41476(29-07-13)

2013

Asistente Jurídico Inteligente

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CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

MAGISTRADO PONENTE  

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ  

Aprobado: Acta No. 240-  

Bogotá.  D.C.,  veintinueve (29) de julio de  dos mil trece (2013)   

MOTIVO DE LA DECISIÓN  

La Sala resuelve la definición de competencia  provocada       por       los       defensores de  Efraín       Fandiño       Marín,  William  Martínez  Downs,      Luis     Argemiro     Velasco  Ariza,  Silvia  Margarita  Carrizosa  Camacho, Javier  Andrés    Carrizosa    Camacho    y   Jairo         Antonio         Montero        Fernández,  respecto de  la   legitimidad   del   Juzgado   20   Penal   del  Circuito  con  funciones  de  conocimiento  de  Bogotá,  para  adelantar  la  fase  del juicio en contra de los  mencionados    por   los   delitos   de   fraude  procesal,  obtención  de  documento  público  falso  y  violación      a      los     derechos     morales     de     autor.   

HECHOS Y ANTECEDENTES  

1.  El  4  de  marzo  de 2008, el Juzgado 4°  Administrativo          de          Ibagué1  ordenó compulsar copias a la  Fiscalía  General  de  la  Nación  para  que  investigara  a  los  procesados,  (quienes  se  presentaron  al  concurso  público  y  abierto  para la designación de notarios en propiedad, realizado por el Consejo  Superior  de  la  Carrera  Notarial entre 2006 y 2007),  por  haber  registrado  una  obra  literaria  sin  ser  de  su  autoría, con la  intención de incrementar el puntaje.   

2.   El  conocimiento  de  las  diligencias  correspondió  inicialmente  a  la  Fiscalía  12 Promiscua Seccional de Cúcuta  –                                                              Ley  600  de  2000,  (al  considerar  que  fue  en la  Universidad  de  Pamplona de Norte de Santander donde se adelantaron las pruebas  de  conocimiento  del  concurso  público de méritos),  autoridad  que,  el  21  de  julio de 2010, profirió inhibitorio a favor de los  encartados.   

3.  No  obstante, mediante Resolución 0-2586  del  26  de  septiembre  de  2011, la Fiscal General de la Nación, de entonces,  ordenó  la  variación  de la asignación de la investigación a la Fiscalía 5  Seccional  de  la  Unidad  de  Delitos  contra  la  Propiedad  Intelectual y las  Telecomunicaciones  (UNPIT)  con  sede en la ciudad de Bogotá, por cuanto allí  se  adelantaba  indagación  sobre los mismos hechos bajo el sistema procesal de  Ley 906 de 2004.   

Fue así como la instructora en mención, el 4  de  octubre  de  2011,  revocó  la  resolución inhibitoria y, en consecuencia,  ordenó integrar esa actuación a la que venía conociendo.   

4.   Apelada   la  determinación  por  los  imputados,  el  9  de  abril  de 2012, la Fiscalía 71 Delegada ante el Tribunal  Superior  de  Bogotá decretó la nulidad de todo lo actuado, inclusive desde la  resolución  inhibitoria  del  21  de  julio  de  2010, emitida por la Fiscal 12  Promiscua  Seccional  de  Cúcuta, al estimar que desde un comienzo ese despacho  debió  remitir  la  investigación  a  la Unidad de Delitos contra la Propiedad  Intelectual  y  las  Telecomunicaciones  (UNPIT)  en  Bogotá.  En consecuencia,  ordenó  su  incorporación  al expediente que adelanta la Fiscal 5 Seccional de  esta ciudad.    

5.  El  28  de  junio de 2012, el Juzgado 5°  Penal  Municipal   de  esta  ciudad  con función de control de garantías,  aceptó   la   imputación   efectuada  por  la  Fiscalía  5  Seccional  contra  Efraín       Fandiño       Marín,      Luis     Argemiro     Velasco  Ariza,  Silvia  Margarita  Carrizosa  Camacho, Javier  Andrés    Carrizosa    Camacho    y   Jairo  Antonio  Montero Fernández por los  delitos   de   fraude   procesal,  obtención  de  documento  público  falso  y  violación    a    los    derechos    morales    de  autor,  quienes no aceptaron los cargos, al tiempo que  se abstuvo de imponerles medida de aseguramiento.   

Por  su parte, el 1° de agosto siguiente, el  Juzgado  46  Penal  Municipal  con  función de control de garantías de Bogotá  avaló   la   imputación  formulada  contra  William  Martínez  Dawns  por  los mismos punibles inferidos a  sus  compañeros  de  causa,  a  lo  cual  se  opuso,  y  también se abstuvo de  imponerle medida de aseguramiento.   

6.  El  31  de  agosto  de  ese año, el ente  investigador  presentó  escrito  de  acusación,  ante  el Juzgado 20 Penal del  Circuito  con  funciones de conocimiento de esta ciudad, contra los relacionados  en  precedencia, por  las  conductas  delictivas  que les  fueron         endilgadas         en        la  imputación.    

7.  En  desarrollo  de  dicha  diligencia, el  titular  del  despacho  dispuso  el  traslado  a las partes para las finalidades  consagradas  en  el  artículo  339 inciso 1º de la Ley 906 de 2004, espacio en  que  los  representantes de la defensa coincidieron en solicitar la nulidad  de  todo  lo actuado, al estimar  que  la reasignación de competencia que ordenó la Fiscal General de la Nación  fue  arbitraria,  toda  vez  que  los  hechos  acontecieron  en Cúcuta y debía  rituarse  bajo  la Ley 600 de 2000, pues para la época (2007) no había entrado  a  regir  el  nuevo estatuto procesal penal de tendencia acusatoria. Además, lo  anterior  no  daba lugar a desconocer una resolución inhibitoria, pues nunca se  allegó prueba nueva que la desvirtuara.   

Por  su  parte,  la  Fiscal  se  opuso  a esa  pretensión  manifestando  que  como  la  acción  final ocurrió en Bogotá, la  competencia  radica  en el Juzgado 20 Penal del Circuito de Conocimiento de esta  ciudad.   

8. A su turno, el titular del despacho estimó  que  era  competente  para  conocer,  no  obstante,  ordenó la remisión de las  diligencias  a  la  Corte  Suprema de Justicia, pues la situación planteada por  los  defensores,  a  través  de  la  nulidad, lo que en el fondo refleja es una  discusión   de   competencia   de   jueces  adscritos  a  diferentes  distritos  judiciales.   

CONSIDERACIONES  

1. La Competencia  

El  artículo  32,  numeral  4,  de  la Ley 906 de 2004 dispone que la  Corte  conoce  de  la  “definición  de competencia  cuando  se  trate  de aforados constitucionales y legales, o de tribunales, o de  juzgados   de   diferentes  distritos”;  hipótesis  última  a  la cual se acomoda la situación planteada  en  este  asunto,  en  cuanto los defensores   de  los  procesados            consideran   que  los  hechos acontecieron en Cúcuta y no en Bogotá.   

Asimismo,  el  artículo  54  de               la    misma  normatividad  regula  el  trámite  del  incidente de  definición  de  competencia señalando que: “cuando  el   juez   ante  el  cual  se  haya  presentado  la  acusación  manifieste  su  incompetencia,  así  lo  hará  saber  a  las  partes  en  la misma audiencia y  remitirá  el  asunto inmediatamente al funcionario que deba definirla, quien en  el   término  improrrogable  de  tres  (3)  días  decidirá  de  plano.  Igual  procedimiento  se  aplicará  cuando se trate de lo previsto en el artículo 286  de  este código y cuando la incompetencia la proponga  la defensa”.   

2.   La   competencia   por   el   factor  territorial.   

El   artículo  42  de  la Ley 906 de 2004 señala que para efectos de  juzgamiento,  el  territorio  nacional  se  divide  en  distritos,  circuitos  y  municipios,  por  lo  que los jueces penales del circuito conocen de los delitos  cometidos en esa circunscripción.   

A  su  turno,  el  artículo  43  de ibídem,  dispone:   

“Es  competente  para   conocer   del   juzgamiento   el   juez   del  lugar  donde  ocurrió  el  delito.   

Cuando  no fuere posible determinar el lugar  de  ocurrencia  del hecho, este se hubiere realizado en varios lugares, o en uno  incierto  o  en  el  extranjero, la competencia del juez de conocimiento se fija  por  el  lugar  donde se formule acusación por parte de la Fiscalía General de  la  Nación, lo cual hará donde se encuentren los elementos fundamentales de la  acusación.   

Las   partes   podrán   controvertir   la  competencia   del   juez   únicamente   en   audiencia   de   formulación   de  acusación.   

Para   escoger  el  juez  de  control  de  garantías   en   estos  casos  se  atenderá  lo  señalado  anteriormente.  Su  escogencia  no  determinará  la  del  juez de conocimiento.”(Subraya fuera de  texto).   

3. El caso concreto.  

Ante  todo, conviene destacar que en anterior  oportunidad  la  Sala  de  Casación  Penal  dentro  de  un  asunto  de  similar  connotación   (radicado   35.781  del  14  de  febrero  de  2011),  asignó  la  competencia    a    un    Juzgado    Penal    del   Circuito   de   Bogotá,  al corroborar que en esta ciudad  se  materializaron  los  actos fraudulentos por medio de los cuales el procesado  obtuvo  5 puntos adicionales que otorgaba el reglamento del concurso público de  notarios  por  registrar  una  obra,  la  cual,  valga  aclarar,  no  era  de su  autoría.   

En  los  siguientes  términos se expresó la  Corporación:   

“4.   De   acuerdo  a  las  constancias  procesales  de  audio,  se  verifica por la Sala que ninguna razón le asiste al  defensor  del acusado en cuanto señala que los hechos por los cuales se juzga a  su  poderdante ocurrieron en el municipio de Mahates (Bolívar). Para el efecto,  resulta  importante  recordar  que  los  delitos  imputados al doctor BUSTAMANTE  DÍAZ  por  parte de la Fiscalía Delegada ante el Tribunal Superior de Bogotá,  estuvieron   determinados,   según  el  registro  de  auditivo  aportado  a  la  actuación, por los siguientes hechos:   

4.1.  Fraude  procesal  (minuto 10:16), por  haber  presentado  ante  la  Oficina  de  Derechos  de  Autor del Ministerio del  Interior  y  de  Justicia  con  sede  en  Bogotá,  la solicitud y el poder para  registrar  la  obra,  documentos  que  son falsos desde el contenido ideológico  pues  el  mandato se otorga para que registre “su obra” cuando realmente él  no  es  el  autor.  Además,  para  que se obtenga el certificado de registro de  ésta  con  base  en  la  información falsa allí expuesta, logrando con medios  fraudulentos el fin propuesto.   

4.2.  El  segundo  fraude  procesal (minuto  12:36  del  audio),  se  presenta  cuando  relaciona  y entrega, a través de un  documento,  el certificado de registro de la obra obtenido fraudulentamente para  hacerlo  valer dentro del concurso de Notarios y lograr los cinco (5) puntos que  de  acuerdo  con  las  reglas  de  la  convocatoria2   tenía   derecho  por  tal  publicación,  lo  cual  sucedió  en  las  instalaciones  de  la Universidad de  Pamplona con sede en la ciudad de Bogotá.   

4.3. Obtención de documento público falso  (minuto  13:34  del audio), por haber inducido en error al funcionario encargado  de  la  Oficina  de  Registro  de  Derechos  de Autor, cuya sede es la ciudad de  Bogotá,  lograr  sentar  como  propia una creación literaria ajena y que se le  expidiera el respectivo certificado.   

4.4.  Dos  cargos por falsedad en documento  privado  (minuto  16:50). El primero, por haber incluído en el poder otorgado a  John  Jairo  Prieto  Pulgar  la  afirmación de que era el autor de la obra, sin  serlo,  “es  decir,  se  incluyó una falsedad ideológica” cuando tenía el  deber  de  decir  la  verdad  en  un  acto  que crea efectos jurídicos frente a  terceros  y  lo  usó  a  través  del  mandatario. El segundo, por presentar la  solicitud  de registro de la obra literaria ante la Oficina de Derechos de Autor  adscrita  al  Ministerio  del  Interior  y de Justicia con sede en este Distrito  Capital,  con  información  falsa  como  lo  fue  el aducir no sólo que era el  creador  del  libro  sino  que  lo  había  producido en el año 2006, cuando en  realidad  era  un  texto  elaborado  en 1999 por los señores Fernando Sarmiento  Críales  y  Ana  Lucía Tovar Luna,  como tesis de grado para optar por el  título de abogado en la Universidad Javeriana.   

4.5.  Defraudación de los derechos morales  de  autor (minuto 19:57), al haber inscrito en la Oficina de Derechos de Autor a  su  nombre  sin  ser  el  verdadero  autor  la  obra  titulada “LA CORRECCIÓN  MONETARIA  EN  LA ACCIÓN SUBROGATORIA DERIVADA DEL CONTRATO DE SEGURO”.    

Así  las  cosas,  no  le  asiste razón al  defensor  de  LUIS MARIANO BUSTAMANTE DÍAZ en su pretensión de impugnación de  competencia,  toda  vez  que  independientemente  de  que  el  poder  se hubiera  elaborado  en  el  municipio  de  Mahates,   lo  cierto  es  que  los actos  constitutivos  de  los comportamientos probablemente lesivos de la ley penal que  se  le atribuyen al procesado se realizaron en la ciudad de Bogotá a partir del  17  de  enero de 2007, fecha en que John Jairo Prieto Pulgar usó el poder a él  otorgado  por  aquél y radicó la solicitud de  registro de una obra ajena  como  propia  en  la  oficina  de  Derechos  de  Autor,   obtenida dicha la  certificación,  se  presentó en las dependencias de la Universidad de Pamplona  con  sede en Bogotá, logrando con ello la obtención de cinco (5) puntos que el  reglamento del concurso de Notarios otorgaba.”.   

Aterrizando lo expuesto al presente asunto, se  tiene  que  los  imputados también registraron una obra literaria que no era de  su  autoría  denominada  “MANUAL DEL REGISTRO CIVIL  DE  LAS  PERSONAS”  ante  la  Dirección Nacional de  Derechos  de  Autor  del  Ministerio  del  Interior y de Justicia, obteniendo el  respectivo  certificado  que  les  permitió  acceder  a  los  5  puntos por tal  concepto  y  el  cual  fue  presentado en la Universidad de Pamplona con sede en  Bogotá.   

Lo  anterior,  conllevó  a  que  el Gobierno  Nacional    nombrara    en   propiedad   a   cuatro   de   ellos   (Efraín   Fandiño   Marín,  William  Martínez  Downs,   Luis   Argemiro   Velasco   Ariza   y  Jairo    Antonio   Montero   Fernández)      como      Notarios.   

Así  las cosas, para Sala es claro que los  comportamientos  delictivos  desplegados  por  los  encartados se concretaron en  esta  ciudad,  sin  que  resulte  relevante  que la Universidad de Pamplona haya desarrollado las pruebas  del  concurso  público  de  méritos  Notarial,  cuya  sede  principal queda en  Cúcuta.   

Con  base en lo anterior, la competencia para  adelantar  el  juicio  corresponde al Jugado 20 Penal del Circuito con funciones  de  conocimiento  de  Bogotá,  a  donde  se remitirán las diligencias para que  continúe   el   conocimiento   del   proceso   adelantado  contra  Efraín  Fandiño  Marín,  William  Martínez Downs,        Luis        Argemiro       Velasco       Ariza,    Silvia    Margarita   Carrizosa  Camacho,  Javier Andrés  Carrizosa  Camacho y Jairo  Antonio Montero Fernández.   

En  mérito  de  lo  expuesto,  la  Sala  de  Casación Penal de la Corte Suprema de Justicia,   

RESUELVE  

Primero.  DECLARAR  que la competencia  para  conocer  del  juzgamiento  de  Efraín Fandiño  Marín, William Martínez  Downs,  Luis  Argemiro  Velasco   Ariza,  Silvia  Margarita      Carrizosa     Camacho,  Javier  Andrés  Carrizosa  Camacho y  Jairo   Antonio   Montero   Fernández,  corresponde  al  Juzgado  20  Penal del Circuito con funciones de  Conocimiento de Bogotá, a donde se devuelven las diligencias.   

Infórmese  esta  decisión  a  todos  los  intervinientes en el trámite procesal.   

Segundo. Contra esta  providencia no procede recurso alguno.   

Cópiese y Cúmplase  

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ  

Magistrado  

LUIS BERNANDO ALZATE GÓMEZ  

Conjuez              

   

GUSTAVO ENRIQUE MALO FERNÁNDEZ  

Magistrado  

RAMIRO    ALONSO    MARÍN VÁSQUEZ   

Conjuez  

              

   

HUGO QUINTERO BERNATE  

Conjuez  

LUIS GUILLERMO SALAZAR OTERO  

Magistrado              

       

JAVIER DE JESÚS ZAPATA ORTIZ  

Magistrado  

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA   

Secretaria  

    

1  Al  interior  de  la  acción  popular  incoada  por el ciudadano Augusto Rodríguez  Ortiz.   

2 Así  lo  establece  el  artículo  4º  de  la  Ley  588 de 2000 y el Acuerdo 001 del  Consejo Superior   

de la Carrera Notarial.    

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