41208(25-04-13)

2013

Asistente Jurídico Inteligente

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    CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

SALA   DE   CASACIÓN  PENAL   

Magistrada:  

MARÍA   DEL   ROSARIO  GONZÁLEZ MUÑOZ   

Bogotá D.C., veinticinco (25) de abril de dos  mil trece (2013).   

VISTOS  

Con  fundamento  en  lo  dispuesto  en  el  artículo  7º de la Ley 1095 de 2006, procede la suscrita Magistrada a resolver  la  impugnación  interpuesta  contra  la  providencia  del  pasado  16 de abril  proferida  por  una  Magistrada  del Tribunal Superior de Pasto, por medio de la  cual  negó  por  improcedente  la  acción  de habeas  corpus  promovida por ADOLFO  GUILINTON  VARGAS  MUÑOZ  condenado  por el delito de  extorsión   en   grado  de  tentativa,  quien  asegura  tener  derecho  a la libertad por cumplimiento de la  pena impuesta.   

ANTECEDENTES  

1.  Mediante fallo del 9 de febrero de 2011,  el   Juzgado   Cuatro   Penal   Municipal   de  Pasto  condenó  a  VARGAS  MUÑOZ a treinta y ocho (38) meses  y  doce  (12)  días  de  prisión, así como al pago de multa equivalente a 160  salarios  mínimos  legales mensuales vigentes en calidad de autor del delito de  extorsión  en  grado de tentativa, a través de proveído en el cual además le  fue  negada  la  suspensión  condicional de ejecución de la pena y la prisión  domiciliaria;  el cual fue confirmado integralmente el 11 de mayo de 2011 por el  ad  quem  al  resolver  el  recurso de apelación interpuesto.    

          2.  Por  medio  de auto del 18 de febrero de 2013, el Juzgado 3° de  Ejecución  de  Penas  y  Medidas  de  Seguridad de Pasto redimió por trabajo a  favor  del  sentenciado  un  equivalente  a  dos  (2) meses y siete (7) días de  prisión,  al  tiempo que declaró un descuento de treinta y cuatro (34) meses y  veintidós (22) días del total de la sanción impuesta.   

FUNDAMENTOS DE LA ACCIÓN  

          Considera  el  actor  que  entre  tiempo físico en privación de la  libertad  (treinta  y  ocho  (38)  meses  y  doce  (12) días) y el redimido por  trabajo  y  estudio  ya cumplió la totalidad de la pena impuesta por el Juzgado  4°  Penal  Municipal de Pasto, pero debido a la omisión del Instituto Nacional  Penitenciario  y  Carcelario  de disponer el envío de todos los certificados de  cómputo  de tiempo al Juzgado que ejecuta y vigila su sanción, las redenciones  de pena no reflejan la realidad.   

          Con  base en lo expuesto, invoca el contenido del artículo 30 de la  Constitución  Política  y reclama el otorgamiento inmediato de su libertad por  cumplimiento  total de la sanción establecida en el fallo del Juzgado 4° Penal  Municipal de Pasto.   

         

PROVIDENCIA IMPUGNADA  

Una Magistrada del Tribunal Superior de Pasto  decidió,  mediante providencia del pasado 16 de abril negar por improcedente la  referida   solicitud   de  habeas  corpus,  al  considerar  que  de  acuerdo  a  lo  informado en el presente  trámite,  si  bien es cierto que el INPEC no ha remitido al Juzgado ejecutor de  la  sanción  el  último certificado de cómputo por actividades intramurales y  estudio  para  efectos  de  redención  de  pena,  efectuada  la suma del tiempo  contenido  en  tal  documento  más  el  periodo  en  privación  efectiva de la  libertad,  se  advierte  que  el  condenado  aún  no  ha alcanzado a cumplir la  totalidad de la sanción impuesta.   

          Así   las   cosas,  concluyó  que  las  actuaciones  judiciales  y  decisiones  adoptadas al interior del proceso adelantado en contra del nombrado,  se  encuentran  ajustadas  a  los  preceptos  legales y constitucionales, de tal  suerte  que no existe fundamento alguno para atribuir ilegalidad a la privación  de  libertad  que  en  la  actualidad soporta el actor.              

LA IMPUGNACIÓN  

         Al  momento  de  ser  notificado  de la decisión por cuyo medio fue  negado   el   habeas   corpus,   el   actor   anotó  la  expresión  “apelo”,  sin hacer explícitas las  razones de su disentimiento.   

CONSIDERACIONES DEL DESPACHO  

Corresponde a la Magistrada que aquí provee  desatar  la  impugnación  interpuesta  contra  la  providencia del 1° de marzo  último,  conforme lo dispone el artículo 7º de la Ley 1095 de 2006, en cuanto  esa  norma  establece  que  cuando  el  superior  jerárquico  del  a  quo  es  un  juez plural el recurso lo  debe  sustanciar  y  decidir  uno  de los magistrados  integrantes  de la respectiva Corporación, quien para tales efectos actúa como  juez individual.   

En  primer  lugar,  cabe  advertir  que  la  ausencia  de  sustentación  del  recurso de apelación no constituye obstáculo  para  resolver  la  alzada  planteada,  porque  se  trata  del  ejercicio de una  garantía  y  acción  constitucional  orientada  a  la  protección del derecho  fundamental  a  la  libertad,  para  cuyo trámite la ley no estableció mayores  formalidades.   

En ese sentido, el artículo 7 de la Ley 1095  de  2006, regulador de la impugnación, no prevé la exigencia de sustentación,  dada  la  naturaleza preferente y sumaria atribuida en la Constitución y la ley  a esta prerrogativa.   

Ahora bien, el habeas corpus procede, según  lo  establecido  en  el  artículo  1º  de  la  precitada  legislación, en dos  situaciones;  en  primer  lugar,  cuando la privación de la libertad se produce  con  violación  de  las  garantías  constitucionales  o  legales y, en segundo  término, cuando ésta se prolonga ilegalmente.   

Precisado  lo  anterior, se constata que los  argumentos  medulares  de  la  acción se orientan a señalar que el actor tiene  derecho  a  su  libertad  por  haber  cumplido  (mediante redención de pena por  trabajo  y  estudio  y  privación  efectiva de la libertad), la totalidad de la  sanción  impuesta por el Juzgado Cuarto Penal Municipal de Pasto; circunstancia  en  criterio  del  actor  inadvertida  por el Juzgado que vigila y ejecuta dicha  pena   por   la  omisión  atribuible  al  Instituto  Nacional  Penitenciario  y  Carcelario  de  enviar  la información actualizada sobre el tiempo redimido por  trabajo y estudio intramural.   

Sobre   el   particular   es   necesario  seña   lar,  en  primer término, que este procedimiento especial no  corresponde  a un recurso, sino a una acción, y como tal, su ejercicio acontece  por fuera del diligenciamiento penal.   

En  segundo  lugar,  que las irregularidades  sobre  la  comprensión  de  las  normas  y  lo  que  a partir de ello se decida  judicialmente,   deben   ser   planteadas  al  interior  del  trámite  judicial  adelantado,   dada   la   naturaleza   esencialmente   extrasistémica  de  esta  acción.   

En  efecto, de tiempo atrás se ha precisado  que  este  mecanismo  es  de  índole  extrasistémico,  es decir, sólo procede  cuando   intentados   los  mecanismos  ordinarios  de  protección  de  derechos  fundamentales  reglados por el legislador al interior de los trámites, no se ha  conseguido  su condigno amparo, pues de lo contrario se convertiría en un medio  para  violentar  el  debido proceso propio de las actuaciones judiciales, con lo  cual  se  quebrantaría  el  principio  de  independencia  y  autonomía  de los  funcionarios,  al  pretender,  en  este  caso,  dilucidar  un tema del exclusivo  resorte de quienes de manera expresa conocen de él.   

Acerca de tal temática la Sala de Casación  Penal  ha  efectuado  las siguientes consideraciones1.   

(i)           En punto del ámbito de la acción de que  aquí  se  trata,  corresponde  a un mecanismo extrasistémico, cuya prosperidad  tiene  lugar  cuando  la  afrenta a las garantías protegidas tiene su origen en  causas  externas  al  trámite,  pues de lo contrario, esto es, si la violación  del   derecho   a   la   libertad   personal   tiene   su  génesis  dentro  del  diligenciamiento, debe demandarse su amparo al interior de éste.   

Lo  anterior  se sustenta en la necesidad de  reconocer  que dentro de los trámites judiciales los sujetos procesales cuentan  con  mecanismos  tales  como  los  recursos,  la  recusación  y la solicitud de  nulidad,  por  cuyo  medio  pueden  abogar  por  la protección de sus derechos,  pues:   

“La   acción       de       Habeas       Corpus      únicamente   puede   prosperar  cuando  la violación de  esas   garantías   provengan  de  una  actuación  ilegal  extraprocesal,   pues     en     tanto    se    controvierta    el   derecho    a    la   libertad   de  alguien   que   esté    privado    de   ella   legalmente,   tal   discusión    debe   darse  dentro  del  proceso  (…)”.   

“Y  no  puede  aseverarse,  so  pena  de  desquiciar  el  ordenamiento  jurídico,  que como la  autoridad   judicial   puede  incurrir  en  ilegalidades,  tales  deberían  ser  abordadas  por  el  Juez  de  Habeas  Corpus,  en tanto una postura de tal tenor  pone  en riesgo un sistema penal que está sustentado  en  la  protección de la libertad personal a través de los recursos ordinarios  que  pueden  impetrarse dentro de la actuación, y las  acciones  que  como  el control de legalidad se promueven ante órgano diferente  del investigador y acusador”.   

“En ese orden de  ideas   resulta   extremadamente   nocivo   para  el  desarrollo  sistémico  del  proceso  penal un entendimiento que no armoniza los  instrumentos  de protección constitucional y procesal del derecho fundamental a  la   libertad,  haciéndolos  coexistir  dentro  de  su  respectivo  ámbito  de  aplicación,   sino   que,   al  contrario,  entrega  prelación  a  uno,  subordinando el otro a extremo que de aceptarse terminaría  en  su  extinción  al convertir lo extraordinario en corriente, que a su vez es  su   propia  negación”2    (subrayas    fuera    de  texto).   

          (ii)                      El          derecho         –     acción     de    habeas  corpus es de carácter fundamental  y  de  aplicación  inmediata. También el derecho al debido proceso tiene tales  características.   

          Por   tanto,   en   la   tensión   entre   los  referidos  derechos  fundamentales,  se  impone  reconocer  que  los  trámites  judiciales deben ser  adelantados  con  “observancia de la plenitud de las  formas  propias  de  cada  juicio”, de manera que la  referida  acción  constitucional no puede de ningún modo sustituir o desplazar  los   mecanismos   dispuestos   por   el   legislador   al   interior   de  cada  trámite.   

(iii)          No  es  viable  confundir  la naturaleza  jurídica  de  las  peticiones  y  recursos  con  el  ejercicio de la acción de  habeas    corpus,   pues  precisamente  dentro  de  la  comprensión  del  derecho  fundamental  al debido  proceso,  argumentos jurídicos y de razón práctica permiten colegir que antes  de  acudir  a  los  mecanismos  constitucionales o legales de protección de los  derechos,  su  reclamación  debe  efectuarse,  siempre que ello sea posible, al  interior  de  las  actuaciones ordinarias, todo lo cual dota al diligenciamiento  penal  de  unos  mínimos  de  coherencia, reconoce su progresividad y a la vez,  proscribe   la  posibilidad  de  eventuales  decisiones  contradictorias  de  la  jurisdicción sobre una misma temática.   

Así  las  cosas,  resulta  manifiestamente  improcedente  la  pretensión  del  actor de acudir a la acción de habeas  corpus en procura de conseguir su  libertad,  pues  la  alegada violación del derecho a la libertad personal tiene  su  génesis  dentro  del diligenciamiento, de tal suerte que es al interior del  mismo  donde debe elevar la solicitud orientada a superar su confinamiento y, en  caso  de  que  lo  decidido no se encuentre conforme a sus intereses, tendrá la  posibilidad de ejercer los recursos pertinentes.   

Es  palmario que una decisión diversa sobre  el  particular  en  el  curso  de  este  trámite, comportaría una intromisión  indebida  en  la  actuación  del  juez  natural,  en  manifiesto  quebranto del  principio  de  independencia  judicial,  pues en este evento, basta saber que la  privación  de  la  libertad  del  condenado  se  fundamenta  en  una  sentencia  condenatoria  emitida  por funcionario competente, con las formalidades legales,  para advertir su legitimidad.   

Las  consideraciones  precedentes  permiten  advertir  la  improsperidad  de  esta  acción,  esto es, se impone confirmar la  decisión impugnada.   

         En  mérito  de  lo  expuesto,  la  suscrita  Magistrada de la Corte  Suprema  de  Justicia, Sala de Casación Penal, administrando justicia en nombre  de la República y por autoridad de la ley,   

RESUELVE   

          CONFIRMAR  la decisión impugnada por medio  de  la cual una Magistrada del Tribunal Superior de Pasto negó por improcedente  el  amparo  de  habeas corpus  presentado     por    ADOLFO    GUILINTON    VARGAS  MUÑOZ, de conformidad con las razones expuestas en la  anterior motivación.   

Contra  esta  providencia no procede recurso  alguno.   

         Notifíquese,  cúmplase     y     devuélvase     el     expediente     al     Tribunal     de  origen.   

MARÍA     DEL    ROSARIO    GONZÁLEZ  MUÑOZ   

Magistrada  

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria  

    

1 Cfr.  Providencia     de     Habeas    corpus 26699 del 19 de diciembre de 2006.   

2  Sentencias  de  segunda  instancia 14752 y 17576 del 2 de mayo y del 10 de junio  de 2003, respectivamente.     

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