más, sin exceder el máximo fijado  en   la   ley,   -es   decir   20  años-  sin  perjuicio de lo que prevé la Constitución para el caso de  la  condena  por  delitos contra el patrimonio del Estado. iv )la imposición de  la   pena   exige  una  fundamentación  explícita  sobre  los  motivos  de  la  determinación  cualitativa  y  cuantitativa  de la misma, de conformidad con el  artículo  59  de la Ley 599 de 2000,  v) la persona condenada a la pena de  inhabilitación  para  el  ejercicio  de  derechos  y  funciones públicas, como  consecuencia   de   haber   recibido   pena  de  prisión,  puede  solicitar  su  rehabilitación  para  el  ejercicio  de  dichos  derechos  y  funciones  en los  términos  del  artículo  92  de  la  Ley  599  de  2000. vi) de acuerdo con el  artículo  53 de la Ley 599 de 2000 la pena de inhabilitación para el ejercicio  de   derechos   y   funciones   públicas   se   aplicará   y   ejecutará  simultáneamente   con   la   pena   de  prisión.”  (Subrayas        fuera        del       texto)1   

Bajo  este  entendimiento, es claro que los  falladores  se  equivocaron  al  condenar  al  acusado GARCÍA ORJUELA a la pena  accesoria   de  inhabilitación  para  el  ejercicio  de  derechos  y  funciones  públicas  “por  un  lapso  igual  al  de  la  pena  privativa   de  la  libertad”,  es  decir,  por  el  término  de  35 años y 4 meses, pues este tiempo supera el tope máximo fijado  para   esta  pena  en  el  inciso  1º  del  artículo  51  de  la  Ley  599  de  2000.   

Por  lo  tanto,  la  Sala casará oficiosa y  parcialmente  el fallo de segundo grado y, en consecuencia, disminuirá a veinte  (20)  años la pena accesoria de inhabilitación para el ejercicio de derechos y  funciones     públicas,    impuesta    al    acusado    JOHN    FADER    ARCILA  ECHEVERRI.   

En  mérito  de lo expuesto, la CORTE  SUPREMA  DE  JUSTICIA,  SALA  DE CASACIÓN PENAL,  administrando  justicia en nombre de la República y por autoridad  de la ley,   

R E S U E L V E  

1.           CASAR   de   oficio  y  parcialmente  la  sentencia  del  13  de  julio  de  2012,  dictada  por  el Juzgado 2° Penal del  Circuito  de  Girardot  y  confirmada  el 6 de diciembre de 2012 por el Tribunal  Superior  del  Distrito  Judicial de Cundinamarca, en el sentido de modificar su  numeral  segundo para AJUSTAR al máximo legal de 20 años, la pena accesoria de  inhabilitación  para el ejercicio de derechos y funciones públicas impuesta al  acusado JOHN FADER ARCILA ECHEVERRI.   

2.  En  lo  demás  el  fallo  se  mantiene  incólume.   

3.  Contra esta decisión no procede ningún  recurso.   

Cópiese,  notifíquese  y  devuélvase  al  Tribunal de origen.   

Cúmplase.  

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ  

JOSÉ  LUIS  BARCELÓ  CAMACHO                                          FERNANDO A. CASTRO CABALLERO   

MARÍA    DEL    ROSARIO    GONZÁLEZ  MUÑOZ              GUSTAVO ENRIQUE MALO FERNÁNDEZ   

LUIS  GUILLERMO  SALAZAR  OTERO                          JAVIER   DE   JESÚS  ZAPATA  ORTIZ   

Nubia Yolanda Nova García  

Secretaria    

1  Sentencia C-329 del 29 de abril de 2003.     

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