41369(06-08-13)

2013

Asistente Jurídico Inteligente

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    CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

SALA   DE   CASACIÓN  PENAL   

Magistrada Ponente:  

MARÍA  DEL  ROSARIO  GONZÁLEZ  MUÑOZ   

Aprobado Acta No. 255.  

          Bogotá D.C., agosto seis (6) de dos mil trece (2013).   

ASUNTO  

          Corresponde  a  esta  Sala,  integrada  por  la Magistrada ponente y  Conjueces,  pronunciarse  en  torno  al  impedimento  presentado  por el Conjuez  CARLOS  ROBERTO  SOLÓRZANO  GARAVITO  y  por  los H. Magistrados JOSÉ LEONIDAS  BUSTOS   MARTÍNEZ,   JOSÉ  LUIS  BARCELÓ  CAMACHO,  FERNANDO  ALBERTO  CASTRO  CABALLERO,  GUSTAVO  ENRIQUE  MALO  FERNÁNDEZ,  LUIS  GUILLERMO SALAZAR OTERO y  JAVIER  ZAPATA  ORTIZ, así como de la recusación promovida por el defensor del  procesado  CARLOS ALBERTO ACEVEDO LIÉVANO,  para  conocer  del  recurso de casación instaurado, a través de  sendas  demandas,  por  la Fiscalía Segunda Especializada de la Unidad Nacional  contra  el  Secuestro  y  la Extorsión, el Procurador 92 Judicial Penal II y la  parte  civil  contra la sentencia de segunda instancia emitida el 12 de junio de  2012   por   una   Sala   Penal   de   Conjueces   del   Tribunal   Superior  de  Cúcuta.   

            

          Mediante  dicha  sentencia,  se  revocó  la  dictada por el Juzgado  Primero  Penal  del  Circuito  Especializado Adjunto de la misma ciudad por cuyo  medio  había  condenado a LUZ MARINA ACEVEDO LIÉVANO  y  a  AMINTA  LIÉVANO  DE  ACEVEDO  por  los  delitos  de  secuestro  extorsivo y  concierto   para   delinquir,   a   CARLOS   ALBERTO  y  RAFAEL  ACEVEDO LIÉVANO  por   esta   última  infracción  y  a  DANIEL          VELÁSQUEZ          VILLAMIZAR         y  SONIA  RINCÓN  SUÁREZ  por  igual  conducta  punible pero en calidad de cómplices, para en  su lugar absolverlos de todos los cargos.   

HECHOS Y ANTECEDENTES RELEVANTES  

Los      primeros      fueron    compendiados    por   el   ad  quem   de   la  siguiente  forma:   

         “Se  originó  el  presente proceso en  razón  a  la  denuncia  presentada  ante  la  Unidad  Investigativa de Policía  Judicial  del  GAULA Regional Cúcuta, el 9 de junio de 2004, por el Doctor Hugo  Antonio  Combariza Rodríguez, quien informó que la mañana del 25 de noviembre  de  2003,  al  salir de su casa de habitación ubicada en la Urbanización Villa  Gabriela  de  la  ciudad de Cúcuta, con el propósito de regar unas plantas, de  súbito,  fue  abordado  por  tres  individuos  que  se  movilizaban en un taxi,  quienes  mediante  la utilización de armas de fuego procedieron a intimidarlo y  lo  forzaron  a  abordar  el  citado  vehiculo, llevándolo sin gafas, descalzo,  descamisado,  y  lo  condujeron  a  un  sector  conocido  como  Juan  Frío a un  restaurante  o  tienda, obligándolo que mirara siempre hacia abajo, frente a un  individuo  que  le  exigió  bajo  amenazas  de muerte para él y su familia, la  firma  de unos documentos, a través de los que desistía de una demanda laboral  en  contra  de la Empresa Transportadora TRASAN a lo que accedió firmándolos y  estampándoles  huella  dactilar  ante  la  presión de los armados, luego de lo  cual  debería  llevarlos  hasta el Juzgado Tercero Laboral de esta ciudad donde  cursaba  el  proceso,  lo  que  efectivamente  hizo ese mismo día regresando al  restaurante donde dejó la copia con el recibido del juzgado.   

         Dijo  que  debido  a  esos  hechos y al temor de perder la vida, se  ausentó  de  la  Ciudad de Cúcuta por un tiempo y, agregó que dos meses antes  de  instaurar  la denuncia fue localizado por parte de los dueños de la Empresa  Trasan  y  obligado a asistir a una reunión con la señora Nelly Yamir Acevedo,  gerente,  DANIEL VELASQUEZ, revisor fiscal, SONIA RINCON, contadora, Pedro José  Nossa  Gómez,  abogado  y  dos  señores  armados, donde la señora Nelly Yamir  Acevedo   Lievano   reconocía  haberle  pagado  10  millones  de  pesos  a  los  paramilitares para que lo secuestraran y obligaran a firmar.   

         Manifestó  el  Doctor  Hugo  Antonio  Combariza  Rodriguez, que el  tiempo  que  estuvo secuestrado fue de aproximadamente 4 horas y que los hombres  que  lo  retuvieron  contra  su  voluntad  en  el  sector  de  Juan  Frío  eran  aproximadamente      ocho      y      todos      estaban     armados”.   

         Por  los  anteriores  hechos,  el Juzgado  Primero  Penal  del  Circuito Especializado Adjunto de  Cúcuta,  mediante  fallo  de  fecha  diciembre 22 de 2010, tomó las siguientes  determinaciones:   

i)  Condenó a LUZ  MARINA    ACEVEDO    LIÉVANO    y   a   AMINTA    LIÉVANO   DE   ACEVEDO   como  determinadoras  de  los delitos de secuestro extorsivo agravado y concierto para  delinquir  a las penas principales de veintiséis (26) años de prisión y multa  de 4.667 salarios mínimos legales mensuales vigentes.   

          ii)  Condenó  a  CARLOS   ALBERTO  y  a  RAFAEL ACEVEDO LIÉVANO como  coautores  del  delito  de  concierto  para delinquir a las penas principales de  veintiséis  (26)  años  de prisión y multa de 2.000 salarios mínimos legales  mensuales vigentes.   

iii)     Condenó    a    DANIEL   VELÁSQUEZ   VILLAMIZAR   y   a  SONIA  RINCÓN  SUÁREZ como  cómplices  del  delito  de  concierto para delinquir a las penas principales de  tres  (3) años de prisión y multa de 1.000 salarios mínimos legales mensuales  vigentes.   

          iv)  Absolvió  a CARLOS   ALBERTO  y  a  RAFAEL    ACEVEDO    LIÉVANO,    Magaly    Peralta  Sanabria y DANIEL VELÁSQUEZ  VILLAMIZAR  del delito de secuestro extorsivo agravado  que  les  fuera  imputado  en  la  acusación a  título de determinadores.   

v) Absolvió a LUZ  MARINA  SIERRA  ESPITIA  de  los  delitos de secuestro  extorsivo  agravado  y  concierto  para  delinquir que le fueran imputados en la  acusación a título de determinadora.   

vi)     Absolvió    a    ALBERTO   CÁRDENAS  MONCADA,  MAGALY  PERALTA  SANABRIA  y  LUIS  FRANCISCO RODRÍGUEZ del delito de  concierto  para delinquir que les fueran imputados en la acusación a título de  coautores.   

Contra   esta  decisión   interpusieron  recurso       de  apelación    los  defensores    de   los  condenados,   algunos  de  ellos   a   nombre   propio,  el  representante    de    la    empresa    TRASAN   S.A.,   el   Procurador  92  Judicial  Penal  II  y la parte civil, por lo que el  asunto se remitió al Tribunal Superior de Cúcuta.   

En  dicha  corporación,  los  Magistrados  integrantes  de  la  Sala  de  Decisión  Penal,  esto es, JOSÉ RAFAEL LABRADOR  BUITRAGO,  JUAN  CARLOS  CONDE  SERRANO  y  ÉDGAR  MANUEL  CAICEDO  BARRERA, se  declararon  impedidos,  con  fundamento  en la causal 4ª del artículo 99 de la  Ley  600  de  2000,  para  resolver  la  alzada,  por haber emitido sentencia de  segunda   instancia  dentro  del  proceso  seguido  en  contra  de  Nelly   Yamir   Acevedo  Liévano  “hija  de  una  de  las  aquí  procesadas  y hermana de otro de ellos, por identidad delitos, eventos fácticos  y         probatorios         (sic)”,  impartiéndole  confirmación  a la  sentencia   condenatoria  dictada  en  primera  instancia  en  su  contra,  pues  “se  trata  de  identidad de circunstancias de modo  tiempo  y  lugar,  al  punto  que  nos  impide  actuar  con  la  imparcialidad y  ponderación    que    de    nosotros   espera   la   sociedad…”.   

La  anterior  manifestación  impeditiva fue  aceptada,  con  auto  de  junio  10 de 2011, por una sala de conjueces del mismo  Tribunal.   

En  virtud  de  ello,  la  misma  sala  de  conjueces,  mediante  fallo  de  junio  12  de  2012,  resolvió las apelaciones  promovidas  revocando  las  condenas y, en su lugar, disponiendo la absolución.  En lo demás, confirmó la determinación.   

Contra  la anterior decisión, interpusieron  recurso  extraordinario  de  casación  la Fiscalía Segunda Especializada de la  Unidad  Nacional  contra el Secuestro y la Extorsión, el Procurador 92 Judicial  Penal  II  y la parte civil, para lo cual presentaron sendos libelos. Vencido el  traslado  común dispuesto para los sujetos procesales no recurrentes y antes de  que  el  expediente  se remitiera a esta corporación, el defensor del procesado  CARLOS   ALBERTO   ACEVEDO   LIÉVANO   recusa,  con  fundamento  en la causal cuarta del artículo 99 de la  Ley  600  de  2000,  a  los  Magistrados de esta Corporación que profirieron la  sentencia de casación de fecha diciembre 6 de 2012.   

Llegada    la    actuación    a    esta  Colegiatura,  correspondió  por  reparto al despacho  del     doctor     FERNANDO     ALBERTO     CASTRO  CABALLERO, quien, junto con  los   Magistrados   JOSÉ  LEONIDAS  BUSTOS  MARTÍNEZ,  JOSÉ  LUIS BARCELÓ CAMACHO, GUSTAVO ENRIQUE MALO  FERNÁNDEZ,  LUIS  GUILLERMO  SALAZAR  OTERO  y JAVIER ZAPATA ORTIZ,  mediante  el  reseñado   escrito   del  pasado  30  de mayo, invocan  su  impedimento  para  conocer del asunto,  por  concurrir  la causal cuarta  prevista en el artículo 99 de la  Ley 600 de 2000.   

En   vista   de  lo  anterior,    por    auto    del    14    de    junio   ulterior,       se  dispuso la conformación de Conjueces en el mismo  número  de Magistrados que expresaron su impedimento.  Una  vez  posesionados,  el  Conjuez  CARLOS  ROBERTO  SOLÓRZANO  GARAVITO,  mediante  escrito  del  20  de  junio,  manifiesta también estar impedido para asumir  el conocimiento del asunto.   

FUNDAMENTOS  DE  LA  RECUSACIÓN  Y  DE  LOS  IMPEDIMENTOS   

i) Recusación promovida por el defensor del  procesado  CARLOS ALBERTO ACEVEDO LIÉVANO:   

Con  sustento  en  la  causal  cuarta  del  artículo  99  de  la Ley 600 de 2000 el mencionado sujeto procesal recusa a los  Magistrados  de  esta  Corporación que profirieron la sentencia de casación de  fecha  diciembre 6 de 2012 “Magistrado Ponente: Luis  Guillermo  Salazar  Otero,  aprobada acta No 447”, en  tanto,  comprende  “los  mismos  hechos denunciados  dentro     del     proceso     citado     en     la    referencia”.     

ii)   Impedimento   manifestado   por  los  Magistrados de      esta Corporación:   

          Con  apoyo  en  la  misma  causal  invocada  por  el  recusante, los  Magistrados   se   declaran   impedidos   para   conocer  del  presente  recurso  extraordinario  de  casación  por  haber  resuelto  impugnación  de  la  misma  naturaleza   “donde   se  resolvió  no  casar  la  sentencia  del  11  de  noviembre  de  2010  dictada por el Tribunal Superior de  Cúcuta,  que  confirmó la de condena pronunciada el 24 de marzo de 2009 por el  Juzgado  Segundo  Penal  del  Circuito  Especializado de igual sede contra Nelly  Yamir  Acevedo Liévano, por los delitos de secuestro extorsivo y concierto para  delinquir”.   

          Lo  anterior,  destacan  los  Magistrados,  porque    dicho  fallo  “se  fundó en los mismos  hechos    que    ahora    son    materia   de   juzgamiento   en   el   presente  asunto”,  como  así se constata tras confrontar las  resoluciones  de  acusación  de  primera y segunda instancia de aquél caso con  las  emitidas  por  a  quo y  ad  qem  en  el  presente,  “igualmente,  ello  se  comprueba  al  comparar  el  contenido  de  la  sentencia  de  primer  grado  y  de  casación del proceso ya  resuelto   por  nosotros,  con  los  fallos  inferior  y  superior  emitidos  en  el sub lite”.   

El origen común de la actuaciones, explican,  se   deriva  de  que  en  la  resolución   acusatoria   de   segunda   instancia   del   proceso   adelantado  contra   Nelly  Yamir  Acevedo  Liévano,  se  dispuso  la  compulsa  de  copias  de todo el expediente para  investigar  a  los  demás, de manera que “la prueba  arrimada  a  ese  trámite  durante  la  etapa  de la instrucción, se encuentra  incorporada    en    su    totalidad    al   asunto   que   ahora   convoca   la  atención”.   

          Además,   precisan,   en  el  fallo  de  casación  dictado  contra  Nelly    Yamir    Acevedo   Liévano   suscrito por los  Magistrados  cuya  manifestación  de  impedimento  se  estudia y en concreto al  estudiar  la  primera  censura, de dos que postuló el defensor de la citada, se  realiza   un  exhaustivo  análisis  de  la  prueba  de cargo contra la cual dirigió su ataque el demandante  de     entonces,     valga    decir,    sobre  los  testimonios de Rolando Enrique  Bayona   Cárdenas,   Dagoberto   Colmenares   Uribe,   Hugo  Antonio  Combariza  Rodríguez      (denunciante),    Yonis  Manuel  González,  Jorge  Iván  Laverde  Zapata, alias “El  Iguano”,  Pedro  Jose  Nossa  Gómez  y Daniel Velásquez Villamizar,   así   como   en  punto  de  la  prueba  documental,  conformada  principalmente  por  el  desistimiento  de  la  demanda laboral que presentó la  víctima  al juzgado correspondiente luego de ser obligada a hacerlo; de lo cual  concluyen  que  la  valoración  efectuada en las instancias no adolecía de los  errores de apreciación probatoria denunciados por el impugnante.   

Igualmente, porque en el fallo expresaron su  acuerdo  con  la  conclusión del Tribunal respecto de los medios de convicción  de  descargo,  a  los  cuales  se  le  restó credibilidad, es decir, dicen, las  declaraciones  de “Benjamín Eugenio, Gonzalo Laguado,  Luis  Felipe  Grimaldo,  Guillermo  Santos,  Isael  Mendoza, Neida Ofelia Henao,  Norberto  Puerto,  Edwin  Arias  Vivas,  Pedro  Enrique Bautista Carreño, José  Reinaldo   Ramírez   Ortega,   Leonidas   Orjuela   Salazar   y   Eivar  Solano  Rodríguez”.   

Acto   seguido,   señalan   que  como  en  el  sub judice la Sala Penal  de  Conjueces del Tribunal Superior de Cúcuta revocó la sentencia condenatoria  de  primera  instancia  y  absolvió  a AMINTA, CARLOS  ALBERTO,  LUZ MARINA y RAFAEL  ACEVEDO   LIÉVANO,   como  también  a  SONIA  RINCÓN  SUÁREZ  Y DANIEL VELÁSQUEZ VILLAMIZAR,  determinación  contra la cual la Fiscalía Segunda Especializada  de  la  Unidad  Nacional  contra  el Secuestro y la Extorsión, el Procurador 92  Judicial   Penal   II   y   la   parte   civil   constituida   por  HUGO    ANTONIO   COMBARIZA   RODRÍGUEZ  interpusieron   recurso   de  casación,  consideran  pertinente  sintetizar  el  contenido   de   ese   fallo,   así   como   de   las  referidas  impugnaciones  extraordinarias,   “en   orden   a  establecer  la  identidad  que tienen con el caso que tuvieron la oportunidad de resolver dentro  de la radicación No. 36771”.   

Desde esa perspectiva, dicen, se tiene que en  la  sentencia  absolutoria  de la Sala Penal del Conjueces del Tribunal Superior  de   Cúcuta,  una  vez  se  descartó  la  nulidad  invocada  por  uno  de  los  recurrentes,  se  analizó  el  testimonio  de  la  víctima,  es  decir,  el de  Hugo   Antonio  Conmbariza  Rodríguez  y  de  quienes  respaldaron  su  dicho,  entre  otros,  Dagoberto    Colmenares    Uribe,   Benjamín   Eugenio   y   Jorge   Iván  Zapata;  además,  se  indicó  que  a  la sindicación contra  “Los Acevedo” se oponía lo expuesto por  Gonzalo Laguado Osorio, tras  lo  cual  se  les  restó  credibilidad a los primeros en cita, en razón de las  contradicciones que se estimó surgían de sus relatos.   

Posteriormente  hicieron  referencia  a  lo  depuesto  por  Óscar Ferney Sánchez Sánchez, Golfan  Javier  Cruz  Rubio,  Elver  de  Jesús  Sepúlveda  Areiza, Neida Ofelia Henao,  Leonidas  Orjuela  Salazar,  Eivar  Solano  Rodrígüez,  Armando  Rafael   Mejía   Guerra,   alias         “Hernán”,     y  Yonis        Manuel       González.   

Entonces, precisan, salvo los testimonios de  Rolando   Enrique   Bayona   Cárdenas  y         Daniel        Velásquez  Villamizar,   los  demás  citados  en  el  fallo  de  casación     contra     Nelly    Yamir    Acevedo  Liévano,  fueron objeto de análisis en esa ocasión,  siendo  del  caso  mencionar  que,  en  todo  caso, las versiones de los recién  citados   se   apreciaron   en   la   sentencia  de  primera  instancia  de  ese  asunto.   

De lo expuesto concluyen que tanto los hechos  como  los  medios  de  convicción  valorados  al proferir el fallo de casación  dentro  de la radicación No. 36771, son los mismos que ahora corresponde entrar  a examinar.   

Y, en cuanto al contenido de las demandas que  corresponde  estudiar  a la Corte en esta ocasión, indican que en la presentada  por  la  Fiscalía  Segunda  Especializada  de  la  Unidad  Nacional  contra  el  Secuestro  y  la Extorsión en el primero de los dos cargos allí formulados, se  denuncian   errores  de  apreciación  probatoria,  en  concreto  frente  a  los  testimonios  de  Jesús  Antonio Alba Martínez, Luis  Hernando  Angarita  Mendoza, Edwin Arias Vivas, Pedro Enrique Bautista Carreño,  Golfan  Javier  Cruz Rubio, Jorge Olager Guerrero Cárdenas, Jorge Iván Laverde  Zapata,  Armando  Rafael  Mejía Guerra, Pedro José Nossa Gómez, Pedro Antonio  Palencia   Pérez,   Jose  Reinaldo  Ramírez  Ortega,  Óscar  Ferney  Sánchez  Sánchez,  Guillermo  Santos,  Élver  de Jesús Sepúlveda Areiza, Elvar Solano  Rodríguez    y   Daniel  Velásquez  Villamizar, con  el  propósito de demostrar la existencia del delito de  concierto   para  delinquir  y  la  responsabilidad  de  los  procesados  en  el  mismo.   

A  su vez, en la segunda censura, con el fin  de  comprobar  el  delito  de  secuestro  extorsivo y el compromiso penal de los  implicados,  por  igual  se  denunciaron  yerros  en  la valoración probatoria,  específicamente  frente a las declaraciones de Jesús  Antonio  Alaba  Martínez,  Dagoberto Colmenares Uribe, Hugo Alexander Combariza  Muñoz,  Hugo  Antonio  Combariza  Rodríguez,  Yonis  Manuel González, Gonzalo  Laguado  Osorio,  Jorge Iván Laverde Zapata, Armando Rafael Mejía Guerra, Alix  Sofía  Muñoz  de Combariza, Oscar Ferney Sánchez Sánchez, Golfan Javier Cruz  Rubio,  Ever  de  Jesús  Sepúlveda  Areiza,  Neida Ofelia Henao, Pedro Antonio  Palencia       Pérez,      Leonidas      Orjuela      Salazar      y  Eivar Solano  Rodríguez.   

De  lo  anterior  se  desprende,  según los  Magistrados,   que   en   la   demanda   presentada  por  la  Fiscalía  Segunda  Especializada  de  la  Unidad  Nacional  contra  el Secuestro y la Extorsión se  atacan    las    mismas    pruebas   —junto     con     otras—,  que  a  su  vez  fueron  objeto  de  análisis  en  el  fallo  de  casación  suscrito  por los  Magistrados en la radicación No. 36771.   

          Lo  mismo ocurre, anotan, en relación con el libelo allegado por el  Procurador   92   Judicial   Penal   II   en   el   único   cargo  que  perfila  contra  la  sentencia  de la  Sala   Penal  de  Conjueces  del   Tribunal   de   Cúcuta  que  ahora  corresponde  estudiar,  por  cuanto  pone  de  presente  errores  en  la  estimación  de los  elementos  de  convicción, en concreto frente a los testimonios de Luis  Hernando  Angarita  Mendoza, Edwin Arias Rivas, Pedro Enrique  Bautista  Carreño,  Jorge  Iván  Laverde  Zapata,  Pedro  Jose  Nossa  Gómez,  Leonidas   Orjuela   Salazar,   José   Reinaldo  Ramírez  Ortega  y         Daniel        Velásquez  Villamizar,  a  partir  de lo cual considera que en el  caso  de  la  especie se debe dejar en pie la sentencia de primera instancia que  condenó    a    los    inculpados    por    el   delito   de   concierto   para  delinquir.   

          Y,  en  lo  que  concierne  a la demanda allegada por la parte civil  constituida  por  la  víctima  Hugo Antonio Combariza  Rodríguez,  afirman que el asunto no es diverso, pues  al  igual  que los demás impugnantes, se denuncia la presencia de errores en la  apreciación   probatoria,   particularmente   en  punto  de  las  versiones  de  Jesús Antonio Alba Martínez, Rolando Enrique Bayona  Cárdenas,  Hugo Alexander Combariza Muñoz, Golfan Javier Cruz Rubio, Benjamín  Eugenio,  Yonis  Manuel  González,  Neida Ofelia Henao, Gonzalo Laguado Osorio,  Jorge  Iván Laverde Zapata, Armando Rafael Mejía Guerra, Alix Sofía Muñoz de  Combariza,  Pedro  José Nossa Gómez, Leonidas Orjuela Salazar, Ciprián Manuel  Palencia    González,   Pedro   Enrique   Palencia  Pérez,   Luis   Francisco  Rodríguez  Blanco,  Óscar  Ferney Sánchez Sánchez, Ever de Jesús Sepúlveda  Areiza,  Luz Marina Sierra  Espítia,  Eivar  Solano  Rodríguez,  Albeiro  Valderrama  Machado y         Daniel        Velásquez  Villamizar,  entre  otras, amén de que también ataca  prueba  documental,  tras lo  cual,  en  resumen,  da  a  entender  que  se  debe  mantener la sentencia condenatoria de primera instancia  por  los  delitos de secuestro extorsivo y concierto para delinquir.   

         

          En  conclusión,  para  los Magistrados cuyo impedimento se estudia,  en  los libelos que ahora corresponde estudiar a la Corte, se cuestiona la misma  prueba    —además   de  otras—  que analizaron al  emitir  el  fallo del 6 de diciembre de 2012 dentro de la radicación No. 36771,  específicamente  al  conocer  el recurso extraordinario contra la sentencia del  Tribunal  en  cita, que condenó a Nelly Yamir Acevedo  Liévano  por  los  delitos  de  secuestro extorsivo y  concierto  para  delinquir  y,  por  tal  razón,  estiman  estar incursos en la  invocada  causal  de  impedimento prevista en el numeral 4° del artículo 99 de  la  Ley  600  de  2000, por haber manifestado su opinión jurídica en relación  con  los  temas  que  ahora  son  objeto  de  las  demandas  de  casación en el  presente  asunto,  lo  cual  hicieron  por  fuera de este  proceso, como en ella se prevé.   

iii)  Impedimento manifestado por el Conjuez  CARLOS ROBERTO SOLÓRZANO GARAVITO:   

          Tras   tomar   posesión  del  cargo,  invoca,  para  apartarse  del  conocimiento  del  asunto,  la  causal  cuarta del artículo 56 de la Ley 906 de  2004.   

          Al  respecto  indica  que  revisada  la  actuación observa cómo el  doctor   Germán   Eduardo  Gómez  Remolina,  en  su  calidad  de  defensor  de  Magaly  Peralta,  presentó  alegato  de  no  recurrente  (folios 1.201 a 1.210 del cuaderno del Tribunal), y  aunque  no  ha  llevado procesos con el mencionado profesional, en la actualidad  se  desempeña  como  defensor suplente de Jairo Coral  “dentro  de los hechos de la Dirección Nacional de Estupefacientes, en el que  actúa  como  defensor  principal  el  doctor  José Ledesma Romero, socio de mi  oficina  de abogados, proceso en el que además inicialmente actúe (sic) como defensor de otro procesado, lo  que  implicó  intercambio de opiniones y conceptos profesionales”.   

CONSIDERACIONES   DE   LA   CORTE    

Es  competente  esta Sala, integrada por la  Magistrada  Ponente  y  Conjueces,  para  resolver  las  temáticas  puestas  en  consideración,  de conformidad con lo dispuesto en los artículos 103 y 106 del  Código de Procedimiento Penal.   

i)  De  la  recusación  promovida  por  el  defensor   del   procesado   CARLOS  ALBERTO  ACEVEDO  LIÉVANO:   

Como  se precisara en el acápite alusivo a  los  antecedentes  procesales  de esta actuación, el mencionado defensor, a los  pocos  días  de  vencido  el  término  del  traslado común dispuesto para los  sujetos  procesales  no  recurrentes  en  casación, allegó escrito1  donde,  de  forma  escueta,  recusa a los Magistrados de esta Colegiatura que profirieron la  sentencia  de casación de fecha diciembre 6 de 20122,  por  concurrir  en  ellos la  causal cuarta del artículo 99 de la Ley 600 de 2000.   

Pues  bien, tal solicitud se rechazará, en  cuanto   fue   allegada   extemporáneamente,  esto  es,  antes  de  brindar  la  oportunidad  a  los  Magistrados  de  esta Corporación de declararse impedidos,  cuando  la  actuación  ni siquiera había llegado a esta Colegiatura para lo de  su competencia.   

En  efecto,  al tenor de lo dispuesto en el  artículo 100 del mencionado estatuto procesal penal:   

        “Artículo       100.  Declaración  de  impedimento.  Los funcionarios judiciales deben  declararse  impedidos para conocer de actuaciones penales cuando exista respecto  de  ellos  alguna  causal  de  impedimento, tan pronto  como  se  advierta  su  existencia  a  más tardar dentro de los cinco (5) días  siguientes”.   

         Esta  normativa se complementa con el 105 de la misma codificación,  según el cual:   

        “Artículo       105.  Requisitos y formas de recusación. Si el funcionario judicial en  quien   concurra   alguna   de   las   causales   de   impedimento  no  lo  declarare,  cualquiera  de  los  sujetos  procesales podrá  recusarlo.   

        La  recusación  se  propondrá  por  escrito  ante  el funcionario  judicial  que conoce del asunto, acompañando las pruebas, cuando fuere posible,  y exponiendo los motivos en que se funde”.   

Una  interpretación  sistemática  de  los  anteriores  preceptos permite colegir que la recusación es subsiguiente  a  la   posibilidad   que  asiste  a  los  funcionarios  judiciales  de  declararse  impedidos,  pues una vez el asunto llegue para su conocimiento y tan pronto como  adviertan  la  existencia  de  la causal inhabilitante y a más tardar dentro de  los  5  días  ulteriores, como lo señala la primera norma transcrita, deberán  manifestarla.   

Más  claridad  sobre  el  punto  arroja la  segunda  norma referida en cuanto indica que sólo si el funcionario judicial no  se   declara   impedido   invocando   alguna   de   las  causales  taxativamente  establecidas,  surge  la  facultad  para cualquiera de los sujetos procesales de  recusarlo.   

Es  decir  que, para el legislador de 2000,  primero  está  contemplada la posibilidad al funcionario judicial de declararse  impedido  y  luego  si,  en  caso  de  que no lo haga o por converger una causal  distinta, la de cualquiera de los sujetos procesales de recusarlo.   

En  el  sub lite  era evidente, entonces, que si los Magistrados de esta  Corporación  no  habían conocido del asunto como quiera que la recusación fue  presentada  cuando  en  el  Tribunal  se  surtía  el  traslado para los sujetos  procesales    no    recurrentes    en    casación,   mal   podían   declararse  impedidos.   

En ese orden de ideas, como se anunció, se  rechazará  la  recusación promovida por el defensor del procesado CARLOS         ALBERTO         ACEVEDO         LIÉVANO.   

ii) Del impedimento expresado por los demás  Magistrados de la Sala:   

Con  sustento,  como  ya  se  anotó, en la  causal  cuarta del artículo 99 de la Ley 600 de 2000, los restantes Magistrados  de       la      Sala      de      Casación      Penal      manifiestan      su  inhabilidad       para  conocer  del  presente  asunto,  por  cuanto  habrían  expresado  su  opinión  al  resolver  el recurso de casación  planteado  por  el  defensor  de  Nelly Yamir Acevedo  Liévano  contra  el  fallo de 11 de noviembre de 2010  emitido  por el Tribunal de Cúcuta por medio del cual confirmó el proferido el  24  de  marzo  del  mismo  año  por  el  Juzgado  Segundo  Penal  del  Circuito  Especializado  de esa ciudad que la condenó     como autora  de  los delitos de secuestro extorsivo agravado y concierto para delinquir, dado  que  se  trata  de los mismos hechos y en cuanto está sustentado sobre la misma  prueba,  cuya  apreciación nuevamente se cuestiona en las demandas de casación  que ahora corresponde analizar.   

De  antemano,  dígase  que,  como  quedó  consignado  en  el  acápite de los antecedentes procesales de esta providencia,  los  Magistrados  que conforman la Sala de Decisión Penal de Cúcuta, invocando  la  misma  causal  y  con  similares  argumentos,  esto  es,  por haber resuelto  previamente  el  recurso  de  apelación  interpuesto en contra del Nelly  Yamir Acevedo Liévano, también se  declararon  impedidos  para  conocer  de  la impugnación de la misma naturaleza  promovida  contra  el  fallo  de primer grado dentro de este asunto, impedimento  que  les  fuera aceptado, mediante proveído de junio 10 de 2011, por la Sala de  Conjueces  de  ese  Tribunal  que posteriormente emitió el fallo absolutorio de  segundo  grado contra el cual se dirigen las demandas de casación allegadas por  los  representantes  de  la  Fiscalía  General  de  la  Nación,  el Ministerio  Público y la parte civil en esta actuación.   

Ahora bien, previamente a adentrarse en los  motivos  formulados  para  fundamentar  el  impedimento,  recuérdese  cómo  el  instituto  de los impedimentos busca garantizar que las decisiones judiciales se  emitan  con la debida rectitud e imparcialidad. Sin embargo, en esa materia rige  el  principio  de  taxatividad de sus causales, según el cual sólo es factible  separar  a  un  funcionario  del  conocimiento  del  proceso, ya sea por vía de  impedimento  o  por  recusación,  en  los  casos y por los motivos expresamente  establecidos  en  la ley, con lo cual se excluye la analogía o la extensión en  su aplicación.    

La  manifestación de impedimento, además,  es  un  acto  personal,  voluntario,  de  carácter  oficioso y obligatorio para  cuando  el  funcionario  advierta  que  se  encuentra  incurso  en alguno de los  supuestos  fácticos  dispuestos  por  el  legislador,  a  la  vez  que comporta  sujeción  estricta  a  las circunstancias invocadas, a fin de que tal mecanismo  no  sea  utilizado  indebidamente  como  medio para no conocer de un determinado  asunto.   

Pues bien, encuentra esta Sala que el motivo  de  impedimento  expresado  por los H. Magistrados de la Sala de Casación Penal  JOSÉ  LEONIDAS  BUSTOS MARTÍNEZ, JOSÉ LUIS BARCELÓ CAMACHO, FERNANDO ALBERTO  CASTRO  CABALLERO, GUSTAVO ENRIQUE MALO FERNÁNDEZ, LUIS GUILLERMO SALAZAR OTERO  y  JAVIER  ZAPATA ORTIZ es procedente acorde con los argumentos esgrimidos en su  declaratoria  conjunta  y,  por  ello,  se  los  marginará del conocimiento del  presente asunto. En tal dirección, precísese lo que sigue:   

Los mencionados Magistrados suscribieron la  sentencia  de  fecha  diciembre 6 de 2012 dentro del radicado 36771, mediante la  cual  se resolvió el recurso de casación propuesto     por  el   defensor   de   Nelly  Yamir  Acevedo  Liévano  contra el fallo de 11 de noviembre de 2010 emitido por  el  Tribunal de Cúcuta por medio del cual confirmó el proferido el 24 de marzo  del  mismo  año  por el Juzgado Segundo Penal del Circuito Especializado de esa  ciudad  que  condenó  a  la  mencionada como autora de los delitos de secuestro  extorsivo  agravado  y  concierto  para  delinquir,  por  los  mismos  supuestos  fácticos  de  la  presente  actuación, declarados en forma definitiva en dicho  fallo, de la siguiente forma:   

        “El  25  de  noviembre de 2003, el abogado Hugo Antonio Combariza  Rodríguez  fue  abordado en la urbanización Villa Graciela de Cúcuta por tres  hombres  armados,  quienes  lo subieron a un taxi y trasladaron a un restaurante  del  sector  de  Juan Frio. Una vez allí, un cuarto individuo que llegó con un  documento,  del  cual  sólo  pudo  ver el logotipo Trasan S.A. y la cifra de 42  millones  de  pesos  porque iba sin gafas, bajo amenazas lo obligó a firmarlo y  estampar  su  huella,  siendo  liberado en la iglesia Divino Niño de esa ciudad  para  que  fuera  al  Juzgado  Tercero  Laboral y retirara la demanda instaurada  contra esa empresa.   

        Por  intermedio  de  su  esposa  Alix  Sofía  ubicó al demandante  Dagoberto  Colmenares,  con  quien  elaboró  el  escrito  de desistimiento y lo  presentó  en  el  citado  juzgado,  retornando  al  restaurante  donde dejó el  escrito  conforme  lo  exigido por sus captores y abandonó junto con su familia  la ciudad.   

        Localizado  por  la  empresa,  NELLY  YAMIR  ACEVEDO lo citó a una  reunión  a  la que asistieron el revisor fiscal, la contadora, el abogado y dos  hombres  armados, en la cual fue conminado a conciliar otros contratos laborales  y  frente  a  su  exigencia  del pago previo del proceso que debió desistir, la  mujer  le hizo saber que había cancelado la suma de diez millones de pesos para  su secuestro y firma del documento”.   

Como se puede advertir, estos hechos son los  mismos  por los se procede en esta actuación, conclusión a la que se llega por  su  identidad  temporal  y de circunstancias modales y de lugar, amén de que se  trata  de  la  misma  víctima  y  están  involucrados  algunos  de  los socios  propietarios  de  la  empresa  Trasan S.A.,  principalmente  pertenecientes  a  la  familia  Acevedo,  quienes  habrían  acudido  a  ese  mecanismo  de  presión  en  contra  de  Hugo  Antonio  Combariza Rodríguez con el  único  fin  de  que desistiera de sus pretensiones dentro de un proceso laboral  instaurado por él contra la referida firma.   

Pero  eso  no  es  todo,  pues, tal como lo  aducen  los  Magistrados  en  su  manifestación conjunta de impedimento, en esa  oportunidad  se  valoraron  pruebas  que  también  son  abordadas  en  el fallo  absolutorio  emitido  por  la  sala  de  conjueces contra el cual se promueve el  recurso  de  casación que ahora corresponde decidir a instancia de las demandas  de  casación  que  de  forma  individual  allegaron  los  representantes  de la  Fiscalía, el Ministerio Público y la parte civil.   

Ciertamente, en la plurimencionada sentencia  de  diciembre  6  de 2012, habida cuenta que la defensa postuló contra el fallo  la  violación  indirecta  de  la  ley sustancial derivada de error de hecho por  falso    raciocinio,    se    valoraron    los   testimonios   de   Benjamín   Eugenio,   Gonzalo   Laguado,   Luis  Felipe  Grimaldo,  Guillermo  Santos,  Isael  Mendoza,  Neida  Ofelia Henao, Norberto Puerto, Edwin  Arias  Vivas,  Pedro  Enrique Bautista Carreño, José Reinaldo Ramírez Ortega,  Leonidas  Orjuela  Salazar  y  Eivar  Solano  Rodríguez  en  sentido  de  avalar  el  descrédito  que  les  mereció a los juzgadores de instancia tras encontrar que  no fue fruto de violación de reglas de la sana crítica.   

Igual sucede con la prueba de cargo sobre la  cual    se    sustentó   la   responsabilidad   de   la   citada   Nelly  Yamir  Acevedo   a la que los  sentenciadores   otorgaron   confiabilidad,   a   saber:   los   testimonios  de  Dagoberto     Colmenares    Uribe,    así  como  la  prueba  documental  que  lo  ratifica,  Pedro  José  Nossa,  Daniel Velásquez Villamizar, Rolando Enrique  Noguera,  Jorge  Iván  Zapata  Laverde,  alias “El Iguano”, Rolando Enrique  Bayona   Cárdenas,  Yonis  Manuel   González   y  de  la  víctima  Hugo    Antonio   Combariza   Rodríguez   

Los anteriores testimonios, a excepción de  los  de  Norberto  Puerto  y  Rolando  Enrique  Noguera,  también  fueron  valorados  en  el fallo de segundo grado que ahora corresponde  examinar.   Así  se concluyó en lo tocante a la responsabilidad atribuida  por el delio de secuestro extorsivo:   

        “A  lo  largo  del  extenso  proceso  se ha pretendido tener como  probado  la  existencia  del  delito  de secuestro extorsivo ocurrido, según el  denunciante,  el  25  de  Noviembre del año 2003 y denunciado el 9 de Junio del  año  2004.  Esto  es  aproximadamente  6 meses después de la ocurrencia de los  presuntos  hechos.  El  24  de  Junio  del  año  2004  se profirió apertura de  investigación  preliminar  con el objeto de establecer si el delito se cometió  y  quién o quiénes pudieron ser los autores o partícipes, teniendo en cuenta,  además,   que   el   denunciante   se   refería   a   unos  paramilitares  sin  individualizar.  Sin  embargo,  hecho  un  análisis  detenido  de las distintas  declaraciones  recibidas  en  la  instrucción  a los testigos Benjamín Eugenio  (C.1  folio  75),  Gonzalo  Laguado  Osorio (C.1 folio 78, C.2 folios 17 a 175),  Dagoberto  Colmenares  Uribe  (C.1 folio 76 y 77) Neida Ofelia Henao (C.2 folios  253  a  258),  Isael  Méndez Daza (C.2 folios 259 a 262), Guillermo Santos (C.2  folios  263  a  266),  Luis  Felipe Grimaldo (C.2 folios 279 a 282), Edwin Arias  Vivas  (C.3  folios  64  a  66, C.14 folios 255 a 261), Reinaldo Ramírez Ortega  (C.3  folios  95  a  97,  C.14  folios 252 a 254), Leonidas Orjuela Salazar (C.3  folios  87  a  89),  Pedro  Enrique  Bautista  Carreño (C3 fold 92 a 94), Eivar  Solano  Rodríguez  (C.5  folios  198  a  204, C.6 folios 43 i 50), OSCAR FERNEY  SANCHEZ  (C6  folios  51  a  62), Golfan Javier Cruz Rubio (C.6 folios 70 a 78),  Éver  de  Jesús  Sepúlveda  Areiza  (C.6 folios 82 a 86), Jorge Iván Laverde  Zapata  (C.8 folios 255 a 260, C.13 folios 7 a 10, CJ8 folios 1 a 3), Pedro Jose  Nossa  Gómez  (C.14  folios  229 a 232), Yonis Manuel Gonzales (CJ3 folios 40 a  55)  Jesús  Antonio Alba Martinez (C.13 folios 56 a 70), Pedro Antonio Palencia  Pérez  (C  13 Fohos 71 a 81) y Jorge Olaguer Guerrero Carpenaz CC 14 folios 219  a  224,  C  16  folios  107  a  118)  y en el juicio en audiencia pública a los  testigos  Pedro  Jose  Nossa Gómez, Isael Méndez Daza, Guillermo Santos, Pedro  Enrique  Bautista  Carreño,  Alix  Muñoz  de Combariza, Alex Combariza Muñoz,  Neida  Ofelia  Henao,  Jesús  Antonio  Alba  Martinez,  Pedro  Antonio Palencia  Pérez,  Leonidas  Orjuela Salazar, Luis Felipe Grimaldo, Jorge Olaguer Guerrero  Carqenaz,      Ciprián      Manuel      Palencia     González     ‘Andrés      Palencia’,  Eivar  Solano  Rodríguez, Armando  Mejía          Guerra         ‘Hernán’  y  Albeiro    Valderrama    Machado    ‘Piedras       Blancas’,    Dagoberto  Colmenares  Uribe  y  Hugo  Antonio  Combariza  Rodríguez,  encontramos  que  no  se  ha  establecido  en  forma indubitable la  existencia  de  la  comisión  del  delito de secuestro extorsivo”3.   

E,  igualmente,  cuando  se  exoneró  del  compromiso  penal  a  los  implicados por el delito de concierto para delinquir:   

         “La   Sala   precisa  que  hecho  el  estudio  minucioso  de  las  declaraciones  recibidas  en  la  instrucción a los testigos Neida Ofelia Henao  (C.2  folios  253  a  258), Isael Méndez Daza (C.2 folios 259 a 262), Guillermo  Santos  (C.2  folios  263  a  266), Luis Felipe Grimaldo (C.2 folios 279 a 282),  Edwin  Arias Vivas (C.3 folios 64 a 66, C.14 folios 255 a 261), Leonidas Orjuela  Salazar  (C.3  folios 87 a 89), Pedro Enrique Bautista Carreño (C.3 folios 92 a  94),  José  Reinaldo  Ramírez  Ortega  (C3  folios  95  a  97, C.1’-l-  folios  252  a 254) Eivar Solano  Rodríguez  (C.5  folios  198 a 204, C.6 folios 43 a 50), Óscar Ferney Sánchez  (C.6  folios  51  a 62), Golfan Javier Cruz Rubio (C.6 folios 70 a 78), Éver de  Jesús  Sepúlveda  Areiza (C.6 folios 82 a 86), Jorge Iván Laverde Zapata (C.8  folios  255  a  260,  C.13  folios 7 a 10, C.18 folios 1 a 3), Pedro José Nossa  Gómez  (C.14  folios  229  a 232), Yonis Manuel Gonzales (C.13 folios 40 a 55),  Jesús  Antonio  Alba  Martínez  (C.13  folios 56 a 70), Pedro Antonio Palencia  Pérez  (C.13 Folios 71 a 81) y Jorge Olaguer Guerrero Cardenaz (C.14 folios 219  a  224,  C.16  folios  107  a  118)  y  en el juicio en audiencia pública a los  testigos  Pedro  Jose  Nossa Gómez, Isael Méndez Daza, Guillermo Santos, Pedro  Enrique  Bautista  Carreño,  Neida Ofelia Henao, Jesús Antonio Alba Martínez,  Pedro  Antonio  Palencia Pérez, Leonidas Orjuela Salazar, Luis Felipe Grimaldo,  Jorge  Olaguer  Guerrero  Cardenaz,  Eivar  Solano  Rodríguez  y  Hugo  Antonio  Combariza  Rodríguez,  encontramos  que  no  se  ciñen  a  la  realidad por lo  contradictorias  e  ilógicas  que  se  muestran, en especial las rendidas en la  etapa  del  juicio,  donde  los  nombrados  declarantes  no pasaron la prueba de  credibilidad  ante  el sin número de preguntas de los defensores”4.   

Queda claro, por consiguiente, que entre las  dos  actuaciones  existe  identidad  fáctica  y  comunidad  probatoria, lo cual  encuentra  explicación  porque  esta  actuación  se originó en la compulsa de  copias  dispuesta  en  la resolución de acusación de segunda instancia emitida  dentro  de  la  surtida  contra  Nelly  Yamir acevedo  Liévano  para  que  se investigara la responsabilidad  penal  de  las  demás  personas  que  intervinieron  en  las  mismas  conductas  punibles, integrando la prueba que allí se había recaudado.   

No obstante, como no basta con que se emita  una  opinión  o concepto extra procesal, sino que además debe ser vinculante y  sustancial  frente  al  nuevo asunto sometido a la decisión del funcionario, es  necesario   ahondar  sobre  ese  particular.  Al  respecto,  ha  subrayado  esta  Corporación:   

“(L)o   que   obliga   a   aceptar  la  circunstancia  de inhibición es que el funcionario haya incurrido, con ocasión  de   sus   funciones,   en   pronunciamientos  anticipados  acerca  de  aspectos  sustanciales    que   …  constituyen   auténticos  actos  de  prejuzgamiento,  que  implican  compromiso  indiscutible  de  su  criterio  y  pretenden  su  imparcialidad para resolver el  asunto     futuro”5.   

Pues  bien,  esa  situación  también  se  verifica  en  el asunto de la especie, toda vez que, como lo ponen de manifiesto  los  Magistrados  en la declaración conjunta de impedimento, en las demandas de  casación  que ahora corresponde abordar se plantean errores de apreciación que  recaen  sobre  esos  mismos  medios de convicción, respecto de los cuales, como  acaba de verse, ya se expuso un criterio valorativo.   

Así,  para empezar, en la demanda allegada  por  la  Fiscalía  Segunda  Especializada  de  la  Unidad  Nacional  contra  el  Secuestro  y  la  Extorsión  y,  particularmente,  en  la  primera  censura, se  postulan   errores   de  apreciación  probatoria,  en  concreto  frente  a  los  testimonios  de  Jesús  Antonio Alba Martínez, Luis  Hernando  Angarita  Mendoza, Edwin Arias Vivas, Pedro Enrique Bautista Carreño,  Golfan  Javier  Cruz Rubio, Jorge Olager Guerrero Cárdenas, Jorge Iván Laverde  Zapata,  Armando  Rafael  Mejía Guerra, Pedro José Nossa Gómez, Pedro Antonio  Palencia   Pérez,  José  Reinaldo  Ramírez  Ortega,  Óscar  Ferney  Sánchez  Sánchez,  Guillermo  Santos,  Élver  de Jesús Sepúlveda Areiza, Elvar Solano  Rodríguez    y   Daniel  Velásquez  Villamizar,  a fin de rebatir la decisión  absolutoria   en  punto  del  delito  de  concierto  para  delinquir.   

Por   su  parte,  en  el  segundo  cargo,  encanimado   a  contrarrestar  la  absolución  por  el  ilícito  de  secuestro  extorsivo,   también   se   denuncian  yerros  en  la  valoración  probatoria,  concretamente  en punto de las declaraciones de Jesús  Antonio  Alba  Martínez,  Dagoberto  Colmenares Uribe, Hugo Alexander Combariza  Muñoz,  Hugo  Antonio  Combariza  Rodríguez,  Yonis  Manuel González, Gonzalo  Laguado  Osorio,  Jorge Iván Laverde Zapata, Armando Rafael Mejía Guerra, Alix  Sofía  Muñoz de Combariza, Óscar Ferney Sánchez Sánchez, Golfan Javier Cruz  Rubio,  Ever  de  Jesús  Sepúlveda  Areiza,  Neida Ofelia Henao, Pedro Antonio  Palencia       Pérez,      Leonidas      Orjuela      Salazar      y  Eivar Solano  Rodríguez.   

         Igual  situación  se verifica con respecto al libelo aportado   por  el  Procurador  92  Judicial  Penal  II  en  el  único  cargo  que edifica  contra  la  sentencia  de la  Sala   Penal  de  Conjueces  del   Tribunal  de  Cúcuta  cuyo estudio compete ahora  acometer,   al  plantear  yerros  en  la  ponderación  de  los  testimonios  de  Luis  Hernando  Angarita  Mendoza, Edwin Arias Rivas,  Pedro  Enrique  Bautista  Carreño, Jorge Iván Laverde Zapata, Pedro Jose Nossa  Gómez,  Leonidas  Orjuela  Salazar, José Reinaldo Ramírez Ortega y         Daniel        Velásquez  Villamizar,  con  el  fin  de que se deje incólume la  sentencia  de primera instancia por cuyo medio se condenó a los acusados por el  delito de concierto para delinquir.   

         Y,  finamente,  también sucede lo mismo en lo atinente a la demanda  allegada   por   la   parte  civil  constituida  por  la  víctima  Hugo  Antonio  Combariza  Rodríguez,  en  tanto  de  igual  forma se postulan errores en la valoración de las pruebas; en  particular,  de los testimonios de Jesús Antonio Alba  Martínez,  Rolando  Enrique  Bayona Cárdenas, Hugo Alexander Combariza Muñoz,  Golfan  Javier  Cruz  Rubio,  Benjamín  Eugenio,  Yonis Manuel González, Neida  Ofelia  Henao,  Gonzalo  Laguado  Osorio,  Jorge  Iván  Laverde Zapata, Armando  Rafael  Mejía  Guerra,  Alix  Sofía  Muñoz  de  Combariza,  Pedro José Nossa  Gómez,  Leonidas  Orjuela  Salazar,  Ciprián  Manuel Palencia González, Pedro  Enrique   Palencia    Pérez,    Luis   Francisco  Rodríguez  Blanco,  Óscar  Ferney   Sánchez   Sánchez,   Ever  de  Jesús  Sepúlveda  Areiza,  Luz  Marina  Sierra  Espítia,  Eivar  Solano      Rodríguez,      Albeiro     Valderrama     Machado     y         Daniel        Velásquez  Villamizar,  entre  otras,  tras  lo  cual depreca se case el fallo absolutorio de  segundo  grado  y, en su lugar, se mantenga la sentencia condenatoria de primera  instancia   por   los   delitos   de   secuestro   extorsivo  y  concierto  para  delinquir.   

         Como  se  puede  advertir,  entonces,  la  prueba  que sopesaron los  Magistrados  en la sentencia de casación del 6 de diciembre de 2012 también es  ponderada  en  el  fallo  absolutorio  de  segunda  instancia  contra el cual se  interpuso  el  recurso  de  la  misma naturaleza que corresponde ahora resolver,  amén  de  que su valoración es cuestionada, como se acaba de ver, a través de  las  demandas  de casación allegadas para sustentarlo, lo cual determina que la  opinión  extraprocesal  inicial resulte vinculante y los inhabilita, conforme a  la    causal    de    impedimento    invocada,   para   conocer   del   presente  asunto.   

         En  tales  condiciones,  esta Sala declarará fundado el impedimento  manifestado   por   los  doctores  los  H.  Magistrados  JOSÉ  LEONIDAS  BUSTOS  MARTÍNEZ,  JOSÉ  LUIS  BARCELÓ  CAMACHO,  FERNANDO  ALBERTO CASTRO CABALLERO,  GUSTAVO  ENRIQUE  MALO  FERNÁNDEZ, LUIS GUILLERMO SALAZAR OTERO y JAVIER ZAPATA  ORTIZ y dispondrá sean sustraídos del conocimiento del asunto.   

iii)  Del  impedimento  expresado  por  el  conjuez   CARLOS   ROBERTO  SOLÓRZANO GARAVITO:   

         Como  primera medida se ha de reseñar que la presente actuación se  rige  por  la Ley 600 de 2000, en virtud de lo cual desacertado dimana pretextar  una causal de impedimento de la Ley 906 de 2004.   

         No  obstante,  como  el  contenido  del  motivo  de  inhabilitación  comprendido  en  el  numeral  4  del  artículo  56  de  la  Ley  906 de 2004 es  prácticamente    igual   al   del   numeral   ídem  del  artículo 99 de la Ley 600, salvo en el uso en el  primero  de  la  expresión  “partes”,  por  la  de  “sujetos  procesales”  que  se  utiliza en el segundo, lo cual se explica por  la  naturaleza  diversa  de  los dos sistemas de enjuiciamiento así como por el  rol  que  desempeñan quienes allí intervienen, se entenderá que el H. Conjuez  persigue    excusarse    en    el    previsto   en   la   última   normatividad  adjetiva.   

         Elucidado  lo  anterior, reitérese que dicha causal de impedimento,  derivada,  por  una  parte,  de  la opinión previa extraprocesal, debe ostentar  carácter  vinculante y sustancial frente al asunto que corresponde abordar, tal  como  se  ahondó  en  el  acápite  inmediatamente  anterior,  de  modo  que es  indispensable  para quien la invoca concretar sus términos para así valorar si  reviste  tal  entidad; empero, como el H. Conjuez no cumple con tal presupuesto,  exponiendo   simplemente   que  intercambió  opiniones  y  conceptos  con  otro  profesional  -socio  de  su  oficina-  que  actúa con él en el proceso por los  hechos  de  la  Dirección  Nacional  de  Estupefacientes, los cuales no guardan  relación  con el sub lite ni  tampoco   se   preocupa   por   evidenciar   su   nexo,   no   se   acogerá  su  pretensión.   

         Ahora,  tampoco  se configura la causal frente a la otras hipótesis  que  contiene,  referidas  a  haber  sido  apoderado,  defensor o contraparte de  alguno  de  los  sujetos  procesales  de esta actuación, cuando da cuenta de un  nexo  indirecto  con  uno  de los defensores, quien a su vez es suplente de otro  -su  socio  de  oficina-  que  junto  con  él  actuó  en  el  referido proceso  “por  los  hechos  de  la  Dirección  Nacional  de  Estupefacientes”   y   no   por   razón   de  esta  actuación.              

Por lo expuesto, se declarará infundada la  causal  de  impedimento  invocada  por  el  H. Conjuez CARLOS ROBERTO SOLÓRZANO  GARAVITO.     

Finalmente, en procura del equilibrio en el  reparto  y  con  el fin de hacer la respectiva compensación de procesos, según  Acuerdo  de  Sala,  se  dispondrá  el  envío  de  un  expediente de las mismas  características  de  este  Despacho  al  del  doctor  FERNANDO  ALBERTO  CASTRO  CABALLERO.   

En mérito de lo expuesto, la CORTE SUPREMA  DE JUSTICIA, Sala de Casación Penal,   

RESUELVE   

1.  RECHAZAR  la  recusación  promovida por el  defensor   del   procesado   CARLOS  ALBERTO  ACEVEDO  LIÉVANO.    

2.    DECLARAR   FUNDADO   el  impedimento  conjunto  expresado  por  los  H. Magistrados JOSÉ  LEONIDAS  BUSTOS MARTÍNEZ, JOSÉ LUIS BARCELÓ CAMACHO, FERNANDO ALBERTO CASTRO  CABALLERO,  GUSTAVO  ENRIQUE  MALO  FERNÁNDEZ,  LUIS  GUILLERMO SALAZAR OTERO y  JAVIER  ZAPATA  ORTIZ,  para conocer del recurso de casación interpuesto contra  la  sentencia  dictada el 12  de  junio  de  2012  por  una  Sala  Penal de Conjueces del Tribunal Superior de  Cúcuta,   de   acuerdo   con   los   argumentos   expuestos   en   la  anterior  motivación.   

3.  SEPARAR,  en  consecuencia,  del  conocimiento  del  presente  asunto,  a los Magistrados cuyo  impedimento se acepta.   

4.   DECLARAR   INFUNDADO   el  impedimento  expresado  por H. Conjuez CARLOS ROBERTO SOLÓRZANO  GARAVITO,   para  conocer  del  mismo  asunto,  por  las  razones  expuestas  en  precedencia.   

5.   PASAR  en  compensación  un  proceso  de  las  mismas  características del Despacho de la  Doctora  MARÍA  DEL  ROSARIO  GONZÁLEZ  MUÑOZ  al del doctor FERNANDO ALBERTO  CASTRO CABALLERO, para preservar equilibrio en el reparto.   

Contra  esta  decisión  no procede recurso  alguno.   

Comuníquese y cúmplase.  

GUILLERMO          ANGULO  GONZÁLEZ             MARÍA    DEL  ROSARIO GONZÁLEZ MUÑOZ   

                 Conjuez                                                      

ABEL  DARÍO GONZÁLEZ SALAZAR                    RAMIRO    ALONSO    MARÍN    VÁSQUEZ                                                                                                                                                                                       Conjuez                                                                                 Conjuez   

JULIO ANDRÉS SAMPEDRO ARRUBLA                           RICARDO POSADA MAYA   

               Conjuez                                                           Conjuez   

NUBIA  YOLANDA  NOVA  GARCÍA   

           Secretaria   

    

1 Fol. 1.259 del cuaderno No. 5  del Tribunal.    

2  Decisión   en   la   que   no   intervino   la   Magistrada   Ponente  de  esta  providencia.   

3  Págs. 60-61 del fallo de segundo grado.   

4  Págs.           74-75          ibídem.   

5 Auto  de marzo 7 de 2007, rad. 26853.     

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