41543(20-11-13)

2013

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso     Nº  41543   

CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

SALA   DE   CASACIÓN  PENAL   

Magistrado Ponente:  

EUGENIO FERNÁNDEZ CARLIER  

Aprobado Acta Nº 386  

Bogotá  D.C.,  veinte (20) de noviembre de  dos mil trece (2013)   

MOTIVO  DE  LA  PROVIDENCIA   

Decidir   sobre  la  admisión  de  la demanda de casación presentada  por  la  defensa  de  LUIS  GIOVANNY     LÓPEZ     MORA     y    CRISTIAN  DANIEL  SANTOS  DÍAZ contra  el   fallo   del   Tribunal  Superior  del  Distrito  Judicial  de  Cúcuta           que             confirmó  el  emitido  en el Juzgado  Tercero   Penal    del   Circuito   de       esa      ciudad,  mediante el  cual  fueron condenados    como  coautores           responsables  del      delito     de     fabricación,  tráfico,  porte  o  tenencia  de  armas  de fuego o  municiones de defensa personal.   

HECHOS Y SÍNTESIS  PROCESAL   

1.  Según  se  extrae  de  los registros, en Cúcuta, el 2 de julio de  2011,   hacia  la  media  noche,  en  el  canal  de  aguas  lluvias  del  barrio  Palmeras,    hicieron  presencia  agentes  de  la  Policía Nacional debido a  llamadas de la ciudadanía que alertaban acerca de la  presencia    de    dos    hombres    en    actitud    sospechosa,   quienes  al observar la presencia de los  uniformados   pretendieron  huir,      no      sin     antes     arrojar uno de  ellos  un  revolver  calibre  punto treinta y ocho, marca Rohm, con su munición  (seis     cartuchos),  siendo    aprehendido  en  ese lugar LUIS GIOVANNY  LÓPEZ  MORA, en tanto que  al       otro  sujeto,   luego  de  ser  perseguido unos         metros,   fue   retenido   y   se   le   halló   en  posesión  de  ocho proyectiles del mismo  calibre     del     arma    incautada,       persona      identificada       como      CRISTIAN  DANIEL  SANTOS  DÍAZ1.   

2. Por  los  anteriores  hechos,  el 3 de julio de 2011, ante un Juez  con  Función  de  Control  de Garantías de Cúcuta, la Fiscalía General de la  Nación  legalizó  la  captura  en situación de flagrancia de los precitados y  les  imputó  la conducta punible de fabricación, tráfico, porte o tenencia de  armas  de  fuego  o  municiones  de  defensa personal, agravada, de acuerdo  con  el artículo 365, inciso  tercero,  numeral  5º,  de  la  Ley 599 de 2000, modificado por el artículo 19  de  la  Ley  1453  de  2011,  cargos a los que no se  allanaron  los  indiciados  y  por los que el 31 de agosto siguiente el referido  ente    presentó   en   su   contra   escrito  de  acusación,  formalizado en audiencia celebrada el 14  de  octubre  de  ese  año  ante  el Juez Tercero Penal del Circuito2.   

3. Culminado   el   juicio   oral   y   público  el  funcionario  de  conocimiento,  el 16 de enero de 2013 emitió sentencia en la que declaró a los  acusados  penalmente  responsables  del comportamiento delictivo endilgado en el  pliego     de     cargos,     a    título  de  coautores,  y en tal virtud le impuso a cada uno la pena  principal  de doscientos dieciséis (216)  meses  de prisión, así como las accesorias de inhabilidad para  el  ejercicio  de  derechos y funciones públicas, y privación del derecho a la  tenencia  y  porte  de  armas de fuego, por el mismo lapso de la privativa de la  libertad  aumentado  en  una tercera parte, decisión  contra   la   cual  las  apoderadas   de   los  enjuiciados             formularon            recurso       de      apelación3.   

4.    La   alzada   fue   resuelta   el  11   de   abril       de      2013  en  la  Sala  Penal  del  Tribunal    Superior    del    Distrito   Judicial  de  Cúcuta,   en  el  sentido  de  confirmar    de    manera   integral  la  providencia atacada,  fallo  de  segundo grado  contra   el  cual  un  nuevo  defensor    común    a   los   dos   encausados  interpuso  y  sustentó el recurso extraordinario de  casación4.   

LA          DEMANDA   

5.      El      recurrente,      con  sustento  en  el artículo 181, numeral 3º,   de  la  Ley  906  de      2004,      denuncia     la     violación     indirecta   de  la  ley  sustancial,  a consecuencia de un error  de    derecho   consistente   en   falso  juicio  de  legalidad, materializado  en  la  incorporación de la evidencia documental representada por el oficio Nº  0636  del 8 de agosto de  2011,  mediante  el  cual  la  Oficina  de Control y  Comercio    de    Armas    de    las    Fuerzas    Militares   de   Colombia  certificó que ninguno de los  acusados  cuenta  con  permiso  para  porte  o  tenencia  de  armas de      fuego      de      defensa  personal.   

Sostiene el actor que en el presente asunto  “…en   la   audiencia  preparatoria  cuando  la  Fiscalía  anuncia  los elementos de conocimiento  que  pretende  llevar  al  juicio oral, jamás enunció la certificación de que  los  procesados  no  contasen  con  permiso  para portar armas de fuego, y en el  ofrecimiento  de los medios de prueba tampoco se mencionó alguna certificación  de  carencia  por  parte de los procesados para portar armas de fuego…”,  circunstancia  por  la  que  concluye  el  aludido  documento  “…es  una  prueba ilegal por cuanto no se  introdujo  con  las  formalidades  legales  por  no  haber  sido  descubierta ni  ofrecida  en  la  etapa correspondiente, lo cual se puede constar escuchando los  audios”.   

Con  fundamento  en  lo  anterior solicita  casar  la providencia impugnada y en el fallo de sustitución excluir del acervo  probatorio  la  documental  tachada  de  ilegal,  de suerte que ante la falta de  demostración  del  ingrediente  normativo  del  delito atribuido consistente en  llevar   armas   o   municiones  “sin  permiso  de  autoridad  competente”,  absolver a sus prohijados  de tal conducta punible.   

CONSIDERACIONES DE LA CORTE  

6. Según     lo    establece  el  artículo 181 de la Ley 906 de  2004,  Código  de  Procedimiento  Penal que gobernó este asunto, el recurso de  casación   es   un   mecanismo   de  control  tanto  constitucional  (artículo  235-1)  como  legal  que  procede  contra las sentencias proferidas en segunda instancia y que, de acuerdo  con  lo  señalado  en  el  artículo  180  del  mismo  ordenamiento, tiene como  propósitos   (i)   la  efectividad  del  derecho  material, (ii)   el   respeto  de  las  garantías  fundamentales,  (iii)  la  reparación de los agravios  inferidos   y   (iv)  la  unificación de la jurisprudencia.   

Para  el cumplimiento de esos objetivos en  el  mencionado régimen procesal se dotó a la Sala Penal de la Corte Suprema de  Justicia  de  facultades sustanciales al conferirle,  entre  otras,  la potestad de superar los defectos de la demanda para decidir de  fondo  cuando  los  fines  de  la  casación,  fundamentación  de  los  mismos,  posición  del  impugnante  dentro  del  proceso,  e índole de la discusión lo  ameriten.   

Lo  anterior  no implica, sin embargo, que  este   mecanismo   sea   de  libre  configuración,  desprovisto  de  todo rigor y que tenga como finalidad abrir un espacio procesal  semejante  al  de las instancias para prolongar el debate respecto de puntos que  han  sido  materia  de controversia, pues, por el contrario, dada su  naturaleza  extraordinaria, quien acude al mismo debe ceñirse a  determinados  requerimientos  sistemáticos basados en la razón y en la lógica  argumentativa,  atinentes  a la observancia de coherencia, precisión y claridad  en  el  desarrollo  de  cada  uno  de  los  reparos efectuados, y desarrollarlos  conforme  a  las  causales  de  procedencia  previstas  en  el artículo 181 del  ordenamiento  procesal,  en aras de persuadir a esta  Corporación  de revisar el fallo de segunda instancia con el fin de corregir el  pronunciamiento que se revela contrario a derecho.   

De ahí que el inciso 2º del artículo 184  de  la  Ley  906  de  2004 consagre que no será admitida la demanda si el actor  carece   de   interés  para  acceder  al  recurso;  el  escrito  es  inconsistente,  esto  es,  si  su  motivación  no  evidencia la  potencial  violación  de  garantías  y,  en  términos generales, “cuando  de  su contexto se advierta  fundadamente  que no se precisa del fallo para cumplir alguna de las finalidades  del  recurso”,  lo que puede presentarse cuando la  Corte  observe  que los aspectos reprochados no tienen una incidencia sustancial  en  relación  con  lo decidido en el caso concreto, o que puede responder a los  planteamientos  del demandante sin recurrir a valoraciones de fondo acerca de lo  que ocurrió en la actuación.   

7. En  el  presente  asunto  el       único       reparo           contenido      en     la  demanda  no  será  admitido, como  desde  ahora  lo  advierte la Corte, pues el reproche  carece de objetividad.   

Pese a la corrección formal que ostenta la  réplica,  la  Sala observa que carecen de veracidad los fundamentos de la misma  acerca  del  desconocimiento del debido proceso relacionado con la producción e  incorporación en el juicio de la prueba que se reputa como ilegal.   

7.1.  De  acuerdo con el artículo 337, numeral 5º, de la  Ley  906  de  2004,  con la presentación del escrito de acusación se inicia el  descubrimiento  de  las  pruebas  que la Fiscalía pretenderá hacer valer en el  juicio con el fin de acreditar la respectiva atribución penal.   

En   el   presente   asunto,  de  fácil  constatación  es  observar  que el órgano instructor cumplió con esa carga en  cuanto  a  la  evidencia  que  critica  el  demandante,  pues  en el acápite de  testimonios  ofreció  el  de  la  funcionaria  del  C.T.I., Rita Lizbeth Valero  Silva,   a   través   del   cual,   ingresaría,  entre  otros  documentos,  la  “…contestación  de las fuerzas Armadas Respecto  a  la  venta  de armas a los acusados…”,  y en el mismo escrito de acusación, en el que individualiza  los  documentos  pertinentes,  se  refirió  al Informe Ejecutivo rendido por la  aludida  investigadora  y a los “Oficios Nº 0636 y  0638,  de  fecha  08  de  agosto  de  2011,  emanados  por la Oficina de Control, Comercio de Armas de las  Fuerzas      Militares      de     Colombia     Seccional     Cúcuta…”5.   

Ahora  bien,  en  la  audiencia  del 14 de  octubre   de   2011   en   la   que   se  formalizó  la  acusación6,  el  Juez  expresamente interrogó a las apoderadas acerca de si  se  les  había  entregado  copia del correspondiente  escrito,  a  lo  cual  las abogadas respondieron que  sí    (minuto  2:30  a  3:20);  luego   concedió   el  uso  de  la  palabra  al  fiscal  para  la  formulación  oral  de  los  cargos,  y el instructor tras el recuento factico y  precisión  de  las normas en las que se encuadraba el suceso, entre las pruebas  para  acreditar  su  pretensión punitiva expresamente se refirió al testimonio  de  la  funcionaria  C.T.I., Rita Lizbeth Valero Silva y a los oficios de marras  (minuto 13:45 a 17:20); y  por  si  fuera  poco  el juez dejó constancia de que a la asistencia letrada de  los   acusados   se   le   hizo   entrega   de   un  legajo  contentivo  de  los  elementos  probatorios  descubiertos   por   el   fiscal   (minuto  20:10  a  20:40).   

7.2. Por expreso  mandato  legal (Ley 906 de  2004,  artículo  356, numeral 1º), en la sucedánea  audiencia  preparatoria,  es deber del juez instar a  las  partes  para  que expresen sus objeciones al descubrimiento probatorio, con  el  fin  de  hacer  efectivo,  no  solo  el  respeto  al  debido  proceso en ese  particular  tema,  sino en  guarda     de     la     garantía     de    igualdad    de    armas,  y  del principio de lealtad y buena  fe.   

En   este  concreto  particular,  en  la  respectiva   audiencia   celebrada   el  28  de  noviembre  de  20117,  el  juez  preguntó    a    la    defensa    técnica    de    los    procesados   si   el  descubrimiento     probatorio     había     sido  completo,  a  lo  cual  respondieron afirmativamente  las   defensoras   de  entonces   (minuto   02:30   a   02:45);  luego  el  funcionario concedió la palabra a la fiscalía para  que  enunciara  las  pruebas  que  haría   valer   en   el   juicio,  relacionando  entre  ellas  el  testimonio de la investigadora  Valero  Silva,  el Informe Ejecutivo rendido por ella y los oficios emitidos  por  la  Oficina  de Control de Comercio de Armas de las  Fuerzas   Militares  de  Colombia   (minuto   04:18   a   06:30),    elementos    de   persuasión   respecto   de   los  cuales  también  puntualizó  su  conducencia   y   pertinencia   (minuto   12:13   a  17:10).   

Es   cierto   que   en   esa  diligencia  el juez, con base en la  oposición  expresada por  una  de  las  defensoras  a la práctica del testimonio de la investigadora Rita  Lizbeth   Valero  Silva  (minuto  20:13),  rechazó  tal  declaración  porque  con la misma se pretendía  introducir               unas     entrevistas     tomadas   a  unos  familiares  de  los  acusados  que  narrarían,  no     solo     su  arraigo,  sino  la forma  en  que habían adquirido  el  arma,  advirtiendo  el  juzgador que lo pertinente era el testimonio de esas  personas   y   no   sus  entrevistas   (minuto  25:31  a  26:30);  sin  embargo,  el  mismo  juez  autorizó  que  a  través  del  testimonio  del  investigador líder (Álvaro Eduardo  Fong    López),    ya    decretado   (minuto    23:13    a    24:15),   se  introdujeran  los  demás  documentos  producto  de  la  actividad  pesquisitiva  encomendada  a  la  aludida  agente  del C.T.I., entre ellos, como es obvio, los  oficios  Nº 0636 y 0638 emitidos por la Oficina de Control de Comercio de Armas  de   las   Fuerzas  Militares  de  Colombia  por  solicitud  de  aquélla,  según  orden  del  investigador líder (minuto 27:06  en adelante).   

Dicha         determinación   del   a-quo,  impera  resaltar, por una parte,  no  equivale  al decreto  oficioso     de    pruebas    pues    la  misma es fiel y consecuente con la  pretensión  probatoria  en  todo  momento  expresada  por  la  parte acusadora,  además  que encuentra respaldo en lo dispuesto en el  inciso   segundo   del  artículo  427  de  la  Ley  906  de  2004  (adicionado  por  la  Ley  1453 de 2011, artículo 62);   y   de  otro  lado,  el  referido  pronunciamiento    no    fue   impugnado   por   las  defensoras.   

7.3.   Para  terminar  la  anterior recapitulación importa destacar que en el desarrollo del  debate  oral  y  público,  en  cumplimiento  de  lo  ordenado  en  la audiencia  preparatoria,   al   llegar   el   turno   del  testimonio  investigador  líder  (Álvaro    Eduardo    Fong    López),  tras el relato de la actividad desplegada por él, se introdujo  el   Informe   Ejecutivo  que   suscribió  dando  cuenta    de    la    misma,    en    el    que    aparece    la    orden   de  oficiar  a  la  autoridad  competente  para  establecer si los procesados contaban o no con permiso para el  porte  o  tenencia  de  armas  de  fuego, y consecuente con ello se aportó  el  oficio  Nº0636  de  8 de  agosto  de  2011,  descartando tal licencia para los dos enjuiciados,  incorporación  frente  a  la  cual  las defensoras de entonces  tampoco         ejercieron        oposición8.   

8.     En     conclusión,  como  la confrontación material de  los  registros  procesales acreditan una situación contraria a la denunciada en  el  reproche, lo cual implica la manifiesta ausencia de objetividad de la queja,  y  por  ende  la  absoluta  inconsistencia de la misma al separarse o desatender  los  requerimientos  impuestos  por el artículo 183  del  Código  de  Procedimiento  Penal  (Ley  906 de  2004),    la    Sala    no   admitirá    la    demanda    con   sujeción  a  lo dispuesto en el artículo 184 de la Ley 906 de  2004.   

Respecto de la  decisión  de  inadmisión procede el mecanismo de insistencia de acuerdo con lo  establecido   en   el   artículo   184,  inciso  segundo,  de  la  Ley  906  de  2004.   

No obstante lo anterior, impera señalar que  se  hace  necesario superar los defectos de la demanda para ordenar que, una vez  ejecutoriada  esta  decisión  y tramitado, en caso de ejercitarse, el mecanismo  de  insistencia,  según  el  resultado, retorne el diligenciamiento al Despacho  del  Magistrado Ponente para que de manera oficiosa la Sala analice el quebranto  de  las  garantías  de  los procesados en lo atinente a la dosificación de las  penas accesorias, por rebasar el monto impuesto el máximo legal.   

En mérito de lo expuesto, la CORTE SUPREMA DE JUSTICIA, SALA DE CASACIÓN PENAL,   

RESUELVE  

1. NO  ADMITIR  la  demanda  de casación  interpuesta   por   el  defensor  de la             procesada         LUIS    GIOVANNY    LÓPEZ   MORA   y  CRISTIAN    DANIEL    SANTOS    DÍAZ.   

2. De  conformidad  con lo dispuesto en el  artículo    184,    inciso   segundo,  de  la  Ley  906  de  2004,  es  facultad  del recurrente elevar  petición de insistencia.   

3.  RETORNAR  las  diligencias al Despacho del  Magistrado  Ponente  una vez ejecutoriado este proveído y resuelto en el evento  de  que se interponga el mecanismo de insistencia, a fin de que oficiosamente la  Sala  provea  acerca  de la probable vulneración de garantías fundamentales de  los acusados, de acuerdo con lo indicado en la parte considerativa.   

Notifíquese   y   cúmplase.   

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ  

JOSÉ  LUIS  BARCELÓ  CAMACHO                                        FERNANDO  ALBERTO  CASTRO CABALLERO   

EUGENIO  FERNÁNDEZ  CARLIER                                          MARÍA DEL ROSARIO GONZÁLEZ MUÑOZ   

GUSTAVO  E.  MALO  FERNÁNDEZ                                                    EYDER PATIÑO CABRERA   

LUIS GUILLERMO SALAZAR OTERO  

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria  

    

1  Cuaderno principal, folios 74-89.   

2  Ídem, folios 3, 4, 19-25, 37 y 38.   

3  ídem, folios 45, 46, 103, 104, 119, 120, 125-139 y 141-151.   

4  Cuaderno del Tribunal, folios 27-35 y 53-58.   

5  Cuaderno principal, folios 19-24.   

6  ídem, folios 37 y CD anexo a folio 38.   

7  ídem, folios 45 y CD anexo a folio 46.   

8  ídem,   folios   90-98,   103,  y  CD  anexo  a  folio  104,  minuto  59:41  en  adelante.     

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