41356(03-07-13)

2013

Asistente Jurídico Inteligente

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    CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

SALA   DE   CASACIÓN  PENAL   

Magistrada Ponente:  

MARÍA  DEL  ROSARIO  GONZÁLEZ  MUÑOZ   

Aprobado Acta No. 208  

Bogotá D.C., julio tres (3) de dos mil trece  (2013).   

VISTOS  

Se pronuncia la Corte sobre la admisibilidad  de   la   demanda  de  casación  presentada  por  la  defensa  de  JOSÉ   RAFAEL   SARMIENTO   PACHECO   y  JOSÉ   DEL  CARMEN  CORONADO  VAQUERO  contra  la sentencia proferida el 27 de febrero del año en curso, a  través  de  la  cual  el Tribunal Superior de Barranquilla revocó el subrogado  del  artículo  38 del Código Penal concedido en el fallo dictado el 7 de junio  de  2012  por el Juzgado Quinto Penal del Circuito de esa ciudad, por cuyo medio  los  condenó  a  61.2  meses  de  prisión  y  multa  de 127.8 S.M.L.M.V., como  coautores  de  los punibles de usurpación de derechos de propiedad industrial y  derechos  de  obtentores  de  variedades vegetales e imitación o simulación de  alimentos, productos o sustancias.   

HECHOS Y ANTECEDENTES RELEVANTES  

          El  27  de  enero  de  2012  las  autoridades  allanaron el inmueble  ubicado  en  la calle 40 No. 39-29, local 1, de la ciudad de Barranquilla, donde  funcionaba  una  imprenta  clandestina  de cajas y estampillas para licor. En el  lugar   fueron   capturados  JOSÉ  RAFAEL  SARMIENTO  PACHECO  y  JOSÉ DEL CARMEN  CORONADO   VAQUERO,  a  quienes  se  les  encontraron  troqueles,  planchas,  etiquetas   y  cajas  de  los  siguientes productos:  Fercovit, Vitacerebrina, Kenopodio, Microginon Suave,  Centrum  Tónico  Cerebral,  Decadrón  Solución,  Amaril,  Tienan, Aguardiente  Antioqueño,   Reseptin,   Dolex   Gripa,  Berodual,  Lomotil,  Surbantalexotan,  Nupavin,     Enterogermina,    entre    otros.    

Con  fundamento en los anteriores hechos, el  28  de  enero  de  2012  la Fiscalía imputó a los capturados la coautoría del  concurso  de  delitos  de  usurpación  de  derechos  de  propiedad industrial y  derechos  de  obtentores  de  variedades vegetales e imitación o simulación de  alimentos,  productos  o  sustancias,  cargos aceptados  por los procesados.   

          En   consecuencia,   el   proceso  fue  remitido  a  la  judicatura,  correspondiéndole  al Juzgado Quinto Penal del Circuito de dicha ciudad, que el  11  de  abril  siguiente  aprobó el allanamiento y emitió sentido del fallo de  carácter  condenatorio;  el 7 de junio de 2012, dictó sentencia acorde con los  cargos aceptados.   

Contra  tal  determinación  el apoderado de  víctimas  interpuso  recurso de apelación respecto de la prisión domiciliaria  dispuesta  en  el  fallo,  el  cual  fue  resuelto  por  el Tribunal Superior de  Barranquilla  el  27  de febrero de 2013 revocando el numeral cuarto de la parte  resolutiva  de  la sentencia, relativo al subrogado del artículo 38 del Código  Penal.    

En desacuerdo con la providencia anterior el  defensor  de los procesados presenta demanda de casación, aprestándose la Sala  a estudiar la admisibilidad del libelo correspondiente.   

LA DEMANDA  

         

          El  censor  propone  dos  cargos:  El  primero  con fundamento en el  artículo  181-1   de  la Ley 906 de 2004, por violación directa de la ley  sustancial  por  falta de aplicación de los cánones 2, 11 y 137 del Código de  Procedimiento   Penal.   El   segundo,   con   apoyo   en   la  causal  tercera,  “por  falta  de  aplicación  del artículo 38, por  haber   incurrido   parcialmente   en   la   causal   primera  y  el  manifiesto  desconocimiento  de las reglas de producción y apreciación sobre la cual se ha  construido la sentencia”.    

          Respecto  de  la  primera  censura  plantea  que su propósito no es  desestimar  la  intervención  de  las  víctimas  en  el  proceso  penal  ni su  legitimidad  para  interponer  recursos  contra  las  decisiones  judiciales del  operador  de  instancia.  Sin  embargo,  agrega, el Tribual no consideró que al  apoderado  de  los  laboratorios  no  le  asistía interés para perseguir a los  sancionados  en cuanto al otorgamiento del subrogado de la prisión domiciliaria  porque  con  el fallo condenatorio había obtenido satisfacción de los derechos  de justicia, verdad y reparación.   

          Lo  anterior, además, porque el representante de víctimas orientó  el  recurso  a  hacer  más  gravosa la situación de los procesados, tomando el  recurso  a  manera  de  retaliación,  sin  demostrar  ninguna  transgresión al  principio de legalidad.   

De otra parte, considera, el Tribunal omitió  ponderar  el  interés  de  los  impugnantes  frente  al de los procesados y sus  hijos,  producto  de  lo  cual  modificó  el  lugar  de cumplimiento de la pena  dispuesto   por   el   fallador   a  quo, sin que hubiera lugar a ello.   

          Frente  al segundo reproche afirma que el Tribunal no tuvo en cuenta  la  naturaleza  premial  del  sistema acusatorio al referirse a los presupuestos  del  artículo 38 del Código Penal. Así mismo, se confundió en la evaluación  de  las  motivaciones  consignadas  en  el  fallo  de  primer  grado  y  omitió  considerar   integralmente   el  traslado  del  artículo  447  del  Código  de  Procedimiento  Penal, en especial lo manifestado por el delegado de la Fiscalía  que  dejó  al  arbitrio  del  juzgador  la  concesión del subrogado porque los  procesados   estaban   identificados  y  tenían  arraigo  familiar.                                          

          A   continuación  pregunta  si  lo  formal  debe  primar  sobre  lo  sustancial,  máxime  cuando  los centros carcelarios, en razón del caos que en  ellos  impera,  son  lugares donde se vulneran los derechos fundamentales de los  internos,  resultando  desproporcionado  negar  el beneficio, pues, además, con  ello  se  viola la ley sustancial por exclusión evidente del artículo 32-4 del  Código   Penal   y   aplicación   indebida   del  artículo  286  ibídem.   

         

En consideración de lo anterior, pide casar  el   fallo   impugnado  y,  en  su  lugar,  dejar  incólume  la  sentencia  del  a   quo,   ratificando  la  prisión domiciliaria otorgada en esa instancia.    

CONSIDERACIONES DE LA CORTE  

Para  que  la  demanda  de  casación  sea  admitida,  acorde  con las previsiones de la Ley 906 de 2004, resulta imperativo  el  cumplimiento  de  una  serie  de  presupuestos orientados a que contenga una  exposición  lógica  y  debidamente  argumentada,  como  así  se desprende, en  primer  lugar,  de  lo normado en el inciso segundo del artículo 184, según el  cual,   

“No   será  seleccionada,  por  auto  debidamente motivado que admite recurso de insistencia  presentado  por  alguno  de  los  magistrados  de  la  Sala  o por el Ministerio  Público,  la demanda que se encuentre en alguno de los siguientes supuestos: Si  el   demandante  carece  de  interés,  prescinde  de  señalar  la  causal,  no  desarrolla  los  cargos de sustentación o cuando de su contexto se advierta que  no   se   precisa  del  fallo  para  cumplir  algunas  de  las  finalidades  del  recurso”.   

E,  igualmente,  de  lo  advertido  en  el  artículo  183 del mismo estatuto, conforme al cual el recurso extraordinario de  casación  se  interpondrá mediante demanda “que de  manera    precisa   y   concisa   señale   las   causales   invocadas   y   sus  fundamentos”.   

A   los   criterios  contenidos  en  estas  disposiciones,  se  suma  la  necesidad  de  proferir  el fallo con el objeto de  cumplir  alguno  de  los  fines  del  recurso  referidos en la última parte del  segundo  inciso  del  mencionado  artículo  184  de  la misma codificación, al  señalar    que    también    se   inadmitirá   la   demanda   “cuando  de  su  contexto se advierta fundadamente que no se precisa  del  fallo  para  cumplir  alguna  de  las  finalidades  del recurso”.   

Es decir que con la Ley 906 de 2004 adquieren  significativa  importancia  los  fines  del recurso, hasta el punto de que en el  inciso   siguiente   de   la   misma  preceptiva,  se  establece  que  la  Corte  “atendiendo   a   los   fines   de  la  casación,  fundamentación  de  los  mismos,  posición del impugnante dentro del proceso e  índole  de  la  controversia  planteada,  deberá  superar  los  defectos de la  demanda para decidir de fondo”.   

Lo  anterior  conduce a la consideración de  que  aún si la demanda de casación no reúne los presupuestos de orden lógico  o  argumentativo  para  su  admisibilidad  pero la Sala advierte la necesidad de  proferir  fallo  de fondo con el objeto de garantizar sus fines, se superará el  escollo  para  entrar  a  su  estudio  de  fondo.  Del  mismo  modo es viable la  hipótesis  contraria,  esto es, en tanto se privilegian esos factores sobre las  exigencias  formales,  también  en  los  casos  en  que  la demanda satisfaga a  cabalidad  dichos  presupuestos  pero  no  se  hace  necesario proferir fallo de  fondo, se procederá a su inadmisión.   

Esta  concepción  teleológica  del recurso  también  ha  llevado  a  exigir  que,  para  su admisión, la demanda señale y  demuestre  la  necesidad  del pronunciamiento de fondo para satisfacer alguno de  sus  fines,  no  otros  que  los  previstos  en  el  artículo  180 del estatuto  procesal.   

Siendo ello así, la Sala observa, en primer  lugar,  que  el  libelo  examinado  guarda  silencio en torno a la finalidad del  recurso,  por  manera  que  incumple  la  carga  argumentativa  mínima  de este  instrumento,  motivo  suficiente  para  inadmitir  la  demanda,  pues  no otorga  ninguna  razón  para  persuadir  a  la  Corte  sobre la necesidad de abordar la  problemática  planteada.  Así,  no  señala  si  es  necesaria  para lograr la  efectividad  del  derecho  material,  el  respecto  de  las  garantías  de  los  intervinientes,  la reparación de los agravios inferidos a estos o si lo que se  pretende es la unificación de la jurisprudencia.   

No obstante la falencia anotada, se procede a  revisar  los  cargos  propuestos  a  efectos  de  constar  si están presentados  conforme  a  las  reglas  lógicas  y  de  debida  sustentación  y si, además,  ostentan  la relevancia necesaria que imponga superar los defectos de la demanda  para decidir de fondo.    

   

Primer     cargo,     “presunta  violación  directa  de  la  ley  sustancial por falta de  aplicación   de  los  cánones  2,  11  y  137  del  Código  de  Procedimiento  Penal”   

          Con  fundamento  en  la  causal  primera de casación, el recurrente  acusa  al  Tribunal  de  violar  en  forma  directa la ley al omitir   considerar  que    a   las    víctimas    no   les  asistía  interés  para cuestionar  la  concesión  del subrogado de la prisión domiciliaria  porque  con  el fallo condenatorio habían  obtenido  satisfacción  de  los  derechos  de justicia, verdad y  reparación.   Así   mismo,   porque   no  ponderó el derecho de los procesados  y  de  sus hijos al modificar el lugar del cumplimiento de la pena dispuesto por  el  fallador  a quo, sin que  hubiera lugar a ello.   

         Pues  bien,  la  causal  primera  de  casación  se  refiere  a  la  violación  directa  de  la  ley,  la  cual  se  concreta  cuando a partir de la  apreciación  de  los  hechos  legal  y  oportunamente  acreditados  dentro  del  diligenciamiento,  los falladores omiten aplicar la disposición que se ocupa de  la   situación   en   concreto,  en  cuanto  yerran  acerca  de  su  existencia  (falta  de  aplicación  o  exclusión   evidente),   realizan   una   equívoca  adecuación  de  los  hechos  probados a los supuestos que contempla el precepto  (aplicación  indebida), o  le  atribuyen a la norma un sentido que no tiene o le asignan efectos diversos o  contrarios    a    su   contenido   (interpretación  errónea).   

         En  tal  caso,  sin  importar la especie de quebranto directo de la  preceptiva  sustancial,  el yerro de los juzgadores recae sobre la normatividad,  circunstancia  que  ubica  el  debate en un ámbito estrictamente jurídico, sea  porque  se  dejó  de  lado  el  precepto regulador de la situación específica  demostrada,  ora  porque  el hecho se ajusta a una disposición estructurada con  supuestos   distintos  a  los  establecidos,  o  bien,  porque  se  desborda  el  entendimiento  propio de la norma aplicable al caso concreto, todo lo cual exige  del   censor   la   aceptación   de  la  realidad  fáctica  declarada  en  las  instancias.   

         Por   tanto,  no  se  debate  allí  la  actividad  probatoria  ni su ulterior ponderación por parte de los funcionarios  judiciales,  pues para emprender la censura de la validez de las pruebas o de su  apreciación,  el  legislador ha establecido como causal la violación indirecta  de  la ley sustancial, en cuanto su infracción se produce de manera mediata, de  conformidad  con  las diversas modalidades de errores en que pueden incurrir los  sentenciadores en tal materia.   

         Siendo  ello  así, la Sala encuentra que  el         libelista        incumplió  la  carga  procesal  de  sustentar  adecuadamente   el  cargo,  pues   aunque  menciona  la  falta  de  aplicación  de  los artículos 2, 11 y 137  del  Código  de  Procedimiento  Penal,  no  precisa  cómo  y  porqué razón se  concretó  el  yerro.  De  esta  forma,  el   reproche  queda  reducido a un simple  enunciado    sin    la  obligatoria   explicación  que  permita  evidenciar  por     qué   las  normas    presuntamente  omitidas   estaban         llamadas   a   regular  el  caso   y   de   qué   manera  se       ajustan       a       los      supuestos      fácticos     declarados     en    la  sentencia.      

         Adicionalmente,   se  advierte  que  el  reparo  no  propone     un    debate    exclusivamente    jurídico  en  tanto  se  limita a cuestionar el  proceso   de   valoración  probatoria  expresada  en  el  fallo  en punto del  factor  subjetivo  del subrogado producto del cual el  Tribunal     llegó  al  convencimiento  de  la  necesidad  de  revocar  el  beneficio  otorgado  por  el  a quo.   

        Así,           nótese     cómo    el    libelista  afirmó  que,   “el  magistrado  en  sede  de apelación dice dentro de su providencia que el juez de  primera  instancia  referenció la existencia de unos  infantes  de quienes no se precisan sus identidades, pero que la víctima jamás  negó  la  existencia  de  estos  niños,  bajos  estas circunstancias puntuales  el  honorable  magistrado además de circunscribirse  solo   (sic)   a   los  requisitos  formales  y  exigencias normativas, debió haber realizado un juicio  de  proporcionalidad  entre  los  intereses  de  las  víctimas  y  los derechos  fundamentales   de   los   condenados   y   de   los   niños   en   estado   de  infancia”.   

        De  esta  manera, el cargo sólo  refleja  la  inconformidad  del  casacionista  con  la determinación del Tribunal de  revocar     el    beneficio    de    prisión    domiciliaria,   pero   no  constituye   un   reproche   de  orden  estrictamente   jurídico  como  lo  impone  la  causal  invocada.  En  otros  términos,  el  reparo  cuya  admisibilidad  se  estudia,   no  propone  un  asunto  de  contenido  jurídico  –  conceptual;  por el contrario, se  encamina  a  deplorar  que  el  ad  quem,  producto  de  una errada valoración  probatoria,         haya         invocado el subrogado del artículo 38  del Código Penal.   

        Con      el      referido      proceder,      el      demandante  se  sustrae  de  la  obligación  dispuesta  por el  legislador  de  exigir  a los recurrentes que el libelo contenga “de   manera  precisa  y  concisa  las  causales  invocadas  y  sus  fundamentos”,  pues no explica por qué postula la  causal  primera  de  casación  y,  menos  aún,  ajusta  su  desarrollo  a  las  exigencias que le son propias.   

         

        Lo   anterior   aun   considerando  la  censura              referida  a la supuesta omisión del Tribunal  de  examinar  el interés  de    las   víctimas   para   cuestionar   el  otorgamiento    del    subrogado,    pues si bien  menciona  los  artículo  2,  11 y 137 del Código de  Procedimiento   Penal,  relativos  a  la  libertad,  derechos  de  las  víctimas e intervención de las  mismas   en   el   proceso  penal,  no  vincula          cada  una de  esas  normas   con  el  yerro   que   atribuye   al   ad   quem.     Es     más,    ni  siquiera explica el contenido de los  preceptos  y  porqué las  víctimas  no tendrían la  facultad  de  impugnar  el  subrogado a la  luz  de las normas citadas,  por  manera  que el reproche   carece  del  más  mínimo  soporte    argumental.   

        Las    anteriores    falencias   lógicas   imponen   inadmitir    el    reparo,  pues  pese  a  que  se plantea  la  violación  directa de la ley, el censor encaminó su  esfuerzo  a  atacar  de manera imprecisa la valoración probatoria efectuada por  el  Tribunal al  revocar  la  prisión domiciliaria,  olvidando  que  la  causal  invocada  comporta la proposición de un problema de  raigambre    netamente    jurídica   sin  incluir  cuestionamientos  a  los  hechos    y    a   la  ponderación     probatoria     definidos     en     la    sentencia.   

          Segundo  cargo,  “falta de aplicación  del  artículo  38,  por  haber incurrido parcialmente en la causal primera y el  manifiesto  desconocimiento de las reglas de producción y apreciación sobre la  cual   se   ha   construido   la  sentencia”    

        El    actor    opta    por    invocar   la   causal   tercera  de  casación  del  artículo  181    de   la   Ley  906  de  2004  por  violación indirecta de la ley  sustancial  derivada  de  errores  en la apreciación de las pruebas, sobre cuya  naturaleza,   modalidades   y   presupuestos   para  tenerlos  como  debidamente  demostrados se ha pronunciado la Sala reiteradamente.   

         

        Ante        todo,        precísese        que        el             motivo       invocado   se  presenta  por  la  incorrecta  apreciación  probatoria,  derivada  de  los  denominados  errores de hecho y de  derecho.  Los  primeros  se  originan  en  falsos  juicios de existencia, falsos  juicios  de  identidad  y  falsos  raciocinios;  los  segundos, por su parte, en  falsos juicios de legalidad y de convicción.   

        Siendo  ello así, la Sala advierte que  el   demandante   no  satisface  los  presupuestos  de  claridad,  precisión  y  coherencia  exigidos  por  la ley para el recurso de casación, en tanto incurre  en las siguientes falencias que dan al traste con su aspiración:   

        En  primer  lugar,  aunque se  apoya  en  la  causal tercera de casación, relativa a errores  manifiestos   en   la  apreciación    de    la   prueba,   en    la   enunciación   y      en      el      desarrollo   del  cargo  se  incluye  la  falta  de  aplicación  del  artículo  38  del  Código Penal, reparo        propio  de  la  causal primera, relacionada  con  la  violación  directa  de la ley. Con  ello,  el      libelista      infringe     el      principio      de      no  contradicción  en virtud  del     cual     en     los     eventos     donde     se     reprocha la comisión de varios errores en la  sentencia,  deben  formularse de manera separada, en  aras  de la claridad, precisión y coherencia. En ese orden, no era factible que  en     el     mismo     cargo    el    censor    pregonara    la    vulneración directa e indirecta de la ley.   

        En  el mismo error incurre el libelista  cuando    aduce   la  exclusión  evidente  del artículo 32-4 del Código  Penal  y  la  aplicación  indebida   del   artículo  286  ibídem,    máxime    cuando   no   otorga  la  más  mínima  explicación  sobre  cómo   y   por   qué   se  configuró el yerro. Por demás, la  cita  de esas normas           resulta   descontextualizada    porque    la    primera    se    refiere   a   una   causal   de   ausencia   de  responsabilidad  y  la  segunda al delito de falsedad  ideológica   en  documento  público,  institutos  jurídicos  que no guardan  relación con     el    subrogado    examinado.   

        De  otra  parte, el censor no  precisa  la  vía por la cual el fallador de segunda instancia  habría   incurrido   en  la  errónea  apreciación  probatoria,   esto   es,   si   ello   sucedió por la comisión de  yerros  de  hecho o de       derecho      y,  en   particular,   si  se                  originaron  en  falsos  juicios  de  existencia,  falsos  juicios  de  identidad,   falsos   raciocinios  o  en  falsos  juicios  de legalidad  o        de  convicción.   

        En   ese   orden,   el  libelo  sólo  contiene          las        manifestaciones  de  inconformidad  del  defensor  frente  a la determinación del    ad  quem       de       revocar       la  prisión  domiciliaria,  pero  no  constituye  un juicio lógico con la potencialidad de  derruir   la  presunción  de  acierto  y  legalidad  que   asiste   a   las  sentencias ejecutoriadas.   

        Con  todo,  presumiendo  que  su  reparo  se  dirige a censurar la  valoración  probatoria  efectuada por el Tribunal a partir de la cual encontró  procedente    revocar    el   subrogado,   lo   cierto  es  que  no    cumplió    con   la  carga  argumentativa  propia del  falso  raciocinio,  pues  ni  siquiera  individualizó  los  medios probatorios respecto de los cuales predica el yerro.   

        Así  mismo,  no efectuó el análisis  de  cada una de las pruebas valoradas erróneamente, por cuyo medio determinara,  i)  qué  dice el elemento  probatorio,  ii)  qué  se  infirió  de  él en la sentencia, iii) cuál fue el  mérito  otorgado,  iv) cuál fue la regla de la experiencia, de la lógica o de  la  ciencia  desconocida,  v)  cuál  debió ser la consideración correcta, vi)  qué  norma  de  derecho  sustancial,  de forma indirecta, se excluyó o aplicó  indebidamente  y,  vii)  cuál  es la trascendencia del error.      

        En  vista  de  las  falencias mencionadas y dado que la demanda de  casación  no  corresponde  a  un  alegato  de libre confección donde se puedan  plasmar   enunciados   inexplicados,   alejados   de   las   reglas  lógicas  y  argumentativas  propias  del recurso extraordinario, la Corporación inadmitirá  el  libelo  de  acuerdo  con  lo  dispuesto en el artículo 184 de la Ley 906 de  2004,   pues  en  virtud  del  principio  de  limitación  propio  del  trámite  casacional,   la   Corte   no   se   encuentra  facultada  para  enmendar  tales  equívocos.   

        Además,  porque  no  se  observa,  con  ocasión  de la sentencia  impugnada  o  dentro del curso de la actuación procesal, violación de derechos  o  garantías  de  los  acusados,  como para adoptar la decisión de superar los  defectos  de  la demanda y decidir de fondo, según lo dispone el inciso 3º del  artículo 184 de la citada legislación.   

          En  mérito  de  lo  expuesto, la CORTE SUPREMA DE JUSTICIA, SALA DE  CASACIÓN PENAL,   

RESUELVE   

        INADMITIR        el       libelo  casacional   presentado   por   el  defensor  de  los  procesados    JOSÉ    RAFAEL   SARMIENTO   PACHECO  y  JOSÉ DEL CARMEN CORONADO  VAQUERO,   por   las   razones   expuestas   en   las  consideraciones precedentes.   

De  conformidad con el artículo 184 de la  Ley   906   de   2004,   es   facultad   del   demandante  elevar  petición  de  insistencia.   

Notifíquese y cúmplase.  

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ  

JOSÉ  LUIS  BARCELÓ  CAMACHO                                          FERNANDO ALBERTO CASTRO CABALLERO   

MARÍA   DEL  ROSARIO  GONZÁLEZ  MUÑOZ                    GUSTAVO ENRIQUE MALO FERNÁNDEZ   

LUIS  GUILLERMO SALAZAR OTERO                                                    JAVIER ZAPATA ORTÍZ   

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria    

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